Búsqueda personalizada

TRADUCTOR

lunes, 3 de mayo de 2010

La vitamina E, podría mejorar el funcionamiento hepático

La vitamina E, podría mejorar el funcionamiento hepático en personas con hígado graso avanzado: Estudio publicado en The New England Journal of Medicine.

Las personas que sufren de una enfermedad hepática común y relacionada con la obesidad, que no tiene hasta ahora un tratamiento conocido, al parecer han encontrado beneficios sorpresivos de las píldoras de vitamina E, de acuerdo con investigaciones de científicos que fueron publicadas el miércoles.

Sería la primera vez que el alfa tocoferol, un suplemento vitamínico, ha demostrado ayudar a atender una enfermedad importante no provocada por una deficiencia nutricional.

Sin embargo, los médicos advirtieron esta información no significa que las personas deben consumir de manera automática la vitamina E, pues parte de la investigación sugiere que también podría elevar el riesgo de sufrir otros problemas de salud.

El estudio más reciente hizo pruebas en personas con la enfermedad hepática de hígado graso no alcohólico. La acumulación de grasa en el hígado puede provocar inflamación en el órgano así como hacerle cicatrices con el tiempo y en los casos más severos, puede provocar su insuficiencia.

La enfermedad normalmente se desarrolla entre personas de mediana edad, con peso excesivo u obesas.

Aproximadamente un 5% de la población en Estados Unidos sufre de la forma más grave de la enfermedad y aproximadamente un 20% tiene grasa en el hígado, pero no sufre de daños en sus órganos.

En el estudio. que fue publicado en el portal de Internet de la revista The New England Journal of Medicine, unos 247 adultos con hígado graso avanzado fueron asignados al azar para tomar una alta dosis de vitamina E (800 unidades internacionales) , el medicamento contra la diabetes Actos y píldoras placebo durante casi dos años.

La vitamina y el fármaco fueron probados porque investigaciones previas sugerían que el deterioro de las células del hígado y la resistencia a la insulina podrían estar involucradas en el desarrollo de la enfermedad.

Las biopsias efectuadas antes y después del tratamiento demostraron que la función hepática mejoró en un 43% entre las personas del grupo que tomaron la vitamina E, en comparación con el 19% de las personas que tomaron un placebo. ``Honestamente me sorprendí'''' , indicó el líder de la investigación, el doctor Arun Sanyal, de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia. ``No se había utilizado anteriormente una vitamina para curar una enfermedad grave'''', que no es provocada por una deficiencia alimenticia.

La falta de un consumo adecuado de vitaminas ha sido achacada a una serie de problemas de salud, desde osteoporosis y raquitismo, por la carencia de vitamina D, hasta el escorbuto por no consumir suficiente vitamina C.

Los que participaron en el estudio y tomaron el medicamento para la diabetes Actos también mejoraron, pero en un menor nivel y con un efecto secundario negativo:
En promedio, los pacientes ganaron 4,5 kilos de peso (10 libras) que se quedaron en sus organismos aún después que dejaron de consumir el medicamento.

Cuatro personas que tomaron la vitamina E desarrollaron la diabetes, pero estudio fue realizado a una escala menor como para poder determinar si la vitamina tuvo algo que ver con la enfermedad.

Los Institutos Nacionales de Salud fueron los principales patrocinadores del estudio. Asimismo, una subsidiaria estadounidense de los laboratorios Farmacéuticos Takeda contribuyó con las cápsulas de vitamina E. Sanyal, el principal investigador, ha recibido contribuciones de Takeda y de otras empresas farmacéuticas.

Expertos en enfermedades hepáticas como el doctor Sammy Saab, de la Universidad de California en Los Angeles, considera que la vitamina E podría convertirse en el tratamiento inicial para casos avanzados de hígado graso o dislipidemia. ``Considero que es valioso para los pacientes que se encuentran en un riesgo real de sufrir una enfermedad hepática progresiva.

Para la gran mayoría que sufre de dislipidemia, no estoy seguro si les serviría en realidad'''' , agregó Saab, quien no participó en el estudio.

El muérdago: de plaga forestal a fuente natural de antioxidantes.

Biotecnólogos de la UAM-Iztapalapa descubren que los taninos contenidos en el vegetal ayudan a combatir radicales libres y células afectadas por cáncer de mama.


Las variedades parásitas de la planta conocida popularmente como muérdago o "mata palos" generan problemas fitosanitarios en todo el mundo, ya que infestan troncos y ramas y llegan a matar en dos o tres años árboles centenarios en parques, jardines, huertos o áreas forestales. Generalmente dicha invasora es combatida con sustancias químicas o se corta y deja a la intemperie, lo que al final favorece su propagación.

Ante ello, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa (UAM-I) propone una solución mucho más simple y ecológicamente sustentable para el control de esa plaga vegetal que ataca pinos, jacarandas, álamos, fresnos, así como diversas variedades de árboles frutales: recolectarla una vez que ha sido segada para evitar su diseminación y aprovechar algunas de las sustancias que contiene.

Tras trabajar con la especie Cladocolea loniceroides, que es endémica de México y abunda sobre todo en la región central del país, los científicos del Área de Bioquímica de Macromoléculas del Departamento de Biotecnología de esa entidad descubrieron que la planta posee compuestos antioxidantes naturales que pueden extraerse y aprovecharse en beneficio de la salud humana.

Los expertos encabezados por el doctor Jorge Soriano Santos observaron que así como el pariente europeo de la planta (el muérdago blanco, Viscum album) desde hace siglos se utiliza como materia prima para obtener sustancias con propiedades medicinales, de la especie mexicana también podrían obtenerse extractos de utilidad terapéutica.

"Hay muchos laboratorios alrededor del mundo que buscan fuentes alternativas de antioxidantes naturales y pensamos que quizá esta planta podría ser una de ellas", relata en entrevista el doctor Soriano Santos. Y en efecto, cuando hicieron las primeras pruebas de laboratorio para analizar extractos del tallo, hojas y frutos del vegetal encontraron que éstos tenían una alta capacidad para combatir el estrés oxidativo.

Contra el estrés oxidativo

Este problema surge cuando en el organismo hay un desequilibrio entre la producción de radicales libres (moléculas altamente reactivas que dañan las células e incluso el material genético) y los antioxidantes, que neutralizan dicha actividad corrosiva. Estos últimos pueden encontrarse en productos naturales como frutas y verduras (por ejemplo, las vitaminas C y E) o en artificiales como los galatos, usados como conservadores en margarinas y aceites vegetales.

Los radicales libres propician un fenómeno similar al que ocurre cuando una manzana es partida y se deja al descubierto: rápidamente oxidan a las células y afectan a los carbohidratos, las grasas y las proteínas. Factores ambientales como la radiación ultravioleta y la contaminación ambiental favorecen la formación de esos compuestos, que se asocian con la progresión de enfermedades crónico-degenerativa s como diabetes, cáncer y Mal de Alzheimer, entre otras.
Una vez que obtuvieron los extractos del muérdago (polifenoles del tipo taninos, como los que hay en las semillas de uva o en el té negro para el caso de esta especie mexicana) una de las investigadoras del grupo, la maestra María José Serrano Maldonado, diseñó un experimento de laboratorio para evaluar la capacidad de neutralizació n de radicales libres de dichas sustancias vegetales.

Con inyecciones de hierro ella indujo en ratas la oxidación de sus grasas corporales, lo que generó estrés oxidativo y una gran cantidad de radicales libres. Luego administró a esos roedores criados en un bioterio los compuestos del muérdago y al comparar resultados con un grupo de control vio que los extractos podían neutralizar a las moléculas dañinas, es decir, que químicamente poseen una alta capacidad antioxidante.

"Esto quiere decir que en un modelo biológico-animal los extractos antioxidantes del muérdago tienen ese poder de neutralizació n", explica el doctor Soriano. Con este conocimiento —añade— ya sería factible elaborar un producto antioxidante natural que podría integrarse al contenido de un suplemento alimenticio, cápsulas o algún otro sustrato que pueda consumir un ser humano.

Pero la investigación no termina ahí, pues Serrano Maldonado ideó un segundo experimento para determinar si además de proveer el efecto antioxidante los taninos extraídos del muérdago también ayudarían a combatir una variedad de cáncer de mama muy común entre las mujeres mexicanas: el llamado ductal.

Esta idea surgió porque el muérdago blanco contiene una proteína llamada viscocotoxina que ya es aprovechada con fines médicos por su actividad anticarcinogénica (inhibitoria del cáncer). Los expertos de la UAM-I supusieron que la especie mexicana, al ser pariente de la europea, también podría tener efectos similares. La respuesta fue positiva y la hallaron nuevamente tras realizar varias pruebas en el laboratorio.

Efecto anti-cáncer

"Hicimos un cultivo de ciertas líneas celulares humanas de cáncer de mama ductal y aplicamos tratamiento con diferentes concentraciones (cada vez más elevadas) del extracto del muérdago para determinar si había algún decremento en la densidad celular, esto es si morían esas células malignas", recuerda la maestra María José Serrano.

Bajo las condiciones del experimento, al cual contribuyó también la doctora Teresa García Gasca, de la Universidad Autónoma de Querétaro, encontraron que al hacer la medición la mitad de las células cancerosas (un estándar que se conoce técnicamente como dosis letal media) murieron cuando se aplicó alrededor de un miligramo del extracto de taninos por mililitro de medio de cultivo, precisó la ingeniera en alimentos.

Este alentador resultado motivó a los científicos —quienes ya tramitan la patente del hallazgo a través de la UAM-I— a seguir adelante con las pruebas. Con ellas buscarán determinar la composición química exacta de los antioxidantes y probar su eficacia ahora ya no sólo en células aisladas, sino en animales afectados por cáncer de mama.

En caso de confirmarse esa utilidad, los taninos extraídos del muérdago podrían procesarse y purificarse industrialmente para obtener productos inyectables que ayuden a prevenir la aparición de esa variedad cancerígena. Sin embargo, advierte Soriano, éstos no podrán considerarse como una "cura" o un sustituto de los tratamientos que hoy se administran una vez que el tumor maligno se ha manifestado.

"Posiblemente pueda obtenerse un extracto estandarizado con las sustancias activas que serían inyectadas (a los pacientes) en la parte afectada para coadyuvar al tratamiento del cáncer de mama, pero eso sería el siguiente paso", aclara el biotecnólogo, quien por lo pronto aconseja al público no dejarse sorprender por charlatanes que ofrezcan curar o tratar la enfermedad con remedios herbarios ni tampoco usar la planta a la manera en que lo hacen los practicantes de curaciones tradicionales:

"Estas pruebas de laboratorio son muy promisorias, pero aún falta mucho por hacer. No queremos que la gente vaya a cortar y macerar la planta o que se quede con la idea de que aprovecharla es tan fácil como preparar un té", alerta.

Los investigadores ya sostienen pláticas con algunas compañías privadas para ver la posibilidad de escalar el proceso a nivel industrial y también tratarán de obtener financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

La calidad del sueño guarda el secreto de la alongevidad

La calidad del sueño podría guardar el secreto de la longevidad: Investigadores de la Portland State University, en Oregón, Estados Unidos.

(www.cope.es)


Investigadores de la Portland State University, en Oregón (Estados Unidos), aseguran que la longevidad saludable puede estar condicionada por el buen dormir, tras concluir un estudio en el que evaluaron la calidad del sueño de personas de más de 65 años y comprobaron que quienes mejor dormían eran los ancianos de más de 100 años.



Las personas que más duermen son las más longevas.

El estudio, cuyos resultados se publican en el último número de la revista 'Sleep', ha incluído datos de una macroencuesta de 2005 realizada en China, con una muestra de 15.638 personas mayores de 65 años, incluyendo 3.927 de entre 90 y 99 años y hasta 2.794 mayores de 100 años.

Tras evaluar la calidad y las horas de sueño de estos participantes, incluidas las de siesta, cerca del 65 por ciento de los mayores reconoce que duermen bien o muy bien. La sorpresa fue que el grupo de edad más avanzado eran los que presentaban una tasa de satisfacción más alta con su calidad del sueño, cercana al 70 por ciento.

Igualmente, la media de horas de sueño de todos los participantes fue de 7,5 horas diarias y, en el caso de los ancianos centenarios, son tres veces más propensos a dormir entre diez horas.

Además, los problemas de salud también se asociaron con una peor calidad del sueño, ya que el 46 por ciento de estos participantes que presentaban alguna enfermedad reconocían también dormir mal, explicó Nohad Toula, uno de los autores de este estudio.

El estudio también ha encontrado que el acceso a la asistencia sanitaria y la situación económica está fuertemente relacionada con la calidad del sueño. Los participantes fueron 84 por ciento más propensos a reportar dormir bien si tenían una asistencia médica adecuada, y fueron un 56 por ciento más propensos a presentar una buena calidad de sueño si su familia disponía de buenos recursos económicos.

Por ello, explican los autores, y dado que han comprobado que "la mayoría de ancianos sanos presentaban una calidad del sueño satisfactorio", por lo que "los problemas del sueño en ancianos puede ser una "probable consecuencia de una multiplicidad de factores fisiológicos y psicosociales en lugar de envejecimiento en sí".

AHANAOA A. C.
Miguel Leopoldo Alvarado
Fundador y Presidente

miércoles, 28 de abril de 2010

El cáncer va intimamente ligado a la psicología

El doctor Geerd Ryke Hamer pudo comprobar gracias a su experiencia personal, que el cáncer va intimamente ligado a la psicología.
El mismo desarrolló un cáncer, cuyo detonante fue la trágica muerte de su hijo Dirk. El Dr. Hamer desarrolló una hipotesis, cuya práctica le sirvió para sanar de su propio mal. Posteriormente verificó esta hipótesis en miles de pacientes (más de 11.000).

Dicha hipótesis fue formulada del siguiente modo:
"Todo cáncer se inicia por lo que el Dr. Hamer denominó un Síndrome Dirk Hamer (DHS), es decir, un choque brutal, un conflicto agudo y dramático que la persona vive en el aislamiento y no puede digerir".

"La forma en que el paciente experimenta este choque determina, por un lado, el llamado Foco de Hamer, es decir que zona específica del cerebro sufre una ruptura de campo bajo la influencia del choque psíquico; por otro lado este foco empieza a dar directrices anárquicas a las células del órgano dependiente de la zona cerebral donde se instale dicho foco." Es decir, dependiendo del estado psíquico del paciente, el cáncer (o de hecho, cualquier otra enfermedad) aparecerá en uno u otro órgano.

"Existe una correlación exacta entre la evolución del conflicto psíquico y la del cáncer, en su doble nivel cerebral y orgánico".

Así pues, si el conflicto se complica con nuevos conflictos secundarios (por ejemplo, la angustia de saber que se padece cáncer), un nuevo Foco de Hamer puede aparecer en el cerebro, y así aparecer un nuevo tumor, o una metástasis.

Una vez desaparece el conflicto psíquico, la zona cerebral afectada deja de dar órdenes anárquicas y reanuda su trabajo normal.

El cáncer se detiene. La zona tumoral tarda a partir de entonces, un tiempo en recuperarse. El cerebro ordena la regeneración del órgano enfermo y el tumor se repara, sea a través de una contracción cicatricial, por reconstrucción o por expulsión."

Tomado del libro "Evitar el cáncer... Naturalmente!", de Josep Rival, en el cual se dice al final:
"El enfermo que ya demasiado a menudo no entiende nada de una medicina cada vez más sofisticada, (es) obligado ciegamente, a ponerse en manos más competente que él, encuentra de este modo (con este método del Dr. Hamer), su dignidad humana y comprende que su mal tiene una explicación, es su asunto personal, asunto (en el) que puede tomar el mismo la responsabilidad de (su) curación con la ayuda de un médico (o terapeuta cualificado) .

Apoyado de este conocimiento y de su experiencia, (el enfermo) ayuda a su vez a otros enfermos a tomar el camino de la curación, a propagar la esperanza.