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jueves 1 de abril de 2010

Beber jugos un aliado contra el mal de Alzheimer

Tres o más Jugos a la Semana la Mejor Arma Contra el Alzehimer.

Tres o mas Jugos a la Semana la Mejor Arma Contra el Alzehimer. 
Los jugos, de frutas o verduras, pueden ser una excelente barrera para prevenir los embates del mal de Alzheimer, plantea un estudio publicado por la revista "The American Journal of Medicine".

Tres o más a la semana.

Una persona que consuma tres o más vasos de jugo a la semana tiene un 76 por ciento menos de posibilidades de desarrollar la enfermedad que la que toma un solo vaso en ese mismo período, según los científicos del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (Tennessee).

El mal de Alzheimer es una enfermedad neurológica, progresiva e incurable que afecta principalmente a los mayores de 65 años. Sus primeros síntomas de pérdida de memoria degeneran en demencia y en la muerte.
Las conclusiones sobre las bondades de los jugos fueron extraídas de un estudio realizado a 1.836 personas el cual incluyó un análisis de sus respectivas dietas, así como de las funciones intelectuales cada dos años por un período de diez.

Después de considerar factores como el consumo de tabaco, la educación, la actividad física y el consumo de calorías, los científicos descubrieron que quienes bebían jugos de vegetales tres o más veces a la semana tenían un 76 por ciento menos de posibilidades de desarrollar la enfermedad que los que tomaban un solo vaso.

Ese beneficio parecía aumentar en los sujetos que tenían un marcador genético vinculado a la enfermedad.

Originalmente los científicos pensaban que el alto consumo de vitaminas antioxidantes (las vitaminas C, E y el caroteno) podrían tener un efecto neutralizador del Alzheimer.

Sin embargo, las últimas investigaciones clínicas han echado por tierra esa teoría.

"Nuestra idea era que el componente básico no estaba en las vitaminas, creíamos que había algo más", señaló el profesor de medicina Qi Dai, que dirigió la investigación.

Según el científico, la clave podía estar en otro tipo de antioxidantes químicos llamados polifenoles que abundan en los tés, los jugos y los vinos.

La mayoría de los polifenoles puede encontrarse en la piel o cáscara de las verduras y frutas y los últimos estudios en animales han señalado que neutralizan la decadencia intelectual y física típica del envejecimiento.

Dai manifestó que el próximo paso ahora es analizar la sangre de las personas que intervinieron en el estudio para determinar su nivel de polifenoles en relación con su menor declinación intelectual.

"Esto proporcionaría una mayor prueba de la función que desempeñan contra el riesgo de Alzheimer. También podría ayudar a determinar cuáles son los jugos más beneficiosos", señaló.

No obstante, el científico advirtió de que aunque los resultados de su estudio sean promisorios, "es importante que el público en general no se precipite a considerar que el jugo de vegetales es una medida para prevenir la enfermedad".



Gimnasia mental


Cómo alimentar tu cerebro de ideas.

Alimenta tu cerebro en tres (3) pasos.


De esa fusión surge algo nuevo que es el inicio de algo innovador (Ver Innovación vs. Invención ¿Cuál es la diferencia? ). Pero para que eso ocurra tiene que haber algo que fusionar pocos átomos generan pocas reacciones químicas. Poco conocimiento e ideas, poca creatividad.

1. Leer, leer, leer

¿Descubriendo el agua tibia? Realmente no. La lectura es una fuente de conocimiento vital etc etc etc. Pero esto no es una clase de cómo criar a tus hijos

II. Una de las claves para generar ideases leer mucho, pero no algún tema en profundidad, sino mucho conocimiento general. Mantente enterado de muchas áreas, yoga, cocina, acciones, viajes, tantra.

Revistas de conocimiento general como reader´sdigestyahoo. com (hay mucho ejemplos) son ideales. La idea es con esa gran cantidad de conocimiento general provocar choques de ideas de campos totalmente diferentes ( ej: yoga-viajes) y tienes una pagina web de contenido sobre sitios y centros especializados en yoga.
La aplicación de conocimiento de un área en otra es una de las fuentes más exitosas de innovaciones

2. Viajar y conocer otras culturas.

Funciona el la técnica del desplazamiento.

Viajar, ver otros modelos, formas de vivir, negocios. Y esto no significa salir del país. La región a 2-3 horas de tu casa puede ser una fuente de ideas perfecta.

Nuevos paisajes, sonidos, sabores, texturas, formas, todo es alimento para la creatividad.

Simplemente visita sitios que no hayas conocido. No tiene que ir a China para ser creativo. Incluso en tu propia ciudad.

3. Toma el tiempo para experimentar.

Este es el más difícil. Por familia, sociedad, comodidad" asumimos" (craso error en innovación) que un grupo de alpinismo, de lectura,o de primeros auxilios no es productivo, no tiene nada que ofrecerte.

Participa de actividades nuevas, ve a un restaurante de comida extranjera, asociaciones no gubernamentales que nunca hayas visitado: Toma una visita guiada por tu ciudad.
Algo que no tenga nada que ver con tu trabajo y tu área. Si eres profesional creativo toma un curso de finanzas, si eres un financiero ve y toma un curso de cocina. La idea es que te sientas inseguro, ignorante, abierto a cualquier posibilidad y a aprender.

Si hasta ahora no se ha ocurrido la idea de tu vida es por que tal vez tienes solo una de las dos ideas, uno de los dos átomos para la reacción química.

Por Fabián Rueda

El sufrimiento emocional es dolor físico

SUFRIMIENTO EMOCIONAL, LA ASIGNATURA PENDIENTE

"El anciano maestro Zen puso un hermoso y valioso jarrón, antiquísima y única herencia familiar, delante del cónclave a la espera de encontrar un sucesor entre los asistentes. Les indicó que aquel jarrón no era más que un problema y se sentó a esperar... Un alumno se levantó y con determinación destrozó el jarrón con su sable. El que a priori parecía un loco temerario, resultó ser el elegido. Un problema por muy antiguo, valioso y útil que sea seguirá siendo un problema y como tal debe ser eliminado, sentenció el maestro justificando así su elección y honrando el valor del nuevo abad…"

Cuento budista.


Si por las circunstancias tuviésemos la posibilidad de conocer y entablar cercana relación con muchas personas, enseguida nos daríamos cuenta que no hay más que arañar un poco en el corazón de cada una de ellas para descubrir que, en mayor o menor medida, todas padecen algún tipo de problema personal, de hecho esto ya lo percibimos en nuestras relaciones habituales y por supuesto en nosotros mismos. Familia, trabajo, amigos, existencia… siempre hay algún ámbito de nuestra vida que nos genera sufrimiento, que nos genera dolor, que nos genera malestar. Las emociones, los síntomas de esta epidemia, están tan extendidas en la raza humana que de ser un virus sería inmediatamente declarada la pandemia.

Es evidente que todavía no estamos lo suficientemente concienciados sobre esta cuestión como para que pueda despertar el necesario interés social que suscite el desarrollo de una nueva forma de educar en el seno familiar, basada fundamentalmente en una buena profilaxis traumática que permita al niño crecer feliz y con una buena salud emocional. Y por que no, también, una nueva asignatura educativa que nos aporte, especialmente desde la infancia, la información y herramientas necesarias para desarrollar todo nuestro potencial humano y evitar que tengamos que hacer uso de nuestros naturales mecanismos de resiliencia.

Lo cierto ahora es que podemos sufrir desde una leve insatisfacción existencial ("sufrimiento de baja intensidad") a una grave manifestación emocional ("emotioterrorismo"). Realmente el grado en que suframos no es lo importante sino el problema en sí, y cualquier problema puede y debe ser abordado y solucionado, como bien transmitía el cuento de la presentación. Pero para poder hacerlo, se hace imprescindible que antes aprendamos a reconocer el sufrimiento, y a reconocer quien tiene la responsabilidad sobre ese sufrimiento. Lamentablemente abordar estas cuestiones se hace inviable debido a la falta de educación emocional y la adaptabilidad a las que aludía en el párrafo anterior. Esto, unido a que nuestra salud emocional está supeditada al actual paradigma psicológico caracterizado por sus temidas etiquetas y sus interminables y dudosos tratamientos, consigue que las procesiones sigan por dentro y nuestros "asuntos" permanezcan todavía en la carpeta de tabúes pendientes de airear.

Reconocer el sufrimiento


Nuestro marco educativo nos ha condicionado para creer que el sufrimiento es innato al ser humano y en consecuencia no hay nada que se pueda hacer salvo adaptarse a él haciendo uso de nuestra resiliencia. Si prestamos atención, existen muchas frases que hemos heredado de nuestros padres y abuelos y repetimos inconscientemente como si fuesen una verdad inmutable: "la vida es la escuela del dolor" "soy como soy y a mi edad ya no se puede cambiar" "el amor es sufrimiento", "la felicidad es una utopía", etc. Creencias que nos sitúan en el inmovilismo, la resignación y la desesperanza. No son sólo frases, es lo que se nos ha transmitido y forma parte de la personalidad con la que interpretamos la vida. El Dr. Miguel Ruiz lo define como "el libro de la ley".

Hay personas que acuden a mi consulta con la intención de dar solución a algún pequeño problema recurrente que en ese momento le perturba pero cuando empiezo a profundizar en su corazón pronto constato que lo que me cuenta no es más que algo que distrae su atención de lo verdaderamente importante, la punta de un iceberg que esconde debajo una cantidad inmensa de rabia y dolor que por increíble que parezca, la persona está tan acostumbrada a él que no es capaz de identificarlo y mucho menos calibrar sus efectos.

La actitud que mejor puede rescatar las oscuras sombras de nuestro corazón y sacarlas a la luz es la sinceridad, entendida como un hermoso acto de generosidad con uno mismo a través del cual reconocemos que algo no va bien y nos ponemos en disposición de averiguar lo que. Y es en ellas, en nuestras sombras, donde están todas las respuestas que necesitamos. Un ejercicio meditativo muy eficaz para empezar a obtener respuestas es formularnos la pregunta ¿soy feliz? O también ¿estoy en paz? Es igual como definamos o justifiquemos todo lo que encontremos, lo que no sea felicidad o paz es sufrimiento. Si lo haces recuerda que es solo un ejercicio de observación, no es necesario que lo cuantifiques solo que lo identifiques.

Reconocer la responsabilidad

En párrafos anteriores revelaba una de las tres actitudes necesarias para abordar de manera adecuada un proceso de alquimia emocional, la Sinceridad. Quiero exponer ahora otra de esas actitudes, se trata de la Responsabilidad.

Que no nos hayan enseñado a plantearnos una solución de continuidad a nuestro sufrimiento y menos aun que tal posibilidad pudiera existir, perpetúa el hábito de nuestras exigencias emocionales que ineludiblemente nos hacen ver toros que no son pero que parecen ser (como rezaba aquella cancioncilla de los setenta) Y es que el secuestro al que nos someten nuestras emociones en el crucial instante en que el problema se manifiesta, nos lleva a confundir este con las circunstancias que lo desatan y sobre todo con los actores presentes en ellas

El problema no está, por tanto, en nuestras vivencias sino en como nuestro corazón las interpreta, si lo hace con dolor tenemos el sufrimiento asegurado. Tenemos que aceptar definitivamente que la culpa no está en el otro, o en las circunstancias, o en la vida, o incluso en Dios como acostumbramos a creer. La responsabilidad es solo nuestra y esta es una actitud, que ajena al castigo que genera la culpa, nos invita a reconocer, con sinceridad, que todo lo que sentimos, ya sea de índole dolorosa o placentera nos pertenece, es nuestro patrimonio emocional. Que solo a nosotros nos corresponde darle solución y no creer equivocadamente que otro lo pueda hacer por nosotros con sus actos o palabras.

Siempre estamos esperando que el otro repare el daño que creemos nos ha causado y esto con el tiempo se va convirtiendo en un parásito que se aferra firmemente a nuestro corazón, secuestrando nuestro raciocinio, y decidiendo y actuando por nosotros. Esa culpa que adjudicamos al otro nos impide ejercer el sanador y necesario gesto de perdón, que si bien no pretende exonerarlo de su responsabilidad, nos permite cortar los lazos de exigencia que establecemos por doquier y que nos devolverán la responsabilidad y la libertad a nuestras, hasta ahora, dependientes vidas.

Hasta aquí mi pretensión ha sido dejar aclaradas las dos cuestiones fundamentales que planteaba al inicio de este artículo, reconocer el problema y la responsabilidad sobre el mismo. Pero no quiero terminarlo sin revelar la tercera actitud que debemos desarrollar para dejar de sufrir. Sí, podemos dejar de sufrir, podemos aprender a hacerlo. Y este es, en definitiva, el objetivo hacia donde verdaderamente va dirigida esta disertación.

Como dejar de sufrir

La tercera y última de las actitudes necesarias para tal hito es el Compromiso. Es realmente el elemento crucial en este proceso, la "declaración de intenciones", la energía iniciadora, continuadora y facilitadora de todos los procesos que se irán desarrollando a lo largo de nuestro periplo en pos de la libertad emocional, del Poder bien entendido, el poder de elegir como me quiero sentir, como quiero decidir haciendo uso de mi libre albedrío. Tener compromiso significa tener intención, y esta no es más que el deseo consciente de solucionar los problemas que puedan estar manifiestos; significa tener decisión, que es la manifestación de la voluntad para continuar con el proceso hasta su conclusión; y significa tener enfoque, la motivación que surge de reconocer en el conflicto la oportunidad.

Llegados este punto siempre surge una pregunta muy concreta entre los asistentes a mis conferencias "sí, eso está bien, pero… ¿cómo lo hago, como doy solución a mi sufrimiento?" La verdad es que la respuesta es tremendamente simple y por eso de orden superior (como dice la sabiduría oriental). Por comprensión. Y no olvidemos que la comprensión es la materia prima con la que se confecciona nuestra Consciencia y por ende lo que impulsa nuestra evolución como seres humanos.

Para que la mente comprenda hemos de ofrecerle de forma ordenada, lógica y coherente toda la información emocional existente alrededor de un problema y además perfectamente relacionada con cada uno de sus creencias, pensamientos y reacciones, e incluso con el dolor físico, con la somatización. Es un volcado al consciente de todo el material subconsciente que permanece oculto. Esto es lo se conoce como Satori en la tradición oriental, un término que no debería resultarnos tan ajeno…

Si reconocemos en nuestros corazones la vocación suficiente como para iniciar un camino de crecimiento y la capacidad para desarrollar las actitudes que me van a ser útiles en él (sinceridad, responsabilidad y compromiso), entonces ya sólo nos queda comenzar a andar. Pero antes de empezar hemos de resolver dos cuestiones fundamentales ¿cuál es el destino de nuestros pasos? y ¿qué mapa será el adecuado para poder alcanzarlo?

Sanación, crecimiento, búsqueda… son algunos de los términos que hoy empleamos para intentar explicar nuestro proceso evolutivo consciente y comprometido, pero estos términos no definen un destino. Se basan en el viejo paradigma "hemos venido a aprender" que busca soluciones en la información, en el conocimiento, en el esfuerzo del aprendizaje. El nuevo paradigma "hemos venido a reconocernos", al contrario que el viejo, nos invita a una tarea mucho más sencilla y hermosa: quitar lo que sobra. Conócete a ti mismo, tal y como rezaba el frontispicio del templo de Delfos, ese es, y no otro, nuestro destino. Ya ha llegado el momento de dejar de buscar "fuera" para comenzar a buscar "dentro"

La segunda cuestión se antoja más compleja, de hecho no pocos buscadores se han perdido en el camino confundiendo erróneamente los medios con el fin. Lo que llamamos búsqueda no ha de ser más que una etapa, con fecha de caducidad, que nos permita discernir cual es la herramienta más adecuada para alcanzar nuestro destino de las existentes en el amplio y confuso mercado espiritual. El método es necesario para mostrarnos el camino, sin saber lo que hemos de hacer y como lo hemos de hacer no conseguiremos resultados, no llegaremos a nuestro destino. Sin mapa no puede haber singladura

Poco a poco empezamos a percibir que hay una íntima relación entre terapia y espiritualidad. Para poner un poco de luz en la confusión que todavía existe al respecto hemos de entender que la solución del sufrimiento es un paso más en el camino evolutivo, la fase inicial más urgente y a la vez la más difícil, pero sin duda la que más templará nuestro corazón. En esta fase es fácil perderse, tendemos a buscar fórmulas mágicas que aparten de nosotros el cruel cáliz emocional, atajos que eviten nuestra responsabilidad. Pero lo cierto es que no somos conscientes que el proceso de abordaje emocional desarrollará nuestra capacidad más maravillosa, la de comprender, y es esta y solo esta la que pondrá todo en orden en nuestro corazón.

Tenemos demasiado miedo a nuestras emociones, tiene el poder absoluto sobre nuestros comportamientos, sobre nuestras vidas, sobre nuestra libertad de sentir. Y no son más que hábitos, costumbres que se han asentado en el tiempo y que tienen origen en las vivencias que hemos asimilado con dolor en nuestra infancia. Comprender como sufrimos, por qué sufrimos y de donde viene nuestro sufrimiento desactiva la energía que alimenta nuestros núcleos de conflicto y nos devuelve el poder sobre nuestro sentir y nuestro actuar. Comprender desarrolla nuestra Consciencia y nos enruta adecuadamente en nuestro propósito evolutivo.

Cuando nuestras emociones surgen tendemos a rechazarlas, esconderlas, evitarlas, disimularlas, reprimirlas, reprogramarlas… pero no a observarlas. Comprenderlas implica la necesidad de afrontarlas, enfrentarlas y utilizarlas. Ellas nos provocan el sufrimiento, por tanto solo en ellas está la respuesta al mismo, solo ellas me pueden ofrecer lo que busco, el por qué. Y esta es la clave, saber el por qué. Todos sabemos qué nos hace sufrir, o quién nos hace sufrir, o cuándo sufrimos, pero no sabemos por qué sufrimos... De hecho si lo supiéramos ya no lo haríamos.

Esto supone buscar donde no lo habíamos hecho y por supuesto, hacer algo que no habíamos hecho antes, preguntarnos por qué. Cuando surge el problema o cuando lo reavivo observo mi interior y me formulo dos preguntas. De esto que está ocurriendo ahora ¿qué es lo que me duele?, aparto el "escenario" y a los "actores" del terreno emocional y me vuelvo a preguntar: ¿y por qué esto me duele? El resto es tirar del hilo…

El método en cuatro pasos

La clave del proceso, la primera etapa, ya la apuntaba en el párrafo anterior consiste simplemente en aprender a observar. La observación es un gesto valiente y decisivo que pretende esquivar las respuestas naturales de defensa y el asentamiento en el tiempo de esas reacciones (hábitos). La forma adecuada de establecerla es no dramatizar, para poder mantener la calma en la mente y en el corazón, y desapegarnos para no sucumbir al secuestro de la exigencia emocional. Es el momento de formular a nuestro corazón las preguntas adecuadas…

El establecimiento de la observación nos lleva a la introspección, un mecanismo meditativo de nuestra mente que facilita el anclaje de la atención sobre la manifestación emocional. Una vez que hemos conseguido situarnos en el "Espacio Sagrado" de la observación, la introspección nos permite "quedarnos a solas" con el sentir real. Es el momento en podemos identificar el por qué.

Llegados a este punto nos interesa saber que es una emoción para poder así identificarla adecuadamente. El mecanismo de la emoción es el mismo para todos los seres humanos y no existe diferencia entre unas emociones y otras, es el afán clasificatorio de nuestra mente consciente la que pretende distinguirlas adjudicándoles diferentes adjetivos y esto es lo que nos causa tanta confusión. Pongamos luz a esta cuestión…

La emoción es resistencia.

La emoción fundamentalmente es dolor físico, primero y antes de nada dolor físico. Cuando nuestros dispositivos automáticos intuyen que algo va a ocurrir que no nos gusta, que no deseamos, salta la alarma en el cuerpo. Ya sentimos un dolor: presión en el plexo, nudo en la garganta, tripas revueltas, piernas bloqueadas, cabeza que estalla… y tantos otros. No nos hemos dado cuenta de la urgencia a la que nos somete ese dolor, queremos quitárnoslo de encima como sea. Y ese dolor surge por la resistencia, sencillamente NO ACEPTAMOS lo que va a ocurrir, como tampoco lo que vamos a sentir. Rechazamos esta situación, esta persona, este sentir, este ahora, y el dolor empieza… observa por que te resistes, identifica la resistencia.

La emoción es culpa
Y el dolor físico se asoció a pensamientos que toman forma de creencias y suposiciones y nos hacen revivir una y otra vez el mismo drama. La culpa es la que las provoca y mantiene la constante exigencia de reparación del daño que consideramos nos ha sido causado. Siempre hay alguien culpable de lo ocurrido, culpable de nuestro sufrimiento. El otro, como ya sabemos, bien puede ser una persona, o bien puede ser la suerte, la vida, Dios… Pero la faceta más cruel y dañina de la culpa es la que dirigimos hacia nosotros mismos, nos culpamos por consentir, por asumir, por no actuar, por no decir, por transgredir. Este es el cáncer que nos corroe por dentro… observa que culpas, observa que te culpas, identifica esas culpas.

La emoción es autocastigo
Esta es cruel consecuencia de la culpa, la verdadera razón del sufrimiento. Sufrimos por que nos castigamos por nuestras culpas. Como bien dice el Dr. Miguel Ruiz, en nuestro interior hay un juez y una víctima y el resultado siempre es una condena. No somos conscientes de nuestro vocabulario pero en un alto porcentaje que nos sorprendería está encaminado a castigarnos, a menospreciarnos, a minusvalorarnos, a humillarnos. Un ejemplo sencillo, cuando digo: "que cansado estoy de esto…" ¿que crees que te estás diciendo a ti mismo? Esta persona o situación me supera, no soy capaz de darle solución, no valgo para esto, soy un inútil y un tonto por no acabar con esto… y surge la rabia, la culpa siempre genera rabia, rencor, resentimiento… Realmente no existen las emociones, este término nos confunde, existe un dolor físico urgente y existen cientos de pensamientos asociados en nuestra mente, creencias de culpa y castigo que se enredan unas con otras generando círculos de pensamientos de los que es muy difícil salir… Observa tus pensamientos de castigo, identifica las condenas…

Martíne Libertino define cuatro fases en nuestra evolución y curiosamente están ligadas al manejo del sufrimiento. En la primera postula que "sufrimos por nuestras circunstancias pero no sabemos por qué" y en la segunda que "sufrimos por nuestras circunstancias pero ya sabemos por qué". Es en la que nos encontraremos después de la identificació n de nuestras emociones. Abordar el tercer paso, procesar, Libertino lo define como "decido dejar de sufrir por mis circunstancias", es dejar que nuestro corazón, de forma natural, recupere las imágenes, los recuerdos, las vivencias de nuestra infancia que reverberan al meditar sobre nuestros pensamientos y están pidiendo ser recuperadas para terminar de montar el puzzle de nuestra emoción y vislumbrar así como ha empezado todo…

Llegado este momento la comprensión se dispara, ya estamos en condiciones de constatar que somos niños y niñas que todavía cargamos con las heridas, que nuestros problemas tienen un esquema definido y repetitivo, que podemos identificar los lastres que arrastramos, que podemos desmitificar nuestro sufrimiento, que podemos abordar nuestra vida desde el lenguaje de la intuición y la percepción… Pero para que esas emociones no se vuelvan a activar, todavía queda una cosa por hacer: hay que cancelar las deudas, reconciliarnos con aquellas situaciones y con las personas presentes en ellas. Debemos ponernos en disposición de realizar el gesto más hermoso y más grande del que es capaz un Ser Humano, desplegar nuestro amor hacia todos y Perdonar. Sólo así podremos decidir dejar de sufrir.

El perdón no pretende exonerar a los otros de su responsabilidad sino liberarnos nosotros de ella y cortar el lazo de exigencia que todavía nos une a esas personas y a todas las demás que han despertado lo mismo en nosotros. El perdón no es algo que necesitemos aprender. Si en ese instante nos permitimos sintonizar con el otro descubriremos que no era consciente de lo que hacía, o simplemente que respondía a sus propios patrones de dolor, a sus creencias, por las que nos vimos afectados. Cuando descubrimos que no ha habido culpables en esa situación, sino solo inconsciencia entonces nos permitiremos apartar de nosotros el rencor y el resentimiento y liberaremos el ansia que nos invita al amor, al abrazo, a la fusión. Eso es perdón. Pero el más importante será el que nos dirijamos a nosotros mismos por haber tenido que consentir, que vivir, que omitir… o simplemente por lo que nuestra reacción provocó en el otro. No pudimos hacer otra cosa.

… Seguro que ya has adivinado la cuarta fase, eliminar, claro que sí ¿qué si no?… Libertino la define como "soy feliz en mis circunstancias". Se feliz, es lo único que se te pide.

Fernando Rivadulla Iglesias
 

El aceite es el zumo más consumido.

Aceite: oro líquido para la salud.

Dentro de los aceites vegetales, el de oliva encabeza la lista de beneficios para el organismo, pero no es el único con propiedades saludables.

El zumo más consumido en nuestro país no se obtiene de la naranja, sino de la aceituna. El aceite de oliva es un tesoro gastronómico que conjuga como pocos el placer para el paladar y el cuidado de la salud. Ayuda a disminuir el colesterol malo del organismo, lo protege del riesgo de padecer enfermedades coronarias, facilita la digestión y además, contiene propiedades antioxidantes. Y todo ello sin dejar de ser un clásico en los aliños de ensaladas, un recurso que aporta personalidad en las salsas y el mejor compañero en las frituras. Ahora bien, el aceite de oliva domina, pero no monopoliza. El de girasol se mantiene como el segundo tipo de aceite más consumido en nuestro país. En muchos hogares, su modesto precio es su mejor carta de presentación. Pese a que la fama, bien merecida, la acapara el aceite de oliva, el de girasol representa una alternativa económica que también destaca por sus propiedades nutritivas y cuyo consumo aporta efectos cardioprotectores. Para exprimir al máximo sus propiedades, es recomendable conocer sus atributos para el organismo y seguir unos sencillos consejos en su uso y conservación.

El milagro del aceite virgen extra.


El aceite de oliva es un bálsamo para el cuerpo gracias a su composición: cerca del 85% de la grasa que contiene es insaturada, la más saludable. En ella se concentran ácidos monoinsaturados como el oleico, que es el más equilibrado, y el poliinsaturado ácido linoléico. Este cóctel nutritivo ayuda a disminuir el colesterol malo (LDL-c) del organismo al mismo tiempo que conserva el bueno (HDL-c) y, en consecuencia, previene las enfermedades cardiovasculares. El listado de remedios no acaba ahí.
El aceite de oliva también ayuda a mantener baja la presión sanguínea y alivia los efectos de la artritis. Gracias a su poder antioxidante, este tipo de aceite mejora el flujo cardiovascular y ayuda a retardar el proceso de envejecimiento de las células. Además, contiene vitaminas A y E, y su consumo contribuye a mejorar el aspecto y tersura de la piel. Entre los distintos tipos de aceite de oliva que se comercializan, el más apreciado en el ámbito culinario y nutricional es el aceite de oliva virgen extra. Es la máxima categoría comercial y se obtiene del prensado de las aceitunas sin otra manipulación que la mecánica. No puede superar una acidez de 0,8º. Le sigue en la clasificación el aceite virgen, para el que se sigue el mismo proceso de elaboración que el anterior, aunque su puntuación en la cata es más baja y su acidez es diferente, tiene un máximo de hasta 2º. Estos números representan el porcentaje de ácidos grasos libres, ácidos que aparecen cuando las aceitunas se encuentran en mal estado o el aceite ha sido inadecuadamente tratado o conservado.
Por tanto, en los aceites vírgenes, a menor acidez, mayor calidad. El tercer tipo se denomina aceite de oliva. Es el más consumido y está compuesto por una mezcla de aceite de oliva refinado y virgen. En esta clase de aceite el grado de acidez (el máximo permitido es 1) no es un indicador de calidad. Por último, se halla el aceite de orujo de oliva, que no pertenece a la familia de los vírgenes y es el de peor calidad.

El aceite de girasol también cuenta.

El de girasol es, junto al de soja y el de maíz, un aceite de semillas. Está formado por grasa en un 99,9%, al igual que el de oliva. En su composición sobresalen los ácidos grasos poliinsaturados, de los que destacan el ácido linoléico (omega 6) y el ácido alfa-linolénico (omega 3). Estos ácidos grasos son componentes importantes de las membranas celulares, son necesarios para el crecimiento y la reparación de las células, y están relacionados con sustancias del organismo responsables de regular la presión arterial, la respuesta inflamatoria o la coagulación sanguínea. Los dos se consideran esenciales y deben consumirse a través de los alimentos, ya que el organismo no los puede producir por sí solo. El aceite de girasol también aporta grasa monoinsaturada en forma de ácido oleico, pero en menor cantidad que el que se encuentra en el aceite de oliva.

El de girasol ejerce a su vez una acción antioxidante ya que es, después del aceite de germen de trigo, el más rico en vitamina E. Por otro lado, las grasas poliinsaturadas que contiene el aceite de girasol generan efectos cardioprotectores en el organismo: ayudan a reducir los niveles de triglicéridos, disminuyen el riesgo de formación de coágulos sanguíneos y previenen la trombosis y los accidentes cardiovasculares- cerebrovasculares. La vitamina E que proporciona este aceite ayuda a evitar la oxidación de las células del organismo y a protegerlo de la acción de los radicales libres. Esto se traduce en un menor riesgo de padecer enfermedades degenerativas como la arterioesclerosis y ciertos tipos de cáncer. Pero las bondades de este alimento tan completo no acaban aquí, ya que sus propiedades beneficiosas son mayores cuando el aceite que se consume pertenece a la categoría de "alto oleico". Una denominación que se obtiene a partir de semillas de girasol especiales. El resultado es un aceite con propiedades muy similares al de oliva. Sin embargo, no comparten el mismo precio. Es una alternativa intermedia. Ni cuesta tanto como el de oliva, ni es tan económico como el de girasol convencional.


Aceite: oro líquido para la salud.

Dentro de los aceites vegetales, el de oliva encabeza la lista de beneficios para el organismo, pero no es el único con propiedades saludables
 
Los aceites que más perjudican nuestra salud

Los aceites de coco y de palma no comparten ni composición saludable ni propiedades beneficiosas con el resto de aceites vegetales. Estos aceites, a diferencia del resto, concentran en su composición ácidos grasos saturados. En el aceite de oliva y en los de semillas (girasol, maíz, soja), las grasas saturadas apenas alcanzan el 10-13% del total de su grasa, mientras que en el aceite de coco suponen el 90% y en el de palma más del 50%. El principal problema es que el uso de los aceites de coco y palma se ha extendido entre la industria alimentaria, en particular en la elaboración de bollería, repostería, pastelería industrial, en los snacks y los productos precocinados y helados. Se camuflan bajo la denominación de "aceites vegetales", término que puede confundir a un consumidor profano en la materia, que asocia "vegetales" con "saludable". El consumo frecuente y abundante de grasas saturadas tiene un vínculo directo con el aumento de los niveles de colesterol, de manera que aumenta el riesgo de trastornos cardiovasculares. De ahí que se insista en comparar ingredientes entre unas marcas y otras, y escoger, siempre que se pueda, aquellos productos que especifiquen el tipo de aceite vegetal que añaden; oliva, girasol, maíz, soja...

Cómo reutilizar el aceite de forma saludable.

* El aceite de oliva es el más adecuado para freír. Es el que mejor resiste las temperaturas de hasta 160º-200º necesarias. Es el más estable y el que se descompone más lentamente. Otra ventaja: impregna menos al alimento frito, con lo que el aporte calórico extra es menor.
* Conviene no mezclar nunca aceite nuevo y usado, tampoco aceite de oliva con otro de semillas. Estos productos tienen diferentes puntos de humo. El de oliva aguanta una mayor temperatura que el resto y, si se mezclan, uno quema al otro y se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas.
* Se recomienda evitar el sobrecalentamiento. Es preferible no sobrepasar durante la fritura una temperatura de 170ºC. Si se utiliza una freidora eléctrica, se puede regular el termostato y evitar que el aceite no humee ni se oscurezca. Si la temperatura es demasiado elevada también se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas, por lo que se deberá desechar siempre el aceite sobrecalentado.
* Los alimentos deben estar secos, ya que el agua favorece la descomposición del aceite.
* Es aconsejable filtrar el aceite después de cada fritura para eliminar restos de alimentos, que son proclives a su oxidación y descomposición.
* Hay que cambiar con frecuencia el aceite de fritura. Su aspecto (con restos de alimento, oscurecido, denso o líquido...) será el que marque un nuevo uso (el máximo sería cuatro) o su retirada.

Los trucos más socorridos.

* Si la botella de aceite se ha espesado demasiado por el frío hay que sumergir la mayor parte de la botella en un barreño de agua caliente, pasados unos minutos se agita con fuerza y el aceite quedará más fluido.
* Para evitar que el aceite salte cuando se está friendo algún alimento hay que dejar flotar media cáscara de huevo muy limpia durante la fritura.
* Con el fin de impedir que el aceite salpique cuando se calienta porque tiene algo de agua el recipiente, hay que añadirle un poco de sal cuando comience a calentarse.
* Para comprobar si el aceite está en su punto para freír, nada mejor que echar una miga de pan, que deberá dorarse, pero sin quemarse.
* En ocasiones el aceite usado queda turbio. Una forma de que quede transparente para luego poder colarlo y conservarlo limpio para otra ocasión es freír en el aceite turbio una ramita de perejil y colarlo después. Si sigue turbio se puede colar por un filtro de los que se utiliza para el café, una vez que el aceite se haya enfriado.
* Si se desea que los alimentos empanados o rebozados queden más crujientes y menos aceitosos, se puede añadir una cucharada de agua por cada huevo batido. Una vez fritos, conviene colocarlos sobre papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de grasa.


http://www.consumer .es/web/es/ alimentacion/ aprender_ a_comer_bien/ alimentos_ a_debate/ 2010/03/15/ 191750.php
 

Medicina holistica, el masaje metamórfico

¿QUE ES EL MASAJE METAMORFICO?

El principio del masaje metamórfico es reconectar al individuo, gracias a un masaje de los puntos reflejos de la columna vertebral sobre los pies, las manos y la cabeza, con su período prenatal.
De ésta manera se recupera la fuerza vital, energía vital, que fue generada en el período de gestación; los bloqueos de energía pueden ser eliminados, actualizándose el potencial de auto-curación.

Sabemos que el hombre siempre fue considerado por partes para su curación.

En la medicina holística se reconoce que la persona no debe ser tratada como una colección de partes, sino como una entidad viva integral, ya que tenemos dentro nuestro la capacidad de curarnos. La vida es el factor que impregna todas las cosas, y sin embargo está más allá de ellas. Es y actúa como un poder en la materia y la llamamos fuerza vital.

La vida es creación y de la creación nace el movimiento, ése movimiento produce cambios, y es la fuerza vital que alimenta esos cambios a lo largo de la vida. Por eso un estado nunca es permanente, aunque sea lento, siempre hay un movimiento.

Nuestro propio movimiento y nuestra capacidad de cambiar pueden ser obstaculizados, pero toda la fuerza de vida está esperando entre bastidores, lista para conducirnos a un estado de mayor libertad.

El masaje metamórfico deshace cristalizaciones en el tiempo, es decir que trabajamos en el "NO-TIEMPO". El efecto del masaje es placentero, relajante y sin notar o darse cuenta se van produciendo lentamente los cambios, que a veces el paciente no los nota, pero sí su entorno, por ejemplo, un modo de actuar ante los demás, una reacción distinta a la normal, etc.

Es decir que el masaje se manifiesta por una transformació n en nuestro comportamiento, nuestra forma de ser.

En los pies reflejan nuestra manera de estar parados en el mundo, como estamos parados sobre él, nuestro equilibrio interno; unos pies que miren hacia afuera indican que se trata de una persona confundida en cuanto a su dirección en la vida, o que nunca está segura del camino a seguir.

Con respecto a los conflictos, refleja en la primer falange del primer dedo, lo relacionado con el padre o con la figura de autoridad, con el derecho de ser él mismo.
Mientras que en el talón encontramos los principios de la madre, problemas con la capacidad de cuidados, la alimentación, la receptividad, entre otros.
Infecciones urinarias, cistitis, gargantas irritadas, sequedad en los pies, hinchazón, callosidades, peladuras, ampollas, sabañones, juanetes, arcos vencidos o sobrealzados, dedos agarrotados, dedos martillo, y muchas cosas más, nos marcan las cristalizaciones en el tiempo que tomaron forma en el físico, y esto se puede cambiar o mejorar con el Masaje Metamórfico.

Cromoterapia el color naranja

Propiedades del color naranja
Lic. Mónica Agras
El naranja es un color que estimula la creatividad, la ambición junto con la capacidad de estar en actividad. Además puede producir cierto deseo protector, tanto hacia uno mismo como también hacia otros seres. Si nos exponemos excesivamente a este color se puede producir mucho nerviosismo y agitación.

En la naturaleza encontramos muchas frutas y verduras de cáscara color naranja; (zanahorias, calabazas, naranjas, mangos, melones, mandarinas, duraznos) de color naranja o naranja rojizo, por lo que éste es un color asociado a la alimentación. Algunos investigadores sostienen que el naranja favorece el crecimiento.

Recordemos que éste es el color predominante del segundo chakra. El color naranja está asociado al gozo, a la sabiduría, a la sociabilidad, a la comunicación. Está ligado, por muchos investigadores, a nuestra salud emocional y al sistema muscular.

El excesivo uso del color naranja puede afectar muestro equilibrio nervioso, pudiendo ser re-equilibrado con el uso de tonos verde-azulados.

Según algunos especialistas el color naranja puede ayudar en los tratamientos en relación a problemas en ciertos órganos como el bazo, el páncreas, el estómago, los intestinos y los riñones.

También pueden ser beneficiadas con el uso del color naranja personas que experimentan parálisis emocional o depresión, pudiendo utilizarse, a su vez, para revitalizar el organismo colaborando en la asimilación de los alimentos.

En otros elementos de la naturaleza hallamos el color naranja, por ejemplo: los metales que irradian naranja son selenio, hierro, calcio, níquel, zinc (no se recomienda para usos curativos), rubidio, manganeso. El mejor cristal para usarse en este tratamiento contiene selenio y óxidos de uranio, manganeso y plomo rojo.

Algunos investigadores comentan que las enfermedades típicas de los sujetos del color naranja son: asma crónica, bronquitis, tos húmeda, gota, reumatismo crónico. Y dicen también que las enfermedades que se curan mediante el uso del color naranja son: inflamación renal, dificultades biliares, prolapso, interrupción de la menstruación, agotamiento mental, etc.

Las características de el color naranja: tiene una acción liberadora sobre las funciones mentales y corporales; remedia depresiones, combina la energía física con la sabiduría mental, induce la transmutación entre la naturaleza inferior y la superior, ayuda a desenvolver y desarrollar la mentalidad.

Mediante su uso somos capaces de sanar el cuerpo físico y al mismo tiempo inculcar a la mente alguna comprensión de cómo mantener el cuerpo en buen estado una vez que ha sido sanado. El color naranja es tibio, alentador, no astringente.

El color naranja controla el segundo chakra o centro esplénico (y el páncreas); asiste a la asimilación y distribución de los procesos circulatorios. Contiene la vibración adecuada hacia la entrada del bazo. A través de sus rayos activos la esencia de todos los alimentos es asimilada, clasificada y distribuida a los diversos centros del sistema humano.

El efecto del color naranja sobre la mentalidad es agregar la asimilación de nuevas ideas, para inducir la iluminación mental con un sentimiento de libertad de las limitaciones. El exceso del naranja sobre la mente, y las emociones en algunos casos, puede inducir a la sobre-indulgencia, así que debe usarse con imparcialidad, comprendiendo que siempre debemos prescribir color con la conciencia de nuestra singularidad individual; aún cuando dos personas pertenezcan al mismo tipo de rayo, no reaccionan exactamente en la misma forma.

La transmutación de las fuerzas sexuales se lleva a efecto con el color naranja. En los momentos de tal excitación es de gran ayuda visualizar una luz naranja en los pies y dirigirla hacia arriba, respirando profundamente en afirmación, liberando la conciencia de las depresiones y deseos físicos y elevando la energía de la espina hacia el cerebro para realizaciones más creativas.

Recordemos: el naranja es un color energético y estimulante, aunque no tiene el mismo "empuje" que el rojo.

Manifiesta audacia, deseo de aventura, entusiasmo y celo en lo que se hace, aun a costa de la propia energía. Las personas que visten naranja son movedizas, les gusta sonreír y hacer sonreír a los demás. El naranja también favorece la conversación y el sentido del humor.