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martes, 8 de diciembre de 2009

ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA: PRIMERA PARTE: BALANCE DE LA ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA


CAPÍTULO I . LA ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA EN PERSPECTIVA

En este primer capítulo se presenta una visión de conjunto de las diferentes contribuciones de la antropología económica. En general, se defiende la idea que estas contribuciones pueden ordenarse en torno a dos grandes ejes: la confrontación con la teoría económica neoclásica y la preocupación por estudiar la relación entre sociedad, cultura y medio ambiente. En mucha menor medida, el paradigma geográfico también ha producido un conjunto reseñable de contribuciones. En los siguientes capítulos se desarrollarán las diferentes propuestas reseñadas.

LA SOMBRA DE LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA

La historia de la antropología económica puede explicarse en gran parte como un debate contra los preceptos de la economía neoclásica tal como fueron formulados por los marginalistas y expuestos por Lionel Robbins (1932). En suma, estos preceptos pueden definirse como sigue: la economía es la ciencia de la escasez; la unidad de análisis es el individuo actuando racionalmente para satisfacer sus necesidades y maximizar sus medios escasos; mediante la deducción es posible establecer modelos predictivos de ese comportamiento que después se pueden poner a prueba; la “naturaleza humana” (esto es, la decisión racional maximizadora) es la misma en todas partes. Muchos de estos preceptos fueron adoptados, con matizaciones, por los llamados “formalistas” de los 60 y sus continuadores, entre los que incluimos a Plattner (1985, 1989), ya en los años 80. Los casos de Herskovits (1952), Firth (1936, 1939, 1951, 1964), Barth (1967) u Ortiz (1967, 1973), con puntos de acuerdo con el formalismo, son sin embargo especiales, como tendremos ocasión de ver más adelante. En contra de la economía neoclásica, o de sus defensores, podemos contar las aportaciones de los “sustantivistas”, entre los que podemos contar a Sahlins (1972) en su primera etapa y que se extienden con Halperin hasta finales de los 80, y de los marxistas franceses de los 60 y los 70, también con entusiastas continuaciones en los 80 (Clammer, 1978, 1985, 1987). Estas contribuciones tienen en común la insistencia en negar la separación de la acción económica de sus marcos históricos, culturales e institucionales, algo que parece obvio pero que precisamente sirve de base a las elegantes formulaciones de la microeconomía. En este mismo eje podemos incluir los estudios más recientes de economía informal, economías étnicas e, incluso, los llamados de capital social, pues reclaman en definitiva que los orígenes étnicos, las estructuras de parentesco, los valores culturales, las relaciones sociales, son importantes para explicar los fenómenos económicos. Es sintomático que uno de los sociólogos más influyentes en la actualidad, Granovetter (1985), retomara el debate entre sustativistas y formalistas para explicar el concepto de embeddnedess con el objetivo de incluirlo en su teoría de los lazos débiles, uno de los orígenes del concepto de capital social.
También tendremos oportunidad de desarrollar este punto más adelante.

Una buena parte de las publicaciones que podemos incluir en el campo de la antropología económica aparecen, pues, en este eje de confrontación con la teoría neoclásica. Ahora bien, no nos engañemos: con algunas excepciones (los economistas invitados a participar en los Readings de Antropología económica), las contribuciones de la antropología económica han pasado desapercibidas para la economía en tanto que disciplina. Así pues, las discusiones no han trascendido el campo de la propia antropología. Una excepción notable la tenemos en Frank H. Knight (1941), fundador de la escuela de Chicago y maestro de Lionel Robbins, el cual, en su polémica con Herskovits, el creador del título Antropología económica (1952), escribe lo siguiente:

Esto lleva consigo el problema de las relaciones entre la teoría económica y otras ciencias sociales. Porque la economía es la única ciencia social que emplea de un modo efectivo el método de la deducción, partiendo de principios abstractos claros y estables, y el método del conocimiento especialmente intuitivo. En contraste con todas las demás ciencias sociales, incluyendo las que en su denominación emplean la palabra «economía» o «económico», que son todas ciencias empíricas, aunque huelga decir que ninguna ciencia puede ser, a la vez, social en el verdadero sentido de la palabra y empírica en el sentido pleno en que lo son las ciencias físicas.

Knight continúa hablando de la colaboración entre la teoría económica y las ciencias «cuasi empíricas» de la historia, la sociología y la antropología, incluyendo entre ellas la economía institucionalista1.

Y es que este debate entre formalistas y sustantivistas, aunque doméstico, sobrepasa los límites de la Antropología económica. Estamos hablando de un debate que nace cuando menos con la Methodenstreit, la disputa del método, y que continúa hoy día: el debate en torno al estatuto epistemológico de las Humanidades y las Ciencias Sociales. En 1883 Carl Menger publica un libro sobre metodología de las ciencias sociales (Schumpeter, 1954:892) dirigido a “poner en su lugar” a la escuela histórica alemana, escuela económica que ponía en duda los preceptos del marginalismo (deducción, leyes, e individuos maximizadores) y que insistía en la necesidad de proceder mediante inducción de series de datos para el establecimiento de leyes históricas, temporales y dependientes de sus marcos institucionales. La agria polémica que siguió a la respuesta de Schmoller duró décadas pero coincidió con el declive de la escuela histórica y el ascenso imparable del marginalismo.

Todavía en el campo de la economía, el caso de Thorstein Veblen es singular, tanto por su amplio uso de Marx, Morgan y la etnología, como por ser el origen de la llamada escuela institucionalista. Veblen ha sido un autor influyente en antropología, pero los variados economistas que se han llamado a sí mismos “institucionalistas” a lo largo del siglo XX han ignorado completamente las contribuciones de la antropología económica. Cabe decir en su descargo que esta ignorancia ha sido mutua. La pregunta es por qué.
Commons (1934), Ayres (1944), Galbraith (1958, 1967, 1992), Williamson (1985) son sólo algunos de los autores que cabe enmarcar en esta tradición, la cual comparte, entre otros, los siguientes principios (Klein, 1994:36-40, cursiva añadida):
First, institutionalism distinguishes sharply between the universal determinants of what is economically possible and the culturally limited determinants of what in fact we choose actually to do.

Therefore, the second principle that institutionalists agree on is that the emphasis in economics should be on the economy itself, as a sociopolitical, culturally conditioned entity from which society's economic choices emerge.

Institutionalists give a very different meaning to the word value that do standard economists, who more often than not simply equate value with price.

Fourth, to focus on the economy rather than the market is to give a radically different meaning also to both the concept of "productivity" and the related concept of "efficiency". (…)

Estos principios son compartidos por todos los antropólogos económicos, con excepción hecha de los formalistas más extremos (Burling, 1976; Leclair, 1976). Los paralelismos de la antropología económica con la economía institucionalista, interesada en la acción colectiva, el papel de la tecnología y el cambio social merecen un trabajo específico (Cf. Acheson, 1994).

Recientemente, el premio Nobel de economía Douglas C. North (1994:14) ha intentado una síntesis entre los preceptos de la economía neoclásica y los de la institucionalista:

Definir las instituciones como las limitaciones que los humanos se imponen a sí mismos convierte esta definición en complementaria a la elección del enfoque teórico de la teoría económica neoclásica. Edificar una teoría de las instituciones sobre el fundamento de elecciones individuales es un paso hacia la reconciliación de diferencias entre las ciencias económicas y las otras ciencias sociales. La elección del enfoque teórico es esencial debido a que es preciso construir un conjunto de hipótesis consistente lógicamente, y potencialmente comprobable sobre una teoría de la conducta humana. (…)
Integrar elecciones individuales con las limitaciones que las instituciones imponen a la elección es un gran paso hacia la unificación de la investigación de las ciencias sociales.

Le deseamos mucha suerte.

No podemos acabar este apartado sin hacer referencia a la copiosa literatura existente en torno a la circulación de bienes preciosos y de prestigio, principalmente en Melanesia, y el concepto de reciprocidad. En general, esta literatura parte de la obra de Mauss, Essai sur le don (1924) y analiza los fenómenos de circulación en términos de reciprocidad. El mismo Mauss escribe contra el avance del capitalismo, el contrato y el mercado:

Son nuestras sociedades occidentales las que han hecho, muy recientemente, del hombre "un animal económico", pero todavía no somos todos seres de este tipo. En nuestras masas y nuestras elites, es costumbre normal el gasto puro e irracional y todavía es la característica de algunos fósiles de nuestra nobleza. El homo economicus no es nuestro antepasado, es nuestro porvenir, al igual que el hombre de la moral y del deber, al igual que el hombre de ciencia y de razón. El hombre, durante mucho tiempo ha sido otra cosa. Hace sólo poco tiempo que es una máquina complicada con una máquina de calcular. (pp. 257)

La propuesta de Mauss de la existencia de un mecanismo universal del don (dar, recibir, devolver) es aplicada al análisis de instituciones agonísticas en Nueva Guinea (A. Strathern, 1971) y a la reinterpretación de la etnografía de Malinowski en las Tobriand (M. Strathern,1975; Leach, 1983; Weiner, 1976, 1992). Una de las propuestas más interesantes de Weiner es que al donar no se pierde un objeto precioso sino que de hecho se conserva la vinculación inalienable con él. Este hau se explica de forma también maussiana: los objetos forman parte de las personas, así como las personas forman parte de los grupos; sólo las mercancías están separadas, aunque sea de forma ficticia, de las personas.

Precisamente la distinción de Gregory (1997) entre “regalos” y “mercancías” de entre todo lo que circula, ha dado lugar a una amplia polémica (Appaduray, 1986; Parry, 1989). Recientemente Godelier (1996) ha retomado las diferentes contribuciones y, a partir de su etnografía de los baruya (1982) ha elaborado una nueva propuesta según la cual los objetos preciosos (lo que circula), se diferencian de los objetos corrientes (lo que se intercambia) y de los objetos sagrados (lo que no circula). De esta forma Godelier reintegra a la circulación su carácter de institución total.

Así pues, los objetos de don, los objetos preciosos, se debaten entre dos principios, entre la inalienabilidad de los objetos sagrados y la alienabilidad de los objetos mercantiles. Son al mismo tiempo inalienables como los primeros y alienables como los segundos. Y, como veremos, eso ocurre porque funcionan a la vez como sustitutos de los objetos sagrados y como sustitutos de las personas. Son simultáneamente objetos de poder como los primeros y objetos de riqueza como los segundos. (pág. 140)
En nuestra sociedad, continúa Godelier, para que las mercancías continúen circulando lo político a pasado a ocupar el punto de anclaje que ha significado lo religioso:

Pero si el individuo, como persona, no puede transformarse en mercancía ni en objeto de don, es porque la propia Constitución, fundamento del derecho, no pertenece a las relaciones mercantiles. Las funda y las limita pero no pertenece a ellas, La Constitución no es la propiedad de ningún individuo como tal; es la propiedad común e inalienable de todos aquellos que la obedecen porque la han elegido, porque la han "votado". (pág. 293)

Tendremos oportunidad de volver sobre este punto.

Como hemos dicho, la historia de la antropología económica se explica en gran parte bajo la sombra de la economía neoclásica. Analizamos a continuación otras dos corrientes de investigación que han producido importantes y numerosas contribuciones a la comprensión de las sociedadesestudiadas por la antropología: la ecología y, en menor medida, la geografía.

(1 Valdés del Toro, Ramón (1999). “El debate más viejo de la historia de la Antropologíaeconómica”. Introducción a Notas de clase de Antropología de las instituciones económicas.
Curso 1999-2000. Manuscrito).

MANUAL DE ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA: INTRODUCCIÓN


En este trabajo nos proponemos recoger y sistematizar las diferentes contribuciones realizadas en el campo de la antropología económica, así como explorar las posibilidades de desarrollo futuras. Para ello, hemos dividido la exposición en dos partes. La primera de ellas (capítulos 1, 2 , 3 y 4) realiza una historia de las disciplina y de sus propuestas teóricas, así como de su campo de actuación. La segunda parte (capítulos 5,6,7,8 y 9), está dedicada a recoger y sistematizar las principales contribuciones realizadas. Hemos dejado el capítulo 10 para las conclusiones.

La Primera Parte, Balance de la antropología económica, tiene el siguiente contenido:

El primer capítulo, La antropología económica en perspectiva, pretende dar una visión de conjunto de la disciplina, así como de los ejes teóricos que han animado su desarrollo.

El segundo capítulo, Antropología y economía, analiza la emergencia de la categoría económica, así como las principales escuelas de la economía. Este conocimiento nos permite definir el campo de la antropología económica y su relación con la economía.

El tercer capítulo, Corrientes teóricas en antropología económica, desarrolla las diferentes contribuciones expuestas en el primer capítulo. En él se incluyen el debate formalistas-sustantivistas, la ecología cultural, el neomarxismo y las recientes propuestas de síntesis de Gudeman. También se analizan los temas relacionadas con el “desarrollo” y la “globalización”.

El cuarto capítulo, Economía informal y empleo, explora los diferentes trabajos, ya no exclusivos de la antropología económica pero sí fuertemente relacionados, que se ocupan de la economía informal, las llamadas “economías étnicas” y las culturas que se derivan del trabajo en organizaciones. Este capítulo pretende mostrar algunos de los campos de desarrollo posible de la antropología económica.

La Segunda Parte, Contribuciones sustantivas de la antropología económica, intenta recoger y sistematizar el saber acumulado por la disciplina a lo largo del Siglo XX. Para ello se ha optado por una división clásica de producción, distribución y consumo, la cual nos permite ordenar fácilmente las contribuciones existentes.

El quinto capítulo, Producción, está dedicado, pues, a sistematizar los procesos de producción de las sociedades estudiadas por la antropología. Las diferentes artes de subsistencia y la organización de la producción y la reproducción serán estudiadas aquí.

El sexto capítulo, Los campesinos, está dedicado en exclusiva a este tema.
La constitución del campo de los campesinos como objeto de estudio de la antropología, una perspectiva de los diferentes estudios realizados y las últimas propuestas sobre el tema serán examinadas con algún detalle.

El séptimo capítulo, Distribución, se ocupa de los diferentes instituciones que se ocupan de la distribución, los mercados, las esferas de intercambio y las instituciones agonísticas entre ellas. La moneda, sin embargo, es objeto del siguiente capítulo.

El octavo capítulo, La moneda primitiva, constituye una propuesta de conceptualización de la moneda primitiva a la luz de las evidencias etnográficas disponibles y de las últimas propuestas sobre el tema (Godelier: 1996).

El noveno capítulo, El consumo, está dedicado a la esfera del consumo, un campo que sólo recientemente ha recibido la atención que se merece. En él analizamos el concepto de consumo, como separado de la producción y su papel en la obtención de prestigio, en el campo del ritual y en el de las clasificaciones sociales.

Por último, el décimo capítulo, recoge las principales conclusiones alcanzadas.

Antes de continuar, algunas precisiones bibliográficas. En general se cita el año de la publicación original aunque se hayan manejado otras ediciones o traducciones, indicando, siempre que sea posible, el título y la fecha de publicación originales. Así por ejemplo, el autor que acabamos de citar (Godelier, 1996) está reseñado en la bibliografía de la forma siguiente: Godelier, M. (1998). El enigma del don [L'ènigme du don, 1996]. Barcelona:Paidós.

Por otra parte, gran parte de los materiales, las ideas y la inspiración de muchos temas vertidos aquí se deben a las enseñanzas de Ramón Valdés del Toro y multitud de materiales suyos inéditos. Siempre que he sido consciente de ello he citado la fuente, ya sea mediante comunicación personal o documentos manuscritos, pero no estoy seguro de haber hecho justicia en todos los casos. Naturalmente, los errores y deficiencias de este texto sólo a mí competen.


MANUAL DE ANTROPOLOGIA ECONOMICA: INDICE TEMATICO


José Luis Molina. UAB, 2004


ÍNDICE


INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE: BALANCE DE LA ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA

Capítulo I . LA ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA EN PERSPECTIVA

LA SOMBRA DE LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA
LA ECOLOGÍA Y SUS ESPECIES
LA VARIABLE GEOGRÁFICA

Capítulo II . ANTROPOLOGÍA Y ECONOMÍA

EL SIGNIFICADO DE LO “ECONÓMICO”
LA EMERGENCIA DE LA CATEGORÍA ECONÓMICA
Aristóteles y los escolásticos
La Fisiocracia y la economía política
La economía clásica
La economía marxista
La economía neoclásica
Keynesianismo, Monetarismo, Neoinstitucionalismo
EL CAMPO DE LA ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA

Capítulo III . ORIENTACIONES TEÓRICAS EN ANTROPOLOGÍA ECONÓMICA

EL DEBATE FORMALISTAS-SUSTANTIVISTAS
Argumentos formalistas
Argumentos sustantivistas
ANTROPOLOGÍA Y ECOLOGÍA
Determinismo ambiental versus posibilismo
Evolución cultural y adaptación
La ecología cultural
APROXIMACIÓN NEOMARXISTA
El marxismo estructural de Godelier
Meillassoux: el modo de producción doméstico.
PROPUESTAS DE SÍNTESIS: GUDEMAN
EL DEBATE DEL DESARROLLO
La invención del subdesarrollo
La teoría de la dependencia
La involución capitalista

Capítulo IV . ECONOMÍA INFORMAL Y EMPLEO

TEORÍAS SOBRE EL TRABAJO
El mercado dual de trabajo
El “fin del trabajo”
ECONOMÍA FORMAL Y ECONOMÍA INFORMAL
Más allá del mercado
Los enclaves étnicos o las economías étnicas

SEGUNDA PARTE: CONTRIBUCIONES SUSTANTIVAS DE LA ANTROPOLOGÍA
ECONÓMICA

Capítulo V . PRODUCCIÓN

ECOLOGÍA, TECNOLOGÍA, TRABAJO
Ecología
Tecnología
Trabajo 
LAS ARTES DE SUBSISTENCIA
La caza-recolección
La agricultura primitiva

El pastoreo

Tecnología y evolución

Capítulo VI . LOS CAMPESINOS

SOCIEDADES TRADICIONALES E HISTORIA
LA COMUNIDAD CORPORATIVA
LA EXPLOTACIÓN CAMPESINA 


Capítulo VII . DISTRIBUCIÓN

RECIPROCIDAD
REDISTRIBUCIÓN
INTERCAMBIO 
Comercio
Mercados
Economías Multicéntricas


Capítulo VIII . MONEDA PRIMITIVA

OBJETOS MONETARIOS Y MONEDA PRIMITIVA
La sal de los baruya
Conchas en la Norteamérica Indígena
Moneda de las Islas Palau y Yap
Moneda de la Isla Rossel
Cauris


MONEDA DE USO GENERAL Y MONEDA DE USO ESPECIAL

LA MONEDA PRIMITIVA Y LA ECONOMÍA DE PRESTIGIO

UNA CLASIFICACIÓN DE LA MONEDA PRIMITIVA

Capítulo IX . CONSUMO

EL CONSUMO COMO PROCESO SOCIAL
El consumo ostensible
Habitus, gusto y distinción
EL LUGAR DEL CONSUMO EN EL PROCESO ECONÓMICO


Capítulo X . CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA




AUTOMAESTRIA


Por Roberto Cabrera Olea
Santiago de Chile

EL CAMBIO DE CONCIENCIA ES UNA REVOLUCIÓN
    
Estamos siendo testigos de múltiples cambios a nuestro alrededor. Cambios climáticos, que trastocan nuestro entorno conocido y que generan, para algunos, catástrofes y desastres que cuesta abordar y comprender. Cambios en  la forma en que se enfrentan los temas económicos, donde se ha desatado una crisis planetaria difícil de manejar y que deja a los entendidos sin mucho que pronosticar a futuro, sumiendo a las personas en una energía de incertidumbre y miedo. Pero principalmente, estamos frente a una serie de movimientos internos que posibilitan que estas transformaciones tengan lugar.

Es importante darse cuenta que todo lo que sucede a nuestro alrededor tiene su origen en estados internos del ser humano. Y esta afirmación está muy lejos de querer generar culpabilidad por cómo están las cosas, sino que lo que pretendo es crear una conciencia de responsabilidad, la que a fin de cuentas es la única forma de cambiar nuestra perspectiva de lo que es nuestra vida y la del planeta. La responsabilidad por nuestras vivencias nos instala lejos de la victimización, que es un estado de desempoderamiento y miedo, y que nos lleva a entregar el poder de nuestra vida a personas o circunstancias externas que nada pueden hacer si no somos nosotros quienes los llamemos a participar de nuestra vida, muchas veces, precisamente para encontrar aquel culpable que nos permita no hacernos cargo, como creadores, de nuestras penas y felicidades.

    
El cambio de conciencia al que aludo en este momento, consiste justamente en permitirnos entender, es decir ser conscientes, que la vida no es un constructo predeterminado de formas rígidas que nos toca enfrentar, sino el resultado de nuestros propios movimientos a partir de nuestras certezas, dudas, miedos, y creencias. Es decir, esta nueva conciencia consiste en soltar todo aquello conocido como verdad -que muchos buscan en libros y en maestros externos-, para lograr encontrar aquella verdad esencial, la que reside en nuestro corazón. Aquella verdad que nadie te puede contar y menos decir cómo es y en qué consiste. Esta nueva conciencia consiste en tener la valentía de creer en ti mismo antes que en cualquier otra cosa, porque en un corazón empoderado y libre de sesgos limitantes, se puede encontrar el reflejo puro de nuestro origen, se puede encontrar a Dios, no como ese ser lejano y que nos observa, sino como ese mar desde donde brotaron todas las gotas que en este momento vivimos en la Tierra, y que por venir de él, nacemos libres y creadores.

    
Este cambio de conciencia es verdaderamente una revolución, una que nos instala en la posibilidad de recordar quien somos y tomar la vida en nuestras manos, ya no con miedo, porque al dar el primer paso para amarnos incondicionalmente, lo único que saldrá del corazón será precisamente amor. Y una creación desde el amor y desde la conciencia de lo que es la vida, nada destructivo puede surgir.

    
La revolución que tenemos ante nuestros ojos, y que todos y cada uno está creando aunque no sean conscientes de ello, es la de lograr la libertad de ser en conciencia de amor. Eso es la automaestría. Dejar de sufrir, porque nadie te puede dañar ni puede generar circunstancias a tu alrededor que te hagan pasarlo mal; esto, porque al reconocerte como responsable de tus actos, cambiarás el prisma de visión de lo que es la realidad, alcanzando el sentientendimiento de que es un juego donde las piezas no son rígidas y donde el orden que les des es único, y el que tú quieras darle.

    
Es una revolución en la que cada ser humano irá comprendiéndose único y soberano. En ese estado nos iremos cubriendo sólo del amor que nos dio vida. No del amor dependiente en que buscamos que otro nos nutra para ser felices, sino que del amor libre en que incluso el error, o todo aquello que aun catalogamos de negativo, dejará de serlo. Todo aquello que podemos ver y vivenciar en nuestra existencia tiene un origen divino y ya es hora de recordarlo, y no porque haya un dios que lo haya creado, sino porque un humano le dio vida. Y porque el humano es divino por derecho de nacimiento, tiene ese don mágico de la creación a su disposición. Lo que nos ha sucedido es que al olvidar que eso es lo que somos, nuestras creaciones parecen independientes a nuestros actos y van respondiendo principalmente al miedo, que surge de nuestra mente, a que esas creaciones que conocemos y que nos dan tranquilidad al vivir, no dejen nunca de estar para no encontrarnos con el vacío que creemos tener en nuestro interior. Somos todo amor y ya le hemos creído demasiado tiempo al juego de la dependencia. Esta revolución nos permite recordar el guerrero que somos todos, aquel que vino a poner los puntos sobre las ies para decirle a todos aquellos que aun creen en el sometimiento, que su tiempo acabó. Decirles que nuestras armas son infinitamente más poderosas que las que han esgrimido hasta nuestros días, porque son instrumentos de amor y conciencia, que no destruyen sino que edifican y transforman. Y eso es una de las cosas a las que más temen estos señores, la transformación. Y la mala noticia para ellos, es que esta transformación ya está en curso y no hay vuelta atrás. La historia humana no podrá seguir escribiéndose de la misma manera, ¡en hora buena!

    
Es por eso que podemos decir con certeza, por ejemplo, que todos los cambios dramáticos que podemos ver a nuestro alrededor, no son más que el resultado del choque entre esa vieja energía de sometimiento y la nueva energía de la libertad y la conciencia de amor. Si soltamos el miedo a lo que vendrá y nos centramos en lo que llevamos dentro y en lo que somos por dentro, todo suceso, por terrible que se nos muestre, no es más que la oportunidad de sintonizar con la conciencia de cambio y enrolarnos en esta revolución.

    
Sólo habrá que permitir el cambio, dejar que la energía fluya y no detenerla con nuestros temores de que todo se acabará o de que estamos ante el peor momento de la historia. Puedo decirles con todo mi amor, que es todo lo contrario, que estamos siendo testigos y creadores del momento más maravilloso que la humanidad podría haber experienciado. El momento en que ya no necesitemos competir entre nosotros para alcanzar plenitud, en que nuestras sonrisas, en tanto reflejo de nuestro interior en amor, sean el catalizador de la energía amorosa que nos dio vida para que el planeta y nuestra forma de vida toquen definitivamente ese estado mágico, luminoso, empoderado, soberano y sin miedo que por naturaleza nos pertenece. Esas sonrisas que ya podemos ir dando, ese canto ante la belleza de la vida en todas sus formas, es la voz del despertar en conciencia, es la voz del amor a ti mismo tal cual eres hoy, con tus dificultades, con tus miedos, con tus dudas, porque en aquello que aparenta ser tan negativo en nosotros también brilla un creador, uno que aun duerme, pero que está pronto a despertar.

    
Pero nadie te despertará, eso es parte de esta revolución, nadie te dirá has esto o aquello, porque no hay recetas para este momento, no hay normas –justamente las estamos dejando atrás-, no hay técnica que valga si no existe primero ese amor incondicional por ti mismo. Muchas veces creemos amar al poner nuestras buenas intenciones en otros o en el mundo, pero no nos damos cuenta que esas buenas intenciones también están condicionadas, también surgen de nuestra necesidad a que se nos devuelva amor, o a que el mundo esté bien para tener un lugar donde vivir…, eso es sobrevivenvia, eso es miedo, y hay que decirlo por su nombre. El verdadero amor ante todo es el que te puedes dar a ti mismo, para que por rebalse inunde al mundo. Es un círculo de reacciones: yo amo hasta vaciarme y pido que ese otro a quien amé me devuelva ese amor para volver a llenarme, ese es el origen de todos nuestros dramas. Este nuevo tiempo es sin condiciones, sin definiciones, es sin proyecciones…, a la larga iremos notando cómo nuestra energía libre de temores y brillando en puro amor, es la clave para que todos lleguen a conectar por sí mismos con su propio amor. De esta manera nadie podrá culpar a nadie de sus problemas y sólo quedará mirarse el ombligo, para que en honestidad, podamos decir si realmente queremos ser libres.

    
Para que una revolución sea, se necesita determinación, fuerza, libertad interior, valentía, pero principalmente amor. Un revolucionario sólo alberga amor en su corazón, ese amor que le dice que hasta el más temido error, pero hecho con pasión, es el acto más glorioso que pueda crear…, porque es único y soberano, sin pauta. Aquel que es fiel a su corazón antes que a formas establecidas de acción, es quien prevalecerá.

    
La nueva energía que se está instalando en nuestro corazón, en nuestra conciencia y en nuestro planeta, no responde a proyecciones. No puede siquiera ser definida, porque no es lineal, porque fluye desde múltiples dimensiones hasta nuestra Tierra, y la revolución no se está dando en el cielo, sino bajo nuestros pies, en nuestro planeta.

    
Este cambio revolucionario de conciencia nos abre la puerta al cambio permanente. Es un estado de vida en que no sabremos qué viene en el segundo después de nuestra conciencia. Lograremos despegarnos de lo establecido como real para crear maravillosos y mágicos mundos de no saber, sino de sentir…, y eso requiere cojones y entrega total en confianza ante la vida, creyendo en que al soltar el control y los miedos de no saber qué vendrá, se mostrará la abundancia de la vida.

    
Un revolucionario tiene cojones y está hecho de amor, un guerrero como tú y como yo, lo digo con certeza y confianza, porque de lo contrario, no estaríamos hablando, tú y yo, en este momento.

    

Con amor, Yo Soy Roberto.

LOS PROPOSITOS PSICOLOGICOS DE LOS ESENIOS 3-


El autor bebiendo en su "lotha"

En ciertos ritos orientales, el ceremonial del baño tiene como doble una práctica de "pranificación", es decir del lavado del cuerpo exterior e interiormente, pero se concibe por ese último ejercicio, mucho más que un simple lavado, puesto que es una vitalización en el sentido de "purificación". Es así que nos ha sido dado ver (y practicar nosotros mismos ese rito) durante el "Khumba-Mela" (Gran Reunión Sagrada de Acuario) en Hardward (Norte de la India) a los Saddhus bañándose en el agua sagrada del Ganges, rociando sus cabezas con agua ayudados por la "lotha" (recipiente que forma el único equipaje de los Sannyasis, junto con su guerrúa: pieza de lienzo que sirve de vestido).

En seguida, habiéndose "bautizado" así con la ayuda de fórmulas consagradas, pasan al ejercicio de pranificación que demanda formular ciertas plegarias sobre el agua contenida en la lotha con el fin de purificarla enteramente6, para enjuagarse la boca, hacer gárgaras y en fin, beber concentrándose siempre sobre el "prana" que viene a vitalizar todas las partes internas del organismo, al mismo tiempo que el Espíritu.

Otro punto muy importante es objeto de grandes controversias y para ello tomaremos el texto de Brownlee (pag. 50 y sig. Juan Bautista en el libro "The Scrolls and the New Testament" Ed. Harper, New York, 1957).

Que Juan haya dicho: "He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo", no es imposible, ya que el motivo del Servidor Sufriente es una de las grandes aplicaciones entre los Contratantes del Qoumrân. Era aplicado a la Comunidad como un todo, a un grupo especial de doce hombres que idealmente vigilaban la Sociedad, al Maestro de la Rectitud y probablemente también a los Mesías de Aarón y de Israel. En la tercera columna de los Himnos se presenta a la "encinta" en quien se producen los dolores de parto y que está dispuesta a dar nacimiento al "Maravilloso Consolador", muy ciertamente el Mesías Davídico del capítulo, IX, versículo 6 de Isaías. La "encinta"7 era seguramente la comunidad comprendida como un todo con quien el autor del Himno se identificaba a si mismo como jefe, y las penalidades del parto que dan salida al magnífico nacimiento son los sufrimientos de la secta perseguida. Resulta de ello que el sendero hacia el adeptado Mesiánico es una vía de sufrimiento.

El Serek ha-edah (Documento de las Dos Columnas, en los textos del Qoumrân V, 24) señala que: "Cuando alguien se convierte en el Mesías Real, parece ser que no existe lugar para el sufrimiento". El juicio mesiánico habría tenido lugar en ese momento, si concluimos correctamente de esa invocación bendita sobre el "Príncipe de la Congregación": "Destruye la tierra con tu cetro y con el soplo de tus labios echa los malvados".

Chamberlain, en "Another Qoumrân Thanksgiving Psalm"; Dupont Sommer, en "La Madre del Mesías y la Madre del Áspid en un himno del Qoumrân"; G. Vermès, en "Algunas Tradiciones de la Comunidad del Qoumrân", están de acuerdo para entender el título de "encinta" de la madre corporal, que proviene sin duda de Isaías (capítulo VII, vers. 14): "Es por ello que el mismo Señor os dará un signo. He aquí, la muchacha saldrá encinta, ella parirá un hijo. Y le dará el nombre de Manuel".

En su artículo de enero de 1955 (en el "United Presbyterian"), Brownlee, sugiere traducir "almah" como "parthenos" con la idea de indicar la interpretación mesiánica que, en el versículo en referencia, simula a la de "virgen-muchacha de Zion" (Lamentaciones, II: 13; Miqueas, IV: 10). Pero, dice él que es la prueba de que el pasaje de Isaías (VII: 14) fue interpretado mesiánicamente. Estas sugestiones llevan a un examen del segundo versículo y del capítulo XII del Apocalipsis en relación con el pasaje de Isaías. En los dos textos, la imagen general sería la misma, un "signo" consistente en una mujer encinta que da nacimiento a un hijo. Las diferencias son por cuenta de la influencia pictórica del capítulo XXXVII versículo 9 del Génesis. La evidencia específica, aparte de las similitudes con el Himno mesiánico del Qoumrân*, se reduce a un simple, pero inquietante término en el capítulo XII, vers. 5 del Apocalipsis, en la mención: "Ella parió un hijo, un varón...". La tautología fue evitada en la Biblia, versión King James y en las versiones Estándar Revisadas, omitiendo la palabra "hijo", pero la versión Americana estándar la ha dado correctamente: "un hijo, un niño-hombre". No es imposible que el autor del Apocalipsis, en la realización de sus alusiones bíblicas, haya deseado dar controversia al pasaje de Isaías (VII-14) combinando "da nacimiento a un hijo", con "da nacimiento a un varón". Una analogía para "un hijo, un varón" puede ser encontrada solamente en el capítulo XX, vers. 15 de Jeremías, donde se da más énfasis al sexo. Sin duda es posible que esto haya servido para beneficiar al precedente en referencia al Apocalipsis (XII-5), pero una alusión al nacimiento según Jeremías no podría colocarse aquí. Así en el texto griego, tanto en Nestle como en Westcott, hay solamente "arsen" * y no "huion", que está impreso en gruesos caracteres para indicar la citación.

Notemos aun que Juan de Patmos ha traducido con una gran fidelidad el texto original hebraico, mencionando la madre como "mujer" más bien que "virgen".

Partiendo de este origen, Mateo ha hecho la narración desde esa aplicación de Isaías, VII:14, de la nación virgen a la Virgen María, interpretando el nacimiento como físico más bien que como una dotación de un hombre maduro para su misión mesiánica. A pesar de ello es preciso ver aquí las penas (los dolores del parto) de la madre corporal, como la figura de Raquel llorando por su hijo. La Virgen María representa probablemente la verdadera Israel que da nacimiento, física y espiritualmente, al Cristo. De modo similar en el Cuarto Evangelio, María, que precipita la misión terrestre de Jesús, puede representar también la Israel verdadera cuyos sufrimientos dan nacimiento al Cristo resucitado. En ese caso Juan sería el legítimo, más que Mateo, en cuanto al origen judío de ese nacimiento de Cristo, tanto en su misión terrestre y celeste, que sería mucho más en lo espiritual que en el físico. Esto pone a Juan en estrecha armonía con el pasaje del Apocalipsis, XII.

Karl Georg Kuhn8 en su "Estudio sobre el Nuevo Testamento" habla de Dos Mesías: de Aarón y de Israel. En la primera publicación de los manuscritos de Qoumrân, no había más que un solo pasaje que hablaba del Mesías: "Y ellos (los miembros de la Comunidad del Qoumrân) serán regidos (reglamentados, con el sentido de juzgados) por la primera Ley con la cual los hombres de la comunidad comenzarán a ser disciplinados hasta la llegada de un Profeta y los Ungidos (meshihe) de Aarón e Israel" (Manual de Disciplina, IX, 10-11).

Es tanto más notable cuanto que ese texto había empleado el plural, de una manera que no permite equívoco, citando "los Ungidos". Los diferentes esfuerzos para evitar ese plural, con correcciones, no pueden en ningún caso convencer a nadie. Naturalmente, sobre ese punto, la secta del Qoumrân tenía una opinión que no puede ser reducida a la concepción habitual que nosotros tenemos del "Mesías".

Al presente, no queda ninguna duda de que esa interpretación sea la correcta debido al hecho de un texto publicado muy recientemente. Esas dos columnas fueron primeramente consideradas como el comienzo, perdido, del Manual, pero más tarde exactamente reconocido como un texto independiente que tiene el nombre de Serek ha-edah, "Orden de la Congregación" (llamado a veces el Documento de las dos Columnas).

Esas dos columnas describen la congregación escatológica del pueblo de Israel y la manera como era preciso construirla y organizarla, según aquello que esperaban los Esenios. Es una visión de la Israel escatológica. E1 final de la columna II, describe la comida común de esa Israel escatológica como una exacta contrapartida de la comida en común de los Esenios, tal como se encuentra en el Manual de Disciplina (Serek ha-yahad), VI: 4-6.

Esta escrito que "Nadie está autorizado a tocar la primera parte antes que el sacerdote. Ya que es él quien bendice la primera parte y toca el pan antes que ellos".

"Reshit" es el término técnico del vocabulario de los sacrificios en el Antiguo Testamento: "el mejor", "la primera parte", aquello que pertenece a los sacerdotes. K.G. Kuhn hace notar que la conservación de ese término, aun si no se refiere ya al hecho de los sacrificios, es entre otras cosas, un signo del origen del sacerdocio entre los Esenios.

En cuanto a lo que nos concierne, no podemos más que recordar esa raíz que se encuentra en la primera palabra de la Biblia: "Baereshit". Hemos repetido ya tan a menudo que "Baereshit" fue traducida incorrectamente por comienzo, mientras que se debía entender como "Principio". Evidentemente "shit" quiere decir seis, como "sabbath" significa siete. Pero como el texto original del Génesis estaba escrito en hebreo rabínico, es decir sin puntuaciones ni separación de las palabras, uno se ha perdido siempre en conjeturas para saber si se trataba de "Baereshit", es decir "emana en seis". (las seis direcciones fenomenales, simbolizadas también por el Sello de Salomón o la Estrella de David) o cualquier otra división de esa palabra que podía significar también "El creó seis días" o "En Principio...", etc. Pero como la raíz "Ba" da la idea de movimiento determinante, nosotros vemos en ese término "reshit" (el mejor) eI complemento de un concepto de Principio que sería la Fuerza en potencia de creación, es decir, el Poder inherente a esa Idea Creadora, así como las 3 letras-madres "Shin-Mem-Aleph" que forman ya la palabra "Schéma" que es antes que un proyecto, un bosquejo en el sentido de la Matriz que va a dar nacimiento a todo el alfabeto hebraico.

A continuación del pasaje de este texto que acabamos de citar y que hace mención a la comida en común, el texto con la visión de la Israel escatológica y del banquete celeste continúa, refiriéndose ahora al Mesías: "Y solamente después que el Mesías de Israel habrá tocado el pan, entonces de inmediato, toda la congregación dirá la bendición, cada uno según su rango".

El Mesías de Israel esta aquí en singular de una manera imposible de prestarse a equivocación. Ese título no se encuentra en el Antiguo Testamento en el cual el Rey es siempre llamado "el Mesías de Yahweh", se le encuentra así tres veces en el Targum, pero no tiene relación con "el Sacerdote". Así, Kuhn supone que hay buenas razones para creer que eso se refiere a uno de los dos Mesías, a los cuales el Manual de Disciplina hace mención (Col IX, 11) como "los Mesías de Aarón y de Israel". El Mesías de Israel está aquí en segundo rango en relación con el Sacerdote. En tal contexto la referencia al "Sacerdote", toma toda su significación. No se trata de un sacerdote cualquiera, sino del Sacerdote que preside o el Alto-Sacerdote. Es en ese sentido que la Biblia menciona al "Sacrificador", en particular en los diversos pasajes del Levítico, IV. El texto original recurre entonces al título entero de "Sacerdote-Ungido" (ha-kohen ha-mashiah). Se ha deducido que ese "Sacerdote", cuyo rango está más arriba que aquel del "Mesías de Israel" es precisamente el "Mesías de Aarón" que está mencionado en la fórmula "de los dos Mesías de Aarón y de Israel".

En fin, actualmente se reconoce que hay identidad entre la secta de Qoumrân y los Esenios descritos por Josefo y Filón. En todo caso es una aceptación de principio de la mayoría de los investigadores. Sin embargo, existen aun ciertas divergencias en las opiniones de los sabios, a saber, si se trata de una entera similitud o de una identidad relativa, si la secta del Qoumrân constituye un grupo especial de los Esenios (tal como Josefo los ha presentado) o un grupo muy estrechamente ligado con ellos. La descripción que da el historiador Josefo sobre los Esenios es idéntica a aquella dada por los textos del Qoumrân, especialmente en los grandes hechos que distinguen a esa Comunidad del resto del Judaísmo. Las dos fuentes describen, según K. G Kuhn, -traductor reputado- una comunidad "monástica" estrictamente organizada en la cual la adhesión era de por vida y donde la propiedad era puesta enteramente en común. Se la encuentra floreciente sobre todo desde el 250 antes de nuestra Era, hasta los años 66 y 70. Los textos nuevamente descubiertos, tanto como los escritos de Josefo, corroboran que la Orden tenía su estructura particular, la constante repetición de los baños por inmersión y la comida en común cotidiana de la comunidad. La admisión en la Orden era precedida por un Noviciado, que consistía en dos pasantías: después de la realización de la primera, el Novicio podía tomar parte en los baños por inmersión, pero solamente después de la segunda, podía compartir la comida ritual. Se comprometía por un juramento de iniciación a una obediencia incondicional a la Orden y el secreto era guardado para la Enseñanza (Lecciones y escritos).

Por otra parte, es preciso atraer la atención sobre el hecho de que las descripciones de Josefo fueron compuestas en el último período de existencia de esa Comunidad, es decir hacia los años 50 y 70, mientras que los textos del Qoumrân fueron compuestos 100 o aún 150 años más temprano.

Notemos también que el Nombre de la Orden ha cambiado, así el nombre "Esenios" que fue conocido por Josefo y Filón, no está mencionado en los textos del Qoumrân que cita la Orden como "La Congregación de Dios", "El Pueblo de la Verdad", "Los Hijos de la Luz", etc. Es posible que el nombre de "Essenianos" (los Esenios) se haya usado más tarde solamente (hacia el primer siglo antes de nuestra Era) y que fuera una denominación utilizada por aquellos que no eran de la Orden. En griego essenoi o essaioi, equivale al arameo hasayya, "El Piadoso".

Es notable que la liturgia cristiana esté basada sobre la Cena. Ahora bien, ésta es exactamente la práctica del culto ritual de los Esenios.

Mateo (XXVI: 26 a 29), Marcos (XIV: 22 a 25), Lucas (XXII: 16 a 20) mencionan la institución de la Santa Cena, que sigue el ceremonial en uso entre los Esenios. Es el "Alto-Sacerdote" quien toca en primer lugar la comida y nadie tiene el derecho de hacerlo antes que él. También Jesús hace mención de ello (Mateo XXVI, 23) como para recordar ese "reshit"de la Comunidad Esenia que es citado, como lo acabamos de ver hace un instante, en el Manual de Disciplina (VI: 4-6).

Los Evangelios hacen siempre la misma descripción de la comida sobre la cual Jesús da gracias (hace la oración en el sentido de la bendición) después, toma un pan que él parte, toma en seguida una copa y hace beber...

Esa ceremonia estaba pues en uso mucho antes que entre los primeros cristianos y hace pensar que Jesús había heredado ese ritual, durante su estancia en la Orden. Además, es preciso reconocer que jamás se ha hablado de vino, se trata de una copa, según aquello que relatan los Evangelios y se ignora lo que ella contenía. De todos modos, se agrega cada vez... "yo no beberé más a partir de ahora de este fruto de la viña"..., lo cual no indica precisamente que se trate de vino o jugo de frutas fermentado. A ese respecto se encuentra la descripción de la comida común en los textos del Qoumrân (Manual de Disciplina, VI: 1-6): ".Y cuando la mesa esté preparada para comer o beber el tirosh, que el Sacerdote levante, primero, la mano para bendecir así el reshit."

Los textos originales describen siempre el "vino para el culto de la comida" por el término "tirosh" que significa "jugo de uva" y es notable que jamás sea empleado el término "yayin" que podría traducirse por la palabra "vino" en el sentido que nosotros conocemos (jugo de frutas fermentado).

K. G. Kuhn insiste sobre el hecho de que esa comida en común de los Esenios en paralelo con la Santa Cena da una muy alta significación a nuestro conocimiento sobre el origen de la Eucaristía cristiana. Comparando el culto Esenio de la comida con las tradiciones eucarísticas, es preciso ante todo hacer una clara distinción entre: a) la antigua forma de la Santa Cena, la comida de la Iglesia de Jerusalén; y, b) la forma y la estructura de la última cena de Jesús con sus discípulos según las descripciones del Nuevo Testamento.

El autor concluye sin embargo que hay una gran diferencia entre el origen de la Eucaristía cristiana y el culto de la comida encontrado en el Judaísmo sectario; una diferencia que existe a pesar de todos los paralelos que pueden ser mencionados. El considera igualmente que había ya desde muy temprano diferencias de interpretación en lo que concierne a como la persona del Cristo estaba en relación con esa comida. La iglesia Palestina original la comprendía como una continuación de "la comida de los miembros" con su Maestro, de los tiempos cuando El estaba todavía entre ellos en la tierra, habiendo "subido al Cielo", donde El espera su nueva venida como Hijo del Hombre, para juzgar al mundo y salvar a los elegidos. Así, la comida del Señor es en consecuencia una alegría escatológica, enunciada en la expresiva plegaria "maranatha"9: "¡Nuestro Señor, Ven!"

Ya en las primeras décadas de la iglesia cristiana, encontramos que la Santa Cena era comprendida más ampliamente como mediación para ser salvado por la muerte de Cristo. Tomando parte en las comidas, que Jesús mismo dicta como "el rescate para muchos", los creyentes adquieren la remisión de los pecados, motivo que está ya presente en las palabras de Jesús durante la última comida con sus discípulos.

Ahora, queda por saber que, sea que la Iglesia comprenda esa comida en tal o cual sentido, la persona del Jesús histórico y su papel de redención, permanece como la significación primordial para la razón religiosa de la comida. En los textos del Qoumrân, no se encuentran huellas de semejanza con esta última significación de redención de una persona histórica.

Las hipótesis de Dupont-Sommer recientemente relatadas, en forma similar, por Juan Allegro, ponen en evidencia que el Maestro de la Orden Esenia, el "Maestro de la Rectitud", habría -según los textos del Qoumrân- muerto sobre la cruz, resucitado después de su muerte y su regreso es esperado...

Otro aspecto del problema es aquel que se resume por la citación hecha en el capítulo XIV (vers. 38) de San Marcos: "Velad y orad, a fin de que no caigáis en la tentación; el espíritu está bien dispuesto pero la carne es débil".

Las palabras-llave son "tentación" (peirasmos), espíritu (Pneuma), carne (sarx). K. G. Kuhn retiene sobre todo el término griego "peirasmos" más bien que la palabra "tentación", ya que en efecto hay un doble y hasta triple sentido (tentación-prueba-abandono) que es imposible de dar exactamente en nuestras lenguas corrientes. Se está de acuerdo en que la significación del concepto de "peirasmos", en esa línea de pensamiento, debe ser comprendida desde el Nuevo Testamento, que ha hecho uso de él en diferentes puntos, y no en el caso especial de la tentación de Jesús. El que origina ese "peirasmos" en el pasaje de Marcos (XIV: 38) aparentemente no es Dios, dado que es por la debilidad de la carne que el hombre sucumbe en el "peirasmos". Dios no tienta, como hizo cuando EL "probó" la obediencia de Abraham al pedirle el sacrificio de Isaac (Génesis, XXII: 1. Se encuentra en el texto original el término "epeirasen" en la Epístola a los Hebreos, XI: 17). Es, pues, el Maligno (el Espíritu del Mal) quien "tienta" como aparece en la visión general del Nuevo Testamento, cuando Pablo en su primera Epístola a los Corintios (cap. VII: 5) o en 1a primera Epístola a los Tesalonicenses (III: 5), hace mención del mismo punto de vista que Lucas (VIII: 12 y 13) que habla del "Tentador" o del "Diablo", así como el Apocalipsis (II: 10). Existe, también, el segundo versículo del capítulo primero de la Epístola de Santiago, que incita a las pruebas como si Dios fuese quien origina el "peirasmos", pero en su mismo texto (ver un poco más allá en el mismo capítulo primero, vers. 13, él define bien que "Dios no tienta a nadie; pero, cada uno es tentado cuando es atraído y cebado por su propia codicia. Después, cuando la codicia ha concebido, procrea el pecado; y el pecado, siendo consumado, produce la muerte" (vers. 14 y 15).

Naturalmente en ese contexto se puede concebir que sea posible alegrarse de estar expuesto a los diversos "peirasmoi". Es un poco la idea del sistema del Karma-Yoga por el cual el adepto busca todas las posibilidades de agotar su "karma", sus pruebas. Es la Vía de la Reintegración por la acción: la práctica de los actos, el Espíritu que no puede ser satisfecho sino por el trabajo.

Hoy día, gracias al descubrimiento de los textos hebreos del Qoumrân, se puede dar una respuesta clara a ese problema. Con esos manuscritos se tiene ante sí los escritos de una secta judía de Palestina de inicios del primer siglo antes de nuestra Era. Por otra parte, los orígenes de la secta deben remontarse hasta antes del segundo siglo antes de Cristo.

La Comunidad tenía su centro en Khirbet Qoumrân en el 130 antes de nuestra Era y permaneció allí ciertamente hasta los alrededores del año 68, cuando Qoumrân fue tomado y ocupado por los romanos. TODOS los textos del Qoumrân fueron escritos ANTES de ese período. La fecha original de esos escritos, especialmente el Manual de Disciplina (Serek ha-yahad) y el "Comentario de Habakkuk" (Pesher) son seguramente del segundo siglo antes de nuestra Era.

Aquí, las ideas religiosas y la manera de pensar son características considerablemente diferentes de las de la forma judaica que se consideraba hasta el presente, "la" forma del Judaísmo Palestino en los tiempos de Cristo. Esos son escritos de los Esenios y esto ya no puede ser puesto en duda según K. G, Kuhn, quien ha expresado desde los inicios esa opinión (que los descubrimientos contenían los escritos de los Esenios). Sobre la base de las excavaciones en Qoumrân, conducidas desde 1951 por R. de Vaux, se llegó a tal certeza, por las pruebas que aportó en diversas referencias ("Hallazgos en el Khirbet Qoumrân", Rev. Bibl. 60, 1953, Págs. 83 -106).

Uno se encuentra en presencia del conjunto completo de los conceptos expuestos más arriba: los dos poderes y los "peirasmos" del creyente.

La situación del hombre en el mundo está determinada, según esa presentación, por su adhesión bien a los "Hijos de la Luz", "Hijos de la Rectitud", "Pueblo de la Verdad", o bien a los "Hijos de las Tinieblas", "Pueblo de la Perversión", etc.

Para numerosos investigadores esa posición sería debida a una primera predestinación divina.

"Del Dios del Conocimiento vienen todas las cosas que son y que serán, quien ANTES de la existencia humana, ha determinado ya todas sus reflexiones y sus pensamientos. Y DURANTE su existencia todos sus actos son irrevocablemente cumplidos. Dios le ha asignado dos Espíritus, a través de los cuales él erra hasta el período de Su visita. Estos son los Espíritus de Verdad y de Perversión.

De la fuente de Luz emanan las generaciones de Verdad y de la fuente de las Tinieblas, las generaciones de perversión".

(Manual de Disciplina, III: 15-16, 18-19)

El origen de esa idea de predestinación debe ser comprendido en el sentido de religión comparada. Tal como ella está expuesta aquí, es un pensamiento extraño a los Judíos, como lo sabemos por el Antiguo Testamento. Es muy clara en esto una influencia de las concepciones del viejo Parsismo.

En su ensayo Zeitschr f. Theol u. Kirche 47 (1950), K. G. Kuhn había hecho notar ya que los textos de la secta indicaban claramente como la enseñanza de Zaratustra afectaba al Judaísmo. Su artículo sobre el Manual de Disciplina y la Religión Irania, pone de relieve el problema.

Según ese autor, tal dualismo permanece como una "elección" primordial. La determinación de esos dos Espíritus originales como bueno y malo, proviene del hecho que ellos mismos hacen la elección en el origen. En acuerdo con esa elección, cada uno debe obrar en consecuencia. El punto final está determinado pues de la siguiente manera: o un estado de gloria o de condena y aniquilación.

Pero los textos del Qoumrân dan una figura diferente del concepto puesto que está dicho que es Dios quien ha hecho ya la elección en cierta forma, es El quien decide la parte de cada hombre y quien establece los actos y el final, irrevocablemente.

¿Qué pensar entonces de esas teorías y como hacer intervenir el gran problema del Libre-Arbitrio y del Determinismo?

No podemos extendernos más actualmente sobre la cuestión y no haremos sino reenviar a las obras y a los autores citados en el curso de estas líneas.

Sin embargo, podríamos examinar todavía un pasaje de los escritos que podría hacer una luz sobre esa teoría que se presta al doble sentido.

Encontramos en primer lugar la cita en el capítulo II de San Lucas, versículo 14:

"Gloria a Dios en los sitios altísimos":

"Paz en la tierra entre los hombres que El ha aceptado" (edición francesa de Louis Segond).

"Glory to God in the highest, and on earth peace, good will toward men" (edición inglesa, King James Version)

Lo cual es interpretado a menudo por: "Paz sobre la tierra, entre los hombres que Dios ha escogido para su buen placer" (en inglés se encuentra frecuentemente la cita "Peace among Men of God's good pleasure". Es decir aquellos del buen placer de Dios, o sea de su aceptación, aquellos que Él ha elegido).

Krister Stendahl (en "The Scrolls and the New Testament") hace notar que las diferentes formas en las cuales es anotado el Canto de los Ángeles en Belem, no es solamente una cuestión de traducción o de interpretación, sino un criticismo textual. La versión King James, como todas las antiguas traducciones protestantes, siguen en mayoría los escritos griegos: "en anthropois eudokia" (nominativo); traduciendo pues: "buena voluntad a los hombres" (good will toward men). Sin embargo, los manuscritos griegos sobre los cuales se puede actualmente tener una mejor base, presentan muy claramente (como el Dr. Vogt lo ha demostrado) leyendo más correctamente "eirene en anthropois eudokias" (genitivo), que fue preservado en la Vulgata: "pax hominibus bonae voluntatis". Es la manera seguida por la Revised Standard Version. No obstante, su traducción: "paz entre los hombres con quienes Él está satisfecho" (peace among men with whom he is pleased), tomando así el término griego "eudokia" para significar los hombres que Dios ha aceptado (¿o escogido?) está al presente desafiada por los textos del Qoumrân. El Dr. Vogt10 sugiere la siguiente retraducción hebraica: "kabod bammeromim lelohim ubaares shalom leanshe rason".

El término hebreo "rason" está casi unánimemente aceptado para la palabra griega "eudokias", refiriéndose no a la buena voluntad de los hombres sino mucho más a la voluntad de Dios que confiere la Gracia a aquellos que Él ha escogido, o aun al placer de Dios aprobando la bondad de las vidas humanas.

Por esa razón al pronombre griego "autou" (Su) debe ser implicado eudokias autou. Es posible aun que para anthropois eudokias, se coloque la forma sufija leanshe resono (como en la Traducción del Nuevo Testamento al hebreo por F. Delitzch), ya que en Sirac, XV-15 y XXXIX-18, resono es traducido por eudokia, solamente. Pero, aun entre los hebreos él ha podido ser omitido, como en el Manual de Disciplina VIII, 6: behire rason, "el elegido de (su) buen placer".

Hasta el presente jamás fueron conocidos textos en los cuales ese término hebraico para "buen placer de Dios" fuera usado para designar al hombre, como San Lucas lo hace. De todas maneras C. H. Hunzinger lo hace notar por la frase "hijos de su buen placer" que se encuentra en los Himnos del Qoumrân (Hodayoth, Col. IV, 32 f.) y que fue encontrado igualmente, hace poco en el Himno de Agradecimiento, Col. XI, 9.

Todos los Himnos y el Manual de Disciplina encontrados en la zona del Qoumrân demuestran el profundo sentimiento religioso de la Comunidad que poseía esos libros y vivía en el desierto de Judea en los tiempos de Jesucristo. Su enseñanza y su manera de vivir ha podido tener, muy ciertamente, una influencia fuera de la Comunidad y preparar así el mensaje de los Evangelios. Y, según la opinión casi unánime de los especialistas en la cuestión, es cierto que los Israelitas sinceros como los pastores de Belem, Simeón, Zacarías, Juan Bautista, sus discípulos y los futuros apóstoles de Jesús, estuvieron ligados con ellos, aprendieron de ellos, ya que todos tenían a los Esenios en una muy alta estima.

En el Hodayoth (Himnos, Col. IV: 30-38) está escrito: "Es al Más Alto Dios que pertenecen los trabajos de rectitudes, pero el camino del hombre es firme (fuerte) solamente por el espíritu y el impulso divino (beruah yeser el)".

Más adelante (Col. XI: 7-10) está escrito: "En vuestra cólera están todos los juicios de aflicción y en vuestra bondad está la abundancia de vuestros perdones. Y vuestra misericordia es para todos los hijos de vuestro buen placer (bene resoneka), ya que vos les habéis enseñado el secreto de vuestra verdad y les habéis dado el conocimiento profundo de vuestros magníficos misterios".

Esas palabras encuentran su soporte en la enmienda del Salmo XXX-6: "La aflicción está en su cólera, la vida en su buen placer".

Ese pasaje en la Biblia es traducido de diversas maneras según las versiones. E. Vogt, menciona que se debe leer en el texto original: "naega" (aflicción) en lugar de "raega" (momento). Sabemos que en hebreo la letra "n" (nun) se parece mucho a la letra "r"(resh), lo cual da lugar a malas interpretaciones, como por ejemplo: "Ya que su cólera dura un instante, pero su gracia toda la vida" (version Louis Segond), o "For his anger endureth but a moment in his favor is life" (versión King James).

Se ve como el sentido de las Escrituras puede variar según las concepciones por la deformación de una sola letra de los textos originales.

Ernest Vogt, S.J. hace notar aun que los textos del Qoumrân hacen aparecer una cuarentena de veces la palabra "misterio" (raz).

"Los Misterios de Dios" son Sus decretos secretos sobre la destrucción amenazadora de todas las maldades y la eterna glorificación de los hombres de su buen placer, que entran y perseveran en el Contrato.

El autor precitado ha catalogado todos los textos que mencionan "los misterios" en "Mysteria in textibus Qumran", Bíblica 37, 1956, pp. 247-257. Porque las palabras "in excelsis" ("en lo más alto", bammeromin) aparecen en el segundo capítulo (vers. 14) de San Lucas, en relación con éste dos textos del Qoumrân, en los cuales están igualmente estipuladas, deben ser mencionados: "Vuestros magníficos misterios son bammeromi(n)" * (Milhama - La guerra entre los Hijos de la Luz y los Hijos de las Tinieblas, XIV, 14); "la rectitud regocijará (b)ammeromim"(XVII, 8)**

La palabra "rason" en el Himno de Agradecimiento (IV, 88 y XI, 9) se refiere a la voluntad de Dios que escoge y predestina, pero no tanto como un Placer Divino (el buen placer, del sentido habitual). El pasaje entero acentúa el poder activo de Dios y la insuficiencia (deficiencia) del hombre.

La misma significación está clara en la modificación "los elegidos de su buen placer". Una idea idéntica resalta de los pasajes de los Himnos (X, 5-7): "Yo soy, de todas maneras, polvo y cenizas ¿qué puedo proponer para mí mismo, sin vuestro consentimiento y qué puedo pensar o elaborar sin vuestro buen placer (been resoneka)? Como podría yo fortalecerme si vos no me enderezáis y como podría convertirme en sabio si no me habéis predestinado para ello?".

En el Manual: "el buen placer de Dios", significa a veces también la voluntad de Dios que debe ser hecha (V: I y10; IX: 13) y amada (IX: 24) y aún rebuscada (V: 9). Una buena acción es como un sacrificio que gusta a Dios (kenidbatminhat rason) (IX: 5; IX: 24). El hombre bueno "gusta todo como una tierna expiación delante de Dios" (III: 2).

* * *

Los recientes descubrimientos de manuscritos cerca del Mar Muerto vienen, es cierto, a proporcionar una nueva luz sobre esas apasionantes cuestiones, pero se debe continuar, con un serio estudio de profundización. Lo importante es también la confrontación de esos textos con los Evangelios y otras Escrituras.

Personalmente hemos profesado siempre que Jesús había sido un miembro y aun un Dignatario de la Orden de los Esenios. Es preciso decir que esa hipótesis no es compartida por todo el mundo, a pesar del gran número de investigadores que se unen sin embargo a nuestra causa.

No obstante, debemos apresurarnos a agregar que, salido de esa Comunidad, el Maestro Nazareno enseñaba sobre todo en calidad de Gran Instructor que preparaba una Nueva Era (la Edad Pisciana que comenzaba). Por otra parte el grupo Esenio que había sido el vehículo del Movimiento Tradicional Iniciático iba a desintegrarse poco a poco, para hacer lugar a una organización más exotérica, en consecuencia con el Ciclo "Piscis" (época negativa).

Kurt ,Schubert 11 por ejemplo, escribe en "Teologische Quartlschrift" 135, 1955, pp. 320-337: "La diseminación de los Esenios en los tiempos de Jesús, parece haber sido mucho más vasta que lo comúnmente supuesto antes de la publicación de los textos del Qoumrân. Es posible que los Esenios o Conventos "esenizados" se extendiesen por toda Palestina. Si se considera el hecho de que sólo el cementerio de Khirbet Qoumrân contenía más de un millar de tumbas y que había un gran portal Esenio en Jerusalén, es fácil visualizar la amplia distribución Esenia en los tiempos de Jesús.

Casi todos los sabios aceptan la opinión de que sólo el establecimiento de Khirbet Qoumrân debe ser identificado con los Esenios descritos por Plinio en su Historia Natural, 5, 17. Debía tratarse ciertamente de una de las colonias "sobre la cual la ciudad de Engadi estaba situada". Plinio cita también a Masada como una localidad Esenia "una fortaleza sobre una roca no lejos del Mar Muerto". En consecuencia debía haber establecimientos Esenios mucho más al sur aun de Engadi. B. Maisler (en Bull of Jewish Palestina Expli. Soc.,1949, pp. 25-28) relata que las excavaciones experimentales en Engadi coinciden generalmente con los hallazgos arqueológicos de Khirbet Qoumrân. En los dos lugares hay un edificio central. Los 4.000 Esenios citados por Josefo (Antigüedades judías, 18, I, 5) son según la letra del texto, únicamente los Esenios Monásticos.

Antes de terminar analicemos aun un término que se ha prestado a muchas controversias. Se trata de la palabra "pobre" (ptochoi) que se la encuentra en Mateo, V, 3, y Lucas VI, 20. Notemos que el texto de Mateo dice: "Los pobres de espíritu" pero que el texto en hebreo menciona "ruah" que no es solamente el equivalente de "espíritu" sino también de "voluntad", "aceptación". Así pues, "pobre en espíritu", no es necesariamente la traducción correcta como de lejos se ve.

K. Schubert concluye que se debe ver en esas palabras de Jesús (Bienaventurado vosotros que sois pobres, ya que el Reino de Dios es para vosotros), una relación con uno de los principios fundamentales de los Esenios. El historiador Josefo da testimonio y se lo puede leer en el Manual de Disciplina (I: 11 y VI, 19) así como en el Comentario de HABAKKUK (VIII: 10-12; IX: 5) el Documento de Damasco (VIII: col.B, 17; IX: 21, 23, 13-5, 25). El término "pobre en espíritu", "pobre en voluntad interior" es encontrado también en el Milhama (XIV: 7).

En numerosos textos del Qoumrân, se verá a los miembros de la Comunidad llamarse a sí mismos "ebionin": los "pobres". También en los Himnos apócrifos, un miembro de la secta se describe como "ebion", "un pobre". Ese nombre, pues, parece haber sido una de las numerosas expresiones usadas por la Comunidad Esenia para nombrarse a sí mismos. Sin duda eso proviene del hecho que en sus establecimientos practicaron la puesta en común de todos los bienes. Por otra parte el desprecio del dinero era uno de sus primeros principios.

Así, sobre la base de esas palabras de introducción, tomando únicamente el Sermón de la Montaña, parece bastante plausible que Jesús se dirigía a una audiencia muy familiarizada con las enseñanzas de los Esenios.

Ese pasaje puede significar que los seguidores de Jesús, como profetas del Reino de Dios, eran un caso similar al de ciertos "profetas" en la Comunidad de los Esenios. (El término "profeta" se comprende aquí como se cita en Mateo XXIII: 34). Por tanto, ellos tenían que contar entonces, una vez más, con severas persecuciones.

Será efectivamente así, ya que poco a poco, mientras la Comunidad de los Esenios parece desaparecer, se ve nacer la "nueva religión". En la iglesia de Jerusalén se ve a Pedro y después a Santiago, el hermano de Jesús, aparecer como líderes de la Congregación. Pedro es, en primer lugar, el verdadero orador para la Congregación en Jerusalén. En el Concilio Apostólico (en el año 49), Santiago gana una mayor autoridad, su posición se fortifica y se convierte entonces en el líder de la iglesia de Jerusalén. El permanecerá como el "alto Sacerdote" (Califa) de los Cristianos Judíos hasta su muerte en el año 64. Los once Apóstoles, más tarde doce por una elección especial, formaban un "Colegio" que era responsable de todos los asuntos de la Congregación. Gradualmente los siete "Helenistas" (Capítulo VI de los Hechos), que formaban probablemente otro colegio, a la manera del septemvirato de la Sinagoga judía y, sumándose a ellos, una clase especial de "ancianos" tomaba parte en la administración (Hechos XI. 30; XV, 2, 22). En el primero de esos dos pasajes, los Ancianos aparecían como los únicos representantes de la Congregación, los Apóstoles no son ni siquiera mencionados.

En las elecciones, los apóstoles hacían propuestas y se ha hecho notar que un número considerable de cristianos estaban presentes en Jerusalén: se ha citado ciento veinte personas. Ese número no carece de significado en la ley constitucional. Según la concepción judía, la congregación en una ciudad debe contar con ciento veinte personas para elegir los miembros al Sanhedrin. Lucas menciona especialmente el número de personas presentes en la elección, ya que él quiere demostrar que la elección del nuevo Apóstol estaba legalmente correcta.

Según Reicke12 la iglesia de Jerusalén tenía una constitución mixta o "compleja", cuyas inclinaciones a la monarquía, oligarquía y democracia estaban presentes todas juntas, sin ser por ello mutuamente excluyentes o aun estar en conflicto.

Aristóteles había citado ya (Política, 3, 5, ib. 1279): "Solamente uno o algunos o muchos deben reinar". En efecto, Aristóteles trata aquí de "oligarquía" y "democracia" como de formas degeneradas de "aristocracia" y "política". Desde entonces los primeros han sido aceptados como términos descriptivos sin ningún tinte peyorativo, mientras que los últimos ya no están en uso para definir sistemas gubernamentales. Se puede pues hablar de "oligarquía" y "democracia", aquí, en un sentido enteramente neutro.

Reicke se une, pues, al punto de vista del exegeta sueco O. Lindón en su muy conocida disertación sobre "El problema de la Iglesia Primitiva" (Das Problem der. Urkirsche in der neueren Forschung, 1932, pp. 189-194).

Linton hace resaltar que según los griegos y las concepciones modernas, una organización competente para dar resoluciones, consiste en individualidades en relación de igualdad. Si se adiciona un círculo o Consejo con una autoridad mayor que la asamblea completa, entonces esto se debe concebir también como una asamblea de individuos iguales y la alta autoridad del cuerpo consejero o Colegio debe concebirse solamente en el sentido de tener el derecho de hacer recomendaciones, que pueden ser aceptadas o rechazadas por el conjunto de las Congregaciones. Según Linton, por otro lado, no se puede pensar que la organización de los primeros Cristianos tenía tal arreglo. Para demostrar la existencia de semejante desigualdad en la Asamblea jerárquica con poder legislativo, Linton cita en primer lugar el pasaje del capítulo XV de los Hechos (vers. 22) y deduce que se trataba en efecto de una Congregación desigualmente constituida.

Otro problema que fue a menudo debatido es aquel de saber qué ha ocurrido con los Esenios. Recientemente Oscar Cullman ha publicado en un artículo su opinión (Die neuentdeckten Qumrantexte und das Judenchristentun der Pseudoklementinen), según la cual el resto de los elementos Esenios habría pasado al grupo Ebionita después de la destrucción de Jerusalén en el año 70.

Otro artículo reciente de H. J. Schoeps, pone en evidencia una teoría de Filón y de Josefo según la cual, la secta del Qoumrân, los Esenios, los discípulos de Juan Bautista y los Ebionitas, todos, se convirtieron en representantes de un Judaísmo Gnóstico apocalíptico.

Como nombre de secta, la palabra "Ebionitas" apareció por primera vez en los escritos de Ireneo, en 175. Parece ser transliteración de un término arameo-hebreo, que significa "pobre" (ebyonim).

Sin embargo, se ha creído que el nombre de esa secta provenía del nombre de su fundador que se llamaba Ebion. No obstante se debería ver dicho nombre más bien como el de un héroe epónimo, una personificación de la secta misma.

Diferentes puntualizaciones han sido emprendidos por sabios, unos buscando demostrar que los Ebionitas eran Gnósticos, que la secta del Qoumrân era Ebionita, otros pretenden que era Gnóstica judía, etc.

Digamos más simplemente que elementos de un grupo podían pasar a otro y que precisamente con la diseminación de los Esenios, se los ha podido encontrar, a continuación, un poco en todas las diversas organizaciones que tomaban forma en la época. Lo que importa, para nosotros, es menos el nombre, sino más bien que sea preservada la enseñanza y que este Saber pase de una agrupación a otra y que así sea perpetuada la gran Tradición Iniciática.

(Abril 1958)

1 Ernesto Renan estudió en el Seminario San Sulpicio en París hasta el 5 de Octubre 1845, cuando salió él declaró: "No es mi culpa si mis maestros me han enseñado la lógica y por sus argumentaciones despiadadas han hecho de mi espíritu un tajante acero. Yo tomé en serio aquello que aprendí: escolástica, reglas del silogismo, teología, hebreo, etc. He sido buen alumno y no podría ser condenado por ello". Su libro sobre Jesús conoció un gran éxito pero se presta a numerosas controversias.

2 La primera edición inglesa "The Quest of the Historical Jesus" de A. Schweitzer, data de 1910 (edición original de 1906).

3 Krister Stendahl, de la Universidad de Uppsala en Suecia, fue en 1954 como Profesor a Harvard University. El era ya autor del libro "La Escuela de San Mateo".

4 Oscar Cullmann, Profesor de la Universidad de Basilea (Suiza) y de la Facultad de Teología protestante de París. Autor de varias abras, "Cristo y los Tiempos", "Pedro", etc.

* N. del Ed. En el original francés: voie, traducido en la edición Meyerber, vía. En las traducciones de Juan I: 23, se encuentra "voz", confirmado en Isaías 40:3, "Voz que clama en el desierto". Por otro lado en lengua hebrea voz, sonido, "qol", qoph-vau-lamed = 90+9+24 = 123. de ahí en Juan " I: 23", la mención a la voz

5 W.H. Brownlee es "Associate-Professor" de Antiguo Testamento en la Duke University Divinity School. El estaba con las Escuelas Americanas de investigaciones orientales en Jerusalén, cuando los primeros pergaminos de Qoumrân llegaron a la Escuela y la Universidad Hebraica. Ha publicado la primera traducción y continúa desde entonces sus búsquedas sobre los famosos manuscritos del Mar Muerto.

6 Hay que notar que el agua del Ganges ya es sagrada en si misma y que, además, los expertos que la han analizado, no han podido jamás hallar elementos tóxicos o microbianos entre quienes habían absorbido el agua de ese río!... El misterio permanece entero, al mismo título que el del agua de Lourdes (en Francia) en la cual, sin embargo, tantos enfermos se han zambullido.

7 En el sentido de "generador de." o aun "dispuesto a dar nacimiento a.". En inglés se diría "Pregnant one", sin definir si se trata de una mujer encinta o de un acontecimiento dispuesto a manifestarse. Es llevar en su seno, a alguna cosa tanto como a alguien. Puede tratarse pues tanto de un niño que va a nacer como de un proyecto que va a ser puesto en ejecución.

* N.Ed. Himno 5, Col. 3, Vers. 9

* N.del Ed. "arsen" arsen; "huion" uion

8 Karl Geog Kuhn, Profesor del Nuevo Testamento en la Universidad de Heidelberg. Es reconocido como el escolástico alemán más eminente sobre la cuestión de los pergaminos. Sus primeras publicaciones tratan sobre todo de los orígenes judíos y rabínicos y también del Nuevo Testamento.

9 Ver la Epístola a los Corintios, XVI, 22, en relación con el vers. 20 del Cap. XXII del Apocalipsis.

10 Ernest Vogt, S.J., es el Rector del Pontificio Instituto Bíblico en Roma. Es el editor de "Bíblica" (periódico de ese Instituto). Su terreno de estudio es sobre todo el Antiguo Testamento.

* N. del Ed. "bammeromi(n)": están en lo alto

** N.del Ed. la justicia se alegrará en lo más alto

11 Kurt Schubert, Profesor de los Estudios Judaicos en la Universidad de Viena. Laico romano, católico, ha escrito una serie de artículos sobre los manuscritos del Mar Muerto.

12 Bo Reicke recibió su doctorado en Teología de la Universidad de Uppsala donde era Profesor Asistente, antes de convertirse en Profesor de Nuevo Testamento en la Universidad de Basilea. Estaba muy bien preparado para estudiar los pergaminos del Mar Muerto, a causa de sus estudios sobre los Documentos de Damasco y el Nuevo Testamento. El presenta la constitución de la Iglesia Primitiva con un triple modelo de base: monarquía (característica de la organización episcopal), oligarquía (organización presbiteriana), y democracia (organización congregacional). Esto en el sentido en el cual Aristóteles catalogaba esas formas en su obra "Política".

LOS PROPOSITOS PSICOLOGICOS DE LOS ESENIOS 2-


LOS ESENIOS

Si retomamos aquello que es conocido de los Esenios, es notable que Gomorra y Sodoma cuenten entre los lugares donde se establecieron sus colonias. Todos los testimonios que se han podido recoger en la literatura antigua a propósito de los sitios donde habitaron los Esenios han sido, hasta hoy día, copiosamente analizados y examinados. Así se expresa Jean Doresse en su capítulo: "Los Gnósticos y los sectarios de Qoumrân".

Muy poco ha interesado, sin embargo, el hecho de que Qoumrân según una identificación propuesta antaño por F. de Sauley, sería Gomorra. Por otro lado, según el testimonio de Sinesio de Cirene, Dion Crisóstomo, que vivió entre los años 42 y 125, "hace aún en alguna parte el elogio de los Esenios que constituyen toda una bienaventurada ciudad establecida cerca del Mar Muerto en la región media de Palestina, cerca de Sodoma".

Con los cuarenta y cuatro escritos encontrados en una jarra del Alto Egipto, son los manuscritos descubiertos cerca del Mar Muerto los que están a la orden del día entre los buscadores actuales.

En efecto, después de años de trabajo para traducir, clasificar, catalogar, etc., ya no son simplemente artículos de la gran prensa los que hacen mención de esos importantes descubrimientos, sino obras serias que vienen a dar el resultado de los trabajos y comentar esas interesantes búsquedas.

Es sin duda el artículo de Edmund Wilson "The Scrolls from the Dead Sea" (publicado en 1955 en The New Yorker) lo que despertó al gran público sobre ese interesante descubrimiento del Qoumrân.

Los hallazgos hechos en esas cuevas cerca del Mar Muerto, fueron rápidamente tema de grandes conversaciones que interesaron tanto a la gente de la calle como a los hombres de ciencia. Los descubrimientos arqueológicos son siempre fascinantes y atraen muy a menudo un interés considerable fuera inclusive de los especialistas y si esto es valedero en general, lo fue más particularmente aun en lo concerniente a esos famosos manuscritos que conmovieron sobre todo a la opinión cristiana.

Ya la cita de Wilson, sumergía al mundo cristiano en la perplejidad cuando anunciaba: "La ascensión del cristianismo debe ser en fin comprendida en general como un simple episodio de la historia humana, mucho más que ser propagada como un dogma y una revelación divina".

Krister Stendhal que acaba de editar "The Scrolls and the New Testament" (Harper Brothers, New York, 1957) planteó aquella cuestión que todo el mundo reconoce, las grandes similitudes entre el material del Qoumrân y el Nuevo Testamento, pero el modo en que no coinciden los argumentos y contra- argumentos indica que los paralelos en materia de religión tienen significaciones distintas para diferentes personas.

Él menciona igualmente que Wilson toma como símbolo de verdad e integridad a Ernesto Renan1. Siguiendo a Dupont-Sommer, se refiere a la famosa sentencia de Renan según la cual "la cristiandad es un Esenismo que ha triunfado ampliamente". Pero como según Renan es más que dudoso que la Cristiandad tenga una comunicación directa con el Esenismo, resulta que todo eso no es muy claro.

En "Historia del Pueblo de Israel", E. Renan habla de esas diferencias y hace el elogio del legalismo de los Esenios y después continua diciendo "para el Cristianismo, las ideas mesiánicas eran solamente la levadura para hacer subir la pasta. Una vez echado ese fermento, quedaba una Regla de Vida muy superior al Esenismo". Para Renan, la religión era fundamentalmente ética con supertonos religiosos y ese liberalismo ha hecho de él un historiador muy pobre, sobre ese punto (siempre siguiendo la opinión de Stendhal, en su "Introducción").

El gran argumento de los apologistas cristianos es que, para los Esenios, el Mesías debía venir aun, mientras que los Cristianos creían que él había venido ya, que había muerto y subido al cielo. Sin embargo, un estudio más profundo del Nuevo Testamento, revela claramente una actitud, desde los primeros cristianos, que se traduce por la esperanza y la espera: para una gran parte del cristianismo naciente, el Mesías no había venido aún.

El acuerdo es universal para reconocer que los manuscritos del Mar Muerto vienen a acrecentar sustancialmente nuestro conocimiento de la base judía de la Cristiandad. Se acepta ya que la literatura Paulina o Johanita puede ser comprendida justamente por esas bases judías.

Fue siempre reconocido que el Cristianismo emergió del Judaísmo y para la primera Iglesia, eso no era solamente un hecho histórico, sino una verdad teológica.

Muy significativo es el hecho de que el Nuevo Testamento no menciona el término Cristianismo. Esto se produce solamente en el segundo siglo (Ignatius), pero es cierto que aquellos que escribieron el Nuevo Testamento no sentían ninguna necesidad para tal abstracción.

Durante más de cincuenta años, el término "escatología" fue la palabra clave en los estudios bíblicos. Alberto Schweitzer se ha convertido en el símbolo para esa nueva forma de estudio, aunque la reorientación fue aportada más de una década antes por Jh. Weiss (Die Predigt Jesu von Reichte Gotte, 1892)2.

Pero, el descubrimiento de los rollos del Qoumrâm trajo una nueva luz a esas cuestiones. Estamos ahora, por primera vez, en condiciones de comparar la espera mesiánica de la secta judía llamada los Cristianos con la de otra otra secta judía, ya en escena en los tiempos de Jesús.

El término secta es empleado aquí a propósito, pero Josefo presenta a los Fariseos, Saduceos y Esenios como filosofías. Sin embargo, la estructura de los Fariseos y Saduceos difiere de la de los Esenios; los primeros pueden ser comprendidos como "partidos", ya que a pesar de sus diferencias de opinión ellos tendían a influir en la vida de los judíos. No había nada en la adhesión a esos partidos que diera a pensar en una significación teológica o escatológica. Por el contrario, eso era precisamente lo que pasaba entre los Esenios. Ellos no formaban un partido, sino una Comunidad del Nuevo Contrato, por la iniciación y la obediencia ellos eran los Elegidos. Es bajo esta forma que se encuentra la importancia de distinguir a la Comunidad Esenia como secta, pero muy superior a los partidos de Fariseos y Saduceos.

Desde entonces, una vez bien puesta esa distinción en el espíritu, es fácil, para cualquier lector del Nuevo Testamento, reconocer que la iglesia primitiva (cristiana) debe ser mirada como secta. Hay que señalar que los Cristianos se nombraban a si mismos, también, los Elegidos y que su bautismo era considerado como un acto iniciático.

El Serek ha-yahad (Manual de Disciplina, en el conjunto del Qoumrán) contiene dos columnas de reglamentos para la "disciplina en la iglesia" y demuestra que no se trata de una simple disciplina por razones educativas solamente. El castigo es descrito en términos de "exclusión de la Pureza" y, por eso mismo, exclusión de la comida en común. Las comidas no son arbitrariamente escogidas como el punto focal de la Santidad de la secta, sino como la anticipación del Banquete Mesiánico y por ese hecho aquel que no es digno es, en consecuencia, excluido del banquete como es al mismo tiempo excluido de su contraparte en la Comunidad.

El hecho simplemente de mentir, por ejemplo, excluye similarmente de la Pureza, por un año, a semejante pecador, y lo priva de un cuarto de su ración alimenticia cotidiana.

Llegado a ese punto, es tentador plantear la vieja cuestión a propósito de la significación de la palabra griega epiousios que se encuentra detrás de la traducción de la plegaria "Padrenuestro" (Pater noster): "danos hoy nuestro pan cotidiano". El Evangelio apócrifo a los Hebreos dice: "danos hoy nuestro pan para mañana", forma que está mucho más de acuerdo con la significación precisa de la palabra griega y puede ser sustentada así por la única demanda, en griego secular, donde ha sido encontrada (la ración concedida para el día siguiente).

Sin embargo, el texto de la plegaria "Padrenuestro" es fuertemente escatológico. Se trata fundamentalmente de una plegaria para la venida del Reino y la liberación del demonio de la impureza. En tal sitio original y a la luz de una estructura de anticipación del Qoumrâm, una plegaria por la participación de la comida paradisíaca, confiere inmediatamente un sentido perfecto a "Danos hoy nuestro pan para mañana".

En lo concerniente a Jesús, la cuestión no es tanto saber si él intentó ser un Educador, un Rabino (un Maestro) para el movimiento religioso en marcha en la época, o si él mismo creía ser el Mesías, el Hijo de Dios. Las dos alternativas reales están, desde ahora, totalmente en el marco de la Promesa y del Advenimiento. ¿Fue o no fue el Mesías o solamente el anunciador, el profeta que viene a anunciar que el Reino se encuentra al alcance de la mano? Es a la luz de esa alternativa que las ideas mesiánicas de los textos del Qoumrân, devienen en paralelos muy significativos.

En el "Comentario de Habakkuk" (pesher) (VII, i f.). El Maestro de la Rectitud parece ser el fundador de la secta del Qoumrân. El fue ciertamente mucho más que un Educador, era quien había recibido la autoridad para revelar "la fase final del Fin que no fue dada al mismo profeta Habakkuk".

La publicación de ciertos fragmentos de la Cueva IV, ha hecho resaltar claramente que ese Maestro, nombrado "el Intérprete de la Ley" en el Documento Damasco, (VI-7, VII-18) puede ser identificado con el Mesías sacerdotal que debe elevarse en los últimos días.

J. M. Allegro (en Further Messianic References in Qoumrân Literature) asegura que hay una posibilidad de que "el Intérprete de la Ley" sea identificado con el Profeta que debe venir con los dos Mesías. Así mismo, él permanece como una "figura mesiánica".

A pesar de todo ello, el carácter mesiánico de la Comunidad del Qoumrân es flagrante. Son ellos mismos los que deben recibir a los dos Mesías y al Profeta Mesiánico. Y K. Stendahl3 concluye: "Así pues, puesto que nosotros encontramos que los Mesías todavía están por venir, la secta del Qoumrân debe ser nombrada una comunidad mesiánica en un sentido mucho más específico de lo que al Judaísmo en general, se lo podría llamar también mesiánico. Los acontecimientos mesiánicos comienzan en forma de anticipación, la Comunidad es una manifestación del Nuevo-Contrato de la Edad por venir. El Maestro de la Rectitud no existía aun, pero debía volver a venir como un Mesías".

Sabíamos por las descripciones de Josefo y de Filón, que los Esenios tenían doctrinas secretas, pero ni E. Renan, quien tomó la posición de que el Cristianismo había nacido del Esenismo, ni Eduardo Schuré quien en los Grandes Iniciados sostiene la tesis de que Jesús fue iniciado por los Esenios, podían tener pruebas tangibles de lo que decían. En efecto, ellos ignoraban en su época, la existencia de esos textos reveladores encontrados hace solamente tres años.

Oscar Cullmann4 en su libro sobre los Pseudo-Clementinos, escritos judeocristianos cuyos elementos más antiguos (el "Kerygmata Petrou" preservan un material de una Cristiandad judía primitiva, defiende la tesis de que existe sobre el eje del Judaísmo, una especie de Gnosticismo Judío, que juzgado exteriormente debe ser considerado como la cuna del primer cristianismo.

La evolución que se supone generalmente, de un estrecho cristianismo judaico hacia un cristianismo helenístico universal, es un esquema artificial, que no corresponde en nada a la realidad histórica. Las dos tendencias existían en la iglesia primitiva y la historia del Cristianismo primitivo es la historia del inter-juego de esas dos tendencias, presentadas juntas desde los inicios en la iglesia Palestina. Según Cullmann, la cristiandad Palestina habría podido extraer elementos Helenísticos que habrían traspasado las fronteras nacionales del Judaísmo y esto era conocido mucho antes del descubrimiento de los nuevos textos. Pero, al presente, tenemos una confirmación clara y precisa. Ese autor agradece sobre todo a M. Lidzbarski quien hacia 1920 publicó sus trabajos sobre el re-descubrimiento de los textos llamados Mandeos y que nos hacen conocer un movimiento bautista Pre-Cristiano, que salió de Palestina y Siria, llegando a influir tanto a los discípulos de Juan Bautista como a los de Jesús. Además debía haber un lazo entre los primeros cristianos y la tardía literatura judía de Enoch.

Las críticas contra el Templo expresadas por Jesús en los Sinópticos (citadas por Juan en una forma aún más fuerte) corresponden a la actitud de los Esenios contra el Templo Judío, sobre todo en lo que concierne a los sacrificios. Escribe Filón, en Quod omnis probus liber. § 75, que los Esenios rechazaban los sacrificios de animales. Según un pasaje de los textos de Josefo (Ant. 18, 1, 5), enviaban dones al Templo pero no participaban ellos mismos en las ceremonias.

En fin, si los Esenios no están mencionados en el Nuevo Testamento, es precisamente por el hecho de sus estrechos contactos con los primeros cristianos y por eso mismo los discípulos de Jesús no tenían que combatirlos como a los Fariseos y Saduceos, mencionados numerosas veces. Es posible concebir que el Pensamiento Esenio, como la práctica, hayan entrado al inicio de la Cristiandad por intermedio de Juan Bautista. Sabemos ya por el Evangelio de Juan que los primeros discípulos de Jesús fueron en primer lugar discípulos de Juan Bautista. El mismo Jesús se presenta como siendo ante todo un discípulo de ese Bautista Juan (Mateo, XI: 11, 13, 14).

Saber que ha existido un lazo entre los Esenios y los discípulos de Juan, es saber al mismo tiempo que había un lazo entre los Esenios y los discípulos de Jesús. En el Evangelio de Lucas, leemos que Juan vivía en el desierto de Judá antes de comenzar a bautizar. Ese desierto estaba justamente en el lugar en el cual los Esenios tenían sus claustros y sus cuevas. Es imposible pensar que Juan pudo vivir ahí sin entrar en contacto con la Comunidad de los Esenios. Asimismo aun si no hubiese sido un miembro, debió por lo menos estar influenciado por ellos, aunque hubiera sido para fundar un movimiento mesiánico independiente. Por otra parte es preciso saber que Juan nació de una familia de sacerdotes. Cuando se sabe de la importancia de esa clase entre los Esenios y sobre todo del sistema de vida, se está en derecho de preguntar si Juan no habrá nacido simplemente, en el mismo seno del Esenismo, siendo inclusive hijo de miembros de la Comunidad.

R. Bultmann (en Die Bedeutung der neuerschlossenen mandaischen und manichaischen Quellen für das Verstandnis des Johannes-Evangeliums) expone que en muchos casos es fácil explicar la influencia indirecta del Esenismo en los inicios del Cristianismo. Para concluir, es preciso dar énfasis a un punto que puede devenir importante cuando se plantea otro: el de los contactos quizás más directos entre los Esenios y los Cristianos. Por un lado, hay un interés particular en el cuarto Evangelio, en Juan Bautista y su secta y, por otro lado, está el paralelismo entre esas concepciones y las de los Mandeos. Así, ese Evangelio es, posiblemente, un lazo en la secuencia: Qoumrân-Juan Bautista-primeros cristianos.

* * *

Durante nuestro viaje a Siria y Líbano estuvimos muy ansiosos por encontrar huellas o vestigios del Esenismo. En Damasco, aquello que animó nuestro interés, más que la gran Mezquita, fue las cuevas donde los primeros cristianos se reunían alrededor de Pablo.

F. A. Schilling ("Why did Paul go to Damascus?") en la "Revista Teológica Anglicana" (1934) hace resaltar que los Esenios se habían instalado en Damasco y que el mismo Pablo, después de su conversión, permaneció allí igualmente. Uno se pregunta si él no fue miembro también de la célebre secta.

Personalmente pensamos que los discípulos de Jesús, como los de Juan, fueron todos más o menos Esenios primeramente y que ellos no vieron ninguna objeción en predicar la nueva religión cristiana, creyeron en los principios universales de ese nuevo exoterismo esenio y permanecieron al mismo tiempo como adherentes a la doctrina esotérica.

Para Cullmann (en su artículo Los inicios de la Cristiandad) parece muy probable que se haya establecido un puente entre los Esenios y los primeros cristianos, por los Helenistas, que están mencionados en el Libro de los Hechos. Estos pertenecerían a la Iglesia original Palestina y fueron el resultado de la Diáspora. Ellos fueron, según este autor, los verdaderos fundadores de las misiones cristianas y fueron ellos aun quienes habrían comenzado a predicar el Evangelio en Samaria. La universalidad no fue introducida por Pablo primeramente, sino por los Helenistas y todo esto mucho antes del Apóstol. Los Helenistas, como los Esenios, rechazaban el culto del Templo y esa es la razón por la que fueron tempranamente expulsados de Jerusalén.

Según los Hechos, VI: 1, los "Helenistas" eran considerados simplemente como judíos que hablaban griego, mientras que los "Hebreos" eran judíos que hablaban arameo. Sin embargo, no hay otros documentos como prueba sobre la significación exacta de esa palabra. La palabra griega, de la cual se deriva "helenistas" (hellenizein), no quiere decir "hablar griego" sino "vivir según la manera griega". Además no está mencionado tampoco que ellos vengan de la Diáspora. Sea como sea, no se puede probar que el término "hebreos" se refiera al lenguaje hablado por las gentes designadas por esa palabra. Incluso se plantea la cuestión de saber si los Helenistas no serían judíos que se diferenciaban del Judaísmo oficial, mostrando tendencias más o menos esotéricas, de un origen sincrético.

En "The Early Church" (1956), Cullmann demuestra que el Evangelio de Juan estaba particularmente interesado en esos Helenistas y su trabajo de misioneros, pioneros en Samaria. En efecto, ese Evangelio ha emprendido la rehabilitación de los Helenistas. En el Evangelio de Juan (IV-38) Jesús dice que no son los Apóstoles sino otros "quienes comenzaron la misión en Samaria" y que entonces los Apóstoles solamente"entraron en" el resultado de su trabajo. Esto corresponde exactamente al relato de los Hechos VIII. Ese pasaje cuenta como la Misión en Samaria fue inaugurada por los Helenistas, especialmente por Felipe, uno de los SIETE (septenario que, entre los Helenistas, probablemente jugó el papel que los DOCE en la otra porción de la Comunidad).

Se ha notado que entre la Literatura de los primeros Cristianos, es justamente el Evangelio de Juan el que muestra la más estrecha relación con los textos del Qoumrân. K. G. Kuhn llegó a esa conclusión inmediatamente después de los primeros descubrimientos hechos cerca del Mar Muerto (Die in Palastina gefundenen hebraischen Texte und das Neue Testament, 1950).

H. Odeberg (The Fourth Gospel, 1929) había ya concluido en la relación entre los cuatro Evangelios y las Escrituras Esotéricas Judías, como por ejemplo las Odas de Salomón y los textos rabínicos de carácter místico.

Se puede concluir que, primeramente, hay relación entre los cuatro Evangelios y los Helenistas. En segundo lugar, una relación entre los cuatro Evangelios y la secta del Qoumrân.

Terminando su artículo sobre la "Significación de los textos del Qoumrân" (en el Diario de la Literatura Bíblica, 1955) O. Cullmann, asegura que no es suficiente que la Secta del Qoumrân tenga un Maestro de la Rectitud y escribe sobre el Espíritu: el Maestro y el Espíritu no dominan todo el pensamiento y la vida de la comunidad, como Jesús y el Espíritu que es dado a aquellos que creen en Él, dominan al Cristianismo. Ese impulso dinámico falta en la secta del Qoumrân, dice él, y es por esto que los Esenios han cesado de existir después de la guerra judía del año 70, mientras que el Cristianismo puede sobrevivir a esta crisis y a partir de ahí, extenderse sobre el mundo.

Ese autor habla no tanto de la desaparición de la secta del Qoumrân, sino más bien de su absorción en los Gnósticos judeocristianos, que fueron conocidos también como Pseudo-Clementinos.

Algunos han creído que los Esenios del Qoumrân se convirtieron en los Ebionitas pero, es mucho más probable que la Comunidad se haya dispersado y haya sido absorbida por los grupos judeocristianos del distrito Este del Jordán, degenerando poco a poco, para no formar más que una secta judía abierta a toda clase de influencias sincréticas.

Personalmente hemos constatado a menudo que reina una gran confusión a propósito de los Esenios, considerados casi siempre como una simple y pequeña secta judía, la cual no es, en realidad, sino el resto de esa famosa Comunidad que existía antes como Orden Iniciática. Por supuesto, su enseñanza esotérica ha debido perpetuarse en otros grupos. Todo ese problema nos es conocido por haberlo estudiado ya en nuestra serie de los "Grandes Mensajes", en particular en el Libro III, además de las menciones que ya hemos hecho igualmente en esta serie de "Propósitos". Es evidente que se poseen pocas huellas históricas sobre el origen mismo de los Esenios, sobre todo en tanto que vehículo de la Augusta Gran Fraternidad Universal. Como Preservadora de la Tradición (Orden Iniciática) se encuentran algunas marcas de su Misión Esotérica, pero para los Doctos Oficiales eso no es suficiente. Algunos han definido el Esenismo como una fusión de Budismo y Mazdeismo que contaba como fundador al Venerable Elkesai que quizás no era sino un jefe de la Comunidad en una cierta época. Todo ello es dar una forma bien tardía a los Esenios que por su nombre siríaco eran entonces los Aschaim.

"Aschai" es aquel "que bautiza" y entre esos "bautistas" viene al espíritu inmediatamente Juan-el-Bautista.

Ese asceta fue sin duda, en esa época, el Maestro de una comunidad esenia, aunque su género de vida parece indicar que él ya era independiente, al mismo título que más tarde Jesús, después de haber sido educado en un Santuario, "se nazareanizó" para llegar a estar, cual un "sannyassi" de la India, sin bienes y sin ataduras, ni siquiera con su Comunidad de Hermanos (ver en la Biblia, Números VI: de 1 a 9 ; Jueces, XIII: de 3 a 5 ; Amós II. 11 y otras citas para el Nazareato).

El "Nazarith" es un poco como el "Saddhu" en Oriente, es el Santo Hombre, que se emancipa de su clan. Los Esenios tenían así "Misionados" que se desataban de la Orden para ir a enseñar, profetizar, curar... Esa independencia no estaba en oposición a la Orden, sino que era simplemente un desate, una liberación de las disciplinas, de las obligaciones y las responsabilidades.

Nazareanizarse era pues alejarse de la comunidad de los Nazarenos sin por ello desatarse de sus principios; quizás era, al contrario, acercarse mucho más aun a la meta real del Nazarith (nazar = dedicado a Dios) que era justamente el abandonarlo todo para acercarse mejor a Dios.

Es en ese sentido también que Juan Bautista se aislaba en el desierto, con el fin de estar más cerca de la naturaleza y más cerca pues de lo Divino. Se pretende que él se alimentaba del insecto langosta y de la miel de las abejas. Sería preciso saber que la palabra fue mal interpretada, ya que en realidad se trataba del árbol-langosta, que es en realidad el algarrobo (de la familia de las Leguminosae), del árabe "kharrûbah", bien conocido en la cuenca mediterránea. Puesto que se trataba de los granos de ese árbol, uno se pregunta por qué no ha sido traducido por "desgrano" puesto que un pasaje del hijo pródigo relatado por San Lucas (Cáp. XV, vers. 16) dice: "El hubiera querido saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba".

En tanto que Esenio, Juan Bautista ciertamente no debía absorber carne animal; sin embargo en un interesante estudio sueco, Bo Reicke, discute ese aspecto igualmente: "Nytt ljus over Johannes doparens forkunnelse". Las langostas están clasificadas entre los alimentos propios (limpios), en la Biblia (Levítico XI -21).

El Ministerio de San Juan Bautista se ejercía en la parte salvaje de Judea, cerca de las montañas desoladas sobre la rivera oeste del Mar Muerto. ¿Qué hacia él en ese lugar? Es según su mismo testimonio que uno encuentra en el Evangelio de Juan (I-23) la respuesta: "Yo soy la vía* de aquel que grita en el desierto". "Allanad el camino del Señor".

Sepamos, no obstante, que ese territorio definido como "el desierto" de Judea está justamente ocupado por una serie de cuevas de donde provienen precisamente los famosos manuscritos del Mar Muerto, mejor conocidos como los rollos de Qoumrân, según el nombre del precipicio que corta transversalmente las secciones de los acantilados. Es ahí donde vivieron los Esenios, en cuevas (algunos vivían en tiendas y se trasladaban) y es en ese lugar también donde tenían un edificio al cual iban para estudiar, dar culto, meditar, bañarse, comer y vivir en pequeñas colectividades. (Un Santuario sobre las bases de los "Ashrams" en la India).

Su "Manual de Disciplina" traído a la luz por el descubrimiento de los famosos pergaminos, da la razón de aquello.

"Ellos se separarán de las aglomeraciones de los hombres perversos para ir a los sitios solitarios para preparar el camino del Señor, como está escrito: En la soledad preparad el camino del Señor. Nivelad en el desierto una gran ruta para nuestro Dios".

En el Serek ha-yahad (VIII: 13-16) está dicho que eso significa que es preciso estudiar la Ley que Él ha mandado a través de Moisés, así como todo aquello que ha sido revelado tiempo tras tiempo, de acuerdo con lo que los profetas han revelado por Su Espíritu Santo.

El señor Delcor en Diversas maneras de escribir el Tetragrama sagrado en los antiguos documentos hebraicos (1955, pág. 145-173) explica: "Para el escriba de ese documento, ni siquiera la palabra "Señor" podía ser escrita por Yahweh (corrupción que se da hoy día, a menudo, con el término Jehovah). En efecto, hay cuatro puntitos en lugar de las cuatro letras del Nombre Inefable. En la línea superior del manuscrito, en las marcas indirectas, existe una mención de sustituir por: H U H A".

Personalmente, hemos atraído la atención varias veces sobre esa imposibilidad de traducir palabras de lenguas-madre. Además, hemos analizado la manera de escribir ese Nombre Divino. El Tetragrama Sagrado: Yod-Hé-Vaw-Hé que se escribe a menudo Iévé latinizando el vocablo, es evidentemente tan inexacto como Yahweh, pues las cuatro letras hebraicas tienen una definición muy particular así como un valor excepcional. Se sabe ya que el Yod puede ser invariablemente comprendido como "i", "j", o "y"; en cuanto al Hé, corresponde tanto a la letra "e" como a la "h". El "Vaw" hebreo sustituye fácilmente al "o", o bien a "v", o aun a "w", aunque puede traducirse igualmente por "u", puesto que es considerado como la letra plástica por excelencia asimilable pues a nuestras vocales (el alfabeto hebraico está compuesto de 22 letras, todas consonantes).

Por otra parte hemos estudiado también el mecanismo que hace de Yod, la décima letra, una substitución esotérica del 'Aleph', primera letra.

Es eso lo que ha dado nacimiento al principio varonil "Yod" (transformado en "aleph"), ADAM y al principio femenino (Hé-Vaw-Hé) EVA. Es aquí que el nombre Divino: I E V E (Yod-hé-vaw-hé) toma todo su valor en la manifestación de esta primera cultura humana.

En cuanto a HUHA, o más bien AHUH (Aleph-Hé-Vaw-Hé en el sentido de la lectura en hebreo), es pues otro fenómeno esotérico por el mecanismo de la sustitución de Yod en 'A' y de Vaw, con el valor de la letra 'u'. Quedando el Hé con su valor, en su aceptación ordinaria, de "h", por las razones ya explicadas en nuestro Folleto No.II de esta serie de "Propósitos". Comentamos igualmente con amplitud esta cuestión en el número XIV en el cual hacemos sitio también a las explicaciones sobre la importante cuestión del desierto.

C. H. Kraeling (en "John the Baptist", 1951) explica que Juan Bautista creía igualmente que el camino debía ser preparado en el desierto y que el Mesías haría su aparición ahí. De todas maneras, él se sorprende de cómo ha podido vivir y por quién podía ser asistido o quién velaba sobre él... Ese prominente escolástico americano, ve ese detalle como "intrínsecamente improbable" y supone más bien que ese pasaje de las Escrituras (Luc. I: 80) ha servido ampliamente para reemplazar un "blanco" en un período de la vida de Juan Bautista.

Por nuestra parte, podríamos fácilmente aceptar que Juan recibió la hospitalidad precisamente de los Esenios (si no fue miembro activo, directamente), así como Jesús, en el período del cual no se hace mención en las Escrituras. Nosotros nos inclinaríamos a pensar que desde la edad de 12 años (última época mencionada en la vida de Cristo-Niño) hasta la edad de 30 años (época en la cual Jesús se presentó en el Jordán), Jesús habría vivido en un Santuario Esenio en el que recorrió como Nazareno las diversas regiones en las cuales se encontraban los Colegios Iniciáticos (existen huellas de su paso en Asia Central).

Josefo, el antiguo historiador judío, describe al principal grupo de los Esenios "desdeñan el matrimonio, pero adoptan a los hijos de los otros hombres considerándolos como su propia progenitura y los modelan según sus propios principios".

Sabemos por otra parte que existían Esenios casados y H. L. Ginsberg parece mencionar que los Esenios, solteros o no, pertenecían a la misma sociedad.

Es pues muy probable que, si Juan Bautista no era, incluso, producto de un matrimonio de Esenios, fue en todo caso educado y criado en una Comunidad que les pertenecía.

W. H. Brownlee5 en John the Baptist in the New Light of Ancient Scrolls, se inclina igualmente en ese sentido, con otros numerosos investigadores.

Él sustancialmente escribe: "No sabemos lo que ha podido decidir a sus padres a enviarlo entre los Esenios. Es posible que ellos mismos, aunque sin ser Esenios, hayan sido sin embargo simpatizantes, o incluso que, muertos los padres, el niño fuera adoptado por los Esenios. De todas maneras esa existencia entre los Esenios llenó un vacío inexplicable en la vida de Juan Bautista y se explicaría muy bien en particular por la forma de enseñanza por la cual optó a continuación".

En los textos del Qumrân, encontrados en la cueva I, el manuscrito presenta a los Esenios atribuyendo un gran lugar a los Sacerdotes. Es posible que Zacarías, el padre de Juan Bautista, pensara que había ahí un buen porvenir para su hijo. En un grupo en el cual se practicaba el celibato, los sacerdotes podrían llegar a ser escasos.

No todos los sacerdotes que oficiaban en Jerusalén eran Saduceos, sino que la religiosidad de algunos de ellos se inclinaba más hacia los Fariseos. Es a ese grupo piadoso que pertenecían Zacarías, Simón y, probablemente, todos aquellos que se convirtieron fácilmente a la fe cristiana.

Los Esenios creían en el arrepentimiento, pero también querían la completa separación de la Sociedad. En sus reuniones no aceptaban ni siquiera extranjeros. Por otro lado, una gran parte de su enseñanza se mantenía secreta y para unirse al grupo se necesitaba un período preparatorio de dos años, antes de la aprobación de la adhesión a la Comunidad.

Por ese hecho, resalta que muy ciertamente ellos se vieron obligados a tener un sistema con una Misión exotérica y de un Orden esotérico.

En realidad, ellos se preparaban mucho más para la llegada del Mesías que para una acción en beneficio de la nación. Recordemos que se trata de una época llamada "negativa": la Era Pisciana (la Edad de los Peces) que se acercaba. Los Colegios Arios (los Templos Iniciáticos de la Edad del Cordero) cerraban poco a poco sus puertas, así como hoy las Escuelas de Acuarius hacen su aparición un poco en todas partes, marcando así la Edad positiva del Acuario, la Nueva Era Acuariana (simbolizada en el Zodíaco por "El Aguador", el signo del Hijo del Hombre).

La atención de Juan Bautista fue atraída por la referencia a la "voz gritando en el desierto". El se fue, pues, de entre los Esenios para convertirse en "esa voz"... Lejos de aislarse, sin embargo, buscó una soledad relativa en la cual pudiera predicar a las gentes. Sus dos centros de actividad fueron: Betania, más allá del Jordán (Juan I: 28) y Aenón cerca de Salim (45 km. al Norte de Betania). Esas dos poblaciones eran puestos de comercio sobre importantes y grandes líneas de comunicación en las orillas del Jordán. Él encontró muchedumbres que iban a Jerusalén y se convirtió rápidamente en popular, como Profeta que anunciaba la llegada de la Edad Mesiánica.

La cuestión del Bautismo es muy debatida por todos los escolásticos que se inclinaban a creer que Juan tomó ese rito de algunos misteriosos cultos orientales.

Hay que señalar, sin embargo, que el bautismo proselitista era practicado en la Sinagoga: era un rito que fue introducido para "lavar" de la mancha que se creía adherida a aquel que no había sido judío previamente. La originalidad de Juan fue que ese rito habría sido aplicado no solamente a los prosélitos sino también a las personas que eran judías de nacimiento. Pero, esto habría implicado que toda la nación era apóstata y pecadora.

Esa importancia del elemento líquido es mencionada ya muchas veces en la Biblia (Levítico XIV: 1-9; XIV: 48-53; Números XIX, etc.).

Los Esenios hacían un uso abundante del agua, para diversas purificaciones, además de baños frecuentes. El Agua Sagrada preparada con cenizas era llamada "el agua para las impurezas" (es un poco el agua empleada en Magia ceremonial) y esa "agua" es mencionada más de una vez en los nuevos hallazgos del Manual de Disciplina Esenio.

Josefo escribía también esta descripción: "Cuando ellos envían a quienes son para dedicar a Dios al Templo, no ofrecen sacrificios, porque ellos mismos tienen muchas más lustraciones puras, es por esa razón también que están excluidos del patio común del Templo, pero ofrecen sus sacrificios divinos ellos mismos" (Antigüedades judías, XVIII: 1-5.).

Joseph M. Baumgarten ha notado que el "sacrificio" de los Esenios parece ser el equivalente de las "lustraciones más puras" y por ello piensa que cuando Josefo emplea el verbo "ofrecer sacrificios", es preciso tomarlo más simplemente como "rendir culto". Los Esenios ven "más puras" sus lustraciones a causa de la Ley que las especifica (Números XIX: 19), lo cual hace que un hombre, propiamente (en el sentido de "hombre puro") sea aquel que es ceremonialmente puro como miembro de su Orden.

Esa purificación por el agua (el agua lustral diríamos nosotros en Magia) está generalizada, con todo el valor que eso comporta. Se encuentra esa práctica en particular en la India, con los "Melas" en los bordes del Ganges y otras reuniones santas cerca de los ríos sagrados como lo hemos mencionado ya en nuestros escritos precedentes, tanto como en la Iglesia Católica actual.

Entre los maravillosos descubrimientos en el Khirbet Qoumrân hay un buen número de cisternas, hermosas y muy bien construidas; algunas están fuera del lugar sagrado, bajo la terraza, pero otras están al interior. Eran alimentadas por un acueducto que conducía el agua de lluvia desde la montaña arriba de la terraza hasta las cisternas en la Santa Comunidad. Los fundamentos de la secta para las abluciones rituales demuestran que la mayoría de aquellas eran utilizadas para los ritos del baño. Se ha podido ver catorce escaleras que descienden hacia el estanque. Se notará inmediatamente que ese es no solamente el múltiplo del número sagrado siete, sino que aun -lo hemos ya estudiado en el Propósito VII- es el símbolo de los elementos en juego en el Emblema de la Rosa y la Cruz (ver la ilustración en nuestro Propósito XIX): los diez círculos que forman el rosetón y los cuatro brazos de la cruz. Hay que notar también que en el Tarot egipcio, el 14 es el Arcano de las Dos-Urnas... Esa doble Ánfora parece precisar bien por una parte el estanque para los baños externos, y el otro, para la purificación interna: hay allí pues, un símbolo esotérico muy poderoso.