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jueves, 17 de diciembre de 2009

ENFOCATE EN TUS METAS


¿Qué te ayuda a enfocarte en tus metas? …

Quizás comenzar a responderme estas preguntas y reflexiones que fui planteando, me pongan de cara con cosas que tenga que aprender, ya sepa administrar mejor mi tiempo, aprender a hacer con otros, diseñar acciones para lograr aquello que quiero, … en cualquier caso, probablemente ya estaré en camino o más cerca de él. Hoy comienzo, ya veré como sigo luego, pero hoy comienzo….
Nota: La finalidad de esto que les acerco hoy, es no sólo que aprendamos a ser más efectivos para lograr lo que queremos sino también aprender a vivir con más bienestar y con un hacer ecológico. Y ambos van de la mano. Está más que demostrado que cuánto más felices son las personas mejor se relacionan con los otros y más tendencias Pro sociales y de preocupación por los otros tienen.
Cuánto mejor y más feliz esté yo, más voy a poder aportar a los otros y al mundo.
Preguntas de hoy para Refle - Accionar:
1.    ¿Te tomas un tiempo periódicamente para ver si está viviendo del modo que quieres? ¿Estás planificando cada día de modo de que incluya espacios para hacer aquello que te gusta y disfrutas, y/o aquello que tiene que ver con tus sueños?
2.    ¿Qué método utilizas para tener presente siempre tus objetivos en tus elecciones? ¿Dices "no" todas las veces que quieres decirlo?
¿Cuánto tiempo diario dedicas a hacer algo por ese proyecto o por ese sueño? ¿De qué modo podrías ser más efectivo en tus acciones: diagramando más tus días, pidiendo ayuda, asociándote con alguien, aprendiendo algo?
3.    Si no lo estás haciendo ¿De qué forma podrías comenzar? ¿Podrías comenzar armando un plan de meta y diseñar con qué breves acciones podrías comenzar? Recuerda que por breve que sea lo que hagas cada día o cada semana para lograrlo, siempre estarás más cerca. Aquí la clave es la constancia.
4.    Si crees que tu sueño es imposible: quizás sería bueno que revises los fundamentos de esa imposibilidad, que busques más información al respecto, que pidas opiniones, que te juntes con otros a ver de qué modo puedes adaptar ese sueño para que sea parte de tu realidad.
A veces puede ser tan fácil como desactivar el piloto, a veces sólo con eso alcanza para poder volver a poner foco en las cosas que quiero lograr. Otras veces necesitamos ir un poco más allá: necesitamos cambiar hábitos, aprender algo que no sabemos, creer que es posible que realicemos casi la mayoría de nuestros sueños. En cualquier caso,  probablemente  creer firmemente que lo podemos alcanzar es el punto de partida para estar en camino; pero eso solo no alcanza.
Hace falta decidirme, enfocarme y hacer.
Lo que quiero compartir tiene que ver con centrar nuestro foco en aquello que queremos y caminar hacia allí.
Y en esto de centrarnos, hay muchas cosas que me han resultado en mucho.
- Dedicar un tiempo diario a planificar el día antes de comenzar la jornada: Me permite también aprender a ahorrar tiempo. 
- Fijarme si estoy haciendo cosas para lograr aquello que quiero. Y en este sentido no importa que lo haga sea mínimo, importa que haga.
Siempre voy a estar más cerca si voy accionando, por mínimo que sea ese accionar. 
Revisar cada una de las elecciones que hago durante el día: el año pasado en un seminario que Lair Ribeiro dictó aquí en argentina uno de los grandes aprendizajes que rescaté fue éste: El preguntarme antes de cada elección si eso tiene que ver con lo que me importa, si esto que voy a elegir es útil o adecuado, si me sirve lo que estoy haciendo o eligiendo para lo que quiero lograr.
Esta pregunta tan sencilla que parece casi una obviedad me hizo cambiar muchas elecciones en ámbitos muy diferentes de mi vida.
A partir de esto, podemos comenzar quizás a delegar determinadas cuestiones, a dejar de lado cosas que nada tienen que ver con lo que importa para mí, a trabajar en ser más conciente en qué utilizo mi tiempo y dedicar al menos un tiempo cada día a aquello que quiero.
A decir NO –o aprender a decir no- a aquello que no me interesa ; a hacer acuerdos, alianzas, intercambios que me permitan hacer cada vez más lo que me hace bien y me hace feliz.
A salirme de rutinas que no me resultan efectivas en pos de lo que quiero lograr.
A correrme del lugar de quejarme –aunque solo me queje mentalmente- y cambiar las quejas por reclamos, ya que éstos son más efectivos y me permiten ganar tiempo y efectividad en el hacer.
Imagínate que lo quiero es lograr mi libertad financiera.
Entonces me digo que ya comenzaré cuando la crisis económica pase, o cuando consiga un mejor trabajo, o cuando logre aumentar las ventas. El problema con esto es que  cuando espero que todas las condiciones se den, finalmente las condiciones propicias y perfectas, pocas veces llegan… Por eso es mejor, que yo me preocupe en crear mis propias condiciones, o me adapte y comience con lo que hay
Podría ser que comience por ver si puedo disminuir mis gastos mientras voy accionando para aumentar mis ingresos. Puedo comenzar cada semana o cada mes, proponiéndome un ahorro o una inversión aunque sea de 100 dólares al mes, o de 50. Eso no importa, el comenzar y ser perseverante en sostener lo que comencé me va a dar el impulso para poder ir por más luego. 
Quizás lo que quiero es trabajar en algo que me gusta y que no es lo que hago ahora: Nuevamente imaginemos que las condiciones no están dadas: podré comenzar por aprender lo que haga falta -si es que hace falta-; o comenzar part-time a trabajar en mi proyecto, quizás asociarme con otros, o dedicar parte del sábado a ese proyecto, tal vez comenzar a conectarme con gente que facilite que mi proyecto se ponga en marcha. Trabajar un tiempo x mínimo aunque sea ad honorem para aprender y relacionarme, quizás hasta pueda hacerlo dentro de la misma empresa.
- Según las estadísticas y la propia experiencia; los resultados son contundentes. Podríamos trabajar entre un 20 y un 50 por ciento menos horas al día siendo eficientes, y usar el tiempo “libre” en nuestro desarrollo, pero está en nosotros comenzar con el cambio, no en los demás.
O tal vez lo que tengo ganas y me hace bien es ayudar a otros y no lo hago porque estoy esperando tener tiempo. Pero hace años que vengo esperando tener tiempo y ese tiempo nunca llega. En ese caso, podré decidirme y acordar –por ejemplo- con un comedor infantil en ir una vez por mes a ayudar con los niños. 
En cualquier caso, la idea es comenzar, eso me va a poner en camino, va a reforzar mi auto-estima y me hará que me sienta más satisfecho conmigo mismo, y estaré mejor con los otros…
Comentarios:
Cuando leí este articulo no pude evitar asociarlo con 3 cosas:
1) Planificación…. una buena planificación es la base más sólida que podemos darle a cualquier proyecto. Y no debemos caer en la equivocación de pensar que tomarnos tiempo en planificar nos robara tiempo en la ejecución, muy por el contrario, acelerara la misma y con objetivos más claros sabremos que métodos aplicar, que instrumentos nos serán útiles y también a que personas deberemos recurrir en caso de que esto fuere necesario. 

2) En cuanto al tiempo que podemos dedicarle a nuestro desarrollo cuando logramos trabajar menos pero mas efectivamente…me recuerda a" El éxito de los perezosos"---un libro donde a pesar de su aparentemente utópico titulo, se destaca que es durante nuestros momentos de ocio creativo cuando mejores ideas procesamos para nuestro desarrollo, el de nuestros negocios etc .Muchos creen que “ trabajar a lo esclavo” nos redituara mas dinero, y sin embargo olvidan ver como los mas pobres dentro de la escala social son muchas veces los que mas trabajan y los que menos ganan. Solo se trata de tener el poder de organizarse, delegar y sobre todo tener en nuestras mentes la “situación laboral ideal “y el camino que deberemos recorrer hasta obtenerla. 

3)… No esperar a la situación ideal. Muchas veces el esperar el momento perfecto para que las cosas ocurran nos lleva a esperar TODA UNA VIDA.-.. Mi mama siempre dice: quien mucho elige se queda con lo peor (porque en el fondo no sabe lo que quiere).Y algo de razón tiene… si vivimos esperando el momentos perfecto para mudarnos... para empezar un emprendimiento laboral, para divorciarnos, o para tener hijos, quizás ese momento no llegue jamás. 

*Solo se trata de tener una visión realista de la situación, saber en que radica nuestro potencial y cuales son nuestras contras, y a partir de allí con fe y sin dejar de tener los pies sobre la tierra…comenzar a forjar los cimientos de nuestros sueños… creer en nosotros mismos y entonces así empezaremos a ver los milagros de la vida manifestarse mucho mas frecuentemente de lo que pensábamos.   ...Maria Fernanda.
*A medida que leía lo escrito, y reconocía la verdad que lo cubre, no podía dejar de sentirme un espermio: y a partir de ahí, presentir y elucubrar con mi vida y con la vida. ¿Vine a "competir" a vivir planificando cada día lo que quiero: si se me dio el Don de la vida, es para alcanzar riquezas y prestigios: es para ser un mensaje contemplativo: es para vivir por y para los demás? Y esto último es lo que me dio la sensación de ser más mi verdad. Luego me puse a sentir y me pregunté:¿cómo se planifica mi organismo, el organismo de todos, para mantenernos vivos? y concluí que "los organismos no se planifican; ni siquiera el cerebro se planifica a sí mismo; cada una de las miles de millones y millones de células de las que estamos hechos, simplemente son y hacen lo que tiene que hacer, para mantenernos vivos, y que esa es la acción que debo tomar: "procurar vivir, mientras muero" y buscar conocerme y comprenderme para tratar de ser feliz, con lo que soy y con lo que tengo: y cuando digo lo que tengo, me refiero a mí mismo. ¿Un soñador? ¡Tal vez! Pero la vida está en "La Desiderata", y como nadie puede dar lo que no tiene, resulta lógico pensar, que debe de existir una planificación para desarrollarse: solo que serán los objetivos que se persigan, los que determinarán el tipo de persona que serás. Solo entonces podrá cada uno alcanzar el estado de consciencia de si está dentro de los mensajes:"Amaos los unos a los otros" y "Por sus frutos los conoceréis". …Guest

La lista de cosas Pendientes
¿Cuántas cosas tienes pendientes para hacer? ¿Cómo va tu lista de cosas pendientes? ¿Cuánto tiempo dedicas cada semana  a revisar esa lista?
No sé cómo vas con tu lista de cosas pendientes y sobre todo, cuán importantes son para ti las cosas que figuran en tu lista, en cualquier caso o voy a proponerte dos cosas bien diferentes.
Normalmente la mayoría de nosotros tenemos una lista de cosas que van esperando mes a mes que les toque el momento de ser realizadas y por uno u otro motivo ese momento nunca llega.
Ya sea que estemos hablando de ordenar nuestro escritorio, de comenzar a leer alguno de los libros que hace tiempo compramos, devolver una llamada a alguien o comenzar la tan postergada dieta…
Lo primero que voy a proponerte es que revises o armes tu lista de cosas pendientes. 
Cuéntame ¿Son cosas que suelen darte vueltas en la cabeza cada cierto tiempo? ¿Te provocan cierto pesar cada vez que piensas en ellas? ¿Vas retrasándolas día a día, semana a semana o quizás mes a mes? ¿Cuánto tiempo hace que ella/s es parte de tu lista de cosas pendientes?
Una de los aprendizajes en mis primeros meses en la formación como coach fue el aprender a ubicar bien mi energía y también a alejarme de aquello que me resta energía o que me carga de energía negativa.
Y estos dos puntos están muy relacionados con lo que hoy quiero compartirte. Por un lado, el tener cosas pendientes ocupa parte de tu energía en algo que no te trae ningún resultado efectivo. Ya que te quita energía cada vez que piensas en ello, cada vez que te lamentas o te enojas contigo por no haberlo hecho.
Por otra parte, las cosas pendientes –aunque no lo notes- suelen ser como una carga encima de tu espalda, una mochila que cargas cada día en el que postergas esa tarea…
Comienza hoy mismo a acortar tu lista de pendientes:
Te propongo que re-estructures tu lista o que la armes si es que aún no lo has hecho.
•    Procura que no sea agobiante.
•    Quizás puedas dedicar un constante tiempo de 20 minutos diarios a hacer cosas de tu lista, sólo veinte minutos por día pero cada día de lunes a viernes sin excepción.
•    Trata de darte un premio cada un cierto número de cosas pendientes. (podría ser que si cumples una x cantidad de cosas de tu lista te regales ir al cine, comprarte un libro, o cualquier otra cosa que te resulte posible regalarte)
•    Fíjate si hay cosas que prefieres delegar/tercerizar, etc., o si hay algunas que prefieres eliminar porque ya no son importantes y por eso decides dejarlas de lado.
•    Si llevas años intentando comenzar a hacer algo, trata de no insistir con más de lo mismo, pues sólo obtendrás más de lo mismo. En estos casos, te propongo que utilices la creatividad o que pidas ayuda. (Si por ejemplo: llevas años tratando de comenzar el gimnasio, con resultado cero. Puede ser que pedirle a tu pareja, a un amigo o a un compañero de trabajo que se anote contigo, te facilite el comenzar, al menos hasta que tomes el hábito)
•    Trata de marcar lo hecho de un modo que resalte y destaque lo que has hecho, para que ello te ayude a motivarte y a aprender a valorarte y poner el foco en lo positivo.
Cuando la cumplas concéntrate en cómo te sientes para que así sea una lección a: prendida a futuro.
Olvídate de tu lista, tacha cada cosa anotada en ella
Esta propuesta tan diferente es útil cuando llevas tantísimo tiempo intentando terminar… o comenzar determinadas cosas sin ningún éxito. Quizás te ha pasado que llevas tiempo pretendiendo dejar tu lista de cosas aplazadas en cero, sin resultados efectivos. Muchas veces a pesar de dedicarles un cierto tiempo a nuestra lista, finalmente vemos que no logramos avanzar. Si este es el caso, te sugiero que pruebes de tachar tu lista, tacharla no implica que no vayas a cumplirlo. De hecho, si verdaderamente es importante para ti, tarde o temprano, lo cumplirás. Pero como te decía, muchas veces, cuando no logramos avanzar, hay dos cosas que he visto que nos suceden con más frecuencia: una es que muchas de las cosas de la lista, son cosas que no deseamos hacer verdaderamente y por eso, la dilación. Y otras veces es porque nos hallamos absolutamente sobrecargados.
En cualquier caso, la propuesta es que taches tu lista y te permitas estar por lo menos una semana sin ocuparte de ella, que te relajes para que de ese modo puedas recuperarte, conectarte con lo que verdaderamente te importa y entonces así surja una nueva lista ya no de cosas pendientes sino de tus próximos objetivos-








LO QUE VEMOS


Según Fritjor Capra nuestro sistema nervioso ha sido programado para captar sólo un fragmento de la realidad y con estos fragmentos, que es todo lo que tenemos, no podemos ver el todo. Esa es la razón por la que vivimos alienados, fragmentados, separados de los demás, porque sólo podemos ver un poco aquí y allá. y estos fragmentos se han estructurado como resultado de los compromisos cognoscitivos prematuros que hemos hecho.

Por ejemplo, el ojo humano puede ver entre 3.70 y 7.90 billonésimas del espectro. Esto se puede entender, pero normalmente sólo puede ver dentro de esos límites. Todo lo que sobrepase estas longitudes de onda, no existe para nosotros. Hay instrumentos o aparatos científicos que extienden esos límites, pero sólo un poco. Lo que percibimos no es exactamente la realidad. No es el aspecto real del mundo. Es literalmente nuestra manera de mirarlo.

Las diferentes especies (de animales) lo ven diferente. Si uno pasea con su perro, verá que huele un universo completamente diferente al nuestro, oye lo que uno no puede oír.

Una serpiente siente su medio más en infrarrojo. Un murciélago se orienta durante su vuelo a través del eco del ultrasonido. Las células del ojo de la abeja no pueden percibir los colores que nosotros percibimos, pero ven en la zona del ultravioleta. Cuando la abeja mira una flor, no ve la flor, sino la miel a distancia. Se pierde la flor, pero nosotros nos perdemos la miel. Los ojos del camaleón se mueven a lo largo de dos ejes diferentes. No podemos imaginar cómo ve el camaleón esta sala. ¿Cuál es entonces el verdadero aspecto, la verdadera textura, el verdadero sonido? La respuesta es: no hay más que infinitas posibilidades coexistiendo al mismo tiempo. De esas infinitas posibilidades coexistiendo al mismo tiempo, nosotros estructuramos una realidad perceptual. Y si ocurre que concordamos con ella, entonces decimos de que ahí tenemos la prueba de que existe.

    Deepak Chopra - Curación cuántica

    

EL CHIP QUE LEERA EL PENSAMIENTO


El chip del futuro “leerá” el pensamiento
       
Intel-chipInvestigadores de Intel Labs han presentado un chip futurista que cuenta aproximadamente con entre 10 y 20 veces los motores de procesamiento que se encuentran ahora dentro de los procesadores de marca Intel Core más populares. Se trata de un procesador experimental de 48 núcleos cuyo objetivo a largo plazo es incorporar unas prestaciones "increíblemente mejoradas" a los ordenadores futuros, como interfaces para la comunicación entre el ser humano y los dispositivos electrónicos. Este prototipo contendrá 48 núcleos de procesamiento de Intel totalmente programables, la mayor cantidad jamás incorporada en un único chip de silicio.

Algunos investigadores vaticinan que los ordenadores incluso podrán leer las ondas del cerebro, por lo que tan sólo deberemos pensar en un comando como, por ejemplo, dictar palabras para realizar esa tarea sin tan siquiera hablar.

Intel Labs ha llamado a este chip en prueba single-chip cloud computer, porque recuerda la organización de los centros de datos que se utilizan para crear una "nube" (cloud) de recursos informáticos a través de Internet, un concepto usado para ofrecer servicios como, por ejemplo, las transacciones bancarias online, las redes sociales y las tiendas on-line a millones de usuarios.

    


 

DESAYUNO ENERGETICO


Desayunos energéticos mediante arroz

La preparación y condimentación de los alimentos influye en la energía que reportan al organismo

El desayuno ha de ser nutricionalmente equilibrado y suponer entre el 20 y el 25% de las calorías ingeridas a lo largo de la jornada. Todos sabemos que es la comida más importante del día y que en nuestro país se compone de farináceos -pan de barra, molde y tostado-, cereales, lácteos, frutas y zumos. Sin embargo, en otros países el desayuno está formado por arroz, principalmente. Un paseo virtual alrededor del mundo permite conocer las distintas costumbres en el desayuno. En cada región, se buscan los alimentos más apetecibles que proporcionen energía, fuerza y vitalidad para hacer frente a las tareas de la primera parte del día. Las propuestas de unos países resultan sorprendentes para otros debido a la costumbre de ajustarse a comidas típicas, con apenas cambios en los ingredientes y la forma de preparación. Una idea nueva es usar el arroz en grano como componente elemental.

    Arroz para desayunar

En Japón, el Ministerio de Agricultura promueve el consumo de arroz como desayuno tradicional entre sus habitantes, mediante carteles con el lema "Have a rice day", en alusión a la expresión inglesa "Have a nice day" ("Ten un buen día").

La ventaja de consumir arroz en grano como ingrediente elemental es que se puede cocer una cantidad de arroz suficiente para desayunar durante toda la semana o, al menos, varios días. El resultado es un plato muy diferente al desayuno habitual, pero que provee de energía para buena parte de la mañana. Acostumbrarse a preparar el arroz con antelación ayuda a adquirir el hábito de consumirlo por las mañanas, cuyos buenos resultados se aprecian. Es una oportunidad para reivindicar el desayuno típico oriental, aunque con matices que lo diferencian de la receta original de los países del extremo oriente.

Se parte de arroz redondo (la elección más completa es un desayuno compuesto por arroz integral y biológico), se lava con agua hasta eliminar los restos de impurezas y polvo, y se escurre en un colador. Todavía húmedo, el arroz se tuesta en una sartén y se remueve con una cuchara de madera hasta que esté seco y adquiera un tono dorado. A continuación, se hierve en una olla a presión o en una cazuela con 1,5 partes de agua por cada parte de arroz y un poco de sal marina. Cuando la válvula de la olla avisa -o cuando comienza a hervir si se opta por la cazuela-, se baja el fuego al mínimo y se mantiene la cocción unos 45 minutos. Pasado este tiempo, se retira del fuego y se deja reposar un cuarto de hora. El plato ya está listo para comer.

Si se desea una receta dulce, se puede mezclar la ración de arroz con medio vaso de leche (las de avena o arroz son más dulces) y un puñado de uvas pasas de Corinto, y aromatizar con canela, una versión distinta al arroz con leche tradicional. Para un desayuno salado, se acompaña con semillas de sésamo tostado, pipas de girasol o de calabaza y, los más atrevidos, pueden aderezarlo con gomasio y unas gotitas de tamari.

    Grano entero, en lugar de cereal procesado

El Gobierno español, en la campaña "Despierta, desayuna, come sano y muévete", traslada a la población el concepto de desayuno equilibrado, compuesto de un lácteo, fruta o zumo y un cereal (galletas, pan, copos, etc.), que puede completarse con otros complementos (mermelada, miel, fiambres, aceite de oliva, margarina o mantequilla) .

La forma en la que se muestren los alimentos, la manera de prepararlos y cómo se condimenten influye en la energía que reportan al organismo, no sólo entendida como calorías, sino también como la sensación de vitalidad, fuerza y soporte físico y mental que se experimenta tras su consumo.

El denominador común en los desayunos es el aporte elemental de hidratos de carbono, en las diferentes versiones de cereales y derivados. Son los alimentos de consumo más usual. Los cereales en grano aportan una energía más duradera al no estar procesados y cocerse el tiempo justo. Les siguen los copos y las sémolas, además de los productos más procesados, como los cereales de desayuno y los elaborados con harinas (galletas, bizcochos, bollería, etc.), que en general son muy azucarados.

La elaboración, cocinado, condimentació n y acompañamiento de los cereales tienen efecto directo en la digestión y metabolismo. Estos factores pueden conseguir una respuesta de energía más duradera, sin sufrir sensación de hambre hasta el mediodía o el efecto contrario; es posible sentir hambre de forma repentina al poco tiempo de haber desayunado.

El consumo frecuente de azúcares en esta comida (azúcar, cacao o miel) o alimentos dulces (mermelada, chocolate, bollería, zumo, cereales azucarados, chocolateados o con miel) favorece que la digestión de los mismos sea muy rápida (en algunos casos, casi inmediata) y la sensación de energía, vitalidad y mente despejada dura menos tiempo.

    PARA TODOS LOS GUSTOS

Las nuevas sugerencias de desayunos energéticos que se plantean son diferentes a las habituales. Entre unas y otras, cada persona encuentra la que más le satisface. No se debería considerar esta comida como una obligación, ni olvidar el gusto por comer y el disfrute de un desayuno placentero, sino que los alimentos deben sentirse como un vehículo para el bienestar, la fortaleza, la energía, la vitalidad y el buen ánimo.

Éstas son algunas propuestas de desayunos diferentes para todos los gustos:

* Copos de cereales al natural, ni azucarados ni salados; como los de maíz, avena o arroz inflado.
* Muesli casero con un toque personal, como el de tres cereales con manzana y nueces.
* Copos de avena finos, por su fácil asimilación y su riqueza en nutrientes para el cerebro. Los copos se cuecen a fuego bajo con agua suficiente (espesa con facilidad) y una pizca de sal marina. Se remueven y, antes de retirarlos del fuego, se pueden añadir uvas pasas (previamente remojadas) y un poco de leche. Se cocina el conjunto unos minutos, para mezclar los sabores, y si se desea dulce, se pueden añadir unos hilos de miel. Es posible preparar esta receta con antelación y calentarla en el momento, aunque sólo se tardan unos minutos en hacerla.
* Pan integral o con cereales, untado con un poco de miel y tahini, pasta de semillas de sésamo machacadas.
* Pan integral tostado con aceite de oliva, sal y un complemento salado, como atún, jamón serrano, anchoas o queso.




    

     

    







RELACIONES TOXICAS


Si estás inmerso (o inmersa) en un vínculo de pareja que te produce mucha pena y desdicha y poca alegría y buenos momentos, que en algunos momentos te hace sentir que de algún modo llegas a desdibujarte como persona en pos de mantener una armonía o comunicación ficticias, es bien probable que formes parte de una relación tóxica. Determinarlo te será de suma utilidad para desactivarla y acceder a una vida emocional más satisfactoria.

Una relación tóxica es aquélla en la cual una o las dos personas sufren mucho más de lo que experimentan dicha y placer por estar juntos. Uno de los integrantes (y en algunos casos ambos) se ven sometidos a un gran desgaste por tratar de sostener la relación. Este tipo de vínculos provocan más insatisfacció n que felicidad, y la sensación de bienestar que pueden proporcionar en escasos momentos es muy efímera ya que para vivenciarla es necesario silenciar o pasar por alto ciertas cosas que, de darles la importancia que efectivamente tienen, causarían un profundo dolor e incluso llegarían a poner en peligro la continuidad de la pareja. Ten presente que nada bueno puede surgir de uniones entre personas que generan actitudes y emociones lacerantes que nublan tu capacidad de alcanzar la plenitud emocional que te mereces.

Las relaciones ideales entre las personas son ganar-ganar. Una relación tóxica nunca puede catalogarse como tal, son de ganar-perder y, en muchos casos, las dos personas involucradas pierden. Si tú eres quien en estos momento se está planteando si el vínculo que te causa insatisfacció n y momentos desagradables es de esta índole, piensa si hay comportamientos tóxicos involucrados. Si de a ratos preferirías no estar con esa persona porque te hiere y te entristece visceralmente, si utiliza mecanismos tales como la culpa, el sarcasmo y la burla para manipularte, si mina tu autoestima y tu capacidad de que decidas de manera individual lo mejor para ti, si has llegado al punto de no reconocerte a ti mismo, entonces eres parte de una relación tóxica y eres tú quien sin dudas pierde en esta forma de comunicación despareja.

¿Qué nos lleva a involucrarnos en relaciones tóxicas? Hay diferentes razones, a continuación detallo las más usuales:

La baja autoestima. Si nuestras creencias están basadas en sentir que no somos merecedores de la atención, el respeto o el amor de otra persona, quien aparezca será considerado (o considerada) nuestra tabla de salvación, a la que nos aferraremos con uñas y dientes porque sin esta persona,  ¿quién nos querrá? O ¿quién pagará nuestras cuentas? O ¿quién nos cuidará?

El creernos salvadores. Fantasear que nosotros podemos cambiar a esa persona, que hemos llegado a su vida para que se transforme en otra clase de ser humano, mejor, más como nosotros queremos que sea, suponer que con nosotros se comportará de una manera diferente a la que suele hacerlo, que lograremos que se operen modificaciones impensadas, son caminos de ida hacia el sufrimiento. Podemos ayudar a que otras personas cambien rasgos de su personalidad que les molesten, siempre y cuando se den cuenta de que este cambio los favorecería, decidan hacerlo y además quieran que los ayudemos. Lo que sí tenemos es la capacidad concreta de lograr que se produzcan cambios asombrosos en nosotros mismos si así lo deseamos: esta capacidad es innata, por lo que nada ni nadie podrá privarnos de ella nunca. Es sólo cuestión de tomar la decisión de hacerlo y poner manos a la obra.

El asumir el rol de víctimas. Quién nos va a querer o a aceptar como esta persona que se digna a darnos ratos de su tiempo, o a convivir con nosotros, en definitiva, a darnos momentos su (mala) compañía cuando le place. El asumir este rol implica que estaremos generando (o aceptando) a una persona que se comportará como victimario.

La urgencia de muestras de cariño. Este tipo de deseo imperioso es muy mal consejero, y se suma a la necesidad de suplir carencias profundas. A veces da como resultado el tolerar cualquier cosa por un poco de lo que atisbamos como cariño (una demostración de afecto, sexo, un regalo), pero que en realidad encubre otro comportamiento de fondo (uso, abuso, egoísmo, maltrato, falta de respeto, etc.).

Estar acompañado a cualquier precio. El miedo a la soledad es el paso preliminar hacia una posible relación tóxica ya que, vuelvo a mencionarlo, toleraremos literalmente cualquier cosa con tal de no estar solos. Considero que no hay mayor sensación de soledad agobiante que el creer que uno está acompañado por alguien que le va a hacer bien cuando esto en realidad no es así y esa persona no sólo no cumple con nuestras expectativas más esenciales sino que atenta (con marcado éxito) contra nuestra calida de vida. ¿Cómo confiar en alguien que demuestra que no quiere nuestro bien? (Aunque diga otra cosa).

El aburrimiento. La búsqueda de nuevas sensaciones, de una manera de alejarnos de la monotonía o de la rutina puede hacer que sólo veamos una faceta de la personalidad de quien nos atrae, la divertida y agradable que nos saca del letargo en el que estábamos, y no logramos visualizar el resto de la personalidad de quien nos atrae, en la cual hay comportamientos tóxicos que en un principio no identificamos. Encontrar a alguien que tiene gustos similares a los nuestros es muy bueno - ¡enmascarar una relación tóxica no lo es! Una vez inmersos en un vínculo de esta índole, se nos dificulta salir porque creemos falsamente que volveremos al aburrimiento inicial…. ¡esto depende enteramente de nosotros! Hay muchas personas que comparten nuestros gustos y sueños que no precisan crear un vínculo tóxico para relacionarse.

La necesidad imperiosa de cumplir algún rol social, como por ejemplo el de esposa/o, madre o padre tal vez pueda llegar a hacernos priorizar el fin antes que ver a la persona que elegimos como realmente es. Algunas veces tratamos por todos los medios posibles de enmascarar la realidad para seguir manteniendo las apariencias y la estructura social, aunque el costo interno suele ser demasiado alto.

El miedo a seguir avanzando en la vida. Si tenemos un vínculo con una persona que nos pone frenos o nos cercena en nuestro crecimiento y nos estancamos en cierta área de nuestra vida (ya sea personal, laboral, espiritual o profesional) ¿no somos nosotros mismos quienes aceptamos quedarnos en una zona conocida en vez de crecer, desarrollarnos, cambiar y superarnos? Tal vez ésta ha sido tu ganancia secundaria y por eso has sostenido este tipo de comunicación por más tiempo del que quisiste o creíste poder soportar.

¿Quién dijo que amar es dar sin ninguna clase de límites? En principio hay un límite bien claro, y es el respeto y el amor a uno mismo, que está por encima de todo lo demás. Si no te quieres ni te haces valer y ensalzas a otra persona al punto de priorizarla por sobre tu bienestar y estabilidad interna, incurriendo en sacrificios estériles, integras una relación tóxica. Si la comunicación con otra persona te hace decididamente mal, impide que desarrolles tu potencial, te frustra una y otra vez, implica que relegues deseos que son muy genuinos para ti, en síntesis, no sólo no suma sino que decididamente resta, ¿hasta cuándo seguirás tolerándola?

Amar con equilibrio es la clave hacia una vida emocional sana y placentera. Trae aparejado no permitir que persona alguna interfiera en otras actividades o áreas de nuestra vida, entender que es bien posible desarrollarse en lo que uno genuinamente desee, y además crear y disfrutar vínculos sanos con otras personas. No hay por qué dejar de lado nuestras expectativas, ilusiones, deseos y sueños por intentar sostener una situación que a las claras resulta insostenible, salvo que comprometamos nuestra integridad emocional, nuestra salud, el justo respeto que nos merecemos como seres valiosos que somos y el derecho legítimo a ser plenamente felices.

Si estás inmerso o inmersa en una situación de este tipo, tienes una salida… en realidad, muchas. Cuando tú lo decidas le podrás poner fin al sufrimiento y lograrás abrir la puerta de par en par a una realidad distinta, a un futuro lleno de concreciones, optimismo y buenos tratos.

En el caso de que te des cuenta que se ha generado una relación tóxica con un jefe o superior, tal vez no le hayas puesto punto final aún por miedo a perder el trabajo, a no poder valerte económicamente, a no encontrar otro empleo que pague tus cuentas… ¡bien se puede buscar un trabajo mientras nos vamos despidiendo de nuestro jefe tóxico!

Asimismo, siempre cuentas con la posibilidad real de decidir cambiar los términos de tu vínculo de pareja tóxico en el momento que estés preparado (o preparada) para hacerlo. Si te disocias del rol que asumiste en este vínculo (salvador, maltratado, quien-todo-lo- aguanta, perdedor, sumisa, etc.) la otra persona automáticamente cambiará su postura al tratarte ya que no encontrará el mismo eco de tu parte. Por ejemplo, para que haya una persona en rol de victimario debe existir su contraparte, alguien que asuma el rol de víctima. Si uno de los dos desaparece, el otro pierde fuerza y cambia su postura … ¡se desintegra este par de roles! Asimismo, este cambio de roles y de conductas desactivará el poder que la otra persona tiene sobre ti.

Tal vez no te resulte fácil controlar tus emociones o sentimientos, aunque sí puedes elegir qué hacer y qué no hacer con ellos. Eres libre para decidir qué clase de relaciones y de personas te rodearán cada día de tu vida.

'La honestidad, la integridad y un genuino sentido del amor, sean tu huella personal.'

'Mucha gente caminará dentro y fuera de tu vida, pero solo los buenos amigos dejaran huellas en tu corazón.'


'EL HOMBRE MAS FELIZ Y LIBRE,LLEVA ATADO UNA MUJER A SU CORAZON'

'El Amor es Respeto Responsabilidad y Compromiso y No se establece dònde no lo hay'.

'El amor verdadero está ligado a la plena toma de conciencia de cada acto... de cada gesto... de cada sentimiento y de cada pensamiento. ..'

El amor de pareja es la sintonía de dos frecuencias psíquicas y mentales que se van armonizando poco a poco y que gradualmente van creando una sola música. Ya no se trata de dos instrumentos musicales que suenan cada uno por su lado, sino de un dúo sincronizado y lleno de vida.

'Hay que elevarse mentalmente para luego dar un amor puro, limpio y desapegado.. ....Tiende al amor elevado, idealizado y vuela tan alto como las àguilas'.

'Para llegar al otro, la ternura es un camino mucho más corto y directo que la crítica'

'Manten un equilibrio entre el mundo de lo abstracto y el mundo de lo concreto, así como entre la fe y la razón...'

'El Ser humano tiene dentro de sí algo muy valioso; DIGNIDAD pero muchos viven ignorantes de ello'

¿Sabías que se puede extrañar aquello que nunca se ha tenido?...¿Sabí as que la nostalgia de un hipotético futuro existe?... Yo no lo sabía, tú me lo enseñaste, sin querer...

'Llega un momento en nuestras vidas en que debemos renunciar a algo o a alguien que una vez apreciabamos pero que ya no tiene más un propósito positivo en nuestras vidas. '


EL SINDROME DEL NIDO VACIO


El síndrome del nido vacío es una sensación general de soledad que los padres u otros tutores pueden sentir cuando uno o más de sus hijos abandonan el hogar. Aunque es más común en las mujeres, puede ocurrir en ambos sexos. El matrimonio de un hijo o hija puede provocar sentimientos parecidos, ya que el papel e influencia de los padres a menudo se vuelve menos importante que el del nuevo cónyuge.

Un lazo maternal o paternal fuerte entre uno o ambos padres y su hijo puede empeorar esta condición. El papel de un padre cuando el hijo aún vive con ellos es más inmediato y cercano que el que es posible cuando viven en diferentes hogares, particularmente si la distancia física entre uno y otro significa una mayor dificultad para visitarse.

        Factores sociales y culturales

El síndrome del nido vacío se ha vuelto más importante en los tiempos modernos a medida que las familias extendidas son menos comunes que en las generaciones pasadas y las personas de la tercera edad empiezan a vivir solos.

En muchas culturas, como las de África, India, Medio Oriente y el Este Asiático, los ancianos son altamente estimados y se considera que sus descendientes tienen la obligación de cuidarlos y respetarlos. En contraste con la mayoría de las sociedades occidentales, las familias extendidas son comunes en esas regiones. Sin embargo, a medida que las ciudades adoptan costumbres occidentales como parte de su industrialización, los valores están cambiando gradualmente. En una sociedad moderna, a veces resulta impráctico o inconveniente vivir con uno de los padres o cuidar de ellos exhaustivamente. Esto también se aplica si dichos padres fueron abusivos o represivos. El síndrome del nido vacío también está empezando a surgir en algunas de esas naciones, donde los valores tradicionales entran en conflicto con la occidentalización. Este ha sido el caso de Hong Kong. [1].
        Tratamiento

Es normal que los padres tengan mucho más tiempo libre cuando un hijo se va del hogar, especialmente si ya no quedan más hijos en casa. Normalmente se aconseja que los padres encuentren nuevas actividades y distracciones para ocupar ese tiempo. Sin embargo, algunas depresiones pueden ser muy severas, en cuyo caso se recomienda que se busque ayuda profesional.

        Referencias

* Webber, Christine y Delvin, David – "Empty-nest syndrome".



        



LA RECETA DE LINUS PAULING


La receta de Linus Pauling (el dos veces premio nobel), 
puede resultar útil ahora.
   
Él decía que al inicio de una enfernedad viral (mejor si se toma en las 24 horas siguientes a la aparición de los síntomas), una ingesta masiva de vitamina C producía que el cuerpo elevara al máximo su capacidad para generar anticuerpos, con lo cual lograba detenerse al virus o al menos suavizar los efectos de la enfermedad.
   
Esta dosis que el recomendaba, era de 5 g (10 comprimidos de 500 mg) en 24 horas, repartida en tres tomas (4 comprimidos iniciales, 12 horas después 3 y, 12 horas después los últimos 3). El lapso de 12 horas es porque es lo que tarda la Vitamina C en oxidarse dentro del cuerpo y dejar de ser efectiva.
   
Pauling prevenía que después de ingerir esos 5 g, no debía tomarse más, porque él había observado que si se continuaba más bien se producía un debilitamiento en la producción de anticuerpos. O sea, la dosis de 5 g es por una sola vez en 24 horas y parar.
   
Al menos a mí (y a todos los que conozco que siguen este tratamiento) me ha dado por resultado que los episodios de catarro o influenza no me duran más de esas primeras 24 horas, en los 30 años que he venido siguiendo el consejo de Pauling.
   
(El primer nobel de Pauling, fue en medicina, por sus descubrimientos sobre los efectos de las vitaminas).
   
Claro que el Tabcín, antifludes, etcétera, alivian síntomas, pero no curan la enfermedad. Lo único que la cura es que resistamos lo suficiente para que nuestro propio cuerpo produzca los anticuerpos específicos. De allí la importancia del descubrimiento de Pauling, que el gran negocio farmacéutico se ha encargado de minimizar, negar o tratar de que se olvide.
   
Los dos antivíricos que están disponibles para suavizar los efectos del flu porcino, son efectivos, pero no hay cantidad suficiente en el mercado, de modo que si tienes los primeros síntomas y no tienes acceso a esos fármacos, al menos la receta de Pauling te ayudará a sobrevivir.
   
   

APRENDER A EQUIVOCARSE


Una de las virtudes-defectos más cuestionables: el perfeccionismo. Virtud, porque evidentemente, lo es el tender a hacer todas las cosas perfectas. Y es un defecto porque no suele contar con la realidad: que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda la vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.

He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden. Pero son también gente un poco neurótica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras -a pesar de todo su interés- se quedan a mitad de camino.

Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos. El error, el fallo, es parte inevitable de la condición humana. Hagamos lo que hagamos habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras. No se puede ser sublime a todas horas. El genio más genial pone un borrón y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando.

Así es como, según decía Maxwel Brand, "Todo niño debería crecer con la convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error". Por eso, en las personas, siempre me ha interesado más el saber cómo se reponen de los fallos que el número de fallos que cometen. Ya que el arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido.

Temo por eso la educación perfeccionista. Los niños educados para arcángeles se pegan luego unos topetazos que les dejan hundidos por largo tiempo. Y un no pequeño porcentaje de amargados de este mundo surge del clan de los educados para la perfección. Los pedagogos dicen que por eso es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque "es mejor un plato roto que un niño roto".

Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo. Lo que sí existe es gente que sabe sacar fuerzas de sus errores y otra gente que de sus errores sólo saca amargura y pesimismo. Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos. No vale realmente la pena llorar por un plato roto. Se compra otro y ya está. Lo grave es cuando por un afán de perfección imposible se rompe un corazón. Porque de esto no hay repuesto en los mercados.

    José Luis Martín Descalzo
                          

       
       

    

    

TEORIAS HUMANISTAS Y EXPERIENCIALES TEORIAS Y SISTEMAS PSICOLOGICOS Charles Tart


Conocido por sus investigaciones científico-espirituales, Charles Tart representa la posición que intenta congeniar los sutiles fenómenos que resultan de la alteración de la consciencia con la esencia del método científico.

Tal vez Charles Tart pretenda abrir la puerta de la mente reticente y materialista de Occidente a dimensiones desconocidas que obtengan así una verificación por los métodos válidos y aceptables de esta comunidad. Por eso investiga sobre ciencias específicas de los estados de consciencia, partiendo de que los estados propios de la consciencia habitual representan una construcción sumamente compleja, en absoluto natural y además inadecuados para hacer frente al estado modificado de consciencia. Sin embargo sostiene que todo estado responde a un orden sistémico dado por la existencia de la consciencia que permite una percatación/atención básica y una auto-percatación. Además existen también las estructuras/funciones, subsistemas relativamente permanentes de la mente/cerebro que actúan sobre la información. Esta información lleva un darse cuenta psicológico mediatizado por la cultura particular; por ello el estado modificado de consciencia nos puede permitir recurrir a potencialidades latentes que están fuera de la norma cultural, precisando entre un estado distinto de consciencia (d-SOC) como el sueño, la vigilia, etc. (por lo común-ordinario) dentro de un «estado básico de consciencia» lo que difiere de un

ASC (estado de consciencia distinto-alterado) que ya se aleja del estado básico de consciencia. Un d-ASC representa una reestructuración de consciencia. El proceso conlíeva primeramente una inducción de unas fuerzas desorganizadoras del estado básico-ordinario, y posteriormente unas fuerzas configuradoras que dan el d-ASC deseado, en combinación con otros factores psicológicos; siempre como ya se ha explicitado, bajo el enfoque sistémico de la consciencia.

Charles Tart es uno de los principales divulgadores con categoría científica a la hora de abordar estos estados de consciencia que cada día se están haciendo más populares, no sólo porque se esté abriendo la posibilidad de explicarlos sin rubonzarse ante la comunidad científica. Son estados de consciencia que desafían al paradigma científico vigente, que no es mas que una teoría sujeta a nuevas verificaciones; por ello Tart pretendería que estos fenómenos pudieran demostrarse dentro de los parámetros científicos: buena observación, carácter público de ésta, teorización lógica sobre ello y verificación de la teoría por confrontación, con consecuencias predecibles y observables. Partiendo de aquí se establecerían unas ciencias y unas tecnologías específicas de cada estado de consciencia. Los problemas en relación con los estado alterados de consciencia provendrían en primer término de la experiencia de la «verdad evidente» que, aunque el experimentador lo confirme, no significa que se esté en lo cierto; es decir que Charles Tart plantea el problema de las aparentes verdades categóricas que pueden darse en estos tipos de experiencia. Otro problema proviene de la potenciación de la imaginación que pueda llegar a confundirse con una percepción. También tendríamos los peligros personales: los que provengan de la experiencia muy negativa, o de lo contrario: tan extáticas que interfieran con la actividad científica.

Con carácter más general, Charles Tart se pregunta si las psicologías espirituales podrían considerarse como ciencias específicas de estado, a lo que responde que las psicologías experimentales presentadas por él son como mínimo tecnologías específicas de estado que implican el experimentar por sí mismo y comprobar por sí mismo. A lo cual ya instaba Vivekananda, y es desde esa experiencia personal desde donde se puede opinar; desde luego no siendo un lego en la materia.

Charles Tart expone los problemas de la psicología ortodoxa para acceder a estos presupuestos porque, por una parte, los psicólogos han tenido que luchar para acceder al mundo científico y al prestigio acádémico, y por otra, como consecuencia, consideran inaceptables los postulados de Rosenthal, que mostró que en los experimentos las expectativas del experimentador influían sobre los sujetos del experimento. Esto demuestra la relatividad de los hechos y las verdades de nuestra psicología ortodoxa. Charles Tart tiene en cuenta la complejidad de los hechos psicológicos humanos en relación con los'implícitos que se dan en la mente de los científicos, que a su vez dan soporte a la ciencia occidental y que deberían ser sometidos a cuestionamiento. Implícitos que dan por supuesto: la creación accidental del universo, su naturaleza inerte en la que la vida se da como insignificante/la física como ciencia última, siendo real sólo lo que pueda percibirse por los sentidos, la comprensión del mundo físico no necesita de nuestra comprensión personal/el relativo aislamiento del hombre de lo que lo rodea, el hombre es su cuerpo determinado por la herencia y el medio/incompatibilidad entre ciencia y mística, etc.; supuestos que no vamos a enumerar, pero que sobre la mayoría de ellos, como vemos, se establece la sociedad industrial, lo que poco tiene que ver con la concepción holista del universo.

Eso es lo que creo que Tart pretende demostrar. Lo que se puede deducir después de todo esto es que es lógico que las vivencias espirituales, paranormales y el conocimiento transpersonal no reciban un tratamiento adecuado por parte de la concepción científica convencional, por los creyentes de este paradigma sobre el que se ha de considerar que al fin y al cabo sus leyes no son en sí más que teorías. En ellas el observador desapegado no existe, como hemos visto, y mucho menos en la vivencia de los estados interiores cuyos fenómenos pueden ser consensuados por un observador entrenado, como podría ser formando investigadores científicos de los estados meditativos o de otros estados que requieren que los comunicantes se encuentren en el mismo estado alterado de consciencia. Esto conllevaría sus consecuentes construcciones teóricas y observables, ya que cualquier efecto que se interprete como físico o no físico es en última instancia una vivencia en la mente del observador; con tal que prediga que cuando cierta experiencia-vivencia se produzca, se producirá otra en las condiciones experimentales especificadas. Ello requiere personas capacitadas en diferentes estados de consciencia con una relación entre diferentes ciencias de estos estados, donde por un pragmatismo razonable volvemos a recalcar que se tengan en cuenta el deseo y su problemática, la imaginación, la ilusión, y la inefabilidad que rodea a la naturaleza de este trabajo, que por otra parte -hoy- presenta inmejorables perspectivas, tanto en el universo físico, espiritual como en el paranormal. Sobre lo que dice Tart recordemos la divulgación de los PES (percepción extrasensorial) y demás fenómenos de los que Tart también se ocupa como la telepatía, clarividencia, precognición, psicoquinesia, la tanatología y supervivencia póstuma, y todo lo que tiene que ver con la energía psíquica, la energía espiritual y la curación.

Tart editó y además escribió algunos capítulos del libro Psicologías transpersonales bastante pionero y popular, donde además de estos temas tratados se presentaron otros (considerados al menos como tecnologías de estados específicos) elaborados por personas de prestigio en sus respectivos campos, como el budismo zen, la meditación, Gurdjieff, el yoga, la escuela de Oscar Ichazo, el misticismo cristiano y la magia occidental desde la psicología.

Charles Tart no sólo se dedica al aspecto científico de los estados de consciencia, sino que, como terapeuta y profesor de psicología que no olvida su formación de ingeniero, realiza un trabajo inspirado en las ideas psicológicas de Gurdjieff: el Cuarto Camino, con una exposición clara, brillante y humilde de la situación de nuestra sociedad industrial-mecánica. Un trabajo que además sorprende por la ternura y el amor hacia la paz interior, hacia el despertar del self: el sí mismo. Una obra que por ser metódica, no impide prestar atención a la llamada de ideas y prácticas, de comprensión básica y preparatoria para la germinación de la luz. Las posibilidades pasan por el estado de consciencia, por una iluminación considerada como una continuidad con saltos alterados cuyos rasgos más importantes son no verbales y donde la ciencia no es más que un producto más de la consciencia, una parte que no puede explicar el todo. La consciencia y el cerebro simulan el entorno, lo recrean y podemos inferir, por lo que dice Tart, que lo anticipa. Lo importante es que esta simulación sea precisa. Tenemos una naturaleza básica, esencial, y una naturaleza adquirida sometida al proceso de socialización, de manipulación, produciendo una consciencia consensual. No debemos confundirlas.

Las herramientas contienen el acceso a los estados alterados, donde la iluminación interior conlíeva una dirección voluntaria de la percepción, una dirección según las necesidades, una percepción/simulación no distorsionada y un reconocimiento del estado corriente. El estado accesible de iluminación conllevaría una adecuación del estado corriente, la capacidad de cambiar el estado y una modificación del estado corriente con el conocirmento del estado alterado. Todo esto permite agudizar la diferenciación entre la naturaleza básica y la adquirida, desenmascarando, así como probándonos; al mismo tiempo que el incremento de iluminación rebajaría el sufrimiento por el conocimiento que ello comporta, conocimiento sobre el cual la consciencia consensual ordinaria no tiene acceso. Los problemas provendrían de la automatización, de las máquinas que somos, según Gurdjieff, y cuya trascendencia no considera la psicología académica. Así pues, el trabajo partiría del objetivo de llegar a ser genuinamente humanos y trascender la mecanicidad de nuestras propiedades y nuestro destino, pues casi todas las miserias humanas serían el resultado de una vida automática y mecánica que mecaniza los juicios y las percepciones, creando estereotipos mecánicos tales como el racismo, el sexismo, el nacionalismo, etc. El despertar de la automatización sería el gran objetivo.

Tart echa mano de la hipnosis propia para entrar con precisión en la hipnosis consensuada que recubre nuestra vida programada. Hay un proceso de inducción, control, utilización y finalización. Además se da la interpretación e identificación de un rol, un trance y regresión arcaica (la transferencia). El trance estaría, según Gurdjieff, en la vigilia rutinaria; partiendo de aquí el trabajo de despertar a ello con unos métodos determinados. El estado de vigilia, la consciencia normal, es a lo que Tart llama trance consensual, que comprende eT trance consensual cultural, un proceso de socialización: pensamientos, sentimientos y actos automáticos en la cultura cuyo empeño es constituirse como sistema cerrado. La omnipotencia de los padres y demás agentes, la permanencia, el uso de la fuerza física y emocional, la culpa, la disociación, son las herramientas del hipnotizador cultural. La educación representa la inducción al trance consensual bajo programas automatizados que producen fenómenos de yoes múltiples, escisiones dadas por la proyección simulada del mundo en alucinaciones e ilusiones.

Otros problemas vienen dados por el proceso de identificación, que es uno de los que afectan más a la vida humana, lo que nos hace confundir el mapa con el territorio, fijarnos a un proceso estático en un mundo cambiante y fijarnos a roles innecesarios que se automatizan, cuando, en realidad, el yo puede ser distinto de un momento a otro, dando estados de identidad que, según Gurdjieff, son el objeto de la imposición del proceso de socialización. El recuerdo del sí mismo sería la herramienta para controlar los estados de identidad, observándolos sin identificarse con ninguno de ellos y además superando los mecanismos de defensa; es decir siendo consciente, del estado de trance consensual que distorsiona nuestra capacidad de percepción y debilita nuestra inteligencia, desperdiciando nuestras energías vitales y creando sufrimientos inecesarios.

Tart apuesta por el ser tricerebral de Gurdjieff, en el que están alineados la acción, el pensamiento y el sentimiento, realizando cada uno su función cuya combinación da el hombre del Cuarto Camino, para despertar a la esencia de la muerte cotidiana y de la falsa personalidad.

Para despertar se ha de salir del mundo de la ensoñación ilusoria mediante lo que Tart llama el disconforme perceptivo con éxito, que no se contenta con los logros de la vida ordinaria, y que nada tiene que ver con los «reformados», «francotiradores» y «rebeldes» y sí con la «neurosis existencial». Con una observación del sí mismo que dé la comprensión de cómo funciona la propia maquinaria psicológica, la maquinaria del superego, y además combinando el deseo de observarlo, la oportunidad, la superación de obstáculos, la presión social, todo ello con un compromiso con la verdad que no es equivalente al conocimiento de los nombres de las cosas. Para ello se parte de que cada estado de identidad es un aspecto del trance consensual hasta llegar a la consciencia objetiva, estado que permite ver las cosas como son, eligiendo un camino espiritual que supere el horror que encierran las vidas de las personas ordinarias condenadas a la muerte y superando los peligros que acechan al despertar del trance consensual de nuestra sociedad.

Es gratificante la claridad y la precisión con que este ingeniero de la consciencia expone los métodos y los objetivos que se concretan en un proceso que parte de la máquina consensual humana para hacerla evolucionar hasta el self el sí mismo.


TEORIAS HUMANISTAS Y EXPERIENCIALES TEORIAS Y SISTEMAS PSICOLOGICOS Claudio Naranjo


Médico psiquiatra de origen chileno, forma parte de aquelíos pioneros que desde California se entregaron a las nuevas emergencias, investigando en drogas psicotrópicas, aprendizaje y guía espiritual, lo que le coloca en un puente de unión entre la gestalt y la psicología transpersonal. De sus escritos se desprende también una preocupación por esas nuevas emergencias armonizadoras dirigidas a todo el planeta, por lo que está interesado en proponer alternativas comunitarias.

Estuvo con el boliviano Oscar Ichazo, en los tiempos de Anca, en Chile, en contacto con "el reflejo" de la Baraca, energía divina que se contemplaba en el crepúsculo; con la reducción del yo y el Trespasso: ejercicio de amor hacia todos los hombres, con el eneagrama que hoy sigue cultivando; era el Cúarto Camino. Discípnio importante de Peris, continuó la labor del maestro en Esalen, en sus primeros tiempos, y sobre todo cuando éste marchó al Canadá. Cada vez que Naranjo se dirige a Peris se desprende la gran estima que siente hacia él, respeto y admiración de discípulo. Naranjo me ha confirmado que se identifica fundamentalmente como guestaltista, aunque gran parte de su actividad se dedique a ese collage de meditación, lo que unido a su concepción de la gestalt, del eneagrama, etc., constituye el "Programa SAT" para desarrollo personal y profesional. Considera de igual manera que la influencia en su vida de Tarthang Tulku Rinpoché y Karmapa ha sido tan grande como la de Peris; y precisamente sobre éste se decanta por liberarlo de la ortodoxia actual, lo cual significa que prefiere una gestalt vitalista y espontánea que académica. Naranjo ha enseñado en el instituto Nyingima, la Universidad de California, y es miembro del instituto Cultural de Londres. Formó el Instituto Sat, pionero de la época de la que hemos hablado y por el cual vuelve a interesarse ahora. Naranjo viaja por todo el mundo, dando conferencias, seminarios y talleres. Tiene un periplo que lo hace especialmente conocido en Europa. España es la cabeza inspiradora de muchos centros psicoterapia gestalt, habiendo realizado numerosos trabajos entre cuyos participantes me cuento. Sus ojos penetrantes y su expresión indagadora no impiden una nota física que refleja su constante caminar.

La psicología transpersonal nace a partir de cierta regeneración de la psicología humanista; Naranjo, con el aspecto trauspersonal de la gestalt, confirma ese embrionamiento cuando sostiene que sus características mas distintivas son, en rigor, transpersonales: que yacen más allá de la persona y además, con la base que supone el percatarse en sí misma, de la terapia guestáltica. Esa concepción de una gestalt transpersonal también está en Marcela Miguens, en un viaje hacia la unidad que parte de su propia experiencia: la unidad del ser reconocida en el cuerpo-mente-espíritu-cosmos.

La toma de consciencia que supone para Naranjo el darse cuenta es en sí espiritual, es el "budeidad", el despertar a si misma, ya que la mente es en sí el contenedor. Así se entronca lo transpersonal en lo personal, lo espiritual (palabra preferida por Claudio) en el ego. La espiritualidad en la terapia guestáltica está disimulada, pues relega a un lado la religiosidad ordinaria y está presente, aunque sin ser tomada en cuenta, en la naturaleza transpersonal de la toma de consciencia.

Perls impuso su impronta a esta psicoterapia. Aparece como un hombre directo, anticursi, vital, poco intelectualista, duro, pero que guarda detrás de ello un corazón de oro para el que lo sepa decubrir. Así es como me imagino al maestro de Naranjo, quien además opina que era vengativo. En gran parte Perls aparece con la rudeza de algunos maestros zen y, como añade Claudio, su experiencia personal del saton, su meditación diaria de una hora, adornado todo ello con una crítica de antiespiritualista por los sacrosantos creyentes, ha moldeado a la terapia guestáltica en equivalencia con el budismo moderno que conlíeva la toma de consciencia más la virtud; hacia la persona que está más allá del carácter, es decir del ego, afirmación que funciona a un nivel transpersonal, según Naranjo; y sin duda puede ser entendido así.

El yo-tú, aquí y ahora, lleva consigo el percatarse en una relación, un estado de consciencia que hace introducir lo transpersonal en lo interpersonal. Esta afirmación sería la clave de lo que estamos tratando. Otro aspecto sería la aceptación de la no-experiencia, la aceptación de la nada, que responde a aquel famoso pasaje desde el vacío estéril al vacío fértil de Fritz Perls. Tiene que ver con el morir y renacer, que no es fácil, como ya lo argumentaba, y además lo consideraba como la esencia de la terapia e incluso de la vida.

La terapia guestáltica comparte con lo transpersonal la consciencia del dolor y la muerte, también el prototipo del gurú feroz, expeditivammentre reductivo del ego, de corte chamánico, lo que también es una impronta en la terapia contemporánea. El carácter directo de Peris se define en su autodesripción personal: 50% hijo de Dios y 50 % hijo de puta.

Directo hacia lo Transpersonal.

Sin embargo, Naranjo, en su escritos también se decanta por una psicología de la trascendencia, una psicología espiritual que nace cuando no se controla la entrega. Es lógico pensar que su vida, sus experiencias, tanto en ~ campo de la meditación como de las prácticas orientales, sus visitas a los mundos del nagual, le hayan proporcionado una visión que sobrepase lo terapéutico para entrar en lo pedagógico y en los reinos de la consciencia-energía. No está exento de pasajes dolorosos que pocas veces se les escapan, como la muerte de su único hijo en un accidente automovilístico en Big Sur y los tropiezos físicos. De nuevo la vivencia es clave en esta clase de terapeutas. Esa psicología de la trascendencia, proviniente de la evolución de la personalidad en Occidente, entronca éon las psicologías transpersonales del pasado y con la experiencia Vajrayana. Ello implica una «transformación», un cambio organísmico de naturaleza espontánea, de tal manera que las destrezas, inclinaciones emocionales y hábitos se ponen al servicio de un proceso benéfico universal. Y sigue añadiendo Naranjo, que para quien monta el corcel indomable del shunyata (vacío del que algo surge), la pasiones se transforman en virtud de una química espontánea: en energías espirituales.

Digamos que es el camino de la vuelta a casa, llegada que tantos han experimentado aunque de forma fugaz y que está presente en la tradición. Es el renacimiento espiritual, el fin de las tinieblas tras la muerte en vida, tras el paso por el desierto; también tras «la noche oscura» de san Juan. El misticismo estaría en el origen de toda religión a pesar de la oposición de los teólogos. El proceso espiritual, concreta Naranjo, conlíeva la aniquilación de aquello que se interpone entre nosotros y Dios, de aquello que representa el velo de la mente oscurecida.

La era terapéutica.

Naranjo se almea con los que señalan a esta época como un momento de crisis y de cambio en el que muere una cultura y fermenta otra, y en que aparece la psicología transpersonal en la terapia, con el enfoque diferente de la espiritualización, levantando el velo de la neurosis para pasar hacia etapas superiores de desarrollo, un neo-chamanismo dirigido hacia el viaje interior que implica curación, misticismo, arte. Por ello surgió la importancia de la psicología humanista, antimecanicista; la importancia del cuerpo para la emergencia de lo espiritual, yendo hacia una síntesis, hacia una terapia integral que tenga en cuenta todos los aspectos del ser humano:

síntesis entre la razón y la emoción, entre el cuerpo y el espíritu y entre lo psicológcio y lo espiritual. Viaje interior que está presente en la literatura clásica: en el viaje del triunfo en la IIIada, por la oscuridad en la Odisea. También se dio en el Gilgamesh. En estos viajes se encuentra la humildad del «nadie» con la de «las manos vacías» y el aparente fracaso con el verdadero triunfo.

En sus libros, además de The Healing Journey, el viaje de curación, donde Naranjo expone sus investigaciones sobre el mundo de los alucinógenos, de sus libros sobre Gestalt, está La única búsqueda, uno de los títulos más bellos que se hayan encontrado últimamente, y en donde Naranjo expone una metodología transpersonal de los caminos de la consciencia. Es un libro que representa madurez y preparación para encontrar que la diferencia es apariencia, y que efectivamente la unidad es la clave de la búsqueda.

La autencidad es clave para la búsqueda que pretenda superar la muerte contemporánea, para ir hacia la ciencia de la consciencia que supere al hombre robot, que encuentre la unidad en la multiplicidad, la integración en la psicoterapia, bajo el punto central y significativo de la experiencia: un mapa maestro que deseche procesos culturales que hoy ya son inservibles. Todo ello lleva a Naranjo a la preocupación sobre la educación, verdadero talismán de la transmisión que no ha de ser bloqueada por la dependencia de una esperanza de futuro. Por lo tanto, según Naranjo, los objetivos de la educación estarían basados en dar lo que necesite el sediento, sin moldearlo con algo preconcebido. Parece expresar aquello de no dar a quien no lo pida, porque ello significaría que no está preparado y la simiente caería en baldío. Todo bajo la confianza en las maniobras del universo, que según la tradición conlíeva la presencia de un hombre «caído», el «olvido» de un mundo superior como reza la filosofía de Platón. Sobre las maneras de abrir caminos se basaría la empresa de los distintos tipos de educación. El objetivo de la psicoterapia, desarrollado anteriormente, nos lleva a la salud que es "salvación", lo que tropieza con los cánones establecidos. Lo religioso, además de las contradiciones históricas sobre el conformismo, nos lleva a un camino negativo en Occidente basado en la vía purgativa, mientras que en Oriente es un camino positivo de armonía con la naturaleza, religiosidad que hoy en Occidente está alejada de las formas actuales de la psicoterapia.

Por otra parte Naranjo investiga la relación entre los caminos tradicionales y contemporáneos. Es un proceso de reflexión en el que dilucida una clasificación sobre ellos. Así tenemos: Caminos de acción, con su énfasis en lo volitivo de la acción humana que se situará de alguna forma frente a los huéspedes inoportunos del inconsciente. Caminos de la acción correcta, clave del budismo en la vida cotidiana, ya presente en el yoga de Patañjali, autocontrol para no estar a merced de los impulsos, que lleva a «reír y a llorar sin dejar rastro» en el zen. Pero esa acción correcta, afirma Naranjo con penetración, ha de ser descubierta por el individuo, con todas sus facultades, y ello le llevará a la elegancia en la acción que no es acción: que apunta a la acción no sólo sobre «el qué» se está haciendo, sino además del «cómo»; muy propio del zen y de la tradición derviche. Caminos de sentimiento, en los que nos mueve la emoción, que implican curación cuando cambian, desechando sentimientos neuróticos producto de un yo idealizado. Es un camino que ha utilizado la religión para odiar, como en el cristianismo, lejos del cultivo de los sentimientos de amor a todos los seres y al mundo como sagrado. El devocionalismo, el misticismo devocional hace al hombre participe de la vida divina o lo hace trascender desde sus límites de individualidad hacia la unión mística. Está inmerso en el yoga del amor, en el espíritu de servicio, en el afecto por los niños, su espontaneidad, su sencillez, su frescor: representado por el niño Jesús y el niño Krishna en el amor universal. Los caminos de conocimiento, en los que el pensamiento erróneo, hoy, es causa de nuestras catástrofes, por el aspecto negativo del dogmatismo, la erudición vacía y el intelectualismo parcial. El camino de la fe. El camino creativo. Caminos de presencia de la mente que hagan estar al individuo detrás de sus palabras, cosa que no sucede en el neurótico. Acción, sentimiento, conocimiento, se complementarían con el cuarto camino de la consciencia, llegando a ser un testigo completamente observador sin censura ni aprobación, sin aversión, sin atracción; atención que se practica en los sufíes y en el zen, hacia la paz y la armonía de las profundidades de la mente que son los poderes curativos del ser sin ego. Valor que ha de saber atravesar la «desolación emocional e intelectual», la nube negra de la depresión, el agobio, etc., y donde más que gritar se ha de mirar bajo «la mirada compasiva de los incansables ojos inmortales». Hermosas palabras sacadas de una cita de Naranjo sobre la crisis de crecimiento según Phiroz Mehta.

En los métodos físicos para el desarrollo de la consciencia, Naranjo nos habla del sentido de askesis como entrenamiento bajo el esfuerzo y la práctica. Aquí se encontraría el tradicional ayuno, que va unido a la iniciación, presente en todas las tradiciones del planeta. Además aquí estarían los esfuerzos extremos, los trabajos con la respiración, las drogas psiquedélicas como expansoras de la mente, bebidas «mágicas» como el haoma del Zend Avesta, el soma del Rig veda, etc. También recalca el papel de los asistentes.

Bajo la experiencia de la unidad.

Naranjo nos afirma, siguiendo con sus reflexiones cuya forma y orden respeto, que las contradicciones de los caminos de crecimiento son apariencias resueltas en la experiencia, de la misma manera que los Upanishads citados nos exponen el conocido ejemplo de la leche que es blanca aunque las vacas sean de colores diferentes. El reconocimiento de esa unidad está presente en la tradición y está puesto de manifiesto a lo largo del trabajo presente. Naranjo propone un proceso de unidad entre los sucesivos métodos, por ello ha establecido una panorámica reducida a doce métodos resultantes de la división triple de cada uno de los cuatro caminos: acción, sentimientos, conocimiento y consciencia, dirigidos al propósito del desarrollo humano y la educación. La experiencia de la práctica es lo que enriquece los sistemas terapéuticos y las artes internas, todo ello dirigido hacia un proceso de curación-iluminación-desarrollo psicológico como un proceso de cambio de identidad, mayor contacto con la realidad, aumento simultáneo de la participación y el desapego, de la libertad y capacidad de entrega, unificación: intrapersonal, interpersonal, entre cuerpo y mente, sujeto y objeto, hombre y Dios, mayor autoaceptación y, aumento de la consciencia. Las realidades experimentales estarían en la actitud de libertad, postura interna de participación y estado de entrega.

El riesgo radicaría, en esta exposición detallada de Naranjo, en que la acción externa se convierta en un fin en sí misma y la acción interna sea olvidada. Con ello entraríamos en las formas de las vanas apariencias tan presentes en nuestra sociedad. En este proceso metódico de Naranjo hacia la experimentación de la unidad, nos coloca, en primer lugar, la experiencia de identidad, la del yo contra la auto-imagen. Es el ¿quién soy yo? de Ramana; añadamos a lo que dice Naranjo, el Vichara; y más, que la presencia de esa pregunta está en numerosas prácticas de meditación, pregunta que tiene el propósito de que resuene en la infinitud del vacío. La esclavitud sería una auto-imagen, la manipulación una respuesta frente a las condiciones desfavorables del medio, citando a Karen Horney: yendo contra, a favor o alejándose de la gente. Es el mundo de la máscara, de la sombra, sobre lo que ha de emerger el hombre nuevo, haciendo que lo mítico brille sobre lo cotidiano, es el representar los procesos involuntarios en la Gestalt, es el mundo de la auto-idealización que nos hace dependientes y además vulnerables a todo lo que la contradiga. Esto nos hace considerar lo externo como hostil, citando a Watts, a quien por otra parte ya hemos tenido en cuenta en este libro. Podemos añadir que la auto-idealización es la tapadera de lo oculto, teniendo en cuenta que todo lo que tapa descubre; de ahí los miedos. La meditación, de la que hablaremos, sería el ejercicio espiritual por excelencia para el proceso de experiencia mística que requiere una previa integración psicológica. Todo ello dirigido a destapar la ilusión de separación marcada por el ego cotidiano. Sobre la tarea de la integración se han dirigido los principales métodos de terapia, incluso desde la preocupación por los síntomas de los terapeutas de la conducta, lo que extingue una mayor apertura a la experiencia, pues desaparece el síntoma sin saber qué hay debajo, lo que diverge totalmente de la meditación. Naranjo lo sitúa como un ejemplo aleccionador. En realidad, frente a ilusión, parte de la naturaleza de la enfermedad mental como ilusoria, con una comprensión que en los psicópatas es muy débil en cuanto a la realidad; en la neurosis, en la alternancia entre la ilusion y la realidad, la primera es inconsciente y controla la conducta, y la otra, más o menos realista, está disociada de la acción y de la motivación. Se ha de tener en cuenta que la realidad ordinaria es en gran medida una construcción mental, añadiéndole a lo que dice Naranjo la famosa «alucinación conveniente de SchrÉ>ndinger». De lo que expresa se deduce que el mundo de la ilusión también es lo opuesto al misticismo, ya que éste deja entrever una realidad superior que aparece cuando se duermen las filtraciones del ego bajo la meditación, las sustancias psicodélicas, etc., en un camino no exento de riesgos aunque, como ya se ha dicho en tantas ocasiones, peligro es igual a oportunidad. Además, Naranjo propone participación frente a desapego, y libertad contra necesidad; libertad en la que un ser se percibe como no auto-obstruido. Auto-aceptación para frenar el auto-rechazo, que es lo que separa al hombre de parte de su experiencia, privándole del conocimiento de saber qué o quién es. La auto-expresión es un paso para la auto-aceptación y más allá está el auto-amor absoluto. Finalmente la iluminación es el despertar donde se experimenta la experiencia.

Meditación.

Como una plasmación de lo transpersonal en lo interpersonal, Naranjo se muestra muy interesado en practicarla y potenciaría. Ya en Gestalt y meditación lo tiene en cuenta, por sus puntos en común, como la suspensión de la conceptualización por su carácter directo, auto-apoyo y movimiento hacia el centro bajo los pilares del percatarse y la espontaneidad. En la meditación se unen la psicoterapia y la espiritualidad, sobre todo en las crisis de crecimiento y desde la irrupción de lo transpersonal. El terapeuta es un especialista en la solución de los coflictos y el maestro en la visión desapegada, pero la meditación genera insights y esto genera purificación. La práctica de la meditación, continúa Naranjo, es un trabajo de dejar atrás el ego sin tragárselo, aproximándose al fondo de la consciencia que está más allá de los fenómenos mentales, disoviendo al yo, facilitando lo amoroso y el desapego, tendiendo a descubrir el problema psicológico y a lograr un alivio a veces no conseguido en psicoterapia. Pero lo decisivo en la opinión de Naranjo es que lo espiritual es inseparable de lo psicológico, cosa que se pone de manifiesto hoy día.

Sobre el gurú, que es un asunto también considerado por Naranjo, nos dice que hay gurúes y gurúes. El maestro es aquél que, viendo con claridad, lo enseña a alguien con la esperanza de que lo pueda hacer también. Recordemos lo que afirmaba Gurdjieff, que la voluntad se entrega al maestro con el consiguiente riesgo de que demos con uno verdadero o uno falso.

Sobre la meditación, recogiendo de libros, artículos y simposiums, se recalca la importancia de esta práctica para Naranjo, desde su exploración en Esalen, donde trabajaba con Gestalt por las tardes y meditación por las mañanas; no disimulando su dificultad, que requiere de años de práctica para mantenerla en lo interpersonal, de ahí las artesanías 'niciaticas: para recuperar la atención que tienen los niños. A lo largo de los años Naranjo ha creado muchas formas de practicarla, extendiendo la tradición a lo interpersonal, redescubriendo el Vipasana desde la Gestalt. En la meditación interpersonal es como si el otro fuera un instrumento que se pudiera transformar en un estímulo, en un elemento de contagio, de dar y recibir en una especie de transfusión mental, atentos también a las posibles interferencias al dar la bendición al otro.

Naranjo señala el silencio mental, la atención a la respiración y la visualización como componentes primordiales de la meditación. También la dimensión subyacente y bipolar de la no acción y el dejarse ir que conlíeva por una parte la relajación ffsica, la pacificación de las emociones, silenciamiemto de los propios pensamientos, diálogos internos y fantasías. Y por otra parte recalca la entrega a un proceso de ausencia de ego. Es decir, en el primer caso, un motor inmóvil y en el segundo, una danza cósmica. Caminos, pues, complementarios, a lo que se une la atención y el centrarse en lo humano: atención al cuerpo, las emociones y estados mentales. Es «el aquí y ahora». Y el centrarse en lo divino: retirar la propia atención del cuerpo, sentidos y procesos psicológicos y re-enfocar la consciencia hacia el centro trascendente, bien se le llame Dios, el Yo o la Nada, sin olvidar la dimensión afectiva a cuyos polos llama amor universal e indiferencia cósmica. La aplicación interpersonal de la meditación sería eminentemente psicoterapéutica. Personalmente la he practicado en sus talleres, respirando, fijando los ojos en el hara y tórax de la pareja, hacia la disolución con el otro, hasta donde ello sea posible. Es la práctica del silencio del tú-yo, aquí y ahora, el proyectar los demonios, confiando en la autorregulación organísmica, en el contagio no verbal, evocando lo sagrado. Casi siempre con música de Brahms. La participación es activa y sugerente, la gente se predispone a entrar en una experiencia que en la integración se mostrará jugosa. La presencia de Naranjo da cierta paz y centra el propósito, pues su directividad es mínima; se limita a poner la reglas y el trabajo consume la mayor parte del tiempo.

La preocupación por el mundo.

No quisiera acabar este escrito sin exponer la preocupación por la situación mundial que Naranjo expresa en sus análisis y en la atención por lo educativo. Situación mundial que no es necesario exponer, pero que conlíeva oportunidades de transformación radical en una sociedad transindustrial que debería estar centrada en los valores fundamentales de la existencia y en una espiritualización colectiva que se inpregne de sabiduría y compasión, atenta a la insinuación de un plan preestablecido. La migración espiritual oriental estaría en ello, destacando la propagación del budismo, hacia la unidad planetaria que pasa por la unidad de Oriente-Occidente. La diáspora tibetana podría formar parte de esto, (ya estaba indicado, según decía el Dalai-Lama), rompiendo la cápsula donde maduró para dirigir el proceso.

Si la educación es un punto de interés en la preocuapción de Naranjo, más lo será la educación del corazón, piedra angular en el contexto del nuevo paradigama, educación que abarque desde lo físico hasta lo espiritual. Ello comporta superar el proceso que nos ha llevado a hacer de la tierra un basurero, responsabilizándonos de la mentalidad industrial que ha producido esta crisis, su racionalismo, cientificismo y su estructura patriarcal: de la sociedad y de la mente. Lo cual exige no sólo lo terapéutico, sino también lo espiritual, dando entrada a la subcultura de los buscadores, que de alguna manera recuperan al chamán: hombre religioso, artista, poeta, iniciador, médico... La palabra amor está relegada en los ámbitos académicos, pues carece de la seriedad que tenía dentro de los valores cristianos. Lo espiritual es el otro aspecto tabú. La sociedad necesita de la reespiritualización para retomar la herencia planetaria, la idea de pertenecr a un cosmos sagrado. Para ello necesitamos de la autorrealización, del yo profundo. Muchas personas están siendo tocadas por esta llamada; son los buscadores, y van dejando de lado sus antiguas vidas, naciendo a algo nuevo, experimentando distintos grados de un nacimiento espiritual. El proceso es contagioso y va más allá de lo académico: éste es el mensaje que subyace en la psicología transpersonal que Naranjo nos ha hecho conocer al participar en sus trabajos guestálticos y transpersonales, de cartografiación adámica y respetuosa con los espacios naguálicos. También nos ha enseñado a enfrentarnos con el dolor, cuya intensidad dependerá de las tensiones y de la posición adoptada. Sobre ello, en apreciaciones sobre la tradición, destaca que ésta utiliza el dolor para remitirse a una psicopatología que se convierte en psicoconsciencia.

¡Qué maravillosa exposición, la de Naranjo, cuyos ojillos desvelan lo transpersonal y cuya voz refleja experiencia condensada que deja atrás sus peripecias, los meandros inevitaNes de la búsqueda para exponer el drama y la compensación de nuestro tiempo; su evidencia, que si se hace consciente, no necesita palabras! Por ello ahí lo dejamos.

TEORIAS HUMANISTAS Y EXPERIENCIALES TEORIAS Y SISTEMAS PSICOLOGICOS Wilber y el movimiento transpersonal.


Además de sus propias obras, Wilber ha editado libros como el Paradigma holográfico, Cuestiones cuánticas, etc. De 1977 a 1982 fue director de «ReVision», una revista dedicada a los nuevos surgimientos. Posteriormente dirigió The New Science Library (Biblioteca de la nueva ciencia, publicada por Shambhala), con obras acerca del diálogo entre la ciencia y el espíritu, dentro de esos nuevos surgimientos. Con todo ello se puede decir que este hombre es un personaje activo y que representa una piedra angular en el movímiento transpersonal, en los debates sobre el nuevo paradigma y sus entresijos, sobre todo teniendo en cuenta que este movimiento aún es un bebé que necesita de mimos y tiernos cuidados. Por todo ello está en el centro de estos debates, def'miendo un paradigma como un conjunto de principios cognitivos y presunciones que fijan el tipo de datos que se va a dar. Además el paradigma supone un iínpacto mundial. (No olvidemos a Thomas Kuhn sobre ello.)

En la discusión sobre física y mística, Wilber se decanta porque éstas se aprecien como realidades diferentes: la física está en la primera planta y los místicos en la sexta. La física sólo ha descubierto la interpenetración de su propio nivel (masa/energía sensible), una interacción unificada de sombras materiales. En relación con la teoría de Bohm y las nuevas perspectivas, se pronuncia sobre el orden implicado considerándolo una estructura profunda que subyace a las estructuras superficiales; también sobre la teoría holográfica a la que considera panteísta por confundir, la luz con las sombras de la caverna platónica. Wilber se mueve desde un sentido crftico que parece una constante de su pensamiento al establecer la diferencia entre lo científico y lo místico: una diferencia entre los cánones de la ciencia occidental y el método perenne, el cual está lejos de toda medición y además encuadrado en la transformación radical del espíritu. «Hamlet no está hecho de electrones; está hecho de unidades simbólicas de significado», contesta en una entrevista de ReVision.

La preocupación por la cuestión paradigmática que estamos tratando le lleva a publicar suficientes artículos al respecto, así como demostraciones en sus libros. Sin embargo apunta que bajo las disciplinas de la consciencia se argumenta que es imposible conceptualizar y comunicar simbólicamente la naturaleza fundamental de la realidad. La psicología transpersonal entraría ya en Occidente a considerar que la noción de aprendizaje depende de los estados de consciencia, frente a otras opiniones reduccionistas de científicos occidentales sobre estados místicos, como Ostow, quien afirma que los estados místicos y las experiencias trascendentales son esencialmente patológicas y representan regresiones del yo. Freud no estaría lejos. Recordemos que Frank Alexander considera la meditación como una catatonia inducida; y el Grupo para el Avance de la Psiquiatría veía en la meditación «formas de comportamiento intermedias entre la normalidad y la psicosis». Creo que con estas opiniones tenemos suficiente dosis para conocer ciertas actitudes.

Es importante destacar al respecto las características de lo que es un estado alterado de consciencia:

Inefabilidad noética (sensación incrementada de claridad y comprensión)/percepción alterada del espacio y del tiempo. Apreciación de la naturaleza holista, integrada y unitiva del universo y de la apropia unidad con él. Intenso afecto positivo con sensación de perfección del universo. Esto lo señalan Wiber, Walsh y Vaughan dentro de un plausible trabajo que también busca diferenciar las disciplinas de la consciencia de los popularismos ocultistas.

Wilber es a veces muy detallista en su análisis, de tal modo que quien desde una precisión ha de remitirse a sus obras. Esto a veces le ha valido la crítica de estar demasiado orientado hacia el intelecto, a lo cual él responde con sorna que debería ser más chapucero. Por lo mismo no le importa afirmar que hubo momentos en que se removió por el fango, contra los que le acusan de olvidarse de la tierra. Su práctica está presente en su paso por Krishnamurti, al que critica, por el zen, por el Vajrayana y por Da love Ananda. Afirma haber pasado el primer chakra, tratando de llegar al segundo con visos de todos los demás, criticando a la Nueva Era y a la muerte como una mierda.

Wilber lo toca todo en una panorámica desbordadora, habla de todo y lo utiliza todo para desplegar sus explicaciones, aunque reconoce que la luz que hay más allá de la cueva escapa a la teoría de los sistemas. Además continuamente hace referencia a la práctica como lo verdadero en el camino.

Personalmente creo que la actitud crítica que tenemos tan arraigada en Occidente nos impide liberarnos totalmente y percibir que la certeza puede acompañar a la particular posición en la circunferencia. Por ello considero desafortunados ciertos juicios sobre este autor.

Cuando hace falta, Wilber sabe derramar su corazón. El 9 de enero de 1989 Treya, su mujer, con la que se había casado en 1984 y diez días después se le diagnosticó un cáncer de mama, muere. El relato es un poema detenido instante por instante hasta el último suspiro y que asciende por los consejos que uno siempre ha leído del libro de los tibetanos:

«Relájate y deja que tu yo se confunda con la vasta extensión del espacio. Recuerda que no tienes comienzo ni fin y que tú no mueres con este cuerpo. ¡ Si, mi amor, te lo prometo! »


TEORIAS HUMANISTAS Y EXPERIENCIALES TEORIAS Y SISTEMAS PSICOLOGICOS Ken Wilber


Con la publicación del El espectro de la consciencia Wilber se revelará con una gran capacidad para unificar el campo de la psicología, desparramada en tendencias muy poco relacionadas entre sí, incluidos sus respectivos representantes.

Se le ha llamado el «cerebro», el Einstein de la consciencia, a partir de que en sus horas libres de lavaplatos pudiera arrancar con esa publicación. Desengañado por la falta de consciencia en la universidad donde cursó estudios de biología y química, tuvo una experiencia psiquedélica que lo «situó». Va a ser un buscador, siguiendo diversas prácticas de meditación, así pues vemos cómo lo transpersonal lleva en su seno, como en otrós casos ya vistos, una vivencia que abre las puertas a algo que no puede aprenderse en los libros. Su búsqueda de lo psicológico se emprende al conciliar posiciones antagónicas, como por ejemplo las de fortalecer o disolver el yo. La meditación, la evolución emergente, la unicidad y el dualismo, el conocimiento, la muerte etc. formarán, junto con el establecimiento de un mapa coherente de tendencias psicológicas y modos de actuar de la psique y la consciencia, el principal quehacer de un raptado por amor, por un amor perdido y descrito en las páginas más emocionantes que un creador de teorías se haya podido permitir.

Ken Wilber echa mano de lo perenne, en este caso aplicado a la psicología, en el espectro de la consciencia. Consciencia que es unidad, al modo de la luz blanca que, al refractarse, produce la diversa gama de colores sobre el prisma, de la misma forma que la personalidad humana es la manifestación de esa sola consciencia. O, como señala en La consciencia sin fronteras, consciencia que de improviso se manifiesta en un despertar que abre un día el ¿quién soy yo?, en una expansión de ese yo que un día se unificará con el mundo: de ordinario lo que está presente es la división, la división por la mitad, del dualismo, del dentro-fuera, en un mundo de conflicto y oposición lejos de los grandes principios de Lao Tse y Chuang Tse, que conocían la unidad interna de los opuestos, presente en los místicos de Oriente y Occidente y en la física actual.

Así pues, existe en ese espectro un nivel de la mente que, más que un estado alterado o anormal, es el único estado real, bajo ese presupuesto perenne de que la "consciencia" mas íntima del hombre es idéntica a la realidad absoluta y fundamental del universo, conocida como Brahman, Tao, Dharmakaya etc. En las bandas transpersonales, zona supraindividual del espectro, estarían los arquetipos. El nivel existencial representa todo aquello en lo que el hombre se identifica con la totalidad de su organismo, pensamientos racionales y voluntad personal, bandas biosociales y premisas culturales. En el nivel del ego la persona se identifica exclusivamente con una representación o imagen mental más o menos precisa de su organismo total, escindiéndose la psique del soma, alienando las partes indeseadas: el nivel de la sombra.

Las terapias se dirigen a los distintos niveles; las del ego se dirigen al colapso originado entre los procesos conscientes e inconscientes. En el nivel existencial se pretende llegar a ser el organismo, más que a una imagen exacta del mismo; son las propias de la psicología humanista en general las terapias de la banda biosocial se dirigen sobre todo a la orientación y al organismo en su totalidad, actuando en los planos superiores del nivel existencial: son propias de las terapias familiares básicas, formas de psicología social, fenomenología social. En las bandas transpersonales se dirigen a aspectos supraindividuales, suspensión de todos los dualismos, vivencias del testigo supraindividual: budismo, psicosíntesis, metaexperiencias de Maslow. En las de nivel de la mente, cuando se despierta a ella, el testigo y lo atestiguado son uno mismo. Es lógico suponer que cada nivel tiene su terapia y que el uso indiscriminado de una de ellas para todo el espectro es de consecuencias funestas. El proceso es de descenso por el espectro, potencialmente espontáneo en toda persona, entendiendo también el proceso como un emerger jerárquico de las necesidades básicas subyacentes al poder desplazar y entender las necesidades neuróticas. Los propósitos van desde la preocupeión detallista de la psicología occidental hasta la directa oriental que deriva toda patología de la ignorancia de la mente.

De la obra de Wilber lo que atrae es ese carácter interrelacionador que va parejo a una concepción de unidad del mundo, alejada de la compartimentalidad occidental que tantos desastres nos acarrea hoy. La falta de frontera viene de esa visión de la totalidad que surge cuando se disuelven las demarcaciones, diferencias que por otra parte son fruto de un proceso evolutivo occidental que por alguna razón ha de haberse establecido así, siempre unido a la vida como proceso de conocimiento. No boundaíy, es uno de los núcleos de la exposición de Wilber, sobre todo muy oportuna en un momento de nuestra evolución en que las limitaciones que un día sirvieron para establecer una dirección y una defensa, hoy no son más que aprisionamientos, murallas asfixiantes o corsés, más que líneas de seguridad. Nuestro pensamiento clásico grecorromano comenzó con el dualismo separador, sus demarcaciones ya están presentes con la caída de Adán y llegan hasta los albores del nuevo paradigma que entra con la incertidumbre de Heisenberg, con la ruptura de fronteras y de determinaciones preconcebidas, la ruptura de objetos fundamentales, en una trama no dual e inseparable que ya latía en el Tao en Oriente, el vacío sin demarcaciones: es el principio de la Sabiduría Perenne. Por lo tanto algo marca que nuestra época está dando un gran salto, que necesita vencer al miedo en un terrritorio sin fronteras, en unos momentos sin fronteras y en una consciencia sin fronteras allí donde se centra la esencia de la intuición mística, el sentido de la eternidad, el momento de presente eterno. Las desdichas están vinculadas por la angustia al futuro y por la culpa al pasado; sólo el hacerse presente al presente produce el despertar. El pasado, en cuanto recuerdo, es experiencia de presente; las expectativas de futuro son experiencia de presente, así el presente no está cercado, es el presente eterno: el nunc stans, momento sin límites sobre el que regresa el nunc fluens: el presente pasajero. El tiempo así es consciencia sin fronteras.

Niveles.

Centrando el espectro en el individuo, Wilber parte de la persona y el ego; de la ilusión del tiempo y de la muerte, considerados como reflejos mentales generadores de la sombra: lo que nos disgusta de nosotros negando que nos pertenece es lo que colocamos al otro lado de la valía. Es la amenaza de lo que « ¡no soy! » (lo que no quiero reconocer en mí) que se convierte en la sombra haciendo que todos los objetos de ahí fuera no sean más que proyecciones del propio ser. Con lo que uno se identifica es con lo que queda, que resulta ser la persona (máscara), una imagen empobrecida de si mismo. El sufrimiento es la señal de conscienciación de vivir fuera de esa consciencia, es la emergencia de una intuición que, si se interpreta bien, lo trascenderá; es saber qué significa y por qué se produce, lo cual necesita de una disolución de demarcaciones progresivas, descendiendo por el espectro y comprendiendo la persona y sombra que proyecta como síntoma: su traducción es la clave de la terapia. La fórmula es: persona+sombra=ego.

En el nivel del centauro se supera la disociación cuerpo-psique. Es sentir el cuerpo, no pensar en él. Presupone el descubrimiento de un ser auténtico en el nivel existencial. En el centauro el individuo es uno con su cuerpo, busca los bloqueos-tensiones en el cuerpo, que en un principio fueron sofocadores de sentimientos e impulsos tabú y que aguardan bajo el calambre muscular. El centauro vive en el nunc fluens y se mueve en clave de espontaneidad.

En la trascendencia el yo se mueve a través de las bandas transpersonales, trascendencia que se ha tendido a reprimir en Occidente. Con ello entramos en las imágenes primordiales colectivas, universales, arquetípicas, mitológicas, que comienzan a trascender el espacio-tiempo, la no-frontera, empezando a desprenderse de sus preocupaciones personales para acercarse a ser el testigo inmóvil de los pensamientos, emociones, sentimientos y deseos; es el testigo transpersonal. Es decir, ahí comienzan a unificarse quien conoce con lo que conoce y lo conocido y no identificarse exclusivamente y parcialmente con la persona, el ego, el centauro, o el cuerpo, lo que genera ansiedades, preocupaciones, problemas puramente personales; y que en lo transpersonal sólo observamos, tendemos a ser conscientes de ellos, en una «consciencia sin elección», sin juicios y sin dramatizaciones, sin justificaciones. Nada hay que hacer y si surge una acción, se presencia, porque lo que perturba no es lo que nos aflige sino el apego que tenemos a ello. Aquí la relación con la mente y el cuerpo llega a ser lo mismo que la relación con todos los demás objetos, entrando en el amor y la compasión universal, de tal modo que ese ser es el que verdaderamente transmigra, tras la muerte del ser falso y separado. La evolución a través del espectro está basada en la disolución de las demarcaciones que lo definen hasta llegar al estado fundamental de la consciencia, una consciencia total, la naturaleza omnipresente de Eckhart en la que se disuelven las pequeñas consciencias parciales de cada estado. Con todo ello llegamos a otro núcleo fundamental de Wilber: un proyecto universal, raíles sobre los que se encaminaría el destino, Atman, vista la historia de la humanidad bajo el prisma de lo transpersonal. Sería tocar los aspectos maduros del destino humano, ofreciendo un mapa detallado de los procesos que van desde el ego individual hasta la unidad con el cosmos, lo que es constante en este autor. Además presiona para que ello entre ya en las consideraciones científicas y culturales. El mapa comienza con el yo píeromático, en el que no hay diferencia con el mundo material, es la percepción del neonato, inespacial, atemporal e inobjetivo. A ello le sigue un uróboros alimentario, colectivo, arcaico, primordialmente oceánico, ya poseedor de cierta consciencia pero circular y urobórica. Tiene lugar al principio de la fase oral, en el miedo primario, y coincide con la omnipotencia mágica alucinatoria del psicoanálisis. Del monstruo que se muerde la cola pasamos al tifón, medio humano-medio serpiente. Un yo tifónico que evoluciona a través de un cuerpo axial que ya reconoce, un cuerpo pránico del que emergen ya emociones y un cuerpo imagen que da pie a la satisfaccion de los deseos y a la reducción de la angustia. Le sigue el yo social, con el que entramos en el lenguaje: símbolos y conceptos, con sus aspectos positivos y negativos. Pero hemos de tener en cuenta que así llegamos a una descripción del mundo, no al mundo, como señalaba Don Juan. Posteriormente le sucede un reino egoico marcado por un autoconcepto en el que están presentes fantasías, identificaciones, recuerdos, subpersonalidades, etc., vinculados a ese auto-concepto independiente que reprime la sombra, dando lugar a un yo fraudulento: la ya conocida "persona". Todo se mueve en un proceso de «traducción», proceso que se da cuando se cambian las cosas sin salir del nivel superficial, o saliendo de nivel, lo que supondrá una transformación regresiva o progresiva.

En los reinos centáuricos se da una autonomía, autoactualización e intencionalidad, a lo que no llega el psicoanálisis que reduce lo superior a lo inferior viendo -yo añadiría «alucinando>~ a la bestia por todas partes. Wilber es contundente al señalar la inutilidad del psicoanálisis para la trascendencia. El nivel centáurico está por encima del lenguaje, la lógica y la cultura; es transverbal, pero no transpersonal. Con ello entramos en los reinos sutiles, emergencia de las formas divinas que transciende a la existencia y a la orientación personal. Los reinos causales forman los aspectos superiores, las transformaciones radicales trascendentes del causal superior; es el reino del Dharmakaya budista. En el reino místico lo resume con una holo-arquía existente en cada nivel de jerarquía. Podemos establecer, sintetizando el cfrculo de Wilber, que el proyecto Atman estaría ya presente en los niveles inferiores, indiferenciados, sin consciencia, donde se comienza luchando por una diferenciación; prosigue por todas las fases del espectro hasta llegar a su culminación en una nueva identificación con la consciencia, dentro de un movimiento aparentemente paradójico.

Todo ello conllevando una etapa inicial de unidad material con funciones y procesos biológicos simples, un ego corporal. El ego transciende el medio corporal y opera sobre ello aunque dominado por necesidades instintivas. En la adolescencia, el si-mismo, diferenciándose del proceso del pensamiento, púede trascenderlo; esto sería en los ámbitos inferiores. En los intermedios, más allá del ego, están los reinos sutiles donde, a partir del sexto chakra, la consciencia es transpersonal en el sutil inferior; el sutil superior empieza en el séptimo chakra. Más allá está el ámbito supremo, lo ilimitado. Cada transformación implica la emergencia de una estructura profunda con una estructura superficial que no es más que una manifestación particular de esa estructura profunda.

El proceso del inconsciente lleva consigo un inconsciente fundamental, del que se despliegan jerárquicamente las estructuras profundas. Un inconsciente arcaico que abarca estructuras primitivas. Un inconsciente sumergido poblado por estructuras que previamente han emergido pero que han sido reprimidas. Un inconsciente incrustado, estructura no reprimida pero sí represora, aunque inconsciente; a ella correspondería el superyó de Freud, conlíeva la exclusión de lo que no se conforma con los principios básicos por los que se rige un individuo. Un inconsciente emergente: estructuras profundas que aún no han emergido de lo inconsciente fundamental que, al igual que el arcaico, nunca han sido conscientes para el individuo y, además tampoco son materiales reprimidos.

En cuanto a la meditación, aspecto importante en su teoría y práctica personal, es interesante señalar según Wilber que el levantar la represión, la desautomatización, etc., son procesos secundarios de la meditación. La meditación produce una debilitación del ego traductor de pensamientós y conceptos verbales para entrar en una transformación, con lo que emerge la sombra, abriéndose todo ello a una traducción de orden superior. La meditación así es evolución y es transformación hasta que las almas recuerden a Buda como Buda en Buda: ésa es la transformación final. Lo que es en sí un recuerdo, meditación es "recordar" en sánscrito. La meditación no es hacer fáciles las cosas sino todo lo contrario y, como relajación, no es más que un chiste, afirma Wilber en una entrevista. La meditación ha de poner en primer lugar la práctica y posteriormente lo académico, es esa práctica lo que hace ser más sensible y más alerta.

Frente a las resistencias manifestadas por diversa gente sobre la noción de jerarquía, Wilber expresa que no se trata de un concepto rígidamente lineal ni patriarcal, sino que es la conclusión de un análisis, columna vertebral de la filosofía perenne, donde la existencia constituye una serie de totalidades anidadas, aunque remarcando que ni en el espíritu ni en la realidad absoluta existe la jerarquía, pues ésta no tiene consistencia en un vacío incalificable. La jerarquía es la ilusión y esto es el enemigo. Los procesos jerárquicos están en el samsara, evolucionando como la manzana que, al final, cae madura del árbol, por su propio peso. Sobre todo ello se despliega la llamada «Summa Teológica» de Wilber.

Sobre los ojos del conocimiento del alma, en la relación de la psicológía transpersonal con la ciencia empírica, Wilber expone que los tres ojos del alma son: el de la carne, a través del cual percibimos el mundo externo, el espacio, el tiempo y los objetos; el de la razón, con el que alcanzamos el conocimiento de la filosofía, la lógica y la mente misma, y el ojo de la contemplación, por el que nos elevamos al conocimiento de las realidades trascendentes. Como vemos, sigue unas categorías clásicas de cuerpo-mente-espíritu. Sin embargo, allí donde el ojo de la razón es transempírico, el ojo de la contemplación es transracional, translógico y transmental. El problema ha surgido después del tratamiento reduccionista al que han sometido científicos y filósofos la ciencia y la religión. Los cientifistas trataron de obligar a la ciencia a hacer con su ojo de la carne el trabajo de los tres ojos, unificándolo a la verdad: a la verdad de la carne. Con lo cual Wilber concluye que el método científico no se adecúa bien a los estados superiores del ser y de la consciencia, sino sólo al ámbito de la carne. Esa investigación físico/empírica guiada por el ojo de la carne será un agregado importante a la psicología transpersonal, pero nunca su núcleo.

Charles Tart cree que la esencia del método científico es compatible con los estados alterados de consciencia, sobre lo que Wilber no se muestra muy de acuerdo. Este se muestra concluyente al afirmar que el conocimiento científico no es la única forma de conocimiento, y que sea cual sea el tipo de conocimiento, el ojo apropiado ha de ser adiestrado hasta que pueda ser adecuado a su iluminación. Y que no ha de cundir el pánico cuando alguien pregunte por nuestra prueba empírica de la trascendencia, tras de lo cual explicaremos los métodos instrumentales e invitaremos al interrogador/a a que los verifique personalmente, de la misma manera que un físico ha de aprender matemáticas. Esos hechos trascendentes no son empíricos porque no son científicamente verificables.

Wilber simplemente está incidiendo en el conocimiento dualista en el que el universo queda seccionado en sujeto y objeto, piedra angular de la ciencia, filosofía y teología de Occidente, frente a lo cual surge hoy una metodología que ha de canalizar los dualismos y que se presenta en el paradigma cuántico, en el que entra la variable: ¿cómo se verifica al verificador? porque el que ve no puede verse viendo. Es el punto ciego donde emerge la incertidumbre y la incompletud. En el dualismo encontramos mapa y territorio, en la unidad íntima y directa de contrarios sólo hay territorio. Es lo se puede inferir de lo que sostiene Ken Wilber.