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sábado, 18 de abril de 2009

CRIMINALIZACION DE LAS SEMILLAS

El capitalismo ha logrado convertir cada una de las crisis que vivimos en oportunidad para hacer más negocios y ganar más. El calentamiento ambiental es progresivo y descontrolado. Estamos por entrar en una crisis de energía y patrón civilizatorio al mermar peligrosamente las fuentes de petróleo. Las ciudades desbordan sus límites por el círculo vicioso de la expulsión-migración-urbanización-invasión-expulsión.

Desborda también la basura que arrojan en los territorios de los pueblos. Surge la revuelta cuando se agota el agua y suben los precios de los alimentos, muerde el hambre y la devastación ambiental se generaliza.

Ante el calentamiento global lo que se les ocurre es sustituir superficies sembradas con alimentos por más y más tierra (que no alcanzará) dedicada a cultivar materia prima para combustibles agroindustriales que no rinden pues producen menos energía de la invertida pero promueven otras fuentes de lucro. La especulación financiera descubrió que hambrear a muchos millones de personas era un gran negocio. Las empresas diseñan nuevos transgénicos con tal de que unas cuantas grandes corporaciones amplíen su ya de por sí desmedido control sobre la cadena alimentaria con semillas patentadas y agroquímicos más tremendos que vuelven drogadictos los suelos y los devastan sin consideración, de nuevo, por el negocio.

Los funcionarios del Programa Mundial de Alimentos y de la fao llegan al colmo de proponer y pactar (a coro histérico con las fundaciones Gates y Rockefeller), una nueva Revolución Verde que propone los mismos paquetes verticalistas y homogenizantes de semillas y agroquímicos en su desastrosa primera versión. Y son estos agrotóxicos, parte sustancial de la agricultura industrial, una de las fuentes principales de los gases con efecto de invernadero.

La cruzada desarrollista seudofilantrópica de Gates y Rockefeller adquiere su rostro más siniestro cuando recordamos que estos personajes son asesorados por el genocida Ernesto Zedillo (el de la matanza de Aguas Blancas, El Charco, El Bosque y Acteal).

No hay ni de lejos la pretensión de construir un sistema alimentario más sustentable y equitativo. Sólo buscan continuar con el negocio y hacer dinero fácil. Es tabú reformular las reglas del sistema financiero o poner coto a los especuladores.

Por todo el mundo leyes y tratados de libre comercio tornan ilegal la práctica milenaria de guardar e intercambiar libremente las semillas de las comunidades porque las grandes compañías (una suerte de consorcio entre ciencia, finanzas, comercio, organismos reguladores internacionales, legislaciones y policía) han buscado afanosos desde dónde hacer un ataque directo, radical, total, para erradicar la agricultura, privatizarla, y sustituirla con pura agroindustria. Quieren diluir el potencial del talismán que le ha permitido a los sembradores seguir libres: la semilla. Ésta es la llave de las redes alimentarias, de la independencia real de los campesinos ante los modos invasores y corruptores de terratenientes, hacenderos, narcotraficantes, farmacéuticas, agroquímicas, procesadores de alimentos, supermercados y gobiernos. Los investigadores de las grandes empresas suponen que sus versiones restringidas y débiles (homogéneas dirán) de la infinita variedad de las semillas sustituyen el potencial genético infinito de los cultivos y aseguran el futuro de la producción agrícola. Pero se equivocan por completo.

Las semillas nativas, libres, comunes, de confianza, son la más antigua tradición humana viva, y dan esperanza de que haya un posible futuro. Su intercambio habla de saberes antiguos que se renuevan cada ciclo agrícola, da certeza a una diversidad biológica que se expande y fortalece el cultivo del que son germen.

Millones de colectivos cifran su vida en sembrar, limpiar, cultivar, cosechar y recoger los ejemplares más especiales para guardarlos y cambiarlos con los parientes, los vecinos, los amigos, la comunidad y otras comunidades. Con su cuidado y selección continua a lo largo de milenios, han logrado mantener una vida plena casi fuera del ramplón sistema que se apodera del mundo, en los márgenes de los aparatos de control de Estados, empresas y gobiernos. Todavía en el mundo más de 1 400 millones los campesinos producen su propia comida, alimentan al mundo y no dependen sino tangencialmente del mercado. Eso les permite mantener una vida más o menos autogobernada y cuidar de modo integral los territorios que habitan: el bosque, los páramos, la lluvia, los manantiales, los ríos, las plantas, los animales, seres y presencias, nuestros muertos.

Dejar fuera a más de 1 400 millones de campesinos del mercado alimentario es un lujo que las compañías no quieren darse. Incluirlos a fuerza amarrará sus ganancias y hará irreversible la sumisión. Expandirá el control empresarial (de la producción al comercio minorista de los alimentos). No habrá rienda suelta a sus ganancias sin regulaciones a todos esos campesinos y comunidades insumisas que desde su vida de siembra entienden el mundo de otro modo y saben que el capitalismo ambiciona sus territorios, sus recursos, sus saberes ancestrales y su mano de obra precarizada en las ciudades.

Las crisis se concatenan y entrelazan.

Es urgente producir nuestros propios alimentos, sea en el campo o en la ciudad. Quienes más mal parados estamos somos la gente de la ciudad que nos hallamos en manos de las agroindustrias y los supermercados que nos arrastrarán en su suicidio planetario. Ya es hora de tomar en serio y poner en práctica las propuestas de las comunidades campesinas. Antes fue utopía, que mucha gente calificó de trasnochada. Hoy no hay escapatoria.

¿De qué nos sirven silos atiborrados de cereales transgénicos, plagados de agroquímicos y controlados por los especuladores? Tenemos que impulsar otros alimentos, unos que la gente cuide, cultive, trabaje, gestione y valore en sus propios espacios, y no los alimentos que producen en gran escala las grandes empresas ligadas a redes de todo tipo de manipulaciones que les agregan nocividad biológica y social con tal de lucrar.

Hoy, los campesinos que guardan sus semillas y las intercambian libremente son el símbolo más claro de una resistencia planetaria contra los sistemas de control. Son también, justamente, quienes menos han sentido el embate de la crisis. El intento de erradicar las semillas que durante 10 mil años nos han dado de comer (y su cuerpo de saberes agrícolas) parece extraída de una ciencia-ficción más atroz que Farenheit 451 que describía un mundo donde se prohibían los libros y la lectura.
Dice Camila Montecinos: “si la agricultura campesina fuera ineficaz, o marginal, no habría tanto empeño en erradicarla”. En el larguísimo plazo es tan notable su potencial de autonomía, horizonte y cuestionamiento que sembrar hoy es un acto de resistencia activa.

DEPOSITO DE SEMILLAS EN NORUEGA


La FAO aplaude la apertura del depósito de semillas en Noruega
Un túnel en una montaña helada almacenará muestras de los cultivos más importantes del mundo
25 de febrero de 2008, Svalbard/Noruega – La creación del Depósito Mundial de Semillas, que albergará duplicados de variedades únicas de los cultivos más importantes del mundo, es “una de las más innovadoras e impresionantes iniciativas al servicio de la humanidad”, según Jacques Diouf, Director General de la FAO.

“La riqueza que está siendo protegida en Svalbard será una garantía a nivel mundial para afrontar los desafíos del futuro”, añadió Diouf, al intervenir en una conferencia reunida en Svalbard con motivo de la inauguración de las instalaciones.

Almacenadas en el hielo

El depósito ha sido construido en el interior de una montaña helada cerca del pueblo de Longyearbyen, en Svalbard. Svalbard es un grupo de islas situado casi mil kilómetros al norte de la península Noruega. El grosor de la roca y el permafrost (capa de hielo subterráneo, ndr) asegurarán que, aún sin electricidad, el material genético almacenado en el depósito permanecerá congelado y protegido.

La construcción del depósito ha sido financiada por el gobierno noruego. El Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos considera que el depósito es un componente esencial de un sistema racional y seguro para conservar la diversidad de todos nuestros cultivos. El Fondo está ayudando a los países en desarrollo en la preparación, envasado y transporte al Ártico de sus semillas más representativas.

Dentro del marco de acuerdo del Tratado, el depósito de Svalbard acogerá unas 200 000 semillas. El depósito tiene capacidad para 4,5 millones de muestras, equivalentes a unos 2 000 millones de semillas.

Amenazados

“La base genética de los cultivos mundiales contenida en las semillas es fundamental para aumentar la productividad de los cultivos, mitigar presiones ambientales como el cambio climático y las plagas y las enfermedades, y asegurar una base de recursos genéticos para el futuro. La diversidad de los cultivos esta todavía bajo la amenaza de los desastres naturales y los generados por el hombre”, dijo Diouf.

El Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, un marco jurídico internacional aceptado por los países miembros de la FAO para conservar y conseguir la diversidad de cultivos, empujó el rápido establecimiento del Depósito Mundial de Semillas. El Tratado ha sido ya ratificado por 116 países para allanar el camino a la conservación y uso sostenible de los recursos fitogenéticos con un reparto justo y equitativo de los beneficios que generan.

“Las semillas son vehículos para la vida”, dijo Diouf. El depósito de semillas asegurará que la variabilidad genética necesaria para la producción de cultivos estará disponible para afrontar los futuros retos agrícolas. Sólo en los próximos 25 años la producción de cereales tendrá que aumentar en casi un 50 por ciento y una gran parte de este incremento tendrá que provenir de la tierra, el agua y otros recursos naturales ya en uso.

Cambio climático

Se espera que el cambio climático tenga un profundo efecto en la agricultura.”Un probable aumento de la temperatura media mundial provocaría una importante disminución de la diversidad biológica e incluso la pérdida de recursos genéticos disponibles para la producción agrícola”, comentó Diouf.

“Una mayor frecuencia de sequías e inundaciones –añadió-, afectaría negativamente a la producción local. Incluso los pequeños aumentos de la temperatura mundial pueden hacer que el rendimiento potencial de los cultivos disminuya, especialmente en los trópicos estacionalmente secos que además son centros de biodiversidad. También podría conducir a una reducción de las tierras agrícolas y la deforestación. Se estima que la deforestación en los países en desarrollo supone ya cerca del 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. En un futuro próximo, el cambio climático influirá significativamente en los ecosistemas agrícolas y en la población dependiente de los cultivos y la agricultura”.

La FAO albergará en Roma (en los próximos 3 al 5 junio) una conferencia internacional de alto nivel sobre la seguridad alimentaria mundial, el cambio climático y la bioenergía, además de otro evento especial en noviembre sobre la alimentación mundial en 2050.

EL MUNDO QUE NOS INVENTAN


Estamos a un paso cósmico de las predicciones mayas, el 2012 trae consigo, según los antigüos, cambios radicales de conciencia. Por estas variables conceptuales será regido el planeta y por razones obvias debemos plantearnos el presente, cocnocer, saber e involucrarse con lo que va aconteciendo.
Entender que los cambios, climáticos, economicos, migratorios -por citar algunos- no son producto de un mala administración de la naturaleza por parte de los seres humanos, no es así, lo que cada día viene sucediendo es parte de un plan -puede llamarlo siniestro, macabro, satánico- que funciona a las mil maravillas porque, para quienes han proyectado laboriosa y meticulosamente esta estrategia de dominacion, todo lo que sucede dia a dia es lo esperado. Y anque parezca mi razonaamiento paranoico, no lo es, sino, más bien reflexivo y, si, tendencioso, porque quiero que todos vean y sepan que las crisis son planificadas para manipular a los pueblos y en este contexto, lo morboso es que se está llevando a cabo un genocidio solapadamente disfrazado bajo titulares de macro economias en quiebra.
Pero los adueñados de lo que deberia ser propiedad de la humanidad no sufren esta paralisis de mercado porque ellos son el mercado.
Es esta mi razón para ir dandole a quien llegue hasta aqui datos que bajo la lupa y no tanto, se iran descubriendo para ver como los oligarcas y sus siervos manejan su vida, la mia y de la humanidad toda.
Crease o no, metafisica y politica van unidos desde el comienzo de los tiempos y vea usted que digo metafisica y no religion, puesto que nos someten a un adiestramiento moral ambiguo, laico, donde las leyes son parte de ese control que frena a la maza que pugna por vivir dignamente y en la plenitud de sus virtudes.
Somos los gentiles, el ganado que es arreado por la voluntad de la hermandad de los sabios de sion que ahora mas abiertamente hace publico su reordenamiento mundial o Nuevo Orden Mundial.
Abrir los ojos para ver, oir con atencion y actuar para que el mundo sea el paraiso que tanto se busca y que, curiosamente esta tapado de basura, basura que solamente la humanidad produce al ser programado para consumir.

esmok.

Crisis económica: ¿cuánto tendrá de asiático el “nuevo orden mundial”?

La integración regional tropieza con numerosos obstáculos.

Las economías asiáticas, increíblemente dinámicas en los últimos tiempos y llamadas a ser el principal motor económico global son sin duda una voz a tener en cuenta. Pero esa voz sonaría más alto y más claro si Asia tuviera una voz unificada.

EN EL CONTEXTO DE LA REUNIÓN del G-20 celebrada a principios de abril en Londres, el Primer Ministro británico Gordon Brown señaló que podríamos estar ante la emergencia de un nuevo orden económico mundial. En esa reunión, las economías asiáticas, increíblemente dinámicas en los últimos tiempos y llamadas a ser según muchos el principal motor económico global en un futuro relativamente próximo eran sin duda una voz a tener en cuenta. Pero parece claro también que esa voz sonaría más alto y más claro cuanto más unificada esté.

Y la consecución de esa voz única es difícil porque los distintos proyectos de integración regional en Asia han tropezado tradicionalmente con numerosos obstáculos, una dinámica que se mantiene en la actualidad y que, previsiblemente, lo seguirá haciendo a corto y medio plazo.

Falta una identidad común

En este sentido, la falta de una identidad común que sirva de base a una verdadera construcción regional, el peso de la historia, particularmente importante en Asia y en muchos casos marcada por los recuerdos de la guerra y la ocupación, la existencia de numerosos conflictos no resueltos, la insistencia en unos proyectos de integración excesivamente basados en el diseño de las élites, prescindiendo de las realidades y problemáticas concretas de los pueblos implicados, el importante papel desempeñado en la región por una potencia externa como Estados Unidos y la incapacidad para introducir mecanismos que aseguren el cumplimiento de los acuerdos y las decisiones adoptadas, es probable que sigan debilitando los diferentes proyectos.
Unas dificultades que se hacen si cabe más patentes en el caso de la ASEAN, a la que se considera no sólo el proceso de integración más avanzado de Asia sino incluso, uno de los más avanzados del mundo pero que continua viéndose debilitado por las divisiones internas, las notables diferencias de desarrollo, la diversidad de sistemas políticos, religiosos y de creencias y aún económicos y las dificultades internas de distinta índole por las que atraviesan algunos de sus miembros como hemos podido ver repetidamente con el caso de Tailandia en los últimos tiempos.
Ahora bien, como es sabido, la ASEAN no es ni de lejos el único proyecto regional con que cuenta la región y parece cada vez más claro que la existencia de un abanico cada vez mayor de marcos regionales de cooperación –y aún de integración–, en parte consecuencia de la falta de una identidad común y, en estrecha relación con ella, de la falta de acuerdo en torno a lo que designa el concepto “región” cuando de Asia se trata, tampoco facilitará la consolidación de ninguno de dichos proyectos.

La oportunidad ante la crisis

Sin embargo y, frente a lo que probablemente cabría esperar, las circunstancias derivadas de la actual crisis económica no han venido a constituirse en un obstáculo añadido a la integración sino que, por el contrario, parecen ofrecer una buena oportunidad para impulsarla algo que, por otra parte, es lógico si tenemos en cuenta que es el económico el terreno donde menores reticencias a la profundización de la integración ha habido.
Así, como ya ocurriera en la crisis asiática de finales de los noventa, buena parte de Asia parece ser partidaria de una solución regional al problema.
En este sentido, en el marco de ASEAN, los estados miembros se han comprometido a refrenar las tendencias proteccionistas que, como en el resto del planeta, bien pueden hacerse presentes en la región en un contexto de crisis económica como el actual. A tal efecto, en el contexto de la cumbre celebrada a finales de febrero, los miembros de la organización afirmaron su voluntad de mantener las fronteras abiertas al comercio, los servicios y las inversiones, evitar el levantamiento de barreras al comercio y adoptar medidas decididas contra el proteccionismo.

Barreras en el seno de la Asean

Y ello a pesar de que es innegable que persisten en el seno de la ASEAN importantes barreras no arancelarias al comercio, en particular de carácter regulatorio, que se hacen tanto más patentes en los ámbitos de los servicios y las inversiones y que suponen un notable freno a la integración económica regional. Hasta el punto de que es posible decir incluso que el supuesto mercado único que, en virtud de la Comunidad Económica de la ASEAN debería quedar establecido para 2015, bien puede no haberse materializado ni siquiera en 2025.
Asimismo y, a pesar de los acuerdos alcanzados a nivel regional, no ha sido extraño que, a nivel interno, los líderes de los estados de la ASEAN reconocieran que en un contexto de recesión global como el actual la adopción de medidas que favorecieran a los productos nacionales era “normal”.
Pero es evidente que la voluntad de arbitrar una respuesta coordinada a la crisis existe y también que como ya ocurriera con la crisis de finales de los noventa, el marco que ofrece mayores facilidades para la articulación de la respuesta a la crisis será ASEAN +3, con los tres estados del nordeste de Asia y, de modo especial China y Japón llamados a liderar la solución. Algo especialmente importante si tenemos en cuenta Japón y China, la segunda y tercera economías del planeta, cuentan conjuntamente con unas importantes reservas de divisas que, en un contexto de falta de liquidez como el actual, bien pueden otorgarles un peso sin precedentes en la economía mundial.

La red de Think Tanks de Asia Oriental

Así, junto a los acuerdos alcanzados en el marco de la ASEAN, en un contexto más amplio, los estados de la región abogan por dar paso a una ampliación y multilateralización de la iniciativa Chiang Mai, una suerte de serpiente monetaria, puesta en marcha como parte de las reformas introducidas en la región desde finales de los noventa con el fin de intentar evitar la repetición de una crisis como la que vivió la zona en esos años.

Una medida a la que hay que sumar las del Fondo de Bonos Asiático o la Iniciativa del Mercado de Bonos Asiático que, sin embargo, tienen la debilidad de centrarse en los aspectos puramente financieros del problema. Precisamente por ello, el complemento ideal sería el establecimiento de programas de infraestructuras y de financiación de las mismas, en la línea por ejemplo, del Fondo de Inversión en Infraestructuras cuyo establecimiento propuso recientemente la Red de Think Tanks de Asia Oriental.
Unas iniciativas que los estados del nordeste de Asia como decíamos, parecen dispuestos a liderar, haciendo llamamientos a la cooperación regional e insistiendo en la importancia de fortalecer los mecanismos de supervisión de los mercados financieros regionales.

Japón inyectará fondos

En este sentido Japón, ha anunciado que inyectara fondos en la región en forma de Ayuda Oficial al Desarrollo y de otros fondos públicos y privados, además de insistir en la importancia de que se pongan en marcha proyectos de infraestructuras transnacionales y de que la secretaria de la ASEAN el Banco Asiático de desarrollo y los institutos de economía asiáticos asumieran la coordinación de las medidas regionales. Unas medidas regionales que, por otra parte, considera que deberían incluir incluso programas de desarrollo industrial y reformas institucionales.
De modo análogo, se espera que la República Popular China, que parece estar sufriendo de manera particularmente significativa los efectos de la crisis en el primer semestre de 2009, se recupere para el segundo semestre, impulsando con ello, el crecimiento de Asia Oriental y situándolo en un 5,3 por ciento (según los datos del banco mundial), por encima por tanto de otras regiones emergentes y también de Europa o Estados Unidos.
En consonancia con ese liderazgo y voluntad de concertación y, en un hecho sin precedentes, que no obstante puede haberse visto impulsado por el hábito de concertar sus posiciones generado entre otras cosas por su participación en las Conversaciones a Seis, Japón, Corea del Sur y China, se reunieron en solitario el pasado 13 de diciembre en Fukuoka con el fin de elaborar un marco común de respuesta a la recesión global. Una reunión que debía haber tenido su continuidad en el desayuno de trabajo que debía celebrarse en el contexto de las reuniones de la ASEAN programadas hace pocos días en Pattaya, Tailandia, y que han sido canceladas como consecuencia del recrudecimiento de las protestas contra el gobierno del Primer Ministro Abhisit Vejjajiva, que han llevado incluso a la proclamación del estado de excepción en el país del sudeste asiático.
Así, parece claro que Asia Oriental –en particular por medio de ASEAN +3– parece bien situada para hacer una contribución significativa a la solución de la crisis sobre la base, fundamentalmente, de tres pilares: la propia ASEAN -cuyo secretario general, Surin Pitsuwan, representó a la organización en la Cumbre del G-20 celebrada en Londres-, China y Japón. Tal contribución, más allá de sus efectos en la recuperación económica global, será probablemente beneficiosa para los procesos regionales de ASEAN y ASEAN + 3.
En este sentido, la cuestión que reviste mayor importancia no es si la crisis reforzará los procesos regionales asiáticos, que posiblemente lo hará, sino cuánto tendrá de “asiático” el nuevo orden económico mundial anunciado por Gordon Brown en Londres.
Fuente Gracia Abad

ALBA rechaza sistema capitalista y resolución de las Américas

Los miembros del ALBA deploran la exclusión de Cuba y demandan el fin del bloqueo impuesto por Estados Unidos (EE.UU.) desde 1962, así como los intentos de EE.UU aislar a la isla.

El documento de declaración final de la VII Cumbre de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos (ALBA) rechaza la declaracion de las Américas, al sistema capitalista y deplora el bloqueo que contra Cuba ha mantenido el Gobierno de EE.UU.

El primer mandatario venezolano, Hugo Chávez, quien leyó el documento final, reiteró además que los países miembros del ALBA rechazarán el proyecto de la V Cumbre de las Américas por ser "insuficiente e inaceptable".

Durante el cierre de la Cumbre extraordinaria del ALBA Chávez detalló que los mandatarios de Bolivia, Venezuela, Cuba, Honduras, Dominica y Nicaragua, consideran que el texto de la venidera cumbre no da respuesta al tema de la crisis económica global.

Esto, a pesar de que dicha realidad constituye el más grande desafío actual de la humanidad y la más seria amenaza para nuestros pueblos, según reza el texto de la declaración final del ALBA.

Los países del ALBA aspiran a un mundo donde todas las naciones tengan los mismos derechos, y no existan imperios.

Es por ello, que abogan por la no intervención, la base del respeto mutuo, el principio de la no injerencia de un Estado sobre otro y el principio de la soberanía. Bajo esta arista, privó una solicitud directa al nuevo gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), del presidente Barack Obama, un punto y final a la larga y nefasta tradición de intervencionismo, así como a la agresión que ha caracterizado la historia de ese país norteamericano.

Un conjunto de acciones históricas y consecuentes que se vieron recrudecidas durante la anterior Administración de la Casa Blanca, del ex presidente George W. Bush.

El ALBA, continuó el presidente venezolano, exhorta a que EE.UU. elimine prácticas como operaciones encubiertas, diplomacias paralelas, guerras mediáticas y el financiamiento a grupos desestabilizadores, y para que esto se ejecute, es fundamental un mundo donde se reconozca la diversidad.

En la resolución se destaca que el capitalismo está acabando con la humanidad y plantea lo que se está viviendo actualmente "una crisis económica global de carácter sistémico y estructural". La coyuntura generada por la crisis del imperialismo, provoca más de 100 millones de hambrientos y más de 50 millones de desempleados.

En el documento se destaca que esta crisis financiera global, energética y climática, son producto del capitalismo que amenaza con acabar con la propia vida. Por ello, se plantea la necesidad de desarrollar un modelo alternativo al capitalismo, basado en la solidaridad y complementariedad, y no de competencia. Uno donde prevalezca la diversidad cultural y no de aplastamiento de culturas.

En el sistema planteado por el ALBA, es fundamental la recuperación de la condición humana de las sociedades y los pueblos para no reducirlos a ser consumidores de mercancía.

Se resalta en el mismo, que los países latinoamericanos han comenzado a construir una institucionalidad propia, lo que representa una herramienta de profundización. Muestra de ello son: el ALBA, el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), Petrocaribe o la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que son mecanismos de unión solidaria creadas a favor de estas fundamentales transformaciones.

"Todas las medidas adoptadas por los gobiernos progresistas latinoamericanos, son innovadoras y tranformadoras que buscan alternativas reales y no potencian a las fracasadas instituciones", destaca la resolución.

Por otra parte, cuestionan al Grupo de los 20 (G-20) por triplicar los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).

Recomienda que las soluciones a la crisis económica y a la definición de una nueva arquitectura financiera deben ser adoptadas con la participación de los 192 países que se reunirán en Naciones Unidas para proponer la creación de un nuevo orden internacional.

Respecto a la crisis del Cambio Climático, en el texto se señala que los países desarrollados tienen una deuda con el mundo porque son responsables de la mayoría de las emisiones de los gases de efecto invernadero, por lo que deben aportar recursos a un fondo para que los países en vías de desarrollo puedan disminuir el impacto del capitalismo.

En el documento se hace referencia a la creación y aprobación el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre). "El Sucre debe ser, entre otras cosas, una oportunidad maravillosa para la creación de unidades productivas nuevas, el reimpulso de unidades productivas que están a lo mejor trabajando al mínimo de su capacidad", leyó el presidente Chávez.

Este tratado internacional, continuó, debe ser bien planificado para permitir crear diversas cosas nuevas, entre ellas, las unidades productivas orientadas "a la satisfacción de necesidades reales y no a las creadas por el capitalismo a través de la publicidad", enfatizó.

Los participantes en la cumbre extraordinaria de la ALBA aprobaron también una resolución en apoyo al presidente boliviano, Evo Morales, y de rechazo a los grupos terroristas que fraguaban un atentado en su contra.

Este jueves, la policía boliviana desarticuló en una operación en Santa Cruz a una banda internacional formada por un rumano, un húngaro, un irlandés y dos bolivianos, que, según el Gobierno, preparaba un plan para asesinar a Morales y a otras autoridades.

En la nota de la ALBA se expresó la "más enérgica condena" a los grupos terroristas internacionales y nacionales "que pretenden sembrar el caos y consumar un magnicidio en el estado plurinacional de Bolivia".

Además, "aplaudieron" el camino democrático elegido por los bolivianos con la aprobación de su nueva Constitución y de la ley electoral.

También expresaron su solidaridad con el gobierno y el pueblo de Bolivia que impulsan un proceso de revolución democrática y cultural.

La Cumbre del ALBA celebrada en la ciudad venezolana de Cumaná (este), reunió a Chávez con sus colegas de Bolivia, Evo Morales; de Cuba, Raúl Castro; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Honduras, Manuel Zelaya, y el primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, los miembros plenos de la ALBA.

También al presidente de Paraguay, Fernando Lugo, al canciller de Ecuador, Fander Falconí, en representación del presidente Rafael Correa; y el primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, Ralph Gonsalves, países observadores de la ALBA.

A continuación TeleSUR presenta el texto íntegro:

Documento de los países de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) para la V Cumbre de las Américas

Cumaná, 17 de abril de 2009

Los Jefes de Estado y de Gobierno de Bolivia, Cuba, Dominica, Honduras, Nicaragua y Venezuela, países miembros del ALBA, consideramos que el proyecto de Declaración de la V Cumbre de las Américas es insuficiente e inaceptable por las siguientes razones:

- No da respuestas al tema de la Crisis Económica Global, a pesar de que ésta constituye el más grande desafío al cual la humanidad haya hecho frente en décadas y la más seria amenaza de la época actual para el bienestar de nuestros pueblos.

- Excluye injustificadamente a Cuba, sin hacer mención al consenso general que existe en la región para condenar el bloqueo y los intentos de aislamiento de los cuales su pueblo y su gobierno han sido incesantemente objeto, de manera criminal.

Por tal motivo, los países miembros del ALBA consideramos que no hay consenso para adoptar este proyecto de declaración y en función de lo planteado, proponemos sostener un debate a fondo sobre los siguientes temas:

1) El capitalismo está acabando con la humanidad y el planeta. Lo que estamos viviendo es una crisis económica global de carácter sistémico y estructural y no una crisis cíclica más. Están muy equivocados quienes piensan que con una inyección de dinero fiscal y con algunas medidas regulatorias se resolverá esta crisis.

El sistema financiero está en crisis porque cotiza valores en papeles por seis veces el valor real de los bienes y servicios que se producen en el mundo. Esta no es una "falla de la regulación del sistema" sino que es parte constitutiva del sistema capitalista que especula con todos los bienes y valores en pos de obtener la máxima ganancia posible. Hasta ahora, la crisis económica provoca 100 millones más de hambrientos y más de 50 millones de nuevos desempleados y estas cifras tienden a aumentar.

2) El capitalismo ha provocado la crisis ecológica por someter las condiciones necesarias para la vida en el planeta, al predominio del mercado y la ganancia. Cada año se consume un tercio más de lo que el planeta es capaz de regenerar. A este ritmo de derroche del sistema capitalista, vamos a necesitar dos planetas Tierra para el año 2030.

3) La crisis económica global, la del cambio climático, la alimentaria, y la energética son producto de la decadencia del capitalismo que amenaza con acabar con la propia existencia de la vida y el planeta. Para evitar este desenlace es necesario desarrollar un modelo alternativo al sistema capitalista. Un sistema de:

• Solidaridad y complementariedad y no de competencia;

• Un sistema de armonía con nuestra madre tierra y no de saqueo de los recursos naturales;

• Un sistema de diversidad cultural y no de aplastamiento de culturas e imposición de valores culturales y estilos de vida ajenos a las realidades de nuestros países;

• Un sistema de paz basado en la justicia social y no en políticas y guerras imperialistas;

• En síntesis, un sistema que recupere la condición humana de nuestras sociedades y pueblos y no los reduzca a ser simples consumidores o mercancías.

4) Como expresión concreta de la nueva realidad del continente, los países latinoamericanos y caribeños hemos comenzado a construir una institucionalidad propia, que hunde sus raíces en la historia común que se remonta a nuestra Revolución independentista, y constituye una herramienta concreta de profundización de los procesos de transformación social, económica y cultural que habrán de consolidar nuestra plena soberanía. El ALBA-TCP, Petrocaribe o la UNASUR, por solo citar los de más reciente creación, son mecanismos de unión solidaria creados al calor de estas transformaciones, con la intención manifiesta de potenciar el esfuerzo de nuestros Pueblos por alcanzar su propia liberación.

Para enfrentar los graves efectos de la crisis económica global, los países del ALBA-TCP hemos tomado medidas innovadoras y transformadoras, que buscan alternativas reales al deficiente orden económico internacional y no potenciar sus fracasadas instituciones. Así, hemos puesto en marcha un Sistema Único de Compensación Regional, el SUCRE, que incluye una Unidad de Cuenta Común, una Cámara de Compensación de Pagos y un Sistema Único de Reservas.

Igualmente, hemos impulsado la constitución de empresas grannacionales para satisfacer las necesidades fundamentales de nuestros pueblos, estableciendo mecanismos de comercio justo y complementario, que dejen a un lado la absurda lógica de la competencia desenfrenada.

5) Cuestionamos al G20 por triplicar los recursos del Fondo Monetario Internacional, cuando lo realmente necesario es establecer un nuevo orden económico mundial que incluya la transformación total del FMI, del Banco Mundial y de la OMC, que con sus condicionamientos neoliberales han contribuido a esta crisis económica global.

6) Las soluciones a la crisis económica global y la definición de una nueva arquitectura financiera internacional deben ser adoptadas con la participación de los 192 países que entre el 1 y el 3 de Junio nos reuniremos en la Conferencia sobre la crisis financiera internacional de las Naciones Unidas, para proponer la creación de un nuevo orden económico internacional.

7) En cuanto a la crisis del cambio climático, los países desarrollados tienen una deuda ecológica con el mundo ya que son responsables por el 70 % de las emisiones históricas de carbono acumuladas en la atmosfera desde 1750.

Los países desarrollados, deudores con la humanidad y el planeta, deben aportar recursos significativos a un fondo para que los países en vías de desarrollo puedan emprender un modelo de crecimiento que no repita los graves impactos de la industrialización capitalista.

8) Las soluciones a las crisis energética, alimentaria y del cambio climático tienen que ser integrales e interdependientes. No podemos resolver un problema creando otros en áreas fundamentales para la vida. Por ejemplo, generalizar el uso de agrocombustibles solo puede incidir negativamente en los precios de los alimentos y en la utilización de recursos esenciales como el agua, la tierra y los bosques.

9) Condenamos la discriminación de los migrantes en cualquiera de sus formas. La migración es un Derecho Humano, no un delito. Por tanto, demandamos una reforma urgente de las políticas migratorias del gobierno de los Estados Unidos, con el objetivo de detener las deportaciones y redadas masivas, permitir la reunificación de las familias, y reclamamos la eliminación del muro que nos separa y nos divide, en vez de unirnos.

En ese sentido, demandamos la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la eliminación de la política de Pies Secos – Pies Mojados, de carácter discriminatorio y selectivo, y causantes de pérdidas de vidas humanas.

Los verdaderos culpables de la crisis financiera son los banqueros que se robaron el dinero y los recursos de nuestros países y no los trabajadores migrantes. Primero están los derechos humanos, y en particular los derechos humanos del sector más desprotegido y marginado de nuestra sociedad que son los migrantes sin papeles.

Para que haya integración tiene que haber libre circulación de las personas, y derechos humanos por igual para todos sin importar su estatus migratorio. El robo de cerebros constituye una forma de saqueo de recursos humanos calificados ejercido por los países ricos.

10) Los servicios básicos de educación, salud, agua, energía y telecomunicaciones tienen que ser declarados derechos humanos y no pueden ser objeto de negocio privado ni ser mercantilizados por la Organización Mundial del Comercio. Estos servicios son y deben ser esencialmente servicios públicos de acceso universal.

11) Queremos un mundo donde todos los países, grandes y pequeños, tengamos los mismos derechos y donde no existan imperios. Abogamos por la no intervención. Fortalecer, como único canal legítimo para la discusión y análisis de las agendas bilaterales y multilaterales del Continente, la base del respeto mutuo entre los Estados y los gobiernos, bajo el principio de la no injerencia de un Estado sobre otro y la inviolabilidad de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

Demandamos al nuevo gobierno de los Estados Unidos, cuya llegada ha generado algunas expectativas en la región y en el mundo, que ponga fin a la larga y nefasta tradición de intervencionismo y agresión que ha caracterizado el accionar de los gobiernos de ese país a lo largo de la historia, especialmente recrudecido durante el gobierno de George W. Bush.

De la misma manera, que elimine prácticas intervencionistas como las operaciones encubiertas, diplomacias paralelas, guerras mediáticas para desestabilizar Estados y gobiernos, y el financiamiento a grupos desestabilizadores. Es fundamental construir un mundo donde se reconozca y respete la diversidad de enfoques económicos, políticos, sociales y culturales.

12) Respecto al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y la exclusión de este país de la Cumbre de las Américas, los países de la Alternativa Boliviariana para los Pueblos de Nuestra América reiteramos la Declaración que todos los países de América Latina y el Caribe adoptaron el pasado 16 de diciembre del 2008 sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América a Cuba, incluida la aplicación de la llamada ley Helms-Burton y que entre sus párrafos fundamentales señala:

"CONSIDERANDO las resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Necesidad de poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, y las expresiones que sobre el mismo se han aprobado en numerosas reuniones internacionales,

"AFIRMAMOS que en la defensa del libre intercambio y de la práctica transparente del comercio internacional, resulta inaceptable la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que afectan el bienestar de los pueblos y obstruyen los procesos de integración.

"RECHAZAMOS de la forma más enérgica la aplicación de leyes y medidas contrarias al Derecho Internacional como la Ley Helms-Burton y exhortamos al Gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin a su aplicación.

"PEDIMOS al gobierno de Estados Unidos de América que cumpla con lo dispuesto en 17 resoluciones sucesivas aprobadas en la Asamblea General de las Naciones Unidas y ponga fin al bloqueo económico comercial y financiero que mantiene contra Cuba."

Adicionalmente consideramos que han fracasado los intentos de imponer el aislamiento de Cuba, que hoy es parte integrante de la región de América Latina y el Caribe, miembro del Grupo de Río y de otras organizaciones y mecanismos regionales, que desarrolla una política de cooperación y solidaridad con los países de la región, que promueve la plena integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños y, por tanto, que no existe razón alguna que justifique su exclusión del mecanismo de las Cumbres de las Américas.

13) Los países desarrollados han destinado no menos de 8 milllones de millones de dólares para rescatar la estructura financiera que se ha desplomado. Son los mismos que no cumplen con destinar pequeñas cifras para alcanzar las Metas del Milenio o el 0,7% del PIB para la Ayuda Oficial al Desarrollo. Nunca antes se había visto tan al desnudo la hipocresía del discurso de los países ricos. La cooperación debe establecerse sin condiciones y ajustarse a las agendas de los países receptores simplificando los trámites, haciendo accesibles los recursos y privilegiando los temas de inclusión social.

14) La legítima lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, y cualquier otra manifestación de las llamadas "nuevas amenazas" no deben ser utilizadas como excusa para llevar a cabo actividades de injerencia e intervención en contra de nuestros países.

15) Estamos firmemente convencidos de que el cambio, en el que todo el mundo tiene esperanza, solo puede venir de la organización, movilización y unidad de nuestros pueblos.

Como bien afirmara El Libertador:

"La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino"

Simón Bolívar

ALBA rechaza declaración de Trinidad y protesta exclusión de La Habana

Los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas también ratificaron su rechazo al embargo económico de Estados Unidos a Cuba y reclamaron que sea eliminado de forma "unilateral e inmediata".
Cumaná, Venezuela. Los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), encabezados por Venezuela y Cuba, anunciaron este viernes que consideran "inaceptable" el proyecto de declaración de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.
En un documento aprobado además por Nicaragua, Bolivia y Dominica, los países señalan que la declaración de Trinidad y Tobago no da respuesta a la crisis global, al tiempo que cuestionaron la exclusión "injustificada" de Cuba, sin hacer caso al consenso regional que condena el embargo de Estados Unidos.

"Los países miembros del ALBA consideran como inaceptable el documento final de la Cumbre de Las Américas y piden un debate a fondo sobre la respuesta que debe darse a la crisis financiera internacional", señala el documento que fue leído por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Además, indica que los mandatarios "determinaron que la decadencia del modelo capitalista es la causa principal de esta crisis, calificada en esta cumbre como el más grande desafío al cual la humanidad haya hecho frente".

El pronunciamiento fue leído en la clausura de la Cumbre del ALBA, horas antes de que los mandatarios, excepto el cubano Raúl Castro, tomaran los vuelos para dirigirse a Trinidad y Tobago, donde se realizará la V Cumbre de las Américas y que será el primer encuentro de los gobernantes de la región con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Los gobernantes señalaron que la responsabilidad de la crisis económica global es de los países desarrollados y de las políticas "seguidas y promovidas por sus gobiernos", puntualizando que las soluciones deben ser "producto de una amplia y participativa discusión".

Recalcaron que resulta "inaceptable" el intento de "imponer soluciones tomadas en el seno de grupos excluyentes como el G20, al resto de la comunidad internacional". Asimismo, alertaron que el capitalismo "está acabando con la humanidad".

"Reiteramos la disposición a cooperar de forma solidaria en la búsqueda de soluciones desde y para los países en desarrollo que tomen en cuenta el trato especial y diferenciado que merecen las economías más vulnerables y el impacto que sobre las poblaciones más desfavorecidas tiene esta crisis", señalaron.

Los presidente plantearon la necesidad del establecimiento de un nuevo orden económico internacional que se sustente en los principios de "justicia y solidaridad y de una profunda reestructuración de la actual arquitectura financiera internacional".

Igualmente, pidieron la construcción de un sistema monetario y financiero sólido y justo, independiente de los "patrones neoliberales" que prevalecieron desde la Segunda Guerra Mundial y que son corresponsables de la "actuales desajustes".

Por otro lado, ratificaron su rechazo al embargo económico de Estados Unidos a Cuba y reclamaron que sea eliminado de forma "unilateral e inmediata".

Consideraron fracasado el intento de imponer el aislamiento de Cuba, que es miembro del Grupo de Rio y está asimilado a organismos regionales de integración y que, por lo tanto, "no existe razón alguna que justifique su aislamiento" de la Cumbre de las Américas.

Asimismo, demandaron al nuevo gobierno de Estados Unidos, del que dijeron que ha despertado "algunas expectativas", que ponga fin a la "larga y nefasta" cadena de intervenciones que recrudecieron en el gobierno del ex presidente George W. Bush.

Pidieron que se eliminen la diplomacia "paralela, las guerras mediáticas y los intentos por desatabilizar" a los países de la región y que cese el "financiamiento a grupos desestabilizadores".

Trinidad: como el G-20, ¿vuelta a lo mismo?

Activistas de Trinidad y Tobago protestan afuera del edificio donde se realizará la quinta Cumbre Interamericana, la cual empezará hoy con la asistencia del presidente de Estados Unidos
Foto Reuters

La crisis mundial a la que nos hemos visto arrastrados por la gran defraudación inmobiliario-financiera que estalla en Estados Unidos, que deviene en una crisis global, representa el fracaso del sistema económico mundial, en el que resalta la incapacidad del mercado como regulador de una economía con equidad, y en buena parte un fracaso también del Estado estadunidense, que hoy es cínicamente acusado por algunos banqueros por no haberlos detenido a tiempo y haberles permitido incurrir en conductas y prácticas indebidas, incluso delictuosas.

La crisis se está manifestando en estancamiento económico, en mercados que se achican, crecimiento exponencial del desempleo, astringencia del crédito y de recursos para el desarrollo, deterioro brutal de los niveles de vida de la población, una desigualdad social que se dispara, lo que la hace no sólo crisis financiera y económica, sino de hecho una crisis mucho más amplia y profunda: de civilización, de principios y valores, y en estas dimensiones es que tendrán que buscarse sus soluciones.

La crisis se genera en Estados Unidos y hoy golpea a todos los países, en todos los continentes. Resolverla, es decir, recuperar país por país, y en cada uno de éstos, región por región, las condiciones para el crecimiento de las economías y el mejoramiento sostenido de las condiciones de vida de los diferentes pueblos, no será sólo resolviendo la situación estadunidense ni sólo a partir de acciones de Estados Unidos, pero toda solución global pasará por contar con la participación decidida de nuestro vecino del norte, la nación con la economía del mayor peso relativo entre todas las del globo, y por acciones debidamente convenidas y llevadas a cabo por el conjunto de naciones.

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Recién tuvo lugar la reunión del Grupo de los 20 países que supuestamente son los más desarrollados –de América Latina forman parte del G-20: Brasil, Argentina, y yo me pregunto, objetivamente, ¿por qué también México?, con un cuarto de siglo de estancamiento económico, incapacidad para generar los empleos que la población demanda, caída de los niveles de vida, insuficiencia y baja calidad de los servicios educativos, de salud y de seguridad social pero, en fin, ésta es la realidad y México es parte del G-20.

Desde América Latina y el Caribe se ha querido ver la reunión de Londres como un antecedente de la Cumbre Interamericana de Trinidad y Tobago, que estará comenzando ahora para concluir el día 19. El cónclave de Londres –del pasado 4 de abril– despertó grandes expectativas que se consideraba proyectarían hacia nuestra región, sobre todo en relación con lo que pudiera plantear el nuevo presidente de Estados Unidos para resolver la crisis: la de cada quien y la que abarca a todos.

Se esperaba que la reunión del G-20 tratara sobre la restructuración, reforma y nuevas normas para regular el sistema financiero global –para evitar que repita prácticas especulativas y delincuenciales como las que desencadenaron la crisis actual–, sobre reglas de cumplimiento obligatorio respecto de la transparencia de las operaciones financieras, sobre la forma de proporcionar liquidez a la economía real y compromisos de mayores inversiones para la creación de empleos, preservación de los existentes y fortalecimiento de los sistemas de seguridad social. Se esperaba que pudieran definirse acciones concretas de solidaridad de los países de mayor desarrollo hacia los más necesitados, para que la brecha entre unos y otros no siga profundizándose.

Si algo de esto se trató, fue un tanto por encima, con poco reflejo hacia la opinión pública mundial, y nada se dijo de quién pagaría al final los graves y ya muy altos costos sociales, políticos y económicos que la crisis está ocasionando por todo el mundo, pues en buena parte la discusión se centró en que Estados Unidos pretendía una mayor dependencia de los demás países respecto a su dólar, un dólar que imprimen y multiplican a su solo juicio, mientras el resto buscaba evitar que se dieran bienes tangibles, reales, como contrapartida de un dólar cuyo único respaldo es la palabra del Estado estadunidense. Al trabarse la discusión entre los económicamente poderosos, para mantener los buenos modos y como acuerdos principales, se convino la creación de uno o dos grupos de estudio, o sea, quédense las cosas como están y a ver qué pasa hacia adelante.

Lo tratado entonces en Londres deja al sistema financiero mundial prácticamente sin cambios, ni en sus instituciones ni en sus formas de operación.

Se acordó, ciertamente, elevar los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI), haciéndolos llegar al billón de dólares. Ello representará nuevas aportaciones de las potencias económicas, pero también sacrificios extraordinarios de las economías medianas y pequeñas para cubrir las cuotas que les correspondan, mermando esos recursos a sus posibilidades de inversiones nacionales.

Ese billón, por otro lado, se destinará a préstamos que hará el FMI y que tomarán sobre todo las naciones endeudadas, para que principalmente paguen los débitos que de otro modo no podrían cubrir, repitiendo el desquiciante esquema de pagar deuda con más deuda, dejando, por otro lado, que cada quien haga lo que pueda en relación con sus problemas de deterioro social, recesión económica y ebullición política, mientras Estados Unidos se lanza en un amplio programa keynesiano de gasto con déficit, echando a andar su imprenta de dólares, a pesar de su ya impagable deuda de más de 4 billones de dólares con bancos centrales extranjeros. A salvar primero la casa, y los demás, sálvese quien pueda, como en los naufragios.

En esta perspectiva es que se llega a la Cumbre Interamericana de Trinidad y Tobago.

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El ex embajador estadunidense en México Jeffrey Davidow, coordinador del gobierno de Estados Unidos para los asuntos relacionados con la cumbre, refiriéndose a ésta, declaró recientemente que el esfuerzo de Estados Unidos se centraría en el diálogo y la colaboración, para buscar resultados concretos en lo relativo a la inclusión social y a la reducción de la pobreza extrema, y que para alcanzar los fines que en su momento se propusieran, se buscarían distintos agrupamientos de gobiernos, organizaciones no gubernamentales y empresas, así como formas diversas de colaboración, entre las que destacó la de los acuerdos de libre comercio.

Se llega a la cumbre de Trinidad cuando existe ya aceptación general de que los mercados han fallado por haber desatendido los gobiernos su función regulatoria y por no haber cumplido el principio de que los beneficios sociales vayan siempre por delante de los económicos, y cuando existe clara convicción también de que las instituciones financieras no se regulan a sí mismas –la crisis deja ver que se dio la facultad de regular a reguladores que no creían y no querían la regulación– y que en sus operaciones es indispensable una transparencia que hasta ahora no ha habido –información a clientes, a la opinión pública y a las autoridades.

Se llega con el reconocimiento, igualmente, de que se requiere mejor regulación para asegurar la solidez tanto de cada institución financiera como del sistema económico en su conjunto, para proteger a los consumidores, mantener la competencia, asegurar acceso a todos al financiamiento y mantener la estabilidad de la economía.

En relación con la crisis global y queriendo ser optimista, aunque no hay que hacerse ilusiones, para avanzar en el diseño y creación de un nuevo sistema financiero global, hoy indispensable, sería deseable que de Trinidad surgieran propuestas en este sentido trascendentes, como: 1) la suscripción de un tratado mundial para la regulación y el control de los mercados financieros, bajo la autoridad de la ONU, 2) creación de una comisión para la estabilidad de los mercados financieros, 3) otra comisión para el aseguramiento de los productos financieros y 4) registro público internacional de títulos de garantías financieras; propuestas para la creación 5) de un fondo mundial para el desempleo, que estiman especialistas podría iniciar urgentemente con 20 mil millones de dólares; 6) un fondo mundial para refinanciar los créditos de la pequeña y mediana empresa, del orden del anterior, y 7) un fondo mundial para inversión en infraestructura, de 40 a 50 mil millones de dólares, acordándose respecto a estos fondos que operaran a base de donaciones atadas a proyectos específicos, cuya ejecución pudiera debidamente supervisarse, y no concediendo créditos; y la creación también 8) de un nuevo sistema de reserva global; por otra parte, que los gobiernos asistentes tomaran los compromisos de 9) expedir leyes contra la usura, 10) dar transparencia a la operación y establecer condiciones de competencia en materia de tarjetas de crédito y, mediante acuerdos internacionales, 11) poner fin a los paraísos fiscales.

Si realmente un objetivo de la colaboración internacional fuera reducir hasta eliminar las diferencias en las condiciones de vida y las oportunidades de mejoramiento sostenido de los distintos pueblos, y si en verdad se considerara que los procesos de integración económica contribuyen a ello, la Cumbre Interamericana podría plantear sustituir los acuerdos de libre comercio por acuerdos de desarrollo, considerando que los primeros, según las experiencias de su operación, han provocado que se agudicen las diferencias sociales, así como el desmantelamiento y desintegración de amplios sectores productivos, con el consecuente desequilibrio de las economías de menor desarrollo. De hecho, la cumbre podría proponer la suscripción de un gran acuerdo continental de desarrollo, que tuviera como propósitos centrales terminar las asimetrías en las condiciones de desarrollo y niveles de vida de los diferentes países, fijando metas concretas a alcanzar en tiempos determinados en cuanto a empleo, ingreso y equidad en su distribución, educación, salud, cobertura y fortalecimiento de la seguridad social, protección y mejoramiento ambiental, uso de energías no convencionales, echando mano de instrumentos como los fondos de compensación que creó en su momento la Comunidad Europea –que fluyen de los países de mayor desenvolvimiento a los de necesidades mayores– y de la puesta en práctica, gradualmente, según se fuera conviniendo, de políticas comunes en áreas clave del desarrollo.

Entre las cuestiones prácticas, la cumbre podría recomendar que las altas reservas en divisas extranjeras que han acumulado los bancos centrales –más de 80 mil millones de dólares, en algún momento, en el caso de México, una mala práctica general, por cierto, pues al correr del tiempo esas reservas han estado perdiendo valor en términos reales y se vienen utilizando para apoyar a los países más fuertes– se invirtieran en los respectivos países preferentemente para cubrir cabalmente las necesidades de la educación en sus diferentes grados y para elevar su calidad, así como crear y mejorar tecnología y en producción.

Volviendo a la realidad, esperemos lo mejor de la cumbre, aunque, desafortunadamente, creo que sus acuerdos quedarán muy por debajo de lo que América Latina y el Caribe esperaban y necesitan, y de lo que a partir de la solidaridad internacional y en cada país podría hacerse. Por tanto, la lucha sigue.