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sábado, 20 de marzo de 2010

Al besar se intercambian señales de fertilidad

La ciencia y el amor
Es un estudio presentado en Chicago
El beso permite evaluar si hay realmente "química" entre dos.
La antropóloga Helen Fisher dice que, al besar, hasta se intercambian señales que indican fertilidad.
    
El beso permite evaluar si hay realmente "química" entre dos.
Besar, aseguran los científicos, es el pasaporte imprescindible para que una relación funcione.
 
Nora Bär

Besos hay de todo tipo. Está el "beso de Judas" que, según la tradición -y las películas de mafiosos- delata a un traidor. También el del príncipe azul, que despierta a la bella durmiente. Y el del amor apasionado, como el que retrata con su escultura Auguste Rodin.

Para los científicos que incursionan en una área relativamente nueva de la ciencia que intenta desarmar el rompecabezas del amor, el beso es todo eso y mucho más: una precisa herramienta de evaluación.

Esencialmente, podría decirse que cuando dos personas se besan "hay mucha química" en juego. Se libera un torrente hormonal que, según su composición, activa nuestro cerebro de formas diversas. Pero -sobre todo- nos permite evaluar a un potencial candidato para el apareamiento.

Estas son algunas de las conclusiones de estudios recientes a los que se pasó revista ayer, durante una concurrida sesión de la Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, que este año suma 148 de estos encuentros.

A tal punto el beso nos permite conocer íntimamente al otro que "hay personas que afirman haberse desencantado de su pretendiente en tres minutos después de haberlo/a besado", afirmó la antropóloga estrella Helen Fisher, autora de libros sobre la sexualidad, el amor y las diferencias de género en el cerebro, profesora de la Universidad de Rutgers.

Para los hombres, aparentemente, besar es también un buen remedio antiestrés. Es lo que descubrió Wendy Hill, profesora de neurociencias de la Universidad Lafayette, cuando midió los niveles de las hormonas cortisol y oxitocina en parejas que terminaban de besarse.

Sin embargo, según afirma Fisher, cuando besamos en virtud del amor romántico, parte del cerebro enloquece y se comporta "como si estuviera bajo los efectos de la cocaína".

"El amor romántico es más que una emoción, es un impulso poderoso que viene del motor de la mente, del área responsable de las adicciones", dijo la antropóloga, que sostiene que hay cuatro estilos de personalidad dependiendo de cuál sea la composición del propio cóctel hormonal.

A través de su sitio de Internet, Chemistry.com, Fisher investigó quién se siente atraído por quién en 28.000 personas y llegó a la conclusión de que, por ejemplo, aquellos en los que predomina la dopamina, que son creativos y están dispuestos a tomar riesgos, buscan a personas con las mismas características. Aquellos en los que predomina la serotonina, tradicionales y ejecutivos, también se sienten atraídos hacia personas similares, pero los que tienen altos niveles de testosterona, personas analíticas, lógicas, dotadas para las tareas de ingeniería, hacen pareja con las que tienen altos niveles de estrógenos, que son imaginativas, compasivas, intuitivas. O sea que, como dice la sabiduría popular, para que dos personas se atraigan, sí tiene que haber "química"... ¿Y cómo sabe uno a qué "constelación" hormonal pertenece el otro? ¡Besando!

"El 90% de los seres humanos practica el beso -dijo Fisher-. Los pájaros juntan los picos, los elefantes juntan las trompas... Una costumbre tan difundida no puede ser casual. Es un instinto natural para estimular los mecanismos de la reproducción. Cuando besamos, vemos, olemos, sentimos al otro. Su saliva tiene torrentes de hormonas que constituyen una señal de su personalidad. Por ejemplo, a los hombres les gustan más los besos de boca abierta. Podría ser porque tienen un pobre sentido del olfato y del gusto, y de ese modo les es posible medir el grado de fertilidad de la mujer. El cerebro se pone activo. Cinco nervios le llevan mensajes de lo que están sintiendo. Es realmente una herramienta de evaluación muy positiva? o muy negativa."

Es posible lee la mente

Científicos canadienses consiguen leer la mente.
 
Mediante luces infrarrojas pueden detectar los pensamientos espontáneos de las personas y conocer sus preferencias
 
Varios investigadores pertenecientes al mayor hospital de rehabilitación infantil de Canadá han desarrollado una técnica que utiliza la luz infrarroja sobre el cerebro para descifrar lo que sus pacientes que no pueden hablar o moverse están pensando. Este mecanismo se basa en conocer los pensamientos espontáneos de los pacientes es decirlo que prefieren una elección que para los expertos es la base de la decisión diaria.

En un estudio publicado este mes en el Journal of Neural Engineering recogido por otr/press, los científicos explican como han podido llegar a descifrar las preferencia de una persona median la utilización de luces infrarrojas que son absorbidas por el cerebro. "Se trata del primer sistema que descifra la preferencia natural que se refleja en los pensamientos espontáneos" dice Sheena Luu científico de la Universidad de Toronto y conductor del estudio.

"Se trata del primer sistema que descifra la preferencia natural que se refleja en los pensamientos espontáneos"
La novedad de este sistema en relación a otros proyectos de este tipo que se habían llevado a cabo hasta ahoraes que la mayoría de interfaces de ordenador cerebral diseñados para leer pensamientos requerían una programación y entrenamiento específico. Por ejemplo para contestar 'sí' a una pregunta la persona tenía que llevar a cabo un trabajo cerebral como cantar mentalmente una canción sin embargo esta técnica canadiense se basa en los pensamientos espontáneos.

Para llevar a cabo este estudio se realizaron pruebas en nueve adultos a los que Luu entrevistó y que no recibieron ningún tipo de indicaciones. Antes de la 'encuesta' ellos tasaron ocho bebidas que debía clasificar sus preferidas puntuándolas del uno al cinco. Posteriormente se les colocó una venda en la cabeza con la fibra óptica que emite la luz en la corteza pre frontal del cerebro. Este aparato mostró dos bebidas en un monitor de ordenador coincidiendo con el criterio con el que había seleccionado las bebidas el paciente. "Cuando su cerebro es activo el oxígeno aumenta en la sangre y según la concentración de este oxígeno es capaz de absorber más o menos la luz" dice Luu que añade que la dificultad radica en este caso en que en "algunas personas los sesos son más activos cuando no les gusta algo y en otras son más activos cuando les gusta algo realmente".

Nuevos avances

Gracias a este descubrimiento se puede llegar a comprender a muchos pacientes que no son capaces por diferentes circunstancias de hablar o expresarse ya que según los expertos la preferencia es la base para las decisiones diarias lo que les permitirá conocer aquello que los enfermos quieren hacer o decir. En el futuro Luu prevé la creación de un sensor portátil parecido al infrarrojo que se pueda adaptar a la frente e incluso piensa ya en la tecnología sin hilos. Pero por el momento su trabajo es la parte de la investigación de conversación con el cuerpo fijándose en como los pacientes respiran a qué velocidad se mueve su corazón o la actividad cerebral.

Luu explica que el cerebro es demasiado complejo para que alguna vez pueda llegarse a descifrar de los pensamientos arbitrarios de una persona. "Sin embargo si limitamos el contexto -limitan la pregunta y respuestas disponibles como tenemos con la predicción de la preferencia- entonces la telepatía se hace posible"concluye.

LA SUPER-SEMILLA

CHIA:
Antioxidante, antiagregante plaquetario, antiinflamatorio, anticarcinogénetico, laxante, hipocolesterolemian te, hipoglucemiante, inmunoestimulante, tónico. Estos son algunos de sus beneficios de esta pequeña semilla.


Esta diminuta semilla comenzó a usarse en la alimentación humana unos 3.500 años antes de Cristo y se convirtió en un cultivo básico en el centro de México entre 1500 y 900 a.C. Las civilizaciones precolombinas usaron las semillas de chía como materia prima en la elaboración de varias medicinas y compuestos nutricionales e incluso pinturas. Fueron los conquistadores españoles quienes destruyeron estos cultivos pasando la semilla al olvido hasta su resurgimiento hace apenas unos años.

La chía contiene 4 componentes principales: los ácidos grasos Omega 3; fibra, tanto soluble como insoluble; antioxidantes y proteínas. De estos 4, 3 tienen poderosos beneficios para la salud. Son la fuente vegetal con más alta concentración de omega 3. Poseen un 33% de aceite, del cual el ácido linolénico (omega 3) representa el 62% y el linoleico (omega 6) el 20%. La chía es el cultivo con mayor porcentaje de ácidos grasos esenciales al tener el 82% de sus lípidos con esta característica. Estos cumplen diversas funciones en el organismo como la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares; ayudan a normalizar la presión arterial elevada; reducen el nivel de colesterol; protegen al corazón contra daños causados por ataques cardíacos; juegan un papel fundamental en la mejora de los sistemas nervioso e inmunológico; ayudan en el sano desarrollo del embarazo y del crecimiento infantil. Los antioxidantes, por su parte, además de ayudar en la protección cardiovascular, protegen de tumores, inflamaciones, virus y radicales libres. Alto es su contenido en proteína (23%) y en cuanto a las vitaminas y minerales es fuente de las del complejo B, calcio, magnesio y fósforo. Otra virtud de la chía es su buena cantidad y calidad de fibra, sobre todo en forma de fibra soluble que retarda la absorción de azúcar en sangre y reduce la absorción de colesterol.

Su uso comestible

La chía puede utilizarse en forma de aceite de sus semillas, que se obtiene al prensarlas en frío y sin proceso de refinado. Tan solo una cucharadita en crudo basta para cubrir con las necesidades diarias de ácido linolénico. Tiene también gran versatilidad en la cocina agregándosela a caldos, sopas, yogures, licuados de frutas y ensaladas. En México existe una bebida muy popular llamada Chía fresca, que se consigue remojándolas en agua o en jugos de frutas. Si se dejan las semillas en remojo, estas tienen una capacidad enorme de formar un gel, el que se puede incluir en rellenos, potajes y pudines. Otra opción es molerlas y agregarlas en productos de panadería como panes, galletas y barras de cereal.

Esta super semilla brinda a los seres humanos la oportunidad de mejorar su nutrición proveyendo una fuente natural de ácidos grasos omega 3, antioxidantes y fibra dietética.

La terapia cognitivo conductual no es superficial

El error de los psicoanalistas: 
Creer que la Terapia Cognitivo-Conductual es superficial

Una de las críticas más fomentadas desde el psicoanálisis hacia la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) afirma que nuestros tratamientos son superficiales. Nada más errado que ello. En otros artículos ya hemos destacado que la evaluación del pasado no garantiza la resolución de los problemas actuales y que, a la inversa, muchas dificultades presentes se resuelven sin necesidad de indagar el pasado. De todos modos, la revisión de hechos acaecidos tiempo atrás puede ser de utilidad en algunos casos, especialmente los crónicos o de larga duración. En pocas palabras, la TCC no desdeña a priori la importancia de episodios históricos, sino que ellos son examinados con un objetivo operativo puntual, a saber: la identificación de variables que permitan la modificación de la conducta que genera malestar en el paciente hoy.

En el presente artículo nos encargamos de responder a la crítica formulada, mencionando algunas de las tantas intervenciones que puede llevar a cabo el terapeuta cognitivo conductual a los fines de una evaluación pormenorizada de la historia clínica del paciente.

1. La TCC y la indagación del pasado del paciente.
En la crítica de superficialidad formulada a la TCC se resalta habitualmente que otros estilos terapéuticos, particularmente los de orientación psicoanalítica, recurren a supuestas causas pasadas de los síntomas mientras que nosotros nos ocupamos de resolver los problemas aquí y ahora sin hacer mención de variables históricas. Esto es definitivamente un grueso error.

En TCC no desechamos ciegamente las variables históricas relacionados con el malestar que aqueja al paciente, más aún, en muchos casos realizamos un análisis minucioso de las mismas, entrevistando incluso a personas significativas que nos pueden aportar datos del pasado. La diferencia respecto de los enfoques psicoanalíticos radica en que la investigación de la historia se lleva a cabo con el objetivo de mejorar nuestra comprensión del cuadro actual y, junto con ello, ampliar nuestra capacidad de intervenir eficazmente. Ilustrémoslo con algunos ejemplos:

Algunos pacientes adultos con Fobia Social temen ser objeto de rechazo y burla en público. Al indagar más minuciosamente este temor, surgen recuerdos de la etapa adolescente, episodios traumáticos durante los cuales la persona sí fue objeto de burlas y humillación por parte de sus pares o incluso, de autoridades de una escuela. Ahí se han arraigado algunas creencias acerca de cómo los demás se comportan socialmente. Claro está que las prácticas sociales de la vida adulta resultan muy diferentes a las de la adolescencia. La reestructuración cognitiva en tales casos deberá tomar en cuenta los orígenes históricos de las creencias irracionales y ponerlos en la perspectiva de la maduración social y cultural, brindando una adecuada psicoeducació n que el paciente pueda corroborar por sus propios medios.
Cuando un jugador compulsivo se ha curado de su adicción, se producirán cambios en sus pensamientos y esquemas más arraigados. La persona, por ejemplo, comenzará a considerar que hay metas en su vida más importantes que ganar excesivos montos de dinero, valorando así otras áreas de la experiencia. Luego del cambio comportamental, el paciente suele darse cuenta de las creencias disfuncionales de su pasado, tal como si tengo dinero voy a ser aceptado por los demás.
El referido caso de fobia social muestra un ejemplo donde se hace necesario modificar creencias actuales a partir del relato y análisis de los pensamientos automáticos asociados a episodios pasados. El paciente jugador compulsivo representa un característico cambio de esquemas arraigados en experiencias pasadas a partir de un cambio conductual actual.

En virtud de la relevancia que la TCC le otorga al trabajo sobre la historia del paciente se han desarrollado incluso técnicas específicas. Por ejemplo, la reestructuración de recuerdos tempranos, propuesta por Judith Beck, se aplicaría en casos como el mencionado de fobia social. Otro procedimiento prototípico consiste en la construcción de la historia clínica del sujeto y de la línea de tiempo de un problema determinado, el cual tiene por objetivo la evaluación de puntos tales como el inicio de la patología, su curso, recaídas y remisiones. En cuadros crónicos como trastornos bipolares, esquizofrenia o depresiones mayores tales abordajes no pueden omitirse.

2. La TCC y los aspectos singulares de la personalidad.
Frecuentemente se cree que otros enfoques terapéuticos abordan la totalidad de la vida de la persona mientras que en TCC sólo nos ocupamos de aspectos superficiales. Creemos que tal afirmación contiene al menos dos críticas. Primero, que en TCC nos ocupamos sólo de un tema, aquél que es expresado de manera explícita por el paciente en primera instancia como motivo de consulta y que nos mantendremos encapsulados en el mismo sin indagar otras áreas potencialmente problemáticas. Segundo, que en TCC únicamente nos dedicamos a problemas concretos y acotados, fácilmente definibles en función de estímulos discretos. Discutamos por separado estos dos asuntos.

Verdaderamente, la primera parte de la crítica se responde sólo con observar la práctica clínica cotidiana en TCC. No sólo se puede sino que se deben abordar varios problemas con una misma persona. Casi uno diría que no existe el paciente monosintomático, sino que opuestamente, en todos los casos, una vez trabajado un tema surgen inmediatamente otros. Así pues, un paciente con Trastorno Obsesivo Compulsivo curado de sus compulsiones, tal vez deba ocuparse de modificar el estilo obsesivo de su pensamiento. O tal vez, si presenta creencias distorsionadas sobre las consecuencias fatales que pueden ocurrir en el futuro, aplicaremos la técnica análisis de probabilidades, que permite la cambiar patrones de pensamiento del tipo puede ocurrir que en el futuro suceda que... Un tal estilo catastrófico de pensamiento pudo haberse originado en modelos familiares infantiles, hecho que será tomado en cuenta durante el abordaje.

La segunda parte de la crítica arguye que la TCC no responde bien a problemas que se presentan como difusos, poco concretos y frecuentemente relacionados con crisis vitales, denominados habitualmente existenciales. Algunos ejemplos son replanteos que una persona se formula acerca del sentido de su vida, su relación de pareja o su orientación sexual. Esto es, una vez más, un grueso error. La TCC trabaja sobre tales problemáticas aunque de una manera muy diferente a otras terapias.

Como ya se dijo, se parte de la idea básica y racional de que muchos pacientes se ven aquejados por múltiples problemas y no sólo por su motivo de consulta inicial. La crítica esgrimida por los psicoanalistas afirma que indagar aspectos diferentes al motivo de consulta inicial y explícito no es sencillo y que requiere muchos meses (incluso años) hasta que el paciente se encuentra preparado para identificar y hablar sobre tales temas profundos.

Desde la perspectiva científica en psicoterapia, NO existen evidencias de ello; contrariamente, la gran mayoría de los pacientes están desde el mismo comienzo abiertos y deseosos de revelar información íntima, tal como detalles acerca de su sexualidad, complejos de inferioridad no resueltos, infidelidades, errores cometidos tiempo atrás, etc. Por supuesto, esto se ve facilitado porque un psicólogo cognitivo conductual bien entrenado posee habilidades de comunicación para llevar a cabo un adecuado manejo de la relación terapéutica y la empatía.

3. Evaluación multimodal del sujeto: Los 7 niveles de análisis del comportamiento.
Para representar como la TCC aborda la diversidad de aspectos del ser humano, basta con recordar la evaluación multimodal que propone Arnold Lazarus, denominada BASIC-ID. La sigla incluye los siguientes elementos a considerar en un tratamiento completo: (B) conductas, (A) afecto o emociones, (S) sensación fisiológicas, (I) imágenes mentales, (C) cogniciones -pensamientos y creencias-, (I) relaciones interpersonales y (B) bases biológicas del comportamiento. Nótese la cantidad y complejidad de áreas que se tienen en cuenta en la TCC. Asimismo, Lazarus hace hincapié en la construcción detallada de la historia clínica para lo cual ha diseñado un instrumento denominado Cuestionario Multimodal de Historia de Vida, en el cual se le solicita a la persona que describa conflictos familiares, características vinculares, relaciones sexuales entre otros hechos de su infancia y adolescencia.

Si bien la TCC pretende ser un tratamiento focalizado, ello no obsta para que el terapeuta lleve adelante un rastrillaje amplio de ámbitos potencialmente problemáticos y que en ocasión de hallar alguno disfuncional, le proponga a su paciente un mayor análisis del mismo para su posterior abordaje. A modo de ejemplo, si durante la construcción de la historia clínica, el psicólogo cognitivo-conductual detecta que el paciente tiene dudas sobre su orientación sexual, puede y debe proponerle trabajar dicha problemática.

El modelo multimodal de Lazarus refleja la riqueza de variables que analiza el terapeuta cognitivo-conductual durante la evaluación y conceptualización del caso. Este modelo refuta la idea que la TCC es superficial y sólo tiene en cuenta lo inmediata y obviamente observable.

4. El terapeuta cognitivo-conductual no es ingenuo
A veces nos topamos con pacientes que simplemente mienten, ocultan o distorsionan la información. Somos plenamente conscientes de esto y tanta importancia le damos que se han diseñado procedimientos específicos para tales eventualidades.

Mediante técnicas psicométricas especializadas, entrevistas a terceros, registro pormenorizado de información; los psicólogos pueden identificar las contradicciones propias de cada caso. Un terapeuta atento le transmitirá al paciente tales incongruencias e intentará investigar las causas de las mismas. Posteriormente podrán incluirse como parte de la agenda de trabajo terapéutico.

Frente a un hombre casado que padezca problemas sexuales con su esposa, el psicólogo deberá indagar si el paciente oculta datos relevantes, ya sea por vergüenza o por temor a ser juzgado negativamente por el profesional.

La TCC posee técnicas de entrevista puntuales para superar tales barreras. En el presente ejemplo, la entrevista a terceros (la esposa del paciente) se revela como un procedimiento muy valioso. Si el paciente se negase ello, también este comportamiento de oposición es evaluado y considerado por el profesional como posible indicador de ocultamiento.

De más esta decir que en las adicciones, trastornos de la personalidad, psicopatía y otros varios trastornos en los que se observan mecanismos cognitivos de autoengaño y negación, el profesional estará preparado a no creer totalmente en el relato de su paciente. Aquí, frecuentemente se aplican técnicas psicométricas que poseen escalas de validez. Por ejemplo, el MMPI-II constituye una herramienta totalmente compatible con la perspectiva científica en la que se sustenta la TCC. Tal instrumento posee varias escalas que permiten identificar si la persona se contradice en sus afirmaciones, exagera, miente, simula o distorsiona en las respuestas que emite a los ítems. Varios cuestionarios que evalúan aspectos dimensionales de la personalidad poseen escalas de sinceridad orientadas al mismo fin.

5. Conclusiones
Respondida la crítica que se le formula a la TCC, llegamos a las siguientes conclusiones:

La TCC trabaja puntualmente sobre el malestar del paciente. Sin embargo, ello no implica superficialidad alguna pues la modificación de la conducta actual conduce paralelamente al cambio en la percepción que el paciente tiene de la historia de su problema y de sí mismo.
En algunos casos se necesita el examen pormenorizado de episodios históricos para la resolución de problemas actuales; en otros no. No hay evidencia empírica de que el rastreo de aspectos del pasado sea de suyo una condición para lograr los objetivos trazados.
No sólo abordamos el problema formulado en el motivo de consulta inicial y expreso, sino también consideramos áreas conexas no explicitadas por el paciente.
No creemos ingenuamente todo lo que se nos dice. Somos consciente de que muchos pacientes mienten y ocultan.
No nos ocupamos sólo de temas simples y concretos, también abordamos los llamados problemas existenciales, más difíciles de asir y definir.

Creer que la TCC no considera la complejidad del ser humano, sus aspectos subjetivos, sus emociones íntimas, sus secretos más privados; es una crítica simplista que refleja la total ignorancia de los que la emiten acerca de cómo se trabaja en Terapia Cognitivo-Conductual. Lamentablemente, estos prejuicios provocan que muchos pacientes no accedan a un tratamiento ético y eficaz, pues han sido adoctrinados por sus analistas. Es uno de los tantos mitos que tienen como objeto desacreditar a la TCC, tildándola, injustamente, de superficial.

jueves, 18 de marzo de 2010

Escala de Richter


Magnitud en Escala de Richter

La "Escala Richter", establecida por el Dr. Charles F. Richter, representa la energía sísmica liberada en cada terremoto y se basa en el registro sismográfico.


Efectos del terremoto

Menos de 3.5
Generalmente no se siente, pero es registrado
3.5 - 5.4

A menudo se siente, pero sólo causa daños menores
5.5 - 6.0

Ocasiona daños ligeros a edificios
6.1 - 6.9

Puede ocasionar daños severos en áreas muy pobladas
7.0 - 7.9

Terremoto mayor. Causa graves daños

8 o mayor

Gran terremoto. Destrucción total a comunidades cercanas.



Placas Tectónicas

Afrontar el resentimiento y el odio

COMO HACER FRENTE AL RESENTIMIENTO Y EL ODIO

Pregunta: Si he de ser perfectamente honesto debo admitir que casi todo el mundo me provoca resentimiento y a veces odio. Eso hace que mi vida sea muy desdichada y penosa. Entiendo intelectualmente que soy ese resentimiento, ese odio, pero no pueda hacerle frente. ¿Puede Ud. mostrarme el camino?

KRISHNAMURTI:

Veamos qué entendemos por "intelectualmente" . Al afirmar que comprendemos algo intelectualmente, ¿qué queremos decir con eso? ¿Existe algo que pueda llamarse comprensión intelectual? ¿O es que la mente sólo comprende las palabras, porque ese es nuestro único medio de comunicarnos unos con otros? ¿Comprendemos algo verbalmente? Eso es lo primero en que tenemos que ser bien claros: si la llamada "comprensión intelectual" no es un impedimento a la comprensión.

La comprensión, por cierto, es integral, no dividida ni parcial. O comprendo algo, o no lo comprendo. El decirse a uno mismo: "yo comprendo algo intelectualmente" , es sin duda una barrera para la comprensión. Es un proceso parcial, y, por lo tanto, no es en modo alguno comprensión.

Pues bien, la pregunta es ésta: yo, que estoy resentido, que estoy lleno de odio, ¿cómo he de librarme de ese problema, o cómo he de hacerle frente? ¿Cómo hacemos frente a un problema? ¿Qué es un problema? Sin duda, un problema es algo que perturba. Por favor, ¿me permitís que os insinúe algo? Prestad simplemente atención a lo que estoy diciendo. No tratéis de resolver vuestro, problema de odio y resentimiento observadlo, no más. Aunque es difícil penetrar el problema de modo que al final os veáis libres de él, veamos si podemos hacerlo ahora. Será un experimento bastante interesante si lo intentamos juntos.

Yo estoy resentido, lleno de odio; detesto a la gente, y eso me causa dolor. Y me doy cuenta de ello. ¿Qué he de hacer? Este es un factor que perturba mucho mi vida. ¿Qué tendré Que hacer? ¿Cómo estaré realmente libre de ello?

No se trata tan sólo de desprenderme de ello por el momento, sino de librarme fundamentalmente de ello. ¿Cómo habré de proceder?

Ahora bien, esto para mi es un problema porque me perturba. Si no fuera una cosa perturbadora, no sería problema para mí, ¿verdad? Porque causa dolor, perturbación, ansiedad, porque creo que es feo, quiero librarme de él.

Por consiguiente, es a la perturbación que yo me opongo, ¿no es así? Le doy diferentes nombres en distintos momentos, en diferentes estados de ánimo; un día lo llamo esto, y otro día otra cosa. Pero el deseo, en el fondo, es no verme perturbado. ¿No es eso? Como el placer no perturba, lo acepto. No deseo librarme del placer porque en él no hay perturbación, al menos por el momento. Pero el odio, el resentimiento, son factores muy perturbadores en mi vida, y yo deseo librarme de ellos.

De suerte que mi Interés es no ser perturbado, y estoy buscando una manera de no ser nunca perturbado. ¿Y por qué no he de serlo? Yo tengo que ser perturbado para des-cubrir algo, ¿no es cierto? Yo tengo que pasar por tremendos trastornos, disturbios, ansiedades, para poder descubrir, ¿no es así? Porque si no me veo perturbado, me quedaré dormido. Y tal vez sea eso lo que la mayoría de nosotros desea en realidad: que se nos apacigüe, que se nos haga dormir, alejarnos de toda perturbación, hallar aislamiento, reclusión, seguridad. Si a mí no me importa, pues, ser perturbado (realmente, no superficialmente) si no me importa ser perturbado porque deseo descubrir, entonces mi actitud hacia el odio, hacia el resentimiento, sufre un cambio, ¿verdad? Si no me preocupa el estar perturbado, entonces el nombre no tiene importancia ¿no es así? La palabra "odio" no es importante; ¿lo es acaso? O el "resentimiento" contra la gente carece de importancia, ¿no es así? Porque entonces experimento directamente el estado que llamo resentimiento sin verbalizar esa experiencia. No sé si me explico bien.

En otros términos: la ira es una condición muy perturbadora, como lo son el odio y el resentimiento; y muy pocos de nosotros experimentamos la ira directamente sin verbalizarla. Si no la verbalizamos, si no la llamamos "ira", la experiencia es por cierto distinta, ¿verdad? Como la definimos, con ello reducimos la experiencia nueva a lo viejo o la fijamos en términos de lo viejo. Mientras que si no la nombramos, hay entonces una experiencia que se comprende directamente, y esta comprensión efectúa una transformación en el momento de esa vivencia. ¿Me explico con claridad? Por favor, esto no es sencillo.

Consideremos por ejemplo la mezquindad. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta si somos mezquinos -mezquinos en cuestiones de dinero, mezquinos para perdonar a la gente; mezquinos simplemente, bien lo sabéis.

Estoy seguro que esto nos resulta familiar. Ahora bien, dándonos cuenta de ello ¿cómo vamos a libramos de esa condición? No se trata de llegar a ser generosos que no es lo importante. El estar libre de mezquindad implica generosidad; no necesitáis volveros generosos. De suerte que, evidentemente, hay que darse cuenta de ello. Puede que seáis muy generosos al hacer un gran donativo a vuestra sociedad a vuestros amigos, pero terriblemente mezquinos en cuanto a dar más propina; bien sabéis lo que yo entiendo por "mezquino". Uno no es consciente de ello. Cuando uno llega a darse cuenta de ello, ¿qué ocurre? Nos esforzamos por ser generosos, tratamos de vencer, nuestra mezquindad, nos disciplinamos con el fin de ser generosos, etc.

Pero, después de todo, el ejercitar la voluntad para ser algo sigue siendo parte de la mezquindad, dentro de un círculo mayor. Así, pues, si no hacernos ninguna de esas cosas y simplemente nos damos cuenta de lo que implica la mezquindad. sin aplicarle un término, veremos que ocurre una transformación radical. Consideremos la ira: si no le dais un nombre y simplemente la experimentáis, no a través de la "verbalización", ya que la "verbalización" es un proceso que menoscaba la experiencia; si no le dais un nombre, entonces ella se agudiza, se torna muy violenta y actúa como una sacudida; y sólo entonces es posible ser libre.

Tened a bien experimentar con esto. Primero, uno tiene que ser perturbado; y es obvio que a casi ninguno de nosotros le gusta ser perturbado. Creemos haber hallado

una norma de vida -el Maestro, la creencia, lo que sea, y ahí nos establecemos. Es lo mismo que tener un buen puesto burocrático y en él vegetar por el resto de la vida.

Con esa misma mentalidad abordamos diversas cualidades de las cuales queremos deshacernos. No vemos la importancia de ser perturbados, de estar interiormente inseguros, de no ser dependientes. Es sólo en la inseguridad, sin duda, que descubrís, que podéis ver, que comprendéis. Queremos tener, como el hombre de mucho dinero, una vida fácil. Pero él, por cierto, no será perturbado; él no quiere ser perturbado.

Así, pues, la perturbación es esencial para el entendimiento, y cualquier intento de hallar seguridad es un obstáculo a la comprensión; y cuando queremos librarnos de algo que nos perturba, ello es por cierto un obstáculo. Mas si podemos experimentar un sentimiento directamente, sin nombrarlo, creo que es mucho lo que en ello encontraremos. Entonces ya no hay pugna con el sentimiento, porque el experimentador y lo experimentado son una misma cosa; y eso os esencial. Mientras el experimentador verbalice el sentimiento, la experiencia, él se separará de ella y actuará sobre ella; y tal acción es artificial, ilusoria. Pero si no hay "verbalización", el experimentador y lo experimentado son una sola cosa. Esa integración es necesaria, y hay que enfrentarla radicalmente. Espero que esto sea claro.

Krishnamurti

domingo, 14 de marzo de 2010

Conocer la hipnosis como tratamiento clínico

 ¿Cómo funciona la hipnosis clínica?

Hipnosis  clinica, hipnoterapia
 Podemos considerar la hipnosis clínica como una poderosa herramienta clínica de cambio comportamental.
Hipnosis clinica: hipnoterapia. 
Los trastornos comportamentales comienzan a formar su sentido de identidad personal a una edad muy temprana. Todo ataque negativo que recibimos se va almacenando en nuestro subconsciente siendo la percepción de uno mismo la suma de todo el material guardado en el depósito subconsciente.

Hipnoterapia. 

Con estas técnicas podemos borrar antiguas calificaciones negativas que han distorsionado la percepción de nosostros mismos y las circunstancias de nuestro entorno (distorsión cognitiva)aprendendiendo así a comprender nuestros errores.

Hay tres motivos que hacen de la hipnosis clínica un excelente instrumento de restructuración de la conducta:

Desasocia condicionamientos operantes mientras estamos en un estado altamente sugestionable.
Permite estructurar nuevas asociaciones.
Facilita la creación de nuevos condicionamientos comportamentales.

En definitivala hipnosis clínica refuerza o complementa clásicos modelos de terapia (coginitivo-conductuales) para un re-estructuración comportamental más rápida y eficaz.

¿ Qué es la hipnosis clínica?.

La hipnosis clínica es un estado de focalización de la atención del paciente. Hay un gran número de ideas negativas predefinidas sobre estas técnicas pero en realidad lo que podemos esperar durante una sesión de hipnosis clínica es:

Una inhibición de la actividad muscular y motora (relajación muscular).
Un semi-estado cataléptico muscularsemi-catatónico con disminución de la ritmia cardiaca y la ventilación. (relajación sistemática).
Una mayor predisposición a instalar estructuraciones terapéuticas. (sugestionabilidad).
Una profunda sensación de relajación fisiológicamientras sensorialmente permanecemos no solo alerta sino incluso sobre-estimuladossin pérdida alguna de la consciencia. (focalización).
Una pérdida de la percepción espacio temporal.(estupor).
Una insensibilidad localizada. (únicamente en la hipnosis anestésica).

Elementos de terapia en hipnosis clínica.

Una sesión de hipnosis clínica sigue una serie de pasos a la hora de aplicarse. Sonde forma muy resumidalos siguientes:
•    Preparación para la relajación.
Relajación sistemática físiológica.
Profundización en la focalización. (PIEAF: protocolo de inducción al estado de atención focalizada).
Desarme de los condicionamientos patológicos y comprensión de nuestros errores (del yo) (terapia cognitiva).
Inducción al abandono de nuestra conducta patológica.(terapia conductual modelo Bandura).
•    Premios y sustracciones de elementos negativos (refuerzos positivo y negativo).
Castigos de las severas pérdidas del control comportamental (aversiones).
Visualizaciones de modelado (refuerzo conductual modelo Bandura).
Insensibilización de aquellos elementos que nos producen miedo o pánico (desensibilización sistemática).
Entrada en el sitio especial de cada uno.(elementos clínicos para el control de los episodios de ansiedad).
Vuelta a la consciencia vigilica y finalización de la sesión.
•    Revisemos los elementos clínicos de la terapia en hipnosis clínica.

Pongamos como ejemplo una crítica hiperactiva a uno mismo de la que subyace un depósito de auto inculpación que llega a producir un constante miedo a que le vean en algún fallo que haga presuponer la existencia de ese miedo irracional. Esta situación amplifica los trastornos le- ves y los convirte en devastadores.

•    Los tres principales medios que tiene el paciente para protegerse de este miedo son:

La fuga con  su evitación y aislamiento emocional.
El ataque a los demás dirigiendo la rabia hacia otro.
El ataque a sí mismo dirigiendo la rabia hacia uno mismo.

Inicialmente esta defensa psicológica puede ayudar a controlar parte de los niveles más profundos de la ansiedad pero uno se puede volver adicto a estas defensas sin llegar jamás a controlar el trastorno.

Dentro de las tres defensas psicológicas nombradas anteriormente el ataque a uno mismo es la que castiga mas la auto-estimaya que se trata de un ejercicio de negación de sí mismos. Primero niega la posibilidad del error insistiendo en que es deseable llegar a la perfección. Después niega la realidad pensando que puede hacerse daño a uno mismo y producir más bien que mal.

Hay una forma de resolver esta actitud y es re-estructurar los conceptos que normalmente se basan en la creencia que una cosa es de forma intrínseca buena o mala y la actuación comportamental que se condiciona de este concepto.

Habiendo muchas cosas que nos producen miedo e inseguridady que resulta reconfortante tildarlas de malas y rehusarlas. En realidad lo que estamos haciendo es distanciarnos y protegernos nosotros mismos.


•    Afrontamiento del dolor (duelo) en hipnosis clínica.

El afrontamiento del dolor (duelo) son unas técnicas basadas en conocer nuestro dolor (emocional) y como afrontarlo. Sus encuentros con él resultaran menos abrumadores. El dolor tiene una naturaleza ondeante aumenta y disminuye (angustia, ansiedad) hasta desaparecer de forma repetida escapando absolutamente a nuestro control.
Las técnicas más habituales de inhibir los episodios de ansiedad son:

Visualizar y sentir el dolor (ansiedad) y ver como se aleja progresivamente (exposición y desensibilización sistemática).
Asociar el dolor emocional (ansiedad) a un estímulo calmante de acción inmediata. (técnicas de inhibición recíproca generalmente asocia- das a la salivación).
Respirar profundamente y relajarse asociándolo a una sensación de bienestar. (respiración diafragmática).
Re-estructurar cognitivamente el elemento estresor.
Visualizarse a uno mismo habiendo superado este dolor. (emocional) (refuerzo positivo).

•    El lenguaje de la auto-estima en hipnosis clínica.
 En cada una de las estructuraciones que realizamos al paciente tenemos que proporcionarle una retro-alimentación revestida con el len- guaje de auto-estima.

 Es el lenguaje de la visualización (psico-imágenes) con la superación del elemento condicionante o estresor.
Es el lenguaje de la compresión de nuestras circunstancias sin distorsiones. (re-estructuración cognitiva).
Es el lenguaje que valida la experiencia de superación apreciando sus esfuerzos que culminan con la obtención del objetivo deseado. (refuerzo positivo).
Tenemos que describir la conducta a asumir para superar los elementos estresores y alcanzar el objetivo deseado (terapia conductual).
Tenemos que tener una razón (cognitiva) para hacer este cambio de conducta.

La conciencia y la gestalt

La Filosofía Gestalt y la Consciencia
Por: M.P.G. Carlos Esteve Gutiérrez.
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Vivir y sentir la realidad no es posible sin darse cuenta. Darse cuenta de uno mismo, de los demás, del mundo. Todo este engranaje implica un sin fin de procesos y de estructuras, no obstante todo se reduce a una cuestión: conocer. Pero este conocimiento no es meramente reproductivo, sino es también elaborativo, lo cual implica que darse cuenta no es sólo dar cuenta de un fenómeno, sino también saber que se está dando cuenta de determinado fenómeno, es decir, ser conciente. La conciencia es un conocimiento que se usa voluntariamente a favor del ente conciente, dicho conocimiento es universal en todos los organismos, no obstante no está presente en todos de la misma forma, incluso puede variar cualitativamente en cada especie.

Todo organismo puede establecer cierto nivel de conciencia. En estados inferiores del desarrollo, los organismos, sólo pueden reconocer influencia del medio que atañe directamente a las funciones vitales y por lo tanto con su conservación, así por ejemplo una planta se mueve en función de la luz o un león va tras su presa. Para que la planta se mueva en función de la luz es, primero, indispensable que la planta sea conciente de la luz, así mismo, para que el león vaya tras su presa en necesario que antes sea conciente de que ésta está cerca y que puede alcanzarla. Todo esto implica cierto nivel de conciencia, sin embargo es ésta muy primitiva, pues se queda en el estatus de la supervivencia.

Es cierto que el ser humano, dado que es también un organismo, el más complejo por cierto, es de igual forma un ente en busca de la supervivencia y también utiliza a la conciencia para su autoconservación, pero, a diferencia de otros organismos el ser humano no puede satisfacerse con el simple hecho de no morir, sino que busca siempre trascender, es decir, buscar un sentido a su existencia, un sentido que va más allá de nacer, crecer, comer, reproducirse, excretar, etc. Efectivamente, dado que el ser humano busca siempre dar un sentido a su existencia, es indispensable una conciencia más compleja que la anterior. Requiere de una conciencia que antes de dar cuenta de sí mismo dé cuenta de los demás y evidentemente de su entorno, porque definitivamente el ser humano sólo puede ser conciente de sí mismo a partir de distinguirse de los demás, esta es la conciencia del sí mismo. Sólo un ser humano puede ser conciente a un nivel superior, nadie, ni nada más puede saber qué se es y cómo se es, cuestionarse y darse cuenta de por qué, cómo, cuándo y para qué. Hay que señalar que como fenómeno psíquico la conciencia es, un simple reflejo de la realidad en la mente, por lo tanto la conciencia implica el conocimiento de la realidad.

Es muy probable que el lector conozca diversos usos del concepto “conciencia”, hay incluso quien para realizar una taxonomía de conciencias escribe “conciencia” y “consciencia” destacando la diferencia entre una conciencia fisiológica y una conciencia “espiritual”. La conciencia, como ya se dijo antes, es el reflejo de la realidad en la mente, de tal suerte que la diferencia en conciencias debería ser el nivel de conocimiento de esa realidad y no distintos tipos de reflejos de la misma realidad.

Dentro de estos niveles de conocimiento de la realidad es indispensable hacer mención, aunque sea sólo someramente, del nivel más básico de conciencia humana, y corresponde a aquél que da cuenta de sí mismo y de su entorno. Así pues, tendremos varios estados de conciencia básica:

Conciencia Fisiológica: Toda conciencia es resultado de una conexión neuronal, dicha conexión se produce en lo que conocemos como tallo cerebral o cerebro medio. Si las neuronas de esta zona, llamadas sistema reticular activador ascendente, están conectadas el sujeto está conciente. Evidentemente, toda conciencia es oscilante, es decir, no siempre está al mismo nivel y normalmente tiene un ciclo compuesto en dos etapas: sueño y vigilia. No obstante, es menester señalar que aún en el estado de vigilia hay distintos niveles.

Obnubilación: El sujeto se siente confundido y aunque responde bien, es torpe y lento.

Confusión: El sujeto se muestra más desorientado y desconoce a personas que le son cercanas, se angustia porque tiene cierta “conciencia” de que algo le está pasando. Puede ser producto de la ingesta de sustancias.

Letargo: El sujeto está dormido, pero se puede despertar, aunque cuando lo hace está muy desorganizado. El sueño de este sujeto no es normal, sus respuestas son inadecuadas, pero tiene reflejos. No puede mantenerse despierto.

Estupor: El sujeto responde muy desorganizadamente a estímulos y sus respuestas son muy leves.

Coma: En este estado no hay ningún tipo de respuesta y hay dos niveles, por un lado coma superficial, en la que se preservan algunas de las funciones cerebrales y es posible despertar; por otro lado está el coma profundo que implica muerte cerebral y por lo tanto no hay posibilidad de despertar.

Ahora bien, una vez que el ser humano tiene asegurado el nivel más básico de conciencia comienza a reconocer su medio tanto físico como sociocultural. Un sujeto que está absolutamente aislado de cualquier medio no podrá más que alcanzar el nivel más básico de conciencia humano, porque como ya se infirió brevemente antes, un individuo sólo es conciente de sí mismo mediante sus interacciones con los otros y con su medio. Este podría ser un segundo nivel de conciencia y como se ha señalado tiene que ver con el roce que el individuo tiene con el medio, ahora bien, en este sentido hay dos modalidades, pues por una parte un sujeto concientiza un medio físico con el simple hecho de tocar una naranja, pues de ahí surgirá el concepto de circunferencia que posteriormente le permitirá interactuar con los objetos y manipularlos; por el otro lado un medio social que transmitiendo de generación en generación conocimientos, experiencias e instrumentos simbólicos puede conocer y comprender una realidad social. Este nivel de conciencia permite al individuo interactuar con su medio, nutrirse de él y al mismo tiempo aportarle cosas. Al comprender una realidad social se adquiere la conciencia social y el individuo no sólo sabe quien es sino que toma un rol, el cual adopta espontáneamente al igual que sus percepciones sobre el medio, las cuales son acríticas y no son auténticas porque no parten de una valoración del sujeto, sino de un transmisor externo.

El siguiente nivel, el tercero, es el de la conciencia social crítica. Este nivel de conciencia se refiere a las concepciones sobre la vida, la sociedad y la historia formadas por el razonamiento y la reflexión del sujeto, que cuestiona su propia vida en términos de su historia personal, su desarrollo familiar y su ambiente social. Implica el estudio y la comprensión del propio contexto histórico y el paso del individualismo al de solidaridad social. La conciencia social crítica es cualitativamente superior a la simple conciencia social porque esta última implica ideas y concepciones que se tienen sobre la realidad social sin reflexionar sobre ella, es casi como un simple conocimiento declarativo.

Hasta ahora se ha desarrollado una conciencia que resultaría relativamente sencillo evaluar, sin embargo nos falta un cuarto nivel de conciencia, el cual tiene una dualidad tal cual la tiene la noche con el día.

Este otro nivel tiene que ver con conocer que la experiencia humana está siempre presente en dos planos diferentes y distintos en lógica y funcionamiento: el plano de los acontecimientos reales y el plano de sus esquematizaciones internas. Éstas esquematizaciones internas tienes dos modalidades, que al final terminan siendo sinónimos. Por un lado están las mociones internas, representadas por deseos, fantasías y un libreto sobre nuestras interpretaciones de los acontecimientos y sobre patrones de vida; por otro lado están las esquematizaciones cognitivas internas que están representadas por ideas, pensamientos y estrategias de pensamiento. Ambas terminan siendo lo mismo porque no existe ningún sentimiento sin una imagen, de tal suerte que un deseo tiene nombre, por ejemplo hambre y también tiene un satisfactor: comida; así mismo una fantasía es producida por pensamientos, por ejemplo una fantasía incestuosa (en términos psicoanalíticos) es generada en la cognición por pensamientos inconcientes.

Estos procesos, descritos muy escuetamente, determinan el proceder del ser humano, así como su forma de percibir e interferir en la realidad y la peculiaridad está en conocer cómo funcionan estos procesos.

Obviamente muchos de estos procesos escapan de la percepción del sujeto. Estos procesos son reales, no obstante el individuo no puede llegar a conocer esta parte de la realidad, incluso existen muchos mecanismos o bloqueos que resultan en determinadas circunstancias más económicos para evitar que se llegue a conocer esa parte de la realidad. Pero ¿por qué un ente cuyo instinto epistemofílico que está ampliamente desarrollado, hace uso de mecanismos para evadir la realidad y su conocimiento? La respuesta es sencilla: para evitar el dolor. Antes se dijo que la conciencia es conocimiento de la realidad, pues bien, conocer también implica dolor psíquico. Sin embargo habitualmente todos estos mecanismos puestos en marcha para desconocer la realidad son soluciones falsas porque no satisfacen por completo al doliente, no son respuestas acertadas.

Así tenemos, por ejemplo, que un individuo vive su vida evadiendo sus responsabilidades y culpando a los demás, desembocando en dificultad para establecer buenas relaciones con sus semejantes. Probablemente este sujeto ni siquiera se da cuenta de que éste es su proceder y busque medios para negarlo, pero quizá llegue al punto en el cual reconozca que necesita ayuda y este sería el primer paso para estimular su capacidad de insight, y posteriormente se de cuenta de su proceder y conozca también los motivos internos que determinan sus acciones.

Así pues, el camino a la conciencia es largo y pasa por distintos niveles de conocimiento de la realidad, no obstante el trabajar para obtener un nivel de conciencia que permita vivir y sentir la realidad aquí y ahora es indispensable para desarrollarnos plenamente como individuos.

Bibliografía
Apuntes, Análisis, Discusiones y Exposiciones de las clases del Doctorado en Filosofía Gestalt de la Universidad Gestalt de América 
La Tarea de los padres en la orientación de sus hijos.
Por: Juan Rafael Hernández Palmer


“El cemento que mantiene la unidad de una vida es la orientación o intencionalidad. Para que un adolescente y más todavía un adulto sean normales, necesita tener un objetivo definido, un camino que se dirija a lo que anhela. Este importante aspecto del sí mismo no existe en años anteriores. La principal característica de la adolescencia es la renovada búsqueda de la identidad de sí mismo. Mientras el muchacho no empiece a formar planes, no estará completado el sentido del sí mismo (self o identidad). En tales casos podemos afirmar que la personalidad es de tipo oportunista e inmadura”.

Tales palabras fueron expresadas hace mas de treinta años por el reconocido psicólogo Gordon Allport (1), y desde entonces ha quedado latente el concepto de adolescencia tardía, que prontamente está destruyendo la frontera con la etapa conocida como adulto joven.

Una especie de Peter Pan que se niega a crecer y por ello a realizar cualquier acción que lo confronte con la vida y las responsabilidades propias de un adulto. Y de entre estas negaciones a madurar, el acto más significativo se relaciona con la toma de decisiones de la carrera profesional, tal como Havighurst señalaba en su propuesta de las tareas del desarrollo: si una tarea no estaba cumplida (en este caso la inserción al ambiente profesional a través de la etapa de formación y socialización laboral anticipatoria) entonces podríamos hablar de un eterno adolescente.

Mucho más recientemente Fernando Savater (2) cita a  W.H. Auden  quien subraya “el carácter infantil del ser humano, es decir expectante y tentativo. Esta perpetua adolescencia humana dota también a la especie de una singular tenacidad, de una obstinación a veces admirable y a veces temible”

Y es que el suceso puede llegar a ser bastante conflictivo en la vida de un muchacho quien ha estado acostumbrado a una forma de vivir y, como señala John Horrocks (3) “un adolescente está próximo al final de la infancia; tarde o temprano termina por entender que un día deberá ser responsable de su propio sustento. Además descubre que la indulgencia de la sociedad hacia él  ha sido reemplazada por la premisa de que como adulto deberá pasar una gran parte de su tiempo en un trabajo remunerativo”

Ante todo ello, ¿qué pueden hacer los padres de familia junto con sus hijos para lograr que esta “perpetua adolescencia” camine por senderos más tranquilos?

Primeramente no podemos dejar de reconocer junto con Guillermo Ortiz (4)  “Hay una distancia como del cielo a la tierra entre el adolescente de doce años y el de dieciocho años”  Ciertamente cada uno tomará una perspectiva muy diferente sobre el proceso de elección de una carrera profesional, sin embargo en esencia se sigue el mismo proceso, ya que si lo que está de fondo en juego es la capacidad para tomar decisiones por parte de los muchachos será muy relevante ir generando esta capacidad que tiene la marcada característica de poder incrementarse.

Nuevamente con Guillermo Ortiz (4) podemos afirmar que “orientar al adolescente no quiere decir marcarle y hasta obligarle a seguir determinada carrera. El adolescente atraviesa por un período de desorientación por definición y no pueden dejar en manos de un tercero esta delicada tarea”.

Por su parte John Horrocks (3) es tajante al señalar: “Como determinantes de la elección ocupacional tenemos la influencia paterna y el prestigio social. Las presiones económicas, los deseos, expectativas de los amigos y familias empujan al adolescente a seleccionar ocupaciones situadas en los primeros lugares de la lista aprobada socialmente, ocupaciones que suelen conferir estatus social. Sin embargo Greenhaus informa que los individuos con autoestimación elevada tienden a considerar sus propias necesidades y atributos notables para determinar la satisfacción son su elección ocupacional, mientras que los individuos con autoestimación baja tienden a prestarle más atención a los indicios externos.”

Los psicólogos  compartimos con nuestros clientes la siguiente frase: TU DECIDES… Como una resultante entre dos vectores: factores internos y factores externos.

Los factores internos se caracterizan porque en gran medida todos están en el locus de control del adolescente, esto significa que no representan situaciones estáticas e inamovibles: Intereses, Personalidad, Habilidades, Conocimientos, Actitudes. Todos son factores susceptibles de cambio. El error más grave se centra en etiquetar al  muchacho con alguna de las características previas.

Entre los factores externos tenemos por un lado la información académica vs. información profesional y por otro las condiciones económicas vs. las condiciones sociales y familiares.

Pero tales factores externos podrán equilibrarse o neutralizarse con factores internos, de esta forma tendrán que irse estableciendo criterios de regulación y aceptación de la realidad circundante, pero también, como decía Savater, tener la audacia para transformar esa realidad en aquello que deseamos fervientemente.

Implica, por supuesto, tener metas claras que puedan ser realistas y auto ajustables.

Al igual que los padres de familia, deseamos que los jóvenes sean capaces de distinguir que TOMAR UNA DECISION…

Es un proceso de duelo por lo que se deja o abandona
Implica una capacidad para cometer y aceptar errores
Consiste en un proceso de asumir riesgos
Obliga a desarrollar la confianza y el auto conocimiento
Demanda superar temores
Coincidimos con, José Ignacio Alonso (5) en que hay que evitar en la toma de decisiones:

Rapidez: tomar decisiones apresuradas
Egoísmo: no considerar las  consecuencias de nuestras acciones
Aplazamiento: evadir
Traslación: transferir a otra persona la facultad de decidir
Inmediatez: considerar solo el corto plazo
Reduccionismo: un ejemplo es elegir una profesión solo por un factor despreciando otros criterios
Ceguera: no tener suficiente información
Y es que al igual que en todo proceso significativo en la vida del ser humano, se presentan distorsiones cognitivas (5):

Percibir las cosas como todo o nada
Convertir un dato o suceso en una ley general
Fijarse en algunos detalles de la realidad y no en el contexto
Realizar deducciones o conclusiones incorrectas
Creer que las cosas son como uno siente
Basarse en “deberías” irracionales e inflexibles
Sentirse culpable de los actos de padres, hermanos o amigos
Magnificar los problemas o minimizar las propias cualidades
Evadir la responsabilidad y el control de nuestras vidas
Padres de familia y sus hijos podrían seguir  los siguientes pasos para tomar decisiones sensatas (5):

Acepta el reto
Busca alternativas
Formula un compromiso
Mantén tu decisión
Sydney Jourard (6) señalaba que la elección vocacional está siempre marcada por temor, sensación actual de la identidad, expectativas de otras personas.

Por ello apoyamos a los jóvenes en las siguientes áreas:

A) Orientación Vocacional: para conocerse más a si mismo en sus competencias (habilidades, conocimientos y actitudes)
B) Orientación Profesional: para conocer las exigencias del mercado laboral y las ofertas educativas
C) Orientación Psicológica: para equilibrar y desarrollar situaciones emocionales, personales y familiares
D) Orientación Escolar: para mejorar capacidades de atención, retención y estudio

Conocedores de que en cualquier proceso de toma de decisiones se enfrentan algunos momentos de angustia y ansiedad que implica dejar todas las demás carreras y universidades para elegir sólo una, y para continuar su acompañamiento y reflexionar sobre el proceso vocacional estamos para apoyarlos.

Finalmente podemos afirmar junto con Erich Fromm (7): “Debemos adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de otra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el hombre se hace indiferente a la vida, no hay ya ninguna esperanza de que pueda elegir el bien. Entonces ciertamente su corazón se habrá <> que su <> habrá terminado.”

BIBLIOGRAFIA CITADA:

(1) Allport, Gordon. La personalidad. España. Herder. 1970
(2) Savater, Fernando. El valor de elegir, Editorial Ariel. España 2003
(3) Horrocks, John E. Psicología de la Adolescencia. México Trillas, 1984 (reimp 1993)
(4) Ortiz González, Guillermo. Cómo orientar al adolescente. México sin fecha. Librería Parroquial de Clavería
(5) Alonso, José Ignacio y Cols. Psicología. España. McGraw -Hill,    2002
(6) Jourard, Sydney. La personalidad saludable. Editorial Trillas. México 1987 Obstáculos
(7) Fromm, Erich. El corazón del hombre. Fondo de cultura económica, México,1964 (reimp 1972)

OTRAS OBRAS CONSULTADAS:

Frankl, Viktor. La presencia ignorada de Dios. Editorial Herder. España sexta edición 1986
Nicol, Eduardo. Psicología de las situaciones vitales. Fondo de cultura económica, México,1963 (reimp 1975)
Patterson, C.H.. Orientación autodirectiva y psicoterapia. Editorial Trillas, México,1970 (reimp 1977)

La definición de sí mismo

De la definición de sí mismo, el desarrollo y temas relacionados.
Por: Gustavo Enrique Orozco
“Porque yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa”
-- Federico García Lorca, Romancero gitano
 


A principios del siglo veinte, cerca de su último aliento James conoce junto con el mundo entero la publicación de sus dos tomos de Principios de psicología, pluma hábil, al igual que su hermano autor de Otra vuelta de tuerca, que diera a la literatura norteamericana la posibilidad de establecer lecturas diferentes y poco convencionales. William James se da a la tarea de dilucidar en torno a un concepto a todas luces de importancia capital para el estudio del desarrollo del ser humano: la consciencia del sí mismo. Saliendo de la visión de su pragmatismo y atravesando por las etapas propias de este tipo de pensamiento de atención fáctica relacionado que atiende aspectos específicos de asuntos determinados, al parecer, la obra de James ofrece visiones en las que se instala el sí mismo como una entidad que ofrece un entendimiento de la conducta. A saber, haciendo una diferencia entre dos particularidades de la concepción del yo que bien podríamos calificar de pertenecientes al orden de la mirada: el yo-sí mismo, como aquello que contempla la experiencia y la pondera y el mí-sí mismo que es el objeto de la visión. Sujeto y objeto, en su cualidad de elementos esenciales de los que parte el análisis común del mundo y mediante el cual ajustamos nuestras concepciones de conocimiento. La constante danza de subjetividad y objetividad en la que toma parte el planteamiento de James, se ubica entonces en este discurso, desplegada como lo mirado y lo que mira, aspectos ambos de importancia para que el individuo pueda consolidar una imagen propia en el devenir de su desarrollo y sugerir subjetividades en lo que ve y concibe.
Pena, de cualquier manera, la imposibilidad categórica de llevar este pensamiento subjetivo a la plancha de laboratorio científico a no ser al menos por medio de la fenomenología que ostenta sus poderes en la revisión del hecho al momento en que sucede. Ahí, desde esta ventana abierta a la experiencia que es la fenomenología, el planteamiento primero de James, el del yo-sí mismo se instala con facilidad y genera entonces la posibilidad de llevar a cabo algún tipo de conocimiento, o al menos, de consideración. No olvidemos que el yo-sí mismo es en gran medida un ideal de comprensión y de conocimiento, es el que mira.
La fenomenología, pues encuentra adhesión en los que consideran, más entusiastas, la percepción subjetiva del individuo, y por ende, lo que se relacione con éste. Rogers y Bronfenbrenner, como partidarios de este sistema de apreciación la ubican dentro de sus planteamientos teóricos. La sociología, más adelante, planteará la relación de esta subjetividad con el individuo en términos semejantes haciendo de la visión del ser humano un constructo de generalizaciones y relaciones interpersonales.
Al cabo de los años se ha especulado en torno a los nombres que definan y den cuenta más acertadamente de lo que se entiende por sí mismo, pasando por una idea de muy vaga relación con el yo psicoanalítico y eventualmente llevando las relaciones casi a la fuerza en pos de un conocimiento y comprensión mayor y mejor estructurada. El planteamiento de la lectura que ofrece esta revisión del desarrollo postula la versión fenomenológica del sí mismo como la conciencia de la existencia, y a partir de ahí, optamos por definir como autoconcepto, los conocimientos que tenemos sobre nosotros mismos y autoestima, como los sentimientos que nos habitan acerca de nuestra identidad. Es fácil así, desprender de esta disertación un concepto nuevo, el de autoeficacia, es decir la noción de posibilidad para llevar a cabo un acto cualquiera lo cual evidentemente redunda en una adaptación o no del desarrollo individual.



Bibliografía

Lorca, Federico, Romancero gitano, Alianza editorial, 2008.

Desarrollo en la edad adulta, Capítulo 3, Manual moderno  

Las modificaciones del cuerpo nos llevan a la adultez

Del desarrollo adulto
Por: Gustavo Enrique Orozco

 Las modificaciones que el cuerpo experimenta a lo largo de su desarrollo son variadas y como toda crisis de cambio, aseguran su importancia en virtud de su manifestación. No hay ser humano que no sea capaz de atender estos cambios con la naturaleza propia de sus resistencias y los consecutivos duelos de las pérdidas. Un día, los huesos comienzan a pesar y el cabello cae y cae, los dientes se hacen débiles y la piel, papel mojado, cede ante el tacto del frío y de los insectos nocturnos. Mi abuela dormía poco y su pasatiempo matutino durante muchos años fue el de poner orden entre plantas y polvos en el patio. Las ocupaciones cambian. Como los tiempos, don Arturo no pudo entender nunca cómo es que podía salir a la calle con un teléfono, y ni hablar de cómo enviar un mensaje por medio de él. Dominado por su recuerdo más amado, sin embargo, mantuvo siempre el viejo teléfono negro de disco con números  a un lado de la foto de su esposa, Carmelita, la recepcionista que conoció cuando ella tenía 19 años. Ella murió en el 85 y él conserva ese teléfono, los demás no los ve siquiera. El paso del tiempo es inclemente. No para. Aún así, ocurren cosas, hay los que no obstante siguen y siguen haciendo lo que más disfrutan hasta el fin de sus vidas, Celia Cruz, los Rolling Stones, Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Andrés Henestrosa, Fidel Castro incluso, en su constante actividad placentera parecen atravesar los tiempos sin más embates que los que son propios de la naturaleza humana, hablar de concepto propio aquí y de estima favorable, puede ser una buena intercalación, en la medida en que el ser humano es capaz de tomar en consideración las apreciaciones que puede tener sobre su persona, es posible que se genere un consecuente motor, un ejercicio de aprecio en virtud de lo que de afortunado se tiene. Las consecuencias de ese desarrollo van por encima del crecimiento natural biológico, se forja en la voluntad una visión renovada de la vida. Y lo que conocemos como realidad, ese conjunto de constructos y abstracciones que hacemos del mundo, se modifica también ante nuestros ojos.
Un requisito indispensable para la realidad es lo verdadero, ya los poetas han señalado por años ese reconocimiento de la novedad del alma que se entrega a su visión apasionada. Visión que no es más otra que la misma de la vida. Visión de la cotidianeidad. Estamos en un círculo constante de revisión y adelanto. Adaptándonos cuando nuestra posibilidad lo permite a los cambios constantes del mundo. Acostumbrados a los patrones y a las circunstancias que tienen ya nombres definidos, cedemos cuanto más es posible a la mirada del entorno, al dios social de la recriminación y el plan de la justicia moral. Nada de lo que hacemos está excento de esa mirada, de esa visión elevada, dioses que nos miran y hombres que nos juzgan, temblamos pero no nos movemos, buscamos, como en la manada, la seguridad de los bisontes. Al envejecer, reanudamos nuestros temores. Y a veces, nuestra fragilidad humana se presenta a nosotros como máscara, como traje. Para Piaget, los niños van siendo objetos de estudio susceptibles de ser examinados bajo una óptica regulada por el pensamiento de otro, aquél que cumple con esos parámetros, es llamado por todos nosotros: normal. Hemos construido una norma que no somos siempre capaces de entender y menos de identificar en la multiplicidad de los casos que nos toca ver. Romper esa norma, ir un poco más allá a lo nuevo, es señalado. Aún.
México es un país en el que el eufemismo es un signo de consideración importante, a los muertos los llamamos los muertitos, a los ancianos, los viejitos, seguimos los protocolos sin mirarlos, dentro del juego de espejos que hemos construido para sortear los embates del día con día. Los hombres y mujeres que han sido capaces de salir por un momento de ese espacio restringido que dice qué hacer. De ese manual no escrito de: los ancianos no esto o lo otro. Ellos, como todos nosotros, cuando salimos de la caja eriksoniana y por fin miramos algo que se parece a nuestra sombra reflejada en el piso y entonces podemos saber qué se parece a lo que queremos.