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viernes, 25 de septiembre de 2009

COSIFICACION HUMANA

Cuando definimos lo que realmente es una persona ¿decimos que es su cerebro o sus lóbulos prefrontales? Por el momento, pocos se atreven a eso, pero se tiende cada vez más.
El pensar en los seres humanos únicamente en términos físicos y/o biologistas muchas veces se aborda como si fuera la corriente principal del pensamiento filosófico o científico. Es una de las posturas, aún no es la postura generalizada. Tal vez tardemos un poco más en llegar a eso.

Hasta ahora es un hecho que en cuanto el ser humano se transforma en algo impersonal, es sometido a presiones “inhumanas” y - en el peor de los casos - en cuanto el ser humano es considerado meramente como "cosa", es sometido a las más atroces carnicerías. Ejemplos de la línea negativa que señalamos se encuentran con facilidad a lo largo de la historia humana en las más variadas sociedades e ideologías. Si cabe señalarlo, las sociedades que estimamos como más avanzadas están tan manchadas como las que creemos más atrasadas.

Dicho con todas las palabras, creemos que tratar al ser humano únicamente como cosa física y biológica obedece a una omisión que degrada el valor humano o a lo que le da un sentido verdaderamente evolutivo a la cultura humana. El valor humano está en algo que aún no se puede cosificar, está en el milagroso fenómeno de la conciencia auto consciente y en lo que ésta es capaz de producir. No conocemos nada similar en todo el universo explorado hasta el momento.

Si en nuestra civilización se omite ese plus entonces se favorece la diseminación de la "cosificación" de las personas. "Ingenuos útiles" a tal degradación podemos ser todos, en todas partes y en cualquier momento. Especialmente cuando en nombre de criterios científicos y tecnológicos, tendemos a barrer sarcásticamente con todas las ideas metafísicas. Verdaderamente es muy discutible si las creencias metafísicas evidentemente absurdas podrían causar más daño que las creencias equivocadas - no tan obvias - derivadas de los criterios científicos y/o tecnológicos ligeramente analizados. Lamentablemente, descuidamos más lo que tenemos siempre a la vista que lo que deseamos observar y exige cierto esfuerzo.

Las producciones de ese algo que nos hace humanos no siempre se pueden tratar con criterios de verdad o de experiencias objetivas. Y eso no ayuda mucho a los cosificadores que al confrontar estas abstracciones las atacan o las ignoran. Y es así que omiten - con o sin intención - la existencia o naturaleza de lo que las produce.

Nuestro entorno esencial - el que nos hace humanos y nos diferencia sustancialmente del resto de las especies - es la cultura que producimos. Sería bastante peculiar que adoptemos un modelo de cultura que sea evidentemente nocivo para nuestra especie. Pero, como ya existe sobrada evidencia de que a nivel individual podemos consumir y consumimos lo que nos mata, consideramos que existe una confianza ingenua puesta en el entorno que producimos, como si realmente hubiera garantías de que el modelo cultural que estamos sustentando nos permitirá siquiera igualar la eficacia para sobrevivir de algunos insectos. Tales garantías no existirán a menos que rediseñemos conscientemente lo que nos hace más humanos y dificulte cognitivamente el tratarnos como “cosas”.

Patricio J. Vargas Gil




LA SOCIEDAD DE LA INCULTURA

Dos tesis

Dos tesis básicas desvelan una "sociedad de la incultura" que -¡gran paradoja!- se desarrolla de forma paralela y amenazadora con la "sociedad del conocimiento". En cierto sentido, es incluso su necesaria consecuencia hasta hoy inadvertida, la "sombra" que proyecta su luz, sus contrastes y sus contradicciones.

En primer lugar, a inicios del siglo XXI, estamos inmersos por lo que respecta al conocimiento en un inmenso proceso maltlhusiano: con las crecientes interrelaciones que genera la globalización e Internet, el crecimiento hiperbólico en la información disponible es muy superior al de la capacidad de los individuos para procesar dicha información. A pesar de las ayudas informáticas, bibliográficas, documentalistas, etc., la condición humana tiene unos límites biológicos y neuronales que impiden, a largo plazo, seguir la mencionada progresión geométrica de los conocimientos. Dada pues la creciente desproporción entre la capacidad colectiva para crear saber y la capacidad individual para asumirlo e integrarlo vitalmente, parece justificado y quizás inevitable el advenimiento de una "sociedad de la ignorancia" (Brey), "del desconocimiento" (Innerarity) o "de la incultura" (Mayos).

En segundo lugar, por encima de otras perspectivas similares, la denominación "sociedad de la incultura" parece describir más adecuadamente las paradojas y contradicciones que hoy emanan tras la "sociedad del conocimiento". Pues, continuará aceleradamente el proceso de creciente especialización de los expertos, con lo cual a medio plazo no se prevé el colapso del conocimiento experto ni de los técnicos especializados. Salvando los aspectos específicos destacadas por Innerarity, la "sociedad del conocimiento" científico-tecnológica podrá determinar lo que en cada caso será considerado como "cierto", "establecido por la ciencia" o "más adecuado tecnológicamente".

Ahora bien, sí que cabe dudar de que la mayoría de la población pueda tener un conocimiento, cultura o "sabia" composición general del estado global de los saberes humanos y sus problemáticas. Es decir continuará el conocimiento especializado y experto, pero aumentarán las dificultades de la gente (fuera del propio campo de especializaron) para disponer de una "cultura" general o "capacidad de hacerse cargo" reflexivamente de las problemáticas humanas en conjunto. Ello no es accesorio pues, si la mayoría de la población no puede interiorizar tal conocimiento general, resultarán altamente problemáticas sus decisiones políticas a través del voto y la participación democrática.

Es imprescindible pues preguntarnos: ¿Puede prescindir la humanidad -especialmente una humanidad organizada democráticamente- de una tal cultura general en sus ciudadanos? ¿Una "sociedad de la incultura" puede continuar siendo democrática y/o hacerse cargo de sus problemas crecientemente complejos? ¿Puede continuar la actual construcción de la "sociedad del conocimiento" sin que paralelamente estemos labrando también una "sociedad de la incultura?

Proceso maltlhusiano

La globalización y la potente interrelación impulsada por las actuales tecnologías de la comunicación y la información (TIC) genera un claro proceso malthusiano en el conocimiento. El crecimiento hiperbólico en la información generada colectivamente es muy superior al aumento meramente aritmético en las posibilidades de los individuos para procesar dicha información.

El lúcidamente pesimista economista y demógrafo británico Robert Malthus20 ya formuló una tesis parecida llamada "ley de Malthus". Decía: la producción de alimentos tiende a crecer a largo plazo según una progresión aritmética (del tipo: 2,4,6,8,10,12,14,16,18,20,22..., ó 2x), en cambio la población humana total y a largo plazo tiende aumentar en progresión geométrica (del tipo: 1,2,4,9,16,25,36,49,64,81,100,121..., ó x2). A largo plazo y más allá de puntuales circunstancias favorables o desfavorables tanto en la producción de alimentos como en la población, la mencionada diferencia en sus respectivas tasas de crecimiento conlleva -afirma Malthus- que todas los incrementos alimenticios sean inevitablemente consumidos por el crecimiento demográfico; de tal manera que la mayoría de la humanidad tiende a vivir siempre en el límite de depauperación, si no se aplican drásticas políticas de moderación demográfica.

Pues bien, una ley muy similar a la de Malthus se cierne sobre las sociedades avanzadas, del conocimiento y sus culturas democráticas21. El saber producido colectivamente gracias a las TIC e Internet amenaza superar las capacidades cognitivas individuales de la gente. La actual "sociedad red" teorizada por Manuel Castells genera una progresión geométrica de enlaces, informaciones y conocimientos. La veloz circulación por sus nodos posibilita una gran interactividad, productividad y creatividad, permitiendo que proliferen exponencialmente las nuevas ideas o informaciones, y que, cada vez más, sean desarrolladas colectivamente y pasen a formar parte, simultáneamente, del patrimonio de todos y de nadie". La enormidad de saber relevante producido amenaza superar las capacidades de la gente común; no tanto en cuanto expertos en algún campo especializado, como en tanto que ciudadanos que tienen que decidir democráticamente y con conocimiento de causa sobre procesos crecientemente complejos.

Ciertamente y al menos a medio plazo, esa amenazante obsolescencia cognitiva en los individuos no se producirá en su campo profesional, especializado y donde sean expertos; pero sí en aquellos conocimientos generales que precisan para, en tanto que ciudadanos con derecho a voto, poder decidir democráticamente y con conocimiento de causa sobre los procesos crecientemente complejos que configuran la vida humana actual. No cabe duda de que la profesionalización y especialización laboral de los ciudadanos -en tanto que trabajadores- recibirá suficiente apoyo de todo tipo para garantizar a medio plazo que, en general, se alcancen los altos estándares productivos de la "sociedad del conocimiento", ni es necesario poner de manifiesto nuevamente cómo aumenta la distancia entre la gente y los países que han logrado incorporar las nuevas herramientas tecnológicas y adaptarse a las recientes exigencias cognitivas, y los que no.

Sí que es momento, en cambio, de plantear la duda, objetivamente justificable, de qué se hagan similares esfuerzos para preparar y formar los individuos en tanto que ciudadanos y para que puedan hacer frente a las exigencias responsables de sus decisiones políticas y de voto en cuestiones de gran complejidad e importancia para todos. La habitual limitación a lo meramente productivo a corto plazo (sin duda uno de los peores vicios de nuestra sociedad) suele dejar, cada vez con mayor frecuencia, las cuestiones políticas, éticas y sociales a largo plazo y que atañen al conjunto, a merced de la benevolencia o responsabilidad individual. Como si se tratara de algo sin importancia o de mucho menor interés, se relega todo ello no sólo a la responsabilidad individual, sino al espacio de "tiempo Ubre" o de "ocio", en una competencia totalmente desproporcionada con los alicientes, tentaciones, diversiones y propuestas de consumo desaforado que la sociedad "del consumo" y "del espectáculo" ofrece.

Frente a la creciente obsolescencia cognitiva de los ciudadanos (que son la condición última de la democracia), poco pueden hacer a largo plazo las mejoras en la alfabetización de la población, en documentalística, en facilitar el acceso a la información o, incluso, los notables e indudables avances tecnológicos pues, en última instancia, deben ser ciudadanos de a pie y con sus concretas dotaciones neuronales o fisiológicas, los que se hagan cargo de la información generada colectivamente y en constante crecimiento exponencial. En última instancia, también y necesariamente han de ser ciudadanos de a pie los que deciden democráticamente a partir de su buen entender personal sobre las cuestiones humanas más complejas.

La incultura como peligro para la democracia

Hay un consenso bastante generalizado entre los analistas sobre que, en la actualidad, es constatable la creciente incapacidad de muchos ciudadanos para ejercer con rigor su voto y tutela democráticos. Gran parte de la ciudadanía se desentiende de lo público común y se retira a lo privado, ya sea a un ocio banalmente reducido a mera diversión, ya sea profesionalmente a un trabajo superespecializado y fragmentario.

La evolución de la sociedad moderna ha tendido a magnificar la vida privada en detrimento de la pública, de la política colectiva y de la buena salud de la democracia. Puede parecer una paradoja, pero la misma modernidad que edificó la democracia, la está banalizando o debilitando su salud a medida que desvía los esfuerzos e intereses de los ciudadanos hacia lo privado. Por una parte, la vida profesional "privada" concentra y exige cada vez más los esfuerzos continuados de la población. Además, otra amplísima parte del tiempo y disponibilidades restantes se dedican a una vida aún más "privada" de ocio, consumo y diversión.

El ciudadano moderno siente una indudablemente fuerte presión para que mantenga y acreciente su capacitación productiva, profesional, especializada y experta. Sin ninguna dura siente una muy similar presión para consumir los más variados productos y llenar satisfactoriamente su tiempo de ocio y esparcimiento. Nada que objetar a todo ello pues son claramente las dos dimensiones clave de la actual sociedad avanzada: conocimiento y alta productividad tecnológica, pero también consumo y espectáculo. No obstante muchas veces se obvia el precio pagado por ello, el costo subyacente de relegar a la vida política "pública" a un segundo plano. Por ello languidece y se debilita la exigencia ciudadana de atender colectiva y democráticamente a las dificultades globales crecientemente complejas de las sociedades actuales.

Evidentemente no olvidamos que, desde hace décadas, las posibilidades de la representación democrática minimizan el creciente interés y obsolescencia cognitiva de los ciudadanos frente a los complejos problemas públicos. Se considera y se tiende -a nuestro parecer excesivamente- a desplazar muchas cuestiones del debate ciudadano, remitiéndolas a la decisión (o al menos mediación) de "comités expertos", de "informes técnicos" o de los foros políticos "profesionales" dentro y fuera de los partidos. La poca preparación o disponibilidad de los ciudadanos para hacerse cargo de todos los complejos entresijos de lo público y de lo político es la causa de la actual incultura política y debilidad democrática. Ahora bien, suele ser una razón muchas veces esgrimida pero pocas veces analizada a fondo y, aún menos, con decidida voluntad de enmendarla.

El resultado es claro: cada vez más importantes asuntos que atañen a todos y afectan al común se deciden en canales para-democráticos alejados de la ciudadanía, del ejercicio más directo de la democracia y limitados a expertos y políticos profesionales. No es extraño, en contrapartida, que gran parte de la política democrática (a veces simplemente "demoscópica") pase a centrarse en la lucha para influir emotivamente en el cuerpo electoral a través de los grandes medios de comunicación.

El actual dominio de la propaganda epidérmica, dirigida a las pasiones de las masas, casi sin argumentos ni datos fiables, y que busca sobre todo la movilización o manipulación demoscópica, aumenta la obsolescencia cognitiva creciente por parte del ciudadano de a pie. La razón es simple: éste no tan sólo debe dedicar sus esfuerzos para hacerse una opinión fundamentada de los problemas colectivos y su posible solución política, si no que además debe dedicar un importante esfuerzo adicional para mirar de encarar los problemas democráticos con una mínima ecuanimidad. A pesar de ser muy conscientes y críticos con la actual deriva propagandista de la democracia, y que sin duda aumentan los efectos del proceso malthusiano en el conocimiento, no profundizaremos en ello para seguir más puramente nuestro hilo argumentativo.

Las cuestiones económicas y políticas básicas son hoy de una complejidad que, ¡superando a los especialistas, cómo no va superar a los ciudadanos medios! Baste recordar la sorpresa unánime y no prevista a corto plazo por ningún analista -en 1989- ante hechos tan importantes como la caída del muro de Berlín, del "telón de acero" y de la URSS; o la sorpresa de los cracs en la bolsa de "las empresas.com", luego de las "hipotecas" y -finalmente- de la profunda crisis económica que hoy padecemos. El sociólogo Ulrich Beck:s avisó sobre el enorme incremento del riesgo en las sociedades avanzadas simplemente por su aumento de complejidad, la integración global y la velocidad con que todo circula34.

En otro orden de cosas, las posibilidades actuales en bioingeniería, genética, trasplantes o simplemente de intervenir científicamente en la gestión de la vida han provocado un comprensible y a veces virulento debate ciudadano. Muchas veces éste se lleva a cabo con prejuicios y posiciones emotivas muy infundadas; ello no debe extrañar pues cualquier ciudadano que haya querido hacerse una opinión fundamentada sobre los grandes debates bioéticos actuales, claramente queda superado por su creciente complejidad y sus múltiples implicaciones.

En los ejemplos mencionados vemos que, ciertamente, el conocimiento experto y especializado continúa con relativa buena salud (teniendo en cuenta los límites apuntados por Innerarity), pero no es así en cambio por lo que respecta a la capacitación de los ciudadanos de a pie para hacerse cargo racional y democráticamente de los problemas humanos actuales. Tiene razón por ello, Antoni Brey al denunciar el advenimiento de una sociedad de la "ignorancia"; aunque nosotros preferimos hablar de "sociedad de la incultura" en la medida que sobre todo amenaza al saber y la cultura generales sin los cuales el individuo está inerme, desconcertado e incapacitado para toda reflexión o decisión política que vaya más allá de "intuir" los problemas y "reaccionar emotivamente" a ellos.

¿Alienación postmoderna?

Se ha convertido en un tópico vincular la "condición postmoderna" con el enorme incremento de las actitudes cínicas, desconcertadas, angustiadas, nihilistas, "pasotas", "escapistas"... Evidentemente tiene que ver con una profunda crisis de valores, pero nos proponemos apuntar que seguramente también tienen que ver con la percepción -por gran parte de la población-de que hoy las convicciones, las certezas y las verdades ya no son igualmente posibles como ayer.

A pesar que nadie duda del enorme incremento en el conocimiento colectivamente disponible por la humanidad, los individuos perciben que sus convicciones, certezas, verdades y consolidados valores "personales" han disminuido en número, en solidez y en seguridad. Inconscientemente, la gente intuye que un proceso malthusiano en el saber "corroe" las certezas, los valores y los ideales que les acompañaban; pues cada vez más les falta la cultura y perspectiva globales necesarias para acogerlos y defenderlos racionalmente. La sociedad, los valores y los saberes han perdido su anterior solidez y hoy se muestran fluidos, líquidos (como ha teorizado Zygmunt Bauman:s).

En la modernidad, y durante siglos, la identidad de las personas solía estar muy vinculada al trabajo o a la profesión ejercida (Weber hablaba de "vocación"), que -se suponía- era para toda la vida -al menos si era exitosa. El sociólogo Richard Sennett denuncia la "corrosión del carácter" que a su parecer produce el capitalismo avanzado, pues: "¿Cómo pueden perseguirse objetivos a largo plazo en una sociedad a corto plazo? ¿Cómo sostener relaciones sociales duraderas? ¿Cómo puede un ser humano desarrollar un relato de su identidad e historia vital en una sociedad compuesta de episodios y fragmentos? (...) el capitalismo del corto plazo amenaza con corroer el carácter, en especial aquellos aspectos del carácter que unen a los seres humanos entre sí y brindan a cada uno de ellos una sensación de un yo sostenible. ":6

Todo lo anterior apunta a lo que podemos llamar la "alienación postmoderna". En plena "sociedad del conocimiento", una amenazante "alienación postmoderna" se cierne -paradójicamente- sobre la sociedad humana con mayor tasa de crecimiento cognoscitivo y en la circulación de las informaciones, provocando una paralela y hasta ahora inapreciada "sociedad de la incultura". En una dialéctica sorprendente y paradojal (aunque no tanto como podría pensarse), la capacidad humana colectiva de multiplicar exponencialmente los enlaces cognitivos y los saberes participa -de no mediar algún elemento corrector- en la creciente obsolescencia cultural de la mayoría de la población. Sencillamente, los individuos aisladamente y fuera de su especialización profesional son manifiestamente incapaces a largo plazo para seguir el ritmo exponencial de la producción cognitiva colectiva, global y especializada.

Hablando con sencillez, la sociedad del conocimiento, ultraespecializada y a lomos de las TIC27, amenaza a sus ciudadanos con la obsolescencia en todos los campos en los que no sean expertos profesionales. Brevemente: la sociedad del conocimiento no sólo se solapa con la sociedad de la incultura, si no que la crea o -al menos- la pone en toda su evidencia. La expertez y la ultraespecialización (al menos tal y como se desarrollan en nuestras sociedades avanzadas) conllevan la creciente incultura a que nos vemos abocados -en tanto que ciudadanos de a pie- para hacernos cargo personalmente de lo global y común al género humano.

Se suele considerar y es ya un tópico, que la "sociedad del conocimiento" evidencia, finalmente y con toda contundencia, que la especialización de los expertos profesionales "triunfa" por encima de los viejos "sabios" contemplativos y de los "hombres cultos" del Renacimiento. Aparentemente es el triunfo definitivo de los científicos, ingenieros y tecnólogos por encima de los humanistas y los filósofos. De poco sirve argumentar que la ciencia está cada vez más supeditada a la aplicación tecnológica y que los científicos cada vez se convierten en meros gestores tecnológicos. Tampoco relativiza el tópico anterior, argumentar que cada vez más los científicos se sienten meros instrumentos de un proceso productivo que no controlan ni, a veces, conocen en su globalidad. Como ya sucedió en el famoso Proyecto Manhattan que llevaría a la bomba atómica, los científicos pierden el control y agencia autónoma de su investigación dentro de las macroestructuras en las que hoy están inscritos. Unas veces se dice que es por "seguridad", otras para evitar el "espionaje industrial", pero muchas veces es simplemente un resultado de ultraespecialización y la jerarquización institucional.
En la actualidad hay consenso general en qué también resulta imposible al científico hacerse cargo globalmente de los múltiples avances en el conjunto de las teorías, áreas y disciplinas científicas. Ello es un claro efecto del proceso malthusiano en los saberes que afecta a la actual "sociedad del conocimiento", pero insistimos que no prevemos por esta dirección el colapso o radical obsolescencia cognitiva a medio plazo. La "alienación postmoderna" que parece ser la consecuencia inadvertida de ese proceso se manifiesta más bien en la incultura y la obsolescencia cognitiva que amenaza con incapacitarnos para el ejercicio responsable de la ciudadanía democrática.

Además y como hemos apuntado, la creciente separación entre ciudadanía y las instituciones democráticas sólo se intenta compensar recurriendo a "políticos profesionales", a "expertos" y a "comités técnicos". Se olvida que éstos, dada su ultraespecialización y la lógica dependencia de las reglas internas de su "gremio", están abocados a lo que los griegos clásicos llamaban "idiotez"^3 o, al menos, una notable "ceguera" respecto al conjunto del mundo, de lo humano y de las necesidades globales hoy. Una vez más la especialización en un aspecto, provoca la ceguera o inatención respecto a lo común, compartido y humano en general.

El postmodernismo ha destacado la importancia de la sociedad del conocimiento, de las tecnologías de la comunicación y la información (p.e. Jean-Francois Lyotard o Gianni Vattimo) pero también de otros aspectos de la sociedad contemporánea muy vinculados con lo que llamamos "sociedad de la incultura". Nos referimos por ejemplo a la "sociedad del espectáculo" teorizada por Guy Debord y los situacionistas, la cultura "del simulacro" denunciada por Jean Baudrillard o la "era del vacío" analizada por Gilíes Lipovetsky:9.
Muy similarmente pero bastante antes, Jorge Luis Borges anticipó magistralmente en "La biblioteca de babel"í: la angustiante y paradójica sensación que provoca el proceso malthusiano en el saber: 'A la desaforada esperanza, sucedió, como es natural, una depresión excesiva. La certidumbre de que algún anaquel en algún hexágono encerraba libros preciosos y de que esos libros preciosos eran inaccesibles, pareció casi intolerable. {...} La certidumbre de que todo está escrito nos anula o nos afantasma. {...} Quizá me engañen la vejez y el temor, pero sospecho que la especie humana -la única- está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta."

La sociedad postmoderna del conocimiento y las TIC ha creado los medios para que la creación colectiva del saber pueda expandirse exponencialmente y subsista sin necesitar a la conciencia, memoria, reflexión... de ningún humano individual o en concreto. La "sociedad del conocimiento" hace posible que el saber exista por los nodos de Internet con independencia de cualquiera de nosotros. Por ello, en la actualidad no importa si jamás nadie llega a interesarse por algunos aspectos concretos y, por supuesto, si es imposible que ningún individuo pueda conocer la totalidad del conocimiento creado colectivamente y nadie pueda hacerse cargo de la estructura del conjunto. Eso es lo que Antoni Brey llama "sociedad de la ignorancia", Daniel Innerarity "sociedad del desconocimiento" y nosotros "sociedad de la incultura" (o en virtud de la época donde se evidencia: "alienación postmoderna").

Gordal Mayos

Referencias


1. The Guardian, 22 de mayo de 2005. Puede consultarse la entrevista completa en http:/Awww.guardian.co.uVscience/2005/may/22/comment. observercomment
2. Aristóteles. Metafísica, 980a-982b7
3. Peter F. Druker. The Age of Discontinuity: Guidelines to Our Changing Society. Harper & Row, 1969.
4. Firtz Machlup. The Production and Distribution of Knowledge in the United States. Princeton Univ Press, 1962.
5. Karl Marx en su debate con el economista alemán Friedrich Lict, 1845.
6. Manuel Castells. The Information Age: Economy, Society, and Culture. Blackwell Publishers, 1996-2003.
7. Gilíes Lipovetsky. Les temps hypermodernes. Grasset, 2004.
8. Donella H. Meadows, Jorgen Randers, Dennis L. Meadows. Limits to Growth: The 30-Year Update. Chelsea Green, 2004.
9. Alfons Cornelia. Com sobreviure a la Infoxicació. http://www.infonomia. com/img/pdf/sobrevivir_infoxic ación .pdf
10. Neil Postman. Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business. Penguin Books, 1985.
11. Jeroen Boschma, Inez Groen. Generatie Einstein, slimmer sneller en socialer: communiceren met jongeren van de 21ste eeuw. Pearson Education, 2006.
12. John C. Beck, Mitchell Wade. The Kids are Alright: How the Gamer Generation is Changing the Workplace. Harvard Business School Press, 2006.
13. Alan Sokal, Jean Bricmont. Impostures intellectuelles. Odile Jacob, 1997.
14. Russell Jacoby. The Last Intellectuals: American Culture in the Age of Academe. Basic Books, 1987.
15. Alian Bloom. The Closing of the American Mind. New. Simón &* Schuster, 1987.
16. The Matrix. Wachowski brothers. Warner Bros, 1999.
17. José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. Revista de Occidente, 1930.
18. Giovanni Sartori. Homo videns. Televisione e post-pensiero. Laterza, 1997.
19. Este modelo está siendo sometido a crítica desde varios ángulos y por diversos autores. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, por el anteriormente citado Limits to Growth. Como modelo para aportar felicidad al ser humano, por ejemplo en El fetiche del crecimiento, de Clive Hamilton, e incluso poniendo en duda la misma idea de progreso, en varios trabajos de John Gray.
20. Robert Malthus (1766-1834) fue educado según los principios pedagógicos de Rousseau, renunció a su ordenación como sacerdote anglicano al casarse y fue profesor de economía en una nueva institución universitaria destinada a formar los funcionarios de ultramar del Imperio británico. En 1798, influido por Adam Smith y David Hume, publicó anónimamente su célebre Ensayo sobre el principio de la población por lo que afecta a la futura mejora de la sociedad, que provocó una enorme polémica. En 1804 apareció una edición ya firmada por su autor, ampliada y corregida con las investigaciones de los viajes de Malthus por gran parte de Europa. También publicó Observaciones sobre los efectos de las leyes de granos, Investigación sobre la naturaleza y progreso de la renta y Principios de economía política,
21. Véase mi conferencia L'alienació postmoderna en la UPEC (Universitat Progressista d'Estiu de Catalunya: pronunciada el julio del 2008.
22. Véanse los libros de Manuel Castells: (2006) La Sociedad red. Una visión global, Madrid: Alianza, y (2004) Sociedad del conocimiento, Barcelona: UOC.
23. Véanse básicamente los libros de Ulrich Beck: (2002) La sociedad del nesgo global (Madrid: Siglo XXI), (2006) La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad (Barcelona: Paidós) y (2008) La sociedad del riesgo mundial: en busca de la seguridad perdida (Barcelona: Paidós).
24. El sociólogo alemán Ulrich Beck define la actualidad en términos de "sociedad del riesgo", precisamente porque la creciente interrelación mundial comporta e incrementa muchos peligros. Un ejemplo muy claro fue la rápida propagación global de la sida, que ya tuvo un antecedente en la famosa "peste negra" de mediados del siglo XIV. Recordemos que la peste negra pudo viajar en los barcos que por mar enlazaban por primera vez en la historia el Extremo Oriente (donde brotó la enfermedad) y los más ricos y populosos puertos del Mediterráneo. Evidentemente hoy las muy superiores posibilidades de rapidísima y masiva circulación de mercancías y personas acentúan los riesgos.
25. Destacamos los libros de Zygmunt Bauman: (2003) Modernidad líquida, México: FCE; (2003) Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil, Madrid: S.XXI; (2007) Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores, Barcelona: Paidós; y (2007) Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre, Barcelona: Tusquets.
26. Richard Sennett (2000: 25) La Corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, Barcelona: Anagrama.
27. Alfons Cornelia ha creado para denominar ese fenómeno el agudo neologismo "infoxicación".
28. En el sentido griego etimológico de incapaz por estar totalmente aislado o separado de aquello de lo que se trata. Políticamente se aplicaba a aquellos que sólo atendían a sus intereses privados y eran incapaces de valorar o atender a los intereses comunes.
29. Complementada por sus obras sobre El crepúsculo del deber o La sociedad de la decepción.
30. Cito per les Obras completas 1923-1972, Buenos Aires: Emecé, pp.468 i470s. Subrayados de G.M.

MELAMINA: DESDE CHINA CON AMOR

MELAMINA:
ALIMENTOS PELIGROSOS


Hablemos de la baja de costos de los productos lácteos de China y de qué se utiliza para aumentar las ganancias de esta industria.

En china los costos idustriales de producción láctea en polvo son reducidos con marcada incidencia en las ganancias, con Melamina.



Pero, ¿Qué es la Melamina?
Para interiorizarnos un poco más he recogido parte de un artículo publicado en EL MUNDO.ES escrito por María Valerio. (Madrid).

La melamina es una molécula que se utiliza como base en los procesos de síntesis para fabricar resinas, plásticos o pegamentos. Por este motivo, los estudios sobre posible toxicidad que se habían realizado hasta ahora se habían llevado a cabo siempre en el supuesto de exposición laboral (por inhalación o contacto con la piel), no de ingesta. De ahí que, como explica la catedrática de Toxicología Guillermina Font, "exista muy poca literatura científica sobre este tema" y poca información sobre lo que puede ocurrir a largo plazo.

La primera alerta sobre el efecto que podía tener el consumo de este producto químico llegó el año pasado, cuando se descubrió la adulteración de comida para animales de fabricación China en EEUU. Curiosamente, los efectos que sufrían las mascotas (y que provocaron la muerte de varios ejemplares) eran los mismos que se han visto en esta ocasión en los niños chinos que bebieron leche adulterada: la acumulación de la melamina en el riñón, explica Font.

Sin embargo, "esta intoxicación de las mascotas no representó una preocupación real para los humanos. Primero porque la melamina en sí, tiene una toxicidad muy baja y segundo, porque la dosis que los consumidores pudieran haber recibido en el cerdo o el pollo era muy baja en comparación con la consumida por estos animales en sus alimentos", aclara Ana Isabel Morales, Profesora de Toxicología de la Universidad de Salamanca

Sin embargo, tras lo sucedido en China, se puede decir que el organismo, sobre todo en el caso de los niños pequeños, es incapaz de filtrar esta sustancia, que se acumula en los riñones provocando la formación de cálculos renales. De momento, sólo se han registrado cuatro muertes entre los más de 60.000 pequeños intoxicados, aunque es difícil predecir cómo evolucionará la insuficiencia renal en cada caso y qué secuelas pueden sufrir en su vida adulta.

"Las características fisicoquímicas de la melamina favorecen su precipitación en las vías urinarias, obstruyéndolas e impidiendo la correcta eliminación de la orina", explica Morales. De esta manera, no sólo la orina no se elimina correctamente del organismo, sino que el flujo sanguíneo dentro del riñón tampoco es el correcto.
Efectos en adultos

Como explica Font, en el caso de los adultos la ingesta de melamina no es tan peligrosa, aunque es difícil hacer predicciones a largo plazo, precisamente porque no hay datos que permitan saber cómo reaccionará cada organismo. "La Unión Europea ha establecido una dosis máxima diaria tolerable de 0,5 miligramos de melamina por kilo de peso. Eso quiere decir que para la mayoría de las personas adultas no existe riesgo por debajo de ese umbral; sin embargo, no todos los individuos reaccionan igual y no podemos decir que sea absolutamente seguro".

Puede haber personas con una patología renal previa que reaccionen peor ante la más mínima ingesta de melamina, o en cuyo organismo haya otros elementos tóxicos que interactúen con éste.

Otra diferencia entre los países occidentales y lo que ha ocurrido en China es que allí la leche adulterada era la base de la alimentación de los bebés intoxicados; mientras que los caramelos, chocolates, galletas y otros derivados lácteos que podrían estar adulterados no son el principal ingrediente de la dieta. Ni siquiera aunque un niño comiese muchos caramelos, a pesar de su mayor susceptibilidad, puede compararse la situación al consumo de leche en los primeros meses de vida.

"Los niños chinos han consumido mucha concentración de melamina por kilo de peso, varias veces al día, durante varios meses de su vida y como única alimentación", sintetiza Morales. "Podríamos decir que la acumulación de este compuesto es indeterminada, porque no se sabe cuánto tiempo llevaban consumiéndolo. Debido a esto, es difícil por tanto, saber si los problemas renales causados por la adulteración serán reversibles".
Algo 'inimaginable'

Con las técnicas de laboratorio actuales es fácil detectar la melamina que se haya añadido intencionadamente a los ingredientes de cualquier alimento, aunque como reconoce Font: "Uno no va a buscar lo que no piensa que hay". Entre otras cosas porque este compuesto industrial se utiliza en la fabricación de muebles de bajo precio ("es un material muy duro y resistente al agua", como reza alguna publicidad), o de encimeras de formica.

"Es una molécula de seis átomos de nitrógeno, lo que hace que parezca que hay más cantidad de proteína en la leche y permitía pasar los controles de sanidad", añade Font, "y por lo que se ha visto en China parece que es fácil de sintetizar, de conseguir y de añadir a la leche. Aunque hasta ahora era impensable que se utilizase de ninguna manera en la alimentación".

Otra de las preocupaciones de los científicos es que la melamina, que se sintetiza en el laboratorio mezclando varios componentes, no sea pura al cien por cien. "La melamina en sí puede llevar una serie de residuos, los restos de los ingredientes que se utilizaron para fabricarla, que también podrían ser peligrosos y tóxicos por sí mismos", añade la especialista de Salamanca. Además, en estudios animales también se sugiere que la sustancia puede llegar a causar cáncer de vejiga.

a) ¿Por qué la Melamina es agregada a la leche en polvo? El nutriente más importante en la leche es la proteína, y la Melamina tiene la misma proteína que contiene 'NITROGENO'.

b) Agregando Melamina en la leche reduce la cantidad de leche y es más barato que la leche por tal motivo reduce la capitalización. Le brinda al hombre de negocios más ganacia ya que muy bien puede adicionársele debido a que es inolora e indectectable por el consumidor.


c) A partir Año 2007 - perros y gatos en EUA morían de repente, se encontró que alimento para mascotas provenientes de China contiene Melamina. d) Iniciando 2008, en China, hubo un incremento anormal de casos de infantes con piedras en los riñones.
e) Agosto 2008 la leche en polvo Sanlu de China es probado con Melamina.
f) Septiembre 2008 - el gobierno de Nueva Zelanda le pide a China que investigue este problema.
g) Septiembre 21, 2008 - gran cantidad de productos alimenticios en Taiwan son probados con Melamina.
h) Si la Melamina es ingerida se mantiene en los riñones. Ella se convierte en piedras que obstruyen las vías urinarias. El dolor es inminente y la persona no puede orinar. Entonces el riñon se inflama. Aunque con cirugía se puede retirar las piedras, los daños causados al riñon son irreversibles. Esto puede llevar a la pérdida del funcionamiento del riñon y requerir tratamiento de diálisis o llevar a la muerte por uremia.
EL TRATAMIENTO CON DIÁLISIS
¿Qué es diálisis? Se puede llamar, hecho, 'lavado de sangre' , este proceso consiste en filtrar toda la sangre del cuerpo en una máquina para que luego retorne al cuerpo.

Todo el proceso demora aproximadamente 4 horas y es necesario realizar la diálisis 1 vez cada 3 días por el resto de la vida.

¿Por qué es más serio en los bebés? Porque sus riñones son muy pequeños y ellos ingieren grandes cantidades de leche en polvo.

Actualmente hay unos 13,000 infantes hospitalizados en China

No importa la cantidad de Melamina que un ser humano ha ingerido. Lo importante es que 'NO ES COMESTIBLE', por eso debemos evitar estos alimentos:
Alimentos que contiene productos lácteos y que deben evitarse (Nesté, Unilever, PizzaHut, Starbucks, Snickers, M & M, entre otros).
Recuerde: Alimentos con crema o leche deben evitarse.
Las compañías afectadas serían estas, porque sus productos lácteoes contienen melamina.
Bueno, ya estamos informados de este brutal atentado en contra del vienestar sanitario de la gente por eso es de imperiosa urgencia evitar estos productos por 6 meses aproximadamente.

Si usted tiene una cafetería, restaurante, etc. por ahora no venda alimentos que contengan productos lácteos. Si tiene infantes en casa, deles leche materna u otro sustituto.

Finalmente, comparta esta información con sus amistades y familiares para que comprendan el riesgo del envenenamiento con leche.


EMPRESAS INVOLICRADAS:

sábado, 19 de septiembre de 2009

ADOLESCENCIA VIRTUAL DESDE EL PSICOANALISIS
Fuente: Daniel Paola


1. La Adicción virtual


El psicoanalista se enfrenta a la actualidad de un nuevo desafío en la práctica con adolescentes. Ha comenzado a ser causa de consulta, una suerte de adicción virtual que encierra a los jóvenes frente a las computadoras, transformando el lazo social que las generaciones precedentes consideran dentro de rangos de normalidad.

La llamada “Adicción a Internet”, no figura como diagnóstico en el DSM IV ya que de acuerdo a sus parámetros siempre es precisa una sustancia química para definirla. Sin embargo, es vox populi entre los psiquiatras asociar esta “adicción” con un trastorno compulsivo que oculta un comportamiento depresivo y hostil frente a lo social.

Para la analista Nelly Vázquez de la consultora eMarketer, la adicción virtual podría ser una actividad letal, dado los récords que algunas personas se propusieron establecer jugando frente a la computadora. Esta analista menciona que la adicción no sólo es de los jóvenes, ya que también algunos adultos podrían verse implicados, según los datos aportados por el Computer Addiction Services del McLean Hospital de Massachussets.

De acuerdo al Departamento de Pedagogía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, la adicción virtual, no demanda conocimiento previo, ni especial capacidad intelectual, ya que desarrollaría por sobre todo actividades psicomotrices que se mejorarían con la persistencia, generando además personajes fantásticos alejados por completo de la vida real.

Para el psicoanalista, la adicción se define en otros términos. El adicto, toxicómano o no, presenta cuestiones particulares respecto al discurso, definiendo discurso como el propio decir referenciado respecto de una verdad, que encierra un plus frente a un semejante, referido a otra posición de saber, en cuanto a la producción de lo que se ha dicho.

Respecto al discurso, el adicto presenta una sustitución del plus de la verdad en la sustancia que le otorga un saber. Ese saber otorgado por la sustancia es excluyente de todo partenaire que no declare una identidad de percepción vivencial. Es por esto que, terapias grupales que tienen por referente a líderes que transitaron por idénticos trastornos, son los únicos entre ciertos círculos de adictos, que podrían tener palabra autorizada en el tiempo en que se plantea una abstinencia.

En este idéntico sentido la constitución grupal, que implica un desplazamiento real hasta determinado lugar para hablar del tema que se querría evitar, ya resulta de por sí difícil en la adicción virtual, porque dejar de lado la computadora para reunirse con otros ya resulta en algunos casos imposible, por la angustia súbita de la falta del elemento que se juzga imprescindible. Ningún “adicto a internet”, podría iniciar un contacto con un semejante que le planteara reglas conductistas de abstinencia. Realizar por lo tanto un grupo virtual entre adictos a internet, traería el problema de no plantear la abstinencia.

A diferencia del toxicómano que sí podría tener una conducta social, el adicto virtual realiza su lazo fundamentalmente a través de los juegos en red y es imposible que detecte por sí mismo algún tipo de inconveniente en su proceder, ya que no hay sustancia prohibida ni ley que lo juzgue. Tal vez los efectos generados en la escolaridad sean los más llamativos para los padres, que entonces comienzan a tomar conciencia de un supuesto problema. Pero el psicoanalista se encuentra habitualmente con un inocente, o mejor dicho con una mente virginal, que ni sueña con dejar su adorado entretenimiento.



2. La Abstinencia


La abstinencia entonces, es el primer obstáculo que enfrenta el psicoanalista. Porque los padres creen, que la suspensión del juego es una tarea inmediata y que se resuelve con prohibiciones al joven, entre las que se cuentan, por ejemplo, cortes de luz, o impedimentos en el uso de la computadora. De la misma manera cualquier familiar de un paciente psicótico cree que el analista tiene el poder de prohibir el delirio. Es común entre familiares de pacientes psicóticos, la disconformidad con el psicoanalista que no plantea la falsedad de los argumentos delirantes o alucinatorios, en una suposición mágica como la que se otorga al encantador de serpientes o al que sopla y hace botellas.

Plantear que no hay abstinencia en cuanto al uso de la computadora es el primer paso para lograr que el adicto virtual finalmente pueda entrar en discurso, en tanto su juego determina un goce. Y si de entrada hubiera que definir goce, propondría que en su generalidad haría de soporte a su propio fracaso. Porque no habría goce que a fin de cuentas no tienda a su extinción, en la medida que cualquier actividad humana tiene un tope a la satisfacción con la que se puede alimentar.

Supongamos que elegimos el postre que más nos apetezca y decidimos degustarlo por siempre. En un primer tiempo la satisfacción va a ser obvia. En un segundo tiempo la satisfacción pertenece a la elección, ya que siendo el postre que más nos apetece, pasa a ser el significante que lo representa en tanto goce. En un tercer tiempo después de una suerte de declaración de impotencia, ese goce fracasa porque produce rechazo. En este último tiempo ya nos encontramos en contacto con la punta de lo real, ya que el individuo tiende a preguntarse que sentido tiene estar enfrascado en algo que le provoca aversión. En el trato de la aversión se encuentra la posibilidad de un nuevo sentido a través de una identificació n rechazada.

Estos tiempos habrá que saberlos esperar en el contacto con el adicto virtual y no se podrían producir si los padres del o la joven, no acuerdan con la regla básica de una abstinencia, respecto a proponer una prohibición al juego virtual que consume la vida de sus hijos. Esto no excluye dos hechos: el primero es hacer de contención a la hostilidad de los padres que esperan eficiencia y rapidez, el segundo es disponer de una ubicación teórica del momento en el que se encuentra quien se satisface ó ya goza del juego.



3. Partiendo del Estadio del Espejo


Es el Estadio del Espejo de Lacan y su posterior desarrollo en el Seminario de La Angustia un apropiado lugar para comenzar a considerar el problema. Si llamamos i(a) a la imagen real que el infans retiene en el sentido que va dar existencia a su cuerpo, de acuerdo a la imagen virtual i’(a) que es producto de lo que se sabe reflejo en el espejo, no por ello esta oposición se termina de una vez y para siempre en los primeros meses de vida. (1) (2)

Que el infans tome de su imagen virtual i’(a) la posibilidad de la unidad que va a dar sentido a su cuerpo, hasta entonces fragmentado por una incompleta mielinización de su vía Piramidal, no por ello habría que desconocer que sin el asentimiento, tal cual propusiera Lacan, de un partenaire que lo sostenga, no habría eficacia posible para la dimensión del Otro como campo del significante.

El infans, por lo tanto, no solo ve la duplicidad de la imagen en tanto se ve y al mismo tiempo se registra en el espejo como imagen virtual, sino que también ve la impronta del partenaire reflejada, estableciendo una identidad con él en la imagen que habita el espejo. Esa identidad virtual es causa de júbilo por la vía del absurdo, porque tanto uno como otro, se encuentran en la misma dimensión virtual que los une.

Sin esa dimensión virtual que une al infans con el partenaire adulto en la imagen, no se podría pensar en el falo, como aquello que está por fuera de la imagen, en tanto la dimensión virtual los proyecta unidos en el plano del espejo. Y el júbilo es júbilo de la transmisión incipiente de ese falo ya existente por anticipado, en el partenaire que ha preparado toda la escena ó que se sorprende por haberla hecho posible.

Como resultado de esta primera unidad resulta su imposibilidad de hecho porque no habrá sino por siempre dos en el lugar del uno, imagen real i(a) e imagen virtual i’(a), duplicidad que es margen de un Imaginario que se reduce a la circunstancia de un cuerpo que en el Otro toma su dimensión simbólica, y en el goce que esa reducción provoca. Reducción por otra parte que está determinada por lo que no se ve como escotoma, de lo que resulta la dimensión del falo, que contiene entonces el signo menos de lo que no habita el ser en tanto imagen.

La reducción es del significante, en cuanto es imposible asignarle una significación si de entrada no hay Uno teleológico para la mentalidad, como si existe en la filosofía respecto del ente. Esa reducción es el goce que encierra al pensamiento, jamás resignado a soportar límites al estar sostenido por el Ideal del Yo, que tiende a la propiedad de los fractales, es decir a los números de los que no se conoce la ubicación del límite.

Quienes se presentan con una adicción virtual a la consulta de un psicoanalista, podrían ser considerados con alguna alteración de este Estadio del Espejo, si es que sus consecuencias no son sólo determinación de lo primordial, sino también circulación permanente en hechos de lo real de la vida de cualquier ser hablante. Supongamos que ha habido una detención permanente en ese momento de júbilo y llamemos a eso adolescencia virtual: ¿Cuáles son las coordenadas futuras para ese ser hablante?

Una viñeta clínica podría iniciar la respuesta. Un joven de 18 años consultó, previa entrevista de su madre con el analista, debido a esta descripción pseudo-adictiva que he propuesto en este escrito. Jugaba todo el día un videojuego denominado DotA, sin discriminar horarios, por completo tomado en campeonatos que por ser internacionales, producían efectos en el sueño y generaban además diversos desordenes. Había abandonado el colegio y siempre pedía favores. En esta oportunidad había enviado a su madre como avanzada para saber si era confiable el analista. Esto, desde mi opinión, equivalía a saber si habría prohibiciones. Con lo cual lo primero que le hice saber, a través de ella, es que no las habría de ningún tipo.

Su padre había muerto hacía poco tiempo y de eso habló cuando vino a consulta. Lo amaba profundamente. Lo veía poco porque estaba separado de su madre. Pero del duelo no había nada. Su retardo virtual impedía cualquier conexión que no fuera el juego DotA que continuaba al extremo de no haber concurrido al sepelio. El detenimiento en cierta virtualidad, es la pieza clave para orientar cualquier análisis, sólo que en este caso el duelo que no podía producirse era más impactante que otros.



4. La ilusión de lo inter-subjetivo.


Propongo volver ahora a ese instante de júbilo, en el que el infans se encontró del otro lado del hecho de lo real que los sostiene frente al espejo. Ese otro lado virtual en tanto es imagen, permite una suposición de unidad en una escena en la que hay conexión de uno a otro, en este caso infans y adulto, conexión virtual libre de efectos de ese real que se presenta en el cuerpo que aún no se mueve, como se moverá en un futuro. Esa conexión entonces, permite la suposición de enlace entre ambos en una inter-subjetividad fantástica, que retornará como siniestra dada su falsedad real.

La imagen real siempre ofrecerá la inevitable oferta del campo de lo verdadero, cuya significancia excluye cualquier tentáculo de uno a otro, ó del sujeto al campo de lo Simbólico a no ser por un pasaje al acto, que suponga la creencia salvadora de la suposición de un saber que se encuentre en los vericuetos del lenguaje que nos habita en su dimensión inconsciente. Esto querrá decir que no hay inter-subjetividad posible en la realidad psíquica, a no ser que haya un estancamiento en el goce que suponga la ilusión efectiva de esa virtualidad.

El siglo veinte ha sido testimonio de una humanidad unida virtualmente a través de líderes carismáticos, arrojados ilusoriamente a las soluciones finales que terminaban en los campos de exterminio y concentración. ¿Acaso se llamó a esa solución adicción virtual? ¿No existen los espejos desde el origen del vidrio?

La virtualidad del día de hoy parece haber excluido a los líderes. Al menos esta adicción virtual a los juegos y a internet, no propone más campo de concentración que el que ofrece la comodidad de la propia casa, o del cyber espacio, menos peligroso por cierto que el paradigma de las cámaras de gas. Con esto pretendo proponer que virtualidad hubo siempre, aunque ahora a través de internet, el liderazgo se haya desplazado hacía la primacía del objeto que ha instaurado la ciencia, y que ya hace soñar a muchos con todo tipo de robots.

En el film “Sleeper” de Woody Allen del año 1968, el protagonista es despertado en un futuro lejano pleno de una vida robotizada, luego de la crio-conservació n de su cuerpo. Cuando le explican la cantidad de hechos que los robots sirvientes realizan, el “sleeper” pregunta si se podría tener sexo con las mujeres robots, frotándose las manos con la intensidad propia de un festín autoerótico. El mundo virtual de las computadoras encierra una variable del autoerotismo, siempre en búsqueda de la originalidad que sostenga la diferencia con las generaciones que precedieron.

La adicción virtual, entonces, no es más que la reedición de un lazo inter-subjetivo respondiendo como un Uno virtual a la univocidad del líder, descripto como Ideal de Yo por Freud en “Psicología de las Masas”. La diferencia con el objeto de la ciencia, objeto positivo, gadget como escribió Lacan en “La Tercera”, es que ese objeto no puede existir, si concebimos la existencia del fantasma, sino como un efecto del lado del sujeto, vale decir como un objeto aún no negativizado. (3) (4)

La dirección de la cura podría entonces orientarse con la abstinencia respecto al uso del juego virtual, tomando en cuenta la coagulación de un instante virtual que encierra al sujeto frente a la fascinación del Ideal de Yo que soporta una primera ilusión inter-subjetiva, que a la larga deberá ser destituida, para dar lugar al síntoma si es que existe la chance de su producción.



5. El juego y el síntoma


¿Cuál es la demanda que encierra un sujeto atrapado en el juego virtual?: en principio se desconoce. Para cada quien habrá alguna demanda que podrá formularse en el curso de un análisis. Y los síntomas que se generen a través de su encuentro serán variados, de acuerdo a las Identificaciones Edipicas que podrán desarrollarse.

Pero sí se puede apreciar, si es que existe la posibilidad de jugar y el psicoanalista no es ganado por el prejuicio, un interesante efecto ligado al síntoma. Cada dificultad, cada obstáculo en el juego, que es preciso dominar con la insistencia de un proceder, refiere una superación del que juega ligada a la obtención de una satisfacción, tal cual el sentido alimenta el síntoma en el discurso. Ahora bien, sucede que de tanto jugar se consigue un efecto: con la persistencia, desaparece la obtención de satisfacción porque se logra superar cada uno de los obstáculos.

Más allá que pueda cambiarse el juego, llega un momento, en el que a diferencia de aquel que se hace por dinero, la satisfacción desaparece y surge una especie de impotencia frente al tiempo perdido. Es decir, el que agota su goce en la incorporación de satisfacción, se encuentra con lo real a secas que produce aversión, de manera equivalente a como el síntoma se impone en el discurso: concreto y con la necesidad de ir en contra de ello.

Los personajes fantásticos que se crean en el juego, por otra parte, no son más que los mismos que la fantasía desarrolla detrás de los líderes de masas, hasta que se pierden en la irrealidad que propone la virtualidad frente a la vida. No habrá que esperar entonces sino hasta que se agote el efecto de una satisfacción que tarde o temprano fracasa mejor, si el que juega puede analizar el porqué de su exagerada dependencia al líder, que su personaje fantástico encierra.

Pasar de la irrealidad virtual inter-subjetiva a aceptar que lo inter-subjetivo no existe en los hechos reales, hace pasar al que juega por un esbozo de su libido objetal. Nada más ni nada menos que lo pulsional escópico es lo que se detiene en el juego virtual, ya que se cree ver todo para superar los obstáculos y no se piensa en el tiempo que pasa y en el cuerpo que envejece. Es un escotoma que no se ve porque el juego tiene el límite mismo de su finitud cuando se conocen todos los secretos.

Habrá que lograr salir de las computadoras, si es que podemos esperar algo de un futuro sin campo de concentración, aunque ese campo sea cada vez menos peligroso para la vida ya que como juego no tendría por qué matar a nadie, salvo alguna excepción que pretenda instaurar un récord de permanencia.



6. Hay fin


Definir el termino Adolescencia virtual trae en segunda instancia otro problema. No creo prudente definir Adolescencia ligado exactamente a lo cronológico, ya que existen sujetos que se comportan toda la vida como tales, creyendo que efectivamente hay iniciación eficaz en lo relativo a lo sexual que los aparta de esa etapa. Así como no por tener la primera relación sexual hay algún inicio, tampoco por tener un supuesto saber sobre el conocimiento de lo sexual se arriba a algún puerto de la adultez.

¿Por qué no hay iniciación sexual?: la misma experiencia sexual demuestra que no por saber es que existe la eficacia. Que un individuo atraviese por la primera relación sexual no es garantía de ninguna iniciación, en cuanto no asegura ninguna eficacia de función en la próxima. De todas formas, atravesar ese momento de inicio, hecho que por lo general transcurre en la Adolescencia , no es igual a no hacerlo ya que justamente allí se pone a prueba una inscripción irreductible del sujeto, me refiero a la represión primordial, que hace de soporte para tolerar la falta perpetua de garantía en cuanto a la función.

Es en el Seminario Los Nombres del Padre, donde Lacan despliega esta enseñanza. Que no haya iniciación quiere decir que no hay más que un velo de sentido para el sujeto. No se podría entonces despertar de ninguna manera después de una iniciación, porque no hay posibilidad de hacer de eso una inscripción. Habría por lo tanto un registro donde es posible suponer la falta de inscripción: ese registro es lo real.

No hay iniciación en lo real quiere decir que todo sujeto deberá soportar la consecuencia de la diferencia entre lo imaginario y el sentido que en él se imagina. Esa consecuencia es la ineficacia de todo sujeto para establecer una inscripción de inicio. Por lo tanto decir que no hay iniciación es lo mismo que decir que no hay relación sexual, sin suponer además que la iniciación estaría ligada a lo sexual. Por ese motivo nada de lo virtual hará inscripción y ninguna adicción tiene la eficacia de alguna iniciación. Lo que si se inicia es el discurso del inconsciente en el preciso momento en que se abandona la creencia de algún comienzo.

En este sentido Freud habría sido según Lacan, un verdadero incauto de lo real, ya que nunca se valió del establecimiento de una iniciación y en cambio sí, diría por mi parte, de una retroacción inconsciente para demostrar el retorno de lo reprimido. Y habrá que pensar también que esa retroacción impone al ser hablante la convicción de que hay fin aunque no haya inicio. Podrá haber un momento de concluir si se comprende que sólo hay instante de ver y lo escópico está siempre agujereado de escotoma.



7. Lo que no funciona


Cuando insisto en sostener que la Adolescencia podría ser un tiempo que dure toda la vida, no me estoy refiriendo a una vulgar configuración de la imagen que el individuo porte, sea en hábitos, vestimenta, música preferida ó incluso en conductas sexuales. Aquello que liga el ser hablante a la Adolescencia se encuentra relacionado a la creencia falsa de alcanzar una iniciación de algún tipo, que sea garantía eficiente de función, sea de lo inter-subjetivo, de lo sexual o del inconsciente mismo.

La Adolescencia es esa creencia propia de toda mentalidad por la que transcurre cada ser hablante y que por supuesto podría concluir en vida, si se tolera la inexistencia de esa garantía que recae sobre la función. La mentalidad es un espacio extensamente desarrollado por Lacan en los últimos Seminarios del que se desprenden algunas consideraciones. No será ya lo mismo pensar el concepto de inconsciente si no se alude a lo sentimental del ser hablante, en tanto el amor y el odio como odioamoramiento, constituyen el obstáculo propio al que se aferra todo sujeto para no toparse con la esencia de la significación: existe lo que no funciona. Y lo que no funciona existe en el juego virtual también, para dar esbozo a esta mentalidad cuando el obstáculo desaparece y ya no se puede aportar más satisfacción.

La pregnancia que cobra el registro Imaginario es de tal magnitud, que la invención del psicoanálisis desarrollada por Freud, nos ubica respecto al lapsus como paradigma del inconsciente, de una manera positiva. Y así fue que mediante el lapsus muchos psicoanalistas creyeron poder arribar a alguna quintaesencia porque la versión primera como correspondía, demostraba un descubrimiento sin falla. El juego virtual también es un lapsus sólo que investido de lo inter-subjetivo: ¿O por allí no desarrolló Jung su teoría?

En cambio, una relectura de Freud en virtud del extenso aporte de Lacan, no deja entrever ninguna euforia, sea genital ó sea la provocada por un atravesamiento fantasmático. Más bien aquello que universaliza la existencia del inconsciente es la falla misma con su fondo de no-función. El que se encuentra atrapado en el campo de concentración del juego virtual está investido ya por sí mismo y sin saberlo de esa no-función.

Bajo este criterio, que podrán o no compartir, la dirección de la cura más bien es un proceso que mediatizado por el lapsus, como paradigma del inconsciente, lleva a desaferrarse de todos aquellos fonemas que se asociaron a lo trascendental de los primeros años de vida. Como resultado de este devenir quedará la existencia ligada a la misma estructura del sueño, con su ombligo o escotoma, dando a ese agujero el privilegio de constituirse en la vía de salida, de todo lo que se paga como usura de falsas verdades. El juego virtual es el sueño primero que aún no se interpretó

La frase de J.Lacan que testimonia para mí sobre este tema, se encuentra en el Seminario L´insu…y así dice: “Habría que tratar, como lo enuncia S.Freud, de ver sobre qué está fundado ese algo que no funciona sino para la usura cuya verdad está supuesta” (5)

O sea que la cuestión que se desarrolla en la Adolescencia respecto a la no-función y que lleva al establecimiento del síntoma, es propia de la esencia que atraviesa y profundiza todo análisis como muestra de lo que no funciona y por lo cual el sujeto paga un precio innecesario, llamado goce, debido a que es preciso sostener una verdad falsa. Si no se advierte que esa no-función es realmente operativa y se llama falo, la consecuencia será la constancia de un tabú: la virginidad. La adicción virtual es de alguna manera una virginidad, porque el falo como no-función está solo esbozado en lo que vendrá

En efecto, la vida y la clínica psicoanalítica nos demuestran que se podría existir con pleno uso de la virginidad si se espera a perpetuidad la consolidación de la garantía de la función universal inter-subjetiva que no yerra. Es obvio, que al referirme a la virginidad, no estoy haciendo alusión en absoluto a lo genital, sino a un estado de la mentalidad en la que el sujeto cree, por sobre todo, en lo que funciona siempre, sea la psicopatología, la religión ó la injuria. Y que existen muchos seres hablantes que jamás han usado una computadora para abstraerse en un juego virtual, pero hacen de lo inter-subjetivo la política de sus vidas.



Bibliografía

1. J.Lacan. Seminario La angustia. Clases 1,2 y 3. Editorial Paidós.

2. J.Lacan. El Estadio del Espejo como formador de la función del Yo (Je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Escritos I. Editorial Siglo XXI.

3. S.Freud. Obras completas. Psicología de las masas y análisis del Yo. Editorial Ballesteros. Biblioteca Nueva.

4. J.Lacan. La Tercera. Intervenciones y Textos II. Editorial Manantial.

5. J.Lacan. Seminario. L’insu que Sait de l’une-bèvue s`aile a mourre. Texto establecido por J.A.Miller, Ornicar Nº 12/13