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viernes, 19 de febrero de 2010

LA HISTORIA COMO EJEMPLO... El ejemplo permite la economía de la deliberación-decisión -4-

En el análisis de Suleiman (artículo en el cual se elabora, a partir del estudio de parábolas y fábulas, un modelo de ejemplo en el que se suceden necesariamente las tres operaciones narrativa, interpretativa y yusiva), la necesaria interpretación de la historia, es decir de la inducción de la regla, no está seguida de un segundo tipo de interpretación encargada de evaluar el grado de analogía establecido entre el contenido del ejemplo y la situación presenta, ni los problemas de transposición que esto conlleva. Pero esta omisión nos sugiere que la naturaleza de todo ejemplo es la de concluir siempre, a la manera de las parábolas evangélicas, por un "ve, y haz lo mismo" implícito o explícito (o, según el caso, por si equivalente simétrico ve, y no hágaselo mismo”) que ignora deliberadamente cuestiones de trasposición. Tal simplicidad y uniformidad remiten evidentemente a la naturaleza de la regla, que es moral el precepto se refiere a un "hacer" y no a un “saber”. En cortocircuito con la etapa de la deliberación, el ejemplo niega la pertinencia de una dimensión cognitiva en el seno de un proceso persuasivo, la interpretación de la historia no consiste en inducirle ella el principio, sino en recibir una regla de acción ( y, es por eso que no se distingue de la yusión). De esto resulta que:

a) la relación de pertinencia no se establece entre el contenido del ejemplo y la situación (comparante-comparado; fora-tema; etc.) sino entre, el ejemplo y la situación, por una parte, y la regla de acción, por otra.

b) esta relación subordina la operación lógica de inducción a una jerarquía de orden axiológico. Suleiman señalaba ya, al tratar las dos primeras etapas de su modelo, que "la relación entre la historia e interpretación es, en consecuencia, a la vez lógica y axiológicamente jerárquica; la interpretación es ‘superior’ a la historia como lo general es a lo particular, o la verdad a su manifestación" Hay que ir, sin duda, más lejos: sin que se deba traducir necesariamente en términos de sucesión la subordinación de lo lógico a lo axiológico, diremos que la relación de la historia ejemplar con la regla como producto de una actividad interpretativa-yusiva no puede analizarse por inducción más que en el marco de un relación entre el concepto de Verdad y el de sus manifestaciones:


(Suleiman plantea que, si la historia implica la interpretación, la relación que [14] se establece entre ésta y la yusión es de implicación recíproca.)

El ejemplo pone en juego así una doble relación: la inducción a la que remite va pareja con una revelación, que es la del Valor y del Sentido, del Valor como Sentido. Esto nos permite volver sobre el status de presuposición dado a la regla, ya que lo que implica el ejemplo (lo que introduce) no es sólo, o no es prioritariamente, una regla, sino la creencia de que su relación con la regla es exactamente lo que articula una manifestación anecdótica con una verdad trascendental. En este sentido, no hay ejemplarización posible más que en el marco de una “teoría de la manifestación” (Certeau), que es también la teoría de una lectura. Falta ver cómo el hecho de que el ejemplo sea del orden narrativo contribuye a la formulación de tal teoría, y responde a .sus exigencias.

LA HISTORIA COMO EJEMPLO... Estructura y situación del ejemplo -3-

La situación argumentativa en la que interviene el ejemplo y la operación a la cual queda librado en el seno de esta situación, pueden ser representadas por el siguiente esquema:





























LA HISTORIA COMO EJEMPLO... LA FICCION MANIPULADORA -2-

La reflexión sobre el poder persuasivo del ejemplo se remonta a los primeros tiempos de la retórica. Aristóteles consideraba que ejemplo (paradeigma) y el entimema constituían los dos principales tipos de pruebas "intrínsecas" (dependientes de la "performance” del orador), a diferencia de las pruebas "extrínsecas”, tales como el testimonio, las piezas diversas, o el juramento, que no son por sí mismas el producto de una actividad argumentativa propia, (“Todos los oradores para producir la persuasión, demuestran mediante ejemplos o entimemas. No hay otros medios de persuasión más que estos.” Aristóteles, Retórica.) A partir de aquí, el poder de los esquemas lógicos, o la reflexión acerca de los recursos de argumentación, tiende a asimilar el ejemplo a la inducción, y el entimema a la deducción.

Se analizaran las siguientes hipótesis: 1) Al tratar el ejemplo, el acento puesto de manera preferencial en la operación lógica de inducción, no es algo erróneo, pero sí insuficiente; lleva a ocultar la actividad manipuladora que se apoya en esta operación. Así, cuando Barthes describe el proceso del ejemplo diciendo que "procede de un particular a otro particular, por el eslabón implícito de lo general: de un objeto, se infiere la clase y, a continuación, de esta clase se deduce un nuevo objeto", la focalización que él propone sobre la sola inducción conduce a desconocer el estatus implícito de lo general (y su rol argumentativo) y la operación de obligada vuelta a lo particular, único resultado pertinente sin embargo en este caso, ya que no se trata de afirmar una regla, sino de persuadir de que se la aplique.

2) El ejemplo obtiene su fuerza persuasiva, es decir su eficacia pragmática (al hecho que conduce a alguien a "hacer" y no sólo a "creer") de su carácter del relato (récit). Entenderemos por esto, una "estructura narrativa" particular, y una “situación narrativa" que modifica la relación entre destinador y destinatario, de tal modo que esta es puesta en marcha por la situación argumentativa en el seno de la cual interviene. Así entendido, el "relato" puede tener expansiones diversas, desde el enunciado narrativo mínimo hasta la historia ampliamente desarrollada o, si la competencia cultural del destinatario permite su reconocimiento, a la condensación en un solo título.

3) El ejemplo nos permite, aprehender mejor [10] el problema del estatus de la ficción. La hipótesis consiste en preguntarse si lo que el ejemplo permite ver con la mayor claridad no es una función y un proceso de ejemplarización que existiría en toda enunciación de un relato ficcional. No se trata, entonces, solo de una investigación sobre la argumentación, sino de un trabajo sobre la noción de ficción en la medida en que, por ella, nos libraríamos siempre -como operadores o “blancos”- a una manipulación. En este sentido, estudiar los "poderes de la ficción" es preguntarse acerca de qué es lo que se busca cuando se escucha o se narra una historia.

1. El procedimiento de ejemplarización

El análisis de los esquemas argumentativos y las distinciones a las cuales conduce, necesariamente corre el riesgo al hacer olvidar que tales esquemas se definen, en un principio, por su carácter persuasivo.

Es por ello que, en el Tratado de la Argumentación, sólo después de haber estudiado los "marcos" y "puntos de partida" de la argumentación, Perelman y Olbrechts Tyteca se interesan por las "técnicas" puestas en marcha. De tal modo, queda abierta la posibilidad de pensar y reflexionar sobre estas técnicas, y de clasificarlas en función de criterios puramente internos. Así, resulta con los dos grandes tipos de "liassons" que fundamentan la estructura, de lo real: el fundamento por el caso particular (al que se remite el ejemplo) y el razonamiento por analogía; la distinción propuesta consiste en definir la analogía como una equivalencia basada sobre las relaciones entre términos (A es a B lo que C es a D) mientras que, entre el ejemplo y la situación que constituye el objeto de la argumentación, la equivalencia sería más inmediata.

El segundo criterio está en relación directa con el primero: en el caso de la analogía, los dos dominios confrontados (A-B por una parte, C-D por la otra); son de naturaleza diferente, mientras que en el caso de ejemplo, éste corresponde al mismo dominio de referencia que aquello a lo cual se aplica. En virtud de esta segunda exigencia, la fábula y la parábola son clasificadas como procedimientos de razonamiento por analogía, aun cuando sabemos y podemos verificar que, según el contexto en el que intervienen, pueden revestir un "valor ejemplar", y constituir aun un verdadero catálogo de ejemplos en el cual el orador podrá basarse para fundar una regla y /o imponer un comportamiento. Por ejemplo, el uso catequístico o pastoral de las parábolas en el Nuevo Testamento.

[11]


Si bien es verdad que la analogía puede considerarse con independencia de la ejemplarización (sobre todo en los usos cognitivos de explicación), y que no todo ejemplo es analizable en términos de analogía, importa destacar que, en el marco de la persuasión, esta distinción no tiene pertinencia. Desde este punto de vista, lo fundamental es interrogarse acerca del procedimiento de ejemplarización puesto en funcionamiento, que puede recibir una doble definición: a) una definición discursiva. La ejemplarización consiste en la sustitución de un discurso sistemático por un discurso narrativo, incluso mínimo, (Sobre la distinción entre ambos tipos de discurso, cfr. K. Stierle: "la idea inicial de esto consiste en recordar que el esquema narrativo permite desarrollar, en forma sintagmática oposiciones paradigmáticas".) b) una definición pragmática o finalista. La ejemplarización consiste en utilizar un "conjunto narrativo con un propósito manipulador; se trata de "hacer, hacer"-y no solo de "hacer admitir". Para precisar mejor esto volveremos al Tratado. Allí Perelman distingue tres tipos de fundamento por el caso particular. 1. El ejemplo, que permite una generalización y sirve, por ello, para establecer una regla. 2. La ilustración, que permite fijar una regla establecida, aumentando su presencia en la consciencia. 3. El modelo, que invita a su imitación inmediata. Progresivamente se somete al destinatario a una adhesión creciente, que pasa de una simple actividad cognitiva de interpretación por inducción, al establecimiento de una creencia (adhesión reforzada), y luego, al imperativo de un acto. Dejemos provisoriamente de lado el "modelo”, el imitandum que según lo describe Perelman es más un argumento de autoridad que el producto de un trabajo argumentativo -en el límite de las pruebas extrínsecas-, en el cual la eficacia está subordinada a las condiciones de un acuerdo entre el orador y su auditorio. Evocar a Catón, Cristo o De Gaulle, propuestos como altas figuras o modelos, es eficaz o no según se admita o se deje de admitir su característica de ejemplaridad. Dejamos de lado el "modelo" pero no la "modelización" como resultado esperado del recurso al ejemplo.

La distinción entre ejemplo e ilustración, en cambio, exige algunos comentarios, destinados también a minimizar su pertinencia persuasiva inmediata. Si bien la ilustración no depende esencialmente de su orden de aparición en el discurso (antes o después de la regla que se encarga de confirmar), y se caracteriza sólo por el doble hecho de no correr el riesgo de ser mal interpretada y de tender a acrecentar la presencia de la regla, dándole una "resonancia afectiva", podemos ver que a) en el nivel de la gramática del discurso, la relación de la ilustración con la regla es una relación que se presta a un análisis en términos de expuesto vs. presupuesto, [12] y que b) en el nivel de la estrategia persuasiva, la ilustración sería el fin ideal del ejemplo, en el sentido de que la utilización de un caso particular tendería menos a fundar una regla apelando a la inducción, que en hacerse pasar por ilustración. La regla sería así tanto más fácil de hacer admitir, en la medida en que la denuncia de un presupuesto es una operación siempre difícil pues siempre resulta agresiva.

Es lícito contraponer a priori, como lo hace Perelman, el esquema del ejemplo y de la ilustración. Sin embargo, a partir del momento en el cual el contexto en el que ambas intervienen es el de una persuasión, importa menos lo que las distingue que la puesta en juego de sus fronteras y lo borroso de sus intersecciones. El procedimiento de ejemplarización no consiste en actualizar esquemas argumentativos previos sino en organizar desplazamientos de valores discursivos; lo que está en juego en una persuasión no es la aserción de existencia de una regla, sino las modalizaciones posibles de esta existencia: la creencia, en principio, y el deber ser después; ya que la sanción final de tal profesión de fe en la regla sería solo del orden de lo pragmático.

Hablar de ejemplarización no es cuestionar la distinción de los tres tipos de "fundamento por el caso particular", sino situar allí el campo de explotación persuasiva, es decir, recubrirla y hacerle jugar a partir de su reinterpretación en términos de modalidades (aléticas, epistémicas y deónticas). Se trata, entonces, de ver cómo se pone en marcha y se estructura un "dispositivo de credibilidad” (Certeau), que permita operar el deslizamiento necesario del orden alético al epistémico, y de éste, al deóntico. En tal estrategia de pasajes obligados, el “relato" cumple un rol esencial.

LA HISTORIA COMO EJEMPLO, EL EJEMPLO COMO HISTORIA. -1-

Contribución a la gramática y a la poética de textos narrativos.

Las reflexiones siguientes parten del hecho de que:

1) los textos son fijaciones de acciones verbales;

2) las acciones verbales comparten con todas las otras acciones el seguir esquemas codificados e institucionalizados (géneros);

3) esos esquemas pueden actualizarse en acciones verbales fictivas, es decir, independientes de toda meta pragmática.

Por tanto, hay que distinguir el "mundo del discurso" del "mundo del relato". La manera en que se constituyen los textos narrativos depende de la utilización que de ellos quiera hacerse y, por ende, de su situación en el contexto verbal o extralingüístico que los rodea. Esto crea una gran diversidad. Sin embargo, la clase de los textos narrativos está separada sin confusión posible de la de los textos sistemáticos por el esquema en que se basan todos los textos narrativos. A. C. Danto lo define en su Analytical Philosophy of History. (1968):

(1) x es F en t1

(2) a x le ocurre H en t2

(3) en t3, x es G.


Esta fórmula define la estructura elemental del relato. El sujeto x de la historia recibe en el instante t1 el predicado F y en el instante t3 el predicado G. F y G designan oposiciones; la historia H sirve de intermediaria entre los estados (1) y (5) en la evolución temporal t2. (l) y (3) constituyen el explanandum de la historia; (2) constituye su explanans. En ese sentido, el veni, vidi, vici de César ejemplifica una historia mínima que no se podría reducir. Entre el momento t1 de veni y el t3 de vici se halla un vidi que designa la evolución temporal t2 y que logra su particular efecto, precisamente porque, mediante una fanfarronada ingeniosa, reduce el decurso temporal a cero.

La historia es definida por Danto como la reproducción de un proceso que rompe un estado de equilibrio y que, por una serie de cambios, alcanza un nuevo estado opuesto al primero. Pero Danto no da lugar a ningún malentendido sobre el hecho de que no es el objeto el que condiciona la forma de su organización sino más bien la propia forma [1] de organización la que, por sí misma, constituye al objeto como tal. Lo que la forma comprende son oposiciones y su ligazón mutua. Es necesario comprender aquí la diferencia, inherente a la lengua misma, entre sistemas y proceso. Como sistema, la lengua está determinada, según Hjelmslev, por la correlación "o... o", mientras que como proceso los está por la relación "y... y". La diferencia fundamental, que separa la lengua como proceso de la lengua como sistema, las dimensiones sintagmática y paradigmática, se manifiesta una segunda vez en el plano de los textos, en la dimensión de la lengua como proceso, bajo la forma de la diferencia entre textos sistemáticos y textos narrativos. El modo del relato se ajusta al "y... y"; sus oposiciones definen en sucesión la distancia recorrida por la historia. El esquema narrativo permite desarrollar en forma sintagmática oposiciones paradigmáticas, "ponerlas en juego" dándoles cuerpo. En este dominio desempeña un papel particular una categoría de oposiciones cuyo sentido direccional está determinado. Por ejemplo, las oposiciones vida-muerte, joven-viejo, sin experiencia-experimentado, son oposiciones cuya relación consecutiva está prefijada, A estas oposiciones propiamente narrativas se ligan todas las otras.

Una historia no se determina sólo a partir de su esquema narrativo sino también y a la vez, a partir de la actualización de éste en diferentes niveles textuales. La historia sólo se constituye por el modo particular de actualización del esquema narrativo. Describir esa actualización como una acción verbal y volverla a su “contexto": he aquí la tarea de la pragmática y la poética textual. Si se quisiera producir una historia a partir del esquema narrativo de Danto, habría que recorrer una serie de transformaciones que no podemos especificar aquí. Se podría designar la etapa siguiente la disposición de la historia. En ella, el esquema narrativo está subordinado a una constelación temática. El camino de la disposición de la historia a la historia misma es el de la constitución propiamente dicha de la historia.
Podríamos compararlo con los diferentes "estados" de un estereotipo.
Un ejemplo permitirá captar de inmediato la conexión pragmática entre la disposición de la historia y la historia misma. Existe toda una colección de disposiciones de historias que poseen una determinación pragmática: la de los artículos del código penal. De cada frase inicial de un artículo del código penal se pueden deducir historias [2]  o más bien mitades de historias no saturadas. También podemos decir, en sentido inverso, que hay historias que se pueden reducir a esas frases iniciales. Pero en ese caso la historia no está aún saturada; todavía le falta una conclusión. La frase terminal indica el fin de la historia, tal cual, está determinada por el contexto pragmático dado. La historia recién está terminada cuando está: terminado lo que el artículo expresa en su última frase; su oposición constitutiva es la del delito y la pena. t1 y t3, delito y pena, son nombrados por el artículo; lo que se encuentra entre ambos, el decurso temporal t2, es supuesto implícitamente por el propio artículo: es el juicio. Es fácil de ver que, en tales condiciones, ante un tribunal deben poder observarse dos modos de relatos diferentes (diegesis o narratio en la retórica antigua): el relato del acusado se esforzará por impedir el nacimiento de una historia; el acusador, en cambio, tendrá como meta ordenar los "hechos" en una historia: en una de esas historias que, partiendo, de la frase inicial de un parágrafo, constituyen tan solo la mitad de una historia cuya otra mitad aún falta. Este, sentido de la palabra "historia" lo encontramos en expresiones como "no tengo nada que ver con esa historia", "no hagas historias", etc.

Cuando pasamos del artículo del código penal a la historia que de él depende, pasamos de hecho del dominio de los textos sistemáticos al de los textos narrativos. Se podría contar esa historia de manera que contuviera solamente los rasgos distintivos que la sitúan en esta categoría. Pero en el dominio narrativo jurídico se narra tanto menos de esa manera cuanto "más importante" sea el caso. Por lo común queda un resto narrativo que asume una función pragmática distinta: reconstruya los índices de verosimilitud volviendo a los pequeños detalles que garantizan su realidad.

Se puede suponer que será justamente el dominio limítrofe entre textos sistemáticos y textos narrativos el que puede elucidar la constitución de las "historias" como textos. Las reflexiones más explícitas sobre esa zona de transición se notan sin duda en las Reflexiones sobre la fábula de Lessing. La fábula y el ejemplo son formas narrativas mínimas que derivan de textos sistemáticos mínimos, sentencias, máximas, "principios morales". Paso a paso, Lessing muestra cómo, a partir de un texto sistemático, se puede producir un texto [3] narrativo que tenga a aquel por objeto.

“El más débil es la presa escogida por el más fuerte. He aquí un principio general que evoca en mí una serie de cosas de las que una es siempre más fuerte que la otra, y. que, por consiguiente, pueden destruirse unas a otras siguiendo la jerarquía de sus fuerzas respectivas. ¡Una serie de cosas! ¿A quién le gustarla manejar, durante mucho tiempo la árida noción de cosa sin pensar en tal o cual cosa particular cuyas cualidades se le presenten en una imagen precisa? Por eso voy a reemplazar esa serie de cosas indeterminadas por una serie de cosas determinadas, reales. Podría buscar en la historia una serie de Estados o de reyes; pero ¿cuántas personas están tan versadas en historia para poder recordar las relaciones de fuerza y potencia que existieron entre los Estados o reyes que yo nombraría? Habría vuelto comprensible mi principio sólo a unos pocos; y lo que quisiera es volverlo lo más accesible posible. Pienso entonces en los animales; y ¿no tengo acaso derecho a elegir una serie de animales, sobre todo si son animales muy conocidos? Un urogallo, una marta, un zorro, un lobo. Conocemos esos animales; basta nombrarlos para saber de inmediato cuál es el más fuerte y el más débil. Mi principio se ha vuelto éste: la marta devora al urogallo, el zorro devora a la marta, el lobo devora al zorro. ¿Devora? Quizás no. Aún no me resulta lo suficientemente seguro. Entonces digo: devoró. Y observad: ¡mi principio se ha convertido en fábula!"

Lo que determina esta transformación de lo general en particular es el factor efecto. Este debe producir un principio moral tangible, es decir, concreto. La totalidad de un principio moral es así transformado globalmente en totalidad de una acción. Lessing: "llamo acción una serie de cambios que, tomados en conjunto, forman un todo. Esta unidad del conjunto se basa en el acuerdo de todas las partes con relación a un fin. El fin de la fábula, el motivo de su invención, es el principio moral”. El fin, es decir, la conexión pragmática, determina la constitución del texto narrativo, es decir, la manera en que se toma y se actualiza el esquema narrativo.

El concepto de "unidad del conjunto" definido por Lessing tiene consecuencias en el tiempo gramatical que utiliza en su descripción. El todo de la "acción" que se organiza en la sucesión temporal no puede [4] devenir un todo más que en la perspectiva de una visión de conjunto. Pero esto significa que la historia debe pertenecer al pasado: solo si la historia aparece como historia pasada puede aparecer formando un todo. El pretérito es aquí, como en todos los textos narrativos, el tiempo de la finalización de la acción, es decir, de su pasado. El pretérito como tiempo gramatical remite siempre a ese conjunto acabado que lo encierra. En eso se distingue del presente, y en que posee, como “signo textual" (metafórico) una cualidad particular: la de señalar la condición, de posibilidad de un "todo" que se desarrolla a través del tiempo.

Ejemplo (el exemplum retórico) y fábula se parecen en cuanto a que constituyen una totalidad narrativa que remite a una totalidad sistemática. A decir verdad, se distinguen por la manera de hacerlo, que sitúa la fábula en la linde del texto sistemático. Para Lessing, quien toma distancia crítica de Aristóteles, la “verosimilitud, interna”, que no se ve influida por la facticidad del caso real, da ventaja a las fábulas sobre los ejemplos históricos en cuanto a la fuerza de convicción. El concepto de "verosimilitud -interna" lessingniano no es particularmente feliz. Enmascara la falta de verosimilitud programática de la fábula y, por ende, lo que la separa realmente del ejemplo. En efecto, esta falta de verosimilitud de la fábula tiene una función particular: es el signo de la intención alegórica constitutiva del género. En la fábula, lo general aparece bajo la forma de lo particular; en el ejemplo, aparece en el seno de lo particular. En un caso, lo general es representado; en el otro, es implicado. Sí distinguimos entre implicaciones "ciegas" e implicaciones “tematizadas”, las implicaciones tematizadas en el ejemplo son precisamente aquellas a partir de las cuales se constituye el todo del principio moral que las funda. Lo que el ejemplo implica es el principio moral. Donde se explicita, su medio, es la historia. El ejemplo es, al mismo tiempo, una forma de expansión y una de reducción: expansión con relación a la sentencia que 1o funda; reducción con relación a una historia de lasque se corta y se aísla aquella que le hace falta a la acción verbal del ejemplo para concretarse. Sin embargo, no podrían caber dudas acerca de la dirección según la cual el texto se constituye. La regla de unidad del todo, que se desgaja del todo más vasto de una historia, volviéndose autónomo, debe buscarse en el "fin" del ejemplo, [5] es decir, en el principio moral.

Por su estatuto principal, el ejemplo, de todas maneras, designa, no tanto tipos morales como relaciones morales. En el desarrollo narrativo del ejemplo aparecen más bien las relaciones entre el bien y el mal, entre la inteligencia y la ingenuidad, entre la potencia y la impotencia, o las de la ilusión y desilusión. El ejemplo se constituye a partir de tres factores: situación, decisión, desenlace de la situación. Esta tripartición se define a partir de la conexión pragmática en la que se debe ubicar el ejemplo. Conforme a su verdadero destino retórico, el ejemplo entra en juego en una situación pragmática aún abierta y que exige una decisión. La situación pragmática y la situación final del ejemplo son isomorfas. En la medida en que la situación dada y el ejemplo están ligadas por un isomorfismo, se puede concebir el desenlace del ejemplo anticipando el desenlace de la situación correspondiente. El ejemplo muestra las consecuencias inevitables de tal o cual decisión tomada en una situación dada. En ese isomorfismo reside la fuerza de convicción del ejemplo, que nos compromete a cumplir una acción o a renunciar a ella. Sin embargo, decir que el ejemplo puede concebirse como anticipación del desenlace de una situación que le es isomorfa pero que permanece abierta, implica postulados más profundos, anclados en la comprensión misma de la historia de la cual proviene el ejemplo. Las ideas que Aristóteles desarrolló en la retórica acerca de la diferencia entre fábula y ejemplo son un precioso ejemplo:

“Las fábulas convienen a la arenga y tienen la ventaja de que si resulta difícil encontrar hechos realmente ocurridas que sean todos similares, resulta en cambio más fácil imaginar fábulas; no hay que inventarlas, como las parábolas más que si se tiene la facultad de ver las analogías, tarea que la filosofía facilita. Argumentar por fábulas es más accesible, pero argumentar por hechos históricos es más útil para la deliberación; pues casi siempre el futuro se parece al pasado.

Los acontecimientos históricos, por su naturaleza misma, no son únicos; se repiten. Se podría decir también, a la inversa: en el sentido aristotélico del término es histórico no lo que es único, sino lo que se repite. Así, el ejemplo nombra un conjunto formado por la situación y al desenlace de la situación que, por su retorno constante, posee una significación general. Quintiliano piensa ante todo en el [6] en el caso jurídico y en el valor demostrativo que puede tener para aquél un ejemplo juiciosamente elegido, por lo cual, igual que Aristóteles, recomienda que el orador tenga preparado el mayor número posible de ejemplos. El ejemplo posee -al menos en apariencia- la autoridad superior que da una imparcialidad libre de todo prejuicio. Esta autoridad ya no es la de la historia repetida sin cesar, sino la de la historia pasada. Lo pasado, al estar presente, puede pretender imponerse con la fuerza de un ejemplo. Pero en ambos casos, tanto en Quintiliano como en Aristóteles, la historia aparece en una perspectiva peculiar, para la cual Cicerón opone una fórmula cuyo alcance llega a nuestros días: historia magistra vitae. Esta fórmula remite a una relación entre la historia y la filosofía moral que más allá de cada doctrina particular, constituye el marco en el interior del cual el ejemplo encuentra su lugar, en tanto que "forma simple" (A. Jolless). Incluso, la historia se constituye desde un punto de vista filosófico-moral. Aparece como separada del continuum histórico y contiene su sentido en sí misma. Es un macro-ejemplo.

Los criterios que presiden la traducción del acontecimiento en historia son los de la filosofía moral, los cuales se imprimen en el conjunto memorable de una historia. Lo que se cumple cuando se traduce un acontecimiento en historia se repite cuando se traduce la historia en ejemplos salvo el hecho de que aquí el sustrato filosófico-moral es inducido a concentrarse de nuevo. El ejemple, en su carácter de unidad narrativa mínima, se relaciona con la unidad sistemática mínima del principio filosófico-moral entrando en cierta manera en un vínculo lo más estrecho posible con éste. Solum quod facit ad rem est narrandum: esta es una de las reglas dadas por Humbert de Romance para los ejemplos. La "res" es aquí el principio moral.

Podríamos llamar "paradigmática", en el sentido, de la lingüística moderna, la manera en que la antigüedad practicó la historia tal como la encontramos en la base de la “forma simple” del ejemplo. Cuando la historia como tal se vuelve objetiva, lo hace subsumida a determinadas clases del sistema moral...Las historias pueden adquirir significación ejemplar sólo en la medida en que se ubiquen en el sistema moral y representen uno de sus elementos, y solo bajo esa condición pueden pretender sustraerse al continuum del simple decurso [7] histórico o de la historia como macro-ejemplo, e integrarse a un nuevo contexto: al de la convergencia paradigmática de historias con relación a su ubicación en el interior del sistema moral. El carácter prioritario de esa orientación implica necesariamente el borrado de la diferencia “entre mitología, leyenda y poesía, por usa parte, e historia verdadera, por el otro” (Friedrich). Lo que es transmitido por una tradición constante y múltiple se asimila al desarrollo histórico. El deseo de dominar sistemáticamente el exceso siempre creciente de hechos memorables, la recolección jamás saturada de elementos transmitidos por la tradición y su clasificación paradigmática bajo la forma de un sistema filosófico-moral no cesan de crecer durante la Edad Media y el Renacimiento, hasta convertirse en una suerte de obsesión… “Todo ocurre como si la historia, diseminada y deshilachada en una infinidad de tipos, se reintrodujera en la fuerza original de su materialidad sin límites, lo cual se manifiesta también, por ejemplo, en las enciclopedias de los siglos XII y XIII, donde las normas y los tipos ya no logran dominar el material de la historia y la experiencia” (Friedrich).

De todas maneras, el ejemplo cambia de carácter al pasar a la Edad Media cristiana. En la medida en que ahora se lo concibe como figura y entre en una tipología de las figuras que fija el marco de todas las figuras, adquiere una legitimidad doble, a la vez paradigmática y sintagmática. Así como la historia es a la vez magistra vitae en la historia de la Redención, el ejemplo se refiere al mismo tiempo a su clasificación paradigmática en el contexto del sistema filosófico-moral y, en tanto que figura, a la Redención que se anuncia y se va cumpliendo.

R. Koselleck relacionó la desaparición del ejemplo a partir de fines del siglo XVIII con una modificación de la concepción de la historia, la cual ya no podía fundarse en la experiencia de la historia como magistra vitae. Podríamos llamar “sintagmático” este recurrir al contínunm del desarrollo histórico; operado por esa nueva concepción de la historia. Al suprimir su relación con el sistema filosófico-moral, la historia abandona el horizonte paradigmático por el sintagmático, el de una ligazón infinita cuyos enmarañamientos sin fin pueden ser indefinidamente develados pero jamás se pueden conocer [8] definitivamente. Tan sólo ahora la historia aparece como la quintaesencia de todas las "historias” posibles cuyos elementos conciernan al dominio de los hechos. En Voltaire, estas dos orientaciones posibles todavía coexisten en el hecho histórico. La historia se cuenta, por una parte, en el marco sintagmático de la historia universal; por la otra, en el marco paradigmático de una colección de ejemplos que ilustran aquello que la bajeza humana tiene siempre de idéntico.

Mientras la historia como ejemplo es puesta en relación con un sistema filosófico-moral, el esquema narrativo aparece en cierta medida como "determinado desde fuera”. Pero esa determinación externa no es un caso particular de los textos narrativos. Las relaciones que existen entre un “caso” y un parágrafo del código penal, entre un ejemplo y un principio moral, no constituyen una excepción. Solo atestiguan particular nitidez aquello que se encuentra más o menos en primer plano en la determinación de cualquier historia. Toda historia se caracteriza por un desequilibrio específico en la expansión narrativa, que proviene a su vez de la conexión, pragmática, siempre diferente, que compete a la historia. Así como es en el ejemplo donde la captación paradigmática de la historia más se acerca al dominio de los textos sistemáticos, la historia busca en el horizonte sintagmático, un medio para volver mínima la “determinación externa”. Se esfuerza por describir las cosas como “ocurrieron realmente”. Pero en definitiva, lejos de superar la “determinación externa”, jamás logra sino producir la ilusión de tal superación. Es exactamente lo que Roland Barthes llama la pretensión del discurso histórico a la realidad, pretensión por la cual se encubre una ideología confesable. Todo discurso histórico supone un interés que se debe teorizar.


Extr. de Stierle, Karlheins: “L’Histoire comme Exemple, l’Exemple comme Histoire”, en Poétique, 10, 1972.

[9]

Ceremonias y ritos en la Asia menor

Juan Enrique Ferrer
 http://www.nueva- acropolis. org.ar/

«Ea, creó a los Dioses Umunmutamku y Umunmutamnag para presentar las ofrendas.
Ea, creó al Dios Kusug, gran sacerdote de los Dioses, para ser el que cumpliera sus ritos y sus ceremonias. Ea, creó al Rey para asegurar la conservación de los templos. Ea, creó a la Humanidad para servir a los Dioses.»
 
Fragmento del Ritual de Construcción.



INTRODUCCION

Son muchos los libros que se han escrito sobre los pueblos del Asia Menor como son hurritas, hititas, acadios, casitas, sumerios, babilonios, etc., pero donde más se esfuerzan los investigadores es en su Historia, Mitología, su organización social, su fuerza militar, sus impresionantes construcciones, su bellísimo arte... Sin embargo, hay un aspecto que se pasa por alto, el aspecto religioso en lo referente a ceremonias y ritos, siendo justamente a través de estos actos donde un pueblo demuestra sus creencias más íntimas y su fortaleza interior. Todas las demás manifestaciones mencionadas son el resultado, el fruto de ese fervor religioso, de ese ansia espiritual por acercarse a la Divinidad que llevó al hombre a construir Stonehenge, las grandes Pirámides y las majestuosas catedrales.

LA FIESTA DEL AÑO NUEVO

La mención más antigua y también la más conocida procede de finales del III milenio a.C., de la corte del Rey Gudea de Lagash. Entonces la fiesta Ällamada AkituÄ duraba siete días, durante los cuales las barreras sociales caían, no se emitían juicios, los padres no castigaban a sus hijos y se interrumpía el trabajo cotidiano. Un sentido parecido tenían las Saturnales en Roma, consagradas a Saturno, realizándose a finales del año y comienzo del siguiente. En el período neobabilónico (625-539) las ceremonias solemnes, que empezaban con el equinoccio de primavera, duraban doce días, los primeros doce del Nisán o Mes de las Lluvias.


La Fiesta del Año Nuevo no sólo era la fiesta religiosa más importante de Babilonia, sino que tenía un significado fundamental para la totalidad de la vida del Estado. Se consideraba grave desgracia nacional no poder celebrar la fiesta a causa de una guerra o por la ausencia del Soberano, puesto que el Rey, como representante de la Divinidad, era el centro de los acontecimientos.


Sin embargo, el papel principal de Akitu está reservado para Marduk, el Dios más importante del panteón babilonio y Numen o Angel Tutelar de la Ciudad, habiéndose equiparado con el Herakles de los griegos o el Hércules de los romanos por su simbolismo solar.


En el primer día del Nisán se desarrollan ceremonias, rezos y ritos en cuyo centro se encuentra la magnífica estatua del Dios Marduk del templo de Esangila, que aquellos días es decorado con particular esmero y esplendor; delante de ella el gran sacerdote reza las oraciones prescritas mientras otros sacerdotes ofrecen sacrificios de comidas y libaciones de vinos.


Al atardecer del cuarto día llega el primer momento culminante de la celebración: se realizan sacrificios ante Marduk y su esposa Sarpanitum; el gran sacerdote debe establecer la posición exacta de los astros y recitar las fórmulas de desconjuro. Después, en presencia del Dios, se recita el Poema de la Creación (Enuma Elish), que es una manera de reactualizar por la magia oral y los ritos que la acompañan la lucha entre Marduk y el monstruo marino Tiamat, lucha que había tenido lugar en le principio de los tiempos y que puso fin al Caos con la victoria del Dios. Los hititas tenían una costumbre análoga en la que sólo cambiaba el nombre de los combatientes, el Dios de la Tempestad Teshup (Marduk) y la serpiente Illuyanka (Tiamat).

En el quinto día, el templo se purifica para el culto y en el patio de Esangila acontece la ritual degollación del carnero, el «chivo expiatorio». Se le corta la cabeza al animal y con su cuerpo sangrante se embadurnan las paredes del templo. Los despojos del animal sobre los que se ha descargado todo el mal, todo aquello que puede poner en peligro al Estado, se tiran al Eufrates, mientras en las orillas del río se ha reunido el pueblo en espera de la embarcación que lleva la estatua del Dios Nabu, el hijo de Marduk.

Los sacerdotes exorcistas, que se han contaminado en la operación de degollamiento y en el cumplimiento de la ceremonia de purificación, deben esconderse fuera de la ciudad hasta el final de la fiesta. Es curioso observar cómo este rito recuerda acentuadamente el sacrificio expiatorio judío.

El día del sacrificio expiatorio comienza con la ceremonia en la que el Rey depone en el templo de Marduk todas las insignias de poder (cetro, anillo y diadema), ofreciéndole después al Dios una relación de todas sus hazañas durante el pasado año. Como representante de su pueblo asume todas sus culpas, se arrodilla delante de la imagen del Dios como acto de humildad, jura renunciar a todo tipo de violencia e injusticia e intenta demostrar su inocencia por cada desgracia que haya ocurrido durante el año.



Seguidamente, el gran sacerdote, el Urigallu, golpea al Rey en el rostro, le tira de las orejas y le amonesta para que cumpla con conciencia sus deberes en el futuro. Después de esto el Rey puede volver a adornarse con los signos del poder. Al término del rito el sacerdote lo vuelve a golpear; si después de esta bofetada el Rey tiene el rostro bañado en lágrimas, esto constituye un buen presagio para el año que llega (probablemente esta costumbre sea un rito de magia mimética con el que se invoca lluvia para la tierra). Al atardecer de este día, el Rey recibe la absolución y los grandes sacerdotes sacrifican un toro blanco en el patio del templo. Se puede apreciar que la conducta del Soberano no es la de un tirano que explota al pueblo, que lo carga de impuestos y que los mantiene como esclavos. Muy por el contrario su responsabilidad era muy grande y tenía que presentar cuenta de sus acciones ante los Dioses y los Colegios Sacerdotales, donde
cualquier error en su mandato podía costarle la vida.

El sexto día llegan por fin al templo de Marduk las tan esperadas imágenes divinas Äsobre todo la de NabuÄ transportadas en solemne procesión. Debía ser un cuadro fastuoso: las estatuas, ricamente decoradas, entran en Babilonia sobre carros o embarcaciones, donde cada ciudad enviaba a su Dios principal.

De los días siguientes hay muy poca información; se sabe que se celebraba una fiesta de gran importancia, el Zakmuk, la «Fiesta de las Suertes», así llamada porque en ella se echaban las suertes de todos los meses del año, o, dicho en otros términos, se creaban los doce meses venideros. También se determinaban la suerte del Rey y del pueblo en el año que iba a comenzar. Como conclusión de estas profecías el Rey cogía la mano de Marduk, como cuando subió al trono, y con este gesto confirmaba su cargo para el año nuevo que empezaba.

Seguidamente, la estatua de Marduk se depositaba en su barco Makua, y remontando el curso del Eufrates, se dirigía al templo llamado Bit-Akitu, «Casa de la Fiesta del Año Nuevo». Muchos estudiosos consideran que en dicho templo se desarrollaba probablemente una especie de «drama religioso» en el que se recordaba la captura, los sufrimientos y la resurrección de marduk, un drama del que sin embargo no se sabe nada, seguramente por formar parte de los Misterios.

Como coronación de la solemne ceremonia tenía lugar el sagrado rito del matrimonio entre Marduk y su consorte Sarpanitum, que el Rey y una hieródula (sacerdotisa de Isthar) reproducían en la cámara de la Diosa, y que seguramente era la señal que desencadenaba la licencia colectiva entre las clases más bajas. Esta orgía colectiva, aparte del significado sexual, tiene otros más importantes, como garantizar la fertilidad y riqueza de la tierra para ese nuevo año. Pero a nivel cosmológico, la «orgía» es equivalente al Caos o a la plenitud final, y desde el punto de vista temporal se relaciona con el Gran Tiempo, con el «instante eterno» de la no duración.

Así pues, el Año Nuevo era una fiesta de renovación de la Creación, de muerte y nacimiento; la muerte del tiempo viejo en el que tuvieron lugar todos los errores y acontecimientos carentes de sentido, y donde todo eso será aniquilado, volverá al Caos, y el hombre y toda la Naturaleza podrá volver a nacer a una nueva vida, a un nuevo tiempo en el seno de una nueva Creación, porque todo Caos va seguido de Creación.

RITOS DE CONSTRUCCION

La actividad principal de los sumerios (IV milenio a.C.) fue la construcción de templos y palacios, los que se convirtieron en centros absolutos del quehacer cotidiano que imbricaban la condición primordial de toda existencia, ya que sin el binomio Dios-Rey, o lo que es lo mismo, templo-palacio, no podía existir la ciudad, la cual era a su vez un reflejo del Macrocosmos, para que se desenvolviera en perfecta armonía el Microcosmos, es decir, el hombre.

Lo más importante dentro del complejo urbanístico de la ciudad era la torre llamada Zigurat, conocida en Babilonia como Etemenanki «la Casa de la fundación del Cielo y de la Tierra», e identificada por los hebreos como la «Torre de Babel»; estaba orientada según los cuatro puntos cardinales y en sus medidas había intervenido la Numerología sagrada, cuyo conocimiento estaba en manos de los sacerdotes. Así pues, a los ojos del pueblo, aquel edificio era mucho más que un símbolo; era la representació n del centro exacto del Espacio, desde el cual la Suprema Fuerza Vital irradiaba sobre la Tierra entera, atestiguando con ello la presencia de su creador, Marduk.

Los Reyes intentaron siempre realzar aquel edificio sagrado. Nabopolasar recibió de Marduk la orden de restaurar el Etemenaki, y tras consultar los oráculos para descubrir el día más propicio, puso manos a la obra.

Lo primero que había que hacer era buscar y sacar a la luz, con ayuda de un hacha especial, santificada por el Sumo Sacerdote, el Temenu, nombre sumerio del Texto de Fundación, generalmente grabado en un pequeño cilindro o clavo votivo. Estos clavos, fabricados de bronce o arcilla, con la cabeza de un Dios, tenían el poder de apartar a los espíritus malignos y arrojarlos de sus escondites. Una vez hallado el Temenu, el Rey lo untaba con miel, cerveza y aceite y lo volvía a enterrar, teniendo buen cuidado de ocultar su nueva posición.

Los ritos tenían que ser estrictamente observados, si algún detalle pasaba inadvertido en los preliminares de la construcción de un edificio se maldecía solemnemente al culpable. Antes de colocar la nueva capa de ladrillos que constituiría los cimientos de la nueva estructura, era esencial estar bien seguro del sitio exacto, tal como estaba indicado en el Temenu, pues no se permitía error de ningún género a este respecto. Los textos eran precisos sobre este punto: «Ni un dedo más ni un dedo menos que las medidas prescritas».

Era corriente enterrar objetos de diversa índole juntamente con el texto fundacional; en el caso de la reconstrucció n del Etemenanki, Nabopolasar hace constar que depositó en los cimientos oro, plata y piedras preciosas. Justamente es el mismo Nabopolasar, acompañado de todo su séquito, quien tiene el honor de levantar con sus manos las ruinas del viejo templo; para estos hombres el trabajo físico significaba una forma más de servir a la Divinidad y de alguna forma doblegar su orgullo personal, quedando esto confirmado por las palabras pronunciadas por el Rey: «Para Marduk, mi Señor, incliné mi cerviz, desaté el ropaje que cubría mi Majestad y transporté ladrillos y arcilla sobre mi cabeza».

En cuanto a la ubicación del templo, tampoco debemos pensar que se construía en cualquier lugar, sino que el sitio tenía una vital importancia, elección que estaba reservada al Colegio de Iniciados o Sacerdotes, que a través de una serie de signos telúricos, geománticos y astrológicos, determinaban con precisión el «espacio sagrado».

En la terminología mesopotámica el vocablo templo tiene varias acepciones: el «Monte Casa», la «Casa del Monte de todos los Países», el «Monte de las tempestades», el «Vínculo entre el Cielo y la Tierra»... Es evidente que establecen una comparación entre el templo y la montaña, pero una montaña cósmica o celeste (el Sistema Solar), dado que cada uno de los siete pisos del Zigurat estaba pintado de un color diferente y en relación con un planeta, siendo el último de oro por representar al Sol.

Cuando un peregrino subía a uno de tantos Zigurats como había en Mesopotamia, se iba acercando al centro del mundo, y al llegar a la terraza superior realizaba una ruptura de nivel, transcendiendo el espacio profano, heterogéneo, y penetrando en una «tierra pura», sagrada. El ascenso a esta montaña-templo se hacía por una escalera exterior de forma espiral, semejante a un tornillo, y que lo emparenta con todos los montes sagrados como el Olimpo, Meru, Helicón, Ararat, lo que permitía al hombre ponerse en contacto con los Dioses, con el mundo espiritual, a través de la prodigiosa espiral de la evolución.

LAS FIESTAS DE ISHTAR

La Diosa Ishtar es la equivalente a Venus, Afrodita, Maya o María... es la Diosa del Amor, del Amanecer y del Atardecer. Forma parte de la Tríada Estelar babilónica junto con Shamash (el Sol) y Sin (la Luna).

Muy querida, respetada y temida por mortales e Inmortales, sus fiestas eran causa de que un gran tropel de nómadas y extranjeros acudieran a Babilonia deseosos de participar en el regocijo general.

Estrabón nos ofrece un relato desaprobador de lo que ocurría en la ciudad durante estos grandes festivales. Es evidente que los placeres carnales jugaban un gran papel en la veneración de Ishtar, pero a pesar de la licencia que imperaba en los barrios bajos, aquella era una fiesta religiosa.

Así, Ishtar, en la penumbra de su templo, presidía los ritos dedicatorios peculiares a su culto. Muchachas votivas cantaban sus alabanzas ante la Diosa:

«Yo te alabo y te imploro,
Reina Soberana,
Diosa Omnipotente,
Oh Tú, la más hermosa,
que inflamas mis deseos,
Protectora de los ejércitos,
inescrutable Diosa de los hombres
y de las mujeres».



Sus sacerdotisas vivían en el templo, hermosas y enigmáticas, envueltas en delicados velos, consideradas como las propias hijas de la Diosa. Pero no eran ellas solas las que ansiaban servirla. Dentro del sagrado recinto del santuario acudían también hombres que en completa humildad se entregaban al servicio de la Diosa para siempre, por medio del rito de autocastració n, ejecutado ante la inescrutable presencia de la Divinidad.

La castración realizada conscientemente y de forma voluntaria no era patrimonio exclusivo de estos sacerdotes, también la llevaban a cabo los grandes militares y los Sumos Sacerdotes de otros cultos, como símbolo de su entrega, de su renunciamiento a la procreación material por otra superior de tipo espiritual.

Siguiendo con el relato, nos encontramos en el exterior del templo con una Babilonia abigarrada y tumultuosa, mientras el festival está en su apogeo. De vez en cuando, un oficiante de los ritos se dirigía a la orilla del Eufrates para echar en la rápida corriente una cabeza de carnero recién sacrificado. En el interior del recinto del templo los servidores elevaban sus vasos de libaciones y hacían ofrendas de los cuartos y las entrañas de los animales a sus Dioses, al Rey, a los sacerdotes, a los plateros... A la luz de millares de braseros y antorchas perfumadas con especias aromáticas, encendidos en las casas, calles y plazas, el pueblo de Babilonia ofrecía banquetes a los Dioses y a los errantes espectros de los difuntos que necesitaban eternamente sustento.

Otra ceremonia que tenía lugar en honor de Ishtar era la que se celebraba en el crepúsculo vespertino, cuando aparecían en el firmamento las primeras estrellas, y sobre todo Venus. La ciudad se aquietaba y se hacía el silencio. Una virgen, hasta entonces recluida en la quietud del templo, salía acompañada por el Urigallu, guardián del lugar sagrado, que se sabía íntegro el Poema de la Creación y podía repetirlo ante la divina imagen. Acompañábanle los sacerdotes menores, magos y hechiceros, y la procesión empezaba a moverse lentamente hacia el Zigurat.

Los cantores entonaban sus plegarias en forma de salmos, y los eunucos tonadillas con la flauta siguiendo a la procesión, para adular a los espíritus que flotaban como círculos luminosos en la espaciosa noche.

Ante la multitud reunida para asistir a los antiquísimos ritos, la virgen votiva de Ishtar iba subiendo lentamente los siete pisos hasta llegar a la cumbre, donde el movimiento ascendente en espiral y cada uno de los colores producían un estado más profundo de concentración y distanciamiento del mundo profano. Una vez en lo alto entraba en el santuario de Marduk, donde debía permanecer toda la noche, esperando la visita del Dios. La hija de Ishtar entregaba su cuerpo como ofrenda, la ofrenda viviente de un pueblo a su Diosa nacional, la misteriosa esposa de una noche sin maña, una noche que para ella equivaldría a la eternidad...

RITOS FUNERARIOS

Entre los hititas parecen haberse practicado simultáneamente dos tipos de ritos funerarios: los de inhumación e incineración, sin que podamos asegurar la preferencia de uno u otro. Lo único que sabemos con certeza es que los Reyes de Hatti en la Epoca Imperial, según el ritual conservado, parecen haber preferido la incineración.

Las complejas ceremonias del funeral real duraban catorce días. Todos los investigadores que han estudiado el ritual destacan la semejanza con los funerales de Héctor y Patroclo, tal y como Homero nos canta en La Ilíada. Junto a la pira se sacrificaban bueyes, corderos y caballos. Colocando el cadáver real en lo más alto, se encendía la hoguera que ardía largas horas. Al amanecer del segundo día se apagaba el fuego mediante numerosas jarras de vino, cerveza y walhi.

Entonces los huesos eran recogidos cuidadosamente con una cuchara de plata y bañados en el aceite contenido en un recipiente del mismo metal. Luego se cubría con un lienzo y, finalmente, tras ciertos ritos en los que participaba la maga, la Hasawa, eran trasladados a la cámara funeraria donde descansaban sobre un lecho sagrado. Pero los ritos en sí continuaban durante doce días más.

Pasados los ritos funerarios, los difuntos viajaban hacia el más allá, porque los hititas creían en un mundo después de la muerte. Estos ritos facilitaban al Rey su gran viaje a las Eternas Praderas o Campos Elíseos donde habitan los Dioses. Mas para los difuntos ordinarios (no Iniciados), no había lugar en las «Eternas Praderas». Ellos iban a la Tierra Negra, donde el Dios de la Tormenta había confinado a los antiguos Dioses. En realidad, la Tierra Negra era una ciudad amurallada, en cuyo interior había grandes calderos de bronce sometidos a un fuego eterno, donde se consumía el mal y los muertos no eran más que polvo. Podemos ver la semejanza con el Cielo y el Infierno cristianos, ya que muy probablemente fue aquí donde se inspiraron los Padres de la Iglesia.

En cuanto al ritual funerario babilónico, podemos destacar que el cadáver real, con sus acompañantes, era colocado en una tumba excavada en la tierra con una profundidad entre los nueve y los doce metros. Sellada la puerta, ser realizan sacrificios en le pequeño patio delante de la entrada. Después se rellena éste de tierra hasta que queda a nivel del piso sobresaliendo tan sólo una cúpula. Se encienden hogueras alrededor de la cúpula y se celebran los funerales, vertiéndose las libaciones para los difuntos por un conducto de arcilla que penetraba en la tierra a un lado de la tumba. encima de ésta se construía un edificio subterráneo. En los distintos pisos de este edificio se realizaban ofrendas y nuevos sacrificios humanos. Normalmente, cuando el Rey fallecía, toda la Corte le acompañaba en ese viaje al Más Allá.

Se ha podido comprobar que estos hombres se sacrificaban de forma voluntaria por su Rey-Dios, al que habían jurado servir en este plano o en el otro, pues ellos no tenían el mismo concepto que nosotros sobre la muerte, principalmente por su creencia en la inmortalidad del Alma, siendo la muerte la puerta que permitía el nacimiento a otro plano de conciencia.

La ceremonia está imbricada en la Naturaleza y en el Cosmos. El movimiento espiral de la galaxia, la salida del sol o la apertura de un capullo en flor con los primeros rayos del amanecer están realizando una mágica ceremonia que les hace avanzar en su camino de evolución y les acerca cada vez más a la Divinidad. Pero el hombre parece que ha olvidado o no quiere acordarse de que él forma parte también de la Naturaleza y el Universo, que nadie escapa del Plan Divino de Evolución.

EL hombre actual, prisionero del materialismo, crispado por el stress y esclavo de sus odios, deseos y pasiones, no encuentra la tranquilidad de espíritu necesaria para poder vivir la Vida como una ceremonia. Cuando el hombre viva de forma más natural, tal vez encuentre el equilibro, la armonía y la ceremonia en su interior, como la hallaron estas civilizaciones del pasado.

La era del ego



La obsesión por la imagen, el estímulo a la individualidad, la proliferación de blogs, redes y realities dan cuenta de un fenómeno de estos tiempos: el culto a un modo de vida narcisista.
 
La era del ego

No es mera vanidad. Tampoco un estricto problema de diván o una anomalía que afecte sólo a unos pocos. Es, en realidad, un fenómeno social muy amplio, que atraviesa toda nuestra cultura y da forma a nuevos modos de trabajar, amar, estar en el mundo. Porque ya no nos rigen ni el temor al castigo ni la devoción por el cumplimiento del deber: para bien o para mal, estamos regidos por el culto al cuerpo, la autorreferencia, la fascinación por el éxito individual. Nos convertimos en una cultura que, cada vez más fuerte, exclama: "Yo, yo... y yo".

Algo de esto supo ver la revista Time cuando, a finales de 2006, cumplió con el ritual de presentar en tapa la "personalidad del año". En lugar del habitual retrato de estadistas, científicos o artistas, los lectores se encontraron con un espejo. Nada más -y nada menos- que un espejo. En su libro La intimidad como espectáculo la comunicóloga, ensayista y antropóloga Paula Sibilia menciona aquella portada como un signo de los tiempos que corren. Tiempos de exaltación del Yo, obsesión por la imagen y propagación de realities y blogs; de bienvenido reconocimiento a las diferencias y estímulo a la construcción de la individualidad tanto como de exhibicionismo, insatisfacción y soledad. Tiempos, en fin, habitados por millones de seres que, como los lectores de Time, contemplan extasiados el espejo que les dice que son ellos, ahora sí, los que tienen el crédito de protagonistas. Más allá de que, anclado en lo más remoto de la historia, permanezca el recuerdo de aquel Narciso, el de la leyenda, fascinado por un espejo que resultó ser cualquier cosa menos inofensivo.

"Habría que volver a leer la leyenda", advierte el psicoanalista, docente e investigador de la UBA Mario Zerbino, aludiendo a dos de los aspectos menos frecuentados de este mito surgido en la antigüedad. En primer lugar, la violencia ligada al origen mismo de la vida de Narciso, que nació fruto de una violación. En segundo término, su relación con la ninfa Eco, que estaba enamorada de él, pero trágicamente imposibilitada de establecer algún vínculo: cada vez que Narciso le hablaba, ella sólo podía repetir las últimas palabras que él había dicho. El resto del relato es el más conocido: subyugado por la imagen que le devolvía un espejo de agua, el joven Narciso intenta tocarlo, cae y muere ahogado.

Violencia, incomunicación, fascinación por la propia imagen. Tres puntos que se reiteran en las noticias, publicaciones y ensayos sobre la actualidad. Elementos que más de un estudioso de lo social considera enlazados a un fenómeno con tendencia a consolidarse en el mundo occidental durante los últimos treinta años, que un historiador norteamericano había anunciado allá por finales de los años 70, cuando publicó el libro La cultura del narcisismo.

El historiador se llamaba Christopher Lasch, era profesor en la Universidad de Rochester y escribió un desencantado retrato de lo que él consideraba "una sociedad que concede creciente relieve y aliento a los rasgos narcisistas". En su libro escribió: "El amor y el trabajo nos capacitan para explorar un pequeño rincón del universo y llegar a aceptarlo como es. Pero nuestra sociedad tiende a devaluar esos pequeños consuelos o bien a esperar demasiado de ellos. Nuestros criterios de lo que es "trabajo creativo y con sentido" son demasiado exaltados como para que puedan sobrevivir al desengaño. Nuestro ideal del "verdadero enamoramiento" deposita en las relaciones íntimas una carga que es imposible sobrellevar. Exigimos demasiado de la vida y demasiado poco de nosotros mismos". A partir de este y otros estudios similares, dos cuestiones parecen ser irrefutables: el narcisismo es mucho más que una cuestión de mera vanidad personal y, pese a ser un concepto surgido del interior de la teoría psicoanalítica, puede ser aplicado a procesos de tipo colectivo. Habría una tercera conclusión: dado que todos estamos atravesados por el tiempo en que vivimos, en mayor o menor grado, de manera más o menos simpática, cada uno de nosotros estaría marcado por este modo de ser y actuar.

Ahora bien, ¿cómo definir la personalidad narcisista? Habría que remontarse a aquello que la sabiduría popular siempre supo ("Si no te querés un poquito a vos mismo... ¿a quién vas a querer?") y que el psicoanálisis confirma: el narcisismo es un momento esencial, fundante, de la constitución del aparato psíquico. En términos muy sencillos: tiene que ver con procesos ligados a los primeros meses de vida, cuando el bebe dirige todas sus energías a satisfacer sus necesidades. Este inicial "amor por uno mismo" es el que va a posibilitar la constitución de un Yo, la percepción de sí como una unidad, el rudimento de una subjetividad que se irá complejizando de a poco, al calor de las vivencias familiares, el pasaje por la escolaridad y la incorporación de hábitos e ideas compartidos socialmente. Los problemas aparecen cuando se exacerban los mecanismos destinados a defender, fortalecer, consolidar el Yo. Aparecen entonces rasgos de personalidad que, de acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría, incluyen la arrogancia, fantasías de éxito, poder o belleza ilimitados, sentimiento excesivo de la propia importancia, inagotable necesidad de reconocimiento, admiración y adulación, intolerancia a la crítica, dificultad para escuchar o reconocer las necesidades y sentimientos de los demás.

Las razones que pueden conducir a la "inflación" del Yo son muchas. La novedad es que en la actualidad buena parte de ellas proviene del ámbito social.
"Los procesos de subjetivación son históricos -explica Zerbino-. Y en nuestra época se están modificando los modos de producción de subjetividad." A grandes rasgos, el individuo moderno, aquel que existía en la época de Freud, era un sujeto marcado por lo racional, la culpa, las prohibiciones, el deber como opuesto al placer y el trabajo como organizador de la vida cotidiana.
Por el contrario, entre los rasgos que estarían dando forma al nuevo sujeto -el llamado "sujeto posmoderno"- se encuentran el culto a la originalidad, la búsqueda del placer y el mandato de ser feliz, ser bello, divertirse, poderlo todo, "ser uno mismo". Mandatos con el rostro amable, seductor y luminoso de Narciso. Pero mandatos al fin. Y, por añadidura, imposibles de cumplir.

"El tú puedes, tú puedes, tú puedes tiene un reverso oscuro, que es el no puedes nada", comenta Zerbino antes de recordar una publicidad que una marca deportiva difundió hace un tiempo, en la que se mostraba un arco de fútbol, un gol casi imposible y el eslogan "Metela donde quieras". Ahí el psicoanalista sonríe. Pero sólo un poco. "Un mandato complicado.. . Lo mismo con respecto al sé tú mismo -agrega-. Uno siempre es en relación con los otros. El Yo exacerbado, al que no le importa nada de los demás y sólo busca su propia satisfacción, ignora trágicamente que las pocas satisfacciones que los humanos podemos tener las tenemos con los otros. Las que tenemos con nosotros mismos, además de efímeras, son bastante difíciles de sostener en el tiempo."

Una cultura del Yo

Cojea, no pone especial esmero en su arreglo personal y es, en todos los sentidos que abarca la palabra, hosco. Sin embargo, Gregory House (personaje central de la serie Dr. House) debe ser uno de los más grandes narcisistas que la ficción televisiva generó en el último tiempo. Interpretado por Hugh Laurie, House, además de ser infalible en sus diagnósticos médicos, es manipulador, soberbio, incapaz de la más mínima empatía emocional con sus colegas o pacientes y -¿otro signo de los tiempos?- arrasadoramente seductor. Los médicos que lo acompañan comparten con él una devoción casi excluyente por su carrera: son profesionales brillantes, competitivos a un nivel que excede el simple cumplimiento del juramento hipocrático. Bien se vio en la cuarta temporada, cuando House organiza una especie de reality para elegir los integrantes de su equipo médico y los participantes ingresan en una "civilizada" guerra de todos contra todos con tal de ser seleccionados. Esta serie, del mismo modo que otras ficciones exitosas, como Californication o Sex & the City, abreva en una galería de personajes que, con diversas facetas, despliega las carencias y brillos del sujeto contemporáneo. "Esa «inflación» del Yo que hoy prolifera y que en otras épocas (no muy remotas) se habría considerado falta de elegancia y de pudor, o incluso sería deplorada como un tipo de patología mental, la «megalomanía», hoy suele no desentonar demasiado -reflexiona Sibilia-. En un ambiente altamente competitivo, donde priman la eficacia y la performance visible de cada uno, podría pensarse que la autoexposició n se ha vuelto hasta necesaria: hay que saber «venderse», posicionar al Yo como una marca, cultivar constantemente la propia imagen, conquistar la visibilidad para ser alguien."

"Mirame, mirame, mirame", suplicaba en silencio un adolescente a una pasajera de un colectivo en una publicidad difundida años atrás. "Mirame, mirame, mirame", ruegan las multitudes que acuden en distintas ciudades del mundo a las convocatorias realizadas por el reality Gran Hermano o, entre nosotros, el recientemente finalizado "El musical de tus sueños" de ShowMatch (cantera de "estrellas" mediáticas, como el tan actual Ricardo Fort). Lo mismo que las imágenes personales que asoman desde fotologs, blogs, videos subidos a YouTube, redes de relaciones sociales como Facebook o MySpace. Si la timidez frustraba al protagonista de aquella publicidad que hoy parece antiquísima, un descenso en el rating televisivo o un bajo número de visitas a un sitio web indican su fracaso de acuerdo con las leyes del extrovertido mundo contemporáneo.

"No lo hago por dinero, aparecer me hace feliz", le comenta a la autora de La intimidad como espectáculo una adolescente que publica sus fotos eróticas en un blog. A principios del siglo XXI existían unos tres millones de blogs en todo el mundo; en 2005 la cifra ascendía a once millones y en junio de 2008 el motor de búsquedas Technorati contabilizaba unos 112 millones. Un número en continua transformació n, dado que se estima que cada dos segundos nacen tres nuevas versiones de esta recreación digital y pública de los antiguos diarios íntimos.

¿Qué ocurre en los otros territorios creativos? En el campo de la literatura, el éxito de la no ficción (especialmente biografías o autobiografías de celebridades, como Aprendiendo a volar , publicada por la ex Spice Girls Victoria Beckham), las novelas declaradamente autobiográficas ( Derrumbe , del argentino Daniel Guebel) y, desde el costado del cine, los documentales basados en vivencias de los directores o films como Tarnation , del norteamericano Jonathan Caouette, que narra su vida a través de una elaborada edición de fotografías personales e imágenes familiares realizadas en video doméstico. Son registros de tipo confesional que dan cuenta, al menos, de un clima de época. Si alguna vez la categoría de autor tuvo que ser disputada (por ejemplo, en el campo de la producción cinematográfica) , hoy puede decirse que el autor es el rey. Aún más: todos podemos serlo. El impulso ya existía. La web 2.0, nutrida por usuarios de todo el mundo, sólo vino a confirmarlo.

No todo luz, no todo sombra


Aunque a poco que se afine la mirada es posible ver cómo el "show del Yo" está presente en prácticamente todas las áreas de la actividad humana, es cierto que donde resulta más evidente es en los productos derivados de las innovaciones tecnológicas. Y como los más jóvenes son quienes más los usan, es lógico que a ellos se los identifique rápidamente con este fenómeno. La discusión está abierta: mientras algunos estudios rotulan a la generación nacida en la década del 80 como "la más narcisista de la historia" (así lo hizo un trabajo realizado en 2007 en la Universidad de San Diego, en los Estados Unidos), otros prefieren tomarse las cosas con más calma. "Los procesos sociales generales son inexorables; tienen que ver con el desarrollo de la sociedad", asegura la socióloga Ana Miranda, doctora en Ciencias Sociales de Flacso e investigadora del Conicet. "La exaltación de la individualidad y la importancia de la imagen en cuanto a la identidad son características de esta época -continúa Miranda-. Todo lo que los adultos ven como exhibición es parte de la vida cotidiana y del uso que los jóvenes hacen de los medios de comunicación. A mí no me parece mal que los chicos de todos los sectores sociales quieran verse bien; es un aire de época. Lo que sí observo es un acceso muy desigual a los bienes de consumo. Algunos chicos acceden fácilmente a un producto de moda y otros tienen que trabajar muchas horas, hacer grandes sacrificios para obtener lo mismo."

Para las ciencias sociales, el término clave es "individuación". El concepto alude a los procesos que se dieron en los últimos 20 o 30 años, ligados a la ruptura o la crisis de instituciones que antes daban un sentido a la vida social y comunitaria. La familia tradicional, la escuela, el empleo en relación de dependencia, entre otras prácticas e instituciones, tendían a priorizar el sentido de lo colectivo por sobre el sentimiento del propio Yo. En cambio, el contexto actual, marcado por la inestabilidad a todos los niveles (afectivos, educativos, económicos) lleva irremediablemente a que el acento esté puesto en el individuo y en su capacidad para tomar decisiones por su propio riesgo. "Aquello que era considerado trabajo a ser realizado por la razón humana en tanto atributo y propiedad de la especie humana ha sido fragmentado ("individualizado"), cedido al coraje y la energía individuales y dejado en manos de la administració n de los individuos y de sus recursos individualmente administrados -escribe el sociólogo polaco Zygmunt Bauman en Modernidad líquida -. Si bien la idea de progreso a través del accionar legislativo de la sociedad en su conjunto no ha sido abandonada completamente, el énfasis (junto con la carga de la responsabilidad) ha sido volcado sobre la autoafirmació n del individuo". Una situación sólo apta para autónomos, extrovertidos y audaces sujetos convencidos de que "lo pueden todo". Una carga, quizá, descomunal, pero que tiene sus compensaciones: la aceptación, al menos en el mundo occidental, del "derecho de los individuos a ser diferentes y a elegir y tomar a voluntad sus propios modelos de felicidad y de estilo de vida más conveniente", en términos de Bauman.

En este sentido, Miranda se distancia de las miradas radicalmente críticas: "No soy de las que piensan que todo tiempo pasado fue mejor -afirma la socióloga-. Hoy existe una opinión general más tendiente a la convivencia de opiniones diversas, a la aceptación del diferente. Esto es un rasgo positivo". Mario Zerbino tampoco se pliega a las posturas apocalípticas: "Existen, aunque todavía de modo embrionario, formas de pensamiento más complejas, con una relación con lo temporal diferente, que trabajan tanto con palabras como con imágenes. Además hoy es posible diseñar en términos de arte cosas que eran inimaginables años atrás. Vivimos un momento de transformaciones. Pero hay que prestar atención al desarrollo de un narcisismo mortífero que mata por llevarte a la soledad, por no poder querer a nadie más que a vos mismo. Por eso es importante juntarse con otros. Saber que solo no se puede".
Por Diana Fernández Irusta
dfernandez@lanacion .com.ar

Sobre la egolatría y el arte

La exhibición de lo subjetivo no es patrimonio exclusivo de los medios electrónicos y virtuales. En los años 60, figuras como Salvador Dalí y Andy Warhol, que se movían en el mundo mediático como pez en el agua, hacían de sí mismos una obra tanto o más valiosa que las que cotizaban en el mercado del arte. "Artistas ícono que supieron convertir sus rostros y nombres en verdaderos logotipos", escribe Paula Sibilia, en un recorrido que la lleva hasta el gran artista-celebridad de nuestra época: Damien Hirst. Sin embargo, no todos son partidarios de pasar la práctica artística por el tamiz de la egolatría. "Quizá mi visión del arte sea idealista, pero no puedo equiparar la actitud de los artistas al narcisismo", asegura la investigadora y crítica de arte Florencia Battiti. Pone como ejemplo a los argentinos Leo Chiachio y Daniel Giannone, pareja en la vida afectiva y expresiva, en cuya obra utilizan elementos textiles y hacen frecuentes referencias a su propia historia sentimental. "Ahí hay construcción de la subjetividad y una postura crítica. Ellos utilizan el bordado, una técnica ligada al mundo femenino, para articular un discurso sobre el mundo gay -explica Battiti-. Este tipo de obra incorpora al otro como espectador, lo invita a reflexionar. No hay un ensimismamiento narcisista." La especialista considera que con estos mismos criterios puede observarse la obra de otros artistas argentinos, como Oscar Bony (retratos de sí mismo con las marcas de disparos reales) o Pablo Suárez (solía hacer una representació n solapada de su rostro en sus trabajos). Rescata también como gestos artísticos -y no como simple ejercicio de egolatría- las intervenciones que la polémica artista francesa Orlan (foto, a la derecha) realiza sobre su propio cuerpo y las diversas acciones públicas de los terribles Warhol y Hirst


 

¿Es posible una psicología científica?

"Orgullo y prejuicio"

La psicología basada en pruebas está empezando a despuntar, buscando un lenguaje común y un mejor desempeño de la disciplina.
Roberto Polanco - Carrasco

Cuad. Neuropsicol. Vol. 3 Nº 2; Diciembre 2009.


Así tituló la novelista británica Jane Austen (1775 - 1817) una de sus obras más importantes y una de las primeras comedias románticas en la historia de la literatura.

La novela describe poco más de un año de la vida de la familia Bennet y un grupo de adinerados jóvenes en el Londres de fines de siglo 18. Considerada una obra de educación personal, Austen ilustra con maestría, como tanto el orgullo como el prejuicio pueden causar malos entendidos y alejarnos de las personas que nos interesan. Sus protagonistas Elizabeth y Darcy, deberán madurar y aprender de sus errores para poder estar juntos, superando por un lado el orgullo de clase de Darcy y por otro los prejuicios de Elizabeth hacia él.

Tanto el orgullo como el prejuicio se pueden encontrar, del mismo modo, rondando como fantasmas los espacios de la formación profesional. Revisemos algunos datos; actualmente en Chile, cerca del 40% de los alumnos que entra a estudiar psicología, no lo hace por una directa vocación hacia la carrera. Más bien se trata de una elección guiada por el deseo de mejorar la situación económica y buscar asenso formando parte de un grupo profesional todavía cotizado a nivel social.

¿Cómo respondemos a esta evolución del cuerpo de estudiantes universitarios? Un dato interesante es que en la actualidad, 7 de cada 10 universitarios constituyen la primera generación en conocer estos centros1. ¿De que forma podemos inculcarles el orgullo por lo que hacemos?

Vivimos en un mundo en donde la necesidad de destacarse es imperiosa y donde la competencia justifica incluso los prejuicios ligados a la nacionalidad, universidad de procedencia, adherencia a tal o cual línea o escuela terapéutica, trabajo con psiquiatras y otros especialistas médicos, etc.
Todos argumentos usados para establecer una especie de jerarquización y diferenciar a un profesional de otro. A esto se añade la creciente âinflación de los cartonesâ ¿causa y/o efecto? de la diversa oferta en educación superior, no sólo en Chile sino que en Latinoamérica.

El valor que le damos a las cosas no deja de ser importante, sobretodo si alimenta prejuicios positivos o negativos. Por ejemplo, un estudio observó que la eficacia del placebo entregado a un grupo de pacientes, variaba según el precio del mismo2. Es decir, pese a que a ambos grupos (caso y control) se les dio el mismo placebo, los resultados fueron significativamente mejores en el grupo al se le administró el placebo más caro. ¿Será esto homologable al valor de la consulta psicoterapéutica? , La pregunta no es menor dada la amplia diversidad de intervenciones y precios disponibles en el mercado.

¿Será el orgullo en lo que hace el terapeuta, aquello que alimenta el prejuicio que se encuentra a la base de los resultados obtenidos?

Un estudio señala que los psicólogos clínicos, creen o confían más en su propia experiencia y métodos particulares de tratamiento, que en los datos o evidencias aportados por estudios sobre otras técnicas o modelos de tratamiento más efectivos3. La psicología basada en pruebas o evidencias está empezando a despuntar, buscando un lenguaje común y contribuyendo a un mejor desempeño de la disciplina. Sin embargo, la experiencia individual y los prejuicios de muchos psicólogos y psicoterapeutas prevalecen, en sobrados casos, a la hora de planificar y emprender el tratamiento con sus pacientes/clientes, impidiendo en base a gustos o creencias particulares, un desarrollo como el que se ha obtenido en otras áreas de la salud,por falta de conocimiento y practica de los aportes de las investigaciones en nuestro campo y campos vecinos.

¿Como estar al tanto de estos avances?

La publicación científica constituye el último paso de la producción científica. Un paso indispensable pues el conocimiento que no se socializa, que no circula, no puede ser asimilado y confrontado al escrutinio público, por tanto pierde su principal sentido. Educarnos en la lectura critica de los nuevos hallazgos, nos ayudara a dejar al margen las opiniones personales y los prejuicios. Quizás saliendo de nuestra madriguera, podremos aceptar que a veces no lo hacemos tan bien como creemos, y que todavía queda mucho por aprender, hacer y desarrollar en psicología.
Quizás el problema mayor frente a la publicación de evidencia en psicología, sea la falta de una masa crítica de científicos (acorde con el número de profesionales en ejercicio) que permita formar una comunidad viable de intercambio y crecimiento.

Implementar el hábito de la revisión de artículos es una tarea ardua. Existe el riesgo de naufragar en el océano agitado de información de este siglo, con 2,5 millones de artículos en revisión de pares por año, en alrededor de 25 mil revistas en todo el mundo. ¿Quien puede mantenerse al día?, ¿Que papel juega el docente en la selección de los criterios para navegar exitosamente en este mar de información, en donde se entremezclan datos de mayor y de menor relevancia?, ¿De que manera podemos incentivar la publicación?, no para incrementar la contabilidad publica de la ciencia psicológica, sino por convicción de que cada aporte puede ser una mejor y probada herramienta dentro de nuestro campo, y porque no decirlo, dentro del crecimiento y cambio de la sociedad. Y también para que algún día, los autores no le den la espalda a las publicaciones regionales en pro de las revistas del norte.

Dentro de la historia de la medicina, podemos encontrarnos con toda una serie de tratamientos ineficaces. Sería iluso pensar que en el devenir de la psicología como disciplina, no contemos con un catálogo interesante de errores e imprecisiones que sin embargo, son necesarias para avanzar a nuevos y mejores estrategias o abordajes terapéuticos.

Recordemos por ejemplo, entre los tratamientos ineficaces recientes, la administración de insulina para tratar la esquizofrenia, o la terapia hormonal para prevenir la enfermedad cardiovascular, o como no fueron escuchados el Húngaro I. F. Semmelweis4 en la segunda mitad del siglo 19, cuando frente a las causas de la fiebre puerperal, recomendaba que los médicos lavaran sus manos pues podían transportar la muerte en ellasâ: Vale la pena mencionar al escocés James Lind, cuando realizó el primer estudio controlado para precisar el mejor tratamiento para el escorbuto5. Lo destacable no es que propusiera las naranjas como cura, ya que algunos navegantes lo mencionaban en sus escritos, sino el recrear condiciones para descartar objetivamente entre las alternativas de moda la realmente efectiva.

Se podría decir que hacemos lo que hacemos porque otros lo hicieron antes o porque así nos lo enseñaron o nos obligaron a hacerlo (docentes, políticas estatales de atención en salud) o porque creemos que debemos hacerlo o por temor a lo que el cliente espera de nosotros o por último, porque es lo más común, de moda o serio dentro del medio.

Mas allá de discutir si la psicología es una ciencia o un arte, debemos observar que en el fondo como todas las demás ciencias, no es mas que una actividad humana que no puede sustraerse a la tradición y expectativas de quienes la practican: psicólogos, docentes de psicología y de los usuarios: pacientes/clientes y publico en general. Ya que si bien puede sustentarse muchas veces en ciertos datos objetivos, todavía persisten demasiados rituales, prejuicios y orgullos que impiden avanzar.

¡Extrapolemos la lección de Jane Austen a nuestro terreno!, el desarrollo de la psicología basada en pruebas o evidencias y todo lo que esto nos pueda entregar, será saboteado si no vencemos nuestros propios prejuicios y el orgullo quizás generado por lo âmuchoâ que creemos conocer del objeto de la mente6.

Bibliografía:

1- Los interesados en estos datos pueden revisar la editorial Siete de cada diez; o el verdadero factor de impacto en Cuad. Neuropsicol. vol. 2 n° 2; noviembre 2008.

2- Estudio merecedor del Ig Nobel de medicina 2008. Publicado en el Journal of the American Medical Association, 299: 1016-1017, March 5, 2008

3- Perspectives on Psychological Science, Timothy B. Baker, Richard M. McFall, and Varda Shoham.

4- Para los interesados se recomienda el excelente texto de Louise - Ferdinand Céline. Alianza Editorial, Madrid, 1968, 1985).

5- Lind Separó 12 marineros aquejados por el escorbuto y los trató de 2 en 2 con Sidra, Vinagre, Ácido sulfúrico diluido, nuez moscada, agua de mar y naranjas, conservando el resto de su dieta.

6- El objeto de la mente; Revista de Psicología - Vol. 4 (2007), pp.103 â 129.

50 datos curiosos sobre el agua

50 datos curiosos sobre esta vital sustancia, que seguramente no conocí­an y que además les servirá para comprender mejor la necesidad de cuidar el agua potable, que resulta menos abundante de lo que creemos y que en los próximos años habrá de adquirir una importancia estratégica al convertirse en un recurso cada vez más valioso para gran parte de la población mundial.



1. La Tierra contiene unos 525 millones de kilómetros cúbicos de agua. La cantidad de agua que contiene nuestro planeta no ha disminuido ni aumentado en los últimos dos mil millones de años.

2. Durante un perí­odo de 100 años, una molécula de agua pasa 98 años en el océano, 20 meses en forma de hielo, 2 semanas en lagos y rí­os y menos de una semana en la atmósfera.

3. El agua es el principal regulador de la temperatura terrestre.

4. El agua es la única sustancia presente en la Naturaleza que puede encontrarse tanto en forma sólida, como lí­quida o gaseosa. Los cambios de estado del agua (que existe en su mayor parte en estado lí­quido) se producen debido a la cercaní­a de sus moléculas. Cuanto más próximas se encuentran las moléculas entre sí­, el agua adopta el estado sólido; cuando están más separadas, asume el estado gaseoso.

5. El agua disuelve más sustancias que cualquier otro lí­quido.

6. Cada dí­a, el Sol evapora más de un billón de toneladas de agua, que permanece en la atmósfera hasta que vuelve a la superficie en forma de precipitaciones.

7. Un solo árbol pierde por evaporación 265 litros de agua por dí­a. Una hectárea de maí­z evapora por dí­a más de 30 mil litros de agua

8. El 97_ del agua se encuentra en los océanos, y el 2_ permanece congelada.

9. El agua congelada pesa un 9_ menos que el agua en estado lí­quido. Es por eso que el hielo flota sobre el agua.

10. Para que el agua sea salada, basta con que contenga una milésima parte de su peso en sal.

11. El 80_ del agua que se encuentra en los continentes está en la superficie. El 20_ restante se encuentra bajo tierra o en forma de vapor de agua atmosférico.

12. Sólo el 2.5_ del agua que existe en la Tierra es agua dulce. De esa cantidad, el 0.5_ se encuentra en depósitos subterráneos y el 0.01_ en rí­os y lagos.

13. El 90_ de los recursos disponibles de agua dulce del planeta están en la Antártida.

14. Sólo el 0.007_ del agua existente en la Tierra es potable, y esa cantidad se reduce año tras año debido a la contaminación.
15. Más de 1100 millones de personas en el mundo carecen de acceso directo a fuentes de agua potable.

16. Millones de mujeres y niños deben caminar más de 10 kilómetros diarios para conseguir agua potable.

17. La falta de agua potable causa la muerte de 4500 niños por dí­a, en su mayorí­a pertenecientes a los paí­ses en desarrollo.

18. Cada año mueren 3 millones y medio de personas debido a enfermedades relacionadas con la calidad del agua. El 98_ de esas muertes se producen en los paí­ses en ví­as de desarrollo.

19. El cuerpo humano contiene en promedio unos 37 litros de agua, lo que equivale al 66_ de la masa corporal de un adulto.

20. El cerebro humano es un 75_ agua.

21. Los huesos humanos son un 25_ agua.

22. La sangre humana es un 83_ agua.

23. Una persona puede sobrevivir un mes sin alimentarse, pero sólo siete dí­as como máximo sin beber agua.

24. Para vivir saludablemente, una persona debe consumir unos dos litros de agua por día, consumiendo a lo largo de su vida más de 75 mil litros de agua. No toda el agua que se consume diariamente se bebe; casi todos los alimentos aportan un porcentaje de agua al organismo.

25. Cuando una persona siente sed, es porque ha perdido más del 1_ del total de agua de su cuerpo.

26. Así­ como el agua regula la temperatura del planeta, también regula la temperatura del cuerpo humano. Por eso es necesario beber grandes cantidades de agua cuando se tiene fiebre.

27. Beber agua en exceso y muy rápidamente puede provocar una intoxicación, ya que el exceso de agua diluye los niveles de sodio en la sangre y provoca un desequilibrio en el nivel de agua del cerebro.

28. El agua abandona el estómago de una persona a los cinco minutos de haberla bebido.

29. El agua salada no se puede beber porque provoca deshidratació n: el organismo termina eliminando mucha más agua de la que consume.

30. Estados Unidos consume más de 1300 millones de litros de agua por día.

31. Los norteamericanos consumen cinco veces más agua que los europeos.

32. En promedio, las personas utilizan por dí­a 190 litros de agua.

33. Más de dos tercios del agua consumida en el hogar se utilizan en el baño.

34. La descarga de un inodoro consume entre 7.5 y 26.5 litros de agua.

35. Durante una ducha de sólo cinco minutos se utilizan entre 95 y 190 litros de agua.

36. Se consume menos agua durante un baño de inmersión que al ducharse.

37. Una canilla que gotea desperdicia más de 75 litros de agua por día.

38. Menos del 1_ del agua tratada por los mecanismos sanitarios se utiliza para beber o cocinar.

39. Existen más de 70 mil sustancias conocidas que contaminan el agua.

40. Las reservas de agua subterráneas abastecen al 80_ de la población mundial. El 4_ de esas reservas ya está contaminado.

41. Las principales fuentes de contaminación están asociadas con la actividad industrial posterior a la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días.

42. Cada año se arrojan al mar más de 450 kilómetros cúbicos de aguas servidas. Para diluir esta polución se utilizan 6000 kilómetros cúbicos adicionales de agua dulce.

43. Con sólo cuatro litros de nafta se puede contaminar hasta 2.8 millones de litros de agua.

44. Los animales de agua dulce se están extinguiendo cinco veces más rápido que los animales terrestres.

45. Se necesitan 5680 litros de agua para producir un barril de cerveza.

46. Se necesitan 450 litros de agua para producir un solo huevo de gallina.

47. Se necesitan unos 25700 litros de agua por día para producir los alimentos que consume una familia de cuatro personas.

48. Se necesitan 7000 litros de agua para refinar un barril de petróleo crudo.

49. Se necesitan 148 litros de agua para fabricar un automóvil.

50. Se necesitan 200 litros de agua para producir un solo litro de Coca-Cola.

Emprenderá Irak acción legal contra los anglosajones por polución radioactiva

El ministerio iraquí de Derechos Humanos emprenderá acciones legales contra Estados Unidos y Gran Bretaña por el uso de municiones de uranio empobrecido en Irak, indica el ministerio iraquí de Ciencia y Medio Ambiente.
Durante los primeros años de la invasión británico-estadounid ense contra Irak, las fuerzas de Gran Bretaña y Estados Unidos recurrieron repetidamente al uso de municiones de uranio empobrecido.

Según los expertos militares iraquíes, Estados Unidos y Gran Bretaña utilizaron en Irak cerca de 2 000 toneladas de municiones de uranio empobrecido durante los primeros años de la guerra La radiactividad ha provocado un aumento del número de bebés nacidos con malformaciones en las provincias del sur de Irak.

Los médicos iraquíes están enfrentando además un drástico aumento de los casos de cáncer, sobre todo en las ciudades bombardeadas por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Se estima que la elevada proporción de malformaciones en los bebés y de casos de cáncer se extenderá a las provincias centrales y al norte de Irak a medida que se extienda la contaminación de los suelos y del manto freático. El ministerio iraquí exigirá que las víctimas sean indemnizadas.


Municiones de uranio
Enfermedades no diagnosticadas y guerra radiológica
por Asaf Durakovic*

La experimentación y la utilización de la bomba atómica, y luego de municiones y de blindajes de uranio empobrecido, contaminaron los lugares donde se realizaron los experimentos y los sitios donde se desarrollaron las operaciones bélicas. Nuevas enfermedades afectaron tanto a los soldados de la alianza atlántica como a sus enemigos, así como a la población civil. Mucho tiempo después del restablecimiento de la paz, las radiaciones siguen contaminando a todo el que ve expuesto a ellas. Aunque los gobiernos «occidentales» obstaculizado voluntariamente, y durante el mayor tiempo posible, toda investigación médica en ese campo, una abundante documentación ha ido acumulándose durante años. Hoy publicamos una amplia síntesis en la que Asaf Durakovic hace un balance de los conocimientos actuales sobre esta catástrofe humanitaria. En lo adelante, la forma en que los países de la OTAN hacen la guerra puede matar también a sus propios ciudadanos en tiempo de paz.


Niños víctimas de mutaciones causadas por el uso militar de uranio empobrecido por las tropas de la OTAN.

Una contaminación interna por isótopos de uranio empobrecido se ha visto comprobada entre los ex combatientes británicos, canadienses y estadounidenses de la guerra del Golfo nueve años después de haber estado estos expuestos al polvo radioactivo durante la primera guerra del Golfo. También se observaron isótopos de uranio empobrecido en muestras de autopsias de pulmones, hígado, riñones y huesos provenientes de veteranos canadienses. En muestras de suelo recogidas en Kosovo, se han encontrado centenares de partículas, generalmente de menos de 5 _m, que pesan varios miligramos.

La primera guerra del Golfo dejó en el medio ambiente 350 toneladas de uranio empobrecido y en la atmósfera entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido. Sus consecuencias para la salud humana, conocidas bajo el nombre de síndrome de la guerra del Golfo, consisten la aparición de afecciones complejas multiorgánicas progresivas e invalidantes, dolores musculares, afecciones dolorosas del esqueleto y de las articulaciones, dolores de cabeza, afecciones neurosiquiátricas, cambios bruscos de los estados de ánimo, confusión mental, problemas con la vista, problemas para caminar, pérdida de la memoria, linfoadenopatías, pérdida de la capacidad respiratoria, impotencia y alteraciones morfológicas y funcionales del sistema urinario.

Los conocimientos actuales de las causas son totalmente insuficientes. Después de la Operación Anaconda, realizada en Afganistán en 2002, nuestro equipo examinó a la población en las regiones de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y Kabul y comprobó que los civiles presentaban síntomas similares a los de la guerra del Golfo. Durante 24 horas se recogieron muestras de orina de 8 sujetos que presentaban síntomas y que fueron seleccionados siguiendo los siguientes parámetros:

1. Los síntomas comenzaron poco después de los bombardeos.
2. Las personas se encontraban en la región bombardeada.
3. Manifestaciones clínicas.

Se recogieron muestras entre un grupo de comprobación compuesto de habitantes que no presentaban síntomas en las regiones no bombardeadas. Todas las muestras fueron examinadas para determinar la concentración y la correlación entre cuatro isótopos U234, U235, U236 et U238. Para ello utilizamos un espectómetro de masa multicolector con fuente de ionización por plasma y acoplamiento inductivo. Los primeros resultados de la provincia de Jalalabad probaron que la eliminación de uranio total en la orina era significativamente más importante entre todas las personas expuestas que entre la población no expuesta. El análisis de las correlaciones isotópicas de uranio reveló la presencia de uranio no empobrecido.

El estudio de las muestras recogidas en 2002 reveló, en los distritos de Tora Bora, Yaka Trot, Lal Mal, Makam Khan Farm, Bibi Mahre, Poli Cherki y el aeropuerto de Kabul, concentraciones de uranio 200 veces más importantes que las del grupo de comprobación [recogidas en zonas no afectadas]. Las tasas de uranio en las muestras de suelo de los lugares bombardeados son dos o tres veces más elevadas que los límites mundiales de concentración de 2 a 3 mg/kg y las concentraciones en el agua son significativamente superiores a las tasas máximas tolerables que establece la OMS. Estas pruebas, cada vez más numerosas, convierten el problema de la prevención y de la respuesta a la contaminación por uranio empobrecido en una necesidad prioritaria.

«Nada protege de esta fuerza fundamental del universo.»
Albert Einstein

La realidad de la guerra termonuclear se resume perfectamente en la afirmación de Albert Einstein que señala que este tipo de energía es suficiente para volar la Tierra [1]. El campo de batalla nuclear no se limita ya a un país o un continente sino que va mucho más allá de las fronteras políticas y geográficas y transforma cada región una gran zona de guerra.

En caso de una guerra nuclear de tipo estratégico que implicara un arsenal de 10 000 megatones, mil millones de personas morirían inmediatamente como consecuencia de las heridas directas combinadas (explosión, calor y radiaciones), otros mil millones de personas sucumbirían por causa de las enfermedades provocadas por la radiación [2] y los sobrevivientes tendrían que vivir en un entorno expuesto a las secuelas radioactivas que tendrían efectos somáticos y genéticos con consecuencias probablemente irreversibles para la biosfera.
La carrera armamentista nuclear

La primera explosión experimental de una bomba atómica, bautizada como Trinity, tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en Alamo Gordo, cerca de Los Alamos, en Nuevo México (Estados Unidos). En una millonésima de segundo, la primera bomba atómica produjo un calor de varios millones de grados centígrados al despedir más de 400 isótopos radioactivos y provocar una gran energía de enlace cuya presión era de varios miles de toneladas por centímetro cuadrado. Durante una fracción de segundo, el núcleo de la bomba llegó a estar 11 veces más caliente que la superficie solar.

El tamaño de la bola de fuego alcanzó varios cientos de metros ya que el núcleo de la bomba se mezcló con átomos de oxigeno y de nitrógeno, revelando el núcleo interno brillante de la explosión. En un segundo, la tierra que se había vaporizado se convirtió en un hongo atómico de 3 000 metros de altura. A 150 millas de allí, los viajeros de la Union Pacific Railway pudieron ver la bola de fuego. Los testigos dieron varias interpretaciones del fenómeno. Algunos lo describieron como la caída de un bombardero o la llegada de un meteorito. Testigos que vivían en Gallup, ciudad situada 235 millas al norte del lugar de la explosión, pensaron que estaban viendo la explosión de depósito de municiones del ejército [3]. Veinte días después del ensayo de Trinity, el 6 de agosto de 1945 a las 8h15, tuvo lugar el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Esta explotó sobre la ciudad, a 633 metros de altura. La explosión veló el sol, mató a 130 000 personas, dejó inválidas a 80 000 y 90 000 personas más enfermaron a causa de los efectos radioactivos posteriores.

En pocas horas, cayó una lluvia negra, una capa de ceniza blanca cubrió el epicentro causando quemaduras en la piel de las personas. La mayoría de las víctimas primarias murieron por causa de los efectos combinados del calor, de la presión y de una enfermedad aguda provocada por la radiación. Hiroshima fue prácticamente borrada del mapa [4].

Dos días más tarde, el 8 de agosto de 1945 a las 11h01, una bomba de plutonio bautizada como Fat Man fue lanzada sobre Nagasaki. Como en Hiroshima, el sol desapareció al levantarse el hongo atómico. La población de la ciudad borrada del mapa murió de las mismas heridas combinadas que en Hiroshima. El hecho puso fin a la Segunda Guerra Mundial, dejando ventajas territoriales para la Unión Soviética. La carrera de los ensayos nucleares arrancó en el otoño de 1948, cuando un equipo de investigaciones sobre armamentos de Jruschov comenzó a desarrollar una bomba rusa. Los ensayos continuaron paralelamente en Estados Unidos y la Unión Soviética. Después de la muerte de Stalin, en 1953, la Unión Soviética hizo estallar, el 12 de agosto, la primera bomba móvil de hidrogeno. Se trataba de su segunda bomba termonuclear. Dándose cuenta de que los soviéticos estaban ganando la carrera en el sector de las armas nucleares, Estados Unidos empezó a acelerar sus programas de ensayos.

En 1955 se hizo evidente que los ensayos perjudicaban irremediablemente la biosfera [5]. Más de 400 isótopos radioactivos liberados por cada ensayo fueron identificados como la causa de la contaminación. Cuarenta de esos isótopos representan un peligro para la salud humana. Cada mil toneladas liberadas generan varios gramos de radioisótopos con propiedades tóxicas para el organismo.

Debido a su larga vida, a su desintegración beta y sus propiedades específicas para los huesos, el estroncio 90 constituye el principal riesgo. Además, los ensayos de armas nucleares han provocado accidentes. En 1958, un B-57 de la fuerza aérea estadounidense dejó caer la primera bomba atómica en los alrededores de Florence, Carolina del Sur. La bomba, que no estaba activada, no explotó no explotó, pero dispersó material radioactivo por todo el país. Ese mismo año, un B-52 dejó caer una bomba atómica de dos megatones en los alrededores de Goldsboro, en Carolina del Norte. La aviación estadounidense registró ulteriormente otros accidentes, específicamente en Tula, en Groenlandia y en Palomares (España). En Palomares, dos bombas de plutonio contaminaron gran parte del territorio y de la costa atlántica.

En 1958, luego de la catástrofe de Cheliabinsk-40, la Unión Soviética suspendió sus ensayos nucleares. Pero rápidamente retomó sus ensayos con bombas de varios megatones en la región ártica de Novaya Zembla y lanzó, el 9 de septiembre de 1961, una bomba de 50 megatones. Mientras tanto, en Estados Unidos se acumulaban los indicios reveladores de una contaminación del medio ambiente, al igual que los de un aumento de la incidencia de casos de cáncer, de leucemia y de otros problemas de salud entre las personas que habían trabajado en el sector nuclear. Junto a los problemas de seguridad radiológica que se planteaban, estos hechos incitaron al desmantelamiento del enorme e incompetente aparato burocrático que era la Atomic Energy Commission. Esta fue substituida, en 1974, por la Energy and Research Administration and Nuclear Regulatory Agency (NRC).

En 1955, Bertrand Russell, Albert Einstein y otros nueve reputados científicos fundaron el Movimiento Pugwash, destinado a vigilar la proliferación y evitar la guerra nuclear. Mediante la organización de encuentros anuales, a partir de 1957, Pugwash comenzó toda una labor que desembocó en la firma de un tratado que prohibía los ensayos de armas atómicas y la producción de nuevos arsenales y vectores nucleares [6].

En 1969, Pugwash contribuyó a la realización de las negociaciones sur la Limitación de las Armas Estratégicas (SALT). Esta iniciativa contó con el apoyo de la campaña que Linus Pauling organizó contra las armas atómicas y la contaminación del medio ambiente. Luego de la crisis de Cuba, la amenaza de un conflicto nuclear incitó a Kennedy y Jruschov a firmar, en 1963, un tratado de prohibición de los ensayos nucleares. Pero los ensayos nucleares subterráneos se mantuvieron, lo cual hizo fracasar el tratado de prohibición total de los ensayos nucleares. El asesinato de Kennedy, la caída de Jruschov y la guerra de Vietnam pusieron fin a la distensión nuclear.

La posibilidad, realista, de que la Unión Soviética tomara la delantera a Estados Unidos en los ensayos y el desarrollo de las armas nucleares condujo finalmente, en 1972, al tratado SALT I, que prohibía parcialmente el despliegue de sistemas de defensa antimisiles. La Unión Soviética disponía ya de un sistema de ese tipo alrededor de Moscú y Estados Unidos tenía uno en Dakota del Norte. Ocho años más tarde, la administración Reagan emprendió las negociaciones SALT II, que desembocaron en una reducción de armas (START), pero no condujeron a una limitación.

El presidente del Comité Ejecutivo de la Conferencia Pugwash, Bernard Field, calificó aquella situación de «repetitious stupidity of this futile charade.» [7] Paul Warnke, principal negociador del tratado SALT II, declaró: «La triste historia del control de armamentos puede convertirse en el último capítulo de la historia de la humanidad.» [8] Desde la firma del Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares, en 1963, unos 50 ensayos tuvieron lugar cada año, el 55% por parte de Estados Unidos, el 30% por parte de Rusia y el resto, un 15%, en Francia, por parte de Francia, Inglaterra, China, la India y Pakistán.

Como la tecnología de las comunicaciones por satélite se desarrolla muy rápidamente, la proliferación de las armas nucleares implica que más del 90% de la superficie del planeta constituye un blanco potencial. El número de armas atómicas no representa ya una garantía para la seguridad de las naciones. Incluso después del derrumbe de la Unión Soviética, las armas nucleares siguen siendo un problema esencial de seguridad, exceptuando las iniciativas de colaboración entre Washington y Moscú. Los escenarios políticos internacionales comprenden nuevos riesgos de conflictos nucleares. Entre esos riesgos figuran la retirada a corto plazo de Estados Unidos del Tratado sobre los Sistemas de Defensa antimisiles, la nueva doctrina del «primer golpe» y la reciente aparición de nuevos países dotados de armas nucleares [9]. La amenaza nuclear subsiste debido a la proliferación nuclear, con su lista, cada día más larga, de escenarios que incluyen el uso de la fuerza, de actividades terroristas, de catástrofes nucleares y ecológicas y de doctrinas de la «destrucción mutua asegurada».
Terrorismo nuclear y radiológico

Después del 11 de septiembre de 2001, la posibilidad de ataques terroristas nucleares y radiológicos suscitó más atención. Antes de la catástrofe de Nueva York no se concedía mucha atención a ese tipo de posibilidades. El entrenamiento en materia de cuidados a las victimas de posibles catástrofes nucleares o radiológicas era inexistente o se efectuaba sólo muy esporádicamente, incluso en las instituciones gubernamentales encargadas de mantener cierta capacidad de reacción.

El mejoramiento de la preparación de los países con vista a enfrentar los efectos agudos y crónicos de las radiaciones, la contaminación del medio ambiente, el impacto psicológico y social y las consecuencias financieras de un ataque terrorista nuclear aparecen de nuevo como una prioridad de las naciones industrializadas [10]. Algunos se pronuncian por la doctrina de Clausewitz según la cual es conveniente encargar a las fuerzas armadas de prevenir los ataques de enemigos externos o de rechazarlos y atacar a otros países si se estima que [tal acción] puede ser en interés internacional [11].

Los daños crónicos provocados por las radiaciones han sido reevaluados a la luz de las posibles consecuencias del terrorismo nuclear para multitudes de víctimas. La preparación para accidentes y ataques nucleares y radiológicos debe contemplar también las consecuencias sicológicas debido al hecho, ya comprobado, de que, ante una situación de terrorismo nuclear, por cada víctima directa habría 500 personas que podrían sufrir trastornos sicológicos y sicosomáticos difíciles de diferenciar de las victimas realmente contaminadas [12].

Aunque se han analizado intervenciones con uso de medicamentos como protección contra las radiaciones, los profesionales de la salud deberían estar concientes de los lamentables fracasos anteriores en lo tocante a los medios de protección contra las radiaciones. Actualmente se estudia el hecho de que las células vasculares y parénquimas se regeneran, en vez de morir bajo los efectos de la radiación, con vista a desarrollar mecanismos para modificar la respuesta del organismo, paralelamente a otras estrategias terapéuticas como los corticoesteroides, los inhibidores de la enzima de conversión, la pentoxifilina y la dismutasia superoxídea [13].

En el manejo de los daños nucleares y patológicos, se ha pasado de las consecuencias imposibles de manejar de un conflicto nuclear estratégico a medios que puedan permitir hacer frente a un gran número de víctimas. Esta respuesta debe partir de esfuerzos interdisciplinarios. Resulta necesaria la realización inmediata de grandes esfuerzos tendientes a desarrollar conceptos de manejo clínico de las víctimas de las radiaciones [14]. Simultáneamente, los investigadores deben esforzándose por comprender y manejar la contaminación por radionucleidos, los efectos radiotóxicos, la destrucción de los enlaces químicos, los radicales libres, los daños al ADN celular y a las enzimas [15].
Los esfuerzos multidisciplinarios deben incluir la planificación, la clasificación de los heridos, la descontaminación, la disociación, la terapia de quelatación y el manejo tradicional de los síntomas de los pacientes.

Debido a las limitaciones financieras y la falta casi total de formación, de conocimientos técnicos, un posible ataque terrorista constituye un serio desafío [16]. No se han sacado aún, de la primera guerra del Golfo y del conflicto de los Balcanes, las lecciones apropiadas para estar preparados para atender a las víctimas de radiaciones [17].

Un ataque terrorista exige una respuesta eficaz por parte del sistema sanitario. Pero la mayoría de los países que podrían ser blancos de un ataque terrorista no disponen en lo más mínimo de la logística necesaria, sobre todo en las grandes ciudades donde la asignación de los medios financieros exigiría una reestructuración de las prioridades para poder responder a las consecuencias para la sociedad. Ante un caso de terrorismo nuclear resulta particularmente importante estar conciente de los terroristas podrían recurrir al uso de actínidos, utilizando sobre todo el plutonio, agente de contaminación masiva.

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El plutonio está considerado como la sustancia más peligrosa que exista para el ser humano [18]. Si lo dispersamos en forma de polvo radioactivo o si llega a las redes de agua potable, unos pocos gramos bastan para contaminar una gran ciudad. El plutonio se ha vendido ilegalmente en mercados clandestinos, en particular en la ex Unión Soviética. Gracias a un tráfico ilegal, ha llegado a diversas partes del mundo. La dispersión de plutonio está considerada como la peor modalidad de terrorismo [19]. De presentarse este caso, los profesionales de la salud tendrían que trabajar sobre todo en el aspecto preventivo más que en el manejo terapéutico de grandes cantidades de víctimas del terrorismo nuclear.

Recientemente, médicos de todo el mundo se sumaron a una agrupación de más de mil organizaciones para cooperar, apoyar la eliminación de las armas nucleares y reducir los riesgos de las espantosas consecuencias del terrorismo nuclear y radiológico [20].
Guerra radiológica

Fue en mayo de 1991, en el Golfo Pérsico, que se recurrió por primera vez al uso de armas radiológicas. Estas inauguraron una nueva modalidad de guerra CBRN (química, biológica, radiológica y nuclear). El uso de armas que afectan tanto a soldados como a civiles no es nuevo. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos temía seriamente que los japoneses lanzaran sobre territorio estadounidense miles de globos llenos de uranio para contaminar sus grandes ciudades [21].

Durante la primera guerra del Golfo, las municiones de uranio empobrecido dispersaron en la atmósfera millones de gramos de polvo radioactivo [22]. Sus consecuencias para la salud y el medio ambiente siguen siendo controvertidas y la discusión va mucho más allá del marco de la comunidad científica. Sin embargo, numerosos estudios recientes han confirmado dos siglos de pruebas científicas de la toxicidad somática t genética del uranio [23] [24] [25].

El costo de la descontaminación de los lugares afectados por armas de uranio utilizadas por ejércitos o por terroristas sigue siendo un grave tema de inquietud. La experiencia sueco-canadiense de descontaminación radiológica recientemente efectuada en Urnea, Suecia, mostró que dos métodos corrientes de descontaminación de blindados ligeros contaminadas por fuera con Na eran en realidad ineficaces: el vapor de agua a altas presiones y los chorros de agua a altas presiones [26].

Esto demuestra claramente la necesidad de mejorar la capacidad de reacción de las estructuras sanitarias públicas ante un caso de guerra radiológica o de ataque terrorista [27]. La actual ausencia de estrategia de conjunto para enfrentar una amenaza de uso terrorista de sistemas de dispersión de materias radioactivas (RDD) (o «bombas sucias») subraya la necesidad de una mejor coordinación de la capacidad de reacción ante los peligros químicos, biológicos, radiológicos y nucleares en la actual situación de combinación de armas clásicas y armas inéditas [28].

En el caso muy particular de un ataque radiológico, el marco del enfrentamiento de la guerra y del terrorismo radiológicos se extiende no sólo más allá del sector de la salud pública sino también del de la reserva de las fuerzas armadas [29] [30].

La defensa médica contra la guerra radiológica sigue siendo uno de los aspectos que más descuidados están en la enseñanza médica actual [31]. El terrorismo radiológico y nuclear constituye la mayor amenaza de la sociedad moderna ya que la proliferación nuclear ha permitido que las organizaciones subversivas puedan conseguir fácilmente material nuclear [32].

Sólo durante el año 2000, Estados Unidos gastó 10 000 millones de dólares en la lucha contra la utilización terrorista de armas de destrucción masiva, y los gastos aumentaron considerablemente después del 11 de septiembre de 2001. Estudios actuales revelan la vulnerabilidad de las sociedades occidentales ante el terrorismo nuclear y subrayan que organizaciones terroristas poseedoras de armas de destrucción masiva podrían provocar más destrucción mediante el uso de los dispositivos nucleares y radiológicos que con cualquier otro tipo de armas.

La capacidad de Estados Unidos para enfrentar un ataque radiológico o nuclear depende supuestamente de cuatro sectores de acción: mejorar el trabajo de inteligencia sobre las organizaciones terroristas, mejorar la seguridad de las instalaciones nucleares en la ex Unión Soviética, la posibilidad de neutralizar los efectos nucleares y radiológicos y mejorar la capacidad de reacción ante las organizaciones clandestinas que ya poseen armas nucleares y radiológicas [33].

El riesgo de un ataque nuclear y radiológico contra Estados Unidos se acentúa debido a la tecnología, al acceso a las materias nucleares y radiológicas, a la inestabilidad económica de Rusia y el descontento que suscita en numerosos países la política exterior estadounidense. Medidas de seguridad inadecuadas en la antigua Unión Soviética, combinadas con una creciente determinación de los terroristas y el carácter cada vez más mortífero de sus ataques refuerzan considerablemente la probabilidad del uso de las RDD en un futuro próximo [34].

La cuestión de los efectos sobre el medio ambiente y la salud debe llevar a abordar el problema de la descontaminación y la asignación de presupuestos tendientes a salvar vidas, a reducir los riesgos sanitarios y a preservar la cultura, la biodiversidad y la integridad de los lugares contaminados [35].

Los esfuerzos en esos sectores han dejado que desear en el pasado. Se descuidó sobre todo la entrega de indemnizaciones justas a las víctimas de los efectos radioactivos en Utah y Nevada. Una búsqueda ineficaz y un sistema insuficiente de indemnización de las víctimas de cánceres provocados por la exposición a las radiaciones y la persistente controversia sobre la interpretación que hace el gobierno de las radiaciones de bajo nivel provocaron el descontento de las poblaciones contaminadas durante los ensayos nucleares [36].

Un reciente informe británico resulta igualmente sospechoso en cuanto al análisis que hace de la mortalidad y de la incidencia de cánceres entre quienes participaron en los ensayos atmosféricos de armas nucleares y en los programas experimentales. El informe contiene una conclusión provocadora: la mortalidad general entre los sobrevivientes de los ensayos nucleares británicos sería inferior a la de la población en general [37] .
De la comparecencia de Galileo ante la Inquisición a las investigaciones sobre el uranio

Actualmente, la libertad de la ciencia independiente no es nada diferente de lo que fue en el pasado. Lo que están viviendo los científicos de hoy recuerda el juicio de Galileo ante la Inquisición, en 1610. La controversia sobre los resultados de los estudios del Dr. Ernest Sternglass sobre los índices de mortalidad infantil y juvenil en el Estado de Nueva York influenciados por los ensayos nucleares y las consecuencias radioactivas acabó con la carrera de este, como universitario y como científico.

Cuando su artículo clásico [38] sobre la muerte de niños como consecuencia de las radiaciones apareció en 1969 en el Bulletin of Atomic Scientists, el redactor jefe de la publicación le confió que Washington lo había presionado para que no lo publicara. El eminente físico Freeman Dyson escribió, en una carta enviada como lector a la misma revista: «Si las cifras que presenta Sternglass son correctas, y creo que lo son, se trata de un buen argumento contra la defensa antimisiles.» Sternglass consideraba que la muerte que la muerte de niños se debía al estroncio de la lluvia radioactiva. Cuando su estimado de cerca de 400 000 muertos fue presentado al Dr. John Gofman, director médico del Lawrence Livermore National Laboratory, éste reevaluó su informe.

Luego de corregir ciertas cifras, concluyó que incluso utilizando un modelo estocástico, las directivas ligadas al riesgo por unidad de radiación eran 20 veces demasiado elevadas para resultar confiables. Concluía también que el riesgo era más importante en casos de dosis bajas de radiaciones que en casos de dosis elevadas. Agregaba que las muertes por cáncer provocados por los ensayos nucleares y las lluvias radioactivas eran más de 30 000 al año. Su informe fue entregado al Committee on Underground Nuclear Testing presidido por el senador E. Muskie. Este lo transmitió al presidente del Joint Committee on Atomic Energy, el senador C. Holifield. Este último citó a Gofman en Washington y lo amenazó abiertamente: «Los desgraciamos a ellos y lo desgraciaremos a usted.» En 1973, víctima de su propia integridad, Gofman perdió su empleo en su laboratorio. La Atomic Energy Commission fue disuelta en 1974 [39].

Reexamen de la toxicidad del uranio.

El riesgo fatal que presentan los isótopos de uranio para el medio ambiente y la salud humano fue especificado durante dos siglos de investigaciones. Sin embargo, los especialistas de la salud han recibido una formación incorrecta en lo tocante a la radiotoxicidad de base y la toxicología química de los isótopos de uranio [40]. Los análisis recientes de los efectos potenciales de las RDD sobre la salud se basan esencialmente en los datos de los sobrevivientes japoneses de los bombardeos atómicos, los ensayos nucleares y las investigaciones de laboratorio.

En la literatura especializada, sobre todo la que tiene que ver con las investigaciones de los últimos cinco años, abundan los balances de trabajos interdisciplinarios sobre los efectos de los actínidos y los isótopos de uranio. La confirmación de los casos de cáncer de la tiroides [41], de carcinoma hepatocelular [42], de leucemia [43] y de los riesgos que representa la exposición aguda o crónica al uranio [44] reveló la importancia de las consecuencias somáticas y genéticas de la contaminación provocada por los isótopos de uranio. Su correlación con los ensayos atmosféricos de armas nucleares fue confirmada nuevamente en informes recientes sobre los índices de actínidos en los mamíferos marinos del Pacífico norte, netamente asociados a años de ensayos nucleares y de lluvias radioactivas [45].

El reexamen de los estudios sobre los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki muestra no sólo el impacto físico sino también el efecto psicológico que ejercen las armas atómicas en las personas presentes en dichas ciudades en el momento de la explosión: trastornos siquiátricas, ansiedad, somatización de síntomas [46]. Este reexamen indica claramente que existen efectos sicológicos a largo plazo que deben ser tomados en consideración durante la preparación para futuros conflictos.

Otro informe reciente sobre los sobrevivientes de Nagasaki indica que los efectos de las radiaciones en los sobrevivientes deben representar un aspecto esencial del manejo de los cuidados médicos durante los futuros conflictos [47]. Los datos actuales sobre los ensayos nucleares muestran que la mortalidad infantil, los nacimientos prematuros y las muertes fetales están ligados, en Estados Unidos, a la exposición a las radiaciones [48].

Las consecuencias de la contaminación radioactiva sobre la salud y el medio ambiente han sido reevaluadas en numerosos lugares de ensayos nucleares, como el de Krasnoyarsk, en Siberia [49], en Kazajstán [50], en los montes Altai [51], el de Semipalatinsk, en Kazajstán [52], el del Techa, en el Ural [53], entre el personal del complejo nuclear de Mayak [54], en la República de Sakha (Yakutia) [55], en la isla de Amchitka, en Alaska [56], en Finlandia y en Noruega [57].

Estas informaciones permiten evaluar correctamente los riesgos cuando se trata de prepararse para enfrentar una crisis sanitaria extrema provocada por el uso de armas nucleares y radiológicas en caso de guerra o de ataque terrorista [58]. El conocimiento actual de la dispersión de los radionucleidos [59] liberados en la biosfera, en el mundo entero, sobrepasa ampliamente el marco de la investigación experimental y de los cuidados a las víctimas de las radiaciones. Esta tiene implicaciones sobre el futuro del planeta [60] .

Investigaciones actuales sobre las consecuencias sanitarias de las armas de uranio.

La más importante contaminación por radionucleidos tuvo lugar en 1991, durante la primera guerra del Golfo. El uranio empobrecido utilizado en las armas antitanques contaminó el territorio de Irak exponiendo de forma crónica, a la población y a los soldados, al polvo, a los vapores y a los aerosoles del uranio empobrecido. Unos pocos soldados de las tropas de la coalición fueron heridos por pedazos de obuses de uranio empobrecido.

La aleación de las armas de uranio empobrecido contiene un 99,8% de U238 que emite el 60% de radiaciones alfa, beta y gamma del uranio natural. El uranio empobrecido es un metal pesado, 1,6 veces más denso que el plomo. Es organótropo, o sea que se fija sobre los órganos, como los tejidos esqueléticos y se mantiene allí por largo tiempo. Al disolverse poco a poco, los isótopos de uranio son eliminados. Estos han sido detectados en la orina de ex combatientes de la guerra del Golfo, 10 años después de que estos los absorbieran por inhalación o mediante heridas provocadas por pedazos de obuses.

Estudios sobre su repartición en los tejidos demuestran la acumulación de uranio empobrecido en los huesos, los riñones, el sistema reproductor, el cerebro y los pulmones, lo cual provoca efectos genotóxicos, mutaciones y efectos cancerígenos, así como alteraciones de la reproducción y trastornos teratógenos [61].

Se ha detectado una contaminación interna provocada por los isótopos de uranio empobrecido en ex combatientes británicos, canadienses y estadounidenses de la primera guerra del Golfo 9 años después de la exposición de estos al polvo radioactivo. También se han identificado isótopos de uranio empobrecido en los pulmones, el hígado, los riñones y los huesos de un ex combatiente canadiense durante su autopsia. Estos órganos contenían fuertes concentraciones de uranio y los coeficientes isotópicos revelaban la presencia de uranio empobrecido. Estudios efectuados en 1992, año de la primera guerra del Golfo, a partir de conteos de cuerpo entero sugieren la presencia de uranio en el organismo y la orina de ex combatientes contaminados [62].

Dificultades logísticas así como la controversia sobre el uranio empobrecido retrasaron la realización de estudios más profundos hasta 1998, año en que los veteranos de la primera guerra del Golfo fueron sometidos a un análisis por activación neutrónica. Aunque este método está destinado a la detección de pequeñas cantidades de uranio, su uso precoz permitió comprobar una contaminación importante. Estos estudios fueron presentados durante el congreso internacional de la Radiation Research Society , celebrado en Dublín, en 1998.

Las investigaciones experimentales prosiguieron gracias a la utilización del método más moderno, la espectografía de masa, en la Memorial University of Newfoundland (St John’s, en Terranova, Canadá) y, posteriormente, en el British Geological Survey (Nottingham, Inglaterra). Ambas series de estudios confirmaron la presencia de concentraciones y correlaciones de isótopos de uranio empobrecido en el 67% de las muestras. La primera presentación, basada en los datos de la espectrometría de masa, tuvo lugar durante el Congreso Europeo de Medicina Nuclear celebrado en París, en el año 2000.

Las investigaciones han seguido avanzando, desde que se detectaron y se midieron cantidades de uranio empobrecido en el organismo de los ex combatientes hasta la actual evaluación de los efectos clínicos de la contaminación por uranio entre los veteranos de la primera guerra del Golfo, civiles iraquíes, soldados y civiles de los Balcanes, civiles afganos y, más recientemente, entre las poblaciones de la franja de Gaza y de Cisjordania.

El uranio empobrecido, desecho poco radioactivo del enriquecimiento isotópico del uranio natural, ha sido identificado sin lugar a dudas como un elemento contaminante presente en las zonas de conflicto militar ya mencionadas. Su papel etiológico en la aparición del síndrome de la guerra del Golfo ha sido objeto de constantes controversias desde esa guerra. Las pruebas, bien documentadas, de la toxicidad química y radiológica de los isótopos de uranio han sido objeto recientemente de un gran número de investigaciones y de informes científicos sobre sus efectos organotóxicos capaces de provocar mutaciones y sus efectos teratógenos y cancerígenos [63].

Estudios recientes de biodistribución efectuados en animales de laboratorio en cuyos cuerpos se implantaron pequeños fragmentos de uranio empobrecido confirmaron que los resultados de estudios de biodistribución anteriores según los cuales los riñones y los huesos sirven de blanco a los isótopos de uranio, al igual que otros punto de los sistemas linfático, respiratorio, reproductor y del sistema nervioso central [64].

Hace casi dos siglos que son conocidos los efectos tóxicos del uranio en materia de quimiotoxicidad renal, efectos que han sido confirmados mediante estudios recientes efectuados sobre células renales in vitro. Los estudios que tienen que ver con los efectos del uranio empobrecido sobre el sistema nervioso central han confirmado su retención en varias zonas del hipocampo. También se han observado modificaciones electrofisiológicas del sistema nervioso de las ratas a las que se implantaron pequeños fragmentos de uranio empobrecido [65].

La posibilidad de efectos capaces de provocar mutaciones debido a la contaminación interna con uranio empobrecido ha sido sugerida recientemente por la correlación temporal entre el uranio implantado y la expresión oncógena de los tejidos [66], así como por una inestabilidad genómica [67]. La transformación neoplástica de los osteoblastos humanos en un cultivo celular que contiene uranio empobrecido confirma el riesgo de cáncer provocado por el uranio empobrecido [68].

Eso corresponde a lo que ya se sabe de los riesgos cancerígenos que implica el uranio empobrecido para las células endobronquiales, al igual que en las evaluaciones cuantitativas recientes –determinadas por la carga pulmonar en las inhalaciones de aerosoles [69]– de los riesgos cancerígenos que han sufrido los pulmones de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo. El riesgo se había evaluado mediante el método de Battelle de simulación de liquido pulmonar intersticial y el análisis de muestras de orina recogidas durante 24 horas de un veterano que contenía 0,150 mg de uranio empobrecido 9 años después de haberse visto expuesto por inhalación [70]. Resultó que la carga pulmonar correspondía a 1,54 mg de uranio empobrecido en el momento de la exposición, con una dosis de radiación alfa de 4,4 milisieverts (mSv) durante el primer año y de 2,2 mSv 10 años después de la exposición.
Estos valores sobrepasan las dosis máximas tolerables de inhalación de uranio empobrecido y justifican nuevas investigaciones sobre la posibilidad de modificaciones malignas de los pulmones.

Estos datos recogidos en seres humanos son muy importantes cuando se analizan a la luz de las pruebas recientes de los efectos mutágenos de las partículas alfa sobre las células madre y las inestabilidades cromosómicas de las células de la médula ósea que causan las radiaciones alfa [71] [72].

La inestabilidad cromosómica provocada por las partículas alfa explica claramente los efectos mutágenos observados en los veteranos británicos de la guerra del Golfo en cuyo organismo se detectó la presencia de uranio empobrecido, como lo mostró recientemente el estudio de los linfocitos periféricos presentado en la universidad de Bremen [73]. Este resultado corresponde al de estudios anteriores sobre las inestabilidades cromosomáticas provocadas por una pequeña dosis de partículas alfa comparadas con los efectos idénticos de las radiaciones de fotones [74].

Los estudios sobre los efectos de las partículas alfa y los recientes progresos de la irradiación por microhaces de células provenientes de mamíferos permiten de evaluar con precisión el recorrido de una partícula única a través del núcleo celular y de medir su efecto cancerígeno [75].

Aunque los mecanismos de mutagénesis y de los efectos cancerígenos de las partículas alfa inhaladas siguen siendo oscuros, se ha observado que pequeñas dosis de partículas alfa pueden provocar modificaciones de las cromátidas hermanas en células humanas normales [76].

Las implicaciones prácticas de esos estudios son importantes, teniendo en cuenta el hecho que más del 10% de todas las muertes por cáncer en Estados Unidos se deben a un depósito pulmonar de partículas alfa [77]. También resultan igualmente importantes debido a la inestabilidad genómica de las células bronquiales humana que provocan las partículas alfa, lo cual está bien documentado [78]. Las células pulmonares humanas han resultado ser más sensibles a los efectos nocivos de las partículas alfa que las de la mayoría de los animales de laboratorio. La evaluación cuantitativa del radiológico que representa la inhalación de aerosoles de uranio empobrecido debe tener en cuenta a la vez los mecanismos de depósito de partículas y su eliminación por translocación en los ganglios linfáticos pulmonares y tráqueobronquiales a través de la barrera alveolo-capilar o por expectoración y translocación en el sistema rinofaríngeo o gastrointestinal.

El modelo de eliminación de las partículas (ICRP-66) permite la más moderna evaluación del depósito de partículas de uranio y de su eliminación así como la evaluación de los aerosoles de uranio inhalados y su dosimetría interna. El estudio sitúa la inseguridad máxima en un tamaño de partícula de 0,5-0,6 _m [79].

Los pulmones siguen siendo la principal puerta de entrada de los isótopos de uranio al organismo, mientras que el blanco final son los tejidos esqueléticos. Estudios muy recientes sobre la exposición crónica al uranio en su estado mineral natural aportan argumentos de carácter probatorio a favor de los riesgos de tumores pulmonares, tanto benignos como malignos [80]. Estudios actuales indican igualmente que el uranio empobrecido puede causar daños oxidativos al ADN al catalizar el peróxido de hidrógeno y provocar reacciones de ácido ascórbico [81].

La muerte celular provocada por las radiaciones, las alteraciones cromosómicas, las transformaciones celulares, las mutaciones y la carcinogénesis son esencialmente consecuencia de las radiaciones depositadas en el núcleo celular. Las radiaciones de bajo nivel podrían provocar una inestabilidad genómica sin efectos evidentes de movimiento de dosis, lo cual imposibilita una extrapolación a los efectos de dosis elevadas y acentúa la importancia de los efectos de proximidad en las radiaciones de partículas alfa de bajo nivel [82] [83]. Intercambios de segmentos de cromosomas homólogos en dosis variables pueden provocar modificaciones del núcleo que se traducen en mutaciones génicas interactuando con el citoplasma celular. Estos efectos nocivos contradicen la idea según la cual pequeñas dosis serían incapaces de provocar alteraciones génicas.
Síndromes de las guerras del Golfo y de los Balcanes

Durante la primera guerra del Golfo, por lo menos 350 toneladas métricas de uranio empobrecido se depositaron en el medio ambiente y entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido fueron liberados en la atmósfera. El resultado, que fue la aparición del síndrome de la guerra de Golfo, es un trastorno multiorgánico invalidante de tipo complejo. Al principió, se creyó que era provocado por la inhalación de arena del desierto (enfermedad de Al-Eskan). Desde aquel entonces, ya ha sido objeto de diferentes descripciones y denominaciones, cuyo número parece ser inversamente proporcional a los conocimientos reales que tenemos de dicha enfermedad.

Los síntomas de esta enfermedad progresiva son tan numerosos como sus denominaciones: fatiga invalidante, dolores músculo-esqueléticos y articulares, dolores de cabeza, trastornos neurosiquiátricos, cambios bruscos del estado de ánimo, confusión mental, trastornos de la visión, trastornos en la locomoción, pérdida de la memoria, linfoadenopatías, deficiencia respiratoria, impotencia, alteraciones morfológicas y funcionales del sistema urinario. Este síndrome fue primeramente subestimado y, posteriormente, fue reconocido como un síndrome progresivo. Tratado a veces como una enfermedad imaginaria, ha sido calificado sucesivamente de variante crónica del síndrome de fatiga crónica y de stress post-traumático, para ser finalmente reconocido como una entidad diferente, en algunos países no siendo así en otros.

Se ha tratado de evitar la realización de investigaciones objetivas en materia de etiología y de patogenia sobre el síndrome de la guerra del Golfo retrasando los estudios clínicos, orientándolos mal e incluso oponiéndose a su realización, lo cual ha tenido efectos nefastos en las carreras de ciertos científicos cuyos sus estudios clínicos no respondían a los intereses industriales o políticos. Nuestra actual comprensión de su etiología está lejos de ser satisfactoria. Algunos autores suponen que las causas incluyen a las mareas negras y los incendios de pozos de petróleo, otros acusan a las vacunas preventivas y un tercer grupo se encaminan hacia agentes biológicos o químicos, así como hacia modificaciones multifactoriales y no específicas del sistema inmunológico y la exposición a los aerosoles de uranio empobrecido [84].

La falta de coordinación de los esfuerzos de investigaciones interdisciplinarias hace que ese síndrome complejo, provisionalmente llamado «síndrome de los Balcanes» esté entrando en su segunda década de confusión. La cuestión de los criterios que permiten clasificarlo sigue sin ser resuelta [85]. El mejor ejemplo de la diversidad de clasificaciones es la diversidad de sus denominaciones. El análisis factorial de Haley llega a 6 categorías predominantes que comprenden 3 síndromes menores [86].

Otros intentos de clasificación comprenden denominaciones tales como, entre otras muchas, síndrome neuro-inmunitario, síndrome mucocutáneo-intestinal-reumatismal del desierto, síndrome de stress postraumático, etc. [87]. Algunas de las supuestas causas, como las mareas negras, los incendios de pozos de petróleo y el polvo de arena que podrían corresponder a la primera guerra del Golfo, no pueden ser consideradas como factores etiológicos en el conflicto de los Balcanes.

Sin embargo, las armas antitanque sí fueron utilizadas en ambos conflictos. Las pruebas, cada vez más numerosas en la literatura reciente, de una contaminación interna con uranio empobrecido entre los veteranos de la primera guerra del Golfo contradicen en ambos casos continuos intentos de minimizar su existencia. La eliminación de isótopos de uranio empobrecido entre los soldados contaminados y enfermos se mantiene más de 10 años después de la exposición, en el caso de la guerra del Golfo, y más de 7 años después del conflicto de los Balcanes. La mayoría de los otros factores sugeridos deberían ser reexaminados en el marco de un estimado de la semi-vida biológica del uranio empobrecido y de los posibles impactos sanitarios progresivos sobre el organismo [88].

Estos factores comprenden sobre todo agentes químicos de baja intensidad, los incendios de pozos de petróleo, la inmunización, el botulismo, las aflaxtoxinas y los micoplasmas. La larga media-vida física y biológica, la desintegración de las partículas alfa y la prueba bien comprobada de la toxicidad radiológica somática y genética hacen suponer que el uranio empobrecido desempeña un papel importante en génesis de los síndromes de la guerra del Golfo y de los Balcanes.

Resulta deplorable la ausencia flagrante de investigaciones serias y exhaustivas sobre la correlación entre estos síndromes y la contaminación por uranio empobrecido. La mayoría de los estudios que sugieren la ausencia de efectos somáticos del uranio empobrecido en las zonas de conflicto de Bosnia Herzegovina [89] no muestran índices reales de isótopos de uranio en muestras provenientes del medio ambiente o de seres humanos. Sus conclusiones no pueden por tanto ser evaluadas de manera objetiva al no existir una cuantificación de la concentración y de la correlación de isótopos de uranio.

Al mismo tiempo, no existe explicación creíble para el fuerte aumento de los índices de cáncer entre los veteranos de la primera guerra del Golfo [90]. Y no existen programas de investigación objetivos e independientes sobre estas interrogantes, exceptuando las investigaciones del Uranium Medical Research Center (UMRC). El UMRC es la única institución que ha efectuado continuamente investigaciones sobre la contaminación interna por uranio empobrecido, investigaciones que siempre ha comunicado son espíritu científico y profesional. Este centro ha recurrido a los métodos ultramodernos de ionización térmica y de espectografía de masa plasma. Estos métodos han permitido identificar del 0,2 al 0,33% de U235 entre veteranos de la primera guerra del Golfo, lo cual indica una concentración de uranio en la orina de 150 ng/l en el momento de la exposición, mientras que la población no expuesta del Golfo registraba índices situados entre el 0,7 y el 1,0% de U235, lo cual indica una concentración de uranio en la orina de 14 ng/l solamente 70.
Estudios realizados en Afganistán.

Aunque los estudios del UMRC sobre el análisis de la orina de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo hayan sido efectuados varios años después de la exposición, las investigaciones más recientes basadas en el examen de muestras biológicas y medio ambientales han coincidido con la Operación Libertad Inmutable (OEF) realizada en Afganistán desde 2001.

Este país representaba una posibilidad de llevar a cabo un estudio en un momento cercano al del conflicto. La operación Anaconda terminó en el preciso momento en que el primer equipo del UMRC entraba en el este de Afganistán (fig. 1). Este tuvo acceso a las instalaciones estacionarias ya que el equipamiento militar móvil no había sido desplazado ni llevado a lugar seguro.

Los estudios del UMRC sobre la población de las zonas de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y el aeropuerto de Kabul identificaron a civiles que presentaban los mismos síntomas multiorgánicos non específicos observados durante la primera guerra del Golfo y la de los Balcanes: debilitamiento físico, dolores de cabeza, dolores musculares y óseos, trastornos respiratorios, tos seca y persistente, dolores toráxicos, trastornos gastrointestinales, síntomas neurológicos, perdida de la memoria, ansiedad y depresión. Muestras de orina de 24 horas de sujetos sintomáticos y de sujetos asintomáticos fueron recogidas siguiendo los siguientes criterios:

1) Aparición de síntomas coincidente con los bombardeos,
2) Sujetos presentes en la zona de bombardeos;
3) Manifestaciones clínicas.

Los sujetos miembros del grupo de comprobación fueron escogidos entre los residentes asintomáticos de zonas bombardeadas. Un estimado de la contaminación medioambiental había sido efectuado gracias a un análisis de muestras de suelo, de polvo [91], de escombros y de agua potable [92] según criterios establecidos para la evaluación de la dispersión, de los peligros de actínidos y la recolección de muestras del medio ambiente después de los impactos (fig. 2 et 3).

Todos los sujetos, incluyendo a los del grupo de comprobación, fueron informados en las lenguas locales, dari y el pashto, sobre el protocolo y la recogida de muestras y firmaron una planilla de consentimiento. Todas las muestras fueron objeto de un análisis de la concentración y de la correlación de cuatro isótopos de uranio: U234, U235, U236 Y U238 mediante un espectómetro multicolector de masa con fuente de ionización por plasma con cuplaje inductivo, en los laboratorios del British Geological Survey de Nottingham (Inglaterra).

Los primeros resultados sobre la provincia de Nangarhar mostraron un significativo aumento de eliminación urinaria de uranio en todos los sujetos, en una proporción media superior en más de 20 veces a la de las personas no expuestas. El análisis de las correlaciones isotópicas reveló la presencia de uranio empobrecido [93]. Análisis de muestras realizados durante un segundo viaje científico, en 2002, revelaron concentraciones de uranio hasta 200 veces más elevadas que entre los miembros del grupo de comprobación. Esos índices elevados de eliminación de uranio total fueron comprobados en los distritos de Tora Bora, de Yaka Toot, de Lal Mal, de Makam Khan Farm, de Arda Farm, de Bibi Mahro, de Poli Cherki y en el aeropuerto de Kabul.

Los dos viajes permitieron descubrir idénticas presencias de uranio no empobrecido en todas las zonas estudiadas del este de Afganistán (tablas 2 y 3, figura 4). Las índices de uranio registrados en las muestras de suelo recogidas en lugares bombardeados durante la Operación Libertad Inmutable eran de 2 a 3 veces más elevados que los índices de concentración de 2-3 mg/kg observados en el mundo. Las concentraciones en el agua eran significativamente más elevadas que los índices máximos que tolera la OMS (cf. Nuestros documentos no publicados). Las investigaciones del UMRC abarcan el centro, el oeste y el norte de Afganistán. Además, de la continuación de los estudios sobre los análisis de orina para medir los isótopos de uranio se ha iniciado una colaboración interdisciplinaria dedicada al examen clínico profundo de las funciones renales y pulmonares, así como estudios citogénicos de las aberraciones cromosómicas en la sangre periférica de los sujetos contaminados y estudios con microscopio electrónico y nanopatológicos de muestras de tejidos provenientes de biopsias y de autopsias.

Se mantendrán estudios longitudinales de ex combatientes de la primera guerra del Golfo y de la población del este de Afganistán, al igual que la realización de investigaciones sobre las enfermedades no explicadas aún entre los veteranos de la segunda guerra del Golfo. Estudios clínicos organizados en centros médicos universitarios internacionales e instituciones de investigación evaluarán los efectos del uranio empobrecido y del uranio no empobrecido en los sistemas renal y respiratorio mediante métodos modernos de morfología funcional y de imagen informática.

Las investigaciones estudiarán específicamente la transformación neoplástica [94] la apoptosis celular, la mutagenesis [95] y el riesgo cancerígeno [96]. Estudios de contaminación del medio ambiente y biodistribución abordarán los graves y crónicos efectos de compuestos de isótopos de uranio y evaluarán las dosis acumuladas de radiaciones y sus efectos biológicos desde la introducción de la guerra radioactiva. Los estudios en el terreno se están extiendo actualmente a las poblaciones civiles de Irak, de la franja de Gaza, de los Balcanes y de nuevas regiones de Afganistán.

Nuestros estudios confirman el descubrimiento de U236 en muestras de suelo de lugares bombardeados en Kosovo y la presencia de partículas de uranio empobrecido. Estas muestras contenían cientos de partículas por cada miligramo de suelo contaminado. El 50% de dichas partículas tenían un diámetro inferior a 1,5 _m y la mayoría eran de diámetro inferior a 5 _m [97]. Nosotros tratamos de evaluar estos resultados durante nuestros viajes científicos a las zonas en las que hubo combates.
Conclusión

La guerra CBRN moderna y la posibilidad que terroristas utilicen clandestinamente dispositivos para la dispersión de materias radioactivas recientes en una nueva dimensión al manejo de grandes masas de víctimas. El papel de la medina en la guerra nuclear y radiológica se ve limitado por causa de la universal falta de capacidades que permitirían enfrentar las complejas consecuencias del síndrome radiológico agudo, de las heridas combinadas o de la contaminación de la biosfera y de la población humana.

Enfermedades recientes, cuya etiología no ha sido explicada aún, la patogénesis y las manifestaciones clínicas obligan a los médicos a intervenir en momentos en que las modalidades de tratamiento plantean problemas no resueltos aún. Los efectos nocivos de los radionucléidos que han ido depositándose en el organismo como consecuencia de los conflictos militares de las últimas décadas, en particular los efectos de los isótopos de uranio, son abundatemente abordados en la literatura reciente.

Suscitando los inevitables progresos de una investigación objetiva y no sesgada tendiente a aclarar las enfermedades inexplicadas que se han producido después de los conflictos, la necesidad de análisis interdisciplinarios bien preparados y coordinados sobre las consecuencias medioambientales y médicas de la guerra CBRN generará conocimientos profundos en ese exigente capítulo de la ciencia médica.



    


Niños víctimas de mutaciones causadas por el uso militar de uranio empobrecido por las tropas de la OTAN.
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Una contaminación interna por isótopos de uranio empobrecido se ha visto comprobada entre los ex combatientes británicos, canadienses y estadounidenses de la guerra del Golfo nueve años después de haber estado estos expuestos al polvo radioactivo durante la primera guerra del Golfo. También se observaron isótopos de uranio empobrecido en muestras de autopsias de pulmones, hígado, riñones y huesos provenientes de veteranos canadienses. En muestras de suelo recogidas en Kosovo, se han encontrado centenares de partículas, generalmente de menos de 5 _m, que pesan varios miligramos.

La primera guerra del Golfo dejó en el medio ambiente 350 toneladas de uranio empobrecido y en la atmósfera entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido. Sus consecuencias para la salud humana, conocidas bajo el nombre de síndrome de la guerra del Golfo, consisten la aparición de afecciones complejas multiorgánicas progresivas e invalidantes, dolores musculares, afecciones dolorosas del esqueleto y de las articulaciones, dolores de cabeza, afecciones neurosiquiátricas, cambios bruscos de los estados de ánimo, confusión mental, problemas con la vista, problemas para caminar, pérdida de la memoria, linfoadenopatías, pérdida de la capacidad respiratoria, impotencia y alteraciones morfológicas y funcionales del sistema urinario.

Los conocimientos actuales de las causas son totalmente insuficientes. Después de la Operación Anaconda, realizada en Afganistán en 2002, nuestro equipo examinó a la población en las regiones de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y Kabul y comprobó que los civiles presentaban síntomas similares a los de la guerra del Golfo. Durante 24 horas se recogieron muestras de orina de 8 sujetos que presentaban síntomas y que fueron seleccionados siguiendo los siguientes parámetros:

1. Los síntomas comenzaron poco después de los bombardeos.
2. Las personas se encontraban en la región bombardeada.
3. Manifestaciones clínicas.

Se recogieron muestras entre un grupo de comprobación compuesto de habitantes que no presentaban síntomas en las regiones no bombardeadas. Todas las muestras fueron examinadas para determinar la concentración y la correlación entre cuatro isótopos U234, U235, U236 et U238. Para ello utilizamos un espectómetro de masa multicolector con fuente de ionización por plasma y acoplamiento inductivo. Los primeros resultados de la provincia de Jalalabad probaron que la eliminación de uranio total en la orina era significativamente más importante entre todas las personas expuestas que entre la población no expuesta. El análisis de las correlaciones isotópicas de uranio reveló la presencia de uranio no empobrecido.

El estudio de las muestras recogidas en 2002 reveló, en los distritos de Tora Bora, Yaka Trot, Lal Mal, Makam Khan Farm, Bibi Mahre, Poli Cherki y el aeropuerto de Kabul, concentraciones de uranio 200 veces más importantes que las del grupo de comprobación [recogidas en zonas no afectadas]. Las tasas de uranio en las muestras de suelo de los lugares bombardeados son dos o tres veces más elevadas que los límites mundiales de concentración de 2 a 3 mg/kg y las concentraciones en el agua son significativamente superiores a las tasas máximas tolerables que establece la OMS. Estas pruebas, cada vez más numerosas, convierten el problema de la prevención y de la respuesta a la contaminación por uranio empobrecido en una necesidad prioritaria.

«Nada protege de esta fuerza fundamental del universo.»
Albert Einstein

La realidad de la guerra termonuclear se resume perfectamente en la afirmación de Albert Einstein que señala que este tipo de energía es suficiente para volar la Tierra [1]. El campo de batalla nuclear no se limita ya a un país o un continente sino que va mucho más allá de las fronteras políticas y geográficas y transforma cada región una gran zona de guerra.

En caso de una guerra nuclear de tipo estratégico que implicara un arsenal de 10 000 megatones, mil millones de personas morirían inmediatamente como consecuencia de las heridas directas combinadas (explosión, calor y radiaciones), otros mil millones de personas sucumbirían por causa de las enfermedades provocadas por la radiación [2] y los sobrevivientes tendrían que vivir en un entorno expuesto a las secuelas radioactivas que tendrían efectos somáticos y genéticos con consecuencias probablemente irreversibles para la biosfera.
La carrera armamentista nuclear

La primera explosión experimental de una bomba atómica, bautizada como Trinity, tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en Alamo Gordo, cerca de Los Alamos, en Nuevo México (Estados Unidos). En una millonésima de segundo, la primera bomba atómica produjo un calor de varios millones de grados centígrados al despedir más de 400 isótopos radioactivos y provocar una gran energía de enlace cuya presión era de varios miles de toneladas por centímetro cuadrado. Durante una fracción de segundo, el núcleo de la bomba llegó a estar 11 veces más caliente que la superficie solar.

El tamaño de la bola de fuego alcanzó varios cientos de metros ya que el núcleo de la bomba se mezcló con átomos de oxigeno y de nitrógeno, revelando el núcleo interno brillante de la explosión. En un segundo, la tierra que se había vaporizado se convirtió en un hongo atómico de 3 000 metros de altura. A 150 millas de allí, los viajeros de la Union Pacific Railway pudieron ver la bola de fuego. Los testigos dieron varias interpretaciones del fenómeno. Algunos lo describieron como la caída de un bombardero o la llegada de un meteorito. Testigos que vivían en Gallup, ciudad situada 235 millas al norte del lugar de la explosión, pensaron que estaban viendo la explosión de depósito de municiones del ejército [3]. Veinte días después del ensayo de Trinity, el 6 de agosto de 1945 a las 8h15, tuvo lugar el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima. Esta explotó sobre la ciudad, a 633 metros de altura. La explosión veló el sol, mató a 130 000 personas, dejó inválidas a 80 000 y 90 000 personas más enfermaron a causa de los efectos radioactivos posteriores.

En pocas horas, cayó una lluvia negra, una capa de ceniza blanca cubrió el epicentro causando quemaduras en la piel de las personas. La mayoría de las víctimas primarias murieron por causa de los efectos combinados del calor, de la presión y de una enfermedad aguda provocada por la radiación. Hiroshima fue prácticamente borrada del mapa [4].


Un soldado estadounidense manipula obuses para tanques provistos de cabezas de uranio empobrecido.
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Dos días más tarde, el 8 de agosto de 1945 a las 11h01, una bomba de plutonio bautizada como Fat Man fue lanzada sobre Nagasaki. Como en Hiroshima, el sol desapareció al levantarse el hongo atómico. La población de la ciudad borrada del mapa murió de las mismas heridas combinadas que en Hiroshima. El hecho puso fin a la Segunda Guerra Mundial, dejando ventajas territoriales para la Unión Soviética. La carrera de los ensayos nucleares arrancó en el otoño de 1948, cuando un equipo de investigaciones sobre armamentos de Jruschov comenzó a desarrollar una bomba rusa. Los ensayos continuaron paralelamente en Estados Unidos y la Unión Soviética. Después de la muerte de Stalin, en 1953, la Unión Soviética hizo estallar, el 12 de agosto, la primera bomba móvil de hidrogeno. Se trataba de su segunda bomba termonuclear. Dándose cuenta de que los soviéticos estaban ganando la carrera en el sector de las armas nucleares, Estados Unidos empezó a acelerar sus programas de ensayos.

En 1955 se hizo evidente que los ensayos perjudicaban irremediablemente la biosfera [5]. Más de 400 isótopos radioactivos liberados por cada ensayo fueron identificados como la causa de la contaminación. Cuarenta de esos isótopos representan un peligro para la salud humana. Cada mil toneladas liberadas generan varios gramos de radioisótopos con propiedades tóxicas para el organismo.

Debido a su larga vida, a su desintegración beta y sus propiedades específicas para los huesos, el estroncio 90 constituye el principal riesgo. Además, los ensayos de armas nucleares han provocado accidentes. En 1958, un B-57 de la fuerza aérea estadounidense dejó caer la primera bomba atómica en los alrededores de Florence, Carolina del Sur. La bomba, que no estaba activada, no explotó no explotó, pero dispersó material radioactivo por todo el país. Ese mismo año, un B-52 dejó caer una bomba atómica de dos megatones en los alrededores de Goldsboro, en Carolina del Norte. La aviación estadounidense registró ulteriormente otros accidentes, específicamente en Tula, en Groenlandia y en Palomares (España). En Palomares, dos bombas de plutonio contaminaron gran parte del territorio y de la costa atlántica.

En 1958, luego de la catástrofe de Cheliabinsk-40, la Unión Soviética suspendió sus ensayos nucleares. Pero rápidamente retomó sus ensayos con bombas de varios megatones en la región ártica de Novaya Zembla y lanzó, el 9 de septiembre de 1961, una bomba de 50 megatones. Mientras tanto, en Estados Unidos se acumulaban los indicios reveladores de una contaminación del medio ambiente, al igual que los de un aumento de la incidencia de casos de cáncer, de leucemia y de otros problemas de salud entre las personas que habían trabajado en el sector nuclear. Junto a los problemas de seguridad radiológica que se planteaban, estos hechos incitaron al desmantelamiento del enorme e incompetente aparato burocrático que era la Atomic Energy Commission. Esta fue substituida, en 1974, por la Energy and Research Administration and Nuclear Regulatory Agency (NRC).

En 1955, Bertrand Russell, Albert Einstein y otros nueve reputados científicos fundaron el Movimiento Pugwash, destinado a vigilar la proliferación y evitar la guerra nuclear. Mediante la organización de encuentros anuales, a partir de 1957, Pugwash comenzó toda una labor que desembocó en la firma de un tratado que prohibía los ensayos de armas atómicas y la producción de nuevos arsenales y vectores nucleares [6].

En 1969, Pugwash contribuyó a la realización de las negociaciones sur la Limitación de las Armas Estratégicas (SALT). Esta iniciativa contó con el apoyo de la campaña que Linus Pauling organizó contra las armas atómicas y la contaminación del medio ambiente. Luego de la crisis de Cuba, la amenaza de un conflicto nuclear incitó a Kennedy y Jruschov a firmar, en 1963, un tratado de prohibición de los ensayos nucleares. Pero los ensayos nucleares subterráneos se mantuvieron, lo cual hizo fracasar el tratado de prohibición total de los ensayos nucleares. El asesinato de Kennedy, la caída de Jruschov y la guerra de Vietnam pusieron fin a la distensión nuclear.

La posibilidad, realista, de que la Unión Soviética tomara la delantera a Estados Unidos en los ensayos y el desarrollo de las armas nucleares condujo finalmente, en 1972, al tratado SALT I, que prohibía parcialmente el despliegue de sistemas de defensa antimisiles. La Unión Soviética disponía ya de un sistema de ese tipo alrededor de Moscú y Estados Unidos tenía uno en Dakota del Norte. Ocho años más tarde, la administración Reagan emprendió las negociaciones SALT II, que desembocaron en una reducción de armas (START), pero no condujeron a una limitación.

El presidente del Comité Ejecutivo de la Conferencia Pugwash, Bernard Field, calificó aquella situación de «repetitious stupidity of this futile charade.» [7] Paul Warnke, principal negociador del tratado SALT II, declaró: «La triste historia del control de armamentos puede convertirse en el último capítulo de la historia de la humanidad.» [8] Desde la firma del Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares, en 1963, unos 50 ensayos tuvieron lugar cada año, el 55% por parte de Estados Unidos, el 30% por parte de Rusia y el resto, un 15%, en Francia, por parte de Francia, Inglaterra, China, la India y Pakistán.

Como la tecnología de las comunicaciones por satélite se desarrolla muy rápidamente, la proliferación de las armas nucleares implica que más del 90% de la superficie del planeta constituye un blanco potencial. El número de armas atómicas no representa ya una garantía para la seguridad de las naciones. Incluso después del derrumbe de la Unión Soviética, las armas nucleares siguen siendo un problema esencial de seguridad, exceptuando las iniciativas de colaboración entre Washington y Moscú. Los escenarios políticos internacionales comprenden nuevos riesgos de conflictos nucleares. Entre esos riesgos figuran la retirada a corto plazo de Estados Unidos del Tratado sobre los Sistemas de Defensa antimisiles, la nueva doctrina del «primer golpe» y la reciente aparición de nuevos países dotados de armas nucleares [9]. La amenaza nuclear subsiste debido a la proliferación nuclear, con su lista, cada día más larga, de escenarios que incluyen el uso de la fuerza, de actividades terroristas, de catástrofes nucleares y ecológicas y de doctrinas de la «destrucción mutua asegurada».
Terrorismo nuclear y radiológico

Después del 11 de septiembre de 2001, la posibilidad de ataques terroristas nucleares y radiológicos suscitó más atención. Antes de la catástrofe de Nueva York no se concedía mucha atención a ese tipo de posibilidades. El entrenamiento en materia de cuidados a las victimas de posibles catástrofes nucleares o radiológicas era inexistente o se efectuaba sólo muy esporádicamente, incluso en las instituciones gubernamentales encargadas de mantener cierta capacidad de reacción.

El mejoramiento de la preparación de los países con vista a enfrentar los efectos agudos y crónicos de las radiaciones, la contaminación del medio ambiente, el impacto psicológico y social y las consecuencias financieras de un ataque terrorista nuclear aparecen de nuevo como una prioridad de las naciones industrializadas [10]. Algunos se pronuncian por la doctrina de Clausewitz según la cual es conveniente encargar a las fuerzas armadas de prevenir los ataques de enemigos externos o de rechazarlos y atacar a otros países si se estima que [tal acción] puede ser en interés internacional [11].

Los daños crónicos provocados por las radiaciones han sido reevaluados a la luz de las posibles consecuencias del terrorismo nuclear para multitudes de víctimas. La preparación para accidentes y ataques nucleares y radiológicos debe contemplar también las consecuencias sicológicas debido al hecho, ya comprobado, de que, ante una situación de terrorismo nuclear, por cada víctima directa habría 500 personas que podrían sufrir trastornos sicológicos y sicosomáticos difíciles de diferenciar de las victimas realmente contaminadas [12].

Aunque se han analizado intervenciones con uso de medicamentos como protección contra las radiaciones, los profesionales de la salud deberían estar concientes de los lamentables fracasos anteriores en lo tocante a los medios de protección contra las radiaciones. Actualmente se estudia el hecho de que las células vasculares y parénquimas se regeneran, en vez de morir bajo los efectos de la radiación, con vista a desarrollar mecanismos para modificar la respuesta del organismo, paralelamente a otras estrategias terapéuticas como los corticoesteroides, los inhibidores de la enzima de conversión, la pentoxifilina y la dismutasia superoxídea [13].

En el manejo de los daños nucleares y patológicos, se ha pasado de las consecuencias imposibles de manejar de un conflicto nuclear estratégico a medios que puedan permitir hacer frente a un gran número de víctimas. Esta respuesta debe partir de esfuerzos interdisciplinarios. Resulta necesaria la realización inmediata de grandes esfuerzos tendientes a desarrollar conceptos de manejo clínico de las víctimas de las radiaciones [14]. Simultáneamente, los investigadores deben esforzándose por comprender y manejar la contaminación por radionucleidos, los efectos radiotóxicos, la destrucción de los enlaces químicos, los radicales libres, los daños al ADN celular y a las enzimas [15].
Los esfuerzos multidisciplinarios deben incluir la planificación, la clasificación de los heridos, la descontaminación, la disociación, la terapia de quelatación y el manejo tradicional de los síntomas de los pacientes.

Debido a las limitaciones financieras y la falta casi total de formación, de conocimientos técnicos, un posible ataque terrorista constituye un serio desafío [16]. No se han sacado aún, de la primera guerra del Golfo y del conflicto de los Balcanes, las lecciones apropiadas para estar preparados para atender a las víctimas de radiaciones [17].

Un ataque terrorista exige una respuesta eficaz por parte del sistema sanitario. Pero la mayoría de los países que podrían ser blancos de un ataque terrorista no disponen en lo más mínimo de la logística necesaria, sobre todo en las grandes ciudades donde la asignación de los medios financieros exigiría una reestructuración de las prioridades para poder responder a las consecuencias para la sociedad. Ante un caso de terrorismo nuclear resulta particularmente importante estar conciente de los terroristas podrían recurrir al uso de actínidos, utilizando sobre todo el plutonio, agente de contaminación masiva.


Las tropas de la OTAN disponen de municiones de uranio empobrecido, y las utilizan, en todos los teatros de operaciones.
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El plutonio está considerado como la sustancia más peligrosa que exista para el ser humano [18]. Si lo dispersamos en forma de polvo radioactivo o si llega a las redes de agua potable, unos pocos gramos bastan para contaminar una gran ciudad. El plutonio se ha vendido ilegalmente en mercados clandestinos, en particular en la ex Unión Soviética. Gracias a un tráfico ilegal, ha llegado a diversas partes del mundo. La dispersión de plutonio está considerada como la peor modalidad de terrorismo [19]. De presentarse este caso, los profesionales de la salud tendrían que trabajar sobre todo en el aspecto preventivo más que en el manejo terapéutico de grandes cantidades de víctimas del terrorismo nuclear.

Recientemente, médicos de todo el mundo se sumaron a una agrupación de más de mil organizaciones para cooperar, apoyar la eliminación de las armas nucleares y reducir los riesgos de las espantosas consecuencias del terrorismo nuclear y radiológico [20].
Guerra radiológica

Fue en mayo de 1991, en el Golfo Pérsico, que se recurrió por primera vez al uso de armas radiológicas. Estas inauguraron una nueva modalidad de guerra CBRN (química, biológica, radiológica y nuclear). El uso de armas que afectan tanto a soldados como a civiles no es nuevo. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos temía seriamente que los japoneses lanzaran sobre territorio estadounidense miles de globos llenos de uranio para contaminar sus grandes ciudades [21].

Durante la primera guerra del Golfo, las municiones de uranio empobrecido dispersaron en la atmósfera millones de gramos de polvo radioactivo [22]. Sus consecuencias para la salud y el medio ambiente siguen siendo controvertidas y la discusión va mucho más allá del marco de la comunidad científica. Sin embargo, numerosos estudios recientes han confirmado dos siglos de pruebas científicas de la toxicidad somática t genética del uranio [23] [24] [25].

El costo de la descontaminación de los lugares afectados por armas de uranio utilizadas por ejércitos o por terroristas sigue siendo un grave tema de inquietud. La experiencia sueco-canadiense de descontaminación radiológica recientemente efectuada en Urnea, Suecia, mostró que dos métodos corrientes de descontaminación de blindados ligeros contaminadas por fuera con Na eran en realidad ineficaces: el vapor de agua a altas presiones y los chorros de agua a altas presiones [26].

Esto demuestra claramente la necesidad de mejorar la capacidad de reacción de las estructuras sanitarias públicas ante un caso de guerra radiológica o de ataque terrorista [27]. La actual ausencia de estrategia de conjunto para enfrentar una amenaza de uso terrorista de sistemas de dispersión de materias radioactivas (RDD) (o «bombas sucias») subraya la necesidad de una mejor coordinación de la capacidad de reacción ante los peligros químicos, biológicos, radiológicos y nucleares en la actual situación de combinación de armas clásicas y armas inéditas [28].

En el caso muy particular de un ataque radiológico, el marco del enfrentamiento de la guerra y del terrorismo radiológicos se extiende no sólo más allá del sector de la salud pública sino también del de la reserva de las fuerzas armadas [29] [30].

La defensa médica contra la guerra radiológica sigue siendo uno de los aspectos que más descuidados están en la enseñanza médica actual [31]. El terrorismo radiológico y nuclear constituye la mayor amenaza de la sociedad moderna ya que la proliferación nuclear ha permitido que las organizaciones subversivas puedan conseguir fácilmente material nuclear [32].

Sólo durante el año 2000, Estados Unidos gastó 10 000 millones de dólares en la lucha contra la utilización terrorista de armas de destrucción masiva, y los gastos aumentaron considerablemente después del 11 de septiembre de 2001. Estudios actuales revelan la vulnerabilidad de las sociedades occidentales ante el terrorismo nuclear y subrayan que organizaciones terroristas poseedoras de armas de destrucción masiva podrían provocar más destrucción mediante el uso de los dispositivos nucleares y radiológicos que con cualquier otro tipo de armas.

La capacidad de Estados Unidos para enfrentar un ataque radiológico o nuclear depende supuestamente de cuatro sectores de acción: mejorar el trabajo de inteligencia sobre las organizaciones terroristas, mejorar la seguridad de las instalaciones nucleares en la ex Unión Soviética, la posibilidad de neutralizar los efectos nucleares y radiológicos y mejorar la capacidad de reacción ante las organizaciones clandestinas que ya poseen armas nucleares y radiológicas [33].

El riesgo de un ataque nuclear y radiológico contra Estados Unidos se acentúa debido a la tecnología, al acceso a las materias nucleares y radiológicas, a la inestabilidad económica de Rusia y el descontento que suscita en numerosos países la política exterior estadounidense. Medidas de seguridad inadecuadas en la antigua Unión Soviética, combinadas con una creciente determinación de los terroristas y el carácter cada vez más mortífero de sus ataques refuerzan considerablemente la probabilidad del uso de las RDD en un futuro próximo [34].

La cuestión de los efectos sobre el medio ambiente y la salud debe llevar a abordar el problema de la descontaminación y la asignación de presupuestos tendientes a salvar vidas, a reducir los riesgos sanitarios y a preservar la cultura, la biodiversidad y la integridad de los lugares contaminados [35].

Los esfuerzos en esos sectores han dejado que desear en el pasado. Se descuidó sobre todo la entrega de indemnizaciones justas a las víctimas de los efectos radioactivos en Utah y Nevada. Una búsqueda ineficaz y un sistema insuficiente de indemnización de las víctimas de cánceres provocados por la exposición a las radiaciones y la persistente controversia sobre la interpretación que hace el gobierno de las radiaciones de bajo nivel provocaron el descontento de las poblaciones contaminadas durante los ensayos nucleares [36].

Un reciente informe británico resulta igualmente sospechoso en cuanto al análisis que hace de la mortalidad y de la incidencia de cánceres entre quienes participaron en los ensayos atmosféricos de armas nucleares y en los programas experimentales. El informe contiene una conclusión provocadora: la mortalidad general entre los sobrevivientes de los ensayos nucleares británicos sería inferior a la de la población en general [37] .
De la comparecencia de Galileo ante la Inquisición a las investigaciones sobre el uranio

Actualmente, la libertad de la ciencia independiente no es nada diferente de lo que fue en el pasado. Lo que están viviendo los científicos de hoy recuerda el juicio de Galileo ante la Inquisición, en 1610. La controversia sobre los resultados de los estudios del Dr. Ernest Sternglass sobre los índices de mortalidad infantil y juvenil en el Estado de Nueva York influenciados por los ensayos nucleares y las consecuencias radioactivas acabó con la carrera de este, como universitario y como científico.

Cuando su artículo clásico [38] sobre la muerte de niños como consecuencia de las radiaciones apareció en 1969 en el Bulletin of Atomic Scientists, el redactor jefe de la publicación le confió que Washington lo había presionado para que no lo publicara. El eminente físico Freeman Dyson escribió, en una carta enviada como lector a la misma revista: «Si las cifras que presenta Sternglass son correctas, y creo que lo son, se trata de un buen argumento contra la defensa antimisiles.» Sternglass consideraba que la muerte que la muerte de niños se debía al estroncio de la lluvia radioactiva. Cuando su estimado de cerca de 400 000 muertos fue presentado al Dr. John Gofman, director médico del Lawrence Livermore National Laboratory, éste reevaluó su informe.

Luego de corregir ciertas cifras, concluyó que incluso utilizando un modelo estocástico, las directivas ligadas al riesgo por unidad de radiación eran 20 veces demasiado elevadas para resultar confiables. Concluía también que el riesgo era más importante en casos de dosis bajas de radiaciones que en casos de dosis elevadas. Agregaba que las muertes por cáncer provocados por los ensayos nucleares y las lluvias radioactivas eran más de 30 000 al año. Su informe fue entregado al Committee on Underground Nuclear Testing presidido por el senador E. Muskie. Este lo transmitió al presidente del Joint Committee on Atomic Energy, el senador C. Holifield. Este último citó a Gofman en Washington y lo amenazó abiertamente: «Los desgraciamos a ellos y lo desgraciaremos a usted.» En 1973, víctima de su propia integridad, Gofman perdió su empleo en su laboratorio. La Atomic Energy Commission fue disuelta en 1974 [39].


Niños víctimas del uranio empobrecido.
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Reexamen de la toxicidad del uranio

El riesgo fatal que presentan los isótopos de uranio para el medio ambiente y la salud humano fue especificado durante dos siglos de investigaciones. Sin embargo, los especialistas de la salud han recibido una formación incorrecta en lo tocante a la radiotoxicidad de base y la toxicología química de los isótopos de uranio [40]. Los análisis recientes de los efectos potenciales de las RDD sobre la salud se basan esencialmente en los datos de los sobrevivientes japoneses de los bombardeos atómicos, los ensayos nucleares y las investigaciones de laboratorio.

En la literatura especializada, sobre todo la que tiene que ver con las investigaciones de los últimos cinco años, abundan los balances de trabajos interdisciplinarios sobre los efectos de los actínidos y los isótopos de uranio. La confirmación de los casos de cáncer de la tiroides [41], de carcinoma hepatocelular [42], de leucemia [43] y de los riesgos que representa la exposición aguda o crónica al uranio [44] reveló la importancia de las consecuencias somáticas y genéticas de la contaminación provocada por los isótopos de uranio. Su correlación con los ensayos atmosféricos de armas nucleares fue confirmada nuevamente en informes recientes sobre los índices de actínidos en los mamíferos marinos del Pacífico norte, netamente asociados a años de ensayos nucleares y de lluvias radioactivas [45].

El reexamen de los estudios sobre los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki muestra no sólo el impacto físico sino también el efecto psicológico que ejercen las armas atómicas en las personas presentes en dichas ciudades en el momento de la explosión: trastornos siquiátricas, ansiedad, somatización de síntomas [46]. Este reexamen indica claramente que existen efectos sicológicos a largo plazo que deben ser tomados en consideración durante la preparación para futuros conflictos.

Otro informe reciente sobre los sobrevivientes de Nagasaki indica que los efectos de las radiaciones en los sobrevivientes deben representar un aspecto esencial del manejo de los cuidados médicos durante los futuros conflictos [47]. Los datos actuales sobre los ensayos nucleares muestran que la mortalidad infantil, los nacimientos prematuros y las muertes fetales están ligados, en Estados Unidos, a la exposición a las radiaciones [48].

Las consecuencias de la contaminación radioactiva sobre la salud y el medio ambiente han sido reevaluadas en numerosos lugares de ensayos nucleares, como el de Krasnoyarsk, en Siberia [49], en Kazajstán [50], en los montes Altai [51], el de Semipalatinsk, en Kazajstán [52], el del Techa, en el Ural [53], entre el personal del complejo nuclear de Mayak [54], en la República de Sakha (Yakutia) [55], en la isla de Amchitka, en Alaska [56], en Finlandia y en Noruega [57].

Estas informaciones permiten evaluar correctamente los riesgos cuando se trata de prepararse para enfrentar una crisis sanitaria extrema provocada por el uso de armas nucleares y radiológicas en caso de guerra o de ataque terrorista [58]. El conocimiento actual de la dispersión de los radionucleidos [59] liberados en la biosfera, en el mundo entero, sobrepasa ampliamente el marco de la investigación experimental y de los cuidados a las víctimas de las radiaciones. Esta tiene implicaciones sobre el futuro del planeta [60] .
Investigaciones actuales sobre las consecuencias sanitarias de las armas de uranio

La más importante contaminación por radionucleidos tuvo lugar en 1991, durante la primera guerra del Golfo. El uranio empobrecido utilizado en las armas antitanques contaminó el territorio de Irak exponiendo de forma crónica, a la población y a los soldados, al polvo, a los vapores y a los aerosoles del uranio empobrecido. Unos pocos soldados de las tropas de la coalición fueron heridos por pedazos de obuses de uranio empobrecido.

La aleación de las armas de uranio empobrecido contiene un 99,8% de U238 que emite el 60% de radiaciones alfa, beta y gamma del uranio natural. El uranio empobrecido es un metal pesado, 1,6 veces más denso que el plomo. Es organótropo, o sea que se fija sobre los órganos, como los tejidos esqueléticos y se mantiene allí por largo tiempo. Al disolverse poco a poco, los isótopos de uranio son eliminados. Estos han sido detectados en la orina de ex combatientes de la guerra del Golfo, 10 años después de que estos los absorbieran por inhalación o mediante heridas provocadas por pedazos de obuses.

Estudios sobre su repartición en los tejidos demuestran la acumulación de uranio empobrecido en los huesos, los riñones, el sistema reproductor, el cerebro y los pulmones, lo cual provoca efectos genotóxicos, mutaciones y efectos cancerígenos, así como alteraciones de la reproducción y trastornos teratógenos [61].

Se ha detectado una contaminación interna provocada por los isótopos de uranio empobrecido en ex combatientes británicos, canadienses y estadounidenses de la primera guerra del Golfo 9 años después de la exposición de estos al polvo radioactivo. También se han identificado isótopos de uranio empobrecido en los pulmones, el hígado, los riñones y los huesos de un ex combatiente canadiense durante su autopsia. Estos órganos contenían fuertes concentraciones de uranio y los coeficientes isotópicos revelaban la presencia de uranio empobrecido. Estudios efectuados en 1992, año de la primera guerra del Golfo, a partir de conteos de cuerpo entero sugieren la presencia de uranio en el organismo y la orina de ex combatientes contaminados [62].

Dificultades logísticas así como la controversia sobre el uranio empobrecido retrasaron la realización de estudios más profundos hasta 1998, año en que los veteranos de la primera guerra del Golfo fueron sometidos a un análisis por activación neutrónica. Aunque este método está destinado a la detección de pequeñas cantidades de uranio, su uso precoz permitió comprobar una contaminación importante. Estos estudios fueron presentados durante el congreso internacional de la Radiation Research Society , celebrado en Dublín, en 1998.

Las investigaciones experimentales prosiguieron gracias a la utilización del método más moderno, la espectografía de masa, en la Memorial University of Newfoundland (St John’s, en Terranova, Canadá) y, posteriormente, en el British Geological Survey (Nottingham, Inglaterra). Ambas series de estudios confirmaron la presencia de concentraciones y correlaciones de isótopos de uranio empobrecido en el 67% de las muestras. La primera presentación, basada en los datos de la espectrometría de masa, tuvo lugar durante el Congreso Europeo de Medicina Nuclear celebrado en París, en el año 2000.

Las investigaciones han seguido avanzando, desde que se detectaron y se midieron cantidades de uranio empobrecido en el organismo de los ex combatientes hasta la actual evaluación de los efectos clínicos de la contaminación por uranio entre los veteranos de la primera guerra del Golfo, civiles iraquíes, soldados y civiles de los Balcanes, civiles afganos y, más recientemente, entre las poblaciones de la franja de Gaza y de Cisjordania.

El uranio empobrecido, desecho poco radioactivo del enriquecimiento isotópico del uranio natural, ha sido identificado sin lugar a dudas como un elemento contaminante presente en las zonas de conflicto militar ya mencionadas. Su papel etiológico en la aparición del síndrome de la guerra del Golfo ha sido objeto de constantes controversias desde esa guerra. Las pruebas, bien documentadas, de la toxicidad química y radiológica de los isótopos de uranio han sido objeto recientemente de un gran número de investigaciones y de informes científicos sobre sus efectos organotóxicos capaces de provocar mutaciones y sus efectos teratógenos y cancerígenos [63].

Estudios recientes de biodistribución efectuados en animales de laboratorio en cuyos cuerpos se implantaron pequeños fragmentos de uranio empobrecido confirmaron que los resultados de estudios de biodistribución anteriores según los cuales los riñones y los huesos sirven de blanco a los isótopos de uranio, al igual que otros punto de los sistemas linfático, respiratorio, reproductor y del sistema nervioso central [64].

Hace casi dos siglos que son conocidos los efectos tóxicos del uranio en materia de quimiotoxicidad renal, efectos que han sido confirmados mediante estudios recientes efectuados sobre células renales in vitro. Los estudios que tienen que ver con los efectos del uranio empobrecido sobre el sistema nervioso central han confirmado su retención en varias zonas del hipocampo. También se han observado modificaciones electrofisiológicas del sistema nervioso de las ratas a las que se implantaron pequeños fragmentos de uranio empobrecido [65].

La posibilidad de efectos capaces de provocar mutaciones debido a la contaminación interna con uranio empobrecido ha sido sugerida recientemente por la correlación temporal entre el uranio implantado y la expresión oncógena de los tejidos [66], así como por una inestabilidad genómica [67]. La transformación neoplástica de los osteoblastos humanos en un cultivo celular que contiene uranio empobrecido confirma el riesgo de cáncer provocado por el uranio empobrecido [68].

Eso corresponde a lo que ya se sabe de los riesgos cancerígenos que implica el uranio empobrecido para las células endobronquiales, al igual que en las evaluaciones cuantitativas recientes –determinadas por la carga pulmonar en las inhalaciones de aerosoles [69]– de los riesgos cancerígenos que han sufrido los pulmones de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo. El riesgo se había evaluado mediante el método de Battelle de simulación de liquido pulmonar intersticial y el análisis de muestras de orina recogidas durante 24 horas de un veterano que contenía 0,150 mg de uranio empobrecido 9 años después de haberse visto expuesto por inhalación [70]. Resultó que la carga pulmonar correspondía a 1,54 mg de uranio empobrecido en el momento de la exposición, con una dosis de radiación alfa de 4,4 milisieverts (mSv) durante el primer año y de 2,2 mSv 10 años después de la exposición.
Estos valores sobrepasan las dosis máximas tolerables de inhalación de uranio empobrecido y justifican nuevas investigaciones sobre la posibilidad de modificaciones malignas de los pulmones.

Estos datos recogidos en seres humanos son muy importantes cuando se analizan a la luz de las pruebas recientes de los efectos mutágenos de las partículas alfa sobre las células madre y las inestabilidades cromosómicas de las células de la médula ósea que causan las radiaciones alfa [71] [72].

La inestabilidad cromosómica provocada por las partículas alfa explica claramente los efectos mutágenos observados en los veteranos británicos de la guerra del Golfo en cuyo organismo se detectó la presencia de uranio empobrecido, como lo mostró recientemente el estudio de los linfocitos periféricos presentado en la universidad de Bremen [73]. Este resultado corresponde al de estudios anteriores sobre las inestabilidades cromosomáticas provocadas por una pequeña dosis de partículas alfa comparadas con los efectos idénticos de las radiaciones de fotones [74].

Los estudios sobre los efectos de las partículas alfa y los recientes progresos de la irradiación por microhaces de células provenientes de mamíferos permiten de evaluar con precisión el recorrido de una partícula única a través del núcleo celular y de medir su efecto cancerígeno [75].

Aunque los mecanismos de mutagénesis y de los efectos cancerígenos de las partículas alfa inhaladas siguen siendo oscuros, se ha observado que pequeñas dosis de partículas alfa pueden provocar modificaciones de las cromátidas hermanas en células humanas normales [76].

Las implicaciones prácticas de esos estudios son importantes, teniendo en cuenta el hecho que más del 10% de todas las muertes por cáncer en Estados Unidos se deben a un depósito pulmonar de partículas alfa [77]. También resultan igualmente importantes debido a la inestabilidad genómica de las células bronquiales humana que provocan las partículas alfa, lo cual está bien documentado [78]. Las células pulmonares humanas han resultado ser más sensibles a los efectos nocivos de las partículas alfa que las de la mayoría de los animales de laboratorio. La evaluación cuantitativa del radiológico que representa la inhalación de aerosoles de uranio empobrecido debe tener en cuenta a la vez los mecanismos de depósito de partículas y su eliminación por translocación en los ganglios linfáticos pulmonares y tráqueobronquiales a través de la barrera alveolo-capilar o por expectoración y translocación en el sistema rinofaríngeo o gastrointestinal.

El modelo de eliminación de las partículas (ICRP-66) permite la más moderna evaluación del depósito de partículas de uranio y de su eliminación así como la evaluación de los aerosoles de uranio inhalados y su dosimetría interna. El estudio sitúa la inseguridad máxima en un tamaño de partícula de 0,5-0,6 _m [79].

Los pulmones siguen siendo la principal puerta de entrada de los isótopos de uranio al organismo, mientras que el blanco final son los tejidos esqueléticos. Estudios muy recientes sobre la exposición crónica al uranio en su estado mineral natural aportan argumentos de carácter probatorio a favor de los riesgos de tumores pulmonares, tanto benignos como malignos [80]. Estudios actuales indican igualmente que el uranio empobrecido puede causar daños oxidativos al ADN al catalizar el peróxido de hidrógeno y provocar reacciones de ácido ascórbico [81].

La muerte celular provocada por las radiaciones, las alteraciones cromosómicas, las transformaciones celulares, las mutaciones y la carcinogénesis son esencialmente consecuencia de las radiaciones depositadas en el núcleo celular. Las radiaciones de bajo nivel podrían provocar una inestabilidad genómica sin efectos evidentes de movimiento de dosis, lo cual imposibilita una extrapolación a los efectos de dosis elevadas y acentúa la importancia de los efectos de proximidad en las radiaciones de partículas alfa de bajo nivel [82] [83]. Intercambios de segmentos de cromosomas homólogos en dosis variables pueden provocar modificaciones del núcleo que se traducen en mutaciones génicas interactuando con el citoplasma celular. Estos efectos nocivos contradicen la idea según la cual pequeñas dosis serían incapaces de provocar alteraciones génicas.
Síndromes de las guerras del Golfo y de los Balcanes

Durante la primera guerra del Golfo, por lo menos 350 toneladas métricas de uranio empobrecido se depositaron en el medio ambiente y entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido fueron liberados en la atmósfera. El resultado, que fue la aparición del síndrome de la guerra de Golfo, es un trastorno multiorgánico invalidante de tipo complejo. Al principió, se creyó que era provocado por la inhalación de arena del desierto (enfermedad de Al-Eskan). Desde aquel entonces, ya ha sido objeto de diferentes descripciones y denominaciones, cuyo número parece ser inversamente proporcional a los conocimientos reales que tenemos de dicha enfermedad.

Los síntomas de esta enfermedad progresiva son tan numerosos como sus denominaciones: fatiga invalidante, dolores músculo-esqueléticos y articulares, dolores de cabeza, trastornos neurosiquiátricos, cambios bruscos del estado de ánimo, confusión mental, trastornos de la visión, trastornos en la locomoción, pérdida de la memoria, linfoadenopatías, deficiencia respiratoria, impotencia, alteraciones morfológicas y funcionales del sistema urinario. Este síndrome fue primeramente subestimado y, posteriormente, fue reconocido como un síndrome progresivo. Tratado a veces como una enfermedad imaginaria, ha sido calificado sucesivamente de variante crónica del síndrome de fatiga crónica y de stress post-traumático, para ser finalmente reconocido como una entidad diferente, en algunos países no siendo así en otros.

Se ha tratado de evitar la realización de investigaciones objetivas en materia de etiología y de patogenia sobre el síndrome de la guerra del Golfo retrasando los estudios clínicos, orientándolos mal e incluso oponiéndose a su realización, lo cual ha tenido efectos nefastos en las carreras de ciertos científicos cuyos sus estudios clínicos no respondían a los intereses industriales o políticos. Nuestra actual comprensión de su etiología está lejos de ser satisfactoria. Algunos autores suponen que las causas incluyen a las mareas negras y los incendios de pozos de petróleo, otros acusan a las vacunas preventivas y un tercer grupo se encaminan hacia agentes biológicos o químicos, así como hacia modificaciones multifactoriales y no específicas del sistema inmunológico y la exposición a los aerosoles de uranio empobrecido [84].

La falta de coordinación de los esfuerzos de investigaciones interdisciplinarias hace que ese síndrome complejo, provisionalmente llamado «síndrome de los Balcanes» esté entrando en su segunda década de confusión. La cuestión de los criterios que permiten clasificarlo sigue sin ser resuelta [85]. El mejor ejemplo de la diversidad de clasificaciones es la diversidad de sus denominaciones. El análisis factorial de Haley llega a 6 categorías predominantes que comprenden 3 síndromes menores [86].

Otros intentos de clasificación comprenden denominaciones tales como, entre otras muchas, síndrome neuro-inmunitario, síndrome mucocutáneo-intestinal-reumatismal del desierto, síndrome de stress postraumático, etc. [87]. Algunas de las supuestas causas, como las mareas negras, los incendios de pozos de petróleo y el polvo de arena que podrían corresponder a la primera guerra del Golfo, no pueden ser consideradas como factores etiológicos en el conflicto de los Balcanes.

Sin embargo, las armas antitanque sí fueron utilizadas en ambos conflictos. Las pruebas, cada vez más numerosas en la literatura reciente, de una contaminación interna con uranio empobrecido entre los veteranos de la primera guerra del Golfo contradicen en ambos casos continuos intentos de minimizar su existencia. La eliminación de isótopos de uranio empobrecido entre los soldados contaminados y enfermos se mantiene más de 10 años después de la exposición, en el caso de la guerra del Golfo, y más de 7 años después del conflicto de los Balcanes. La mayoría de los otros factores sugeridos deberían ser reexaminados en el marco de un estimado de la semi-vida biológica del uranio empobrecido y de los posibles impactos sanitarios progresivos sobre el organismo [88].

Estos factores comprenden sobre todo agentes químicos de baja intensidad, los incendios de pozos de petróleo, la inmunización, el botulismo, las aflaxtoxinas y los micoplasmas. La larga media-vida física y biológica, la desintegración de las partículas alfa y la prueba bien comprobada de la toxicidad radiológica somática y genética hacen suponer que el uranio empobrecido desempeña un papel importante en génesis de los síndromes de la guerra del Golfo y de los Balcanes.

Resulta deplorable la ausencia flagrante de investigaciones serias y exhaustivas sobre la correlación entre estos síndromes y la contaminación por uranio empobrecido. La mayoría de los estudios que sugieren la ausencia de efectos somáticos del uranio empobrecido en las zonas de conflicto de Bosnia Herzegovina [89] no muestran índices reales de isótopos de uranio en muestras provenientes del medio ambiente o de seres humanos. Sus conclusiones no pueden por tanto ser evaluadas de manera objetiva al no existir una cuantificación de la concentración y de la correlación de isótopos de uranio.

Al mismo tiempo, no existe explicación creíble para el fuerte aumento de los índices de cáncer entre los veteranos de la primera guerra del Golfo [90]. Y no existen programas de investigación objetivos e independientes sobre estas interrogantes, exceptuando las investigaciones del Uranium Medical Research Center (UMRC). El UMRC es la única institución que ha efectuado continuamente investigaciones sobre la contaminación interna por uranio empobrecido, investigaciones que siempre ha comunicado son espíritu científico y profesional. Este centro ha recurrido a los métodos ultramodernos de ionización térmica y de espectografía de masa plasma. Estos métodos han permitido identificar del 0,2 al 0,33% de U235 entre veteranos de la primera guerra del Golfo, lo cual indica una concentración de uranio en la orina de 150 ng/l en el momento de la exposición, mientras que la población no expuesta del Golfo registraba índices situados entre el 0,7 y el 1,0% de U235, lo cual indica una concentración de uranio en la orina de 14 ng/l solamente 70.
Estudios realizados en Afganistán

Aunque los estudios del UMRC sobre el análisis de la orina de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo hayan sido efectuados varios años después de la exposición, las investigaciones más recientes basadas en el examen de muestras biológicas y medio ambientales han coincidido con la Operación Libertad Inmutable (OEF) realizada en Afganistán desde 2001.

Este país representaba una posibilidad de llevar a cabo un estudio en un momento cercano al del conflicto. La operación Anaconda terminó en el preciso momento en que el primer equipo del UMRC entraba en el este de Afganistán (fig. 1). Este tuvo acceso a las instalaciones estacionarias ya que el equipamiento militar móvil no había sido desplazado ni llevado a lugar seguro.

Los estudios del UMRC sobre la población de las zonas de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y el aeropuerto de Kabul identificaron a civiles que presentaban los mismos síntomas multiorgánicos non específicos observados durante la primera guerra del Golfo y la de los Balcanes: debilitamiento físico, dolores de cabeza, dolores musculares y óseos, trastornos respiratorios, tos seca y persistente, dolores toráxicos, trastornos gastrointestinales, síntomas neurológicos, perdida de la memoria, ansiedad y depresión. Muestras de orina de 24 horas de sujetos sintomáticos y de sujetos asintomáticos fueron recogidas siguiendo los siguientes criterios:

1) Aparición de síntomas coincidente con los bombardeos,
2) Sujetos presentes en la zona de bombardeos;
3) Manifestaciones clínicas.

Los sujetos miembros del grupo de comprobación fueron escogidos entre los residentes asintomáticos de zonas bombardeadas. Un estimado de la contaminación medioambiental había sido efectuado gracias a un análisis de muestras de suelo, de polvo [91], de escombros y de agua potable [92] según criterios establecidos para la evaluación de la dispersión, de los peligros de actínidos y la recolección de muestras del medio ambiente después de los impactos (fig. 2 et 3).

Todos los sujetos, incluyendo a los del grupo de comprobación, fueron informados en las lenguas locales, dari y el pashto, sobre el protocolo y la recogida de muestras y firmaron una planilla de consentimiento. Todas las muestras fueron objeto de un análisis de la concentración y de la correlación de cuatro isótopos de uranio: U234, U235, U236 Y U238 mediante un espectómetro multicolector de masa con fuente de ionización por plasma con cuplaje inductivo, en los laboratorios del British Geological Survey de Nottingham (Inglaterra).

Los primeros resultados sobre la provincia de Nangarhar mostraron un significativo aumento de eliminación urinaria de uranio en todos los sujetos, en una proporción media superior en más de 20 veces a la de las personas no expuestas. El análisis de las correlaciones isotópicas reveló la presencia de uranio empobrecido [93]. Análisis de muestras realizados durante un segundo viaje científico, en 2002, revelaron concentraciones de uranio hasta 200 veces más elevadas que entre los miembros del grupo de comprobación. Esos índices elevados de eliminación de uranio total fueron comprobados en los distritos de Tora Bora, de Yaka Toot, de Lal Mal, de Makam Khan Farm, de Arda Farm, de Bibi Mahro, de Poli Cherki y en el aeropuerto de Kabul.

Los dos viajes permitieron descubrir idénticas presencias de uranio no empobrecido en todas las zonas estudiadas del este de Afganistán (tablas 2 y 3, figura 4). Las índices de uranio registrados en las muestras de suelo recogidas en lugares bombardeados durante la Operación Libertad Inmutable eran de 2 a 3 veces más elevados que los índices de concentración de 2-3 mg/kg observados en el mundo. Las concentraciones en el agua eran significativamente más elevadas que los índices máximos que tolera la OMS (cf. Nuestros documentos no publicados). Las investigaciones del UMRC abarcan el centro, el oeste y el norte de Afganistán. Además, de la continuación de los estudios sobre los análisis de orina para medir los isótopos de uranio se ha iniciado una colaboración interdisciplinaria dedicada al examen clínico profundo de las funciones renales y pulmonares, así como estudios citogénicos de las aberraciones cromosómicas en la sangre periférica de los sujetos contaminados y estudios con microscopio electrónico y nanopatológicos de muestras de tejidos provenientes de biopsias y de autopsias.

Se mantendrán estudios longitudinales de ex combatientes de la primera guerra del Golfo y de la población del este de Afganistán, al igual que la realización de investigaciones sobre las enfermedades no explicadas aún entre los veteranos de la segunda guerra del Golfo. Estudios clínicos organizados en centros médicos universitarios internacionales e instituciones de investigación evaluarán los efectos del uranio empobrecido y del uranio no empobrecido en los sistemas renal y respiratorio mediante métodos modernos de morfología funcional y de imagen informática.

Las investigaciones estudiarán específicamente la transformación neoplástica [94] la apoptosis celular, la mutagenesis [95] y el riesgo cancerígeno [96]. Estudios de contaminación del medio ambiente y biodistribución abordarán los graves y crónicos efectos de compuestos de isótopos de uranio y evaluarán las dosis acumuladas de radiaciones y sus efectos biológicos desde la introducción de la guerra radioactiva. Los estudios en el terreno se están extiendo actualmente a las poblaciones civiles de Irak, de la franja de Gaza, de los Balcanes y de nuevas regiones de Afganistán.

Nuestros estudios confirman el descubrimiento de U236 en muestras de suelo de lugares bombardeados en Kosovo y la presencia de partículas de uranio empobrecido. Estas muestras contenían cientos de partículas por cada miligramo de suelo contaminado. El 50% de dichas partículas tenían un diámetro inferior a 1,5 _m y la mayoría eran de diámetro inferior a 5 _m [97]. Nosotros tratamos de evaluar estos resultados durante nuestros viajes científicos a las zonas en las que hubo combates.
Conclusión

La guerra CBRN moderna y la posibilidad que terroristas utilicen clandestinamente dispositivos para la dispersión de materias radioactivas recientes en una nueva dimensión al manejo de grandes masas de víctimas. El papel de la medina en la guerra nuclear y radiológica se ve limitado por causa de la universal falta de capacidades que permitirían enfrentar las complejas consecuencias del síndrome radiológico agudo, de las heridas combinadas o de la contaminación de la biosfera y de la población humana.

Enfermedades recientes, cuya etiología no ha sido explicada aún, la patogénesis y las manifestaciones clínicas obligan a los médicos a intervenir en momentos en que las modalidades de tratamiento plantean problemas no resueltos aún. Los efectos nocivos de los radionucléidos que han ido depositándose en el organismo como consecuencia de los conflictos militares de las últimas décadas, en particular los efectos de los isótopos de uranio, son abundatemente abordados en la literatura reciente.

Suscitando los inevitables progresos de una investigación objetiva y no sesgada tendiente a aclarar las enfermedades inexplicadas que se han producido después de los conflictos, la necesidad de análisis interdisciplinarios bien preparados y coordinados sobre las consecuencias medioambientales y médicas de la guerra CBRN generará conocimientos profundos en ese exigente capítulo de la ciencia médica.

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Ver también los artículos siguientes:

«Estados Unidos sabe matar, pero mata mejor con bombas de uranio» de nuestro colega Ernesto Carmona.

y

«La dioxina fue lanzada extensamente por los EEUU durante la guerra de Vietnam» de Hang Long.
    Asaf Durakovic

Uranium Medical Research Center (Washington D.C., États-Unis)

Los artículos de esta autora o autor
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Traducido al español a partir de la traducción al francés proveniente de Horizons et débats

Una versión anterior de este estudio fue publicada en el Croatian Medical Journal, 44, 5:520-532, 2003.
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