Búsqueda personalizada

TRADUCTOR

martes, 13 de octubre de 2009

8- ENFERMEDADES CARDÍACAS (1)




Los ataques cardiacos son la mayor causa responsable de la muerte de muchos norteamericanos. Aunque aparece repentinamente, un ataque cardiaco es en realidad la etapa final de un insidioso desorden que tardó años en desarrollarse. Este desorden se conoce como coronariopatía. Dado que esta enfermedad sólo aparece en las naciones más prósperas y en rara ocasión fue la causa de muerte antes del año 1900, tenemos que responsabilizar a nuestro estilo de vida moderno, comidas poco naturales y hábitos alimenticios desequilibrados de los males cardiacos que afectan a la sociedad moderna. Pero mucho antes de que el corazón comience a descomponerse, el hígado pierde gran parte de su vitalidad y eficiencia.
El hígado tiene influencia sobre todo el sistema circulatorio, incluyendo el corazón. De hecho, es el protector número uno del corazón. Bajo circunstancias normales, el hígado desintoxica y purifica la sangre venosa que llega a través de la vena portal desde la parte abdominal del sistema digestivo, el bazo y el páncreas. Además de procesar el alcohol, el hígado detoxifica sustancias nocivas, como las toxinas producidas por los microbios. También mata bacteria y parásitos, y neutraliza ciertos compuestos de las medicinas con la ayuda de enzimas específicas. Una de las hazañas más ingeniosas del hígado es el remover la porción de nitrógeno de los aminoácidos, dado que nos es requerida para la creación de nuevas proteínas. La urea se forma a partir de este producto de desecho. La urea termina en el torrente sanguíneo y se secreta en la orina.
El hígado también descompone la nucleoproteína (núcleo) de las células desgastadas en el cuerpo. El producto resultado de este proceso es el ácido úrico, el cual también es secretado con la orina.
El hígado filtra más de un cuarto de galón de sangre por minuto, dejando solamente al dióxido de carbono para ser eliminado por los pulmones. Después de ser purificada en el hígado, la sangre pasa a través de la vena hepática hacia la vena cava inferior para luego llegar a la parte derecha del corazón (ver Figura 7).



De ahí, la sangre venosa llega a los pulmones, donde sucede el intercambio de gases: se secreta el dióxido de carbono y se absorbe oxígeno. Después de abandonar los pulmones, la sangre oxigenada pasa al lado derecho del corazón. Desde ahí es bombeada hacia la aorta. La aorta provee de sangre oxigenada a todos los tejidos del cuerpo.
Los cálculos biliares, en los conductos biliares del hígado, distorsionan la estructura básica de los lóbulos. En consecuencia, los vasos sanguíneos proveedores de estas unidades hepáticas desarrollan problemas, lo cual reduce el suministro interno de sangre. Las células hepáticas se dañan, y desechos celulares dañinos comienzan entrar en el torrente sanguíneo.
Esto aumenta la debilidad hepática para detoxificar la sangre. El resultado es que más sustancias se retienen en el hígado y la sangre. Un hígado congestionado puede obstruir el flujo de la sangre venosa al corazón, provocando arritmias o incluso ataques cardiacos. Es obvio que las toxinas que no son neutralizadas por el hígado, terminan dañando al corazón y la red de vasos sanguíneos.
Figura 7: La manera en que el hígado filtra la sangre.
Otra consecuencia del desarrollo de esta enfermedad es que las proteínas de las células muertas (aproximadamente 30 billones por día) y las proteínas de la comida sin usar no son lo suficientemente metabolizadas, resultando en el incremento de la concentración de proteínas en la sangre. En consecuencia, el cuerpo intenta almacenar estas proteínas en las membranas base de las paredes de los vasos sanguíneos (mayores explicaciones de esto se dan a continuación). Toda vez que la capacidad de almacenamiento de proteínas del cuerpo se agota, las proteínas sobrantes son obligadas a permanecer en el torrente sanguíneo.
Esto puede provocar que el número de glóbulos rojos aumente, elevando el hematocrito, o volumen de células en la sangre, a los niveles anormales.
La concentración de hemoglobina en los glóbulos rojos también comienza a incrementarse, provocando la complexión roja de la piel, particularmente en la cara y pecho. (La hemoglobina es una proteína compleja que se combina con el oxígeno en los pulmones y lo transporta a todas las células del cuerpo). Como resultado, los glóbulos rojos crecen y se vuelven demasiado grandes para pasar por los pequeños canales de la red capilar.
Obviamente, esto causa que la sangre se vuelva demasiado gruesa y lenta, incrementando su tendencia hacia la coagulación (las plaquetas que se quedan juntas).
La formación de coágulo sanguíneo se considera como la principal causa de riesgo para los ataques cardiacos o apoplejías. Dado que la grasa no tiene características volantes, este riesgo emana principalmente de la alta concentración de proteínas en la sangre. Los investigadores han descubierto que la homocisteína (HC), un aminoácido que contiene sulfuro, es el promotor de los pequeños coágulos que inician el daño arterial y el daño catastrófico que precipita la mayoría de los ataques cardiacos y apoplejías (Ann Clin & Lab Sci, 1991 y Lancet 1981). Por favor note que la HC es 40 veces más predecible que el colesterol en la estimación del riesgo de enfermedades cardiovasculares. La HC aparece del metabolismo normal del aminoácido metionina -abundante en las carnes rojas, la leche y los productos lácteos. La alta concentración de proteínas en la sangre, inhibe la constante distribución de nutrientes importantes, especialmente agua, la glucosa y oxígeno a las células. [Nota: la alta concentración de proteínas en la sangre puede causar deshidratación de la sangre, es decir, el engrosamiento de la sangre-una de las principales causas de la alta presión y las enfermedades cardiacas]. Las proteínas también afectan la completa eliminación de los productos básicos de desecho metabólico (ver sección sobre la Pobre Circulación…). Todos estos factores combinados obligan al cuerpo a elevar su presión sanguínea.
Esta condición, la cual se conoce comúnmente como hipertensión, reduce el efecto dañino del engrosamiento de la sangre, hasta cierto punto. Sin embargo, esta respuesta a una situación no natural estresa y daña los vasos
capilares.
Una de las prácticas más eficientes del cuerpo para evitar el peligro de un inminente ataque cardiaco es el sacar a las proteínas del torrente sanguíneo y almacenarlas en otro lugar, por lo menos de manera momentánea (ver Figura 8). El único lugar donde la proteína puede almacenarse en grandes cantidades es en la red de vasos capilares. Las paredes capilares pueden absorber la mayor parte de las proteínas sobrantes. Aquí se reconstruye la proteína y se transforma en fibra de colágeno, la cual es 100% proteína, y se almacena en las membranas base.
Las membranas base tienen la capacidad de incrementar su grosor en 10 veces antes de agotar su capacidad de almacenamiento de proteínas. Pero esto también significa que las células en el cuerpo no podrán recibir las cantidades adecuadas de oxígeno y otros nutrientes básicos. Las células afectadas por esta ‘inanición en proceso’ también pueden incluir células que forman los músculos del corazón. El resultado es una debilidad cardiaca y un desempeño reducido del corazón, y por supuesto, cualquier tipo de enfermedad degenerativa, incluyendo el cáncer.
Cuando ya no se puede almacenar proteínas en las paredes capilares, las membranas base de las arterias también comienzan a absorber  proteínas. El efecto benéfico de esta acción es que la sangre permanece lo suficientemente delgada como para evitar el riesgo de un ataque cardiaco, al menos por cierto tiempo. Pero eventualmente, la misma táctica que previene la muerte daña las paredes de los vasos capilares (sólo los mecanismos primarios de supervivencia del cuerpo no acarrean efectos secundarios importantes). La pared interior de las paredes arteriales se vuelve gruesa y áspera, como óxido en una tubería de agua. Las grietas, heridas y lesiones comienzan a aparecer en diferentes lugares.
El daño a los vasos capilares más pequeños es reparado por las plaquetas sanguíneas. Ellas liberan la hormona serotonina, la cuál ayuda a constreñir los vasos sanguíneos y reducir el sangrado. Pero las heridas de mayor tamaño, como las que se encuentran típicamente en las coronarias dañadas, no pueden ser selladas simplemente con plaquetas; requieren un complejo proceso de coagulación sanguínea en el cuerpo. Sin embargo, si un coágulo de sangre se suelta, puede entrar al corazón y causar un infarto del miocardio, comúnmente llamado ataque cardiaco. [Un coágulo que llega el cerebro resulta en una apoplejía. Un coágulo que tapa la apertura hacia las arterias pulmonares, las cuales entregan la sangre usada a los pulmones, puede ser fatal.]


7- DESORDENES DEL SISTEMA CIRCULATORIO




Para mejorar la descripción, he dividido al sistema circulatorio en dos partes, el sistema circulatorio sanguíneo y el sistema linfático. El sistema circulatorio sanguíneo está formado por el corazón, el cual actúa como una bomba, y los vasos sanguíneos, a través de los cuáles circula la sangre.
El sistema linfático consiste de los nodos linfáticos y los vasos linfáticos a través de los cuales fluye la incolora linfa. Hay tres veces más fluidos linfáticos que sangre en el cuerpo. La linfa toma los productos de desechos de las células y los remueve del cuerpo.
El sistema linfático es el sistema circulatorio primario utilizado por todas las células inmunológicas: los macrófagos, las células T, las células B, los linfocitos, etc. Es necesario un sistema linfático libre de obstrucciones para mantener la homeostasis.

6- ENFERMEDADES DE LA VESICULA Y LOS CONDUCTOS BILIARES



El hígado secreta bilis, la cual pasa a través de los dos conductos hepáticos hacia un conducto hepático común. Este conducto hepático común se extiende por 1.5 pulgadas antes de unirse al conducto quístico proveniente de la vesícula. Antes de que la bilis continúe su camino a través del conducto biliar común hacia el tracto intestinal, debe entrar en la vesícula. La vesícula es una bolsa en forma de pera que sobresale del conducto biliar. Está unida a la parte posterior del hígado (ver figura 5).

Una vesícula normal generalmente retiene 2 onzas líquidas de bilis. Sin embargo, la bilis en la vesícula, no tiene la misma forma que tenía cuando abandonó el hígado. En la vesícula hay una gran reabsorción activa de sal y agua, que reduce el volumen de la bilis a una décima parte de su cantidad original. Las sales biliares no se absorben, lo que significa que su concentración se incrementa 10 veces. Sin embargo, se añaden mucosas a la bilis, la cual la transforma en un material mucoso. Su alta concentración es lo que hace que la bilis sea el potente fluido digestivo que es.

Las paredes musculares de la vesícula se constriñen y liberan bilis cuando el duodeno recibe comida ácida y productos proteínicos procedentes del estómago. Si la comida que llega al duodeno tiene una alta proporción de grasas, se nota un incremento en la actividad. Las sales biliares en la bilis se usan para crear una emulsión que facilite la digestión de la grasa. Una vez que las sales biliares han hecho su trabajo y han dejado a la grasa emulsificada y lista para su absorción intestinal, continúan su viaje través del intestino. La mayoría de ellas se reabsorben en la sección final del intestino delgado y retorna al hígado. Una vez ahí, se integran nuevamente a la bilis para ser secretadas al duodeno de nueva cuenta. (Nota: la congestión intestinal reduce dramáticamente la cantidad de sales biliares necesarias para la correcta digestión de grasas y la producción de bilis).
Los cálculos biliares pueden estar hechos de colesterol, calcio o pigmentos como la bilirrubina principalmente. El colesterol es el elemento más frecuente, pero algunas de estas piedras pueden tener una composición mixta. Aparte de colesterol, calcio, y pigmentos biliares, pueden tener sales biliares, agua y mucosas, así como toxinas, bacteria y, algunas veces, parásitos muertos. Por lo general, las piedras en la vesícula crecen en tamaño durante ocho años antes de que los síntomas empiecen a aparecer.

Figura 5: Ubicación de la vesícula.


Las piedras más grandes son generalmente calcificadas y se pueden detectar fácilmente a través de procesos radiológicos o ultrasonidos. El 85% los cálculos biliares en centros en la vesícula miden aproximadamente 2 cm. de diámetro (ver Figura 6a),



aunque algunas pueden llegar a medir hasta 6 cm. de diámetro (ver Figuras 6b y 6c de un cálculo biliar calcificado que yo personalmente examiné y fotografié momentos después de haber sido arrojado por un cliente en su novena limpieza hepática; la piedra emitió un olor extremadamente nocivo). Se forman cuando, debido las razones explicadas, la bilis en la vesícula se vuelve demasiado saturada, y sus componentes sin absorber comienzan a endurecer.
Si un cálculo biliar sale de la vesícula y se aloja en el conducto quístico o en el conducto biliar común, hay un fuerte espasmo en la pared del conducto (ver Figura 3). Esta contracción ayuda a la piedra a seguir avanzando. Esto causa un intenso dolor conocido como cólico biliar y provoca, a su vez, una distensión considerable en la vesícula. Si la vesícula tiene muchos cálculos biliares, también comenzará a tener dolorosas contracciones musculares.
Los cálculos biliares pueden causar irritación e inflamación de las paredes internas de la vesícula, así como del conducto quístico y biliar común. Esta condición recibe el nombre de colecistitis. También puede haber una infección microbiana. También es común encontrar ulceración en los tejidos entre la vesícula y el duodeno o el colon, con formación de fístulas y adhesiones fibrosas.


Las enfermedades de la vesícula generalmente tienen su origen en el hígado. Cuando los lóbulos hepáticos se distorsionan estructuralmente debido a la presencia de cálculos biliares, eventualmente, tejido fibroso, la presión sanguínea comienza elevarse en la vena portal. Esto, a su vez, incrementa la presión sanguínea en la vena que drena la sangre venosa de la vesícula hacia la vena portal. Esta incompleta eliminación de productos de desechos a través del conducto quístico causa una acumulación de desperdicio ácido en los tejidos de la vesícula. Esto gradualmente reduce el desempeño en la vesícula. La formación de cálculos biliares se dará en cuestión de tiempo.
Enfermedades Intestinales El intestino delgado se une con el estómago en el esfínter pilórico y tiene una longitud entre 5-6 metros. Conduce al intestino grueso, el cual tiene una longitud entre 1-1.5 metros. El intestino delgado secreta jugos intestinales para completar la digestión de los carbohidratos, las proteínas y las grasas. También absorben los nutrientes necesarios para alimentar y mantener el cuerpo, lo protege de infecciones microbiana que hayan sobrevivido al ácido clorhídrico del estómago.

Figura 6b: Un cálculo biliar calcificado muy grande arrojado sin dolor durante la limpieza hepática.













Figura 6c: La misma piedra, pero partida a la mitad.

Cuando la comida ácida (quimo) del estómago llega al duodeno, primero se mezcla con bilis y jugos pancreáticos, y después con los jugos intestinales. Los cálculos biliares en el hígado y la vesícula reducen dramáticamente la secreción de bilis, lo cual debilita la habilidad de las enzimas pancreáticas para digerir los carbohidratos, las proteínas y las grasas. Esto, a su vez, restringe al intestino delgado de absorber correctamente los componentes nutricionales de estas comidas (los monosacáridos de los carbohidratos, los aminoácidos de las proteínas, y los ácidos grasos y glicerol de las grasas).
Dado que la presencia de bilis en los intestinos es esencial para la absorción de grasas, calcio y vitamina K., los cálculos biliares pueden resultar en enfermedades mortales, como las cardiacas, la osteoporosis y el cáncer. El hígado usa la vitamina K soluble en grasas para producir los compuestos responsables de la coagulación de la sangre. En caso de una pobre absorción de vitamina K, el resultado pueden ser enfermedades hemorrágicas. Esta vitamina no puede ser correctamente absorbida, si hay algún problema con la digestión de grasas, debido a una falta de bilis, lipasa pancreática, y una cierta cantidad de grasa pancreática. Por esta razón, el mantener una dieta baja en grasas puede poner su vida en peligro.
El calcio es esencial para el endurecimiento de los huesos y dientes, la coagulación de la sangre y el mecanismo de las contracciones musculares.
Lo que es aplicable a la vitamina K, también es aplicable al resto de las vitaminas solubles en grasas, incluyendo la vitamina A, E y D. La vitamina A y el caroteno también se absorben en cantidad suficiente en el intestino delgado si la absorción de grasas es normal. Si la absorción de vitamina A es ineficiente, se pone en riesgo a las células epiteliales. Estas células son parte esencial de todos los órganos, vasos sanguíneos, vasos linfáticos, etc. en el cuerpo. También se necesita la vitamina A para mantener unos ojos saludables y como protección o para reducir infecciones microbianas. La vitamina D es esencial para la calcificación de los huesos y dientes. En este punto, debo mencionar que el tomar suplementos vitamínicos no resuelve el problema de la deficiencia. Para resumir, sin secreciones biliares normales, estas vitaminas no son digeridas y absorbidas correctamente, y por lo tanto, se puede causar un severo daño a los sistemas linfático y urinario.
Las comidas que no han sido digeridas correctamente tienden a fermentarse y descomponerse en los intestinos delgado y grueso. Atraerán una gran cantidad de bacteria para ayudar en el proceso de descomposición. Los productos resultantes y los químicos producidos por la bacteria son generalmente muy tóxicos. Todo esto irrita a las mucosas, las cuales son una de las principales líneas de defensa del cuerpo contra los agentes causantes de enfermedades. La constante exposición frente a estas toxinas inhibe el sistema inmunológico del cuerpo, del cual el 60% se encuentra en los intestinos. Como consecuencia de la constante sobrecarga de toxinas, los intestinos delgado y grueso pueden enfrentarse a un número de enfermedades, incluyendo la diarrea, el estreñimiento, los gases, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, enfermedades diverticulares, hernias, pólipos, disentería, apendicitis, vólvulos, intusucepciones, así como a tumores benignos y malignos.
Un buen flujo de bilis mantiene la buena digestión y la absorción de comida, y tiene una fuerte acción limpiadora a lo largo del tracto intestinal. Cada parte del cuerpo depende de los nutrientes básicos disponibles a través del sistema digestivo, así como de la eficiente remoción de los productos de desechos del mismo. Los cálculos biliares en el hígado y la vesícula interrumpen ambos procesos vitales. Por lo tanto, pueden ser considerados como los culpables de, sino todos, muchos de los diferentes tipos de enfermedades que afectan al cuerpo. El remover los cálculos biliares ayuda a normalizar las funciones digestivas, mejora el metabolismo celular y mantiene un equilibrio en todo el cuerpo.

5- ENFERMEDADES DEL HIGADO


Los cálculos biliares que obstruyen la ampula liberan bacterias, virus y toxinas hacia el páncreas, lo que puede causar un mayor daño a las células pancreáticas, y eventualmente producir tumores malignos. Los tumores regularmente aparecen en la cabeza del páncreas, donde inhiben el flujo de la bilis y los jugos pancreáticos. Esta condición suele estar acompañada de ictericia (para mayores detalles, vea ‘enfermedades del hígado’).
Los cálculos biliares en el hígado, la vesícula y la ampula también pueden ser responsables de dos tipos de diabetes –dependiente de insulina y no-dependiente de insulina. Todos mis pacientes a los que se les han diagnosticado diabetes, incluyendo los niños, tienen grandes cantidades de piedras en su hígado. Cada limpieza hepática ayudó a mejorar su condición, en el provisto de que hayan seguido un régimen saludable y una dieta libre de productos animales.

ENFERMEDADES DEL HIGADO

El hígado es la glándula más grande del cuerpo. Pesa hasta tres libras, ésta suspendida en la parte trasera de las costillas en el lado superior derecho del abdomen y se extiende por casi todo lo ancho del cuerpo. Al ser responsable de cientos de funciones diferentes, es también el órgano más complejo y activo en el cuerpo.
Dado que el hígado se encarga de procesar, convertir, distribuir y mantener el suministro del ‘combustible’ vital del cuerpo (nutrientes y energía), cualquier cosa que interfiera con estas funciones tendrá un impacto serio en detrimento de la salud del hígado y del cuerpo entero. La principal interferencia aparece con la presencia de cálculos biliares.
Además de producir colesterol, un material esencial en la construcción de las células, hormonas y bilis, el hígado también produce hormonas y proteínas que afectan el funcionamiento del cuerpo, su crecimiento y curación. También produce nuevos aminoácidos y convierte los existentes en proteínas. Estas proteínas son el principal material de construcción de las células, las hormonas, los neurotransmisores, los genes, etc. Otras funciones esenciales del hígado incluyen el procesamiento de las células viejas y gastadas, el reciclar el hierro y almacenar vitaminas y nutrientes.
Los cálculos biliares ponen en riesgo todas estas vitales tareas.
Aparte de procesar el alcohol en la sangre, el hígado también procesa sustancias nocivas, bacterias, parásitos, y ciertos componentes de las drogas químicas. Usa enzimas específicas para convertir los desechos o venenos en sustancias que puedan ser seguramente eliminadas del cuerpo.
El hígado filtra más de un cuarto de galón de sangre por minuto. La mayoría de los productos de desechos filtrados dejan el hígado a través del flujo biliar. Los cálculos biliares que obstruyen los conductos biliares conducen a elevados niveles de toxicidad en el hígado y en última instancia a enfermedades hepáticas. Su desarrollo se precipita con ingesta de farmacéuticos, normalmente procesados en el hígado. La presencia de cálculos biliares previene su detoxificación, lo que produce una sobredosis y devastadores efectos secundarios, incluso con dosis normales. También significa que el hígado se encuentra bajo riesgo al procesar productos de aquellos medicamentos sobre los que opera. El alcohol que no es detoxificado correctamente puede causar problemas similares. Todas las enfermedades hepáticas son precedidas por una extensiva obstrucción de los conductos biliares con cálculos biliares. Los cálculos biliares distorsionan el marco de referencia estructural de los lóbulos hepáticos (ver figuras 3 y 4), las cuáles son las principales unidades que comprenden el hígado (hay más de 50,000 de estas unidades en el hígado). En consecuencia, la circulación sanguínea a y desde estos lóbulos, y las células que las componen, se vuelve más difícil. Además, las células hepáticas habrán limitado su producción biliar. Las fibras nerviosas se dañan. La prolongada asfixia eventualmente daña o destruye las células hepáticas y sus lóbulos. A hay un reemplazo gradual de las células dañadas por tejido fibroso, causando mayor obstrucción y un incremento en la presión de los vasos sanguíneos en el hígado. Si la regeneración de las células hepáticas no se mantiene a la par con el daño, la cirrosis hepática es inminente. La cirrosis hepática por lo general conduce a la muerte.
El deterioro hepático sucede cuando las células hepáticas destruidas son tantas que sólo queda un número insuficiente para procesar las funciones importantes y vitales de los órganos. Las consecuencias del deterioro hepático incluyen los mareos, la confusión, el temblor de manos (asterixis), una baja en el azúcar de la sangre, infección, deterioro renal y retención de fluidos, sangrado incontrolable, el coma y la muerte. Sin embargo, el poder de recuperación del hígado es sorprendente. Si se remueven los cálculos biliares, y se descontinúa la ingesta de alcohol y drogas, no habrá problemas a largo plazo, a pesar de que la mayoría de las células hepáticas pudieron haber sido destruidas durante la enfermedad.
Cuando las células recrecen, lo hacen de una manera ordenada, la cual permite la función normal. Esto es posible porque en el deterioro hepático (contrario a la cirrosis hepática) la estructura básica del hígado no ha sido sustancialmente alterada.
La hepatitis aguda surge cuándo grupos enteros de células hepáticas comienzan a morir. Los cálculos biliares albergan grandes cantidades de materia viral, la cual puede invadir e infectar las células hepáticas, causando cambios degenerativos en las células. A medida que los cálculos biliares aumentan en número y tamaño, más células se infectan y mueren, lóbulos enteros comienzan a colapsarse, y los vasos sanguíneos empiezan a desarrollar fallas. Esto afecta la circulación sanguínea hacia las células hepáticas restantes. La extensión del daño que estos cambios tienen en el hígado y su desempeño depende principalmente del grado de obstrucción causado por los cálculos biliares en los conductos biliares del hígado. El cáncer hepático sólo aparece después de muchos años de una oclusión progresiva de los conductos biliares del hígado. Esto también se aplica a los tumores en el hígado y que emanan de tumores primarios en el tracto gastrointestinal, los pulmones, o los senos.
La mayoría de las infecciones hepáticas (tipo A, tipo B, así como tipo no-A y tipo no-B) aparecen cuando un cierto número de lóbulos hepáticos están congestionados con cálculos biliares, lo que puede suceder a edad temprana. Un hígado y un sistema inmunológico saludables pueden destruir perfectamente el material viral, sin importar que el virus haya sido obtenido del ambiente externo o que haya entrado en el torrente sanguíneo de cualquier otra forma. La mayoría de las personas expuestas a estos virus nunca se enferma. Sin embargo, cuando existe una gran cantidad de cálculos biliares, el hígado se intoxica y no puede defenderse de la infección viral.
Los cálculos biliares pueden albergar una gran variedad de virus vivos.
Toda vez que algunos de estos virus se liberan y entran en la sangre pueden causar hepatitis crónica. Las infecciones no virales del hígado son causadas por bacteria que ha llegado por cualquiera de los conductos biliares obstruidos con cálculos biliares.
La presencia de cálculos biliares en los conductos biliares también inhibe la habilidad de las células hepáticas de manejar sustancias tóxicas como el cloroformo, las drogas citotóxicas, los esteroides anabólicos, el alcohol, las aspirinas, los hongos, los aditivos alimenticios, etc. Cuando esto ocurre, el cuerpo desarrolla hipersensibilidades a estas predecibles sustancias tóxicas; así como también a otras no predecibles contenidas en diversos medicamentos. Muchas alergias tienen su origen en esta hipersensibilidad. Por la misma razón, puede haber un incremento en los efectos secundarios tóxicos como resultado de la ingesta de medicamentos, efectos secundarios que la Federal Drug Administration (FDA) o las compañías farmacéuticas ni siquiera conocen.
El tipo más común de ictericia es el resultado de cálculos biliares alojados en el conducto biliar que conduce al duodeno y/o de cálculos biliares y tejido fibroso que distorsiona el marco estructural de los lóbulos hepáticos. El movimiento de la bilis a través de los canales biliares (canalículos) se bloquea y las células hepáticas ya no pueden conjugar y secretar el pigmento biliar conocido como bilirrubina. En consecuencia, hay una acumulación de bilis y sustancias que la integran en el torrente sanguíneo. A medida que la bilirrubina se comienza a acumular, mancha la piel. La concentración de bilirrubina en la sangre puede ser tres veces mayor a la normal antes de que se note la coloración amarillenta de la piel y las conjuntivas de los ojos. La bilirrubina sin mezclar tiene un efecto tóxico en las células del cerebro. La ictericia también puede ser causada por un tumor en la cabeza del páncreas.

Figura 4: Un lóbulo hepático


4- ENFERMEDADES DEL PANCREAS




El páncreas es una pequeña glándula cuya cabeza descansa en la curva del duodeno. Su conducto principal une el conducto biliar común (del hígado y la vesícula) para formar lo que se conoce como la ampula duodenal. Esta ampula entra en el duodeno en su punto medio. Aparte de secretar las hormonas insulina y glucagón, el páncreas produce jugos pancreáticos que contienen enzimas que digieren los carbohidratos, las proteínas y las grasas. Cuando el contenido ácido del estómago llega al duodeno, se mezcla con la bilis y los jugos pancreáticos. Esto crea el equilibrio ácido/alcalino (valor pH) con el cuál, las enzimas pancreáticas son más efectivas (ambos, bilis y jugos pancreáticos, son alcalinos).

Los cálculos biliares en el hígado o la vesícula reducen las secreciones biliares de la cantidad normal de un cuarto de galón por día, a una cantidad tan pequeña como una taza por día. Esto interrumpe severamente el proceso digestivo, especialmente si se consumen grasas o comidas ricas en grasas. En consecuencia, el pH mantiene su valor reducido, lo que inhibe la acción de las enzimas pancreáticas, así como de aquéllas secretadas en el intestino delgado. El resultado final es que la comida sólo se digiere parcialmente. La comida mal digerida al saturarse con el ácido clorhídrico del estómago puede tener un efecto altamente irritante y tóxico en todo el tracto intestinal.
Si un cálculo biliar ha pasado de la vesícula a la ampula duodenal donde se unen el conducto biliar común y los conductos pancreáticos (ver figura 3), se obstruye el flujo del jugo pancreático y la bilis llega al páncreas. Esto provoca que las enzimas pancreáticas divisoras de proteínas se activen en el páncreas y no en el duodeno, como sería normalmente.
Estas enzimas comienzan a digerir partes del tejido pancreático, lo que puede resultar en infección, supuración, y trombosis local. Esta condición es conocida como pancreatitis.
Figura 3: Cálculos biliares en el hígado y la vesícula :


lunes, 12 de octubre de 2009

3- ENFERMEDADES DEL ESTOMAGO




Como ya se mencionó, los cálculos biliares y sus subsecuentes problemas digestivos pueden producir una regurgitación de los ácidos y sales biliares hacia el estómago. Dicho evento cambia negativamente la composición de la mucosa generada en el estómago. La mucosa se
encuentra ahí para proteger el revestimiento estomacal de los efectos destructivos del ácido clorhídrico. La condición donde este ‘escudo’ protector se revienta o es disminuido se conoce como gastritis.
La gastritis puede ocurrir de forma aguda o crónica. Cuando las células de la superficie (epiteliales) del estómago son expuestas al ácido jugo gástrico, las células absorben iones de hidrógeno. Esto aumenta su acidez interna, desequilibra sus procesos metabólicos básicos y causa una
reacción inflamatoria. En los casos más severos, se puede presentar una inflamación de la mucosa (úlcera gástrica o péptica), sangrado, perforación de la pared estomacal y la peritonitis, una condición que surge cuándo una úlcera erosiona totalmente el grosor del estómago o duodeno y
su contenido entra en la cavidad peritoneal. Las úlceras del duodeno se desarrollan cuando el ácido que abandona el estómago erosiona el revestimiento duodenal. En algunos casos, la producción de ácido es inusualmente alta. Comer demasiadas comidas que requieran fuertes secreciones ácidas, así como el combinar comida inadecuada (para más detalles, vea “Los Eternos Secretos de la Salud y el Rejuvenecimiento”, del mismo autor), frecuentemente alteran la balanceada producción de
ácidos. El reflujo en el esófago, comúnmente conocido como acidez, es una condición en la cual el ácido del estómago inunda el esófago y causa la irritación de los tejidos revestidores del esófago.
Hay mas causas de la gastritis y la acidez estomacal. Estas incluyen, el comer de más, el excesivo consumo de alcohol, el fumar demasiado, tomar café diariamente y el comer grandes cantidades de proteínas y grasas animales, la radiación de rayos X, las drogas citotóxicas (o agentes de
quimioterapia), la aspirina y otros desinflamatorios, el envenenamiento por comida, comidas muy picantes, la deshidratación, el estrés emocional, etc. Todas éstas también causan cálculos en el hígado y la vesícula, desatando un círculo vicioso y agregando mayores complicaciones a lo largo del tracto gastro-intestinal. El evento final puede ser la formación de tumores estomacales malignos.
La mayoría de los doctores piensan que un ‘bicho’ es el causante de las úlceras estomacales. El combatir al bicho con antibióticos usualmente resulta en el alivio y el paro de la úlcera. A pesar de que estos medicamentos no previenen a la úlcera de reaparecer una vez que se haya
descontinuado su uso, hay una alta tasa de ‘recuperación’. Pero tal recuperación, por lo general viene acompañada de efectos secundarios.
La infección de estos bichos es posible porque ya existe una gran cantidad de tejido dañado en el estómago. En un estómago saludable, el mismo bicho resulta inofensivo. Como se mencionó anteriormente, los cálculos en el hígado y la vesícula conducen al retorno de bilis al estómago, causando daño a un creciente número de células estomacales.
Los antibióticos destruyen la flora estomacal natural, incluyendo las bacterias que normalmente ayudan en el desecho de las células dañadas.
Es por esto que, a pesar de que el enfoque antibiótico resulta en un rápido alivio de los síntomas, también disminuye permanentemente la eficacia del estómago, colocando al cuerpo en desventaja al momento de enfrentarse a retos más severos que simplemente tratar una úlcera1. El tomar atajos
hacia el alivio raramente funciona. Por otra parte, la mayoría de los malestares estomacales desaparecen espontáneamente cuando todos los cálculos biliares se remueven y se mantiene una dieta saludable y un estilo de vida balanceado.

viernes, 9 de octubre de 2009

2- LA IMPORTANCIA DE LA BILIS




Una de las funciones más importantes del hígado es el producir bilis, aproximadamente entre 1 y 1 ½ cuartos de galón al día. La bilis es un fluido amarillento y viscoso que es alcalino (contra ácido) y tiene un sabor muy amargo. La mayoría de la comida no puede ser digerida sin la bilis. Por ejemplo, para permitir que el intestino delgado absorba grasas y calcio de la comida ingerida, la comida debe primero mezclarse con bilis.
Cuando las grasas no se absorben correctamente, significa que la secreción de bilis no es suficiente. La grasa no digerida continúa en el tracto intestinal. Cuando la grasa llega al colon, junto con el resto de los conductos de desecho, las bacterias la simplifican en componentes de ácidos grasos, o se evacua en las heces fecales. Dado que la grasa es más ligera que el agua, las heces pueden flotar en el inodoro. Si no se absorbe la grasa, entonces el calcio tampoco se absorbe, dejando a la sangre con un déficit. La sangre posteriormente toma el calcio restante de los huesos. La
mayoría de los problemas de densidad ósea son propiamente el resultado de la insuficiente secreción de bilis y la pobre digestión de grasas más que de no consumir el suficiente calcio.

Aparte de procesar las grasas contenidas en la comida, la bilis también remueve toxinas del hígado. Una de las funciones menos conocidas pero no menos importantes de la bilis es el de-acidificar y limpiar los intestinos.
Si los cálculos biliares en el hígado o la vesícula han impedido críticamente el flujo de bilis a los intestinos, el color de las heces será de color tostado, amarillo-naranja o pálido como la arcilla, en lugar de su color café-verdoso. Los cálculos biliares son uno de los resultados de una dieta y estilo de vida poco saludable. Si los cálculos biliares todavía se encuentran en el hígado aún después de haber eliminado al resto de factores provocadores de enfermedades, ellos continúan siendo un riesgo de salud considerable y pueden causar enfermedades o envejecimiento prematuro. Por esta razón, el tema de los cálculos biliares se ha incluido como un severo factor de riesgo o causa de enfermedad. Las siguientes secciones describen algunas de las principales consecuencias que los cálculos biliares en el hígado producen en diferentes órganos y sistemas en el cuerpo. Al remover estas piedras, el cuerpo entero puede reanudar sus actividades normales y saludables.

DESORDENES DEL SISTEMA DIGESTIVO

Hay cuatro principales actividades en el tracto alimentario de nuestro sistema digestivo: Ingestión, Digestión, Absorción y Eliminación. El canal alimentario comienza en la boca, pasa por el tórax, el abdómen y la región pélvica, para terminar en el ano (vea Figura 2).
Cuando la comida se ingesta, una serie de procesos digestivos comienzan a ocurrir. Estos pueden dividirse en el proceso mecánico de la comida a través de la masticación y el proceso químico de la comida por medio de enzimas.
Estas enzimas están presentes en las secreciones producidas por glándulas del sistema digestivo.

Figura 2: El sistema digestivo






Las enzimas son pequeñas sustancias químicas que causan o aceleran los cambios químicos en otras sustancias sin que ellas cambien. Las enzimas digestivas se contienen en la saliva de las glándulas salivales de la boca, los jugos gástricos del estómago, el jugo intestinal en el intestino delgado, el jugo pancreático en el páncreas y la bilis en el hígado.
La absorción es el proceso durante el cual diminutas partículas de nutrientes pasan por las paredes intestinales hacia la sangre y los vasos linfáticos para ser distribuidas a las células del cuerpo. Las entrañas eliminan en forma de heces cualquier sustancia comestible que no puede ser digerida o absorbida. Las heces fecales también contienen bilis, la cual lleva los desechos resultantes de los procesos (catabolismo) de los glóbulos rojos. Además, una tercera parte del desecho excretado esta compuesto de bacterias intestinales. El cuerpo puede funcionar suave y eficientemente si las entrañas remueven el desecho diario acumulado todos los días.
La salud es el resultado natural del funcionamiento balanceado de cada una de estas actividades en el sistema digestivo. A su vez, las enfermedades surgen cuando una o más de estas funciones están inhabilitadas. La presencia de cálculos biliares en el hígado y vesícula tiene una fuerte influencia perjudicial en la digestión y absorción de comida, así como en la eliminación de desechos.

ENFERMEDADES DE LA BOCA

Los cálculos biliares en el hígado y la vesícula pueden ser los responsables de la mayoría de las enfermedades de la boca. Las piedras interfieren con la digestión y absorción de comida, lo que a su vez provoca que los conductos de desecho destinados a la evacuación permanezcan en el tracto intestinal. Las infecciones bacterianas (candidiasis) y las infecciones virales (herpes) en la boca se producen sólo cuando componentes de desecho se descomponen y se vuelven una fuente de toxicidad en el cuerpo. Las toxinas atrapadas constantemente irritan partes del revestimiento gastro-intestinal (el cual comienza en la boca y termina en el ano) hasta que se da la inflamación o ulcerización. Los tejidos celulares dañados ‘invitan’ a más microbios a la escena de la herida para ayudar a limpiar los restos celulares. Este es un fenómeno normal visto en la naturaleza dondequiera que haya algo que necesita de la descomposición. Las bacterias nunca atacan, esto es, no infectan algo que esta tan limpio, vital y saludable como una fruta colgando de un árbol.
Sólo cuando la fruta madura cae al suelo es que la bacteria comienza su trabajo de limpieza. Las toxinas se generan en el momento que la bacteria comienza a descomponer comida o tejido. Estas toxinas pueden reconocerse por su olor desagradable y naturaleza ácida. Si se generan en el cuerpo, es natural que los síntomas de enfermedad aparezcan.
La candidiasis indica la presencia de grandes cantidades de bacteria que se han extendido a lo largo del tracto intestinal, incluyendo el área de la boca. Se presenta en la boca, porque el revestimiento mocoso ahí localizado ya no es lo suficientemente resistente para mantener a las células en buen estado. Dado que la parte principal del sistema inmunológico se encuentra en el revestimiento mocoso del tracto intestinal, la candidiasis indica una seria debilidad del cuerpo en general en su inmunidad contra las enfermedades.
El herpes, considerado como una enfermedad viral, es parecido a la candidiasis, con la excepción de que, a diferencia de las bacterias que atacan el exterior de la célula, los materiales virales atacan el interior o núcleo celular. En ambos casos, los atacantes se enfocan en células débiles o no saludables, aquéllas que ya están dañadas o son disfuncionales.
Sumándose al dilema, los cálculos biliares albergan bastantes bacterias y virus, las cuáles escapan del hígado a través de la bilis secretada infectando aquellas partes del cuerpo que les oponen la menor resistencia.
Los cálculos biliares conllevan otros problemas en la boca. Inhiben propiamente la secreción de bilis, lo que a su vez reduce el apetito y la secreción de saliva en las glándulas salivales en la boca. Se requiere de la saliva para limpiar la boca y mantener sus tejidos suaves y flexibles. Al no haber la suficiente saliva presente, la bacteria destructiva puede iniciar su invasión de la cavidad bucal. Esto resulta en deterioro dental y otros problemas relacionados con la dentadura. Pero, de nueva cuenta, la bacteria no produce este deterioro dental; los gérmenes son atraídos solamente hacia aquellas áreas de la boca que ya están desnutridas y tóxicas.
Un sabor amargo en la boca se causa por la bilis que se ha regurgitado hasta el estómago, y de ahí, a la boca. Esta condición es el resultado de una severa congestión intestinal. En lugar de avanzar hacia abajo, algunas partes del contenido intestinal son retrocedidas hacia arriba, llevando consigo gases y otras sustancias irritantes hacia las partes superiores del tracto gastro-intestinal. La bilis en la boca drásticamente altera el valor del pH (balance ácido-alcalino) de la saliva, inhibiendo sus propiedades limpiadoras y haciendo que la boca se vuelva susceptible de enfermedades.

Una úlcera bucal en el labio inferior indica un proceso inflamatorio simultáneo en el intestino grueso. La repetida aparición de úlceras en cualquier esquina de la boca señala la presencia de úlceras duodenales (vea la siguiente sección Enfermedades del estómago). Las úlceras en la lengua, dependiendo de su ubicación, indican procesos inflamatorios en las correspondientes áreas del canal alimentario, como el estómago, el intestino delgado, el apéndice o el intestino grueso.

jueves, 8 de octubre de 2009

1- LA SORPRENDENTE LIMPIEZA HEPÁTICA Y DE LA VESÍCULA

 Andreas Moritz

INTRODUCCION

Mucha gente piensa que los cálculos biliares sólo se encuentran en la vesícula. Ésta es una común y errónea suposición. La mayoría de los cálculos biliares se forman en el hígado y comparativamente pocos ocurren en la vesícula. Esta declaración es fácilmente verificable si usted lleva a cabo una limpieza de su hígado. No importa mucho si usted es un laico, un médico, un científico, o alguien que ya no tiene vesícula. Los resultados de la limpieza del hígado hablan por si solos. No hay cantidad de pruebas científicas o explicaciones médicas que los hagan más valiosos de lo que ya son. Una vez que vea los cientos de cálculos biliares de color verde o crema flotando en su inodoro durante su primer desagüe del hígado, usted intuitivamente sabrá que ha descubierto algo importante para su vida. Para satisfacer su curiosidad, usted podrá decidir llevar los cálculos a un laboratorio para que los analicen químicamente o preguntarle a su médico qué opina de todo esto. Lo más importante de esta experiencia es el hecho de que usted tome una activa responsabilidad por su salud,
probablemente por primera vez en su vida.

No todos son tan afortunados como usted. Aproximadamente un 20% de la población global desarrollará cálculos biliares en su vesícula en algún momento de sus vidas. Sin embargo, esta cifra no incluye a la gran cantidad de gente que desarrollará cálculos biliares en su hígado o que
incluso ya los tiene. Durante mis treinta años de practicar la medicina naturista he tratado a miles de personas con igual cantidad de enfermedades. Puedo documentar que cada persona, sin excepción, ha tenido una cantidad considerable de cálculos biliares en el hígado.

Sorprendentemente, sólo relativamente pocos de ellos han reportado una historia de cálculos biliares en su vesícula. Los cálculos biliares en el hígado son, como se verá en este libro, el principal obstáculo para adquirir y mantener la buena salud, la juventud y la vitalidad. En realidad, son una
de las principales razones por las que la gente se enferma y tiene dificultades de recuperación de la enfermedad.

El fallar en reconocer la incidencia de la formación de cálculos biliares en el hígado bien puede ser el mayor y desafortunado descuido que se haya realizado en el campo de la medicina, tanto ortodoxa como complementaria. El confiar tanto en pruebas sanguíneas con propósitos de
diagnóstico, como lo hace la medicina convencional, puede estar en desventaja al momento de estimar la salud hepática. La mayoría de la gente que sufre algún tipo de problema físico tiene niveles de enzimas hepáticas perfectamente normales, a pesar de sufrir congestión hepática.
La congestión y el estancamiento hepático se encuentran entre los problemas médicos más comunes, y sin embargo, la medicina convencional no hace referencia de ellos, así como tampoco tiene forma
de diagnosticar estas condiciones. Los niveles de enzimas hepáticas en la sangre se elevan cuando hay un avanzado nivel de destrucción celular, como sucede, por ejemplo, en el caso de la hepatitis o inflamación del hígado. Las células hepáticas contienen una gran cantidad de enzimas.

Cuando se revientan, las enzimas entran en la sangre y señalan la anormalidad hepática. Pero para entonces, el daño ya sucedió. Tomará varios años de congestión para que tal evento sea posible. Por lo tanto, las típicas pruebas clínicas no son la manera confiable de detectar piedras en el hígado.

Al entender cómo los cálculos biliares en el hígado contribuyen a la aparición de prácticamente cualquier tipo de enfermedad, y al tomar algunos simples pasos para removerlos, usted estará tomando el control de la restauración de su propia salud y vitalidad de manera permanente. Las
implicaciones en la aplicación de la limpieza hepática, ya sea para usted, o sus pacientes, si es un trabajador de la salud, son realmente satisfactorias.

El tener un hígado limpio es como tener una nueva oportunidad de vivir.
El hígado tiene control directo sobre el crecimiento y el funcionamiento de cada célula en el cuerpo. Cualquier tipo de falla en el funcionamiento, deficiencia o patrón de crecimiento anormal en las células se debe en gran parte a un pobre desempeño hepático. Gracias a su extraordinario diseño,
el hígado usualmente ‘parece’ funcionar adecuadamente (valores sanguíneos equilibrados), aun hasta después de perder hasta el 60% de su eficiencia original. A pesar de ser engañoso para el paciente y su médico, el origen de la mayoría de las enfermedades pueden ser fácilmente
rastreadas al hígado.
Todas las enfermedades o los síntomas de mala salúd  son causados por algún tipo de obstrucción. Si un vaso sanguíneo se obstruye y por lo tanto no puede proveer oportunamente el vital oxígeno o nutrientes a un grupo de células, las células tendrán que activar medidas específicas de emergencia para poder sobrevivir. Por supuesto, muchas de las células afectadas no sobrevivirán la ‘hambruna’ y simplemente morirán. Pero otras células, más resistentes, aprenderán a adaptarse a la situación adversa (mutación celular) y a vivir a partir de productos tóxicos de deshechos metabólicos.
A pesar de que en realidad, este tipo de respuesta de supervivencia ayuda a prevenir la inminente muerte del cuerpo por envenenamiento séptico, tendemos a etiquetarlo cómo enfermedad. En este caso, la etiqueta es conocida cómo cáncer.
Hay otras obstrucciones, más aparentes, que pueden irrumpir en nuestro bienestar. Un colón constantemente constipado impide al cuerpo eliminar los productos de deshecho contenidos en las heces fecales.

El retener productos tóxicos en la parte baja del los intestinos conduce a un colon tóxico y, si la situación no se resuelve, a un cuerpo tóxico. La infección renal sucede a partir de una obstrucción del flujo de orina en los riñones o la vejiga por una piedra calcificada. La retención de residuos
minerales en el sistema urinario puede provocar la retención de líquidos y el aumento de peso. Si mucosa endurecida obstruye los conductos de aire de sus pulmones, usted literalmente se queda sin aliento. La mala audición puede ser el resultado de mucosa pegajosa que ha entrado en los conductos que unen su garganta con los oídos. De la misma manera, un engrosamiento de la sangre causado por comidas o bebidas altamente creadoras de ácidos puede restringir su flujo por los capilares y arterias, y puede terminar en numerosos problemas en el cuerpo, desde la simple
irritación de la piel a la artritis, un ataque cardiaco o un derrame cerebral.

Obstrucciones como éstas o similares en el cuerpo son directamente e indirectamente ligadas al restringido desempeño hepático –en particular, al punto muerto causado por los cálculos biliares en el hígado y la vesícula.
La presencia de pedazos de bilis coagulada (cálculos biliares) en estos órganos interfiere de gran manera en procesos vitales como la digestión de comida, la eliminación de desechos y la neutralización de sustancias dañinas en la sangre. Al descongestionar los conductos biliares en el
hígado y la vesícula, los 60-100 trillones de células en el cuerpo podrán ‘respirar’ más oxígeno, recibir suficiente cantidad de nutrientes, eliminar eficazmente sus productos de desecho metabólico y mantener perfecta comunicación con el sistema nervioso, endocrino y con el resto de las
partes del cuerpo.

Casi todos los pacientes que sufren enfermedades crónicas tienen cantidades excesivas de cálculos biliares en el hígado. Esto puede verificarse fácilmente haciendo una limpieza de hígado a los enfermos crónicos. Pero hasta que se determina una enfermedad hepática específica, este vital órgano es raramente considerado como el culpable de otras enfermedades. La mayoría de los cálculos biliares en el hígado y la vesícula consisten de los mismos ‘inocuos’ componentes contenidos en la bilis líquida de siendo el colesteról el principal ingrediente.  Esto las hace prácticamente ‘invisibles’ a las tecnologías de rayos X y de ultrasonido.
La situación es distinta en lo que se refiere a la vesícula, donde algunos de los cálculos, usualmente alrededor del 20% del total de las piedras, están constituidos principalmente de minerales, principalmente de sales de calcio y pigmentos biliares. Las modernas herramientas de diagnóstico
pueden detectar fácilmente estas duras y relativamente grandes piedras, pero tienden a no ver las piedras más suaves y no calcificadas en el hígado. Sólo cuando hay una cantidad excesiva de piedras a base de colesterol (95% colesterol) obstruyendo los conductos biliares del hígado
es que el ultrasonido revela lo que se conoce como un hígado graso. En tales casos, las imágenes del ultrasonido muestran un hígado que se ve casi completamente blanco (en lugar de verse negro). Un hígado graso puede almacenar hasta 20,000 piedras antes de sucumbir a la asfixia y dejar de funcionar.

Si usted tuviese un hígado graso y acudiera con su médico, él le diría que usted tendría ‘estructuras grasas’ en su hígado. Sin embargo, es poco probable que le dijera que también tiene piedras intra-hepáticas (piedras que obstruyen los conductos biliares del hígado). Como se mencionó anteriormente, la mayoría de las piedras intra-hepáticas no son detectables mediante una revisión con un ultrasonido. Sin embargo, un cuidadoso análisis de las imágenes del ultrasonido por especialistas puede mostrar si los pequeños conductos biliares en el hígado se han dilatado a causa de una obstrucción. Algunas de las piedras más grandes son visibles. Sin embargo, a menos de que exista una indicación de un problema hepático serio, los médicos raramente buscan estas piedras intra-hepáticas.

Aun si en la fase temprana de un hígado graso o piedras en los conductos biliares se pudieran reconocer y diagnosticar fácilmente, en las instalaciones médicas no hay métodos para aliviar a este vital órgano de la pesada carga que tiene que acarrear. El hecho es que muchas personas han
acumulado cientos, y en muchos casos, miles de depósitos biliares endurecidos en el hígado. Estas piedras continuamente obstruyen sus conductos biliares. En vista del adverso efecto que estos cálculos tienen en el desempeño hepático como tal, es irrelevante el que su composición sea de suaves trozos de colesterol o de sales minerales duras y cristalizadas.
Aun cuando nuestros médicos o nosotros mismos les consideremos como cálculos biliares convencionales, depósitos de grasa y coágulos compuestos de bilis endurecida, el efecto donde previenen a la bilis de fluir a través de los conductos biliares es común para las tres acepciones.
La principal pregunta es, ¿cómo una cosa tan simple como la obstrucción del flujo de bilis puede causar problemas tan complejos como la insuficiencia cardíaca congestiva, la diabetes o el cáncer?
La bilis, la cual es un líquido verdoso y alcalino, tiene múltiples funciones. Cada una de éstas afecta la salud de cada órgano y sistema en el cuerpo. Aparte de ayudar en la digestión de grasas, calcio y comidas proteínicas, la bilis es necesaria para mantener los niveles de grasa en la sangre, remover toxinas del hígado, ayudar a mantener el equilibrio ácido/alcalino del tracto intestinal y asistir al colon a evitar el desarrollo de microbios dañinos. Para mantener un sistema digestivo sano y fuerte y alimentar las células del cuerpo con la correcta cantidad de nutrientes, el hígado tienen que producir entre 1.1 y 1.6 litros de bilis al día. Una cantidad menor implicaría problemas con la digestión de comida, la eliminación de desechos y el constante esfuerzo del cuerpo por desintoxicar la sangre. Mucha gente produce solamente el equivalente a una taza o menos.
Las personas con enfermedades crónicas usualmente tienen al es de cálculos biliares congestionando los conductos biliares del hígado. Algunas de estas piedras pueden haber afectado a la vesícula. Al remover estas piedras a través de varias limpiezas del hígado, y mantener una dieta y estilo de vida balanceados, el hígado y la vesícula podrán restaurar su eficiencia natural, y las mayoría de los síntomas de incomodidad o enfermedad en el cuerpo empezarán a ceder. Las alergias se disminuirán o desaparecerán, el dolor de espalda se disipará, y la energía y el bienestar se mejorarán dramáticamente. El limpiar los cálculos de los conductos biliares es uno de los procedimientos más importantes y poderosos para recuperar o mejorar su salud.

El tamaño de las piedras varía desde el tamaño de una cabeza de alfiler hasta el de una pequeña nuez. El descargue del hígado en sí, toma un tiempo de menos de 14 horas y puede hacerse convenientemente durante un fin de semana en casa.

CAPITULO 1

Cálculos biliares en el hígado –

Un severo riesgo para la salud

Piense en el hígado como una ciudad grande, con miles de casas y calles. Hay tuberías subterráneas para distribuir agua y gas. Los sistemas de drenaje y los camiones de basura se encargan de los desperdicios. Las líneas eléctricas distribuyen energía a los hogares y negocios. Fábricas, sistemas de transporte y comercios cubren las necesidades diarias de sus habitantes. La ciudad está organizada de tal forma que provee todo lo necesario para la subsistencia de su población entera. Sin embargo, si la vida en la ciudad se paraliza como resultado de grandes huelgas, fuentes de energía en deterioro, un masivo acto terrorista o un devastador terremoto, la población comenzará a sufrir serias carencias en todos estos sectores.

El hígado tiene cientos de funciones diferentes y está conectado a todas las partes del cuerpo. Durante todo el día, se ocupa de crear, procesar y proveer grandes cantidades de nutrientes. Estos nutrientes alimentan entre 60 y 100 trillones de habitantes (las células) del cuerpo. Cada célula es, en sí misma, una microscópica ciudad de complejidad inmensa, con billones de reacciones químicas por segundo. Para sostener las increíbles y diversas actividades de todas las células del cuerpo sin interrupción, el hígado debe proveerlas con una corriente constante de nutrientes y hormonas. Con su complejo laberinto de venas, conductos y células especializadas, el hígado necesita estar libre de cualquier obstrucción para poder mantener una línea de producción sin problemas y un sistema de distribución de nutrientes y hormonas libre de fricciones en el cuerpo.

El hígado es el principal órgano responsable de procesar, convertir, distribuir y mantener las necesidades de ‘combustible’ del cuerpo.
Algunas acciones involucran la simplificación de químicos complejos; otras, también importantes, involucran la síntesis, particularmente la manufactura de moléculas proteínicas. El hígado funciona como una estación de limpieza, desactivando hormonas, alcohol y drogas. En todos los casos, es la función del hígado el modificar estas sustancias biológicamente activas para que pierdan su potencial efecto dañino –un proceso llamado desintoxicación. Las células especializadas en los vasos sanguíneos del hígado (células de kupffer) atacan a los elementos dañinos y a los organismos infecciosos que llegan al hígado desde el intestino. El hígado secreta los materiales de desecho resultantes de estas acciones a través de sus conductos de bilis. Para asegurar que todo esto suceda de manera eficiente, el hígado recibe y filtra tres pintas de sangre por minuto y produce dos y cuarto de pintas de bilis diariamente. Los cálculos biliares obstructivos pueden mermar en gran manera la capacidad del hígado para detoxificar todas estas sustancias proveídas externamente o internamente generadas en la sangre; también previenen al hígado de entregar la cantidad adecuada de nutrientes y energía a los lugares precisos del cuerpo en el momento justo. Esto puede afectar el delicado equilibrio del cuerpo, llamado ‘homeostasis’, resultando en un mal funcionamiento de sus sistemas y órganos.

El ejemplo perfecto de tal desequilibrio es el incremento en la concentración de hormonas endócrinas estrógeno y aldosterona en la sangre. Estas hormonas, producidas en hombres y mujeres, son responsables del grado correcto de la retención de agua y sal; cuando no se desintoxica, como ocurre en la congestión de la vesícula y los conductos biliares, su excesiva concentración en la sangre produce la inflamación del tejido y la retención de agua. Los altos niveles de estrógeno son considerados como la primordial causa del cáncer de seno en las mujeres.
En los hombres, los altos niveles de esta hormona pueden causar el desarrollo de tejido en los senos. Casi un 60% de la población norteamericana tiene sobrepeso u obesidad; esto es, sufren de retención de líquidos (con comparativamente poca acumulación de tejido adiposo o grasa). La retención de fluidos en los tejidos obliga a otros materiales de desecho a ser depositados en varias partes del cuerpo. En cualquier momento que la capacidad de almacenaje de toxinas se agota, los síntomas de enfermedad aparecen.
Limpiar el hígado y la vesícula de todos los cálculos acumulados ayuda a restaurar la homeostasis, a balancear el peso y a preacondicionar al cuerpo para que se cure automáticamente; es también una de las mejores precauciones que uno puede tomar para protegerse contra enfermedades en el futuro (vea las figuras 1a y 1b: cálculos biliares desechados del hígado y la vesícula).
Si usted sufre alguno de los síntomas presentados a continuación, o alguna condición similar, probablemente tenga un gran número de cálculos biliares en su hígado y su vesícula:

.. Impotencia
.. Problemas urinarios
.. Problemas de visión
.. Manchas del hígado, especialmente aquéllas en la parte anterior de las manos y la cara
.. Exceso de peso o debilitación
.. Color oscuro debajo de los ojos
.. Escoliosis
.. Cuello rígido
.. Problemas dentales o de encías
.. Adormecimiento o parálisis de las piernas
.. Osteoporosis
.. Enfermedades renales
.. Mal de Alzheimer
.. Cabello grasoso o pérdida del cabello
.. Pesadillas
.. Desórdenes digestivos
.. Heces Fecales de color arcilla
.. Hemorroides
.. Cirrosis hepática
.. Alto colesterol
.. Desórdenes cerebrales
.. Una personalidad molesta o ‘biliosa’
.. Otros problemas sexuales
.. Desequilibrios hormonales
.. Ojos hinchados
.. Mareos y episodios de desmayos
.. Fuertes dolores en la espalda y hombros
.. Impotencia
.. Problemas urinarios
.. Gota
.. Asma
.. Ojos y piel amarilla
.. Obesidad
.. Extremidades frías
.. Dureza de las articulaciones y
músculos

Las figuras 1a y 1b: cálculos biliares desechados del hígado y la vesícula:


EL UNIVERSO HOLOGRÁFICO ¿EXISTE LA REALIDAD OBJETIVA?


        Por Brian Steensma

En 1982 tuvo lugar un acontecimiento notable. En la Universidad de París, un equipo de investigación dirigido por el físico Alain Aspect realizó el que podría ser uno de los experimentos más importantes del siglo XX. Ustedes no oyeron hablar de ello en las noticias. De hecho, a menos que tengan la costumbre de leer prensa científica probablemente no habrán oído mencionar a Aspect, pese a que muchos creen que su descubrimiento podría cambiar la faz de la ciencia.

Aspect y su equipo descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente entre sí independientemente de la distancia que las separe. No importa si se están separados 10 pies o 10 mil millones de millas.

De alguna manera, una partícula parece saber siempre lo que está haciendo la otra. El problema que hay con este hecho, es que viola el principio de Einstein, tanto tiempo mantenido de que ninguna comunicación puede viajar más rápido que la velocidad de la luz. Como viajar más deprisa que la velocidad de la luz equivale a romper la barrera del tiempo, tan intimidante panorama ha originado que, algunos físicos, intenten salirle al paso con elaboradas maneras de explicar algunos de los hallazgos de Aspect. Pero ha inspirado a otros a ofrecer explicaciones aún más radicales.

El físico de la Universidad de Londres David Bohm, por ejemplo, cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe y que, a pesar de su aparente solidez, el universo es un fantasma de corazón, un holograma gigante espléndidamente detallado.
Para comprender por qué Bohm hace tan sorprendente aseveración, primero hay que saber un poco de hologramas. Un holograma es una fotografía tridimensional hecha con la ayuda de un láser.

Para hacer un holograma, el objeto a fotografiar primero es bañado por la luz de un haz láser. Después, se hace rebotar un segundo haz láser reflejando la luz del primero y el patrón de interferencia resultante (la zona en la que confluyen ambos haces láser) es captado sobre una película.
Cuando se revela la película, parece una maraña de luz y líneas oscuras desprovista de significado. Pero tan pronto como se ilumina la película revelada mediante otro haz láser, aparece una imagen tridimensional del objeto original.

La tridimensionalidad de tales imágenes no es la única característica notable de los hologramas. Si se corta por la mitad el holograma de una rosa y después se lo ilumina con un láser, se observa que cada una de las mitades sigue conteniendo la imagen entera de la rosa.
Además se observa que, aunque se vuelvan a dividir esas mitades, cada fragmento de la película siempre contendrá una versión más pequeña pero intacta de la imagen original. A diferencia de las fotografías convencionales, cada parte de un holograma contiene toda la información que posee el todo.

Esa naturaleza del “todo en cada parte” del holograma nos proporciona una manera completamente nueva de entender la organización y el orden. Durante la mayor parte de su historia, la ciencia occidental ha trabajado bajo el condicionamiento de que la mejor manera de entender un fenómeno físico, ya se trate de un átomo o de una rana, es diseccionarlo y estudiar sus partes respectivas.
El holograma nos enseña que algunas cosas del universo, posiblemente no permiten ese enfoque. Si intentamos dividir algo construido holográficamente, no obtendremos las piezas de las que se compone, sólo obtendremos “todos” más pequeños.

Este convencimiento indicó a Bohm otra manera de entender el descubrimiento de Aspect. Bohm cree que la razón por las que las partículas subatómicas son capaces de permanecer interconectadas, independientemente de la distancia que las separe, no se debe a que se emita y reciba alguna clase de misteriosa señal, sino a que su separación es una ilusión. Alega que, en algún nivel más profundo de la realidad, tales partículas no son entidades individuales, sino que en realidad son extensiones del mismo “algo” fundamental.

Para permitir que se visualice mejor lo que quiere decir, Bohm brinda la siguiente explicación:

Imagínense un acuario que contuviese un pez. Imaginen que, además, son incapaces de ver el acuario directamente, por lo que su conocimiento acerca de él proviene de dos cámaras de televisión, una situada de frente al acuario y la otra tomándolo de costado.

Como atienden a dos pantallas de televisión, podrían asumir que los peces que ven en cada pantalla son dos entidades separadas. Después de todo, como las cámaras están colocadas en ángulos diferentes, cada una de las imágenes será ligeramente diferente. Pero si siguen observando los dos peces, terminarán por darse cuenta de que hay cierta relación entre ambos.

Cuando uno se da vuelta, el otro a su vez también hace algo levemente distinto, pero que se corresponde; cuando uno mira de frente, el otro siempre mira de costado. Aunque no se perciba todo el panorama de la situación, se podría llegar a concluir que los peces deben estar comunicándose instantáneamente, pero está claro que no es el caso.

Según Bohm, esto es precisamente lo que pasa entre las partículas subatómicas del experimento de Aspect. Lo que nos está señalando la conexión entre partículas subatómicas, aparentemente más rápida que la velocidad de la luz, es que hay un nivel de realidad más profundo del que no estamos exentos, una dimensión más compleja que la nuestra, análoga al acuario. Además, consideramos separados a objetos como las partículas subatómicas porque sólo estamos observando una porción de su realidad.

Estas partículas no son “partes” separadas sino facetas de una unidad más profunda y fundamental que, en última instancia, es tan holográfica e indivisible como la rosa antes mencionada. Además, dado que todo lo que hay en la realidad física está compuesto por estos “espectros”, el propio universo en sí mismo es una proyección, un holograma.
Además de esa naturaleza espectral, un universo como ese poseería otros rasgos más que perturbadores. Que la aparente separación entre las partículas subatómicas sea ilusoria supone que, en un nivel más profundo de la realidad, todas las cosas que hay en el universo están infinitamente interconectadas.

Los electrones de un átomo de carbono de cualquier cerebro humano están conectados con las partículas subatómicas que componen cada salmón que nada, cada corazón que late y cada estrella que centellea en el cielo.
Todo lo ínter penetra todo y, pese a que la naturaleza humana pueda pretender categorizar, caracterizar y subdividir los diversos fenómenos del universo, todas las clasificaciones son necesariamente artificiales porque al final lo único que existe en la naturaleza es una red sin fisuras.

En un universo holográfico ni siquiera el tiempo o el espacio pueden seguir siendo considerados como algo básico. En un universo en el que, en realidad, nada está separado de ninguna otra cosa, conceptos tales como la localización se quiebran; el tiempo y el espacio tridimensional, al igual que las imágenes del pez en las pantallas de TV, también deberían ser considerados proyecciones de un orden más profundo.En su nivel más profundo, la realidad es una especie de súper holograma en el que tanto pasado como presente y futuro coexisten simultáneamente. Esto sugiere que, contando con las herramientas adecuadas, debería ser posible incluso que algún día se accediese a un nivel súper holográfico de la realidad del que se obtuviesen escenas de un pasado remoto.

La pregunta de qué más contiene el súper holograma tiene un final abierto. Admitido en interés del argumento que el súper holograma sea la matriz de la que ha surgido todo lo que existe en nuestro universo, y que, por lo menos, contendrá a todas las partículas subatómicas que hayan existido o existirán, contendrá todas las configuraciones posibles de materia y energía, desde los copos de nieve a los quásares, desde las ballenas azules a los rayos gamma. Debe ser considerado como una especie de almacén cósmico de “Todo Lo Que Es”.

Pese a que Bohm concede que no tenemos manera de saber qué más pueda yacer oculto en el súper holograma, se aventura a decir que no tenemos razón alguna para asumir que no contenga todavía más. O, como propone, quizás el nivel súper holográfico de la realidad sea una “mera fase” más allá de la cual subyacería “una infinidad de desarrollo ulterior”.

Bohm no fue el único investigador que encontró evidencia de que el universo es un holograma. Trabajando de manera independiente en el campo de la investigación cerebral, el neurofisiólogo de Stanford Karl Pribram también está convencido de la naturaleza holográfica de la realidad.
Pribram fue atraído al modelo holográfico por el enigma de cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro. Durante décadas, numerosos estudios han venido demostrando que los recuerdos, más que estar confinados en una localización específica, se encuentran dispersos por todo el cerebro.

En una serie de experimentos realizados en los años 20 del siglo XX que marcaron hitos en esta investigación, el científico del cerebro Karl Lashley descubrió que, independientemente de qué parte del cerebro de una rata extirpase, le era imposible impedir que ésta recordase cómo realizar tareas complejas que había aprendido con anterioridad a la cirugía. El único problema era que nadie podía presentar un mecanismo capaz de explicar esta curiosa naturaleza del almacenamiento de memoria del “todo en cada parte”.

Ya en los 60, Pribram descubrió la holografía y se dio cuenta de que había encontrado la explicación que los científicos del cerebro habían estado buscando. Pribram cree que los recuerdos no están codificados en las neuronas ni en pequeñas agrupaciones de éstas, sino en patrones de impulsos nerviosos que van entrecruzándose por todo el cerebro de la misma manera que la interferencia de los patrones de luz láser van entrecruzándose por toda la superficie de un fotograma que contenga una imagen holográfica. En otras palabras, Pribram cree que el propio cerebro es un holograma.

La teoría de Pribram también explica que el cerebro humano pueda almacenar tantos recuerdos en tan poco espacio. Se estima que el cerebro humano tiene la capacidad de memorizar del orden de 10 mil millones de bits de información durante una vida humana promedio (lo que equivale a la cantidad de información contenida en cinco colecciones completas de la Enciclopedia Británica).

En la misma línea se ha descubierto que, aparte de sus restantes propiedades, los hologramas poseen una asombrosa capacidad para almacenar información; simplemente con cambiar el ángulo con el que chocan dos láseres en un fotograma de película fotográfica, es posible grabar muchas imágenes diferentes sobre la misma superficie. Está demostrado que un centímetro cúbico de película puede contener aproximadamente 10 mil millones de bits de información.

Nuestra habilidad prodigiosa para recuperar con rapidez cualquier información que nos haga falta del gigantesco almacén de nuestros recuerdos sería más comprensible si el cerebro funcionase según principios holográficos. Si un amigo te pide que le digas lo que te venga a la mente cuando dice la palabra “cebra”, no necesitas transitar por intrincados atajos para recorrer algún tipo de gigantesco archivo alfabético cerebral a fin de llegar a una conclusión. En lugar de esto, saltan a tu mente de manera instantánea asociaciones como “rayas”, “equino” o “animal nativo de África".

Verdaderamente una de las cosas más asombrosas relativas al proceso del pensamiento humano es que cada fragmento de información parece establecer de manera instantánea una correlación con algún otro (es decir, con todos los demás fragmentos de información), en lo que constituye otro rasgo intrínseco del holograma. Esto se debe a que cada parte de un holograma está infinitamente interconectada con cualquier otra parte del mismo, en lo que quizás sea el ejemplo supremo de la naturaleza de un sistema correlativo.

El almacenamiento de memoria no es el único enigma neurofisiológico que se hace más abordable a la luz del modelo holográfico del cerebro de Pribram. Otro es cómo es capaz el cerebro de traducir la avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, de sonido, etc.) en el mundo concreto de nuestras percepciones. Precisamente lo que mejor hace un holograma es codificar y decodificar frecuencias. De la misma manera en que el holograma funciona como una especie de lente, un dispositivo de traducción capaz de convertir un borrón de frecuencias, en apariencia carente de significado, en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro también contiene una lente y que utiliza principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe a través de los sentidos en el mundo interior de nuestra percepciones.
Un cuerpo de evidencia impresionante respalda el uso por parte del cerebro de principios holográficos para realizar sus operaciones. De hecho, la teoría de Pribram ha ido ganando un apoyo creciente entre los neurofisiólogos.

El investigador ítalo-argentino Zucarelli extendió recientemente el modelo holográfico al mundo de los fenómenos acústicos. Intrigado por el hecho de que los humanos sean capaces de localizar la fuente de los sonidos sin mover la cabeza, aunque sólo tengan un oído, Zucarelli descubrió que los principios holográficos pueden explicar esta habilidad.
Zucarelli también ha desarrollado la tecnología del sonido holofónico, técnica de grabación capaz de reproducir situaciones acústicas con un realismo sobrecogedor.

La creencia de Pribram de que nuestros cerebros construyen una realidad matemáticamente “sólida” porque confían en los impulsos procedentes de un dominio de frecuencias dado también ha recibido una importante cantidad de apoyo experimental.Se ha descubierto que cada uno de nuestros sentidos es sensible a un rango de frecuencias mucho más amplio de lo que previamente se sospechaba.

Los investigadores han descubierto, por ejemplo, que nuestros sistemas visuales son sensibles a las frecuencias de sonido, que nuestro sentido del olfato es una parte dependiente de lo que ahora se denominan “frecuencias cósmicas”, y que hasta las células de nuestro cuerpo son sensibles a un amplio rango de frecuencias. Tales hallazgos apuntan a que sólo en el dominio holográfico de la conciencia tales frecuencias son fragmentadas y clasificadas en percepciones convencionales.

Pero el aspecto del modelo holográfico del cerebro de Pribram que más nos hace hervir la mente es lo que sucede cuando se lo conjuga con la teoría de Bohm. Porque si la concreción del mundo no es sino una realidad secundaria y en realidad lo que está “ahí” es un borrón holográfico de frecuencia y, si el cerebro también es un holograma que selecciona y extrae de ese borrón sólo algunas de esas frecuencias, transformándolas matemáticamente en percepciones sensoriales, ¿en qué se convierte la realidad objetiva?

Por decirlo con sencillez, deja de existir, Como han señalado tradicionalmente las religiones orientales, el mundo material es maya, una ilusión y, pese a que podamos pensar que somos seres físicos que se mueven por un mundo físico, esto también es una ilusión.En realidad somos "receptores" que van flotando por un mar caleidoscópico de frecuencia lo que extraemos de ese mar y transcribimos como una realidad física no es sino un canal más de los muchos extraíbles del super holograma.

Esta nueva y chocante imagen de la realidad, síntesis de las perspectivas de Bohm y Pribram, constituye lo que se ha dado en llamar el paradigma holográfico y, pese a que muchos científicos lo hayan recibido con escepticismo, ha galvanizado a otros. Un grupo pequeño pero creciente de investigadores creen que este modelo de la realidad podría ser más exacto que el que hasta ahora nos ha aportado la ciencia. Es más, algunos creen que podría resolver algunos misterios que nunca antes pudieron ser explicados por la ciencia, instituyendo incluso lo paranormal como parte de la naturaleza.
Numerosos investigadores, incluyendo a Bohm y a Pribram, han reparado en que numerosos fenómenos parapsicológicos resultan mucho menos incomprensibles bajo los términos del paradigma holográfico.

En un universo en el que los cerebros individuales en realidad son partes indivisibles de un holograma superior y en el que todo está infinitamente interconectado, la telepatía consiste sencillamente en acceder a nivel holográfico.
Obviamente así es mucho más fácil entender cómo puede viajar la información desde la mente de un individuo “A” a la de otro individuo “B” que esté en un punto muy distante y ayuda a comprender numerosos enigmas de la psicología pendientes de resolución. En particular, Grof opina que el paradigma holográfico brinda un modelo para entender muchos de los fenómenos más sorprendentes que experimentan los individuos durante los estados alterados de conciencia.



AUTOESTIMA


Un Discípulo se acercaba a su joven maestro con estas palabras:

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. Como puedo mejorar?
Que puedo hacer para que me valoren mas?

El maestro sin mirarlo, le,dijo:

-Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…- y haciendo una pausa agrego- si quisieras ayudarme tu a mi, yo podría resolver este problema con mas rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E…encantado, maestro- titubeo el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

-Bien, asintió el maestro. Se quito un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agrego- toma el caballo que esta allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por el la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo mas rápido que puedas.

El joven tomo el anillo y partió.
Apenas llego empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenia instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazo la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado- mas de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.

Cuanto hubiera deseado el joven tener el mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado el mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.
-Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que dijiste, joven amigo!- contesto sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo ante de pedir nada por el, ¿no crees?. Vuelve pues a montar y vete al joyero, porque. ¿Quien mejor que el para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por el. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examino el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle mas que 58 monedas de oro por su anillo.

-58 MONEDAS!!!!!!!!!!!!!!!!! Exclamo el joven.

Si, replico el joyero- yo se que con tiempo podríamos obtener por el cerca de 70 monedas, pero no sé…si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo, y mientras se colocaba de nuevo su anillo en su dedo dijo- discípulo mío, tu eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, solo puede evaluarte verdaderamente un experto.

¿Qué haces andando por la vida y pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?