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miércoles, 8 de julio de 2009

Neurofisiología de las necesidades

Una necesidad es un estado de carencia que, si no se satisface, genera sentimientos de privación, insatisfacción o desequilibrio. Cuanto más relevante para el sujeto sea ese sentimiento, mayor será su compulsión para encontrar alguna forma de satisfacción.


Ahora bien ¿cómo se produce, neurobiológicamente, este proceso? Para comenzar a explicarlo, recurriremos a un ejemplo sencillo. ¿Qué ocurre cuando sentimos hambre?

Cuando sentimos hambre, el registro de esta necesidad se centra en el hipotálamo. Éste recibe constantemente información acerca del estado del cuerpo a través de una compleja interacción entre las hormonas, las neuropéptidos y los neurotransmisores.
Se bajan los niveles de glucosa, minerales o lípidos, la información llega desde la sangre, el estómago, los intestinos y las células adiposas. Al registrarla, el hipotálamo manda estas señales hacia la corteza. Allí la información excita las áreas del cerebro que registran conscientemente el hambre con el fin de que organicen la búsqueda, preparación y acción de comer.

¿Qué ocurre en el cuerpo durante el proceso de satisfacción de esta necesidad?

Mientras comemos, el sistema invierte la marcha. Cuando estamos satisfechos, el cuerpo le indica al hipotálamo que se ha saciado y este último le pasa el mensaje a la corteza que, a su vez, genera la voluntad consciente de dejar de comer.

En el caso de las necesidades básicas, como el hambre, es normal que su satisfacción involucre al mismo tiempo la de otras necesidades más complejas.

Un ejemplo:

Por ejemplo, si un cliente elige cenar en un restaurante de lujo en París no sólo apunta a satisfacer su necesidad básica de hambre, sino también aquellas que se derivan de sus aspiraciones sociales. Éstas últimas son más complejas y difíciles de explicar desde la neurobiología ya que, además del hipotálamo involucran también todo el "circuito de recompensa" que hace que una persona se sienta bien cuando está en determinado lugar.

¿Cómo es el proceso cerebral de creación de necesidades?


En primer lugar, y ante un estímulo apropiado, el cerebro crea una necesidad que demanda ser satisfecha. Por ejemplo, si el estímulo es un descenso del nivel de glucosa en la sangre, la necesidad será hambre; si el estímulo es sexual, la necesidad será el apetito sexual.


Algunos estímulos más complejos, como el aislamiento social, pueden producir impulsos más difíciles de identificar, como el gusto por las reuniones sociales. Sea cual fuere la forma que adopten, estos impulsos van muchas veces acompañados de una sensación de vacío y su propósito es siempre desencadenar la acción.


En segundo lugar, la acción (comer, relacionarse) es recompensada por sensaciones de placer positivas. Cuando se completa una acción, el caudal de placer se reemplaza por una sensación de satisfacción (siempre momentánea).


Precisamente, desde el punto de vista conceptual, la satisfacción total (opuesta al estado de carencia) es aquélla en la que se encuentra el ser humano que no produce, ni puede producir, acción alguna, por lo tanto, es prácticamente utópica.

En la realidad, el estado de carencia se manifiesta cotidianamente y a veces en forma muy sencilla, por ejemplo, cada vez que notamos que carecemos de alimento y debemos ir hasta el negocio más próximo para conseguirlo.

A su vez, todos tendemos a sustituir una situación de menor satisfacción por otra que nos proporcione mayor satisfacción, por ejemplo, cuando no estamos conformes con los beneficios que nos suministra un producto o servicio y nos ocupamos de buscar y comprar otro que lo reemplace.

Esto permite comprender por qué lo que lleva a las personas a actuar, manifestando distintas conductas ante el consumo, es casi siempre un estado de carencia o insatisfacción.

Para la teoría psicológica tradicional, la mayoría de la gente experimenta los mismos tipos de necesidades y motivaciones. Lo que diferencia a una persona de otra es la manera de sentirlas y expresarlas.

Según los especialistas en Programación Neurolingüística, la pauta o estructura básica de pensamiento es similar en todos los seres humanos, por lo tanto, para comprender las diferencias entre ellos es necesario indagar las variaciones en la percepción, registro y expresión de experiencias.

Desde la perspectiva de las neurociencias, cada cerebro construye la realidad a partir de los mecanismos que desencadenan las percepciones.


La imagen mental que tenemos sobre nuestras necesidades es una compleja construcción que está basada en la propia arquitectura neuronal de nuestro cerebro y en una construcción social tanto o más compleja que surge de nuestra interacción con las demás personas.

Como la percepción es subjetiva, cada cerebro es un mundo: procesa los estímulos que recibe de manera individual y en este procesamiento inciden los recuerdos, experiencias y emociones de cada individuo en particular.

Por ejemplo, si dos personas pasan frente a una cafetería por la mañana temprano, pueden responder de diferente modo ante el estímulo del aroma característico del café express. Puede ocurrir que una de ellas lo ignore, porque ha optado por los descafeinados, y que la otra lo asocie inmediatamente con situaciones placenteras y se detenga a disfrutarlo o piense en hacerlo apenas pueda.

Lo relevante, en este segundo caso es que el aroma del café despertó una necesidad latente, transformándola en un deseo que se cristalizará, posteriormente, en demanda efectiva.

De este ejemplo se desprende que más allá de que los seres humanos coincidan o no en sus necesidades básicas, lo que resulta útil desde el punto de vista de marketing es indagar las variaciones en la percepción, registro y expresión de información y experiencias, debido a que ello se relaciona estrechamente con el despertar de la necesidades, los deseos y la demanda.

Independientemente de las diferencias individuales, todos estamos motivados por necesidades y deseos. Las necesidades constituyen una fuerza básica que nos impulsa a hacer algo. Algunas se refieren a nuestro bienestar físico, como alimentarnos; otras a nuestra autoimagen, como el perfume que elegimos; y otras a nuestra relación con los demás, por ejemplo, la asociación a la que deseamos pertenecer.

Como vemos, todas ellas tienen que ver con lo "interno", lo cual refuerza un concepto expuesto al inicio:

El neuromarketing no crea necesidades de la nada porque los impulsos son representaciones internas de estímulos externos, lo cual no implica una manipulación en el cerebro sino más bien, un despertar de las necesidades latentes.


Lo relevante es que el ser humano es un manojo de necesidades que lo impulsan a obrar, y que cuando las organizaciones las reconocen, encuentran el mercado para sus productos.

Néstor P. Braidot, Neuromarketing. Neuroeconomía y negocios





















martes, 7 de julio de 2009

COMO APROVECHAR EL MOMENTO DE MIRAR AL SOL


Lic. Omar Rost

En un mes de creada, mas de 600 personas se subscribieron pidiendo datos del ejercicio de Mirar al Sol.
Es simple, (Se va aumentando 10 segundos cada día, hasta alcanzar los 15 minutos.) Podes luego continuar o no con 30.. o hasta 45 minutos.
En los 2 horarios donde no hay casi nada de Rayos Ultra Violetas.
Al amanecer 1º hora...
y atardecer, ultima hora.
Es un sol muy seguro para la vista, él esta en pleno horizonte. Comienza sanado, iluminando un cerebro con 5 glándulas, que generan muchas hormonas. Todas importantes para el buen funcionamiento celular, lo mental.. etc
Considerado por todos los nuevos miradores del sol.. como el ejercicio mas interesante hecho en la vida... Y, esto es seguro, ya que la vida cambia, se mueven todas las funciones internas. El sol pasa a ser algo importante..
Re descubierto por Hira Ratan Manek, que hoy, solo viaja el mundo... dando conferencias. . en todos los países del planeta.... gratuitamente.


COMO APROVECHAR EL MOMENTO DE MIRAR AL SOL, HACIENDO OTROS
EJERCICIOS IMPORTANTES, PARA ACTIVAR LAS CÉLULAS.

Los que hacemos el ejercicio diario de mirar al sol, podemos incorporarle algo mas.
Al despertarnos, luego de un sueño profundo, todo esta quieto aun. Veamos como estamos. El amanecer nos moviliza internamente.

1º-- Estamos deshidratados, (casi un litro de líquidos hemos perdido en la noche). Intoxicados con elementos que deberemos rápidamente desechar, limpiar.
Fueron muchas horas de acciones celulares.

2º-- El amanecer nos moviliza internamente. Esto es interesante, ya que si observamos, toda la humanidad, se levanta al mismo tiempo, 'al salir el sol'.. y esto no es algo casual.
La sangre se comienza a oxigenar, las glándulas de todo el organismo, emanan hormonas.. que van lentamente, reactivando el sistema interno. Hay un despertar general.
Si nos vemos desde lo energético, y eso somos en realidad, actuamos como una 'antena'. Todos nos ponemos verticales.. u horizontales. . según el sol. Y, cuando él sale, dejamos lo horizontal por lo vertical , como una antena energética.
(Por eso el intenso estudio de los cabellos, demostrando que están sobre todo el cuerpo.. actuando como antenillas cósmicas, o del entorno, etc En contacto directo con el cerebro).
Así, en ese estado vamos a mirar al sol. Medio dormidos en general.

La pregunta es, que hacer además de mirar solo al sol..¡¡..???

Son varios los ejercicios que podríamos hacer en esos momentos. Y que yo hago desde hace muchos años. De ahí mis experiencias, antes de agregar el Sun Gazing.
Deseo compartirlas aquí. Porque valen la pena sumarlas al mirar al sol... porque... si las dejamos para después.... mm... el después, nunca llega. Y no las realizamos.

En los primeros días, también es importante, para ir habituándonos con los demás ejercicios. Cuando estemos en 15..20.. o 30 minutos diarios, haremos todos, sobrando nos tiempo para meditar y hablar con el sol.. etc..

Ahora, al mirarlo, debo reactivarme en todo lo posible, el día comienza.¡¡¡¡
Lo haré con mas hormonas, aire, desmagnetizado, hidratado y con elementos nuevos para mis células.. veamos.

1º-- Des magnetización. Me mojo solo un poco los pies y las piernas.. brazos.. pelo, etc
Al evaporarse el vapor del agua, 'se lleva todas las energías acumuladas en el cuerpo'.
Casi como un baño. Hemos dormido muy cerca de cables eléctricos, las camas no tocan el piso están a 40 cm. Solo acumulamos. Ahora, quedamos limpios de toxinas energéticas. Descalzos en el ejercico.. eso ya lo sabemos.

2º-- Respiración. Ya sabemos como oxigenar la sangre, respirando profundo, varias veces, tipo yoga, o como sepamos hacerlo. Pero es tan importante que también vale la pena.. Esto tambien activa las células al despertar.

3º-- Irrigación Cerebral. Bajar la cabeza lo máximo posible, durante unos 10...15 segundos, para activar las hormonas, y la gran maquina cerebral. Varias veces, es mejor.
En esos segundos dejamos de mirar al sol... ya que también es necesario hacerlo unos instantes.
Hacerlo como los antiguos, el famoso ''Saludo al Sol.''. Seguramente tenia propósitos de irrigación cerebral y adoración solar.

4º-- Hidratación. Algo increíblemente sano es tomarse dos vasos de agua al despertar.
Hay algo que todos desconocen y que estudio desde 1987. La Sal Marina, es sacada del mar. Deshidratada en el desierto. Ella contiene lo mas maravilloso ... Vea, si colocamos 1/2 gramo de sal marina en 1 litro de agua común, obtendremos ''el mejor Agua Mineral del planeta''. porque ella, ahora, sera... similar, casi idéntica a la orina y al suero sanguíneo. Los minerales contenidos en esta sal, son en las medidas exactas a nuestro organismo. Beber mientras miramos al sol.. seria algo mas a sumar.

5º-- Comer una fruta. Son muchos los que ...desearían. .. comer una fruta,... y nunca lo hacen. Bueno, es ahora, el momento del día en que las células, mas necesitan de nutrientes, vivos (sin fuego destructor).

6º-- Mover la cabeza. Al mirar, intentar que el sol no de en un solo lugar de la retina, y que la luz, penetre en todos los lugares oscuros del cráneo. No olvidemos que los humanos, hace miles de años, no iluminamos al cerebro por dentro.
Abrir la boca , y con la cabeza hacia atrás, intentar que penetre también en la campanilla, ya que detrás tenemos el Hipotálamo. Iluminemos esta glándula tan vieja. Además de las Amigdalas.
Pensemos que por la boca también podemos darle luz del sol al cerebro, es otra ventana.

7º-- Estiramiento de músculos. A esa hora, hagamos también como los perros y gatos.
Movamos todos los músculos que podamos.
Puede ser alguna postura del yoga, etc.

8º-- Meditar. Estoy en el vacío del espacio infinito.. que es esto?
Cuales son los efectos que me produces, sol?.. desde lo invisible, energético de mi ser.?
O hablar con el sol... Quien sos sol?.. Desde lo físico,... o.. desde lo cuántico... (Ese sol invisible a mis ojos)... etc.. Como indican algunos yoguis.
Lo que podremos aprender es muy importante para nuestra conciencia.

Seguramente hay mucho mas para decir, pero por el momento, esto nos sirve a todos.
Copia los 8 puntos, y... mañana comienza con ellos.
Al terminar el ejercio solar, habremos activado todos los movimientos internos celulares... Aprovechamos esos minutos... Comenzaremos el día mejor....



lunes, 6 de julio de 2009

Stephen Covey, El octavo hábito

El poder de un paradigma

A los humildes, los valientes y los «grandes» que nos enseñan que el liderazgo no es una posición, sino una elección.


El escritor John Gardner escribió en una ocasión: «La mayoría de las organizaciones aquejadas de problemas han desarrollado una ceguera funcional a sus propios defectos. No sufren porque no puedan resolver sus problemas, sino porque no pueden verlos. Einstein lo expresaba así: «Los problemas significativos que afrontamos no pueden solucionarse en el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando los creamos».

Estas afirmaciones subrayan uno de los conocimientos más profundos de mi vida: si queremos realizar cambios y mejoras de poca entidad de una manera paulatina, trabajemos con prácticas, conductas o actitudes. Pero si queremos hacer mejoras grandes e importantes, trabajemos con paradigmas. La palabra, paradigma procede de la palabra griega paradeigma y originalmente era un término científico que hoy se suele usar para designar una percepción, un supuesto, una teoría, un marco de referencia o una lente a través de la cual contemplamos el mundo. Es como el mapa de un territorio o de una ciudad. Si es inexacto, dará lo mismo que nos esforcemos mucho por encontrar nuestro destino o que pensemos de una manera muy positiva: nos perderemos igual. Si es exacto, la diligencia y la actitud sí que tendrán importancia.

Por ejemplo, ¿cómo intentaban curar a la gente en la Edad Media? Haciendo sangrías. ¿Y cuál era el paradigma? El mal estaba en la sangre y así se sacaba. Y si no pusiéramos en duda ese paradigma, ¿qué haríamos? Lo haríamos más. Lo haríamos más rápido. Lo haríamos con menos dolor. Aplicaríamos a la sangría la metodología Six Sigma o la gestión de calidad total. Haríamos análisis de varianza, controles de calidad estadísticos. Realizaríamos estudios estratégicos de viabilidad y diseñaríamos brillantes planes de marketing para poder anunciar: «¡Tenemos la mejor unidad de sangría del mundo!». O podríamos llevar a la gente a la montaña y dejar que se lanzaran desde precipicios a los brazos de los demás para que cuando volvieran a la unidad de sangría del hospital trabajaran con más amor y confianza. O podríamos hacer que los miembros de la unidad de sangría se sentaran en círculo en jacuzzis y exploraran sus psiques mutuamente con el fin de desarrollar una comunicación más auténtica. Incluso podríamos enseñar pensamiento positivo a nuestros pacientes y a nuestros empleados para que la energía positiva fuera óptima cuando se hiciera una sangría.

¿Puede el lector imaginar lo que ocurrió cuando se descubrió la teoría de los gérmenes, cuando Semmelweis en Hungría, Pasteur en Francia y otros científicos empíricos descubrieron que los microorganismos eran una de las principales causas de enfermedad? Explicó de inmediato por qué las mujeres querían parir con la ayuda de comadronas. Las comadronas eran más limpias. Se lavaban. Explicaba por qué en el campo de batalla moría más gente por infecciones que por las balas. Las enfermedades se propagaban tras las líneas del frente por medio de los microbios. La teoría de los gérmenes abrió nuevos campos para la investigación y ha guiado las prácticas de la asistencia sanitaria hasta el día de hoy.

Éste es el poder de un paradigma acertado. Explica y luego guía. Pero el problema es que los paradigmas, al igual que las tradiciones, no desaparecen sin más. Los paradigmas erróneos siguen vigentes durante siglos después de que se haya descubierto otro mejor. Por ejemplo, aunque los libros de historia dicen que George Washington murió de una infección en la garganta, es probable que muriera a causa de una sangría. La infección de garganta era el síntoma de algo más. Puesto que el paradigma era que el mal estaba en la sangre, le sacaron varios litros de sangre en veinticuatro horas. Hoy, en general, se aconseja que una persona sana no dé más de medio litro de sangre cada dos meses.

La nueva era del trabajador del conocimiento se basa en un paradigma nuevo que difiere por completo del paradigma cosificador de la era industrial. Llamémosle paradigma de la persona completa.

El paradigma de la persona completa
En el fondo, sólo hay una razón muy sencilla y general de que haya tantas personas insatisfechas con su trabajo y de que la mayoría de las organizaciones sean incapaces de aprovechar el talento, el ingenio y la creatividad de su personal y no lleguen a ser organizaciones realmente grandes y duraderas. La razón es un paradigma incompleto de quiénes somos, de nuestra concepción fundamental de la naturaleza humana.

La realidad más fundamental es que los seres humanos no son simples cosas a las que se deba motivar y controlar; los seres humanos tienen cuatro dimensiones: cuerpo, mente, corazón y espíritu.

Si estudiamos todas las filosofías y religiones, sean occidentales u orientales, desde los inicios de la historia conocida, hallaremos básicamente estas cuatro dimensiones: la física/económica, la mental, la social/emocional y la espiritual. Se suelen usar palabras diferentes, pero siempre reflejan estas cuatro dimensiones universales de la vida. También reflejan las cuatro necesidades y motivaciones básicas de todas las personas que se ilustran en la película correspondiente al primer capítulo: vivir (supervivencia), amar (relaciones), aprender (crecimiento y desarrollo) y dejar un legado (sentido y aportación); véase la figura 2.3.

Figura 2.2



Las personas pueden elegir.
Así pues, ¿cuál es la conexión directa entre el paradigma de control de la «cosa» (piezas-personas) que predomina en el trabajo de hoy en día y la incapacidad de los directivos y las organizaciones de inspirar a su personal para que contribuya con su talento? La respuesta es



Figura 2.3


simple. La gente elige. Consciente o subconscientemente, la gente decide en qué medida se va a entregar a su trabajo en función del trato que reciba y de las oportunidades que tenga para utilizar las cuatro partes de su naturaleza. Estas opciones van desde rebelarse o renunciar, hasta trabajar con excitación creativa.

Ahora consideremos por unos instantes cuál de las seis opciones que aparecen en la figura 2.4 elegiríamos —rebelión o abandono, obediencia maliciosa, condescendencia voluntaria, cooperación placentera, compromiso genuino, excitación creativa— en los cinco escenarios siguientes:


Figura 2 4


Primero, no se nos trata con justicia. Es decir, en nuestra organización hay mucha política; hay nepotismo; el sistema salarial no parece justo; nuestro propio salario no refleja con exactitud el nivel de nuestra contribución. ¿Cuál sería nuestra elección?

Segundo, supongamos que nos pagan lo correcto pero que no se nos trata muy bien. Es decir, no se nos respeta; se nos trata de una manera arbitraria y caprichosa, quizá dictada principalmente por el humor de nuestro jefe. ¿Cuál sería nuestra elección?

Tercero, supongamos que nos pagan correctamente y nos tratan bien, pero cuando se precisa nuestra opinión nadie nos la pide. En otras palabras, se valoran nuestro cuerpo y nuestro corazón, pero no se valora nuestra mente. ¿Cuál sería nuestra elección?

Cuarto, supongamos que nos pagan correctamente (cuerpo), que nos tratan bien (corazón) y que podemos participar de una manera creativa (mente), pero se nos dice que cavemos un hoyo y lo volvamos a rellenar o que redactemos informes que nadie va a leer o usar. En otras palabras, el trabajo carece de sentido (espíritu). ¿Cuál sería nuestra elección?

Quinto, supongamos que nos pagan correctamente, que nos tratan bien y que podemos participar de una manera creativa en un trabajo significativo, pero a costa de engañar y mentir a los clientes, a los proveedores y a otros empleados (espíritu). ¿Cuál sería nuestra elección?

Obsérvese que hemos transitado por las cuatro partes del paradigma de la persona completa: cuerpo, mente, corazón y, por último, espíritu (habiendo dividido el espíritu en dos partes: hacer un trabajo carente de sentido y trabajar sin escrúpulos). La cuestión es que si desatendemos alguna de las cuatro partes de la naturaleza humana, convertimos las personas en cosas, ¿y qué es lo que hacemos con las cosas? Debemos controlarlas, dirigirlas y usar la zanahoria y el palo para motivarlas.

Figura 2 5


He planteado estas preguntas por todo el mundo y en diversos escenarios y, de una manera prácticamente inevitable, la respuesta siempre cae en una de las tres categorías inferiores: la gente se rebela o renuncia, obedece maliciosamente (es decir, hace lo que le dicen pero esperando que no funcione) o, como mucho, se limita a cumplir. Pero en la actual era del trabajador del conocimiento y de la información, sólo quienes se ven respetados como personas completas con un trabajo completo —lo que supone una retribución correcta, un buen trato, el uso de la creatividad y oportunidades de atender necesidades humanas sin traicionar principios (véase la figura 2.5)— optan por una de las tres opciones superiores: cooperación placentera, compromiso genuino o excitación creativa (véase de nuevo la figura 2.4).


Psicoterapeutas emplean el humor como terapia de choque. Es útil para superar obsesiones, neurosis sexuales, fobias o ataques de pánico.

Doctor, siento un temblor permanente en las piernas como si me pasara corriente. Todos los médicos me dicen que no tengo nada. Tengo un cumpleaños y no quiero ir porque creo que me voy a caer, que todos se van a reír...

-Pero ¿qué es lo peor que te podría pasar, si vas? Dejá que las piernas se muevan, que saquen chispas... ¿Mirá si justo te cruzás de piernas y se encienden como dos tubos de neón?

-Y van a decir que soy como el hombre nuclear... [Risas.]

Usar el sentido del humor con personas que padecen fobias, neurosis sexuales, obsesiones o ataques de pánico puede resultar muy útil como terapia de choque para abrir el camino hacia el problema que provoca el síntoma.

"Si el paciente ríe, es garantía de que el tratamiento va a funcionar. Se busca que el individuo se pueda distanciar de lo que le pasa para que, en lugar de juzgar la situación y juzgarse, pueda jugar con ella y desdramatizarla" , afirma el doctor en psicología Claudio García Pintos 8digo yo; una joyita), director del Centro de Logoterapia y Análisis Existencial, que funciona en la Universidad Católica Argentina.

Allí, durante el tercer congreso latinoamericano de la especialidad, expertos en el uso terapéutico del humor debatieron sobre su efectividad y presentaron resultados en pacientes de todas las edades.

"Desde hace años, existe una corriente llamada salutogénesis, que indaga qué me genera salud y propone trabajar en favor de ella, en lugar de hacerlo en contra de la enfermedad -comenta García Pintos en diálogo con LA NACION-. En la sesión se trata de estimular los recursos sanos que tiene la persona por más enferma que esté. Uno de esos recursos es el sentido del humor. La gente lo asocia con el chiste, pero también hay humor sin chiste."

Es que no se trata sólo de hacer reír al paciente durante la consulta, sino de aliviar la tensión que vive frente a una circunstancia determinada.

"Muchos dramatizamos problemas, que son situaciones que tienen solución; no así los dramas. Y lo hacemos por miedo, enojo, egocentrismo o individualismo. .. El sentido del humor permite evitar las situaciones de sufrimiento, desde no hacer un drama de un choque con el auto en la calle hasta desarrollar una actitud que permita vivir lo mejor posible una enfermedad grave", agrega.
Reírse con el paciente

La condición principal con la que se trabaja en la sesión es que el paciente comprende que las humoradas no son para reírse de él ni de su situación, sino para "jugar" con lo que le pasa. Técnicamente, precisa García Pintos, es lo que se llama la intención paradójica.

"Como decía Viktor Frankl [fundador de la logoterapia] , el miedo es la madre del suceso. Entonces, la terapia, para una fobia social, por ejemplo, es que la persona no sólo no le tenga miedo a algo, sino que quiera que suceda. Entonces, se le propone a un paciente que mencione todo lo que le podría pasar si hace aquello que le produce miedo", como hablar en público, aceptar o proponer una cita, dejar desordenado el escritorio o usar un ascensor.

"Se busca que el individuo se pueda distanciar de lo que le pasa para que pueda buscar una forma distinta de responder a la situación. En general, se obtienen muy buenos resultados y el impacto fundamental de la técnica permite solucionar síntomas que hacen insostenible la vida de una persona", indica.

El sentido del humor, señala el especialista, se usa mucho en las neurosis sexuales por problemas de erección debido a, por ejemplo, una mala experiencia con una pareja. "Cuando no existe un problema orgánico, el humor logra romper con eso -afirma-. Esta terapia de impacto que hace que el individuo salga de obsesiones, ataques de pánico o fobias", que son todos problemas muy invalidantes socialmente.

Eso sí: si la persona ni siquiera se sonríe ante el primer comentario del terapeuta, lo más probable es que la técnica no vaya a funcionar. "Tiene que tener cierta plasticidad espiritual, por llamarlo de alguna manera. El humor es un potencial que algunos desarrollan y otros, no", finaliza García Pintos.