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domingo, 18 de octubre de 2009

29- ALGUNAS PALABRAS SOBRE LOS EFECTOS DE LA SAL


Refinada y sin Refinar

La sal marina natural contiene 92 minerales esenciales, mientras que las sal marina adulterada sólo contiene dos elementos, el sodio (Na) y cloro (Cl.). Cuando la dieta es deficiente de oligoelementos, las células pierden la habilidad para controlar sus iones. Esto tiene serias consecuencias para el cuerpo humano. Aún cuando se pierde el equilibrio iónico por tan sólo 1 min., las células del cuerpo comienzan a explotar. Esto puede resultar en enfermedades nerviosas, daño cerebral o espasmos musculares, así como el colapso del proceso regenerador de células.
Cuando se ingiere, la sal marina natural (agua marina reconstruida) permite que los líquidos atraviesan libremente las membranas del cuerpo, las paredes de los vasos capilares y los glomérulos (unidades de filtración) de los riñones. Cuando la concentración de cloruro de sodio aumenta en la sangre, se atrae el agua de los tejidos vecinos hacia la sangre rica en sal.
Esto, a su vez, permite que las células puedan reabsorber el líquido intracelular enriquecido. Los riñones saludables remueven los líquidos salinos con facilidad. Sin embargo, la sal refinada, representa un riesgo para el cuerpo, ya que previene este libre cruce de líquidos y minerales, causando que la acumulación de líquidos se estanque en las articulaciones, los conductos y nodos linfáticos y los riñones. Este efecto deshidratante puede resultar en la formación de cálculos biliares y otros numerosos problemas de salud.
El cuerpo necesita de la sal para digerir los carbohidratos de manera apropiada. La presencia de sal natural hace que la saliva y las secreciones gástricas puedan procesar con facilidad la fibra de los carbohidratos. En su estado soluble e ionizado, la sal facilita el proceso digestivo y limpia el tracto gastrointestinal.
Por el contrario, la sal de mesa producida comercialmente tiene el efecto contrario. Para lograr que la sangre resista la reabsorción de humedad y, por lo tanto, sea más conveniente para el consumidor, los productores de sal agregan desecantes químicos, así como diferentes blanqueadores, a la fórmula definitiva de la sal. Después de estos procesos, la sal ya no puede mezclarse o combinarse con los fluidos del cuerpo humano. Esto invariablemente socava los procesos metabólicos y químicos más básicos del cuerpo. Las consecuencias más obvias del consumo de sal son la retención de líquidos, la alta presión y problemas en los riñones. La sal refinada todavía se agrega a miles de comidas diferentes. Más del 50% de la población norteamericana sufre de retención de líquidos (la causa principal de la obesidad y el sobrepeso).
Antes de ser producida comercialmente, en comparación cuando era naturalmente cosechada, la sal era considerada como el producto más preciado sobre la tierra, incluso más preciado que el oro.
En la Era Celta (siglo V a.C.), la sal se utilizaba para tratar los trastornos físicos y mentales, las quemaduras severas y otras enfermedades. Las investigaciones han demostrado que el agua de mar repara el desequilibrio hidro-electrolítico, el cual es un desorden que causa la pérdida de las respuestas inmunológicas, alergias y otros numerosos problemas de salud (para mayores detalles vea el apartado Comer Sal Marina Sin Refinar, capítulo 5). El día de hoy, la sal ha adquirido una mala reputación que ha provocado que la gente le tema, del mismo modo que la gente le teme el colesterol. Muchos médicos advierten a sus pacientes el mantenerse alejados del sodio y las comidas ricas en sodio. Pero el mantener una vida libre de sal también significa el incrementar el riesgo en la deficiencia de minerales y oligoelementos, así como otras numerosas complicaciones.
La sal del mar Céltico es particularmente buena para su consumo porque se extrae de manera natural mediante secado al sol. Si se toma disuelta en agua o se agrega a la humedad de las comidas, tiene efectos profundos y positivos a nivel celular. También se puede usar para limpiar y desintoxicar el tracto gastrointestinal (vea también Mantener su Colon Limpio, capítulo 5). Para comprar sal marina sin refinar y sin tratar, vea la "Lista de Proveedores" al final de este libro).


Deshidratación

Hoy día mucha gente sufre de deshidratación sin saberlo. La deshidratación es una condición en la cual las células del cuerpo no reciben la suficiente agua para sus procesos metabólicos básicos. Las células se pueden secar por numerosas razones:

• La falta de consumo de agua (cualquier cantidad menor a 1 litro de agua pura diaria)
• el consumo regular de bebidas que tienen efectos diuréticos, por ejemplo, café, té, refrescos de cola y de sabor, alcohol, incluyendo cerveza y vino.
• El consumo regular de comidas o sustancias estimulantes como la carne, especias, chocolate, azúcar, tabaco, narcóticos, etc.
• Estrés
• La mayoría de las drogas farmacológicas
• El ejercicio excesivo
• El comer en exceso y el sobrepeso.
• Ver televisión durante muchas horas en el día.

Cualquiera de estos factores tiene un efecto engrosador en la sangre y, por lo tanto, obliga a las células a ceder agua. El agua celular se utiliza para restaurar la delgadez de la sangre. Sin embargo, para evitar la autodestrucción, las células comienzan a retener agua. Esto lo hacen incrementando el grosor de sus membranas. El colesterol, que es una sustancia parecida a la arcilla, ayuda las células rodeándolas y previniendo la pérdida de agua celular. Aún cuando esta medida de emergencia puede lograr que las células conserven agua y que las células se salve en el tiempo inmediato, también reduce la habilidad celular para absorber nueva agua, así como nutrientes que necesita. Parte del agua y los nutrientes no absorbidos se acumulan en los tejidos conectivos que rodean las células, causando la hinchazón del cuerpo y la retención de agua en las piernas, los riñones, la cara, los ojos, los brazos y otras partes. Esto resulta en sobrepeso. Al mismo tiempo, el plasma sanguíneo y los fluidos linfáticos se congestionan y engruesan. La deshidratación también afecta la fluidez natural de la bilis, promoviendo la formación de cálculos biliares.
El té, el café, los refrescos de cola y el chocolate comparten la misma toxina nerviosa (estimulante), la cafeína. La cafeína, la cual penetra rápidamente el torrente sanguíneo, dispara una poderosa respuesta inmunológica que ayuda en el contraataque y eliminación de este irritante.
Este irritante tóxico estimula las glándulas adrenales, y hasta cierto punto, muchas de las células del cuerpo, para que liberen las hormonas de estrés adrenalina y cortisol en el torrente sanguíneo. El resultante incremento en la energía es también conocido comúnmente como una "respuesta pelear o escapar”. Sin embargo, si el consumo de estimulantes continúa regularmente, esta respuesta natural de defensa del cuerpo se vuelve poco efectiva y sobre utilizada. La prácticamente constante secreción de hormonas del estrés, las cuales son compuestos altamente tóxicos en sí mismos, eventualmente altera la química de la sangre y causan daños al sistema inmunológico y nervioso. Se debilitan las futuras respuestas de las defensas y el cuerpo tiende a desarrollar más infecciones y otras enfermedades.
El incremento en energía experimentado después de tomar una taza de café no es un resultado directo de la cafeína, sino del intento del sistema inmunológico de eliminarla (la cafeína). Un sistema inmunológico sobrexcitado e inhibido falla en el suministro de la "energizante" adrenalina y cortisol necesaria para liberar cuerpo de la ácida toxina nerviosa conocida como cafeína. En esta etapa, la gente dice que está "acostumbrada" a un estimulante, como el café. Así que tienden a incrementar su ingesta para sentir los "beneficios". La tan escuchada frase de "me muero por una taza de café" refleja el peligro de esta situación.
Dado que las células del cuerpo tienen que sacrificar continuamente parte de su agua para remover la toxina nerviosa cafeína, el consumo regular de café, té y refrescos de cola provoca que se deshidraten. Por cada taza de té o café que usted bebe, el cuerpo tiene que utilizar de 2-3 tasas de agua solamente para remover los estimulantes, un lujo que no se puede dar. Esto también se aplica a los refrescos, las drogas y otros estimulantes, incluyendo el ver la televisión por muchas horas (vea más sobre este tema en la sección de estilo de vida). Como regla general, todos los estimulantes tienen un fuerte efecto deshidratador en la bilis, la sangre y los jugos digestivos.



28- EL COMER PESADO EN LAS NOCHES (2)



Un problema alimenticio similar sucede cuando la principal comida del día se hace durante la noche. Las secreciones de bilis y enzimas digestivas se reducen dramáticamente conforme llega la noche, especialmente después de las 6PM. Por esta razón, una comida que consiste de alimentos como carne, pollo, pescado, queso, huevos, comidas aceitosas o fritas, etc. no puede ser digerida correctamente en este momento. En su defecto, tal comida se convierte en una fuente de desperdicio tóxico depositado en los intestinos.
Las comidas sin digerir siempre son una causa de congestión, primero en el tracto intestinal, y después en la linfa y la sangre. Esto afecta particularmente la calidad de la digestión durante las comidas del día.
Gradualmente, el poder digestivo, determinado por las secreciones equilibradas de ácido clorhídrico, bilis y enzimas digestivas, se minimiza, causando efectos secundarios similares a los resultantes del comer en exceso. Por lo tanto, el ingerir grandes alimentos por la noche es uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de cálculos biliares en el hígado. El comer antes de acostarse también altera las funciones digestivas, por razones similares. Idealmente, debe haber por lo menos tres horas entre la última comida y la hora de acostarse. El horario ideal para cenar es las 6PM.

El Consumo Excesivo De Proteínas

Como se mencionó anteriormente en este libro, el consumo excesivo de proteínas resultan el engrosamiento y congestión de las membranas basales de los vasos sanguíneos (capilares y arterias), incluyendo los sinusoides del hígado.
En consecuencia, se impide que gran parte del suero de colesterol abandone el torrente sanguíneo en las sinusoides. Por lo tanto, las células hepáticas suponen que hay una escasez de colesterol en el cuerpo. Esta "escasez" estimula a las células hepáticas para aumentar la producción de colesterol a niveles anormalmente altos (parte del colesterol se necesita para recubrir las áreas dañadas en las paredes de las arterias). Sin embargo, muchos de las membranas y aperturas de las sinusoides están congestionadas con acumulaciones de fibra proteínica (colágeno). Dado que esto previene que las sinusoides absorban el colesterol producido, se obliga a que casi todo abandone el hígado a través de los conductos biliares. De ahí que la bilis, la cual excreta colesterol hacia el intestino delgado, se sature con colesterol. Esto causa formación de pequeños grupos de cristales de colesterol, mezclados con componentes de la bilis, en los conductos biliares del hígado y la vesícula.
Curiosamente, las personas de origen asiático mantienen una dieta baja en proteína pero rica en grasas, y rara vez presentan cálculos biliares en sus vesículas. Por otra parte, las piedras de colesterol en la vesícula son muy comunes en los norteamericanos, cuya dieta es rica en carnes y proteínas de la leche.
Las grasas dietéticas sólo juegan un papel secundario, casi insignificante, en el incremento de los niveles de colesterol en la sangre.
Las células hepáticas producen la mayoría del colesterol que el cuerpo necesita diariamente para sus procesos metabólicos normales. El hígado eleva su producción de colesterol a niveles anormales solamente cuando las membranas basales de las sinusoides se engrosan con depósitos proteínicos. Otros factores que también generan cantidades excesivas de proteínas en la sangre incluyen el estrés, fumar, beber alcohol o café. Toda vez que una cantidad suficiente de estas arruinadas proteínas se depositan en las paredes de los vasos sanguíneos, las células hepáticas automáticamente elevan la producción de colesterol. El efecto secundario de esta respuesta es la formación de cálculos biliares.
Si usted no es vegetariano, los mejor es eliminar de su dieta la carne de res, la carne de puerco, huevos y quesos, así como mantener el consumo de todo tipo de proteína animal al mínimo. A pesar de que todas las proteínas animales tienen un efecto productor de cálculos biliares; las carnes blancas, incluyendo pollo, pavo y conejo, causan el menor daño al hígado, siempre cuando sean criados en campos libres y se consuman una o dos veces por semana. Lo mejor es evitar cualquier comida que haya sido frita en grasa o aceite ya que sólo causan problemas en la vesícula y el hígado. Una vez que su gusto por la carne u otros productos de proteínas animales disminuya, usted podrá gradualmente cambiar a una dieta vegetariana.
Más de dos terceras partes de la población mundial son vegetarianas y no tiene acceso a proteínas animales. Este sector de la población no presenta señales de enfermedades degenerativas como las enfermedades cardíacas, cáncer, osteoporosis, artritis, etc. Aproximadamente el 95% de las proteínas del cuerpo son recicladas; el resto se produce en el tracto intestinal por medio de bacterias y/o es suministrada por comidas vegetales. La suposición de que usted necesita ingerir comidas ricas en proteínas diariamente no sólo es engañoso sino que no tiene ningún mérito científico.5 La leche materna es la comida más balanceada e importante para un recién nacido. Sin embargo, al compararla con la leche de vaca, casi no contiene proteínas, al situarse alrededor del 1.5%. Desde el inicio de la vida, la fisiología previene, de manera natural, la recepción de comidas con contenidos proteínicos. Es por esto quizás, que los vegetarianos tienen la menor incidencia de cálculos biliares, enfermedades cardíacas y cáncer.


Otras Comidas y Bebidas

Los huevos, el puerco, la comida grasosa, la cebolla, las aves, la leche pasteurizada, el helado, el café, el chocolate, los cítricos, el maíz, los frijoles (excepto la soya) y las nueces, en ese orden, son conocidos como la fuente de ataques a la vesícula en pacientes que padecen enfermedades de la vesícula. En un estudio realizado en 1968, un grupo de pacientes con enfermedades de la vesícula no presentaron síntomas mientras permanecieron en un régimen que excluía todas las comidas mencionadas anteriormente. El agregar huevo a la dieta produjo ataques de la vesícula en el 93% de los pacientes. La proteína del huevo, particularmente, puede tener un efecto productor de cálculos biliares. Los investigadores creen que la ingesta de sustancias que causan alergias hace que los conductos biliares se inflamen, lo cual, a su vez, detiene el flujo de bilis desde la vesícula.
Sin embargo, esta suposición es cierta sólo parcialmente. Desde el punto de vista de la Ayurveda, la formación de cálculos biliares es un desorden Pitta, que afecta principalmente a las personas con un tipo de cuerpo Pitta. Pitta literalmente significa bilis en sánscrito. La bilis se secreta en grandes cantidades de manera natural en las personas con este tipo de cuerpo, pero también se ve afectada muy fácilmente, es decir, sus partes pierden el equilibrio, cuando alguna de las comidas mencionadas anteriormente es ingerida en grandes cantidades, o de manera regular. Esto no significa que las personas Pitta sean naturalmente propensos a las enfermedades de la vesícula; sino que estos individuos no están diseñados para digerir estas comidas porque no las necesitan para su crecimiento y alimentación.
Se sabe que las personas con un tipo de cuerpo Pitta solamente tienen cantidades específicas de enzimas para procesar ciertas comidas y bebidas, siendo las más importantes: productos lácteos agrios, incluyendo el queso, el yogur y la crema agria; las yemas de huevo; la mantequilla salada; todas las nueces salvo las almendras, las pacanas y las nueces de nogal; las especies picantes, así como el catsup, la mostaza, los pepinillos, la sal refinada o procesada; los aderezos de ensalada que contengan vinagre; los condimentos picantes (salsas); los cítricos y sus jugos; las frutas amargas o sin madurar; el azúcar morena; los granos enteros (sin moler), como aquéllos que se encuentran en los panes de trigo entero; el arroz moreno; las lentejas; el alcohol; el tabaco; el café y té regular; los refrescos de cola y de sabores; los edulcorantes artificiales, conservadores y colorantes; la mayoría de las drogas farmacéuticas y narcóticos; el chocolate y el cacao; las comidas de microondas, congeladas y de otros días; todas las bebidas heladas.
A pesar de que las personas con un cuerpo tipo Pitta tienen una mayor predisposición a desarrollar cálculos biliares, otras personas con otros tipos de cuerpo también se enfrentan el riesgo si ingieren comidas que vayan en contra de los requerimientos de su constitución natural.
Además, las comidas y bebidas procesadas y conservadas alteran las funciones hepáticas en todos los tipos de cuerpo. Las comidas contienen edulcorantes artificiales, como aspartame o sacarina, alteran seriamente al hígado, la vesícula y el páncreas. El consumir alcohol de manera regular tiene un efecto deshidratante en la bilis y la sangre, y causa depósitos grasos en el hígado; lo mismo para las comidas que contienen grandes cantidades de azúcar. También se incluyen las bebidas carbonatadas y los jugos de frutas cargados con azúcar. El incremento en el consumo de azúcar en los niños puede explicar por qué un alto porcentaje de jóvenes hoy día han acumulado grandes cantidades de cálculos biliares en el hígado, aunque sean relativamente pocos los niños que desarrollan piedras en la vesícula en edades tempranas. (Yo personalmente conozco a muchos niños enfermos, quienes al llevar a cabo la limpieza hepática han arrojado cientos de cálculos biliares.) Los niños rara vez producen cálculos biliares si consumen una dieta balanceada y vegetariana, que sea rica en frutas, vegetales y carbohidratos complejos.

27- LA DIETA (1)


El Comer de Más

Los errores en la dieta posiblemente juegan el principal papel en la producción desequilibrada de bilis y por lo tanto, de cálculos biliares.
Dentro de todos los errores de la dieta, el comer en exceso afecta la salud con mayor severidad. El regularmente ingerir demasiada comida o comer con mayor frecuencia que lo requerido por el cuerpo para su nutrición y sostenimiento, provoca que los jugos gástricos (incluyendo la bilis) cada vez se agoten con mayor facilidad. Esto permite que una gran proporción de las comidas ingeridas no se digieran, convirtiéndose, por lo tanto, en una fuente constante de actividad microbiana dañina. Subsecuentemente, más y más sustancias tóxicas comienzan a alojarse en el tracto intestinal, resultando en la congestión del sistema linfático y el engrosamiento de la sangre. Todo esto representa una sobrecarga del hígado y las funciones excretoras.
Las enfermedades intestinales pueden agotar las sales biliares del cuerpo y, por lo tanto, influyen en la formación de cálculos biliares. Esto es más notorio en el alto riesgo de formación de cálculos biliares entre los pacientes que sufran la Enfermedad de Crohn y otras formas del Síndrome del Intestino Irritable.
Un desequilibrio sanguíneo y linfático, causado por comer en exceso, conduce a un flujo sanguíneo disminuido en los lóbulos del hígado, alterando la composición de la bilis y generando cálculos biliares. Los cálculos biliares en el hígado incrementan la congestión de la sangre y la linfa, alterando el metabolismo básico del cuerpo. Entre más se coma en exceso, menores serán los nutrientes que estén disponibles para las células del cuerpo. De hecho, el constantemente comer en exceso resulta en inanición celular, lo que crea el deseo urgente de comer más de lo normal.
El constante deseo de comer bocadillos, es una señal de una desnutrición persistente y un desequilibrio metabólico. Pero sobre todo, indica una actividad hepática desequilibrada y la presencia de cálculos biliares.
Comer hasta la saciedad o hasta cuando ya no se pueda ingerir más comida es una clara señal de que el estómago ha llegado a una etapa disfuncional. Los jugos gástricos en el estómago solo pueden mezclarse con la comida ingerida mientras se mantenga una cuarta parte del estómago vacío. Dos puñados de comida equivalen a tres cuartas partes del tamaño del estómago, lo que representa la máxima cantidad de comida que el estómago puede procesar en cualquier momento. Por lo tanto, lo mejor es dejar de comer mientras aún se tenga una poca de hambre. El levantarse de la mesa con una poca de hambre mejora las funciones digestivas y previene la formación de cálculos biliares y el desarrollo de enfermedades en el futuro.


El Comer Entre Comidas


La Ayurveda, la más antigua de las ciencias de la salud, considera que "comer antes de que la comida previa haya sido digerida" es una de las principales causas de las enfermedades. Los siguientes factores se encuentran dentro de las razones más comunes por las cuáles la gente come entre comidas:

1. Un estilo de vida apresurado y estresante.
2. La tentación generada por la gran variedad de comidas procesadas, refinadas y atractivamente empacadas.
3. La conveniencia de tener comida rápida (baja en contenido nutricional) prácticamente a cualquier hora.
4. La falta de satisfacción con las comidas ingeridas; por lo tanto, se desarrollan antojos.
5. Comer como respuesta emocional, para sentirse bien con uno mismo y evitar el enfrentarse a situaciones de inseguridad y miedo.

Alguno o todos los factores mencionados anteriormente pueden contribuir a los hábitos alimenticios irregulares que prevalecen en un gran porcentaje de la población actual. Como regla general, entre más procesada sea una comida, tendrá menor cantidad de nutrientes; y de los pocos nutrientes que contienen, será mayor la cantidad que necesitamos comer para satisfacer los requerimientos diarios de nutrición del cuerpo.
[Nota: el tomar suplementos alimenticios no puede reemplazar a la comida ni proveer la satisfacción que el cuerpo siente al comer y al digerir y procesar los nutrientes de manera exitosa.]

Los hábitos alimenticios irregulares, incluyendo el comer entre comidas, generalmente altera los finamente sintonizados ritmos biológicos del cuerpo. La mayoría de las secreciones hormonales importantes del cuerpo dependen de los ciclos regulares de alimentación, sueño y despertar. La promoción de bilis y jugos gástricos, por ejemplo -necesarios para reducir las comidas a sus básicos componentes nutricionales-, llegan a su punto máximo de manera natural alrededor del mediodía. Esto sugiere que la comida más grande debe hacerse alrededor de esta hora. Por el contrario, la capacidad digestiva del cuerpo es considerablemente menor durante la mañana y la noche. Si, día tras día, su almuerzo consiste solamente de comidas ligeras, la vesícula no podrá arrojar todo su contenido hacia los intestinos, resguardando suficiente bilis para formar cálculos normales. Recuerde que la vesícula esta programada naturalmente para emitir la mayor cantidad de bilis durante el mediodía.
Además, el solamente comer alimentos no sustanciosos durante el almuerzo resultan deficiencias nutricionales, frecuentemente expresadas a través del deseo de ingerir comidas o bebidas que prometen un rápido empuje energético. Estos incluyen los dulces, pasteles, panes y pastas hechos de harina blanca (los almidones actúan como azúcar blanca), chocolate, café, té negro, refrescos de cola, etc. Con cada pequeño tentempié, la vesícula libera una poca de bilis. Sin embargo, la secreción de solamente una poca de bilis no es suficiente para completamente vaciar la vesícula, lo cual incrementa el riesgo de formación de cálculos biliares.
El tener la constante urgencia de comer entre comidas sugiere un desequilibrio más severo de las funciones metabólicas y digestivas. Si se decide comer algo una o dos horas después de una comida, por ejemplo, el estómago se ve obligado a abandonar los alimentos ingeridos previamente a la mitad de la digestión para poder procesar la comida ingerida recientemente. Los alimentos con mayor tiempo en el sistema comienzan a fermentarse y descomponerse, convirtiéndose con esto en una fuente de toxinas en el tracto digestivo. La comida recientemente ingerida, por el contrario, solamente recibe cantidades inapropiadas de jugos gástricos, provocando que sólo sea parcialmente digerida. Mientras el cuerpo se ocupa en digerir una comida, simplemente no puede producir y distribuir la suficiente cantidad de bilis y otros jugos gástricos para poder procesar una nueva ingesta. Si este proceso de avance y paro se repite varias veces, resultará en la generación constante de toxinas y la disminución de nutrientes. Ambas situaciones de estrés causan una reducción en las sales biliares y un incremento en la producción de colesterol. Por lo tanto, el cuerpo no tiene otra opción sino producir cálculos biliares.
Para salir de este círculo vicioso, conscientemente pase por las fases iniciales de los antojos de comidas. Sienta a su cuerpo manifestarle su incomodidad. Y preguntase qué es lo que realmente quiere. Si se le antoja algo dulce, intente sustituirlo por fruta. En muchas personas lo urgencia de comer es frecuentemente una señal de deshidratación. El tomar uno o dos vasos de agua puede hacer que la incomodidad desaparezca por completo.
Al mismo tiempo, asegúrese de recibir una comida sustancial y nutritiva en el almuerzo. Con el tiempo, y en el caso de que haya limpiado completamente su hígado, su cuerpo recibirá suficientes nutrientes de esta comida principal para satisfacer casi todas sus necesidades nutricionales diarias. Esto efectivamente hará que los antojos y el deseo de comer entre comidas desaparezcan efectivamente.

26- LAS CAUSAS MAS COMUNES DE LOS CALCULOS BILIARES



La bilis consiste de agua, mucosa, pigmentos biliares (bilirrubina), sales biliares y colesterol, así como enzimas y bacteria esencial y benigna. Este líquido verdoso es producido por células hepáticas que la pasan por pequeños canales conocidos como canalículos biliares. Estos se unen para formar canales más grandes los cuáles a su vez conectan los conductos hepáticos derecho e izquierdo. Los dos conductos hepáticos se unen para formar el conducto biliar común el cual drena la bilis del hígado y suministra la vesícula con la correcta cantidad de bilis para una correcta digestión.
Cualquier cambio en la composición de la bilis afecta la solubilidad de sus componentes y, por lo tanto, provoca la formación de cálculos biliares.
Para hacerlo más simple, he clasificado a los cálculos biliares en dos tipos básicos: piedras de colesterol o pigmentos. Algunas piedras de colesterol están compuestas de por lo menos un 60% de colesterol y tienen un color amarillento. Otras tienen un color verde guisante y son generalmente suaves, como la arcilla (éstas pueden estar compuestas de por lo menos un 95% de colesterol). Las piedras de pigmentos son de color negro o café, de acuerdo a su alto contenido de pigmento de color (bilirrubina). Pueden estar calcificadas, siendo más duras y sólidas que las piedras de colesterol.
Sin embargo, las piedras de colesterol también pueden calcificarse y endurecerse. Las piedras calcificadas sólo pueden encontrarse en la vesícula.
La composición anormal de la bilis puede producirse de varias maneras. El colesterol se mantiene normalmente en forma líquida a través de la acción disolvente de las sales biliares y, por supuesto, la disponibilidad de cantidades suficientes de agua. Un incremento en la cantidad de colesterol en la bilis, vence la capacidad de disolución de las sales biliares, por lo tanto, promueve la creación de piedras de colesterol.
De igual manera, una disminución en la cantidad de sales biliares también conlleva a la formación de piedras de colesterol. La ingesta insuficiente de agua disminuye la fluidez de la bilis. Si esto ocurre, el colesterol no puede disolverse correctamente; reconstituyéndose en pequeñas piedras o guijarros de colesterol. Con el tiempo, estas pequeñas piedras gradualmente se convierten en grandes piedras.
Las piedras de pigmento se forman cuando el pigmento de la bilis, la bilirrubina, la cual es un producto de desecho resultado de procesar los glóbulos rojos, se incrementa en la bilis. Las personas con grandes cantidades de piedras de colesterol en el hígado sufren el riesgo de desarrollar cirrosis hepática, anemia de células falciformes y otras enfermedades sanguíneas. Cualquiera de estas complicaciones puede producir mayores concentraciones de pigmento de bilirrubina en la bilis, de ahí la formación de piedras de bilirrubina en la vesícula.
Cuando la composición de la bilis en el hígado no esta equilibrada, pequeños cristales de colesterol comienzan a combinarse con otros componentes de la bilis para formar pequeños coágulos. Estos pequeños coágulos obstruyen los aún más pequeños canalículos biliares. Esto disminuye aún más el flujo de bilis, e incrementa la cantidad de bilis en los coágulos. Eventualmente, estos coágulos llegan a un tamaño suficientemente grande como para ser llamados piedras. Algunas de estas piedras pueden pasar hacia los conductos biliares más grandes y agruparse con otras piedras, o crecer aún más. El resultado es que el flujo de la bilis se obstruye también en los conductos biliares más grandes. Toda vez que varios de los conductos biliares más grandes están congestionados, cientos de los conductos más pequeños también se ven afectados, provocando la creación de un círculo vicioso. Eventualmente, hasta los conductos hepáticos comienzan a obstruirse, reduciendo dramáticamente la cantidad de bilis disponible para los procesos digestivos.
Un flujo lento de bilis en el hígado altera aún más la composición de la bilis, lo que posteriormente afecta a la vesícula. Un pequeño coágulo de bilis en la vesícula puede tomar hasta ocho años en crecer lo suficiente para ser visto y convertirse en un serio riesgo de salud. Se sabe que uno de cada 10 norteamericanos tiene cálculos biliares en la vesícula. De éstos, 500,000 se deciden por operarse la vesícula anualmente. Lo que no se conoce, sin embargo, es que prácticamente toda persona con cualquier tipo de problema de salud tiene cálculos biliares en el hígado. Los cálculos biliares en el hígado pueden causar mayores enfermedades que los cálculos biliares en la vesícula. Para prevenir enfermedades y generar un avance genuino y duradero en el entendimiento y tratamiento de las enfermedades, necesitamos entender qué es lo que exactamente deshidrata los fluidos biliares, altera su flora natural, destruye sus enzimas, incrementa su contenido de colesterol y cambia la cantidad de pigmentos biliares. Las cuatro categorías siguientes dan más información sobre los factores comunes responsables de la formación de cálculos biliares.

25- LA CONSTITUCION DE LA MATERIA FECAL




. Las heces fecales despiden olores fuertes, amargos o penetrantes. Esto significa que la comida no ha sido digerida correctamente. La comida fermentada o en descomposición y la presencia de grandes cantidades de bacteria " poco amigable " en las heces fecales provocan el olor anormal y la textura pegajosa. Las heces fecales normales están cubiertas de una delgada capa de mucosa, previniendo que el ano se ensucie.

. Heces fecales secas y duras. Son indicación de estreñimiento, como lo son las heces fecales pegajosas. La diarrea es otra señal del pobre desempeño del sistema digestivo y el hígado, en particular.

. Las heces fecales se ven de color pálido o color arcilla. Esta es otra señal del pobre desempeño hepático (la bilis da a las heces fecales su color café). Si las heces fecales flotan, es porque contienen grandes cantidades de grasa sin digerir, haciéndolas más ligeras que el agua.


Conclusión:

Puede haber una mayor cantidad de señales y síntomas que indican la presencia de cálculos biliares en el hígado y la vesícula, un número mayor a las enlistadas anteriormente. Dolores en el hombro derecho, la epicondilitis lateral (codo de tenista), hombro paralizado, adormecimiento de las piernas, y la ciática, por ejemplo, pueden obtener relaciones obvias con los cálculos biliares en el hígado. Sin embargo, al remover los cálculos biliares, esas condiciones desaparecen generalmente.
El cuerpo es una red de información, y cada parte tiene influencia y se comunica con el resto de las partes. Marcas o señales que aparentemente son insignificantes en la piel, los ojos, o los dedos de los pies, pueden ser las señales de condiciones de salud más severas. Al reconocerlas y al limpiar el hígado y la vesícula, junto con la adopción de un régimen alimenticio y un estilo de vida saludable; las señales del bienestar y la vitalidad comienzan a reaparecer. Para prevenir las enfermedades y hacer la permanencia de la salud una realidad, primero se necesita entender las
causas de los cálculos biliares.




24- LAS MANOS-UÑAS Y PIES



. Piel grasa y blanca en las puntas de los dedos. Esto es señal de disfunciones en el sistema digestivo y linfático. Además, el hígado y los riñones pueden estar desarrollando quistes y tumores. Hay una descarga de azúcar y grasas excesivas.

. Uñas color rojo oscuro. Apuntan a un alto contenido de colesterol, ácidos grasos y minerales en la sangre. El hígado, la vesícula y el bazo están congestionados y con poca actividad, y todas las funciones excretoras están sobrecargadas con productos de desecho. Las uñas blanquecinas indican la acumulación de grasa y mucosa en y alrededor del corazón, el hígado, el páncreas, la próstata y los ovarios. Esta condición se acompaña de una pobre circulación sanguínea y bajos niveles de hemoglobina (anemia).

. Líneas verticales en las uñas. Estas por lo general son indicativas de una pobre absorción de comida y la interrupción de importantes funciones digestivas, hepáticas y renales. Puede haber una fatiga general. Líneas verticales marcadas fuertemente en las uñas y que tengan puntas separadas muestran que las funciones de los testículos y los ovarios están desequilibradas, a consecuencia de la poca eficiencia de los sistemas digestivo y circulatorio. Mellas horizontales en las uñas muestran cambios inusuales o drásticos en los hábitos alimenticios. Los puntos blancos en las uñas muestran una excesiva eliminación de azúcares de varias fuentes alimenticias, acompañado de una pérdida de calcio o zinc.

. Endurecimientos en la planta del pie. Esta condición muestra un endurecimiento progresivo de los órganos localizados en la parte media del cuerpo, incluyendo al hígado, el estomago, el páncreas y el bazo. También indica la acumulación de numerosos cálculos biliares en el hígado y la vesícula. Esto además es señal de rigidez física y mental, y la tendencia hacia la dominación, el prejuicio y los celos.

. Pies con color amarillento. Esto indica la acumulación de muchos cálculos biliares en el hígado y la vesícula. Si el color de cualquier parte del pie es de color verdoso, el funcionamiento del bazo y la linfa están seriamente alterados, lo que puede conducir a la creación de quistes, y tumores benignos y malignos.

. Dureza en la punta del cuarto dedo del pie o callosidades en el área inferior del cuarto dedo del pie. Esto es un síntoma de que las funciones de la vesícula están inactivas. Rigidez generalizada, el encorvamiento y el dolor en el cuarto dedo del pie indican una larga historia de cálculos biliares en el hígado y la vesícula.

. Primer dedo del pie curveado. Si él dedo más largo del pie se encorva hacia el segundo dedo del pie, las funciones hepáticas están inhibidas debido a la presencia de cálculos biliares en los conductos biliares del hígado. Al mismo tiempo, el bazo y las funciones linfáticas tienen una sobre actividad debido a la acumulación de residuos tóxicos de comidas no digeridas correctamente, y desechos metabólicos y celulares.

. Color blanco y superficies duras en la cuarta y quinta uñas del pie. Esto indica un pobre desempeño del hígado y la vesícula, así como de los riñones y la vejiga.

23- LA LENGUA-BOCA-LABIOS Y DIENTES




. La lengua tiene una capa amarilla/blanca, especialmente en la parte de atrás. Esto indica un desequilibrio en la secreción de bilis, la cual es la mayor causa de problemas digestivos. Los residuos tóxicos de la comida no digerida, fermentada o en descomposición permanecen en el tracto intestinal. Esto bloque el flujo de la linfa en el conducto toráxico y previene la remoción de las toxinas y microbios en la garganta y la boca.

. Impresiones dentales en los costados de la lengua, frecuentemente acompañados de descargas de mucosa blanca. Esto indica una pobre digestión y la inadecuada absorción de nutrientes en el intestino delgado.

. Granos en la lengua. Son indicadores de una pobre digestión y la presencia de comida fermentada o en descomposición en ambos intestinos grueso y delgado.

. Grietas en la lengua. Estos son señales de un viejo problema en el colon. La comida no se mezcla con suficiente bilis, lo que permite que ácidos tóxicos dañen y trastornen las paredes del colon. Puede haber un poco o nada de descargas mucosas en la lengua.

. Continúas descargas de mucosas a la garganta y boca. La bilis puede regurgitarse hacia el estomago, irritando su revestimiento protector y causando la excesiva producción de mucosa. Alguna de la bilis y la mucosa pueden llegar el área de la boca. Esto puede crear un mal sabor (amargo) en la boca y da pie a repetidos intentos de limpiar la garganta, lo que muchas veces significa toser. La descarga de mucosas sin el sabor amargo es el resultado de una pobre digestión de la comida y la generación de toxinas. La mucosa ayuda a atrapar y neutralizar algunas de estas toxinas, pero produce la congestión como efecto secundario.

. Mal aliento y eructos frecuentes. Ambos indican la presencia de comida mal digerida, fermentada o en descomposición en el tracto gastrointestinal. La bacteria que actúa en el material de desecho
produce gases, los cuales en ocasiones pueden ser tóxicos, de ahí el mal olor que emana del aliento.
. Formación de costras en las esquinas de la boca. Esto indica la presencia de úlceras duodenales, causadas por la regurgitación de bilis en el estómago, u otras razones mencionadas anteriormente. Las úlceras en varias partes de la boca o la lengua son muestra de que hay inflamación o ulceración en las partes correspondientes en el tracto gastrointestinal. Por ejemplo, una úlcera bucal en la parte exterior del labio inferior indica la presencia de úlceras en el intestino grueso.
Herpes en el labio corresponde a una severa inflamación y ulceración en la pared intestinal.

. Manchas oscuras o parches en los labios. Estas marcas ocurren cuando las obstrucciones en el hígado, la vesícula y los riñones resultan en la disminución y estancamiento de la circulación sanguínea y el drenaje linfático por todo el cuerpo. Puede haber una constricción avanzada y anormal de los capilares sanguíneos. Si el color de los labios es rojizo (oscuro) o morado, esto indica que las funciones cardiacas, pulmonares y respiratorias se encuentran disminuidas.

. Labios hinchados o expandidos. Esta condición indica enfermedades intestinales. Si el labio inferior esta hinchado, el colon sufre de constipación, diarrea o ambos, alternadamente. Los gases son producidos por la comida mal digerida, lo que da pie a la hinchazón e incomodidad abdominal. Un labio superior hinchado indica problemas estomacales, incluyendo la indigestión, frecuentemente acompañada de acidez estomacal. Una boca apretada y anormal indica que la persona sufre de problemas del hígado, vesícula y probablemente los riñones. Si el labio inferior esta seco, se agrieta y pela fácilmente, puede haber ya sea constipación o diarrea crónica, y grandes cantidades de ácidos tóxicos prevalecientes en el colon. Esta condición esta acompañada de una severa deshidratación de las células del colon.

. Encías hinchadas, sensibles o sangrantes. Cualquiera de estos síntomas ocurre cuando el drenaje linfático en el área de la boca es ineficiente debido a una congestión de la linfa intestinal. Hay una sobrecarga de compuestos ácidos en la sangre. La inflamación en la garganta, con o sin inflamación en las amígdalas, también es resultado de una obstrucción linfática. La amigdalitis, la cual es frecuente en los niños, es una señal de una constante retención de toxinas contenidas en los líquidos linfáticos.

. Problemas dentales. Son generalmente causados por desequilibrios nutricionales. Una pobre digestión y el sobre-consumo de comidas refinadas, procesadas y creadoras de ácidos, como el azúcar, el chocolate, la carne, el queso, el café, la soda, etc., despojan al cuerpo de sus minerales y vitaminas. Los adultos por lo general tienen 32 dientes. Cada diente corresponde a una vértebra en la columna y cada vértebra esta conectada a un órgano o glándula de importancia. Por ejemplo, si cualquiera de los cuatro dientes caninos tiene caries, esto indica la presencia de cálculos biliares en el hígado y vesícula. Los dientes, particularmente los caninos, con color amarillento indican la presencia de toxinas en los órganos localizados en la región abdominal media, léase el hígado, la vesícula, el estómago, el páncreas y el bazo.
Las bacterias no son las responsables de las caries en los dientes. Ellas solo atacan al diente cuando ya existe un desequilibrio en el radio ácido/alcalino. Las secreciones de saliva también juegan un muy importante papel en la protección de los dientes. Los dientes verdaderamente saludables duran toda la vida.

22- LOS OJOS




. El color de la piel debajo de los ojos es amarillento. Esto indica que el hígado y la vesícula están sobre-activos. Un color oscuro y hasta negro en la misma área es el resultado del agotamiento de los riñones, vejiga y órganos reproductivos como consecuencia de un viejo problema en el sistema digestivo. Un color pálido o grisáceo aparece cuando los riñones y ocasionalmente los pulmones tienen un funcionamiento defectuoso debido al mal drenaje linfático de estos órganos. También el sistema endocrino pudiera estar afectado.

. Bolsas rellenas de agua debajo de los párpados inferiores. Estas se forman debido a la congestión de los órganos digestivos y excretores, los cuales afectan el adecuado drenaje linfático del área de la cabeza. Si estas bolsas son crónicas y contienen grasa, esto indica hacia la presencia de inflamación, quistes y potenciales tumores en la vejiga, los ovarios, las trompas de Falopio, el útero y la próstata.

. Una nube blanquecina cubre la pupila del ojo. Esta nube consiste principalmente de mucosa y partículas de proteínas en descomposición. Esto indica el desarrollo de cataratas a consecuencia de un pobre y duradero desempeño hepático y digestivo.

. Enrojecimiento constante en la parte blanca del ojo. Esta condición es causada por capilares salientes, lo que indica enfermedades en las funciones circulatorias y respiratorias. Los parches de mucosa blanca/amarilla en lo blanco del ojo muestran que el cuerpo esta acumulando cantidades anormales de sustancias grasas porque el hígado y la vesícula han acumulado grandes cantidades de cálculos biliares. Cuando esto sucede, hay una tendencia a desarrollar quistes y tumores benignos y malignos.

. Una gruesa línea blanca cubre partes de la periferia del iris, especialmente la parte inferior. Esto indica la acumulación de grandes cantidades de colesterol en sistema circulatorio sanguíneo.
También hay severa congestión y retención de grasas en el sistema linfático. [Nota: si usted desea entender la conexión entre los ojos y el iris con las varias partes del cuerpo, le recomiendo que estudie iridología o interpretación de los ojos].

. Los ojos han perdido su brillo y lustre natural. Esto indica que ambos hígado y riñones están congestionados y no se puede filtrar la sangre correctamente. La sangre “sucia”, cargada con toxinas y productos de desecho es más pesada y lenta que la sangre limpia. La sangre gruesa reduce la circulación y reduce el suministro de oxígeno y nutrientes a las células y órganos, incluyendo los ojos. Si esta condición persiste, las células se deterioraran e inevitablemente envejecerán o se morirán. Las células de los ojos y el cerebro se ven particularmente afectadas porque la sangre tiene que luchar contra la gravedad para alcanzarles. La mayoría de los problemas de visión son el resultado directo o indirecto de la capacidad disminuida de limpieza sanguínea en el hígado y los riñones. La sangre limpia y rica en nutrientes de un hígado saludable y eficiente puede fluir fácilmente y alimentar los tejidos del ojo de una mejor manera, por lo tanto mejorando la mayoría de los problemas oculares.


21- LA NARIZ




. Endurecimiento y engrosamiento en la punta de la nariz. Esto indica una debilidad hepática crónica, resultante en el endurecimiento de las arterias y la acumulación de grasa alrededor del corazón, el hígado, el bazo, los riñones y las glándulas de la próstata. Si el crecimiento es excesivo y se pueden ver los vasos sanguíneos, un ataque cardiaco o una apoplejía pueden ser inminentes.

. La nariz esta constantemente enrojecida. Esta condición muestra una condición anormal en el corazón, con una tendencia hacia la alta presión sanguínea (hipertensión). Una nariz de color morado (púrpura) indica baja presión sanguínea. Ambas condiciones son causadas por un desequilibrio en la función hepática y de los riñones.

. Nariz leporina (fisurada) o grietas en la punta de la nariz. Esta marca indica un ritmo cardiaco irregular y soplos en el corazón. Si una parte de la nariz es más grande que la otra, esto muestra que un lado del corazón esta anormalmente crecido. Esta condición puede estar acompañada por Arritmia y Ataques de Pánico. Puede haber una severa congestión linfática causada por desórdenes digestivos como constipación, colitis, úlceras estomacales, etc. Las funciones hepáticas se disminuyen debido a grandes cantidades de cálculos biliares impidiendo el flujo sanguíneo a las células hepáticas. Las secreciones biliares son insuficientes. [Nota: Yo personalmente he visto hendiduras en la nariz desaparecer después de una limpieza del hígado.]

. La nariz se inclina hacia la izquierda. A menos de que sea el resultado de un accidente, la forma asimétrica de la nariz implica que los órganos en el lado derecho del cuerpo tienen menor actividad. Estos incluyen al hígado, la vesícula, el riñón derecho, el colon ascendente, el ovario o testículo derecho y el lado derecho del cerebro. La principal causa de esta condición es la acumulación de cálculos biliares en el hígado y la vesícula (la nariz probablemente regrese a su posición central toda vez que se remuevan las piedras).

20- ¿COMO SE SI TENGO CALCULOS BILIARES?





Durante mi investigación con miles de pacientes sufriendo todo tipo de enfermedades, incluso enfermedades terminales, he encontrado que cada persona tiene grandes cantidades de cálculos biliares en el hígado y, en muchos casos, en la vesícula. Al eliminar estas piedras con la limpieza del hígado y al introducir simples hábitos de salud y medidas de apoyo, mis clientes se han recuperado de enfermedades que han desafiado a los métodos de tratamientos convencionales y alternativos.

Lo que se describe a continuación es una descripción de algunos de las más comunes señales que indican la presencia de cálculos biliares en el hígado y la vesícula. Si usted tiene algunas de ellas, es muy probable que derive grandes beneficios a partir de la limpieza del hígado. En mi consulta, he encontrado que algunas de estas indicaciones son muy precisas. En el caso de que usted no este seguro sobre la presencia o no de piedras, la limpieza de hígado pudiera ser útil de cualquier manera; puede mejorar su salud significativamente, sin importar su situación. Hay un viejo refrán que dice que “en la acción esta la reacción.” La única forma de comprobar que usted tiene cálculos biliares es llevando a cabo una limpieza del hígado. Usted descubrirá que al remover todas las piedras, sus síntomas de enfermedad desaparecerán gradualmente y su salud regresará a su estado normal.

SEÑALES Y MARCAS
 
LA PIEL


La principal función de la piel es el continuamente ajustar el interior de nuestro cuerpo al siempre cambiante ambiente externo, como la temperatura, la humedad, la luz, etc. Además, se encarga de protegernos de heridas, microbios y otros agentes dañinos. Junto con el tener que enfrentarse a estas influencias externas, la piel también monitorea y cambia de acuerdo a los cambios internos que suceden dentro del cuerpo. Por lo tanto, refleja la condición de los órganos y los fluidos corporales, incluyendo la sangre y la linfa. Cualquier funcionamiento anormal del cuerpo durante un largo periodo de tiempo inevitablemente se representará en la piel como imperfecciones en la piel, decoloración o cambios como piel reseca, piel grasosa, arrugas, líneas de expresión, etc. Casi todas las afecciones de la piel son consecuencia de problema de equilibrio hepático.
Los cálculos biliares conducen a problemas circulatorios, los cuales reducen el suministro de nutrientes a la piel, previniendo su sano desarrollo y la rotación normal de las células de la epidermis. Las siguientes señales son particularmente indicativas de cálculos biliares en el hígado y la vesícula:

. Puntos negros y parches de color café chicos y grandes que son del color de pecas o lunares. Por lo general aparecen en ambos lados, izquierdo y derecho de la frente, entre las cejas o debajo de los ojos. También pueden aparecer justo arriba de los hombros o entre los omoplatos. Los más notables son los llamados lentigos en la parte anterior de manos y antebrazos, y usualmente vistos entre la gente de edad media y mayores. Si los cálculos biliares, espontáneamente excretados por la vesícula se quedan atorados en el colon, esas manchas también aparecen donde el pulgar y el índice se unen. Los lentigos por lo general desaparecen gradualmente después de que la mayoría de las piedras son removidas del hígado y la vesícula.

. Arrugas verticales en medio de las cejas. Puede haber una, dos y hasta tres líneas profundas en esta región. Estas líneas o arrugas, las cuales no son a causa del envejecimiento natural, indican una acumulación de muchos cálculos biliares en el hígado. Muestran que el hígado se ha expandido y endurecido. Entre más sea la profundidad y longitud de las arrugas, mayor será el deterioro de la función hepática.
Una línea cerca de la ceja derecha también indica una congestión en el bazo. Además, las líneas verticales representan una gran cantidad de ira y frustración reprimidas. La ira aparece cuando los cálculos biliares impiden el flujo de la bilis. La naturaleza biliosa se da cuando las toxinas quedan atrapadas –toxinas que el hígado trata de eliminar a través de la bilis. De manera contraria, la ira puede provocar la formación de cálculos biliares. Si las arrugas son acompañadas por parches blancos o amarillos, puede haber un tumor desarrollándose en el hígado. Los granos o el crecimiento de pelo entre las cejas, con o sin arrugas, indican que el hígado, la vesícula y el bazo están afectados.

. Arrugas horizontales a través del puente nasal. Estas son una señal de afecciones pancreáticas debido a cálculos biliares en el hígado. Si una línea es muy profunda y pronunciada, puede sufrir pancreatitis o diabetes.

. Coloración oscura o verde en el área de las sienes en la cabeza.
Esto muestra que el hígado, la vesícula, el páncreas y el bazo se encuentran subutilizados debido a depósitos de cálculos biliares en el hígado y la vesícula. Esto puede estar acompañado de un color azul o verde en ambos lados del puente nasal, lo que indica un mal funcionamiento del bazo. Una línea horizontal a lo largo del puente nasal indica una debilidad del páncreas.

. Piel grasosa en el área de la frente. Esto refleja un pobre desempeño del hígado debido a cálculos biliares. Lo mismo aplica a una excesiva transpiración en esta parte de la cabeza. Un color amarillo de la piel de la cara indica desórdenes en las funciones biliares del hígado y la vesícula, así como debilidad del páncreas, los riñones y órganos excretores.

. Pérdida del cabello en la región central de la cabeza. Esta marca indica que el hígado, el corazón, el intestino delgado, el páncreas y los órganos reproductivos están cada vez más congestionados e irritados. Hay una tendencia a desarrollar enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos crónicos, y formación de quistes y tumores. Las canas a temprana edad significan que las funciones del hígado y la vesícula se encuentran disminuidas.

19- ENFERMEDADES DE LA PIEL





Casi todas las enfermedades de la piel, como el eccema, el acné y la soriasis tiene un factor en común: cálculos biliares en el hígado. Casi todas las personas con enfermedades de la piel en particular también tienen problemas digestivos y sangre con impurezas. Éstas son causadas principalmente por los cálculos biliares y los efectos que tienen en el cuerpo en general. Los cálculos biliares contribuyen a numerosos problemas a lo largo del cuerpo –particularmente en los sistemas digestivo, circulatorio y urinario. En un intento por eliminar lo que el colon, los riñones, los pulmones, el hígado y el sistema linfático no pudieron eliminar o neutralizar, la piel se inunda y sobrecarga de desechos acídicos. A pesar de ser el órgano más grande en el cuerpo para la eliminación, eventualmente cae frente al asalto ácido. El material tóxico es primeramente depositado en el tejido conectivo debajo de la dermis.
Cuando esta estación receptora de basura se satura, la piel comienza a funcionar equivocadamente.
Las excesivas cantidades de sustancias nocivas, desecho celular, microbios de diferentes fuentes, como los cálculos biliares, y varios antígenos de comidas mal digeridas congestionan el sistema linfático e inhiben el correcto drenaje linfático de las varias capas de la piel. Las toxinas y proteínas en descomposición de células de la piel dañadas o destruidas atraen microbios y se vuelven una fuente de constante irritación e inflamación de la piel. Las células de la piel empiezan a sufrir de desnutrición, lo cual reduce en gran manera su periodo de renovación normal (aproximadamente una vez al mes). Esto también puede causar daños extensivos a los nervios de la piel.
Si las glándulas sebáceas, las cuales vierten su secreción, el sebum en los folículos del cabello, tienen deficiencias nutricionales, el crecimiento del cabello se vuelve anormal y, en particular, el cabello puede caerse del cuero cabelludo. Cuando el suministro de melanina es deficiente, el cabello se torna gris. La deficiencia en el sebum también altera la textura saludable del cabello y lo hace ver opaco y poco atractivo. En la piel, el sebum actúa como un agente bactericida y fungicida, previniendo la invasión de microbios. También previene la resequedad y el agrietamiento en la piel, especialmente cuando esta expuesta a la luz del sol y al aire seco y caliente.
La predisposición genética hacia la calvicie o cualquier otra enfermedad de la piel no son grandes factores, según se dice comúnmente.
Las funciones de una piel saludable se restauran, y el crecimiento del cabello, especialmente en las mujeres, regresa a su normalidad toda vez que los cálculos biliares se remueven y el colon y los riñones/vejiga se mantienen limpios.

Conclusión:

Los cálculos biliares son una gran causa de enfermedad en el cuerpo.
Inhiben el funcionamiento del órgano más complejo, versátil e influyente en el cuerpo, el hígado. Nadie ha creado un hígado artificial debido a esta complejidad. Con sólo el cerebro como órgano con una mayor complejidad, el hígado controla los más complicados procesos digestivos y metabólicos, afectando con esto la vida y salud de todas las células en el cuerpo. Al remover los obstáculos que previenen al hígado de hacer su trabajo de manera rápida y eficiente, el cuerpo puede retornar a un estado de balance continuo y vitalidad.

18- ENFERMEDADES DEL SISTEMA REPRODUCTIVO




Los sistemas reproductivos masculinos y femeninos dependen del suave funcionamiento del hígado. Los cálculos biliares en el hígado obstruyen el movimiento de la bilis a través de los conductos biliares, lo cual altera la digestión y distorsiona el marco de referencia estructural de los lóbulos hepáticos. Esto inhibe la producción hepática de sueroalbúmina.
El suero-albúmina es la proteína más común y abundante en la sangre y es responsable de mantener la presión osmótica del plasma en su nivel normal de 25mmhg, y los factores de coagulación, esenciales para la coagulación de la sangre. La presión osmótica insuficiente reduce el suministro de nutrientes a las células, incluyendo aquéllas de los órganos reproductivos. Esto puede conducir a un reducido drenaje linfático y, en consecuencia, a la retención de líquidos y edema, así como la retención de desechos metabólicos y el gradual impedimento de funciones sexuales.
La mayoría de las enfermedades del sistema reproductivo son el resultado de un mal drenaje linfático. El conducto toráxico (vea Enfermedades del sistema circulatorio) drena el líquido linfático de todos los órganos del sistema digestivo, incluyendo el hígado, el bazo, el páncreas, el estómago y los intestinos. Este largo conducto muchas veces se congestiona seriamente cuando cálculos biliares en el hígado conducen a la mala digestión y absorción de alimentos. Es obvio, pero pocas veces reconocido, que la congestión en el conducto toráxico afecta a los órganos del sistema reproductivo; ellos también necesitan vaciar sus productos de desecho linfático al conducto toráxico.
El mal drenaje linfático en el área pélvica de la mujer es responsable de inmunidad disminuida, problemas menstruales, PMT, síntomas menopáusicos, enfermedad inflamatoria de la pelvis, cervicitis, todas las enfermedades uterinas, distrofia de la vulva con el crecimiento de tejido fibroso, quistes y tumores en los ovarios, destrucción celular, deficiencias hormonales, la baja libido y mutaciones genéticas de células que terminan en cáncer. El bloqueo toráxico puede también resultar en la congestión linfática del seno izquierdo, dejando depósitos de sustancias nocivas que pueden causar inflamación, formación de bultos y hasta tumores. Si el conducto linfático derecho, el cual drena la linfa de la parte derecha del tórax, cabeza, cuello y brazo derecho se congestiona, las toxinas se retienen en el seno derecho, provocando problemas similares.
La continua restricción del drenaje linfático del área pélvica masculina causa el crecimiento, benigno y maligno, de la próstata, inflamación de los testes, el pene y la uretra. La impotencia es una probable consecuencia de este evento. El constante incremento de cálculos biliares en el hígado, un factor común entre los hombres de edad media en sociedades ricas, es una de las mayores razones para el bloqueo linfático en esta vital parte del cuerpo. Las enfermedades venéreas aparecen cuando hay un gran nivel de toxicidad en el área expuesta debido al bloqueo linfático, previo a la infección microbiana. El colapso de la capacidad del sistema linfático para repeler a los organismos invasores causa la mayoría de las enfermedades sexuales y reproductivas.
Al remover todos los cálculos biliares del hígado y recurrir a una dieta y estilo de vida saludables, la actividad linfática regresa a su normalidad.
El tejido reproductor recibe una alimentación mejorada y se vuelve más resistente. Las infecciones ceden, los quistes, tejidos fibrosos y tumores se reducen y desaparecen y las funciones sexuales se recuperan.


17- ENFERMEDADES DE LAS ARTICULACIONES



Hay tres tipos de articulaciones en el cuerpo: fibrosas o articulaciones fijas, cartilaginosas o articulaciones de movimiento limitado y sinoviales o articulaciones de libre movimiento. Las más susceptibles de enfermedad son aquéllas de las manos, pies, rodillas, hombros, codos y cadera. Las enfermedades más comunes incluyen a la artritis reumatoide, la osteoartritis y la gota.
La mayoría de la gente con artritis reumatoide tiene un largo historial de problemas intestinales: hinchazón, flatulencias, ardor estomacal, eructos, constipación, diarrea, hinchazón y enfriamiento de las manos y pies, sudoración incrementada, fatiga general, pérdida de apetito, reducción de peso, etc. Por lo tanto, es razonable el concluir que la artritis reumatoide se vincula con cualquiera de estos síntomas similares a las dificultades digestivas y metabólicas. Yo personalmente experimenté todos estos síntomas cuando sufrí episodios de artritis reumatoide juvenil durante mi niñez.
El tracto gastro-intestinal esta constantemente expuesto a un gran número de virus, bacterias y parásitos. Esto junto con los diferentes antígenos (material extraño) encontrado en las comidas, el sistema digestivo también tendría que enfrentar insecticidas, pesticidas, hormonas, residuos de antibióticos, conservadores y colorantes contenidos hoy en tantos alimentos. Otros posibles antígenos pueden incluir el polen de las flores, plantas, anticuerpos de plantas, hongos, bacteria y grandes moléculas de medicamentos como la penicilina. Es la labor del sistema inmunológico, concentrado en su mayoría en las paredes intestinales, el protegernos de todos estos invasores y sustancias potencialmente dañinas.
Para poder llevar a cabo esta actividad diariamente, ambos, el sistema digestivo y el sistema linfático deben permanecer libres de obstrucciones y eficientes. Los cálculos biliares en el hígado seriamente interrumpen el proceso digestivo, el cual lleva a una sobrecarga de sustancias tóxicas en la sangre y la linfa, como se mencionó anteriormente (vea Enfermedades del Sistema Circulatorio).
La artritis es considerada como una enfermedad auto-inmunológica que afecta las membranas sinoviales. La auto-inmunidad, una condición donde el sistema inmunológico desarrolla inmunidad a sus propias células, se presenta cuando los compuestos antígeno/anticuerpo (factores reumatoides) se forman y se presentan en la sangre. De manera natural, los linfocitos B (células inmunológicas) en la pared intestinal se estimulan y producen anticuerpos (inmunoglobulina) cuando entran en contacto con estos antígenos. Las células inmunológicas circulan en la sangre y algunas se asientan en los nodos linfáticos, el bazo, la membrana mucosa de las glándulas salivales, el sistema linfático de los tubos bronquiales, la vagína o el útero, las glándulas mamarias productoras de leche y el tejido capsular de las articulaciones.
Si hay una repetida exposición a los mismos tipos de antígenos tóxicos, la producción de anticuerpos disminuirá dramáticamente, particularmente en áreas donde las células inmunológicas se han asentado a raíz de un encuentro previo con los invasores. Estos dañinos antígenos pueden consistir, por ejemplo, en partículas de proteínas de alimentos animales en descomposición. En tal caso, puede haber una intensa actividad microbiana. El nuevo encuentro con los antígenos aumenta el nivel de compuestos antígenos/anticuerpos en la sangre y altera el fino balance que existe entre la reacción inmunológica y su supresión. Las enfermedades auto-inmunológicas, las cuáles indican un nivel de toxinas en el cuerpo extremadamente alto, son el resultado directo de la alteración de este balance. Si la producción de anticuerpos es constantemente alta en las articulaciones sinoviales, la inflamación se vuelve crónica, resultando en un incremento en las deformidades, el dolor y la perdida de funcionamiento. El abuso del sistema inmunológico conduce a una autodestrucción en el cuerpo. Si esta forma de autodestrucción sucede en tejido nervioso se llama Esclerosis Múltiple, y si ocurre en tejido de algún órgano, se llama cáncer. Sin embargo, y visto desde un punto de vista más profundo, la autodestrucción es el ultimo intento de auto-supervivencia. El cuerpo sólo se ataca a sí mismo cuando el nivel de toxicidad puede causar más daño que la respuesta auto-inmunológica. Los cálculos biliares en el hígado son la principal causa de toxicidad. Pueden paralizar la habilidad del cuerpo de mantenerse alimentado y limpio.
La osteo-artritis es una enfermedad degenerativa no-inflamatoria.
Sucede cuando la renovación del cartílago articular (una superficie suave y fuerte que cubre los huesos en contacto con otros huesos) no puede antener el ritmo de renovación. El cartílago articular gradualmente se adelgaza hasta que, eventualmente, la superficie articular del hueso entra en contacto y los huesos comienzan a degenerarse. La reparación anormal del hueso y la inflamación crónica siguen a este tipo de lesión. Esta enfermedad también es resultado de un largo y viejo problema digestivo.
Debido a que menos nutrientes se absorben y distribuyen para la creación de tejidos, se vuelve cada vez más difícil el mantener la saludable manutención del hueso y cartílago articular. Los cálculos biliares en el hígado impiden los procesos digestivos básicos, y por lo tanto, quizás juegan el papel más importante en el desarrollo de la osteo-artritis.
La gota, otra enfermedad de las articulaciones directamente conectada al pobre desempeño hepático, es causada por cristales de urato de sodio en las articulaciones y tendones. La gota ocurre en la gente cuyo ácido úrico en la sangre es anormalmente alto. Cuando los cálculos biliares en el hígado comienza a afectar la circulación de la sangre en los riñones (vea Enfermedades Urinarias), las secreciones de ácido úrico se vuelven ineficientes. Esto también causa un incremento en el daño y destrucción celular en el hígado y riñones, como en otras partes del cuerpo.
El ácido úrico es un producto de desecho resultado de la sintetización de los núcleos celulares y se produce en exceso con el incremento de la destrucción celular. El fumar cigarrillos, el beber alcohol con frecuencia, el uso de estimulantes, etc., causan una marcada destrucción celular la cual libera grandes cantidades de células proteínicas degradadas al torrente sanguíneo. Además, la producción de ácido úrico se incrementa agudamente con el sobre consumo de comidas proteínicas como carne, pescado, huevos, queso, etc. Incidentalmente, todas las comidas y sustancias mencionadas anteriormente provocan la formación de cálculos biliares en el hígado y la vesícula. Pueden haber severos ataques de artritis previos a que el daño de las articulaciones disminuyan la movilidad y la gota se vuelva una condición crónica.

16- DESORDENES OSEOS





A pesar de que los huesos son los tejidos más duros en el cuerpo, son órganos vivos. Los huesos humanos están compuestos de agua en un 20%, material orgánico, como células vivas, en un 30-40%, y de material inorgánico, como el calcio, en un 40-50%. El tejido óseo protege muchos vasos sanguíneos y linfáticos, así como nervios. Las células responsables del crecimiento equilibrado de los huesos son los osteoblastos y osteoclastos. Los osteoblastos son las células creadoras de huesos, mientras los osteoclastos son los responsables de la resorción ósea para mantener el estado optimo. Un tercer grupo de células, llamadas condrocitos, se encargan de crear el cartílago. La médula ósea roja, que produce los glóbulos rojos y blancos, se encuentran en las partes menos densas del hueso, llamado hueso canceloso.
La mayoría de las enfermedades óseas aparecen cuando las células de los huesos dejan de recibir alimentación suficiente. Los cálculos biliares en el hígado, siempre conducen a la congestión de la linfa en el tracto intestinal y, en consecuencia, en otras partes del cuerpo (vea Desórdenes del Sistema Circulatorio). La buena salud ósea es el resultado del constante equilibrio entre las funciones de los osteoblastos y los osteoclastos. Este delicado equilibro se altera cuando una deficiente distribución de nutrientes inhibe la producción de nuevo tejido óseo por parte de los osteoclastos. La osteoporosis aparece cuando se reduce el tejido óseo porque los huesos nuevos no están a la par de la destrucción de huesos viejos. El hueso canceloso se ve afectado antes que el hueso compacto. El hueso compacto forma la capa exterior del hueso.
En la osteoporosis generalizada, el exceso de calcio es reabsorbido del hueso, elevando los niveles de calcio en la sangre y la orina. Esto puede predisponer a una persona a crear cálculos en los riñones y, eventualmente, sufrir de fallas renales. Los cálculos en el hígado reducen de manera sustancial la producción de bilis. La bilis es esencial para la absorción de calcio en el intestino delgado. Aún si hubiese una cantidad suficiente de calcio disponible gracias a la comida o a los suplementos alimenticios, la escasez de bilis hace que mucho del calcio ingerido sea inútil en la formación de huesos y otros importantes procesos metabólicos.
Además, la presencia de cálculos biliares en el hígado eleva el nivel de ácidos dañinos en la sangre, algunos de los cuales son neutralizados por el calcio liberado de los huesos y los dientes. Eventualmente, estas reservas de calcio se agotan, disminuyendo la masa y densidad de los huesos. Esto conduce a fracturas de huesos y la cadera, e incluso la muerte. Con más de la mitad de las mujeres mayores de 50 años afectadas por la osteoporosis (aunque solo sea en las naciones industrializadas), es obvio que el enfoque actual, basado en la ingesta de hormonas o suplementos de calcio, es un tiro en la oscuridad, ya que no enfrenta las causas del desequilibrio en el hígado y la vesícula.
El raquitismo y la osteomalcia son enfermedades que afectan el proceso de calcificación de los huesos. En ambos casos, los huesos, especialmente los de las extremidades inferiores, se suavizan y se arquean con el peso del cuerpo. La vitamina D soluble en grasa, calciferol, es esencial para el metabolismo equilibrado del calcio y el fósforo y, por lo tanto, de las estructuras óseas saludables. La secreción insuficiente de bilis y la alteración del metabolismo del colesterol, ambos causados por los cálculos biliares en el hígado, conducen a una deficiencia en la vitamina D. La falta de exposición a la luz ultravioleta agrava la situación.
La infección de los huesos, llamada osteomielitis, aparece cuando hay una prolongada obstrucción linfática en el cuerpo, especialmente en o alrededor de tejidos óseos. En consecuencia, los microbios que nacen en la sangre obtienen un acceso sin restricciones a los huesos. Los microbios pueden aparecer por cálculos biliares, un absceso dental o un divieso (furúnculo).
Los tumores malignos del hueso aparecen cuando la congestión linfática en el cuerpo, y los huesos especialmente, ha llegado a proporciones extremas. El sistema inmunológico se deprime y las partículas de los tumores malignos en el pecho, los pulmones o la próstata pueden extenderse hasta aquellos huesos con la mejor irrigación sanguínea, esto es, el hueso canceloso. El cáncer óseo y el resto de las enfermedades de los huesos significan una falta de alimentación del tejido óseo. Por lo general, no responden a tratamiento hasta que se hayan removido todos los cálculos biliares del hígado y se hayan eliminado las obstrucciones del resto de órganos y sistemas.

15- DESORDENES EN EL SISTEMA NERVIOSO





Toda nuestra vida se rige por nuestros sentimientos. Nuestra persona, la forma cómo nos desenvolvemos, nuestra interacción con otras personas, nuestro ánimo, antojos, paciencia, nivel de tolerancia, entre otros, se ven fuertemente afectados por el estado de salud de nuestro sistema nervioso.

En el acelerado mundo actual en que vivimos, estamos expuestos a una variedad de condiciones que causan estragos en nuestros cuerpos. El cerebro es el centro de control del cuerpo entero y, a menos de que reciba la alimentación adecuada, su vida puede ser un desastre físico y emocional.
Las células del cerebro son altamente capaces de producir la cantidad de químicos que necesitan, si se le suplen los nutrientes necesarios para producir dichos químicos. A pesar de que la agricultura moderna ha agotado la mayoría de los nutrientes del suelo la mayoría de las deficiencias nutricionales son el resultado del pobre desempeño del sistema digestivo y, particularmente, el hígado.
La falta de tales nutrientes puede inhibir la habilidad de nuestro cerebro para crear los químicos necesarios para funcionar de manera óptima.
El cerebro también puede funcionar por algún tiempo con una cantidad de nutrientes abajo el estándar, el precio que se paga incluye la mala salud, la fatiga, la falta de energía, cambios en los estados de ánimo, enfermedades, malestares y dolores, y una falta de comodidad generalizada. Algunas deficiencias se manifiestan a través de enfermedades mentales.
El sistema nervioso, que incluye el cerebro, la médula espinal, pares de nervios vertebrales y craneales y funciones autonómicas, es altamente dependiente de la calidad de la sangre. La sangre se compone de plasma, un fluido transparente color pajizo, y células. Los elementos que constituyen el plasma son agua, proteínas de plasma, sales minerales, hormonas, vitaminas, materiales nutricionales, productos de desecho orgánico, anticuerpos y gases. Hay tres variedades de células sanguíneas: los glóbulos blancos (leucocitos), los glóbulos rojos (eritrocitos) y las plaquetas (trombocitos). Cualquier cambio anormal en la sangre afecta al sistema nervioso.
Esos tres tipos de células sanguíneas se forman en la médula ósea, la cual es alimentada y mantenida por los nutrientes proveídos a través del sistema digestivo. Los cálculos biliares en el hígado interfieren con la digestión y la asimilación de comida, lo cual llenar plasma con material de desecho excesivo y reduce la distribución de nutrientes a la médula ósea.
Esto, a su vez, altera el balance de los componentes de las células sanguíneas, interrumpe el flujo hormonal y causa respuestas anormales en el sistema nervioso. La mayoría de las enfermedades que afectan el sistema nervioso tiene su origen en sangre creada incorrectamente, como consecuencia de un hígado disfuncional.
Cada una de las numerosas funciones del hígado tiene influencia directa en el sistema nervioso, y particularmente en el cerebro. Las células hepáticas convierten glicógeno (un azúcar complejo) en glucosa, la cual, además de oxígeno y agua, es el nutriente más importante del sistema nervioso. La glucosa proveen la mayor parte de los requerimientos de energía. El cerebro, a pesar de que representa solamente la quincuagésima parte del peso del cuerpo, contiene aproximadamente una quinta parte del total del volumen sanguíneo en el cuerpo. Usa grandes cantidades de glucosa. Los cálculos biliares en el hígado reducen dramáticamente la distribución de glucosa cerebro y al resto de sistema nervioso, lo cual puede afectar el desempeño de los órganos, los sentidos y la mente. En las primeras etapas del desequilibrio, una persona puede presentar antojos de comidas, particularmente de comidas dulces o almidonas, y experimentar cambios frecuentes en el estado de ánimo o estrés emocional.
El hígado también crea proteínas de plasma y la mayoría de los factores coagulantes de la sangre a partir de los aminoácidos disponibles. Esta función se inhibe con la presencia de cálculos biliares. Si la producción de factores de coagulación baja, el conteo de plaquetas disminuirá pudiendo provocar sangrados capilares espontáneos, o enfermedades hemorrágicas. Si una hemorragia sucede en el cerebro, puede causar la destrucción del tejido cerebral, la parálisis con la muerte. La severidad del sangrado puede determinarse por elementos tales como la hipertensión y el abuso del alcohol. El conteo de las plaquetas también baja cuando la producción de nuevas células no se mantiene a la par con la destrucción de las células dañadas o gastadas, lo que ocurre en el hígado cuando los cálculos biliares limitan la distribución de sangre a las células hepáticas.
La vitamina K es también esencial para la síntesis de los principales factores de coagulación. Es una vitamina soluble en grasa que se guarda en el hígado, necesitando las sales biliares del colon para su absorción. La deficiencia en la vitamina K aparece cuando los cálculos biliares en el hígado y la vesícula obstruir el flujo biliar, lo que conduce a una absorción de grasas inadecuada.
Como se mencionó anteriormente, los cálculos biliares en el hígado pueden conducir a desórdenes del sistema vascular. Cuando la sangre cambia y se vuelve gruesa, los vasos sanguíneos comienzan a endurecerse y a dañarse. Si un coágulo se forma en una arteria dañada, una parte del coágulo sanguíneo (émbolo) puede alojarse en una pequeña arteria alejada de la herida y obstruir flujo sanguíneo, causando isquemia e infarto. Si el infarto sucede en una arteria cerebral, se llama derrame cerebral.
Todas las alteraciones circulatorias afectan al cerebro y al resto del sistema nervioso. La interrupción de las funciones hepáticas particularmente afecta a los atrocitos-células que forman el principal tejido de soporte del sistema nervioso central. Esta condición se caracteriza por la apatía, desorientación, delirio, rigidez muscular y el coma. El desecho bacteriano nitrogenado absorbido en el colon, y normalmente detoxificado por el hígado, alcanza las células del cerebro a través de la sangre. Otros productos de desecho metabólico, como el amoníaco, pueden alcanzar niveles de concentración tóxicos y la pueden cambiar la permeabilidad de los vasos capilares en el cerebro así como reducir la efectividad de las barreras sangre-cerebro. A su vez, esto permite que diferentes sustancias nocivas entren al cerebro, causando mayores daños.
Si las neuronas en el cerebro ya no reciben la cantidad apropiada de alimento, se desarrolla una atrofia del tejido neural, lo cual conduce a la demencia y a la enfermedad de Alzheimer. En caso de que las neuronas, las cuales son responsables de producir la hormona cerebral y el neurotransmisor dopamina, sufran desnutrición, aparece el mal de Parkinson. La esclerosis múltiple aparece cuando las células que producen la mielina, una capa de material graso que rodea la mayoría de los axones de las células nerviosas, sufran de desnutrición. La capa de mielina disminuye y los axones se dañan.
El hígado controla la digestión, absorción y metabolismo de las sustancias grasas a lo largo del cuerpo. Los cálculos biliares interfieren con el metabolismo de las grasas, afectando los niveles de colesterol en la sangre. El colesterol es un bloque de construcción esencial de todas las células del cuerpo y es necesario para todos los procesos metabólicos. Nuestro cerebro consiste de más de 10% de colesterol puro (sin agua). El colesterol es importante para el desarrollo del cerebro y las funciones cerebrales. Proteger los nervios en contra de daños o heridas. Un desequilibrio en las grasas en la sangre afecta profundamente al sistema nervioso y, por lo tanto, puede causar casi cualquier tipo enfermedad en el cuerpo. Al remover los cálculos biliares del hígado y la vesícula se incrementa la alimentación de nutrientes a todas las células, por lo tanto se rejuvenece sistema nervioso y se mejoran todas las funciones del cuerpo.

viernes, 16 de octubre de 2009

14- DESORDENES DEL SISTEMA URINARIO





El sistema urinario es un muy importante sistema excretor del cuerpo. Consiste de: dos riñones que crean y excretor orina; dos uréteres que llevan la orina de los riñones a la vejiga urinaria; una vejiga urinaria donde se reúne la orina y es temporalmente almacenada; y, una uretra a través de la cual la orina se descarga de la vejiga hacia el exterior del cuerpo (ver Figura 11).

Figura 11: El sistema urinario.



El correcto funcionamiento del sistema urinario es esencial para mantener el equilibrio apropiado entre el agua y las sustancias disueltas en ella, así como entre los ácidos y los álcalis. Este sistema también esta involucrado en la eliminación de los productos de desecho resultantes de la descomposición (catabolismo) de las proteínas celulares en el hígado, por ejemplo.
La mayoría de las enfermedades de los riñones y otras partes del sistema urinario están relacionadas con el desequilibrio en la filtración simple en los riñones. Diariamente, los riñones crean entre 26-40 galones (100-150 litros) de filtrado diluido. De estos, solamente se secretan como orina entre 34-52 onzas (1-1.5 litros). Con la excepción de las células sanguíneas, las plaquetas y las proteínas sanguíneas, el resto de los componentes sanguíneos debe pasar a través de los riñones. El proceso de filtración se interrumpe y debilita con el pobre desempeño del sistema digestivo, y en particular del hígado.
Los cálculos biliares en el hígado y la vesícula reducen la cantidad de bilis necesaria para digerir la comida correctamente. Gran parte de la comida no digerida comienza fermentarse y descomponerse, dejando materia tóxica en la sangre y la linfa. Las secreciones normales del cuerpo, como la orina, el sudor, los gases y las heces fecales generalmente no contienen productos de desecho generadores de enfermedades; esto es, claro, siempre cuando los pasajes de eliminación permanezcan limpios y sin obstrucciones. Los agentes causantes de enfermedades consisten de pequeños moléculas que aparecen en la sangre y la linfa, y que pueden verse solamente a través de poderosos microscopios electrones.
Sus estos moléculas tienen un fuerte efecto acidificante en la sangre.
Para prevenir enfermedades mortales o el coma, la sangre debe eliminar estas pequeñas toxinas. Por consiguiente, desecha estos introducido deseados al tejido conectivo de los órganos. El tejido conectivo es un fluido lastimoso (linfa) que rodea las células. Las células se "bañan" en el tejido conectivo. Bajo circunstancias normales, el cuerpo sabe cómo tratar el material de desecho ácidos que se ha depositado en el tejido conectivo.
Libera un producto alcalino, bicarbonato de sodio NaHCO3 en la sangre para remover y neutralizar las toxinas ácidas y eliminarlas a través de los órganos excretores. Este sistema de emergencia, sin embargo, comienza a fallar cuando las toxinas son depositadas más rápido de lo que pueden ser removidas y eliminadas. En consecuencia, el tejido conectivo puede engrosarse como la mermelada; los nutrientes, el agua y el oxígeno ya no puede pasar libremente y las células de los órganos comienzan a sufrir desnutrición, deshidratación y deficiencia de oxígeno.
Algunos de los compuestos más ácidos son proteínas de comidas animales. Los cálculos biliares inhiben la habilidad del hígado para metabolizar estas proteínas. El exceso de proteínas se almacenará temporalmente al tejido conectivo y después se convierten fibras de colágeno. Las fibras de colágeno se integran a las membranas base de las paredes capilares. En consecuencia, las membranas base pueden tornarse 10 veces más gruesas de lo normal. Una situación similar ocurre en las arterias. A medida que se incrementa la congestión de las paredes de los vasos capilares, un menor número de proteínas puede liberarse del torrente sanguíneo. Esto conduce al engrosamiento de la sangre, haciendo que sea más difícil para los riñones el filtrarla. Al mismo tiempo, las membranas base de los vasos capilares que proveerá los riñones también se congestionan. A medida que este proceso de endurecimiento de las vasos capilares aumenta, la presión arterial comienza elevarse y el desempeño general de los riñones deciende. El constante incremento en las cantidades de desecho metabólico explotado por las células de los riñones, eliminados normalmente vía la sangre venosa y los conductos linfáticos, se detienen y, por lo tanto, se incrementa el grosor de las membranas celulares.
Con todo esto, los riñones se sobrecargan y ya no puede mantener el fluido normal y el equilibrio de los electrolitos. Además, puede haber la precipitación de los componentes de la orina que crean cristales y piedras de varios tipos y tamaños (ver figura 12a).



Las piedras de ácido úrico, por ejemplo, se forman cuando la concentración del ácido úrico en orina excede el nivel de los 2-4 mg%. Esta cantidad aún se consideraba dentro del rango de tolerancia hasta mediados de los sesentas. El ácido úrico es un producto secundario de la proteína en el hígado. Dado que la el consumo de carne se incrementó dramáticamente en esa era, el nivel "dentro de las normas" se ha ajustado a 7.5 mg%. Sin embargo este ajuste aún no logra convertir al ácido úrico en una sustancia menos peligrosa para el cuerpo. Las piedras formadas del exceso de ácido úrico (también ver "piedras en la vejiga" en la figura 12b) conduce a la obstrucción urinaria, la infección renal y, eventualmente, la falla renal.
A medida que las células de los riñones se ven desprovistas de los vitales nutrientes, incluyendo el oxígeno, como los tumores malignos comienzan a desarrollarse. Además, los cristales de ácido úrico que no son eliminados por los riñones pueden alojarse en las articulaciones y causar reumatismo, gota y retención de agua.
Los síntomas del inminente problema renal pueden ser engañosamente suaves en comparación a la severidad potencial de una enfermedad renal.
Los síntomas más comunes y observados de los problemas renales son los cambios anormales en el volumen, frecuencia y coloración de la orina.
Esto generalmente se acompaña de una hinchazón de la cara y los tobillos, y dolores en la parte superior de la espalda. Si la enfermedad ha avanzado, puede haber visión borrosa, cansancio, un decrecimiento en el desempeño, y náuseas. Los siguientes síntomas también pueden indicar un mal funcionamiento de los riñones: alta presión, baja presión, dolores en las partes anterior e inferior del abdomen, orina café oscuro, dolores de espalda justo arriba de la cintura, ser excesiva, incrementos en la orina, especialmente durante la noche, menos de 500 ml de orina diarios, el sentimiento de tener la vejiga china y dolor al momento de orina, pigmentos epitelial es más secos y oscuros, tobillos hinchados durante la noche, ojos hinchados durante la mañana, hematomas y hemorragia.

PIEDTRAS RENALES

Figura 12a: Piedras renales incrustadas en un riñón.

Todas las principales enfermedades del sistema urinario son causadas por sangre tóxica; en otras palabras, por sangre repleta de pequeños moléculas de material de desecho y exceso de proteínas. Los cálculos biliares en el hígado inhiben la digestión, causando congestión linfática y sanguínea e interrumpen el sistema circulatorio en su totalidad, incluyendo la sección del sistema urinario. Al remover los cálculos biliares, el sistema urinario tiene oportunidad de recuperarse, eliminar la acumulación existente toxinas, piedras, etc., y mantener el equilibrio de los fluidos y una presión arterial normal. Esto es necesario para que todos los procesos del cuerpo operen de manera suave y eficiente. Puede existir la necesidad de también limpiar los riñones.


Figura 12b: Piedras de la vejiga.