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sábado, 11 de septiembre de 2010

Salvador Allende

En este tiempo dónde se proclama la muerte de la historia que es una manera de borrar paulatinamente la conciencia y de anular la identidad nacional en este juego de  globalización que solamente mantiene las "sagradas" tradiciones de las familias imperiales que integran el Club Bildenbeg. Es momento de hacer una pausa para traernos a la memoria la imágen y obra que hizo de  Chile, hasta la intrusión de los  yankes, una nación socialista que  fue elegida por el pueblo en un auténtico juego democrático. Ahora ala  distancia, recuerdo haber visto por tv como se bombardaba la La Moneda lo cual es decir  asesinar la soberanía de una nación que lícitamente había elegido vivir en justicia social y no en un sistema demagógico que fomenta la corrupción.
Al memento de reflexionar digo que no hay sociedad justa cuando esa sociedad permite la especulacion, recordemos que en Uruguay  se ha tirado leche por reclamos sindicales olvidándose que el mundo tiene a miles y miles de personas que se mueren de hambre.
Espero que se revise la obra de Salvador Allende en esta actualidad en la  cual un multimillonario comanda la nación hermana.
Abre el ojo.
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Chile conmemora 37 años de la muerte y derrocamiento de Salvador Allende.

Como todos los años los chilenos conmemoran el aniversario de la muerte del ex presidente socialista, Salvador Allende. Movimientos sociales, sindicatos y partidos de izquierda estarán en La Moneda para colocar ofrendas florales al monumento de Allende. Esta vez el presidente de Chile no asistirá a los actos, sino estará en un concierto para los 33 mineros atrapados.


Chile conmemora este sábado el aniversario 37 del golpe militar de 1973, que derrocó al entonces presidente Salvador Allende, e instaló una cruenta dictadura de 17 años que dejó heridas difíciles de cerrar.

Tras la muerte de Allende, que murió en el bombardeo al Palacio La Moneda el mismo 11 de septiembre, su figura continúa viva. Fue un hombre que luchó por los derechos humanos y la igualdad social del pueblo chileno.

El 11 de septiembre de 1973 la dictadura se hizo Gobierno por 17 años que marcaron el destino del pueblo chileno. Bajo este mandato militar se reportaron miles de desapariciones, torturas y violaciones a los derechos humanos.

El 4 se septiembre de 1970 la victoria de la coalición de partidos progresistas chilenos, conocida como la Unidad Popular (UP), lleva a un socialista a la Presidencia. No obstante, muchas personas se opusieron a que los elegidos por el pueblo ejercieran el poder.

Conmemoraciones.

Desde que se recuperó la democracia, cada 11 de septiembre en La Moneda se realiza una ceremonia por los caídos en el palacio presidencial. Además de Allende el día del golpe murieron varios de sus colaboradores y jóvenes voluntarios de su equipo de seguridad.

Se tiene previsto que, como cada año, los partidos de izquierda realicen un homenaje al ex presidente socialista Salvador Allende ante su monumento, que se encuentra frente a La Moneda, y entreguen ofrendas florales.

Estas organizaciones que apoyan la lucha de Allende por su pueblo, llevarán a cabo velorios en sitios emblemáticos durante el golpe y la dictadura, como el Estadio Nacional y antiguos centros de tortura de la policía secreta.

Las Fuerzas Armadas también conmemoran con actos religiosos el recuerdo a sus caídos. Mientras que los familiares de desaparecidos y ejecutados, así como antiguos prisioneros políticos, convocaron una marcha desde el centro de Santiago hasta el cementerio general, donde se levanta un monumento en memoria de las víctimas.

La convocatoria de este año, que cuenta con el respaldo de sindicatos y organizaciones sociales, "en demanda de un país más justo y democrático", tiene como elemento adicional la solidaridad con la treintena de presos mapuche en huelga de hambre desde hace dos meses.

"Esperamos que no se produzcan incidentes de ningún tipo, ya que no debemos olvidar que es un momento para reflexionar y conmemorar a nuestras víctimas", manifestó la vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Mireya García.

La Intendencia (Gobernación) Metropolitana autorizó la marcha.

Esta vez el mandatario chileno, Sebastián Piñera, quien no descartó durante su campaña que contrataría a ex colaboradores de Pinochet, no estará en Santiago para la conmemoración del derrocamiento y muerte de Allende, sino en la norteña región de Atacama, para asistir a un concierto de la Orquesta de Cámara de Chile dedicado a los 33 mineros que permanecen atrapados desde hace un mes en un yacimiento de 700 metros de profundidad.

Mil días de Gobierno popular

Mil días duró su Gobierno y el registro de su voz, mientras resistía el golpe militar en el palacio presidencial, profetizaba su muerte.

"Pagaré con mi vida la lealtad del pueblo", son algunas de las últimas palabras de Salvador Allende, dirigidas por radio al pueblo chileno, durante las seis horas de asedio. Se inmoló por un sueño de libertad y de justicia social para los más pobres.

Allende, el primer presidente socialista de Chile, ganó las elecciones en septiembre de 1970. Horas después de su victoria llamó a la consolidación de un gobierno independiente, socialista y revolucionario.

El compañero presidente, como le llamaba cariñosamente el pueblo, eliminó el latifundio y reformó las estructuras del Estado. Se atrevió a nacionalizar la vital explotación del cobre, que rentabilizaba una multinacional estadounidense. Con estas medidas, molestó a Estados Unidos y a la oligarquía chilena, pues canalizó los beneficios de los recursos naturales al servicio del pueblo.

Salvador Allende tuvo que afrontar diversas huelgas e intentonas golpistas promovidos por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, en inglés). El llamado tanquetazo, en junio de 1973, fue neutralizado tres meses antes del golpe militar que acabó con su vida.

Fuente: TeleSUR

viernes, 10 de septiembre de 2010

La explotación sexual de la mujer

Tratas de personas.

Con un engaño te pueden llevar a la esclavitud.
El MIDES lanzó una campaña de sensibilización sobre tráfico de personas con fines de explotación sexual.

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) presentó un proyecto para la elaboración de una política pública sobre trata de mujeres, niñas, niños y adolescentes con fines de explotación sexual-comercial que será financiado mayoritariamente por la Unión Europea.

La trata de personas con fines de explotación sexual consiste en captar, transportar y retener a personas en beneficio de una red criminal que tiene como objetivo el lucro. Uruguay es país de origen, tránsito y destino de estas personas que son tratadas como objetos.

Existen factores de vulnerabilidad que son utilizados por las redes para captar y someter a sus futuras víctimas, como: la violencia doméstica, el abuso sexual en la infancia, la situación de calle, el trabajo infantil, la pobreza y la exclusión. Todas son situaciones de vida que deterioran la autoestima y la autonomía de las personas exponiéndolas a eventuales abusos de poder.

Para atacar esta problemática se presentó un plan que será implementado por Inmujeres con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores y la organización Foro Juvenil. El objetivo de este acuerdo interinstitucional será sistematizar todos los casos de trata que lleguen al sistema judicial y ofrecer atención a las víctimas. Otro aspecto que se abordará en el futuro es la elaboración de un protocolo de intervención para actuar de forma correcta y sin perjudicar a las víctimas.

El 10 de mayo se realizó la presentación de este plan y de la publicación, "La trata de mujeres con fines de explotación sexual comercial en el Uruguay. Caminos recorridos hacia la construcción de una política pública", fruto del trabajo articulado de Inmujeres y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En dicha publicación se realizó una conceptualización de la temática y su interrelación con la migración, la violencia de género y la prostitución, desde un enfoque de género, generaciones y derechos. También se incluye la normativa nacional e internacional, se rest el aporte de la OIM a la lucha I tra la trata de personas en Uruguay se resaltan los principales hitos desde el 2005 a la actualidad.

La publicación contiene una sistematización del trabajo real do en el marco de la mesa interi titucional sobre trata de mujeres con fines de explotación sexual-comercial. Esta mesa fue instalada por Inmujeres en 2008 con el objetivo de iniciar un diálogo interinstitucional y elaborar una política pública para el abordaje de la problemática.

Por más información se pi de llamar al Instituto Nacional las Mujeres al (02) 400 03 02.*


Fuente: Infomides.

El BRIC reclama por un nuevo orden

Estos días se reunen los líderes BRIC (Brazil, Rusia, India y China) en una de esas reuniones multilaterales tipo G que tanto gustan a nuestros líderes políticos. Durante estos días, veremos muchas sonrisas, muchas reuniones, muchas propuestas y, por supuesto, muchas fotos.

No obstante, ahora los países miembros del BRIC hay que tomarles en serio. Como vemos, su presencia en la economía mundial sigue creciendo y, especialmente en estos momentos de dificultades económicas y financieras mundiales, su participación en la economía mundial es decisiva. Excepto Rusia en estos momentos, son los que más están crecimiento, con más reservas, con deuda pública por los suelos, con más crecimiento en exportaciones, con más emisiones de carbón, y muchos otros mases.

Lo que no está tan claro es si deberíamos tomar muy en serio las reuniones del BRIC si siguen el camino de las otras reuniones multilaterales que ya existen; la G7, la G8, la G20, las del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y las innumerables reuniones entre los países miembros de la Unión Europea.

Fuente: 1260dias.wordpress.com

Lectura del pensamiento es posible

Logran "leer" pensamientos con electrodos.

Científicos en Estados Unidos crearon una técnica con la cual lograron traducir señales cerebrales en palabras utilizando microelectrodos sobre el cerebro.


Los microelectrodos se colocan bajo el cráneo sin penetrar el cerebro.

El avance, afirman los investigadores de la Universidad de Utah, podría eventualmente permitir a pacientes severamente paralizados -como aquéllos que sufren el llamado síndrome de "encerramiento"- poder comunicarse con sus pensamientos.

El método utiliza dos rejillas de 16 microelectrodos que se implantan debajo del cráneo, pero sobre el cerebro, sin necesidad de penetrar el órgano.

"Logramos descifrar palabras habladas utilizando sólo las señales del cerebro con un aparato que promete, a largo plazo, poder utilizarse con pacientes paralizados que no pueden hablar" expresa Bradley Greger, profesor de bioingeniería de la Universidad de Utah.

Traductor cerebral

Los científicos colocaron las rejillas en los centros de habla en el cerebro de un voluntario que sufría crisis epilépticas severas.

El paciente ya había sido sometido a una craneotomía -el retiro temporal parcial del cráneo- para que los médicos pudieran colocar electrodos convencionales con el fin de localizar la fuente de sus convulsiones y detenerlas quirúrgicamente.

Con las rejillas de microelectrodos experimentales, los científicos registraron las señales cerebrales del paciente cuando éste leía repetidamente cada nombre de una lista de 10 palabras "útiles" para una persona con parálisis: sí, no, caliente, frío, hambre, sed, hola, adiós, más y menos.

Después el paciente repitió las palabras a la computadora y ésta logró ubicar las señales cerebrales que pertenecían a cada palabra con entre 76 y 90% de precisión.


Los microelectrodos (rojo) fueron colocados en un paciente epiléptico.

Los investigadores subrayan que ésta es sólo la primera fase de la investigación, y que el método necesita perfeccionarse, pero en algunos años se podrían llevar a cabo ensayos clínicos con personas que no pueden hablar debido a parálisis u otros trastornos.

"Ésta es una prueba de concepto" dice el profesor Greger.

"Logramos demostrar que estas señales pueden leer lo que la persona está diciendo con posibilidades superiores al azar".

"Pero necesitamos poder ahora demostrarlo con más palabras y con más precisión para que este método pueda ser realmente útil para un paciente" agrega.

Además de los pacientes con síndrome de encerramiento, el científico cree que también podrían beneficiarse con esta técnica las personas paralizadas a causa de un derrame cerebral o quienes sufren la enfermedad de Lou Gehrig, por ejemplo.

Según el profesor Greger, "incluso si podemos darles a estos pacientes unas 30 o 40 palabras para comunicarse, eso significaría una mucho mejor calidad de vida".

Otra ventaja de la técnica es que no hay necesidad de penetrar el cerebro debido a que los minielectrodos se colocan sobre la superficie del órgano.

Los electrodos convencionales ya se utilizan, implantados en el cerebro, para ayudar a personas paralizadas a controlar el movimiento de extremidades, pero son demasiado grandes para penetrar otras áreas de materia cerebral, como la encargada del habla.

En el caso del paciente con epilepsia, los minielectrodos fueron colocados sobre el área de Wernicke, sobre el oído izquierdo, una zona que actúa como "traductor" del lenguaje para el cerebro.

Los científicos subrayan, sin embargo, que como la técnica sólo ha sido probada con este único paciente hacen falta más investigaciones antes de que pueda ser puesta en práctica en la clínica.

El estudio, que aparece publicado en Journal of Neural Engineering (Revista de Ingeniería Neural), fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud y la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos.

Fuente: http://www.bbc.co.uk

El dinosaurio con joroba decubierot en cuenca

"Pepito" ilumina a los paleontólogos.

El dinosaurio carnívoro y con joroba descubierto en Cuenca modifica algunas tesis que hasta ahora sostenían los expertos.

"Pepito", el dinosaurio con joroba descubierto en el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), ya tiene casa: el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. Este «Concavenator corcovatus» («el cazador jorobado de Cuenca»), un dinosaurio carnívoro del Cretácico Inferior de esqueleto articulado, fue presentado ayer, en un acto que sirvió de marco al anuncio de las intenciones del Ministerio de Ciencia y de la comunidad autónoma de construir un centro paleontológico en la provincia de Cuenca.

El ejemplar mide seis metros de alto y podría tener más de 125 millones de años, tal y como expuso en la presentación Francisco Ortega, investigador del departamento de Física Matemática y de Fluidos de la Facultad de Ciencias de la UNED y autor del estudio publicado en la revista «Nature». Se trata del dinosaurio más completo hallado hasta ahora en la península Ibérica. Descubierto hace siete años, desde hace tiempo se trabajaba en su restauración.

A juicio de Ortega, el ejemplar se conserva de forma «exquisita» gracias a las características del yacimiento de Las Hoyas. «Está preservado entero, tiene restos de impresiones de cómo era su piel, tiene impresiones de elementos musculares, una serie de detalles que no son habituales en los dinosaurios que conocemos», indicó el experto.

Ortega precisó que en los restos se aprecian, entre otros elementos, la estructura de las escamas de la pata, la columna vertebral, las costillas, la caja torácica, el cráneo e incluso los restos de su última comida. Todo esto ha permitido «aportar una serie de ideas que modifican lo que ya sabíamos de otros grupos de dinosaurios y del grupo al que él pertenece». El catedrático destacó que se ha podido identificar en sus brazos unas estructuras que constituyen un estadio ancestral de las plumas, unas estructuras que «ya tienen las aves modernas». Según Ortega, con este hallazgo se agrega más información a la relación dinosaurios-aves y se alimenta la idea de que «las aves son el grupo de dinosaurios que sobrevivió a la extinción».

De otra parte, el investigador hizo hincapié en la joroba del «Concavenator corcovatus» y señaló que «dos de las vértebras del dinosaurio, delante de la pelvis, se proyectan hacia arriba generando una elevación del contorno del animal que no conocíamos en ningún otro dinosaurio». Aunque no está determinada la utilidad de la misma, se piensa que podría funcionar como reserva de grasa, elemento de comunicación entre animales de la misma especie o tener otras funciones, aunque las típicas -indicó Ortega- son de termorregulación, para aumentar la superficie corporal del animal.

Enfatizó el responsable de la investigación que este hallazgo ha permitido reconstruir la historia del grupo de dinosaurios al que pertenece: los «Carcharodontosaurus». «Siempre se había pensado que eran formas gigantescas típicas de América del Sur y ahora sabemos gracias a "Pepito" que los "tiranosaurios del Sur" tuvieron su origen, sus antecedentes, en Europa, y "Pepito" es uno de ellos».

Otro de los responsables del estudio, José Luis Sanz, incidió en la riqueza paleontológica de la provincia conquense con los yacimientos de Lo Hueco, Las Hoyas y Portilla. «Este triángulo de oro de los dinosaurios en Cuenca supone un reto muy importante para la investigación», señaló.

Por otra parte, y con motivo de la presentación, el secretario de Estado de Investigación, Felipe Pétriz, y el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, anunciaron que tienen un proyecto para construir un centro paleontológico en la provincia de Cuenca.

Fuente: http://www.lne.es/

El universo sin Dios

Nunca le ha ido bien a la religión católica cuando ha tratado temas científicos, al igual que nunca les ha ido bien a los científicos que han hablado de temas religiosos. Desde Galileo Galilei, padre de la ciencia moderna, quien fue acusado de herejía por su intento de satirizar al Papa de la época en uno de los personajes de su libro 'Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo', hasta Stephen Hawking, quien recientemente aprovechó magistralmente la visita del papa al Reino Unido para promocionar su nuevo libro, en el cual busca mostrar que la ciencia puede explicar el origen del universo sin la necesidad de invocar a Dios. La historia ha mostrado cómo las máximas autoridades eclesiásticas y científicas se enfrentan de vez en cuando por sus puntos de vista en temas como el origen del universo y de la vida, o la misma existencia de Dios. Todos estos enfrentamientos han producido resultados inconclusos, ganadores parciales de las disputas y reputaciones en entredicho para ambas partes.

Por sus escritos, Galileo estuvo a punto de ser ejecutado por la Inquisición, por lo cual tuvo que retractarse. Siglos después, el papa Juan Pablo II expresaría su inconformismo con la postura de la iglesia de la época. Muchos han interpretado el gesto de Juan Pablo II como una disculpa y, por ende, una prueba clara del triunfo de la ciencia sobre la religión. Los tiempos han cambiado, pero las diferencias entre algunos científicos y la iglesia católica, por quien debería tratar de dar respuestas a preguntas tan interesantes como el origen del universo y la vida, sigue como en sus orígenes. El protagonista de nuestra época es el físico británico Stephen Hawking, quien, en su nuevo libro, argumenta que la ciencia puede explicar el origen del Universo sin la necesidad de invocar a Dios, la existencia de gravedad implicaría que el Universo puede crearse a sí mismo a partir de la nada. Claro está, surgen las preguntas: ¿qué es la gravedad?, y ¿qué o quien la creó? Preguntas que, sin duda, originarían sonrisas en los fervientes defensores de la Iglesia católica y, probablemente, el efecto contrario en los fieles adoradores de la ciencia. El profesor Hawking no será condenado y, por el contrario, su libro 'El gran diseño' ('The Grand Design') será un 'best seller' en el mundo, aunque no del mismo nivel de la Biblia, y estará lejos de arreglar de manera definitiva las diferencias entre Iglesia católica y ciencia.

El cuestionar es una actividad muy humana. Las religiones y la ciencia han jugado un papel muy importante en tratar de dar algunas respuestas e incentivar la creación de otras desde su diario devenir. La historia tanto de la ciencia como de la religión ha mostrado cuán imperfectas son estas actividades. La Iglesia católica está actualmente en el ojo del huracán por su manejo de los abusos de algunos de sus integrantes, por sus posiciones con respecto al uso de anticonceptivos y por el papel de la mujer dentro de la misma organización. La comunidad científica no se encuentra exenta de escándalos. La necesidad de reconocimiento y gloria de algunos de sus integrantes los ha llevado a engañar a la comunidad, y con ello, a la humanidad, y la lucha permanente contra fenómenos como el plagio de ideas, la manipulación de resultados (recientemente, hasta las observaciones del mismo Galileo Galilei han sido cuestionadas) y el engaño no es del todo ajena a los científicos.

La discusión acerca de la existencia de Dios es una pregunta válida. Después de todo no deberían existir preguntas prohibidas. Sin embargo, es cuestionable la capacidad para dar una respuesta científica a esta pregunta en la actualidad. Y aun dentro de la comunidad científica existen serias dudas acerca de las verdaderas razones detrás del libro del profesor Hawking (¿ciencia o marketing?), lo cual no ayuda a dirimir el conflicto entre ciencia e Iglesia católica y, por el contrario, podría llegar a opacar la seriedad del trabajo científico. De la misma manera que existen científicos que creen firmemente en la inexistencia de Dios, otra parte de la comunidad no duda de su existencia, sin que ello los haga ser menos profesionales. Los seres humanos necesitamos creer en algo, siempre, y hasta el mismo Isaac Newton, creador de la teoría de la gravitación universal y firme creyente, dedicaba parte de su tiempo libre a la alquimia (que buscaba, entre otras cosas, la fuente de la eterna juventud y la piedra filosofal que convertía el plomo en oro), lo cual no le quitó su lugar en la historia de la humanidad.

La religión y la ciencia buscan, cada una a su manera, tratar de entender el mundo. Y es por ello por lo que las disputas acerca de temas comunes como el origen del universo y de la vida continuarán hasta el fin de la humanidad; porque, mientras el ser humano exista, la necesidad de cuestionar, buscar respuestas y creer será parte de su existencia. Eso es lo que nos hace humanos. El respeto a las ideas de los demás es lo que nos hace personas.


Por: Diego A. Torres.
Fuente: http://www.eltiempo.com

jueves, 9 de septiembre de 2010

La ciencia de Stephen Hawking

Bill Gates patenta la ciencia de Stephen Hawking.
Por: Raúl Crespo

El científico británico Stephen Hawking, en 1988 publico “una breve historia del tiempo” best sellers de literatura científica, daba a entender que, “no existía incompatibilidad entre la noción de Dios, en tanto que creador y una comprensión científica del universo”.

Hawking, elaboro su teoría a partir de 1992 de un planeta que giraba alrededor de una estrella que no es el sol, eso hace que la coincidencia de nuestras condiciones planetarias, el sol y la afortunada combinación de distancia (de la tierra con el sol) y la masa solar, sea menos excepcional y menos convincente como prueba de que la tierra fue cuidadosamente diseñada para sostener a los seres humanos”.

Hoy Hawking, dice:”Los desarrollos de la física moderna excluyen a Dios de la teoría sobre los orígenes del universo”. En su libro “el gran diseño” coescrito con el físico estadounidense Leonard Mlodinow, que saldrá a la venta el 9 de septiembre, agrega, “el big bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física”.

“Dado que existe una ley como la de la gravedad, el universo puede crearse y se crea a partir de la nada, la creación espontanea es la razón por la que hay algo en lugar de nada, de por que existe el universo y de por que existimos nosotros” escribe Hawking.

El científico británico desde los 20 años padece de una enfermedad degenerativa (distrofia muscular) se comunica a través de un ordenador y se moviliza en una silla de ruedas, el año pasado dejo las matemáticas en la universidad de Cambridge, que dictaba desde 1979, sin embargo es una autoridad de la ciencia mundial, incluso participo en las series Star Trek, The Simpson y futurama.

Todavía para los científicos hay cosas que no nos pueden explicar, como el color negro del universo, si este se expande o frena, o por que la velocidad de la luz viaja a una misma velocidad, o la creación de las galaxias y el comportamiento de las materias, la ciencia este o no al revés de las impresiones espontaneas respecto a Dios, se vuelve la verdad y es esta la que históricamente se enseña como verdad.

Científicos como Aristóteles, Newton, Albert Einstein, creyeron en un Dios o Dioses, Einstein, decía que “Dios no juega a los dados” en una carta enviada a su amigo Niels Bohr, Einstein siempre dudaba del comportamiento de la materia que postulaba la física cuántica, “no había nada errático o aleatorio, simplemente no conocíamos las variables ocultas” decía, luego agregaba, “A través del universo comprensible se manifiesta una inteligencia superior e infinita”.

Einstein, creía que tras la creación había un gran diseño, Charles Darwin, con la ley de la evolución y ahora Stephen Hawking, van por ese camino. La ciencia ha compensado sus errores con otro error, pero, siempre la hace retomar la verdad gracias a la fuerza del capital que los auspician, en estos momentos un capitalista empedernido Bill Gates, fundador de Microsoft solicito la patente de un sistema ideado por el y un grupo de científicos para frenar la fuerza de los huracanes.

Gates, dice:”enfriando las aguas superficiales de los mares los huracanes pierden su fuerza destructiva”. Para que esta propuesta funcione se requiere una flota de barcazas que bombeen agua fría desde el fondo del mar a la superficie, de ese modo se crea un muro liquido frio que reduce el poder del huracán antes que toque tierra”.

Consultores del tiempo climático dicen que los impactos del huracán se pueden extender a otras zonas, afectando nuevas aéreas y reduciéndolas donde los huracanes eran frecuentes por el sistema de circulación atmosférica, se reducirían en los Estados estadounidenses afectando a Centro y Sur América, igual que al Caribe.

No es la primera vez que los científicos diseñan sistemas para reducir el impacto de los huracanes, a finales de los 60 la marina estadounidense desarrollo un proyecto llamado “furia de tormenta” para frenarlos antes de que tocaran tierra norteamericana.

La revista Science, impulso la idea de colocar yoduro de plata en las paredes del ojo del huracán para aumentar la lluvia y que esta reste la fuerza del viento.

El investigador Ross Hofman, se le ocurrió desviar los huracanes por medio de simulaciones virtuales, lo logro al aumentar en 2 grados la temperatura de las corrientes ascendentes en el centro del huracán, el problema es que todavía no hay tecnología que logre ese efecto.

Lo cierto es, que con Dios o sin él, los más ricos del mundo a futuro esperan enriquecerse con la posible solución de los cambios climáticos, manipulándolos con la ayuda de la ciencia.


Fuente: http://www.aporrea.org

Reducción de experimentos con animales

Europa reduce experimentos científicos con animales.
Por: Información de Agencias.

También quedó prohibido experimentar con grandes simios.

La ciencia deberá dejar de emplear en Europa a grandes simios para sus experimentos y limitar al máximo, conforme a estrictas condiciones, el uso de otros animales, según aprobó el miércoles el Parlamento Europeo tras dos años de intensas negociaciones.

La nueva normativa prohíbe recurrir a los chimpancés, gorilas y orangutanes para los experimentos científicos, mientras que el uso de otros primates será objeto de una "estricta restricción".

La Eurocámara aprobó, en términos generales, que las "experimentaciones animales sean reemplazadas, en la medida de lo posible, por un método de sustitución científicamente satisfactorio".

Los expertos deberán velar porque "el dolor y el sufrimiento infligidos a sean reducidos al mínimo", según el texto aprobado en sesión plenaria por el Parlamento Europeo, con sede en Estrasburgo (Francia).

La utilización de los animales sólo podrá realizarse para los experimentos que tengan como objetivo hacer avanzar la investigación sobre el hombre, los animales o las enfermedades (cáncer, esclerosis múltiple, Alzheimer y Parkinson).

La normativa, que otorga un plazo de dos años a los Estados europeos para que la adopten, completa una ley adoptada en 2009 que prohíbe los tests sobre animales de productos cosméticos.

El texto no contentó ni a los partidarios de una abolición total ni a los defensores de poner por delante la causa científica.

"El progreso de la medicina es crucial para la humanidad y desgraciadamente para avanzar es necesaria la experimentación animal", subrayó el eurodiputado conservador italiano, Herbert Dorfmann.

Los ecologistas en cambio argumentaron que "es posible reducir el número de animales utilizados con fines científicos sin obstaculizar la investigación", según la europarlamentaria belga Isabelle Durant.

Casi doce millones de animales son empleados cada año con fines experimentales en la UE. Según los expertos, el estado actual del conocimiento científico no permite la supresión total de su uso.

Fuente: http://www.elespectador.com

La sensibilidad del niño

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La sensibilidad del niño

Ya hemos insistido mucho sobre el clima im­prescindible para "hacer ortografía". El niño debe sentirse ayudado, guiado... y ¡admirado! Si falta esto, hay que temer que el gusto por el esfuerzo para superarse a sí mismo se marchite.

El nivel de un niño en ortografía es muy sensi­ble a los choques afectivos. Veamos un ejemplo que es bueno tener en cuenta...

• Caso de Santiago ~

En mis clases utilizo mucho la estadística. Eso me permite conocer muy bien el nivel de cada uno de mis alumnos, así como sus posibilidades, y sé con precisión lo que tengo derecho a exigir de cada uno.

Un día Santiago obtuvo un puntaje particular­mente bajo en la prueba de ortografía de uso. Este niño era habitualmente de un nivel ligeramente superior al promedio. O bien Santiago no había aprendido la lección que correspondía a la prueba, o bien le había ocurrido algo anormal.

Al fin de la hora de clase le pedí a Santiago que se quedara algunos minutos conmigo...

—Bueno... ¿Qué te ha pasado?

—Señor... —después, silencio.

—¿No trabajaste en tu casa?

—Sí. —Silencio.

—No comprendo...

—Es el portero.

—¿El portero...?

—Sí, señor, el portero. No me quiere, me trató

de ladrón. Le dijo a mi padre que yo había robado una moto...

Y Santiago, muchacho de 13 años, estalló en sollozos. Habló a tirones y me contó una historia confusa. La víspera, un compañero le había pres­tado su motocicleta hasta el día siguiente. San­tiago había vuelto a su casa —vive en un gran edi­ficio— y había colocado la moto en la baulera de sus padres. Siempre al acecho de las tonterías de chicos, el portero había ido a contar al padre de Santiago que su hijo era un ladrón, que si los padres dieran más y mejores palizas a sus hijos no habría tantos vagos y bandidos, que si él fuera el padre sabría bien lo que tenía que hacer, etcé­tera. Como consecuencia de esta escena, Santiago había recibido una dura lección de moral y un correctivo más duro todavía.

El choque emotivo que vivió Santiago se había reflejado inmediatamente en sus resultados de ortografía. Me juró que había estudiado la lección" y yo le'creí. Y tuve razón, pues los resultados del chico volvieron a progresar normalmente algunos días después.

• Caso de Yves

En un curso de 7° grado, Yves aparentemente no estudia sus lecciones. A pesar de que él afirma lo contrario, yo no le creo y sospecho que prefiere el fútbol al arduo aprendizaje de la ortografía. En suma, no nos hemos puesto completamente de acuerdo sobre las causas de sus malas notas. Yo estoy cada vez más inclinado a sostener mi opinión porque conozco bien a Yves: es un mucha­cho que tuve como alumno en años anteriores. Era uno de los mejores alumnos de la clase, y eso no le impedía tener siempre ganas de jugar, a menudo hasta de hacer el payaso.

Como sus resultados acusaban un decrecimiento general, muy ostensible en las pruebas de ortogra­fía, pensé que su lado juguetón y payaso había prevalecido sobre su lado "buen alumno".




En una reunión entre padres y docentes, en el mes de julio, me encontré con la mamá de Yves y le dije lo que pensaba de la evolución de su hijo.. Después dé diez minutos de discusión queda claro que esa noche habrá tormenta en casa de mi alum­no. Pero he aquí que al momento de salir, la mamá agrega:

— ¡Felizmente, su hermano jamás nos dará todas estas preocupaciones...!

—¿Su hermano? ¿En qué curso está?

—Acaba de entrar en 1er. año y solo recibo elo­gios de él...

¡Justamente! ¡Yo me había olvidado de él! ¡Vaya usted a acordarse de cada alumno, quién tiene un hermano, quién una hermana, quién un perro o un criadero de cobayos...! A pesar de la mejor voluntad del mundo, yo habla olvidado al hermano de Yves: sin embargo, estaba escrito en la ficha que yo había hecho llenar al comenzar el año.

—Yves me preocupa realmente —continuaba

la madre—. El año pasado todo iba bien. Este año tiene el diablo en el cuerpo. Siempre fue mo­lesto en casa pero en la escuela, al menos, nunca me había dado disgustos... Desde que su hermano está en 1er. año, es infernal. No comprendo...

—No es preciso que rete a su hijo. Olvide todo lo que le dije hace un momento. Nada de gritos esta tarde, nada de reproches. Simplemente dí­gale: "Sabes, he visto a tus maestros. No entien­den. ¡Tan bien que trabajabas el año pasado! No saben lo qué te pasa. Se preguntan si no será el crecimiento". ¡Sobretodo, no le grite! ¿Usted le da vitaminas...?

—No... ¿porqué?

—Déselas, pero sobre todo no se las dé al her­mano al mismo tiempo: él no las necesita. Yves necesita un "shock", sin duda por causa del cre­cimiento...

—¿Usted cree?

Por cierto que no, yo no creía nada de eso, y pido perdón a los médicos... No creo que las vi­taminas hayan podido servir para nada en el curso de la historia. Pero sé que una mamá que prepara una ampolla de vitaminas para su hijo es algo muy importante...

En la clase siguiente, cuando entraba al salón, me las arreglé para cruzar la puerta al mismo tiempo que Yves. Fue la ocasión para hacerle notar:

—Vi a tu mamá el sábado. No me habías dicho que tenías un hermano en 1er. año... Tu mamá me ha dicho que él trabaja casi tan bien como tú el año pasado...

Eso fue todo. La mamá siguió mi consejo. Yves trabaja de nuevo con gusto y sus resultados son buenos. Se puede decir que ha puesto al hermano en su lugar: el de un hermano y no el de un rival que le arrebataba el amor materno. Como me lo escribió un día un chico de 6o en un poema sobre el Día de la Madre:

"¡Ella alcanza para todos!''

Siempre noté que las notas en ortografía eran muy sensibles a los factores psicológicos y fisio­lógicos. Si el niño está fatigado, si le duele la ca­beza, si sus padres se pelearon la noche antes delante de él, infamablemente los resultados es­tarán en baja. Es mucho más una cuestión de equi­librio del niño que una cuestión de estudio.

Podrían multiplicarse los ejemplos para demos­trar que las dificultades en ortografía con frecuen­cia se originan en la familia. En materia de educa­ción, los padres tienen el papel principal respecto a sus hijos. Si aparece una dificultad y los padres no están allí para ayudar, para animar, para dar cariño, el tropiezo se convertirá en catástrofe.

Un chico desdichado no tiene ganas de hablar con los demás; con mayor razón, no tendrá ganas de escribir.


El gran problema.

Durante una reunión con los padres, un señor me preguntó lo que pensaba yo sobre el problema de la reforma de la ortografía.

—¿No cree que si se cambiara la ortografía, si se escribiera como se habla, seria mejor para nuestros hijos, que aprenderían a leer y a escribir más fácilmente?

—La reforma de la ortografía es un problema secundario. Que la ortografía sea simple o comple­ ja, eso no impedirá que haya niños desdichados, que son o se creen abandonados; eso no impedi­rá la crueldad y la humillación... Yo quisiera que se simplificara la ortografía. No obstante, aun con la ortografía difícil, los escolares pueden ser felices en clase. La ortografía es un juego, un jue­go algo complicado, de acuerdo, pero usted sabe que los niños no temen la dificultad, siempre que no se les presente toda de golpe. El grar problema no es simplificar la ortografía, sino sin; >lificar su aprendizaje... ¡Es completamente distinto! Ya ve, como primera reforma, he propuesto que se prohiba el famoso 'cero' en la escuela. ¿No cree que eso sería mucho más importante que una re­forma de la ortografía?

Cero significa el vacío, la nulidad... Hay que pensar en la humillación que encierra esa nota. ¿Cómo se puede esperar que el niño sienta el gusto por superarse, en esas condiciones? ¿Cómo se puede esperar que sienta el gusto de comuni­carse por escrito, si se le enseña que a partir de un cierto número de faltas lo que ha hecho es nulo, vale cerol

Sí se quiere reformar algo, reformemos el clima en el cual se enseña la ortografía. ¡Suprimamos los ceros!


¿Cómo hacer?

Cada vez son más los docentes que abandonan el cero en ortografía. Pero no por eso este "cero" subsiste menos en las pruebas de examen, donde influye decisivamente en la calificación que obten­gan los alumnos.

En clase, el cero es nocivo en h que respecta al aprendizaje de la ortografía. "Castiga" al niño y oculta los progresos de aquellos que cursan con dificultad.

Si el chico saca ceros en clase, conviene que los padres hagan como si los ceros no existieran.

¿Cómo? Bastante sencillo... Hágale hacer a su hijo un gráfico sobre el cual trasladará, no sus ce­ros, sino el número de "faltas". Así podrá trazar ' una línea que siga los resultados evaluados en su cuaderno por el maestro. Y su hijo verá con cla­ridad si hace progresos.

Si es necesario, hágale contar el número de palabras del texto de dictado o calcular su resul­tado con la técnica de los —3% ya explicada. Entonces verá nítidamente si mejora o no. Sobre todo verá que la nulidad no existe en ortografía. Aun con 20 errores en un texto de 100 palabras, ¡queda un 80% de palabras correctas!

La escuela "ceromaníaca" dice al niño que él es una nulidad. Dígale usted a su hijo que él ya sabe cómo se escriben un 80% de las palabras, ¡ lo cual está lejos de ser la nada!

El clima en el cual se va a enseñar la ortografía debe ser un clima de comunicación. Es preciso que el niño tenga el derecho de preguntar, y es preciso que las respuestas de sus padres le den ganas de seguir preguntando.

A menudo los padres me hacen notar que si su hijo les preguntara, ellos no sabrían qué respon­der.

La motivación

Caca uno de nuestros actos tiene una motiva­ción. Es un hecho que a menudo se olvida cuando se trata de ortografía. Todo ocurre entonces como si se pensara que los niños tendrán mejor ortogra­fía cuanto más sufran para aprenderla. Muchos actúan como si las colecciones de "ceros" tuvie­ran la virtud de motivar a los niños.

Se concluye exactamente en lo contrario. ¡Se encona a los chicos contra la ortografía, minu­ciosamente, a fuerza de ceros semanales! ¿Qué se puede esperar de una situación semejante, sino un clima de fracaso en el cual se desarrolla­rán quizá las neurosis, pero seguramente no las aptitudes para escribir sin errores?

Importa, pues, motivar a los niños. En realidad el problema es mucho más simple. El niño natu­ralmente siente el deseo de agradar a sus padres, a su maestro o a su maestra. Si él siente que su> adelantos proporcionan alegría a los adultos, hará fácilmente los esfuerzos que se esperan de él. El problema es que la mayor parte del tiempo los adultos utilizan un lenguaje que habría que desterrar del todo: "¡Otra vez con un cero! Bien hecho, no tienes más que poner atención y estu­diar las lecciones..." o "¡Ah, en mi tiempo..." o "¡Me das lástima! Mira a tu hermano (o her­mana). Él (o ella) al menos... Toma ejemplo de él (o de ella)..." o "Eres un incapaz, nunca harás nada bueno...", etcétera.

Sin felicitar al niño por cualquier cosa —él pronto se daría cuenta de que sus padres carecen de espíritu crítico—, es bueno alentarlo en cada progreso. Y para estar seguro de que los hará, es importante proponerle hacer solamente cosas de acuerdo con la medida de sus posibilidades.

Se puede afirmar, pues, que la motivación está unida a la definición de objetivos simples, precisos y accesibles. Jamás se insistirá bastante sobre este aspecto.


A menudo los padres dicen que hacen dictados a su hijo para ayudarle a preparar, por ejemplo, un examen de fin de año. Hasta conocí padres pre-. visores que le dictaban ejercicios propios de ni-~ veles de enseñanza muy avanzados respecto de los estudios que el hijo estaba cursando ¡Qué ambición! ¿Qué se puede esperar de tal actitud? ¿Adelantos? Seguramente que no. O el chico no tiene el nivel que se le exige y se va a desalentar, o bien tiene ya el nivel necesario y no se desani­mará. Pero ¿para qué sirven entonces los dicta­dos?

Una mamá muy inquieta

Hay que avanzar prudentemente, pues la moti­vación nace con la alegría de ver acumularse los progresos. Tomemos un ejemplo sencillo: su hijo de 4 o grado es flojo en ortografía. No haga como esa mamá que vino a verme un día:

— ¡Yo no entiendo nada! Mi hijo sabe las re­glas del uso de la g y continúa equivocándose al escribir...

—Señora, si usted tuviera un loro y con una paciencia infinita le enseñara esas reglas, estará de acuerdo conmigo en que el loro terminará por saberlas al dedillo y podrá recitárselas sin un error...

— ¡No veo la relación entre su loro y mi hijo!
El loro no tiene necesidad de...

—Su hijo tampoco, señora. Déjelo tranquilo con esa regla. ¿Notó usted si usa bien la c en los grupos ca, co, cu, ce, c/? ;

—No me fijé en eso especialmente ¡Lo que yo sé es que él siempre saca cero!

—El cero no significa nada. Ahora, cuando, vuelva a su casa, busque su cuaderno y fíjese si tiene bien en claro el uso de la c. Si es así, hágalo trabajar sobre ese punto determinado: dónde la c tiene sonido sibilante, y dónde suena como una k. Ni hable de los otros errores. Déjelos de lado. Hay palabras con c que nunca encontrará en su nivel: si no las sabe escribir, es simple ignorancia debida a la edad... En cuanto haya terminado con Ja c, pase a la g, una dificultad de uso por vez: las terminaciones -ger, -gir, -gerar, las combina­ciones gue, gui, gu, más adelante las diferencias entre gue, gui y güe, güi, etcétera. La compara­ción con el uso de la c puede ayudarle.

—Pero ¿cómo elegir los ejemplos? ¡Puede ser que elija alguna cosa demasiado difícil...!

—Si usted elige al azar, seguramente. Pero si usted convarsa con su hijo sobre las notas que va obteniendo, verá que se puede adivinar, a través de sus preguntas, las dificultades que ya están "maduras" para él. Un día el niño dirá: "Yo no entiendo nada: siempre me olvido de poner la u con los puntitos..." Si se plantea la cuestión de la diéresis, es que está listo para dar el paso que lo hará dominar esa dificultad. ¡Escúchelo bien! Él mismo te dirá lo que quiere hacer.

Objetivos en el nivel del niño

Una de las claves de la motivación es proponer siempre al niño aquello que puede y quiere apren­der para avanzar.

Si un alumno de grados superiores pregunta cómo se escribe adherir o aprehensión, escríbaselo usted mismo, sin comentarios. No comience con largas explicaciones donde corre el peligro de no salir airoso. En cambio, si el chico le da a leer un poema que ha escrito y en el cual "una sonrisa" ha resultado "sonrrisa", ayúdele a co­rregir su error y verifique si comprendió la regla de la r después de n.

Para esto, es inútil hacerle recitar la regla. Puede saberla muy bien de memoria y ser incapaz de aplicarla si no es por casualidad. Escríbale algunas palabras sobre una hoja: Enrique, enri quecer, enrejado, sonreír, etc. Muéstrele, si es necesario, la diferencia en el sonido de la r suave y la rr o r fuerte, y díctele algunas palabras que contengan ese grupo nr. Pero no se asombre si al día siguiente escribe "naración" por "narra­ción": esto prueba que el niño comprendió sus explicaciones y las generaliza (¿acaso la n de narrar no está antes que la rr?). Es buena señal.

Con mucha suavidad —¡es tan importante!— hágale comparar lo que acaba de escribir con lo que escribió la víspera. Él tendrá que encontrar la diferencia por sí mismo: esta diferencia es un límite a su generalización. El chico creyó, en un principio que la r siempre sonaba como rr si estaba después de n, aunque hubiera otras letras entre ellas. Ahora observará que eso no ocurre si no están juntas.

El niño descubre mediante tanteos

Así es como se hacen los descubrimientos: uno ensaya, se equivoca, se rectifica, empieza de nuevo, otra vez más... Y así es como el niño procedió cuando aprendía a caminar. Los padres estaban a su lado para alentarlo ante el más pequeño progreso. Este aprendizaje se hacía con alegría, ¡a pesar de los moretones y los raspones en las rodillas!

¡En ningún momento se le hubiera ocurrido a nadie organizar una carrera de 100 metros para ver si su hijo era capaz de ganarla! Y he aquí que cuando tiene que aprender la lengua escrita, no solamente han desaparecido las voces de aliento, no solo se guardó la pomada para curar lastimaduras, sino que se organizan competencias a porfía, se las llama dictados, se hacen pruebas de examen; hay severidad, maldad, a veces sadismo; se ponen ceros, se humilla al chico y se habla de crisis de la ortografía, o de reforma de la ortografía.

Por cierto, la ortografía no es algo natural como caminar: es una invención humana. Pero ¿por qué no-tener una actitud más natural? ¡Nadie habla de crisis de... la marcha! Sin embargo, se trata de una actividad muy compleja que después de los primeros pasos requiere una maduración que va a durar todavía años, para llegar progresivamente al máximo de su desarrollo.

En Educación Física todo el mundo admite per­fectamente que un niño de 8 años no puede correr una carrera de 100 metros; sin embargo, nadie admite que a la misma edad, la perfección en el uso de la g, en lo que concierne a la ortografía, está al mismo nivel que la carrera de 100 metros.

El delirio ortográfico

Pero la situación de la ortografía es todavía más asombrosa. Continuemos nuestra comparación con la educación física: todo ocurre como si se pretendiera que un niño de escuela primaria sepa desempeñarse en una buena carrera, una compe­tencia de fondo, salto en alto, salto en largo, sal­to con garrocha, lanzamiento de bala, levanta­miento de pesas, barra fija, barras paralelas, rugby, fútbol, handball, basketball, cross, hockey, natación, buceo y muchas otras cosas, algunas de las cuales no figuran siquiera en los Juegos Olímpicos...

¿Exageración? No lo es. Se sabe, gracias a numerosos estudios, cuáles son las palabras más frecuentes, las que más se necesitan entre los miles y miles que forman la lengua. Con 8000 de ellas alcanza para escribir casi todo lo que se quiere expresar y comunicar.

Se podría pensar que la escuela se limitará a enseñar primero la ortografía de esas palabras que se necesitan, y las otras después, cuando ya todos dispongan del elemento básico. No es asi, ün absoluto. ¡Todavía es frecuente que la escue­la enseñe con mucho cuidado las palabras que sir­ven menos, y no enseñe las palabras que sirven más!

El avance de la investigación nos permitiría saber cuáles son las palabras que es preciso ense­ñar a una edad determinada, teniendo en cuenta la edad del niño, sus centros de interés y sus posi­bilidades intelectuales. Pero por lo general esto no se tiene en cuenta. En la educación francesa, por ejemplo, un reciente método de lectura, que se considera científico, propone para los niños de 6 años palabras que, en el 60% de los casos, no están a su alcance. En el boletín A.L.P. de los Talleres de Pedagogía de Lyon, hemos publicado un trabajo que concluye así:

"Por fuerza hemos de temer que con los textos sobre los cuales se hace el aprendizaje de la lec­tura, el niño no pueda repetir por escrito entre el 30% y el 35% de las pplabras, después de la lec­tura. A título indicativo, se considera en general que en un texto común y corriente, solo el 3% de las palabras pueden dar lugar a dificultades de reescritura para un adulto; en un texto muy téc­nico ese porcentaje apéfías pasa el 15%. ¡Actual­mente observamos que una de cada 3 palabras no corresponden al nivel de un libro de ortografía, de lectura o de vocabulario!''

Parecería que se espera del niño que lo sepa todo, inmediatamente. Es necesario que los adultos —maestros, padres— no caigan por esa pendiente, que resulta desastrosa para tantos niños. La prudencia y el sentido común deben poner limitaciones a las exigencias desmesuradas con las que se suele enfrentar al niño.

Recordemos los primeros pasos de un chico. Cuando la madre animaba a su hijo a caminar un metro y él lo hacía, ¡era una hazaña! Se comen­taba, se llamaba inmediatamente por teléfono a la abuelita y se escribía la buena nueva a las tías lejanas. Y ahora que el niño ha crecido y es capaz de todos los esfuerzos para poner bien las haches, todo lo que el adulto encuentra para de­cirle es:

—Pero miren este tonto lo que me escribe: "En el zoológico vimos a la guirafa". "No hay guirafas", ¡idiota!"

Entonces el niño se aplica y corrige: "En el zoo­lógico vimos a la girafa"... Y de nuevo, el adulto:

— ¡Pero es increíble que sea tan torpe! ¡La jirafa, con /'! ¡Ahora vas a copiar diez veces la regla de la g!

Si en nuestro código civil existiera una ley para proteger a los niños de los insultos, más de uno estaría preso. Cuánto más sensata hubiera sido la actitud siguiente:

—¿Por qué pusiste guirafa aquí?

Y darle tiempo para que reflexione sobre su error. Y, en caso necesario, ayudarle a encontrar la manera de solucionarlo.

Y seguramente el chico se sentirá bien. Y mejor aún si uno no se olvida de felicitarlo por haber pensado que la g no necesitaba u para sonar como j...
Lo que, sin duda, se traducirá más adelante en hallazgos que pasarán inadvertidos.

Pero cómo ver esos hallazgos, si con la ortogra­fía se actúa como ciertos conductores al volante de su coche, siempre con la injuria en los labios...



miércoles, 8 de septiembre de 2010

La falta de ortografia

La falta de ortografía.

Ya hemos dicho que la ortografía es un problema de comunicación: para la comunicación por escrito necesitamos un código común.

Durante mucho tiempo la ortografía ha sido considerada como una muestrafde buena educación. Por mucho tiempo ha sido el último bastión de la moral tradicional. En realidad, la ortografía no tiene nada que ver con la moral. Es, pura y simplemente, una necesidad...

Un error no es una falta.

En el contexto de una ortografía considerada como pilar de una moral, por supuesto se hablará de "falta". Para comprender bien el sentido profundo del término "falta", juguemos un poco usándolo en algunas frases: "este niño ha cometido una falta", "este automovilista ha cometido una falta", "esta mujer ha cometido una falta", etcétera. ¿Quién no advierte lo que hay de reprobación en la palabra "falta", quién no ve el "está mal" que no se dice pero que se esconde tras la palabra "falta"?
Retomemos las mismas frases, pero reemplacemos la palabra "falta" por la palabra "error". ¿Quién no ve que la palabra "error" es más neutra? Como lo dice el proverbio, el error es humano.

¡La falta, en cambio, no lo es!

Por esto, no hablemos nunca de "falta de ortografía" sino de "error de ortografía". Así, los alumnos no hacen jamás faltas de ortografía-sólo cometen errores. Lo cual no cambia nada de lo que han escrito, pero cambia fundamentalmente el clima en el cual escriben.

Está bien o está mal.

Imaginemos —¡y pido perdón!— a un sacerdote confesando a sus fieles: "Señora X, usted ha cometido 3 pecados y 3/4, así que rezará..."
Trasladándolo al dictado, era un poco lo que se practicaba en la enseñanza: "Alumno X, usted hizo 3 faltas y 3/4, así que copiará..."
Desde que se abandona la noción de falta por la de error, la idea de pesar las faltas también queda abandonada. Un error lo es o no lo es. Una cosa está bien o está mal. Se trata de un punto de vista que siempre cuesta mucho hacer aceptar. Para todo el mundo, una h olvidada al comienzo de una palabra es más grave que la omisión de un acento. Es el sentido común, ese buen sentido común según el cual la tierra era plana...
La experiencia prueba que el sentido común no siempre es una guía segura, incluso en ortografía. Se ha demostrado que los acentos desempeñan un papel tan importante como el de las h o v/b puestas en el lugar que les corresponde. Una palabra de la cual se ha suprimido el acento es más diiícil de leer que una palabra correctamente acentuada.
Una experiencia sencilla consiste en tapar la mitad inferior de las palabras: se puede leef igualmente el texto. Pero si se tapa la mitad superior, el texto se hace ilegible.






Traten dé leer la frase n° 1, que muestra solo la mitad superior de las palabras:





Nº 1: esta escritura no es fácil de imitar.
Prueben ahora a leer la frase n° 2, que solo muestra la mitad inferior de las palabras:
Nº2: el ha reconocido mi escritura
(Las dos frases eran: "esta escritura es fácil de imitar" y "él ha reconocido mi escritura".)
Por otra parte, se ha observado que la calidad de la acentuación es un buen índice de la calidad de la atención. Los alumnos buenos en ortografía ponen bien los acentos. A su vez, el reparto de errores de acentos entre los alumnos muestra que la cantidad de errores de acentuación es un buen síntoma de un descenso de nivel.
Los errores de acentuación tienen pues una gran importancia, contrariamente a lo que se podría creer. Es un error contar un cuarto de falta o media falta, por un acento olvidado, porque es hacer creer al niño que los acentos no tiene im¬portancia.
Hablemos de error, no de falta. Cuando algo no es rigurosamente exacto, hay un error. Por eso habituemos a los niños a poner correctamente los acentos, a considerar que un acento es tan impor¬tante como una "s" de plural.
¿Qué es un error de ortografía?
Simplificando mucho, se pueden distinguir tres clases de errores: los errores por ignorancia, los errores de razonamiento y los errores que llama¬remos psicológicos. No se puede decir que un tipo de error sea más grave que el otro. De hecho se trata de errores diferentes, como vamos a ver.
• Los errores por ignorancia:.el,ejemplo típico está dado por el error de uso. Por ejemplo, un niño -de 8 años quizá no sepa escribir la palabra "absorber". Es completamente normal, puesto que se trata de un término que difícilmente se utiliza en los primeros grados de la escolaridad primaria.
La mayor parte del tiempo esos errores están vinculados a la edad del sujeto, y se debería decir, si la didáctica de la ortografía fuera eficaz, que "esos errores desaparecerán con la edad". En realidad, sabemos que las cosas no se encaran así.
Con demasiada frecuencia la escuela actual enseña mal la ortografía de uso, pero más adelante veremos que se puede cambiar esta situación, este estado de hecho y, sobre todo, que los padres pueden ayudar mucho a sus hijos.
• Los errores de razonamiento: el ejemplo típico está dado por los errores gramaticales. Un niño puede conocer muy bien la regla de concordancia entre el número del sustantivo que funciona como sujeto y la persona y el número del verbo que funciona como núcleo del predicado; eso no impedirá, sin embargo, que durante largo tiempo manifieste dificultades para establecer la desinencia verbal en el caso de sujetos compuestos, en que intervienen distintas personas gramaticales.
A veces, este tipo de errores resulta de una mala comprensión del sentido de la frase: es el caso de las confusiones entre homófonos (ejemplo: "haber" y "a ver"). También aquí, los errores
suelen depender de la edad del sujeto.
Parecería que algunos errores desaparecen solo con la edad. Así, la concordancia entre el verbo y el sujeto compuesto por pronombres correspondientes a distintas personas gramaticales no presenta dificultades para la mayoría de los alumnos, hacia los 13-14 años.

• Los errores psicológicos: con mucha frecuencia, un error resulta de un mecanismo psicológico comparable al del lapsus. Así como se puede pronunciar una palabra al revés (o una por otra), porque se estaba pensando en otra cosa, también y por la misma razón se puede cometer un error ortográfico.

Sin querer llevar todos los errores a la categoría de lapsus, conviene que los adultos se esfuercen por comprender por qué un chico se ha equivoca¬do. Es común citar el caso del niñito que jamás ponía la "a" del femenino: era una manera de expresar que estaba celoso de su hermanita menor...

Uno de mis alumnos nunca escribía la palabra "muela" sin ponerle una I de más: escribía "mue-ila". Nacido en un pueblo costero, donde la pesca era un deporte familiar, añoraba el pequeño muelle donde solía esperar el pique... Al escribir, la palabra "muela" le evocaba infamablemente aquel sitio delicioso y escribía, lógicamente para él, muella...

Otro alumno, que tenía un buen dominio de la ortografía, escribió un día "Cararina" cuando el profesor de matemática, dictando un conjunto de nombres femeninos, pronunció "Carolina". Aun releyendo su ejercicio, el ehico no se daba cuenta de que había escrito "Cararina". Su vecino, al inclinarse para verificar si no se había equivocado, soltó la risa al leer esa extraña palabra. ¿Qué había ocurrido? Carolina, para nuestro alumno, no era un nombre cualquiera, sino la amiga de la familia con quien, la víspera, había estado jugando todo el día. A la hora del té la niña había querido preparar una torta y sejlenó la cara de harina... Así, el nombré evocó en nuestro alumno el nombre de su amiga y la anécdota, que le había entretenido mucho más que la matemática...

No podemos menos que recordar aquel bello poema de Prévert:

"... las paredes del salón estallan tranquilamente y los vidrios son arena la tinta se hace agua
El error de ortografía no es como el Clavo, que se hace desaparecer martillando fuerte. Es indispensable que el adulto no olvide que su experiencia es mucho más rica que la del niño, que su madurez es mayor y que el conocimiento de la lengua escrita de un niño es muy reciente y todavía muy frágil. Se admite sin dificultad que un niñito de 5 años no corre como un adulto. Pero se olvida fácilmente que un niño de 11 años escribe su lengua desde hace 5 solamente, y que por lo tanto es muy disculpable si comete errores.

Todo adulto que quiere ayudar a un niño a corregir sus errores ortográficos debe ante todo plantearse dos preguntas:






1. ¿Cuánto tiempo hace que escribo yo?
2. ¿Cuánto tiempo hace que escribe este chico?

Así, un adulto de 35 años deberá recordar siempre que él escribe desde hace 29, mientras que un niño de 10 años, que pronto va a entrar en quinto grado solo escribe desde hace 4 años... La relación es de 1 a 7 en favor del adulto. ¡Un poco de indulgencia...!

El "cero" en ortografía.

Se necesitan mucha indulgencia y mucha comprensión cuando un chico vuelve a su casa por enésima vez con un cero en ortografía estampado en la carpeta. Sobre todo, nada de gritos, nada de castigos, nada de reproches del tipo "¡me das lástima!" o "¡qué vergüenza!". No citar a la fa mosa abuela tan tan buena en ortografía... Nada de felicitaciones tampoco, evidentemente. Entonces, ¿qué hacer?

La ceromanía.

Ante todo, es necesario comprender bien la situación. La escuela muestra, en ocasiones, la enfermedad del cero en ortografía.

Esta "ceromanía" constituye una equivocación pedagógica: hay otras maneras —probablemente mejores— de calificar la ortografía. Vamos a citar una, por ejemplo, que es experimental y que tiene la ventaja de hacer desaparecer muchos ceros.

Se cuenta el número de palabras erradas en el dictado (contando como error toda palabra que no ha sido escrita con rigurosa exactitud) y se quita un 3% por error al máximo de 100% (todo perfec to). Se calcula el promedio de la clase, y siguiendo tablas especiales que correspondan al sistema de notación adoptada, se distribuyen los alumnos por calificaciones, de la peor a la mejor. Como en matemática, es raro así que un niño tenga un cero. Cada chico puede hacer un gráfico y seguir sus fluctuaciones. El menor progreso es sensible y resulta muy alentador.

Éste sencillo sistema es utilizado con éxito en muchas escuelas. Pero algunos lo encuentran demasiado suave... Es eso ¡la ceromanía! Yo suelo aconsejar a los padres que insisten firmemente en hacer dictados a sus hijos, que utilicen el sistema de notación descontando el 3%.

El sistema de calificación usado tradicional-mente en los exámenes conduce a veces a situaciones verdaderamente absurdas. En la enseñanza media, por ejemplo, si un alumno comete 5 errores en un dictado de 200 palabras, tendrá cero ¡aunque ha escrito correctamente el 97,5% de ellas!

Otro tiene el mismo cero por 25 errores...

Por el futuro de su hijo, conviene que los padres eviten que los ceros en ortografía se acompañen con un cortejo de penitencias. Hubo tiempo en que yo también, con una obstinación descon¬certante, coleccionaba ceros en ortografía... A veces me ocurrió no sacar cero. Un día —debió ser hacia la mitad de la escuela primaria— hasta llegué a un término medio: nunca pude compren¬der por qué... Y el día del examen para ettrar a la Escuela Normal de Maestros, donde el cero (equivalente a 5 faltas) es eliminatorio, tuve la suerte de llegar solo a4 faltas y 3/4...

Después llegué a ser profesor, enseño ortografía e, ironía del destino, consagro mucho de mi tiempo a investigacionés sobre esta enseñanza.
Nunca hay que desesperar del nivel en ortografía que tiene un chico... El "cero" es traumatizante. Los padres deben prestar mucha atención y no amplificar sus enojosas consecuencias.

Una nueva técnica de calificación: "Conócete a ti mismo".

Cuando en la enseñanza de la ortografía se recurre al dictado, hemos aconsejado que se utilice el sistema de notación experimental que nuestro equipo de investigación ha preparado: quitar un 3% por error al máximo de 100%. Recordemos que se considera como un error toda palabra que no está escrita en forma rigurosamente correcta, y que nunca se cuenta más de un error por palabra.

Antes del primer dictado, hay que fijar las correspondencias. Si el sistema de calificación vigente en la escuela tomando como topes máximo y mínimo, respectivamente, A y E, se convendrá que una nota comprendida entre:

90 % a 100 % .... equivale a .... A 80 % a 89 % .... equivale a .... B 70 % a 79 % .... equivale a .... C 60 % a 69 % .... equivale a .... D 50 % a 59 % .... equivale a .... E
Estas cifras pueden distribuirse también de modo que se hagan corresponder los porcentajes con las notas de 0 a 20 o de 0 a 10, según los sistemas de calificación. No es esta correspondencia lo importante. Lo que importa es la curva que el niño va a poder trazar con las notas así obtenidas.

Tomemos un ejemplo sencillo. Supongamos que un niño ha escrito, al dictado, seis textos (siendo los textos más o menos todos de la misma dificultad y accesibles al niño). Y que ha cometido sucesivamente: 14, 10, 12, 11, 9 y 10 errores. Al sacar — 3% por error, se puede calcular fácilmente los rendimientos: 58%, 70%, 64%, 67%, 73% y 70%.

Según el cuadro de equivalencias que se le ha dado, se ve que ha obtenido, si se califica de E a A: E,C,D,D,C,C. Entonces puede trazarse el gráfico siguiendo el modelo que presentamos:




Sobre todo, se puede trazar la flecha que indica claramente y sin comentarios si hubo progresos.
Como se ve, estamos lejos del cero que marca a los niños y les produce los peores tropiezos.
Pero este modo de proceder reclama dos obser¬vaciones:
— No hay que contar un texto si el resultado es nferiora 50%. En ese caso, ha sido mal elegido: as de un nivel muy superior al nivel del niño.
Lo que hay que hacer entonces es tomar textos más fáciles y aumentar la dificultad muy paula¬tinamente, a medida que el niño haga progresos.
Inversamente, si se considera que el niño obtiene resultados "demasiado" buenos, se aumenta pro¬gresivamente la dificultad de los textos. Pero atención: en ese caso, la línea que trace el niño puede bajar. Habrá que explicarle las razones de este aparente descenso.
Un niño no debe tener jamás la sensación de retroceder, de "dar marcha atrás". Pensemos en la sensación muy desagradable que experimenta el automovilista que de pronto tiene la impresión de que su coche retrocede cuando está detenido y no ha puesto la marcha atrás...
— Es preciso recordar que el dictado no cons¬tituye un medio para adquirir ortografía y que, solo, este recurso jamás logró hacer progresar a nadie. El dictado debe acompañarse siempre con ejercicios preparatorios y dar lugar a un traba¬ jo de corrección.
Es necesario que los errores sean analizados y comprendidos por el niño, y luego anotados en una libreta especial donde el niño clasifique las difi¬cultades que ha encontrado (por orden alfabético, por ejemplo).
Pero en esta libreta, absolutamente necesaria en la práctica del dictado, no hay que anotar todo. No debe convertirse en la suma de un diccionario más un libro de gramática. El niño es el que ha de juzgar libremente qué es lo que debe anotar, y los adultos se limitarán a ayudarlo y aconsejarlo.



martes, 7 de septiembre de 2010

Ortogafía científica

Los progresos científicos.

La enseñanza de la ortografía da lugar a una investigación activa. Ya se han hecho progresos importantes. En el marco de este libro práctico sería fastidioso presentar todos los datos científicos recientes que permiten transformar tal enseñanza. De cualquier manera, sería una lástima que los padres y maestros curiosos e interesados por la cuestión no recibieran información de los resultados que obtienen los investigadores. De modo que presentaremos algunos, referidos esencialmente a la ortografía de uso.
¿Qué sabemos de las reglas de ortografía?

La mayoría de las reglas que se encuentran actualmente en los manuales ignoran una ley: la de la frecuencia de las palabras.

Todos sabemos que las palabras no son empleadas con la misma frecuencia. Por ejemplo, el verbo "ver" es más frecuente que el verbo "observar", el cual a su vez quizá sea de uso más frecuente que el verbo "acechar". Por cierto esta comprobación es interesante, pero no basta.

Para poder avanzar en la investigación, es preciso tratar de medir esa frecuencia con la mayor precisión posible. En Francia, el Centro de Investigación Para un tesoro de la lengua francesa, de Nancy, ha procedido al registro por computadora de 70 317 234 palabras. Ese considerable trabajo permitió a los investigadores que se interesan en la ortografía confirmar trabajos que ya tienen treinta años y que conocieron un éxito escaso en la práctica escolar hasta este último tiempo.

La idea directriz de esas investigaciones es que deben enseñarse al niño los hechos ortográficos cuyo aprendizaje puede realmente ayudarlo. Por lo tanto, no se perderá tiempo enseñándole cómo se escriben términos raros, y sí se le enseñará, por ejemplo, el verbo "ver" y también "observar", pero seguramente no "acechar"...

Esta idea, tan llena de sensatez, ha sido violentamente combatida en nombre de un concepto enciclopédico de la cultura. ¡Que sigue imperando! Sin embargo, ha sido rebatido seriamente por dos hechos: 
— la mayor parte de los errores de ortografía cometidos por los escolares recae sobre las palabras más frecuentes porque la escuela las enseña mal.
— al ¡estudiar objetivamente las condiciones en que se desarrolla la enseñanza de la ortografía, se encuentra qué ella suele ser todavía incoherente.

Los errores de los alumnos.

Si usted tiene un hijo en los grados superiores de la escuela primaria, observe los errores que comete ai escribir y clasifíquelos. Se dará cuenta de que ignora Ja conjugación de los verbos más frecuentes... y que conoce mal los términos complementarios de su lengua (pronombres, adverbios, preposiciones, conjunciones, etcétera).

De estas observaciones se puede extraer una conclusión pedagógica: Es conveniente que el niño se familiarice con la conjugación de ciertos verbos de uso cotidiano que ofrecen dificultades ortográficas: por ejemplo, haber, hacer, decir, ir, venir, etcétera.

¿Qué se debe enseñar a los escolares?

Hemos hablado de las famosas reglas que colman los manuales.

Tomemos como ejemplo una de las referidas a la y: solía enseñarse que llevan  las palabras que terminan en -aje y las que contienen las combinaciones aje-eje-oje, salvo algunas excepciones. En verdad, el niño podrá encontraran cierta frecuencia —ya sea en los dictados o en sus lecturas— las palabras viaje, ejemplo, ejercicio, y esporádicamente ajedrez, hojear o troje. Lo mismo ocurre con las excepciones exagerar, tragedia, recoger, proteger. Pero sería inútil hacerle practicar con términos como estratagema o ambages, ya que su aparición en dictados o textos usuales no será demasiado probable.

Así pues, a) esta regla sobre el uso de la j no puede darse como norma estricta, y b) exige la ejercitación con muchos ejemplos, pero estos de¬ben elegirse entre aquellos cuyo uso será más previsible en la práctica escolar.

Un alumno que aprende la ortografía con los dictados encontrará el verbo hojear alguna vez en el año, y la palabra estratagema alguna vez en todo el ciclo primario... si el maestro así se lo propone. Esto indica que el dictado no puede ser un medio para aprender la ortografía, sino para ponerla en práctica, si es que ya se la sabe...

Sin embargo, las que citamos no son palabras tan raras que se pueda pasar sin conocerlas, aunque será una casualidad que aparezcan en un dictado. Por lo tanto, la situación confina con el absurdo.
— Si el niño aprende ortografía con los dicta¬dos, tendrá amplias lagunas: al terminar su escolaridad primaria todavía desconocerá muchas palabras porque jamás las encontró en los textos de los dictados.
— Si el niño aprende ortografía con las reglas, aprenderá un número increíble de palabras inútiles...

En general, la ortografía se enseña de las dos maneras a la vez: con ello se espera que las dos técnicas vayan compensándose y neutralizando sus respectivos defectos. Las dificultades con que tropiezan los niños nos conducen a preguntarnos si las reglas no complican las cosas, y si los dictados no crean un sentimiento de inseguridad en la medida en que el chico tiene la clara impresión de no encontrar allí las dificultades que aprendió a resolver sino —¡colmo de la mala suerte! — las que todavía no estudió y ni siquiera sospechaba.

El niño aprende la ortografía en todo momento, sobre todo cuando lee. Ayúdelo a leer bien, haga que sienta el gusto de la lectura.

Si usted quiere que el niño "tenga ortografía" proscriba las reglas y dictados en su forma tradicional. En los capítulos que siguen, usted aprenderá a proceder de una manera más sencilla y más eficaz.

Los niños no pueden aprender cualquier cosa en cualquier momento.

Se han realizado numerosas experiencias para saber si las dificultades ortográficas no estaban íntimamente ligadas a la edad de los niños.

Ciertas investigaciones realizadas con respecto a la lengua francesa indican con notable precisión cuáles son las palabras que es preferible enseñar a cada edad. Pero estos estudios ya son antiguos en materia de ortografía gramatical.

Los resultados que arrojan los trabajos de algunos especialistas franceses ofrecen algunos datos merecedores de atención.

Asi, por ejemplo, se ha comprobado un cierto orden en las dificultades y, lo que sorprende más, una especie de imposibilidad para quebrar ese orden, salvo de modo muy excepcional. Hasta  se ha observado un mejoramiento espectacular cuando la enseñanza sigue una progresión que respeta un orden determinado mediante técnicas estadísticas.

Hecho asombroso que confirma la observación precedente: los alumnos se retrasan si se enseña sistemáticamente fuera de este orden observado.

Son fenómenos inquietantes, que todavía no están bien explicados. ¿Se trata de un simple problema lingüístico, porque ciertos términos son más difíciles que otros? Eso no es cierto, pues las palabras que se escriben fonéticamente no son siempre las más fáciles; a la inversa, la palabra casa (maison) es una de las primeras que los niños franceses saben escribir, junto con la palabra papá {papa). Pero maison parece más difícil que papa... ¿Depende este orden observado de la maduración de los niños? Es posible, pero esta explicación sigue siendo insuficiente.

Parece que las palabras más "motivantes" fueran las más fáciles. Parece también, en general, que el niño escribe con más facilidad las palabras de uso frecuente que los términos raramente utilizados Independientemente de otras derivaciones científicas que tengan estos problemas apasionantes para el investigador.

El niño aprenderá más fácilmente las palabras que él mismo utiliza que las de los adultos. Esté muy atento a su lenguaje (oral y escrito) y parta desde allí para enseñarle la ortografía.

¿Hay una crisis de la ortografía?

Más allá de las investigaciones muy especializadas, a las que acabamos de referirnos, los estudiosos siempre se han tomado muy a pecho saber si es cierto o no que hay una crisis de la ortografía. Los padres de escolares se inclinan en general a la idea de una crisis de la ortografía, pero por una mayoría muy ajustada.

En una encuesta realizada a 642 familias de un distrito escolar de Francia, se ha preguntado si "los niños de hoy tienen peor ortografía que los niños de antes". El 58% de los padres interrogados respondieron afirmativamente, el 38% contestó que no lo creía así.

¿Qué es lo que ocurre en realidad?

El nivel actual de nuestros niños.


Para algunos maestros, la crisis de la ortografía es indudable. Piensan que, actualmente, los niños experimentan una gran baja de la atención. Explican que la evolución técnica tiene una influencia nefasta sobre ellos, y gritan "¡Alto!" al método global de lectura, la. democratización de la enseñanza, el cine, la radio, la televisión... ¡Lo único que falta, razonablemente, es preguntarse si pronto no va a venir alguno a mostrarnos la influencia negativa de la polución sobre el nivel ortográfico de los niños...!
escolares tienen un nivel de ortografía muy semejante al que tenían sus padres, sus abuelos y sus bisabuelos a la misma edad.

Los niños tienen tan buena ortografía como los niños de antes.

Es una realidad que hay que tener en cuenta. Y si una abuela, por ventura, se revela como muy dotada para la ortografía, no digamos "¡Ah, por lo menos antiguamente se tenía el sentido de la ortografía!", sino más bien: 

"Evidentemente, la abuela tiene 40 años de ventaja sobre mi hijo en su experiencia de la lengua escrita!''

En efecto: los adultos olvidan muchas veces que un niño de 4 o grado, por ejemplo, conoce la lengua escrita desde hace apenas tres años, en tanto que su abuelita la conoce desde hace más de 40 años. ¡Es comprensible que la edad esta¬blezca alguna diferencia entre ellos!

La crisis de la ortografía ¿es un pretexto?

Admitir que existe una crisis de la ortografía es con toda seguridad marchar a contrapelo de la realidad. Pero sobre todo es adoptar una actitud de rechazo de la evolución del mundo. Es instalar al niño en un fatalismo que va a frenar su deseo de progreso.

El niño a quien se le dice a cada rato "Ah, en mis tiempos..." no va a tener deseos de comunicarse con un adulto tan poco dinámico, tan chapado a la antigua. El Pasado es un continente que se ha dejado atrás, a donde a veces se quisiera volver, que a menudo se añora: no es un salvavidas al cual uno se aterra desesperadamente por miedo a ser arrastrado por el progreso.

Lo que hace falta ver bien claro es que, detrás de la creencia en una crisis de la ortografía, se esconden una angustia y un temor del mundo actual. Pues el niño, frente a las palabras descorazonadoras de sus padres, solo puede pensar: "¿Qué he venido a hacer yo a semejante mundo?" o "¿Para qué cansarme, ya que haga lo que haga no podré jamás igualar ni sobrepasar a mis padres?" ¿Qué otra solución le queda entonces, sino la resignación o la rebeldía?

Los psicólogos advirtieron que un sujeto (tanto un animal como un niño o un adulto) actúa del modo que corresponde a lo que se espera de él. Si se toman dos grupos de ratas equivalentes, tan "inteligentes" las unas como las otras, y se les enseña a conducirse en un laberinto para encon¬trar su alimento, ¡se verá que los éxitos de las ratas dependen de lo que piensa de ellas el que les enseña a dirigirse!

El experimentador que está persuadido de que sus ratas son inteligentes, tiene ratas que logran su objeto mejor que aquellas de su colega que, en cambio, cree que sus ratas son poco menos que idiotas. Yo suelo contar esta experiencia a los padres. Es tan grávida de sentido para ellos como para los maestros.

En ortografía, como en cualquier otra cosa, un niño solo puede triunfar si los adultos que lo ro¬dean le tienen confianza. Lo que no significa, por supuesto, que haya que adular al chico. Eso entrañaría el mismo peligro que la actitud inversa. En este punto, lo fundamental es,el equilibrio.

Tener fe en el niño es esencialmente comuni¬carse con él, es decir escucharlo y responderle, pero también pedirle que se calle si es necesario.

Imaginemos que una tarde su hijo vuelve de la escuela con una malísima nota en ortografía. Qué padre maravilloso para un chico el que en ese momento dice: "¡Mira un poco! ¿Tú también has tenido problemas con las haches? Ven, vamos a mirar esto juntos..."

Lo que supone, seguramente, que el padre pase un momento, un momento breve, practicando ortografía con su hijo. En realidad, no es la ortografía lo que le ocupará ese rato, sino algo absolutamente más importante: una charla, un intercambio con el hijo.

Estamos lejos de una crisis de la ortografía. Pero nos podemos preguntar si esta cuestión no sirve de pretexto a ciertos padres para no tener trato con sus hijos y descargar así su responsabilidad sobre los maestros. Es una cuestión que deben plantearse los padres que se oponen, contra la evidencia, a relegar la crisis de la ortografía al dominio de las viejas creencias.

No digamos: "¡Ah! En mi tiempo nadie cometía semejantes faltas... En el examen final, en toda la clase, no hubo ni un cero".
Digamos más bien: "Ven, yo te puedo ayudar".

Fuente: Jean Guion.