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domingo, 27 de junio de 2010

Hablando de la ansiedad

ALIMENTAR NUESTRAS EMOCIONES

¿Por qué comemos chocolate si estamos tristes? ¿Qué nos impulsa a abrir la heladera una y otra vez sin tener hambre?
Los alimentos tienen la capacidad de nutrirnos, pero también, de modificar nuestro estado de ánimo.
Del mismo modo, un estado de ánimo nos demanda ciertos alimentos. Por eso es importante mirar hacia nuestro interior antes de enfrentarnos a una dieta. A menudo el sobrepeso es la acumulación de emociones negativas en nuestra alma.
La mente a través de unos hilos invisibles que tienen su origen en las emociones, puede hacer que comamos sin tener hambre o bebamos sin sed. Hay un lugar de nuestro cerebro donde la necesidad de comer es sólo la punta de un iceberg que esconde conflictos internos o una saturación de momentos difíciles.
Este lugar interno donde la vida se ha transformado en ansiedad es donde la solución para tratar la mayoría de los trastornos de la alimentación.

EL RINCÓN DE LA ANSIEDAD:

La ansiedad es uno de los principales factores que nos influyen en la necesidad de comer después de haber comido. Por ejemplo: dormimos una pequeña siesta y al despertar, como si las neuronas reclamaran una dosis de azúcar como pago por el descanso, la mente se dirige hacia un paquete de galletas que no podemos apartar de nuestro pensamiento. Esta sensación de necesitar comer alguna cosa dulce después de dormir, al regresar del trabajo o después de un disgusto o contrariedad obedece a una necesidad química del cerebro, que nos "reclama" más combustible para seguir su camino. Y el principal combustible que necesitan nuestras neuronas es el azúcar. Por lo tanto, que una persona necesite comer algo a media tarde (desde fruta, galletas, pan o bebidas azucaradas a cerveza, papas fritas...) no quiere decir que su voluntad se debilite a esa hora, ni mucho menos, puede incluso, que la causa sea haber hecho más de la cuenta.
Recuerdo el caso de una religiosa misionera que empezó a aumentar de peso sin razón aparente ya que comía lo mismo que sus compañeras y no había incrementado su ración diaria. La causa que originó este cambio estaba en su mente. Ella era la directora de la misión y el exceso de responsabilidad le provocaba un gran estrés, al que sus neuronas respondían aumentando la absorción de azúcares de los alimentos que comía. Solo cuando se sometió a tratamientos para disminuir su ansiedad pudo resolver con éxito su problema de sobrepeso.

¿EDULCORAR LAS PENAS?:

La balanza nos muestra con frecuencia cambios de peso sin motivo médico que lo justifique. En estos casos, como en el de la religiosa- que es aplicable a cualquier persona que padezca estrés profesional o familiar- este aumento de peso no tiene otra explicación que nuestro estado de ánimo, por lo que la única solución es dirigir nuestra mirada al mundo de las emociones.
Y en estos casos, ¿siempre nos pide azúcar el cerebro?, no siempre, también puede demandar queso, frutos secos..etc

FABRICAR NEUROTRANSMISORES:

Nuestro cerebro es el órgano encargado de fabricar neurotransmisores, sustancias responsables de que pensemos, sintamos, recordemos.. .en definitiva, de que seamos personas.
Cada neurotransmisor necesita unos materiales básicos, algunos de los cuales se obtienen a partir de los alimentos. De hecho el neurotransmisor responsable de la sensación de felicidad no lo tiene fácil sin su materia prima: la comida.
Cuando estamos nerviosos, necesitamos que llegue a nuestras neuronas una sustancia llamada serotonina. Esta sustancia es la responsable de que, tras un día ajetreado podemos llegar a casa y empezar a notar una sensación de bienestar que desplazará el estrés. Pues bien, el responsable de que esta sustancia entre en nuestro cerebro es el azúcar. Por eso, cuando no podemos dormir, nuestra reacción es levantarnos e ir a la despensa por pan, un vaso de leche con azúcar o galletas. Después, a medida que va entrando serotonina en nuestro cerebro, nos invade una sensación de bienestar que nos permite entrar en el mundo de los sueños y dormir plácidamente. ..
También sucede a media tarde, cuando después de comernos un paquete de galletas o papas fritas, nos sentimos momentáneamente relajados.
El problema viene cuando se despierta nuestra conciencia y nos hace sentir culpables por un hecho que es químico, la necesidad de glucosa de nuestras neuronas. Por tanto la solución a estos comportamientos ansiosos respecto de la comida debemos enfocarla lejos del camino de la represión y de la culpa, que nunca conducen a buen puerto. El único camino posible para obtener un éxito a largo plazo es buscar una manera de disminuir nuestra ansiedad para que nuestro cerebro reclame menos azúcar.

UN BOCADO DE DOPAMINA:

Como explicábamos en el caso anterior, el cerebro de la mayoría de las personas nerviosas, estresadas, angustiadas- es decir con ansiedad- "reclama" alimentos dulces, pero hay también otras necesidades de nuestra mente que pueden ser modificadas con otros alimentos muy concretos, como el queso o el chocolate.
Existen ocasiones en que lejos de estar ansiosos y estresados, nos sentimos sin ganas de hacer nada, apáticos, sin poder de iniciativa y dejamos que la vida continúe sin nosotros. En esas ocasiones, nuestra mente necesita un empujón de dopamina, el neurotransmisor responsable, entre otras funciones, de insuflarnos ganas de hacer, de seguir, de luchar, en definitiva, de estar. Y uno de los alimentos que permite sintetizar esta sustancia con facilidad es el queso. Por lo tanto, detrás de aquellas personas que sienten una necesidad imperiosa de comer queso, puede esconderse un estado de apatía o decaimiento. Esto no quiere decir que alguien tenga ganas de comer este alimento por puro placer de hacerlo.

EL SANADOR DE LOS DESENGAÑOS:

El rey de los remedios para las lágrimas y el desamor es sin dudas, el chocolate. Este alimento de procedencia azteca-aunque se le podría denominar directamente remedio, es uno de los productos que más evidencia la relación que existe entre un alimento y un estado de ánimo determinado. Las propiedades beneficiosas del cacao en la prevención de enfermedades cardiovasculares son conocidas y están demostradas científicamente. Pero no sólo es algo física, también nuestra mente y en consecuencia, nuestras emociones son grandes beneficiarias de sus propiedades.
En la composición del cacao encontramos una sustancia, la teobromina, que tiene un no despreciable efecto antidepresivo, ayudando a que nuestro estado de ánimo mejore sensiblemente.
Todos estos ejemplos que hemos explicado nos ayudan a demostrar que somos un ir y venir del cuerpo a la mente y que mientras una emoción nos encoge el estómago, un alimento puede relajarnos o causarnos el efecto contrario. Este hecho es ya indiscutible y en el caso de los trastornos alimenticios como la bulimia o la anorexia, la mente sigue siendo la gran diana donde realizar los máximos esfuerzos posibles.
En lo que respecta a los problemas de sobrepeso u obesidad-campo al que dedico mis esfuerzos profesionales- cabe resaltar que un kilogramo de más no esconde , en la mayoría de los pacientes, un exceso de comida sino de obligaciones dirigidas a muchos ámbitos en la vida de esa personas.

ALIMENTARNOS DE EMOCIONES:

Científicos, cineastas, poetas...demasiados hombres y mujeres de demostrada valía y con problemas de sobrepeso como para seguir pensando que los kilos sólo tienen que ver con el exceso o con la falta de voluntad.
Las emociones y los sentimientos juegan un papel esencial en toda nuestra vida, y nuestro peso no es algo que quede al margen de nuestra existencia. Hay que acercarse al mundo de la alimentación desde nuestro interior, desde la mente. De esta manera el resultado de la balanza será óptimo, ya que el árbol tendrá las raíces en un lugar donde los vientos de la vida no puedan llevarse más que alguna hoja, alguna lágrima.
O como escribió el poeta Rainer María Rilke, "¿Dónde hay para este dentro un afuera?..." Los kilogramos, en muchas ocasiones, son el "afuera" de alguna parte de nosotros que guarda su llave en la mente.

Acidez de los mares en aumento

La Acidez de los Mares Aumenta Más Rápido de lo Que Se Creía.
The University of ChicagoUn grupo de científicos de la Universidad de Chicago ha establecido que el océano se vuelve (torna) ácido más rápido de lo que previamente se suponía. Además, estos expertos han encontrado que el aumento de la acidez se correlaciona con los niveles crecientes de dióxido de carbono en la atmósfera.


John Timothy Wootton, Profesor de Ecología y Evolución en la Universidad de Chicago, es el autor principal del estudio.

De las variables estudiadas que podrían estar relacionadas con los cambios en la acidez del océano, sólo el dióxido de carbono atmosférico exhibió una correlación significativa.

El aumento de la concentración de ácidos en el agua daña a ciertos animales marinos y podría reducir la capacidad del océano de absorber dióxido de carbono. Hace tiempo que los científicos vienen alertando de que niveles más altos de dióxido de carbono en la atmósfera deberían aumentar la acidez de los océanos. Sin embargo (sem dúvida), las evidencias empíricas de dicho aumento han sido un tanto precarias.

El nuevo estudio, en cambio (por outro lado), es mucho más contundente. Se basa en 24.519 mediciones de pH oceánico a lo largo de ocho años, que constituyen la primera base de datos detallada de las variaciones del pH costero en una latitud templada (temperada), donde se hallan (encontram) las zonas pesqueras más productivas del mundo.

La acidez aumentó con una rapidez más de 10 veces mayor que lo predicho por los modelos usuales de cambio climático y otros estudios. Este incremento tendrá un impacto severo en las redes alimentarias marinas y sugiere que la acidificación del mar puede ser un problema más urgente de lo pensado comúnmente, al menos en algunas áreas marítimas.


El mar desempeña un papel fundamental en los ciclos globales del carbono. Cuando el dióxido de carbono atmosférico se disuelve en el agua forma ácido carbónico, el cual aumenta la acidez del océano. Durante el día, los niveles de dióxido de carbono en el mar decaen porque la fotosíntesis lo elimina del agua, pero por la noche, los niveles suben de nuevo. El estudio documentó este patrón diario, así como un aumento sostenido (firme, contínuo) de la acidez media con el tiempo.

Muchas criaturas marinas tienen conchas o esqueletos hechos de carbonato de calcio que el ácido puede disolver. Por consiguiente, la mayor acidez del océano podría interferir con muchos procesos marinos críticos como la regeneración y la proliferación de los arrecifes coralinos, y perjudicar actividades humanas como la pesca de marisco.

En el estudio se ha documentado que el número de mejillones y percebes ha disminuido a medida que la acidez del mar ha aumentado. Al mismo tiempo, poblaciones de ciertos tipos de algas se han incrementado.

Los modelos han revelado fuertes vínculos entre la dinámica de las especies que habitan en el litoral y la variación en el pH del océano. Los modelos proyectan cambios (mudanças) sustanciales en las especies que dominan el hábitat, como consecuencia tanto de los efectos directos de la calcificación reducida, como de los efectos indirectos que surgen de las interacciones entre las especies de la red alimentaria.

Fuente: http://www.amazings .com/ciencia/ noticias/ 090109b.html

Psicoanálisis y Psicosíntesis

Psicoanálisis y Psicosíntesis.

Al observar las características más notables de la civilización contemporánea no puede menos de llamarnos la atención su extrema extraversión; es decir, su inclinación a investigar y dominar las fuerzas de la naturaleza, con el objeto de satisfacer las crecientes necesidades y exigencias del hombre. Esta tendencia es verdaderamente dominante en nuestra época; pero en manera alguna la única; como nos revelará un estudio más extenso.

En el transcurso de los últimos cuarenta o cincuenta años, un grupo de estudiosos, que en, principio fue muy pequeño y que ha ido creciendo e intensificando gradualmente su actuación, ha dirigido sus esfuerzos, a investigar los fenómenos y misterios de la psique humana.

Los resultados más importantes de esta actividad no los debemos a la psicología académica sino a investigadores aislados, la mayoría de los cuales han sido médicos, impulsados al estudio de esa ciencia por las necesidades de sus pacientes y auxiliados por el mayor relieve que algunos fenómenos psicológicos adquieren cuando van acentuados por una condición morbosa.

El primer científico que contribuyó con descubrimientos originales en ese campo de investigación fue Pierre Janet. Estudiando el fenómeno del automatismo psicológico, Janet descubrió que existe una serie de actividades mentales, que se desarrollan independientemente de la consciencia del paciente, llegando a constituir verdaderas personalidades secundarias, que viven detrás, o alternando con la personalidad ordinaria.

Poco después de Janet, un médico vienés, el doctor Sigmund Freud, inició una vasta serie de investigaciones psicoanalíticas. El punto de partida de las investigaciones de Freud fue un método psicoterapéutico —el método catártico de Breuer— que consiste en hacer que vuelvan a la memoria del paciente los choques o impresiones olvidados, causantes de los síntomas, y liberar por medios adecuados las fuertes emociones, las que él llamó «represiones».

El segundo paso en el desenvolvimiento del psicoanálisis fue la publicación, entre 1898 y 1905, de varias obras de Freud, en las que éste describe y explica muchos incidentes de nuestra vida normal, tales como sueños, fantasías, agudezas de lenguaje, olvidos, errores y lapsos de conducta, etc., por medio de la misma mecánica psicológica que determinan los síntomas morbosos de un enfermo.

Freud pone mucho énfasis en la lucha entre las tendencias, impulsos, instintos y deseos, por una parte, y los temores, inhibiciones y represiones por otra. Por ejemplo, el caso curioso de olvido de cosas o palabras bien conocidas se debe, según Freud, a alguna relación existente entre la cosa o hecho olvidado y una emoción dolorosa o un acontecimiento desagradable. Cita el caso de que en cierta ocasión él, Freud, no podía recordar el nombre de un bien conocido balneario de la Riviera italiana: Nervi. «Es claro —escribe— los «nervios» (en italiano «Nervi») me dan mucho que hacer».

En el curso de sus estudios, Freud descubrió que, en muchos casos, el enlace entre la causa y el efecto, entre el impulso y la manifestación, no es inmediato, sino indirecto, disimulado, simbólico. Esto le indujo a formular una serie de hipótesis e interpretaciones simbólicas, que constituyen una de las partes más discutidas y discutibles de su sistema. Igualmente discutible —con toda razón— es la preponderancia, o más bien, la casi absoluta importancia, que atribuye al sexualismo en las varias transformaciones. Por otra parte, entre las más útiles y valiosas contribuciones de Freud, contamos la demostración de la gran influencia que tienen las impresiones y experiencias de la niñez —especialmente, la adhesión emocional de los niños a sus padres— en la conformación de la vida ulterior del adulto, y como causas de perturbaciones nerviosas. A esto tenemos que añadir el estudio de las «fijaciones», es decir, la interrupción del desarrollo de ciertas regiones de la psique, con la consiguiente persistencia de las reacciones de carácter pueril; así mismo el descubrimiento de imágenes que dominan el subconsciente, o sea verdaderos fantasmas internos que atemorizan y perturban nuestra personalidad. De valor especial son los estudios de Freud sobre la transformació n de instintos y emociones.

Es de lamentar sinceramente el que tan importantes contribuciones al conocimiento de nosotros mismos vayan confundidas y mezcladas en la doctrina y práctica del psicoanálisis, con conceptos manifiestamente erróneos, peligrosos y —a veces— perniciosos. Estos conceptos son: la completa incomprensión de los aspectos más elevados de la naturaleza humana; la liberación de pasiones bajas, antes reprimidas, sin considerar las consecuencias de tal liberación las que, en muchos casos, han sido desastrosas. Esto, aún pasando por alto los abusos que, a la sombra del psicoanálisis, han cometido individuos incompetentes y poco escrupulosos.

Como es bien sabido, del árbol del psicoanálisis proceden otros dos movimientos. Uno es la «Psicología Individual» del Doctor Alfred Adler, también de Viena, quien dio énfasis e importancia a la tendencia a la autoasertividad personal, el poder personal. El otro es la Escuela del Dr. Jung, de Zurich. El Dr. Jung ha estudiado las regiones más profundas del subconsciente y en ellas ha descubierto elementos, imágenes y símbolos de carácter colectivo y ancestral. Ha hecho también valiosas y originales contribuciones a la clasificación y descripción de los diversos tipos psicológicos.

A diferencia de Freud, Jung reconoce la importancia de la fase constructiva del tratamiento psicológico y hasta admite el Yo trascendental, entre el yo ordinario y el yo subconsciente; aunque, al parecer, no atribuye a ese Yo trascendental realidad espiritual definida, considerándolo vagamente como una función trascendental.

Además de esa línea principal de investigación, debemos, mencionar otras que, aunque, independientes, la completan y enriquecen. Una de ellas es la Psicobiología , la que, a base de los estudios de A. Wagner, H. Triesch y M. Mackenzie, ha demostrado el innegable elemento psicológico que existe en todos los fenómenos del la vida, aún en los más elementales. Una segunda es la iniciada por Myers con sus estudios sobre el Yo subliminal, sobre los fenómenos psíquicos paranormales y sobre la inspiración y el genio. Finalmente tenemos otra línea de investigación que va desde WiIliam James hasta Evelyn Hunderhill, quienes han examinado las manifestaciones de carácter religioso, especialmente, los estados místicos.

Esta enorme masa de material de estudio e investigación nos ofrece elementos suficientes para intentar una coordinación y una síntesis. Si reunimos los casos comprobados, las contribuciones positivas y dignas de crédito, las interpretaciones bien fundadas y las relaciones evidentes, dejando de lado las exageraciones y las superestructuras teóricas de las diversas escuelas, podremos llegar a un concepto de la personalidad humana, que, no obstante estar muy lejos de ser definitivo y perfecto, es, en nuestra opinión, más incluyente y más cercano a la realidad que todos los formulados hasta ahora.

A fin de formarnos una idea de tal concepto con respecto de la constitución del ser humano, nos valdremos de un diagrama; bien entendido que es sólo una representació n cruda y elemental; una estructura estática, casi anatómica, de nuestro ser interno; puesto que es imposible representar el aspecto dinámico, que es el más importante y esencial.

Pero en ésta como en toda otra ciencia, hay que marchar paso a paso y el avance ha de ser progresivo. Especialmente, tratándose de una realidad tan plástica y evasiva como nuestra vida psicológica, es muy importante que no perdamos de vista los delineamientos principales de las diferencias fundamentales. De lo contrario, la incomprendida multiplicidad confunde la mente; la riqueza de los detalles hace desvanecer el conjunto del cuadro y nos impide que comprendamos el significado y valor de las diferentes partes. 

Diagrama 1.





 La Subconsciencia Inferior

Esta región contiene:

a)       Las actividades psicológicas elementales que gobiernan la vida del cuerpo: el psiquismo de células y órganos; la coordinación inteligente de las funciones del cuerpo.

b)       Los diversos instintos y bajas pasiones.

c)       Muchos «complejos» cargados de intensas emociones; el producto de nuestro pasado reciente y remoto, tanto personal como hereditario (impresiones infantiles, tendencias familiares, restos del inconsciente colectivo).

d)       Sueños e imaginaciones de carácter inferior.

e)       Psiquismo inferior y mediumnidad.

f)         Varias manifestaciones morbosas como fobias e ideas obsesionantes.

II - La Subconsciencia Intermedia

Esta región está constituida por los elementos psicológicos similares a los de nuestra consciencia de vigilia y no son fácilmente asequibles. En esta región interna es donde se elaboran nuestras experiencias y en donde se preparan nuestras expresiones futuras y nuestras actividades imaginativas y mentales corrientes.

III - La Subconsciencia Superior o Súper Consciencia

De esta región es de donde recibimos nuestras intuiciones e inspiraciones elevadas, sean ellas artísticas, filosóficas o científicas. En ella se encuentra la fuente del genio y de los estados místicos de contemplación, éxtasis e iluminación. En esta región se encuentran también latentes las energías espirituales y los poderes más elevados.

IV - La Consciencia de Vigilia

Aunque este término no es científicamente exacto, es de uso general y es clara y cómodo para los objetos prácticos; sirve para describir la parte de nuestra personalidad de la que somos directamente conscientes: el flujo incesante de sensaciones, imágenes, pensamientos, sentimientos, deseos, impulsos, que podemos observar, analizar y juzgar.

V - El Yo Normal Consciente

El Yo se confunde muy a menudo con nuestra personalidad consciente, la que acabamos de describir; pero, en realidad, es bastante diferente. Quien tenga alguna práctica en introspección puede comprobar esto sin lugar a duda. Una cosa es el contenido cambiante de nuestra consciencia (sensaciones, pensamientos, sentimientos, etc., ya mencionados) y otra es el Yo, el centro de nuestra consciencia, que los contiene, por así decirlo, y los percibe.

Desde cierto punto de vista, esta diferencia puede compararse con la que existe entre la luz blanca proyectada en la pantalla cinematográfica y las imágenes que se desarrollan en ella. Pero el común de los hombres, y hasta muchos instruidos e inteligentes, no se toman el trabajo de observarse a sí mismos y establecer la distinción, sino que se dejan llevar por la «corriente mental» y se identifican con las oleadas sucesivas que agitan el contenido cambiante de sus consciencias.

VI - El Yo Espiritual

El Yo consciente no sólo está generalmente sumergido en el incesante flujo de elementos psicológicos, sino que, con frecuencia, parece desaparecer y quedar reducido a la nada; como ocurre cuando nos dormimos, o cuando en un sincope perdemos la consciencia, así como bajo la acción de una droga o de la influencia de un hipnotizador. Al despertar, nuestro misterioso yo reaparece, sin saber cómo ni de dónde viene; hecho que, si se examina detenidamente, sorprende y confunde. Esta y muchas otras consideraciones (las que exigirían tiempo y espacio del que no disponemos), nos lleva inevitablemente a admitir que «detrás» o «sobre» el Yo consciente, debe haber un centro espiritual permanente, el verdadero Yo. Este Yo espiritual es fijo e inmutable, no afectado por el flujo de vida psíquica, ni por condiciones corporales. El Yo personal consciente ha de considerarse como meramente el reflejo, una proyección del Yo espiritual en el plano de la personalidad.

Volviendo a nuestra analogía cinematográfica, diremos que el Yo espiritual corresponde al manantial de luz, la lámpara cuya luz blanca se proyecta sobre la pantalla. En nuestro diagrama esa relación se indica por el punto que representa nuestro Yo normal, situado en el centro del campo de nuestra consciencia de vigilia y conectado por una línea de trazos (representando el rayo o hilo descendente) con la estrella situada en la parte superior, que representa al Yo espiritual.

El diagrama nos ayudará a relacionar dos hechos que, a simple vista parecen contradecirse y excluirse el uno al otro, a saber:

   1. La aparente dualidad, la existencia de dos yoes en nosotros. En efecto, prácticamente hablando, es como si existieran dos egos; porque el yo normal, por lo general, prescinde del otro, tanto en la práctica como en teoría, y este otro, el verdadero Yo, es latente y no se revela directamente a nuestra consciencia.
   2. La unidad real e individual del Yo. No existen dos yoes o entidades independientes y separadas. El Yo es Uno, sólo que se manifiesta en diferentes grados de consciencia y de auto comprensión.

El reflejo es distinto del manantial luminoso, pero no tiene realidad en sí mismo; no tiene verdadera sustancialidad autónoma, no es una luz nueva y diferente.

Este concepto de la estructura del ser aunque comprende, coordina y dispone, en una visión integral, todos los datos adquiridos de diversas observaciones y experiencias, nos proporciona un conocimiento más completo del drama humano, de los conflictos y problemas que cada uno de nosotros tiene que solucionar, indica los medios por los cuales los podremos resolver y nos señala el camino de la liberación.

En nuestra vida ordinaria, es decir, como simples personalidades conscientes, estamos limitados y sujetos de mil maneras, presos de mil ilusiones y fantasmas, esclavos de mil demonios internos, llevados de aquí para allá por incontables influencias externas, cegados e hipnotizados por infinidad de influencias engañadoras.

No es extraño que, en tal condición, el hombre se sienta inquieto, descontento e inestable en sus sentimientos, pensamientos y acciones, pues, sabiendo intuitivamente que es Uno, se encuentra «dividido en sí mismo» de tal manera que no se comprende, ni comprende a los demás.

No hay que maravillarse de que, no entendiéndose, no se domine a sí mismo y se vea continuamente envuelto en las redes de sus propios errores y debilidades. Nada de extraño tiene que tantas vidas sean un fracaso, o que estén limitadas y ensombrecidas por numerosas enfermedades mentales y físicas, atormentadas por la duda, el desaliento y la desesperación.

Es explicable que el hombre en su apasionada y ciega persecución de libertad y satisfacción, se revele, a veces violentamente, y trate de acallar sus tormentos internos precipitándose a una vida de actividad febril, excitación constante, emociones violentas y aventuras temerarias.

Veamos si es posible resolver este problema central de la vida, humana y de qué manera podemos curar esta dolencia fundamental del hombre. Veamos cómo puede él mismo liberarse y alcanzar paz, armonía y poder. Ciertamente, la tarea no es sencilla ni fácil; pero los buenos resultados obtenidos por quienes han empleado métodos adecuados y apropiados demuestran que es posible realizarla.

Las etapas para la realización de esta gran obra pueden enumerarse como sigue:

   1. Un conocimiento completo de la propia personalidad.
   2. Dominio de los diversos elementos.
   3. Comprensión del verdadero Yo o, por lo menos, la creación de un centro unificador.
   4. Psicosíntesis: la formación o reconstrucció n de la personalidad alrededor del nuevo centro.

Examinemos ahora cada una de esas etapas sucesivamente.

1 - El Conocimiento completo de la propia Personalidad

Hemos admitido que, para conocernos realmente a nosotros mismos, no basta practicar un inventario de los elementos que constituyen nuestro ser consciente, sino que necesitamos llevar a cabo una extensa exploración de las vastas regiones de nuestra subconsciencia.

Primeramente, debemos descender valientemente a los abismos de nuestra subconsciencia inferior, a fin de descubrir las fuerzas negras que nos engañan y nos amenazan, las imágenes ancestrales o de la niñez, que nos obsesionan y que, silenciosamente, nos dominan, los temores que nos paralizan, los vampiros internos que minan nuestra vida, los conflictos que desgastan nuestras energías. Esto lo podemos hacer gracias al conocimiento y a los métodos del psicoanálisis.

Aunque esa investigación puede hacerla uno mismo, será más fácil sí se cuenta con la ayuda de otros. En cualquier caso, el método debe aplicarse de manera científica, con objetividad e imparcialidad, sin dejarse influenciar por teorías preconcebidas y sin permitir que la encubierta o violenta resistencia de nuestros temores, de nuestros deseos o vínculos sentimentales nos desvíen o nos detengan.

La obra de Freud, y de los que le siguen, generalmente no pasa de aquí; pero, como hemos visto antes, es una limitación arbitraria e injustificada. Es necesario explorar también la consciencia intermedia y la súper consciencia. De esa manera descubriremos en nosotros aptitudes desconocidas, nuestras verdaderas inclinaciones, nuestras elevadas potencias, las que nos impulsan a que les demos expresión, pero las que frecuentemente repelemos y reprimimos por falta de comprensión o a causa de prejuicios o temor.

Descubrimos también la inmensa reserva de energía psíquica indiferenciada que existe latente en cada uno de nosotros, la subconsciencia plástica que tenemos a nuestra disposición, nuestra infinita capacidad para aprender, el fiel servidor interno, capaz de trabajar en nuestro provecho, como así lo hace ya sin que lo sepamos, pero que trabajaría más y mejor si supiéramos apreciar su naturaleza, sus leyes y sus ritmos y cooperáramos inteligentemente con él.

2 - Dominio de los varios elementos de la Personalidad

Después de haber descubierto todos esos elementos, tenemos que tomar posesión de ellos y adquirir el dominio sobre los mismos. El método fundamental, mediante el cual podemos adquirir este dominio, es el de desidentificació n. Este está basado en un principio psicológico central, el que puede formularse como sigue: Estamos dominados por todo aquello con lo cual nuestro Yo llega a identificarse. Podemos dominar y regular todo aquello de lo cual nos desidentifiquemos.

En este principio yace el secreto de nuestra esclavitud o de nuestra liberación. Cada vez que nos identificamos con una debilidad, una falta, un temor, o cualquier otra emoción personal, nos limitamos y paralizamos a nosotros mismos. Cada vez que confesamos: «Estoy desanimado», o «Estoy irritado» nos sentimos más y más dominados y arrastrados por la depresión o la ira. Al admitir esas limitaciones, nos ponemos nosotros mismos las cadenas.

Diagrama 2.








En cambio, si en una situación parecida declaramos: «Una ola de desaliento trata de sumergirme» o «Un impulso de ira trata de dominarme» la situación es muy diferente. Hay entonces dos fuerzas que se enfrentan: de un lado nuestro Yo vigilante, del otro lado, el desaliento o la ira. El Yo no se somete a esa invasión; es capaz de observar objetiva y analíticamente los impulsos de desaliento o de ira; puede buscar su origen, prever sus malos efectos y apreciar su falta de fundamento.

Esto es, con frecuencia, lo suficiente para resistir el ataque de tales fuerzas, dispersarlas y ganar la batalla. Pero, aun en el caso de que el enemigo interno sea momentáneamente más fuerte y consiga, al principio, dominar a la personalidad consciente por la violencia del ataque, el Yo vigilante nunca es realmente dominado. Puede retirarse a una fortaleza más interna y allí prepararse y esperar el momento favorable para el contraataque. Es posible que pierda algunas batallas, pero si no abandona las armas y no se rinde, al final la victoria será suya sin condiciones ni limitaciones.

En efecto, además de repeler uno a uno los ataques que lleguen del subconsciente, podemos aplicar un método más fundamental y decisivo. Podemos atacar las causas profundamente arraigadas, y de esta manera arrancar el mal de raíz. Esta cura radical puede dividirse en dos fases:

a)       La desintegració n de las «imágenes» y «complejos» dañosos.

b)       El dominio y utilización de las energías así liberadas.

El Psicoanálisis ha demostrado que el poder de estas «imágenes» y «complejos» está, principalmente, en que somos inconscientes de ellos, en que no los reconocemos como tales. Una vez desenmascarados y comprendidos, se resuelven en sus elementos y frecuentemente dejan de obsesionarnos. En todo caso somos más capaces de defendernos de ellos.

Para desintegrarlos y disolverlos hemos de emplear el método ya mencionado de objetivación, de análisis crítico y de discernimiento; es decir, observaciones impersonales y desapasionadas, como si se tratara de algo extraño a nosotros mismos, de meros fenómenos naturales, interponiendo un espacio psicológico entre nosotros y ellos; manteniendo esas imágenes o complejos, a cierta distancia, por así decirlo, y entonces considerar tranquilamente su origen, su naturaleza y su estupidez.

Es bien sabido que el exceso de crítica y análisis tiende a paralizar, y hasta a matar, nuestras emociones y sentimientos. Este poder, que frecuentemente se emplea sin discernimiento y perniciosamente en contra de nuestros sentimientos más elevados y poderes creadores, debería emplearse en cambio para librarnos de pasiones, impulsos y tendencias indeseables.

Pero el análisis, y la crítica no son siempre suficientes. Existen en nosotros ciertas fuerzas instintivas, ciertos elementos vitales que no se conquistan con el mero análisis. Son adherencias que, aunque las menospreciamos y condenamos, persisten obstinadamente. Queda, de todos modos, el problema de las energías emocionales e impulsivas que, una vez desprendidas de los complejos o desviadas de sus cauces primitivos, crean en nosotros un estado de agitación y desasosiego y toman un rumbo indeseable. De consiguiente, no hay que dejar esas energías libradas a sí mismas, sino emplearlas en forma que no dañen, o mejor todavía, con fines constructivos para reconstruir nuestra personalidad, para contribuir a nuestra psicosíntesis. Pero para realizar esto debemos empezar por el centro; debemos haber estabilizado y haber dado eficacia al principio unificador y regulador de nuestra vida. Consideremos ahora la tercera etapa.

3 - La Realización de nuestro verdadero Yo, el descubrimiento o la creación de un centro unificador

Apoyándonos en lo que hemos dicho de la naturaleza y poderes del Yo, no es difícil señalar la solución teórica del problema. Lo que debemos conseguir es la expansión de la consciencia personal, unirla con la del Yo espiritual; unir el yo inferior al Superior. Pero esto, que se expresa tan fácilmente en palabras es, en realidad, una tremenda tarea; significa trascender completamente el reino humano y transformarse en un verdadero ser espiritual.

Es una empresa grandiosa; pero, ciertamente, larga y ardua para lo cual no todos estamos preparados. Pero entre el punto de partida en las honduras de nuestra consciencia de vigilia y las brillantes alturas de la realización de nuestro Yo espiritual, existen muchas fases intermedias, muchas mesetas de variadas altitudes, en las cuales el hombre puede descansar y aún habitar temporalmente, si la escasez de sus fuerzas así lo exige, o su voluntad decide no ascender más arriba.

En casos favorables, ese ascenso se realiza, en cierto grado espontáneamente, mediante un proceso de desarrollo interno natural, determinado por las complejas experiencias de la vida; pero frecuentemente este proceso es muy lento; aunque en todos los casos puede ser activado y acelerado considerablemente mediante nuestra acción consciente y deliberada.

Los estados intermedios implican nuevas identificaciones. Las personas que no puedan alcanzar a su verdadero Yo, en su esencia espiritual pura, y hayan de permanecer en la esfera de la vida y de las actividades humanas, deben crear una imagen y un ideal de personalidad perfeccionada ajustada a su condición, grado de desenvolvimiento y tipo psicológico. De consiguiente, crear un ideal alcanzable en su vida presente.

Para algunos será el ideal del artista, que se manifiesta y expresa como creador de cosas bellas, que hace del arte el interés más vital y el principio activo de su existencia, concentrando en él todas sus mejores energías, subordinándole y, si es necesario, sacrificándole, todos los demás intereses y deseos.

Para otros, será el ideal de quien busca la Verdad ; el filósofo, el científico. Aun para otros será un ideal más limitado y personal; pero que también es difícil de alcanzar, el de un padre o una madre perfectos.

Estos «modelos de ideal» implican, como es evidente, relaciones activas con el mundo exterior, con otros seres humanos; es decir, un cierto grado de extraversión.

Tenemos, por otra parte, personas que son extremadamente extraversas y llegan, por así decirlo, a proyectar el centro vital de su personalidad fuera de ellos mismos. Los siguientes son dos ejemplos típicos de esa proyección.

El uno es el patriota ardiente qué se entrega enteramente a su amada patria, la que se convierte en el centro de su vida e interés. Casi todos sus pensamientos y sentimientos están polarizados hacia ese objeto por el que está dispuesto a sacrificar su misma vida. El otro ejemplo es de la mujer que se identifica con el hombre que ama, vive para él y es absorbida por él. La mujer hindú de antaño consideraba a su esposo no sólo como su dueño en la tierra, sino que le adoraba, además, como Maestro, su Gurú, y casi como a su dios.

Esta proyección externa del propio centro, esta excentricidad, en el sentido etimológico de la palabra, no debe ser menospreciada. Aunque no representa el sendero más directo y elevado; puede, a pesar de las apariencias, constituir de momento una forma adecuada de auto realización. En los casos más favorables, el individuo no se sumerge o anula realmente a sí mismo en el objeto externo sino se libera, de esa manera, de intereses egoístas y limitaciones personales; se encuentra a sí mismo por conducto del ideal o ser externo.

Este último viene a ser un eslabón indirecto, pero efectivo; un punto de conexión entre el hombre personal y su Yo Superior, quien se refleja y está simbolizado en ese objeto.

Tenemos luego las personas religiosas, especialmente el místico de tipo devocional, que eligen a Dios como centro de su interés y su amor, considerándolo como un Ser exaltado dotado de sublimes características personales, al que aspiran a unirse.

4 - Psicosíntesis. La formación y reconstrucció n de la nueva Personalidad

Una vez que se ha encontrado o se ha creado el centro unificador, estamos en condiciones de construir una nueva personalidad alrededor del mismo; una personalidad coherente, organizada, unificada. Esta es la verdadera Psicosíntesis. Este proceso tiene también varias etapas. La primera es decidir el plan de acción, formular el programa interno. Debemos visualizar el propósito que debemos alcanzar, es decir, la nueva personalidad que deseamos desarrollar, tabular y obtener una clara comprensión de las diversas tareas parciales que debemos llevar a cabo.

Algunas personas tienen una clara visión de su objeto desde el principio. Son capaces de formar una imagen precisa de sí mismos, tal como desean y se proponen ser. Esta visión es una fuerza y una ayuda; facilita la tarea, eliminando dudas y errores, concentrando las energías, y proporcionando la ayuda del gran poder sugestivo y creador inherente a la «imagen» precisa mantenida ante la visión mental.

Otros individuos, por el contrario, cuya mentalidad está menos desarrollada, y cuya naturaleza psíquica es más plástica; siguiendo espontáneamente indicaciones e intuiciones, más bien que planes definidos, encuentran difícil la formulación de tal programa; la construcción del «modelo» es una labor que les desagrada positivamente. Su tendencia es dejarse guiar por el Espíritu Interno y la voluntad de Dios, dejando que Él decida lo que deben ser. Consideran que llegarán más fácilmente a la meta, si van eliminando el mayor número posible de obstáculos y resistencias inherentes a la personalidad; ensanchando el canal de comunicación con el Yo Superior, por aspiración y devoción, y dejando que actúe el poder creador del Espíritu, en el que confían y al que obedecen.

Ambos métodos son eficaces y cada uno es adaptado al tipo correspondiente. Pero es útil conocer, valorar y utilizar ambos métodos en cierta medida, y de esa manera evitar las limitaciones y exageraciones de cada uno, corrigiéndolo y enriqueciéndolo con elementos tomados del otro.

Así, los que sigan el primer método deben evitar que su «imagen» del ideal sea demasiado rígida; han de estar dispuestos a modificarla o ampliarla, y hasta cambiarla enteramente, si futuras experiencias, más amplia visión o nueva luz indican y aconsejan el cambio. Por otra parte, los que sigan el segundo método, deben guardarse de hacerse excesivamente pasivos y negativos y de tomar como intuiciones y altas inspiraciones ciertos impulsos que, en realidad, son efectos de deseos y fantasías subconscientes. Además, habrán de desarrollar el poder de mantenerse firmes durante las fases inevitables de aridez y oscuridad internas, durante las cuales se interrumpe la comunión consciente con el centro espiritual y la personalidad queda librada a sí misma.

Los «modelos» o «imágenes» de ideal que uno puede crear son muchos; pueden, sin embargo, dividirse en dos grupos principales. El primero comprende a aquellos que tienden a un desarrollo armónico, a la perfección personal y espiritual en todo sentido. Esta clase de ideal es la preferida, principalmente, por el introvertido.

El segundo grupo comprende lo que podríamos llamar «cualidades especializadas» . El propósito, en este caso, es el máximo desarrollo de una facultad, una cualidad o un poder, correspondiente a la línea determinada de expresión o servicio que el individuo haya elegido. El ideal del artista, del líder político, del maestro, del apóstol de una buena causa, etc., son modelos escogidos por los extravertidos.

Una vez que se ha elegido la forma del ideal, empieza la verdadera Psicosíntesis; la formación de la nueva personalidad. Podemos dividir la obra en tres partes principales:

a)       La utilización de nuestras energías, las fuerzas liberadas por el proceso procedente de análisis y desintegració n de los complejos y adherencias subconscientes, y de los poderes, aptitudes y tendencias latentes, pero hasta entonces descuidados o reprimidos, que existen en los diversos niveles internos. Esta utilización demanda la transformació n de muchos de esos elementos y fuerzas. Su plasticidad y mutabilidad fundamental hace esa transformació n posible. Es un proceso que se efectúa constantemente dentro de nosotros. De la misma manera que el calor se transforma en movimiento y energía eléctrica y viceversa, así también nuestros impulsos y emociones se trasmutan en acciones externas o en actividades imaginativas o intelectuales; las ideas despiertan emociones, o se transforman en planes y luego en acción, etc.

En el Yoga del Oriente, en el ascetismo y misticismo cristiano y en las obras de alquimia espiritual, se encuentran importantes enseñanzas y ejemplos en relación con la doctrina y práctica de la transformació n de las energías internas. El psicoanálisis ha contribuido a su vez con algunos aspectos nuevos. Tenemos, pues, elementos suficientes para la formación de una verdadera ciencia de las energías psicológicas, que bien podría llamarse «Psicodinámica» y una técnica adecuada y segura, para producir las transformaciones deseadas en nosotros mismos y en los demás.

c)       La segunda parte de la Psicosíntesis comprende el desarrollo de los elementos que son insuficientes o inadecuados para el objeto que queremos alcanzar. Este desarrollo puede efectuarse de dos maneras: por medio de la evocación directa, autosugestión y afirmación creadora; o por el entrenamiento metódico de las facultades débiles o faltas de desarrollo; un entrenamiento muy similar al empleado en la cultura física, o en el desarrollo de la habilidad técnica, como para tocar el violín, cantar, etc.

d)       La tercera parte de la Psicosíntesis comprende la coordinación y subordinación de las diversas energías y facultades psicológicas en la creación de la jerarquía interna, o sea, la sólida organización de la personalidad. Este orden y régimen internos representan interesantes y sugestivas analogías con las de un estado moderno, con los diversos agrupamientos de los ciudadanos en ciudades, clases sociales, comercios y profesiones, las diferentes categorías de funcionarios municipales, provinciales y estatales.

Tales son, en breve delineamiento, los procesos por los cuales se llega a la Psicosíntesis. Debo , no obstante, hacer presente que las diversas etapas y los varios métodos mencionados están íntimamente correlacionados y no han de seguirse necesariamente el uno al otro en rígida sucesión de periodos o etapas distintas. Hablamos frecuentemente de la «construcción de la personalidad» . Esta analogía es exacta, pero no ha de llevarse demasiado lejos o darle un significado demasiado material o literal. El ser humano viviente no es un edificio en el que primero se construyen los cimientos, luego se levantan los muros y finalmente se cubre con el techo.

La ejecución de un vasto plan interno de Psicosíntesis puede empezar en varios lados y ángulos a la vez, y los diferentes métodos y actividades pueden alternarse inteligentemente, en ciclos más o menos prolongados, de acuerdo con las circunstancias externas y las condiciones internas. Esto puede parecer algo formidable al principio, pero no hay razón para vacilar o acobardarse. Ciertamente, la tarea puede hacerse más fácil con la ayuda de un instructor competente pero, en cambio, por los propios esfuerzos y los propios errores, se adquiere más extenso y profundo conocimiento.

Contando con la instrucción teórica preliminar de los principios psicológicos, las leyes que comprende y la técnica que habrá que aplicar, lo demás es cuestión de práctica, inteligencia e intuición, y estas se desarrollan paralelamente con las necesidades, la constancia o el interés con que llevamos a cabo la empresa.

Si ahora consideramos a la Psicosíntesis en conjunto, con todas sus implicaciones y desenvolvimientos, veremos que no ha de considerarse como una doctrina psicológica particular ni como una simple rutina técnica. Es, principalmente, una concepción dinámica y, me atrevo a decir, dramática, de nuestra vida psicológica; la que presenta como una constante interacción y conflicto entre las muchas y diferentes fuerzas opuestas y un centro unificador que tiende siempre a dominarlas, armonizarlas y utilizarlas.

La Psicosíntesis es, además, una combinación plástica de varios métodos de acción interna; dirigida, primero, al desenvolvimiento y perfeccionamiento de la personalidad y después a la coordinación armónica y unificación cada vez más íntima con el Yo Espiritual. Estas dos fases pueden dominarse «Psicosíntesis personal» y «Psicosíntesis espiritual» respectivamente.

Según sean las esferas de actividad a que se aplique y los diferentes objetos que haya de servir, la Psicosíntesis es, o puede ser:
1 - Un método de autodesenvolvimient o psicológico y espiritual.

Para aquellos que no estén dispuestos a continuar siendo esclavos de sus propios fantasmas internos, influencias externas; ni a someterse pasivamente a la acción de sus energías psicológicas, sino que han decidido ser los dirigentes de su mundo interno.
2 - Un método para curar enfermedades nerviosas y desarreglos psicológicos.

Tal método parece ser necesario cuando la causa del desarreglo es el conflicto, violento y complicado, entre grupos de fuerzas conscientes y subconscientes; o cuando se debe a crisis profundamente arraigadas y atormentadoras (generalmente mal comprendidas y juzgadas por el mismo paciente) que a menudo proceden al despertamiento de la consciencia del alma, o a alguna fase importante del desenvolvimiento espiritual.
3 - Un método de educación integral.

Que tienda no sólo a favorecer el desenvolvimiento de las diversas facultades del niño o del adolescente, sino que le ayude a descubrir y comprender su verdadera naturaleza espiritual y a desarrollar, bajo su guía, una personalidad armónica, eficiente y segura de sí misma.

La Psicosíntesis puede considerarse como la expresión individual de un principio más amplio, de una ley general de interindividualidad y síntesis cósmica.

En efecto, el individuo aislado no existe. Lo sepa o no, tiene relaciones íntimas de interdependencia y subordinación con otros individuos y con la Realidad espiritual y supraindividual. Así, invirtiendo la analogía ya mencionada, cada hombre ha de considerarse un elemento o célula de un grupo humano, el que, a su vez, forma asociaciones con grupos más extensos y complejos: el grupo de la familia, los urbanos y provinciales, las clases sociales; los trabajadores y las asociaciones corporativas y los grandes grupos internacionales y, por fin, la entera familia humana.

Entre esos individuos y grupos se suscitan problemas y conflictos, que son curiosamente similares a los que se suscitan en cada individuo; cuya solución se busca de la misma manera y se corrigen por los mismos métodos que se han indicado para llegar a la Psicosíntesis individual.

Un amplio y concreto estudio de este paralelismo puede, en nuestra opinión, resultar muy iluminador y ayudarnos a descubrir la profunda significación y valor real de tantos ensayos de organización y síntesis de naturaleza práctica o espiritual que se están intentando ahora entre los diversos grupos nacionales, sociales y religiosos.

Desde un punto de vista más amplio y comprensivo, la misma vida universal se nos revela como una lucha entre la multiplicidad y la unidad en forma de esfuerzo y aspiración a la unión. Parece como si percibiésemos que Dios, por medio de su Espíritu, activo en la creación, está tratando de perfeccionarla en orden, belleza y armonía y de unir con lazos de amor a los seres humanos entre sí y a Sí mismo (algunos de ellos deseosos y dispuestos; pero la mayoría todavía ciegos y rebeldes); como si Él estuviese realizando lenta y silenciosamente, pero potente y irresistible, la Suprema Síntesis.

Fuente: Roberto Assagioli

La audacia de vivir

Gestalt La audacia de vivir.

Si tuviera que resumir en una sola expresión cuál es la raíz de todos los males del alma que afligen a la mayoría de las personas que deciden recurrir  a la ayuda terapéutica para atravesar algún momento difícil de su vida,  diría sin dudarlo un instante que es el miedo. El miedo a vivir en todas sus  facetas: miedo al vacío, a no ser queridas, a no dar la talla, a perder lo poco o mucho que creen poseer, a cambiar de trabajo, de casa, de amigos, de vida... En definitiva, el miedo a fluir con el presente, a arriesgarse a lo  desconocido, a morir...

Sin embargo, quien osa vivir plenamente no tiene miedo a la muerte, pues la  muerte se está produciendo instante a instante con el renovarse de las  células, la pérdida del cabello, la irrepetibilidad de una puesta de sol, la fugacidad de los buenos y de los malos momentos, la caída del telón, con o sin aplausos, al acabar cada una de las escenas del guión de nuestra vida.

Toda mi vida, como la de cualquiera que haya intentado conocerse un poco  más, desarrollar en lo posible su potencial, aportar su grano de arena a la evolución general de este planeta y de la conciencia, ha sido una carrera  contrareloj para vencer distintos miedos: a la oscuridad y a la soledad en  la infancia; a no ser adecuado o a carecer de un lugar propio en la  adolescencia; a que no se realizasen nunca los sueños de juventud o a cometer un error irreparable en la elección de mi destino; a no merecer ser amado por el hecho de existir, en los primeros años de vida adulta; a no  conseguir la excelencia en el desempeño de mis diferentes profesiones; a no  dejar una huella tras mi muerte física...

Cuando cumplí 50 años, tuve un sueño que cambió mi vida por dentro, aunque no se produjeron signos externos expectaculares:

"Desde lo alto de una montaña, veo ascender por una de sus laderas a gentes que se precipitan por alcanzar la cima, dándose codazos, sobrecargadas de fardos inútiles, sofocadas y a trompicones... Por la otra, descienden suavemente otras personas, que se entretienen en oler las flores del camino,  disfrutando de cada una de sus vueltas y revueltas, con la mirada dirigida  hacia el mar en el que desembocaba el descenso. Dejo mi mochila de trastos  inútiles y me uno gozoso a esa especie de hermandad del lento caminar que  acabo de descubrir".

Al despertarme, me sentía ligero como el vuelo incesante de las golondrinas, rico como un campo inundado de retama, gozoso como el trino de los pájaros al alba. Muchos miedos empezaron a abandonarme desde entonces a su propio  ritmo; entre ellos, el miedo al compromiso, a perder el tiempo, a entregarme  a cambio de nada, a aceptar una sonrisa gratuita y transparente, a carecer  de lo necesario en la vejez, a no llegar a la vejez... 

En Occidente suele oponerse la vida a la muerte; en Oriente, es más bien el  nacimiento lo opuesto a la muerte, ya que la vida se concibe como un  movimiento perpetuo de cambio: para que nazca el niño, ha de morir el bebé,  y la adolescencia supone la muerte del niño. Cuando muere el adolescente,
nace el adulto. Para que nazca el viejo sabio, han de haber muerto los años de plenitud adulta.

Como dice con sencillez y claridad el escritor y guía espiritual Arnaud Desjardins, en su libro de próxima aparición en castellano, "La audacia de  vivir", (Ediciones La Llave, Vitoria) de donde tomo el título de este   artículo: "Atreverse a vivir es atreverse a morir en cada instante, pero también atreverse a nacer, es decir, franquear las grandes etapas de la existencia, en las que aquel o aquella que hemos sido muere para dar lugar a  otra persona, con una visión del mundo renovada... hasta llegar a la etapa  última del Despertar...". Pero también consiste en vencer todos los miedos a lo que llevamos en nuestro interior": a nuestro demonio y a nuestro ángel internos, a nuestro inconsciente reprimido y a nuestro supraconsciente que espera ser revelado y actualizado. Tal vez, la audacia de vivir suponga simplemente responsabilizarnos de la inmensa libertad que tenemos para ser felices a partir de este mismo instante, sin posponerlo siempre para un mañana que nadie nos ha garantizado.

Muchas personas pueden no darse cuenta de cómo han transformado el miedo  básico a no existir en otras máscaras y mecanismos de defensa. Creen que lo del miedo no va con ellas. Sin embargo, es posible que se reconozcan en uno de sus múltiples disfraces.

1. Hay quienes se apegan al orden, a las normas establecidas, a una concepción de lo justo y lo perfecto, para crearse una realidad ideal y huir de la imperfección del mundo que les rodea y de su propio mundo imperfecto.
Transforman su miedo a "lo que es en cada instante" en la defensa de lo que debería ser, de la "justicia" y de la "perfección".

2. Otras personas se crean un mundo de falsa abundancia y de autosuficiencia, para poder ir de salvadoras y donadoras: huyen del miedo a su escasez básica, que es la necesidad compulsiva de recibir lo que dan.

3. Hay quienes se adaptan al mundo que les rodea, intentando triunfar en él, porque si mirasen dentro se encontrarían con el pánico de no saber quiénes son en realidad. La mirada ajena les cubre el miedo a enfrentarse con su profundo sentido de desvalorización.

4. El victimismo y la envidia que caracteriza a esas personas que siempre se están quejando de lo que no tienen y de lo mucho que tienen los demás puede tapar, en realidad, el miedo a afirmarse sobre sus dos pies y sus propios  recursos, recurriendo constantemente a la compasión y a la ayuda ajenas.

5. Quienes acumulan su tiempo y su energía, viven con el miedo a darse, a gastarse, como si el universo fuese escaso. Se encierran en su propio mundo, temerosos de ser tragados por el mundo de los demás.

6. Los hay cerebrales que sopesan todas las posibilidades antes de tomar cualquier decisión, dudan de su propia duda, por temor a equivocarse, por miedo a fluir ante lo imprevisto. Y los hay que se tiran aparentemente al río con audacia y sin pensar, por miedo a reflexionar y quedar paralizados.

7 Muchas de las personas optimistas, habladoras y joviales que conocemos,  sienten pavor al vacío y al dolor, a las situaciones conflictivas, al lado  problemático de la existencia. Huyen de profundizar en este lado inevitable,  presentando siempre la cara ganadora de la moneda.

8. Hay también quienes huyen de la monotonía -miedo a la cotidianeidad-, en una búsqueda incesante y, a veces, antisocial, de intensidad. Pueden ir de líderes, pero, sin seguidores y sin público, se encontrarían con el vértigo de la falta de sentido de su vida.

9. Por último, los hay también que se entregan con devoción a servir a los demás, olvidándose incluso de su propia hambre y de su propia sed, por miedo a afirmarse tal como son, por miedo a no existir si abandonan su hábito de servicialidad y su necesidad de ser necesitados.

Tal vez esto suene bastante a cualquiera que se haya adentrado en los eneatipos del Eneagrama. Quien no haya tenido la oportunidad todavía de hacerlo, le aconsejo una primera aproximación a través de los reveladores libros de Claudio Naranjo o de un curso introductorio de protoanálisis.

El primer paso para empezar a quitarse los diferentes disfraces del miedo, sería reconocer los objetos que éste codicia y las máscaras con que se cubre. Aceptar los mensajes que nos brinda. Y... tirarse al río de la vida sin flotadores, o más bien, dejar de intentar nadar a contracorriente y de  aferrarse a las ramas de su ribera, pues la corriente nos arrastra irremisiblemente y sólo podemos disfrutar o llenarnos de moraduras y rasguños en nuestro navegar.

Para unas personas será dejar de ahorrar tanto para el futuro y disfrutar algo más del presente; para otras, dejar de despilfarrar su presente en gestos sin sentido y alzar la mirada para ver algo más su horizonte. Habrá quien sentirá que es el momento de abandonar una pareja que le maltrata, de salir de casa de sus padres para quererles desde la perspectiva que da la distancia, de atreverse a dejar un trabajo seguro y mortecino para aventurarse a vivir de aquello que le permite desplegar su creatividad, de dar un salto en su profesión y, abandonando las técnicas-muleta, aventurarse en esa etapa desconcodia de su conciencia que está pujando por expandirse...
Cada cual tiene una sabiduría interna que le dice el qué, el cómo y el cuándo. A veces, sólo se necesita un pequeño acompañamiento, un empujón  definitivo o, simplemente, atreverse a seguir AQUI Y AHORA el impulso del SER que aflora a cada instante.

Quien identifica su miedo principal, puede dejar para el postre sus miedos secundarios. Lo peor es el miedo indeterminado que se convierte en angustia y que, como muy poéticamente expresa F.M. en su libro de relatos "Ciclos" (Ediciones Lengua de Trapo, Madrid, 2000) "El miedo que germina de la semilla abstracta de un desastre intangible establece pactos con la muerte.

Quien los sufre en exceso tiende a hacer de su casa un ataúd y de su soledad  un infierno. Es un temor que estanca. Nos convence de que el desasosiego proviene de un pasado inamovible."

Mi experiencia me dice que el pasado sólo es inamovible si cristaliza en nuestra sangre y en nuestros huesos, convirtiendo nuestro presente en la repetición de un guión. Un guión, a cuyo protagonista -nosotros mismos-  condenamos a morir lenta y repetidamente. Y sólo por no atrevernos a admitir pura y simplemente que somos el guionista, el director y el actor principal de nuestra propia vida, cuando nos decidimos a tener la audacia de vivir. La Vida se convierte entonces en una auténtica Obra de Arte única e irrepetible.

"Boletín de Gestalt", nº 21, 2001 *Gracias Alfonso Colodrón* Mir  

sábado, 26 de junio de 2010

Aritmética azteca

El sistema de cálculo de los Aztecas.

Los aztecas crearon una forma de aritmética para medir y registrar sus tierras.

·  Las indígenas utilizaban un sistema de cálculo muy parecido al actual.

·  Los manuscritos analizados datan de entre 1540 y 1544 aproximadamente.
                                                                 
El mapa de tierras de Oztoticpac, uno de los dibujos de los códices estudiados, utiliza diferentes figuras para definir las dimensiones de las propiedades de los plebeyos y la nobleza cerca de Texcoco, la antigua capital de los aztecas Acolhua.

El mapa de tierras de Oztoticpac, uno de los dibujos de los códices estudiados, utiliza diferentes figuras para definir las dimensiones de las propiedades de los plebeyos y la nobleza cerca de Texcoco, la antigua capital de los aztecas Acolhua. (Foto: Science)

RAAIDA MANNAA

Los aztecas utilizaban su propia forma de aritmética, que incluía bosquejos de corazones, manos y flechas que representaban fracciones para medir parcelas de tierra.

Tal y como los gobiernos modernos requieren inspecciones y registros de la tierra para la imposición de impuestos y contribuciones, los aztecas eran contadores diligentes cuando se trataba de aspectos como la propiedad de la tierra y las transacciones inmobiliarias.
Así lo demuestran las indagaciones de Barbara Williams, miembro del Departamento de Geografía y Geología de la Universidad de Wisconsin-Rock County en Estados Unidos, y María del Carmen Jorge y Jorge, doctora del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, FENOMEC, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Las investigadoras han analizado dos manuscritos que documentan las propiedades agrícolas que poseían los patrones de casas en Tepetlaoztoc, una ciudad-estado del periodo azteca de entre 1540 y 1544 aproximadamente, ubicada a 6 kilómetros del noreste de Texcoco, la antigua capital de los aztecas Acolhua.
Los pictóricos manuscritos, el códice de Santa María Asunción y el códice de Vergara, suman más de 2000 dibujos de propiedades agrícolas de 16 comunidades que tratan importantes asuntos de la tierra y la población de los aztecas Acolhua.
Estos documentos muestran que las áreas registradas fueron reproducidas por un sistema de cálculo indígena que se fundamentaba en una unidad básica de medidas de distancia que utilizaba figuras de corazones, manos y flechas como alternativas a fracciones para medir parcelas de tierra. Los procedimientos, sustitutos de la computación con fracciones, han sido llamados como "aritmética Alcolhua congruente".
Al analizar ejemplos de terrenos cuadrilaterales, y con la hipótesis de que las áreas registradas son resultado de los cálculos indígenas, las investigadoras hallaron que 60% de los valores de las áreas pueden ser reproducidos exactamente a través de cómputos.

El estudio de las dimensiones de los terrenos agrícolas de los aztecas Acolhua desenreda algunos misterios de los cálculos de la aritmética azteca, mostrando, por ejemplo, que los cómputos con fracciones indígenas eran semejantes a nuestros mecanismos modernos para convertir minutos en horas, pulgadas en pies, entre otros.
La recopilación más completa que existe de escritos indígenas pertenece a la aritmética de origen azteca.

Fuente: 'SCIENCE'


viernes, 25 de junio de 2010

Estafa

La crisis, una Estafa detrás de otra.

Fuente: Redactado por el Catedrático de Málaga Juan Torres
La Real Academia Española de la Lengua define de dos modos el verbo estafar.

Como pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños y con ánimo de no pagar.

Y en sentido jurídico, como cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio.


1.- Por eso yo creo que el término de estafa es lo que mejor describe lo que han hecho continuadamente los bancos, los grandes especuladores y la

inmensa mayoría de los líderes y las autoridades mundiales antes y durante la crisis que padecemos.


Los Estados le dieron a los bancos privados el privilegio de crear dinero emitiendo deuda con la excusa de que eso era

necesario para financiar la actividad de las empresas y los consumidores. Pero en los últimos treinta años, la banca

internacional multiplicó la deuda para financiar los mercados especulativos y para ganar dinero simplemente comprando y

vendiendo más dinero, y no para financiar a la economía productiva.

Esta es la primera estafa.


2.- Para disponer de recursos adicionales a los que le depositaban sus clientes, la banca ideó formas de vender los contratos de deuda y los

difundió por todo el sistema financiero internacional.

Pero al hacerlo, ocultaba que millones de esos contratos no tenían las garantías mínimas y que al menor problema perderían todo su valor, como

efectivamente ocurrió. Actuando de esa forma y tratando de elevar cada vez más la rentabilidad de sus operaciones, la banca fue asumiendo un riesgo

cada vez mayor que ocultaba a sus clientes y a las autoridades y que transmitía al conjunto de la

economía.

Esta es la segunda estafa.



3.-- Para llevar a cabo esas estafas, la banca recurrió a las agencias de calificación que actuaron como sus cómplices corruptos engañando

sistemáticamente a clientes y autoridades indicando que la calidad de esos productos financieros era buena cuando en realidad sabían que no era así y

que, por el contrario, se estaba difundiendo un riesgo elevadísimo porque eran, como se demostró más adelante, pura basura financiera.

Esta es la tercera estafa.



4.- Los grandes financieros consiguieron que los bancos centrales fueran declarados autoridades independientes de los

gobiernos con la excusa de que éstos podían utilizarlos a su antojo y de que así era mejor para lograr que no subieran

sus precios. Sin embargo, lo que ocurrió fue que con ese estatuto de "independientes" los bancos centrales se pusieron

al servicio de los bancos privados y de los especuladores, mirando a otro lado ante sus desmanes.

Y así, en lugar de combatir la inflación permitieron que se diera la subida de precios de la vivienda quizá más alta de toda la historia y constantes

burbujas especulativas en numerosos mercados. Y lejos de conseguir la estabilidad financiera lo cierto fue que durante su mandato "independiente"

también hubo el mayor número de crisis financieras de toda la historia.

Esta es la cuarta estafa.



5.- Para generar fondos suficientes para invertir en los mercados especulativos cada vez más rentables, los bancos y

grandes financieros lograron, con la excusa de que eso era lo conveniente para luchar contra la inflación, que los

gobiernos llevaran a cabo políticas que

-redujeran los salarios y aumentaran así los beneficios de dichos bancos (que en su mayor parte van a Ahorro en lugar de al Consumo como le
 pasa a los salarios),y la progresiva privatización de las pensiones y de los servicios públicos.
Esta es la quinta estafa.




6,- Cuando el riesgo acumulado de esa forma estalló y se desencadenó la crisis, los bancos y los poderosos lograron que los

gobiernos, en lugar de dejar caer a los bancos irresponsables, de encarcelar a sus directivos y a los de las agencias de

calificación que provocaron la crisis, por lo contrario, les dieran o prestaran a bajísimo interés varios billones de dólares y euros de ayudas con la

excusa de que así volverían enseguida a financiar a la economía. Pero en lugar de hacer esto último los bancos y

grandes financieros usaron esos recursos públicos para sanear sus cuentas, para volver a tener enseguida beneficios o

para especular en mercados como el del petróleo o el alimentario, provocando nuevos problemas o que en 2009 hubiera 100 millones de personas

hambrientas más que en 2008.

Esta es la sexta estafa.



7.- Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se

colapsara y para ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse.

Como los bancos centrales están dominados por ideas liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron

adecuadamente a los gobiernos, como sí habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los

bancos privados quienes financiaran su deuda.

Así, éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo

colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%

Esta es la séptima estafa.



8.- Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a

propagar rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo

que los gobiernos tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo

en grandes dificultades a las economías nacionales.

Esta es la octava estafa.



9.- Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su

poder en los organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la

Unión Europea, han aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo les permitan obtener

beneficios todavía mayores y más fácilmente:

-reducción del gasto público para fomentar los negocios privados,
-reformas laborales para disminuir el poder de negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc...


Afirman que así se combate la crisis pero en realidad lo que van a producir es todo lo contrario porque es inevitable que con esas medidas caiga aún

más la actividad económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y "el combustible" que los sostiene.

Esta es la novena estafa.



10.- Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que estaban

completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que acabarían con el secreto

bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin

límite con tal de ganar dinero...

Pero lo cierto es que no han tomado ni una sola medida, ni una sola, en esa dirección.

Esta es la décima estafa.



11.- Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de

- exigirle esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía.

- mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para

que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó.

Gracias a ello, éstos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras que cae la renta de los

trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios.

Esta es la undécima estafa.



12.- Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario

Internacional, de las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse

y se le dice que todo lo que está ocurriendo es inexorable, y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero.

Esta es la duodécima estafa.



13.- Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o

momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella

haciendo unas cuantas reformas laborales o financieras.


Nos engañan porque en realidad vivimos desde hace decenios en medio de una convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social. La verdad es que cada vez
hay un mayor número de seres humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres,
que se acelera la destrucción del planeta,que los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas,
que la democracia existente apenas deja que la ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los
poderosos se empeñan en imponer los valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad.
Esta es la decimotercera estafa.


Lo que ha ocurrido y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis es esto: una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de ella

- hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola,

- hasta que no les obligue a dar cuentas de sus fechorías financieras y

- hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.


jueves, 24 de junio de 2010

Taoismo y los sonidos curativos

Los seis sonidos curativos nos ayudan a limpiar todas las toxinas y el estrés acumulados en la membrana que los rodea y nos ayudan a potenciar las buenas vibraciones de los órganos reforzando las energías positivas.

Curan los órganos al equilibrar sus funciones personales con el resto de sistema interno. Cada sonido puede realizarse desde cualquier posición pero hay que hacer los 6 sonidos seguidos y por el orden que exponemos. El detalle más importante es sentir cualquier energía negativas para poder transformarla en fuerza vital positiva.

Es Importante: a) Repetir cada sonido 3, 6, 9, 12, 24, ó 36 veces, hasta notar que el aire que sale de nuestra boca al emitir el sonido es frío. b) No olvidar después de cada sonido respirar hacia el órgano y sonreírle, a fin de no dejarlo débil. c) Al principio, hasta sentirte seguro puedes emitir el sonido hacia el exterior, pero es aconsejable que envíes el sonido al órgano (sin voz), a fin de que este reciba el máximo de energía curativa.

Empezamos. Ojos semicerrados o cerrados y la atención puesta en el órgano.

1. - PULMONES: Pon la lengua detrás de los dientes cerrados y con una exhalación lenta y prolongada, haz un sonido SSSSSSS (Labios estirados como una falsa sonrisa, o el pitido de la olla exprés). Al tiempo que sueltas el aire eliminas la tristeza, la depresión.Si te viene a la mente en ese momento una situación o persona que te produce la tristeza o la depresión, no lo apartes de tu mente, sino piensa en ello mientras haces el sonido para eliminar la situación o limpiar la tristeza de la persona.En el intervalo respira hacia los pulmones y sonríe llenándolos de luz blanca. Siente la virtud del valor, y el ánimo.

2.- RIÑONES: Forma una O con los labios como si soplases la vela de cumpleaños y con una exhalación lenta y prolongada emite el sonido UOOOOOO, al tiempo que eliminas el miedo, e inseguridad. Si te viene a la mente en ese momento una situación o persona que te produce miedo e inseguridad, no lo apartes de tu mente, sino piensa en ello mientras haces el sonido para eliminar el miedo de la situación. Durante los periodos de descanso respira a los riñones y sonríeles mientras les envías una luz azul brillante. Siente la virtud de la Bondad y Paz.

3.-HÍGADO: pon la lengua junto al paladar y con una exhalación lenta y prolongada, haz un sonido SSHHHHHHHHHHHH, Al tiempo que eliminas la rabia, la ira la cólera, la agresividad. Si te viene a la mente en ese momento una situación o persona que te produce la rabia, cólera o agresividad, no lo apartes de tu mente, sino piensa en ello mientras haces el sonido para eliminar el vicio de la situación o persona.Durante los periodos de descanso respira hacia el hígado y sonríe al tiempo que lo rodeos de una luz verde brillante. Siente la virtud de la Amabilidad.

4.-CORAZÓN: Con la boca completamente abierta colocando la punta de la lengua detrás de los dientes inferiores haz una exhalación lenta y profunda al tiempo que produces el sonido HAUUUU y eliminas el orgullo, el odio, la soberbia, la impaciencia, la prisa.Si te viene a la mente en ese momento una situación o persona que te produce el vicio que estás eliminando, no lo apartes de tu mente, sino piensa en ello mientras haces el sonido para eliminar el odio, orgullo, etc. de la situación o de la persona.

Durante los períodos de descanso respira y sonríe al Corazón al tiempo que lo rodeos de una luz roja brillante. Siente la virtud del Amor, y la Felicidad.

5-BAZO: Pon otra vez la lengua junto al paladar haz una exhalación lenta y profunda al tiempo produces el sonido HUUUUU ( desde la garganta como el sonido de "Gerona") y eliminas la preocupación.
Si te viene a la mente en ese momento una situación o persona que te produce preocupación, no lo apartes de tu mente, sino piensa en ello mientras haces el sonido para limpiar la situación o la persona..
Durante los períodos de descanso respira y sonríe al Bazo al tiempo que lo rodeos de una luz amarilla brillante y sientes la virtud de la Belleza que potenciará positivamente este órgano.

6.-TRIPLE CALENTADOR: Si es posible haz este ejercicio tumbado.
Con la boca abierta exhala lentamente el aire mientas haces el sonido HIIIIIIIIIIIIII Cuando pares para exhalar, trata de imaginar un rodillo grande que va aplanando el pecho, el estómago y el abdomen, y siéntete vacío ( es como cuando aplastamos con la mano una bolsa de plástico para guardarla. Sonríe al triple calentador. Esto equilibrará todas la energías activadas por los demás sonidos y relaja el cuerpo en general.

Si haces estos ejercicios antes de dormir notarás el sueño mucho más profundo y fácil de conciliar ya que la sensación que produce es de quedarte vacía y profundamente relajada.
Con la práctica diaria de estos ejercicios, comprobarás como las energías emocionales negativas tiene pocas posibilidades de crecer. Es bueno dedicar un poco de tiempo, a tirar basura emocional y te encontrarás mucho mejor si sabes transformar la energía negativa en fuerza vital positiva.

Autovacuna contra el cáncer

Investigaciones y experimentos del doctor Jacinto Convit.

Prueban la autovacuna contra el cáncer.


Jacinto Convit, científico venezolano.
El llamado doctor de la lepra, Jacinto Convit, a sus casi 97 años (1913), es el director del Instituto Nacional de Biomedicina y es considerado como unos de los cinco científicos latinoamericanos que cambiaron al mundo por su incansable lucha contra la lepra y la leishmaniasis.

Éste eminente científico venezolano aún sigue atendiendo su consulta y trabaja en el desarrollo de la autovacuna contra el cáncer, hallazgo que ha llamado la atención de la prensa internacional.

-¿Le parece correcto decir que su estudio es una vacuna contra el cáncer?
 
-No, en realidad debería llamarse la autovacuna, porque pareciera que es un tratamiento preventivo y no es así; esto solo puede ser aplicado a los enfermos con cáncer.

-¿Si no es preventiva, entonces de qué se trata?

-Es una vacuna curativa hasta tanto siga siendo objeto de estudio y analicemos las evaluaciones y resultados posteriores. Tenemos tres años haciendo un seguimiento a los pacientes que vienen al instituto de Biomedicina, pero estos procesos no pueden ser simples ni acelerados.

-¿Qué efectos produce la autovacuna en los pacientes con cáncer?
 
-Para empezar, el tratamiento es una combinación de una porción de células cancerígenas procesadas e inactivas del paciente, junto con el componente BCG. Al aplicarla hemos notado una estimulación inmunológica al organismo para localizar las células tumorales y en algunos casos, neutralizarlas.

-¿Hay alguna mejora o respuesta tangible en los enfermos?

-Al aumentar o estimular la condición inmunológica de por sí mejora el estado de salud en cualquier paciente. Los efectos secundarios son mínimos, tan solo una reacción cutánea (inflamación) donde es aplicada la inyección. Son tres vacunas en un periodo de 18 semanas.

-¿El proceso es un equipo entre los oncólogos y ustedes (Infectólogos -científicos) ?

-Eso es lo ideal, trabajar en línea, porque los oncólogos son los tratantes del paciente. Además, cada persona tiene su médico y por eso nosotros requerimos un informe autorizado, siempre que sea esta la voluntad del enfermo.

-¿Quiénes califican para aplicarse la autovacuna?

-Cada caso es diferente, depende del avance de la enfermedad, pero al requerirse las células cancerígenas del propio paciente, hemos avanzado más rápido en los de cáncer de mamas, estómago y cerebrales. Ninguno es descartable.

-¿Es recomendable la autovacuna mientras se aplican químio o radioterapias?
 
-Por eso es importante que los especialistas oncólogos sepan de nuestro trabajo y sea una mancomunidad de criterios y esfuerzos. Para la autovacuna sería más conveniente no aplicar la quimioterapia ya que sus efectos colaterales son más fuertes en el sistema inmunológico del paciente. Sin olvidar que cada caso es distinto.

-¿Cuánto vale la autovacuna contra el cáncer?
 
-Es gratuita, absolutamente. El costo para nosotros podría decirle que son quizás entre 5 y 10 dólares cada una. El proceso lo estudiamos y aplicamos en el Instituto Nacional de Biomedicina (Caracas).

-¿El estudio podría ser patentado por un laboratorio?

-No, porque se hace con las células de cada enfermo. Tampoco se hizo este estudio científico para ganar dinero.

-¿A usted le gustaría optar por un Premio Nobel de Medicina?

-Sería una falta de consideración de mi parte decir que no me agradaría tal distinción, pero le puedo asegurar que ganar algún premio no me quita el sueño.

-¿Algún mensaje para los estudiantes de medicina científica?

-Hay que estudiar e investigar mucho y hay que pensar bastante. Debemos evitar que la medicina se convierta en un campo solo de dinero, y no olvidar que es también una profesión humanista.
 
Fuente diario Panorama.

El caballo aliado de la salud humana

Equinoterapia.

El caballo estuvo durante siglos unido estrechamente a las personas, llegando a ser parte importante de la vida de los hombres.Además de la compañía que nos hacen cuando cabalgamos solitariamente por los campos o prados, el caballo es un animal muy inteligente que pareciera entendernos cuando le hablamos o tratamos de expresarnos de alguna forma, lo cual permite establecer un estrecho vínculo entre el jinete y el caballo.

Esto es lo que sucede en tratamientos de equinoterapia para niños autistas donde vemos que un animal entrenado se muestra más sensible con los niños discapacitados, incluso hasta reconoce las limitaciones físicas y mentales de ellos y es capaz de actuar en consecuencia para no asustarlos.La equinoterapia consiste en el uso de caballos para la rehabilitación física y emocional de niños y adultos con autismo, trastornos neuromotores, síndrome de Down, parálisis cerebral, alteraciones de la conducta, problemas de concentración, síndrome de Rett, hiperquinesia y otros diagnósticos.

Además de los beneficios que tienen que ver con la integración sensorial, el equilibrio, aumentar la concentración, la autoconfianza, la autoestima y la interrelación social.Cuando una persona que está postrada en una silla de ruedas monta a caballo estaría ejercitando los mismos músculos que si estuviera caminando.

Su efecto terapéutico se basa en que el caballo transmite al paciente una determinada cantidad de vibraciones a través del movimiento rítmico de la marcha del animal. Estas vibraciones pasan a través del cuerpo del paciente y actúan sobre el cinturón pélvico, la columna vertebral y los miembros inferiores lo cual resulta un gran estimulo fisiológico que regula la tonificación muscular y favorece la coordinación del movimientoEl trabajo de rehabilitació n es apoyado, además, con la combinación de actividades como el dibujo, los juegos didácticos y la música.

Sebastian Rossi