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jueves, 7 de octubre de 2010

Psicología y medicina

Psicología y medicina




Punto de vista médico en el año 1962.
Por Allan Gregg y Franz Alexander.


INTRODUCCIÓN

Consciente del hecho de que los honores son conferidos a menudo con más generosidad y buena voluntad que discernimiento y justificación, debo limitar más bien mi agradecimiento al honor que supone hablaros sobre la psicología vista por un doctor en medicina,* declarando que no tengo el mandato de mis colegas para hacerlo en su nombre y que mis opiniones no deben ser tomadas como las de la mayoría de los médicos. Puede que lo sean pero no tengo base para atribuírselas. Creo, que fue Osear Wilde quien observó que toda crítica es una forma de autobiografía. Quizás la única experiencia que de alguna manera o medida ^pueda calificarme para hablar sobre psicología desde el punto de vista médico sea haber participado en la preparación del informe a la Comisión de Harvard sobre El lugar de la psicología en una universidad ideal. Era una comisión en la cual los doctores en medicina estaban sobrepasados en una proporción de 9 contra 3, y por lo tanto se puede sospechar que acumulasen algunas de esas que los franceses llaman pensées d'escalier: aquellas cosas sobre las que se desea haber tenido la agilidad mental suficiente como para haberlas pensado en el momento oportuno, en lugar de que acudan a la mente solo cuando se descienden las escaleras, después de terminado el asunto.
No perdamos más tiempo, empero, en rodeos y pasemos a hablar de un tema de máximo interés: vuestra propia profesión. Dado que existen muy pocos o ningún indicio de que mi actividad o la vuestra tienden a absorberse mutuamente, cualquier estudio sobre las relaciones entre la medicina y la psicología lleva naturalmente a considerar qué es lo que tiene en común, qué es privativo de cada una y qué puede ser provechoso e importar de una a otra.
La psicología, como profesión, es joven. Ahora bien, es sabido cuan difícil resulta enseñar a la juventud los encantos de ser joven. Por ello, la medicina puede muy bien envidiar a la psicología su presente" libertad para trazarse su camino, hacer sus promesas y elegir sus amigos. "No olvidéis nunca —escribía Wordsworth a lady Beaumont— que todo escritor grande y original debe crear él mismo, en proporción con su grandeza y originalidad, el gusto por el cual se saborean sus obras *". Como psicólogos estáis en la envidiable posición de gozar de una libertad similar para crear el gusto que harán que vuestro trabajo sea apreciado; para crear deliberadamente la demanda por aquello que sabéis hacer, después de haber aprendido a hacerlo. La medicina ha tenido que seguir muy a menudo otro curso. Rodeados desde un principio por quienes sufrían y pedían alivio para su dolor o enferme dad, e inclusive con la muerte misma, aferrándose a nuestro brazo, tuvimos los médicos que aprender a enfrentar una demanda ya existente. El psicólogo no trabaja, por lo general, en esa atmósfera de crisis —nacimiento, aterrador desamparo o miedo a la muerte—. Mas la ausencia de tales tensiones acaso lo prive de una cierta disciplina severa y saludable. Protegidos como estáis de esa contagiosa ansiedad de enfermos a vuestro cuidado, ¿experimentáis alguna gratitud por esta dispensa? ¿Y qué forma debe adoptar esa gratitud? ¿Es razonable preguntaros cómo disponéis de esa magnífica franquicia?
La medicina puede envidiar lógicamente otra consecuencia de la relativa juventud de la psicología, aunque quizás tal situación no dure mucho. En medicina los hechos establecidos y los métodos utilizables han llegado a ser pasmosamente numerosos; la enseñanza de la medicina se halla abrumada por la tarea de impartir los muchos e importantes conocimientos que se poseen y que se consideran de valor. Por ejemplo, la morfología tiene un papel relativamente más importante que el que, supongo, tiene en psicología, y no veo en esta última algo equivalente a la avidez que muestra la medicina por conocer ciertos parásitos y otros microorganismos invasores. Vuestras energías, como las de los fisiólogos, pueden encauzarse —y lo hacen con admirable profundidad— hacia la formulación de las teorías que explican las funciones. Por supuesto, no creo que vuestra tarea sea la más fácil: en realidad, por lo mismo que sois jóvenes, tenéis más ocasiones de lograr la sabiduría, dado que vuestro porvenir está todavía en vuestras manos.

Y pasando de la envidia a la admiración, digamos que el médico más reflexivo encuentra el horizonte del psicólogo alentadoramente vasto al adentrarse en las relaciones^.sociales del hombre y ocuparse de su conducta en la comunidad. Solo recientemente un interés semejante por la medicina social ha logrado apoyo académico explícito: la cátedra de Medicina Social en Oxford. Vosotros tenéis por delante un campo maravillosamente amplio en psicología social. En grado admirable, la psicología ha insistido en que los árboles no oscurecerán ni su selva ni su horizonte.


EN QUÉ CONTRIBUYE LA PATOLOGÍA A LA MEDICINA

No ha sido menos admirable el ejemplo que han dado los psicólogos frente a uno de los problemas generales de la ciencia: el problema del observador. Si en algún caso lo complicado pudiera ser encomiable, la complicada actitud del psicólogo, que se detiene a considerar el tiempo de reacción del observador individual, sus descuidos, sus distracciones como testigo y sus fallas de memoria, constituye un tipo de" complicación digna de encomio que bien merece un ulterior perfeccionamiento y una decidida insistencia. La medicina tiene mucho que aprender de vuestros aportes al problema del observador,
Dado que la psicología coloca a la experiencia lo mismo que a la conducta y al pensamiento, dentro de su campo de acción, da gran importancia tanto a la exposición histórica como a la descriptiva. Posiblemente la actual abundancia de pruebas de laboratorio haya alejado demasiado a los médicos de la forma narrativa. Por cierto, en la actualidad la mayoría de ellos saben más acerca de qué pruebas pueden pedirse al laboratorio que sobre la forma realmente adecuada de obtener las historias de sus pacientes.

La medicina podría aprender de la psicología que el análisis estadístico ofrece la única manera científica de corregir las conclusiones erróneas derivadas de la ingenua sugestionabilidad de un observador lleno de prejuicios. Los fenómenos varían con una especie de movimiento browniano, y solamente las críticas estadísticas evitarán un movimiento similar de esas limitadas y volubles explicaciones que se dan acerca de los fenómenos variables. Vosotros sois diestros no sólo en la tarea creadora de sacar conclusiones de los experimentos. La medicina^ y particularmente la psiquiatría, bien podrían imitar de la psicología la habilidad para idear experimentos concluyentes, e igualar vuestra insistencia sobre la importancia de la metodología clara y predeterminada del trabajo experimental. Yo no creo que la verificación experimental sea el único sello de garantía de las hipótesis científicas seguras. ¿Qué sería de la geología y la astronomía sin la comprobación indirecta dé sus hipótesis, la convalidación que proviene del cumplimiento de las predicciones exactas? Pero creo que los psicólogos tienen la oportunidad de enseñar a los médicos, por medio del ejemplo y del método, cómo formular y probar hipótesis relativas a los fenómenos de conducta humana.
El malogrado Douglas Singer sugirió que, en el curso de fisiología para ^estudiantes de medicina de la Universidad de Illinois, después de haberse enseñado la fisiología de los diversos órganos y de los sistemas de órganos, deberían dictarse por lo menos seis clases de la fisiología del organismo considerado en conjunto.
Estas clases podrían comenzar con los tropismos, pasar a ciertas formas de conducta instintiva y terminar quizá con la consideración del papel integrativo de las emociones, el aprendizaje y la memoria. La modesta misan d'étre de tales clases era la suposición de que, además de la fisiología de los diversos órganos, existe verdaderamente una fisiología de nuestro viejo amigo, el organismo considerado como totalidad. Para la mayoría de los fisiólogos, la verdadera novedad de esta proposición radicaba en la probabilidad de que la medicina pudiera aprovechar más el enfoque integrador que vosotros, psicólogos, habéis adoptado desde hace mucho. En verdad, vuestra visión ha sido tan amplia que habéis aceptado la conducta irracional como parte de la realidad significativa. En esto habéis proporcionado a la medicina un ejemplo espléndido y una nueva región para explorar, digo "nueva" porque si a muchos médicos se les diera a traducir el dicho nihil humanum cdienum mihi puto, estarían dispuestos a interpretarlo como "nada que pertenezca al alienista lo considero como humano" s. Me gustaría ver a todos los médicos que crean comprender el significado del esclarecedor título The integrative actktn of the nervous system (La acción integradora del sistema nervioso) de Sherrington, reflexionar durante, digamos, cinco minutos, sobre el efecto integrador del conocimiento de la psicología moderna.
Pero la medicina no sólo ha de aprender de la psicología; en la actualidad depende también de los psicólogos y confía en que vosotros podréis extender y perfeccionar esta ayuda. MíT refiero, por supuesto, a la tarea de seleccionar los estudiantes de medicina y al examen psicológico de los- pacientes. Si una escuela médica de Estados Unidos, de tipo comente, debe seleccionar 72 estudiantes de primer ano entre 1.205 aspirantes —situación que me describieron recientemente— podéis comprender que la medicina dará la bienvenida a cualquier ayuda que pueda recibir para la selección de sus futuros profesionales, investigadores y maestros. Los psiquiatras mismos, sea cual fuere su capacidad, comprenden que vuestro auxilio en la apreciación de sus pacientes es ya indispensable. Y pienso que vosotros podéis también, entender con vuestra sutileza que la colaboración de un psicólogo bien preparado ayuda a atemperar y equilibrar el juicio del psiquiatra, protegiéndolo así del posible abuso de su poder tan altamente concentrado sobre las vidas de los demás.
Otra contribución más de la psicología a la medicina merece especial- mención: la educación médica es una forma de educación, no un mero aprendizaje inicial. Así como estoy convencido de que la contribución de la psicología a la educación será uno de los mayores beneficios que pueda conferir, así también estoy convencido de que, aparte de la psicología clínica, la medicina aprovechará los cambios que la psicología pueda imprimir en la educación médica, esa extraordinaria interrelación de adquirir conocimientos tanto por la experiencia como por la palabra escrita y hablada. Es por demás escaso lo que sabemos acerca de las formas más sabias de enseñar medicina, ¿Podríais vosotros ayudarnos?

EN QUÉ CONTRIBUYE LA MEDICINA A LA PSICOLOGÍA

Sin duda alguna, en las relaciones interprofesionales es evidentemente más grato ser acusado de dadivoso que disponerse a recibir lo que la otra profesión puede ofrecer. Y la tarea de describir aquello con que la medicina podría contribuir a la psicología. se hace más delicada cuando reflexiono sobre qué difícil es hacer partícipes de lo mejor que ella puede ofrecer aún a nuestros estudiantes y a nuestros pacientes, y en qué pequeña medida poseemos adelantos tales que merezcan ser ofrecidos.
Sin duda la profesión médica puede proporcionar, como tal, una prolongada experiencia. Otro tanto ocurre con la mayoría de las religiones importantes. Claro que en ningún caso la mera edad es una garantía de excelencia, pero sugiere vitalidad. Por lo demás, la prolongada experiencia es de menor importancia en una sociedad acomodaticia y veleidosa que lo que sería en una sociedad gobernada por la tradición y no turbada por el cambio. Probablemente, a medida que las aplicaciones de la psicología aumenten en alcance y efectividad, los psicotécnicos, los psicólogos clínicos y cuantos aplican la psicología a las distintas actividades humanas crecerán en número y en posición social. Por cierto, los problemas del aprendizaje y del título ya os apremian. Pero vosotros tendréis probablemente otros problemas en lo referente a organización profesional, códigos éticos, conducta profesional, autogobierno profesional, depuraciones, reclutamiento, certificaciones y administración institucional y sobre vuestra situación en la sociedad en general. En tales asuntos os sugeriría que efectuarais un estudio comparativo de las asociaciones profesionales médicas, legales, educativas y religiosas, y de sus métodos de resolver determinados problemas; estudio que sería de considerable valor para vuestra tan rápidamente creciente profesión. El crecimiento veloz no siempre va acompañado de una maduración rápida y sin esfuerzo.
Una generación atrás, el doctor Abraham Flexner propuso ciertas normas para juzgar si una ocupación había alcanzado el status profesional o no. De acuerdo con su interpretación, las profesiones: 1) implican esencialmente operaciones intelectuales acompañadas por una gran responsabilidad individual; 2) hacen su aprendizaje en el medio natural, y sus miembros recurren constantemente al laboratorio y al seminario en busca de nuevos fenómenos; 3) no son, sin embargo, meramente académicas y teóricas, sino definidamente prácticas en sus objetivos; 4) poseen una técnica que puede transmitirse por medio de una disciplina educativa altamente especializada; 5) cuentan con una organización interna basada en actividades, deberes y responsabilidades que comprometen completamente a sus participantes y desarrollan su conciencia de grupo; y, finalmente, 6) responden al interés público mejor que los individuos desorganizados y aislados, y tienden cada vez más a interesarse por el logro de los fines sociales *.
Cierto aspecto de la experiencia diaria del profesional médico, estoy casi seguro que merece ser comentado. En la constante obligación de emitir tanto un pronóstico como un diagnóstico, la medicina puede ofrecer un grado de experiencia cuyas repercusiones escapan, demasiado a menudo, de la atención que merecen. De ningún otro profesional, como del médico, pareciera esperarse tan absoluta y firmemente, que deba enunciarla marcha de los próximos acontecimientos. Esta obligación tiene un efecto especial sobre quienes la asumen. Pienso que sería particularmente valioso para la práctica de esas ramas de la psicología que no emplean exclusivamente el método experimental, insistir en el uso mucho más frecuente y cuidadoso de la facultad de efectuar pronósticos. Por cierto, puedo aseguraros que esta práctica tiene un efecto atemperador y clarificador en las vidas de los médicos. Nada excita más el interés en la posterior evolución de una enfermedad y alerta la atención sobre los factores que afectan a cada caso en particular, como la obligación de pronosticar su curso futuro. Desde el lado de la medicina, quisiera llamar especialmente la atención de los psicólogos sociales acerca del valor heurístico del acto pronóstico. Como las apuestas, el pronóstico no controla el acontecimiento, pero incrementa el interés por todo lo que forma parte del resultado final.
Sin embargo, más importante que la obligación del clínico de efectuar un pronóstico es su tarea característica de descubrir, reunir y sopesar la evidencia heterogénea. Probablemente estáis familiarizados con la observación de que ejecutar un experimento es interrogar a la naturaleza, pero la actividad clínica de mayor importancia consiste en entreoír lo que la naturaleza se murmura a sí misma. Ninguna persona de experiencia puede ignorar cuántas inapreciables sorpresas puede depararnos esa escucha casual, cuántas insinuaciones, sugestiones -y pistas, tan nuevas y espléndidas que difícilmente caben en la imaginación de investigador alguno. Indudablemente, descubrir, actuando como oyente, requiere una sensibilidad exquisita y una apreciable libertad de imaginación. Pero es tan evidente que lo que uno sabe o piensa oscurece y limita lo que puede observar, que os ruego consideréis la asombrosa receptividad del clínico, aun en las circunstancias más propicias. Y si solicito esto es porque creo que la mayor desventaja para el estudio del ser humano radica en las nociones o preconceptos inconscientes. Muchas veces una hipótesis hállase impregnada de nociones preconcebidas y esto puede entorpecer nuestra percepción general y cegarnos al interpretar el contexto y las circunstancias del fenómeno observado. Y si lo comento con vosotros es porque pecáis —con noble intención—. de exceso de preocupación por las hipótesis. Vosotros probablemente estaréis afectados de tal preocupación, contra la cual esa sensibilidad aparentemente desorganizada del clínico ante todas las circunstancias, o ante lo inesperado, es la única salvaguardia. Las ciencias jóvenes sufren a causa de dicha preocupación, mientras que las ciencias viejas se benefician con la observación de los hechos incontrovertibles, por desconcertantes, inesperados y desordenados que sean.
La experiencia y la responsabilidad clínica determinaron una singular e imborrable impronta que merece vuestra atención. Al médico reciente le bastan unos pocos meses para formarse una nueva imagen de sí mismo. Se da cuenta, simultáneamente, de que se lo considera responsable y de que es responsable de la conducta humana y de la vida de sus pacientes. Es la más inolvidable de las experiencias. En ocasiones he deseado saber si los psicólogos experimentan alguna vez una sensación tan seria cuando se preparan a tratar a seres humanos. Más tarde o más temprano, con mejores o peores razones, el médico joven se enfrenta con la responsabilidad de una muerte, o de una vida de invalidez, que no era necesario que ocurriesen. Los griegos, sabían que sólo dos clases de gente podían matar a los seres humanos con impunidad: los médicos y los jueces.
Tan grave y en ocasiones paralizante es el peso de la responsabilidad médica que desearía que los psicólogos clínicos, para su tranquilidad y libertad de espíritu, no tuvieran nunca que enfrentarla. Con todo poseen, en forma similar, su parte de responsabilidad por la felicidad y salud de los pacientes. Dejémosles comprender desde temprano que la investigación obsesiva de las causas de un síntoma no siempre es suficiente, y que es más discreto —como dice Whitehorn— hallar el significado del síntoma que sus causas.
La experiencia médica puede proporcionar otra enseñanza del trato con los pacientes. Quizás no sea demasiado común en medicina, y acaso se observe con mayor frecuencia en psicología de Jo que ' me fue dable apreciar. Me refiero a la oportunidad, durante el tratamiento, de hacer surgir en los pacientes potencialidades insólitas y no descubiertas hasta entonces. Por cierto, esto caracteriza buena parte del trabajo de los psicólogos que se ocupan dé orientación y consejo. Esta liberación de las energías y entusiasmos de los demás por medio del conocimiento psicológico puede lograrse tanto fuera como dentro del consultorio o de la sala de hospital y, en consecuencia, las aplicaciones de la psicología pueden verse envueltas por ese halo de optimismo que brindan la higiene y el crecimiento saludable. En medicina son los pediatras quienes tienen,-por excelencia, la alentadora satisfacción de atestiguar la vis mediatrix naturae. Deseo que los psicólogos puedan gozar en medida cada vez mayor del deleite de descubrir cómo se exalta la alegría de vivir. Quizás vosotros estéis aún más calificados que el resto de nosotros para aprender y enseñar aquello que hace la vida sana y plena.



* Ver "Is social work a profession". Proceedings of the National Conference of Charities and Co-rrection, 1915, 578-81. '


* La frase latina, modificada de otra perteneciente a una comedia de Terencio que dice textualmente, "Humani nihil a me alienum puto", significa: "Nada de los humanos juzgo ajeno a mí mismo". El autor se permite humorísticamente un juego de palabras. (N. del T.)


* WILLIAM -KNIGHT DOUGLAS (ed.). Memorials óf Coleorton (Edimburgo, 1937), II, 17.


* Conferencia especial dada por invitación de la American Psychological Association, en Boston, el 8 de septiembre de 1948.,


Fuente: Alan Gregg y Franz Alexander

Turismo espacial

El Turismo espacial puede dejar de ser algo solo de ciencia ficción.

La era del turismo espacial ya llegó. El empresario multimillonario Richard Branson, fundador del Grupo Virgin, afirma que su compañía Virgin Galactic, especializada en viajes espaciales, comenzará a ofertar dichos viajes al público general en tan sólo 18 meses.

El desplazamiento al espacio suborbital permitirá a los turistas del espacio ver la Tierra desde el cielo, en la nave Spaceship Two al módico precio de 200.000 dólares. Según Branson, la fabricación de la llamada nave Spaceship Two con la que se realizarán, concretamente, viajes suborbitales (dentro de la atmósfera terrestre) ha sido ya concluida, gracias a los 45 millones de dólares de depósito entregados por más de 330 personas que se han reservado así un asiento en la nave.

La tarifa que se requerirá para viajar en la Spaceship Two será de 200.000 dólares (unos 150.000 euros). El desplazamiento al espacio suborbital permitirá a los turistas del espacio ver la Tierra desde el cielo, a través de claraboyas abiertas en la nave cerca de sus propios asientos, así como conocer la sensación de gravedad cero. Por otro lado, Branson tiene en mente ya un ambicioso proyecto más: crear hoteles espaciales para que los turistas puedan usarlos como transbordadores en futuros vuelos hacia la luna.

El grafeno

El grafeno: transparente, flexible, buen conductor y Nobel de Física 2010.

Por: Vanesa Rodriguez.

El grafeno, un material biodimensional y de sólo un átomo de grosor, es el responsable de que la Real Academia de las Ciencias de Suecia haya premiado con el Nobel de Física a los investigadores rusos Andre Geim y Konstantin Novoselov.

La Academia definió el grafeno como el "perfecto entramado atómico", y alabó el trabajo de Geim y Novoloselov, por "haber mostrado que el carbono en una forma tan plana tiene propiedades excepcionales que se producen en el interesante mundo de la física cuántica".

Pero, ¿qué es el grafeno?
Elsa Prada, investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales del CSIC, explica a RTVE.es que "el grafeno es un nuevo material que se pensaba que no podía existir".

Es una estructura laminar plana de grafito y está "hecho de átomos de Carbono que se encuentran unidos entre sí formando una red hexagonal (los podemos imaginar colocados en los vértices de una red tipo panal de abejas)".

La investigadora destaca algunas de sus cualidades "es la membrana más fina posible, pues su grosor es de tan sólo un átomo, y tiene la apariencia de una tela transparente y flexible, a la par que extremadamente resistente y conductora de la electricidad".

El Carbono es un elemento fascinante, es capaz de dar lugar a muy diversos materiales
La experta en materiales añade que el Carbono del que está hecho es un elemento fascinante, pues si bien es muy común es capaz de dar lugar a muy diversos materiales según la forma en la que unos átomos se unen a los otros. "Cuando se empaqueta densamente en una estructura tridimensional, tenemos un diamante. Si se organizan en capas bidimensionales débilmente unidas entre ellas, tenemos grafito, que encontramos cada día en las minas de los lápices".

Debido a su extrema delgadez, tiene solo un átomo de grosor, "se pensaba que se si conseguía sintetizar, el gafreno sería muy inestable".

Sin embargo los premiados Geim y Novoselov, que trabajan actualmente en la Universidad de Mánchester en Reino Unido, descubrieron en 2004 no sólo que se podía sintetizar, sino que además, como afirma Prada "tenía unas propiedades asombrosas y que abría todo un mundo de posibilidades en la nanotecnología".

La comunidad científica se quedó maravillada con sus propiedades
Desde ese momento el grafeno deslumbró a la comunidad científica. "Nos quedamos maravillados y fuimos muchos los científicos que nos pusimos a investigar sobre este material. Y gracias a este esfuerzo común se ha avanzado mucho en solo seis años", explica la experta que actualmente trabaja precisamente como Física Teórica con el grafeno.

Prada considera "que es un premio muy merecido porque ha supuesto una gran revolución en la física de los materiales" y que lo único que lo podría 'ensombrecer' es la falta de reconocimiento a el físico japonés Sumio Lijima, especialista en nanotecnología y descubridor de los nanotubos de carbono. "Lijima debería haber sido el tercer galardonado", señala la española, "ya que así se reconocería al conjunto de personas que se han dedicado al estudio del Carbono".

La investigadora añade que otro motivo por el que cree que este premio es más que merecido es porque "este material tiene un gran potencial de futuro. No se queda simplemente en un descubrimiento admirable del ser humano, sino que su historia sólo acaba de comenzar y crece a una velocidad asombrosa".

Estas investigaciones y estudios han abierto todo tipo de aplicaciones prácticas para el grafeno y otros materiales bidimensionales.

Por todo esto, son muchos los científicos que esperan que este material juegue un papel realmente importante en la electrónica futura. De hecho ya se aplica en la fabricación de pantallas planas.

Los materiales del futuro
Elsa Prada no tiene "ninguna duda" de que es el material del futuro y destaca que a día de hoy ya tiene muchas utilidades: las mencionadas pantallas planas o 'superbaterías' que se cargan en segundos y que podrían utilizarse según la investigadora en "coches y ordenadores".

Retos: la "miniaturización" y conseguir estabilidad a temperatura ambiente
La experta señala que los principales retos en este campo es la "miniaturización", es decir conseguir materiales cada vez más pequeños y con las mayores capacidades. Además hay que lograr "estabilidad a temperatura ambiente (que se puedan usar en el día a día, en la calle, no sólo en laboratorios bajo condiciones muy específicas)" y todo ello en materiales que sean "resistentes" a la vez que "modeables".

En cuanto a si el gafreno será el sucesor del silicio, mediante la fabricación de chips que lo reemplacen en la electrónica, es un tema que según la investigadora "está por ver".

"Es un material único con cualidades en muchos sentidos diferentes del Silicio" explica Prada, que añade que el gafreno "puede ser utilizado para muchas cosas que el Silicio no".

"Si además, y gracias a las investigaciones todavía en curso, consiguiese usarse también como transistor en un futuro chip de dimensiones extraordinariamente pequeñas, entonces podría complementar e incluso suceder al Silicio", concluye la investigadora.

Fuente: www.rtve.com

miércoles, 6 de octubre de 2010

Los intelectuales

Del blog: Los intelectuales ¿Pensando en quién, para quién?

Entre los mitos que dan forma a las ideas de hoy y a los comportamientos, uno, el que parece dominar a todos los demás, es la primacía de la ciencia, y la reducción de la conducta de comprender el significado de esta conducta (entendida "en comparación con lo que la ciencia dice).

Al abordar el pensamiento ¿es necesario que en un país tradicionalmente fértil en ideas, se centre en el discurso de la ciencia de la demagogia?

No vamos a descuidar este discurso, pero hay que tomar partido, hay que tratar de ampliar el alcance del estudio y el informe de un clima cultural mediante el análisis de producciones originales tomando algunos ejemplos de los llamados "intelectuales".

Rechazando cualquier connotación peyorativa a la palabra, se define al intelectual como alguien que crea o descubre una función que expresa una idea que impulsa su vida.

Contribuye al desarrollo de la cultura, como espejo crítico de todo el hombre, que sólo tiene sentido si éste hombre encuentra la posibilidad de reconocerlas y además un reto.

La cultura intelectual es responsable en esta perspectiva de completarse en un discurso pronunciando palabras específicas…

Escritor o artista, el intelectual es un sujeto de ideas. Estudioso o investigador, es el hombre de ciencia. Su función como conducto para aparecer como el hombre de la crítica técnica cuando se pone en el lugar de los que gobiernan y esbozan los elementos de un método mejorado para la realización de la comunidad.

La crítica moral, cuando él está en contra de lo que está en el nombre de lo que debería ser. Estuvo de acuerdo en aparecer como la negativa del hombre sin tener en cuenta las consecuencias, y sin tener en cuenta, que habla en nombre de toda la humanidad.

Estos rasgos probablemente sean válidos para los intelectuales de todos los países, el movimiento del pensamiento va en la dirección de una crítica del orden establecido. En efecto, la función crítica ha llegado a parecer en casi todos los aspectos de la intelectualidad.

Esta función puede ser denunciada como un juego, si el intelectual no se inserta en la acción revolucionaria estructurada por un partido u organización.

Pero ciertos intelectuales, que todavía están libres, no se unirán a los perros guardianes del espectro político dogmático, y no dependerán de ellos para tener talento, pero como hemos escogido la profesión de la escritura, cada uno de nosotros –como escritor- es responsable de la literatura y depende de nosotros, los escritores, si se cae en la alienación.

A veces se argumenta que los libros reflejan la reticencia de la clase media de no decidir por el proletariado o por el capitalismo.


Esto es falso, el partido o la izquierda está tomada. Y a esto respondió que nuestra elección sea ineficiente y abstracta, es un juego de la propiedad intelectual si no va acompañada de nuestra adhesión a un partido o movimiento revolucionario: Yo no lo niego, pero no es nuestra culpa, la de los revolucionarios libertarios, que la izquierda uruguaya ya no sea una opción revolucionaria.

Situada en su posición "protestante", suelen romper con su propia clase, pero al no encontrar refugio en los grupos que defienden la causa, el intelectual a menudo se percibe dolorosamente en su naturaleza ambigua.

Ciertamente, los intelectuales no están necesariamente condenados a una función crítica de la sociedad en que viven: algunos también tienen la tarea de apoyar a un líder para defender una doctrina, o más generalmente un humanismo liberal que también pertenece a la gran tesis.

Hay desaparición de la "opinión pública" dentro de la ley por todos los ciudadanos, de hecho por una capa relativamente delgada de más o menos gente educada (ciudadanos, miembros de las clases medias, profesionales ...), que en conjunto ofrece al escritor o intelectual "una especie de término medio entre la sociedad global y fomentar la creación cultural."

Ahora, la comunidad y los valores tradicionales (el individualismo, la libertad, la dignidad humana, la esperanza de alcanzar a) desaparecen para dar paso a la comprensión – cuantitativa.

"La realidad pierde su transparencia y se vuelve opaca, el hombre se desorienta y limita el progreso considerable de las fuerzas productivas y con ellos, la ciencia y la tecnología, se realizan sólo a través de una contracción enorme en el campo de la conciencia, especialmente en lo que respecta a las posibilidades del hombre y la naturaleza y de sus relaciones con los demás "1.

El hombre tiende a convertirse en dimensiones en el sentido de un significado Herbert Marcuse: actúa más de la dimensión de la adaptación a la realidad y no en la dimensión anterior, la de trascender la realidad. El nivel de vida en otras sociedades avanzadas es cómoda y permite el acceso a alguna forma de cultura, especialmente a través de los medios de comunicación de masas y por el “bolsillo”.

Pero como la conciencia es limitada, el hombre de hoy pasivamente recibe el mensaje, la información, el cine o la obra literaria, lo ha convertido, en gran medida, incapaces de ver una invitación a la reflexión o al entendimiento de un problema.

No pueden absorber las obras en una visión integral que les da sentido a la refinación y la modificación de ellos.

La comunicación se convierte en una ilusión imposible entre los hombres, se hizo aún más inútil entre los creadores y el público. "Es en estas circunstancias que la ruptura entre el creador y la empresa se ha extendido más allá de los límites de la novela y nació el primer teatro de vanguardia, cuya esencia fue, ante todo, el reconocimiento de la pérdida de cualquier comunidad humana a nivel inmediato de la comunicación "(Lucien Goldmann).

Ionesco, Adamov, Beckett y Genet registraron el hecho: lo que era imposible que se "incluyan" sin partes espectadores Ionesco o Genet, frente a un tipo de hombre, literalmente, despojándose a sí mismo (personalidad, la creatividad, la responsabilidad), imagina que él, el espectador, se representa en el escenario. Él se rió y se sorprendió de ciertos excesos, pero su reacción emocional no implica la comprensión intelectual. Es lo mismo para el Nouveau Roman (Robbe-Grillet, Nathalie Sarraute) y el cine (Jean-Luc Godard, Alain Resnais, Robbe-Grillet): donde los artistas -de esa época- por la falta de suelo por el que se nutre las relaciones entre ellos y otros hombres ven su creación cada vez más difícil. El intelectual que es "consciente" se enfrenta a la pérdida del conocimiento generalizado. A menudo despreciado, a veces admirado por razones no relacionadas con la profunda originalidad de su obra, poco a poco pierde pie.

Es la acción del intelectual como el arte de la escritura por Jean-Paul Sartre: "... Después de todo, el arte de escribir no está protegido por los decretos inmutables de la Providencia, es lo que hacen los hombres, lo que elige mediante la selección. Si debe convertirse en pura propaganda y entretenimiento puro, para la sociedad sería caer en guarida de lo inmediato, es decir, en la vida sin memoria de himenópteros, y gasterópodos.

Por supuesto, todo esto no es tan importante: la inundación podría ocurrir en la literatura.

" El drama de los intelectuales de hoy es que el hombre que se retire, ya ha comenzado a separar las fuentes de creación y, deliberadamente artistas y escritores, que corten la intención de proponer otra cosa que propaganda o de entretenimiento, que se niegan a ser reducidos al papel de "charlatán y sucio", en palabras de Jean-Francois Revel * Tome un ejemplo, la mercantilización total de las realidades humanas y la asimilación de los objetos humanos.

El siguiente pasaje: "Los zapatos con suela de goma luz no hacer ruido en el piso del corredor 2. Cualquier lector a pensar (mejor), es evidente que se trata de un hombre celoso que camina de puntillas para no hacer ruido y sorprender a su esposa. ¡No hay duda! Pero lo esencial es que Lucien Goldmann Robbe-Grillet no dijo: "Un hombre que caminaba de puntillas", pero "los zapatos de luz (...) no hacer ruido, y si él hizo ", escribe, es que en el mundo de hoy, los zapatos hacen que el hombre no sea un hombre más, pero si el objeto inerte que está llevando a los acontecimientos."

Esta "lectura" prepara, a partir de una mayor conciencia de los peligros de la época, la construcción de un nuevo tipo de sociedad.

El libro se va a caer en manos seguras: el proceso de mercantilización avanza lo suficiente que el público lector podría preocuparse por las propuestas de los "intelectuales", porque éste no es el intelectual que se suicida, pero el movimiento de la sociedad lo condena: personas respetables desprecian el artista, escritor, filósofo y, en general personas creativas que buscan hacer su parte.

Nunca en el pasado esto ha sido tan profundamente despreciado.
El siglo XIX sigue siendo un valor fundamental reconocido en ambos lados, común a los creadores y el público: la del individuo.


Cuando el novelista o el artista a menudo entran en conflicto con la sociedad en la medida que su constatación realista destacó la contradicción del sistema, que en su teoría es la defensa de la autonomía y el desarrollo el individuo, en la práctica niega el debido proceso de la mercantilización y el carácter inhumano de las estructuras sociales.

Hoy en día, la supresión de la importancia estructural en las articulaciones de la persona en la economía y la creatividad intelectual (literatura, cine, artes visuales ...) elimina el valor explícito pasado y rompe el vínculo entre el creador final común y la sociedad.

El diseñador simplemente muestra al hombre lo que es ahora, pero la falta de lenguaje común que ya no reconoce.

Los intelectuales últimamente no sólo rodeados de burgueses satisfechos se dirigen a los placeres materiales y privilegios sociales, que se empantanan en una marea creciente de objetos que equiparan la naturaleza humana, cuya corriente de flujo es controlado por un sistema Industrial Global pone en duda la conclusión del testimonio de los creadores.

La batalla por el hombre, si se desesperó, en un momento en que aparece, según Michel Foucault, "el hombre es una invención de la arqueología de nuestro pensamiento… Y tal vez el siguiente final…”

La lucha continuará probablemente hasta el final de la humanidad, y es el honor de "los intelectuales" su acción.

Los intelectuales

Del blog: Los intelectuales ¿Pensando en quién, para quién?

Entre los mitos que dan forma a las ideas de hoy y a los comportamientos, uno, el que parece dominar a todos los demás, es la primacía de la ciencia, y la reducción de la conducta de comprender el significado de esta conducta (entendida "en comparación con lo que la ciencia dice).

Al abordar el pensamiento ¿es necesario que en un país tradicionalmente fértil en ideas, se centre en el discurso de la ciencia de la demagogia?

No vamos a descuidar este discurso, pero hay que tomar partido, hay que tratar de ampliar el alcance del estudio y el informe de un clima cultural mediante el análisis de producciones originales tomando algunos ejemplos de los llamados "intelectuales".

Rechazando cualquier connotación peyorativa a la palabra, se define al intelectual como alguien que crea o descubre una función que expresa una idea que impulsa su vida.

Contribuye al desarrollo de la cultura, como espejo crítico de todo el hombre, que sólo tiene sentido si éste hombre encuentra la posibilidad de reconocerlas y además un reto.

La cultura intelectual es responsable en esta perspectiva de completarse en un discurso pronunciando palabras específicas…

Escritor o artista, el intelectual es un sujeto de ideas. Estudioso o investigador, es el hombre de ciencia. Su función como conducto para aparecer como el hombre de la crítica técnica cuando se pone en el lugar de los que gobiernan y esbozan los elementos de un método mejorado para la realización de la comunidad.

La crítica moral, cuando él está en contra de lo que está en el nombre de lo que debería ser. Estuvo de acuerdo en aparecer como la negativa del hombre sin tener en cuenta las consecuencias, y sin tener en cuenta, que habla en nombre de toda la humanidad.

Estos rasgos probablemente sean válidos para los intelectuales de todos los países, el movimiento del pensamiento va en la dirección de una crítica del orden establecido. En efecto, la función crítica ha llegado a parecer en casi todos los aspectos de la intelectualidad.

Esta función puede ser denunciada como un juego, si el intelectual no se inserta en la acción revolucionaria estructurada por un partido u organización.

Pero ciertos intelectuales, que todavía están libres, no se unirán a los perros guardianes del espectro político dogmático, y no dependerán de ellos para tener talento, pero como hemos escogido la profesión de la escritura, cada uno de nosotros –como escritor- es responsable de la literatura y depende de nosotros, los escritores, si se cae en la alienación.

A veces se argumenta que los libros reflejan la reticencia de la clase media de no decidir por el proletariado o por el capitalismo.


Esto es falso, el partido o la izquierda está tomada. Y a esto respondió que nuestra elección sea ineficiente y abstracta, es un juego de la propiedad intelectual si no va acompañada de nuestra adhesión a un partido o movimiento revolucionario: Yo no lo niego, pero no es nuestra culpa, la de los revolucionarios libertarios, que la izquierda uruguaya ya no sea una opción revolucionaria.

Situada en su posición "protestante", suelen romper con su propia clase, pero al no encontrar refugio en los grupos que defienden la causa, el intelectual a menudo se percibe dolorosamente en su naturaleza ambigua.

Ciertamente, los intelectuales no están necesariamente condenados a una función crítica de la sociedad en que viven: algunos también tienen la tarea de apoyar a un líder para defender una doctrina, o más generalmente un humanismo liberal que también pertenece a la gran tesis.

Hay desaparición de la "opinión pública" dentro de la ley por todos los ciudadanos, de hecho por una capa relativamente delgada de más o menos gente educada (ciudadanos, miembros de las clases medias, profesionales ...), que en conjunto ofrece al escritor o intelectual "una especie de término medio entre la sociedad global y fomentar la creación cultural."

Ahora, la comunidad y los valores tradicionales (el individualismo, la libertad, la dignidad humana, la esperanza de alcanzar a) desaparecen para dar paso a la comprensión – cuantitativa.

"La realidad pierde su transparencia y se vuelve opaca, el hombre se desorienta y limita el progreso considerable de las fuerzas productivas y con ellos, la ciencia y la tecnología, se realizan sólo a través de una contracción enorme en el campo de la conciencia, especialmente en lo que respecta a las posibilidades del hombre y la naturaleza y de sus relaciones con los demás "1.

El hombre tiende a convertirse en dimensiones en el sentido de un significado Herbert Marcuse: actúa más de la dimensión de la adaptación a la realidad y no en la dimensión anterior, la de trascender la realidad. El nivel de vida en otras sociedades avanzadas es cómoda y permite el acceso a alguna forma de cultura, especialmente a través de los medios de comunicación de masas y por el “bolsillo”.

Pero como la conciencia es limitada, el hombre de hoy pasivamente recibe el mensaje, la información, el cine o la obra literaria, lo ha convertido, en gran medida, incapaces de ver una invitación a la reflexión o al entendimiento de un problema.

No pueden absorber las obras en una visión integral que les da sentido a la refinación y la modificación de ellos.

La comunicación se convierte en una ilusión imposible entre los hombres, se hizo aún más inútil entre los creadores y el público. "Es en estas circunstancias que la ruptura entre el creador y la empresa se ha extendido más allá de los límites de la novela y nació el primer teatro de vanguardia, cuya esencia fue, ante todo, el reconocimiento de la pérdida de cualquier comunidad humana a nivel inmediato de la comunicación "(Lucien Goldmann).

Ionesco, Adamov, Beckett y Genet registraron el hecho: lo que era imposible que se "incluyan" sin partes espectadores Ionesco o Genet, frente a un tipo de hombre, literalmente, despojándose a sí mismo (personalidad, la creatividad, la responsabilidad), imagina que él, el espectador, se representa en el escenario. Él se rió y se sorprendió de ciertos excesos, pero su reacción emocional no implica la comprensión intelectual. Es lo mismo para el Nouveau Roman (Robbe-Grillet, Nathalie Sarraute) y el cine (Jean-Luc Godard, Alain Resnais, Robbe-Grillet): donde los artistas -de esa época- por la falta de suelo por el que se nutre las relaciones entre ellos y otros hombres ven su creación cada vez más difícil. El intelectual que es "consciente" se enfrenta a la pérdida del conocimiento generalizado. A menudo despreciado, a veces admirado por razones no relacionadas con la profunda originalidad de su obra, poco a poco pierde pie.

Es la acción del intelectual como el arte de la escritura por Jean-Paul Sartre: "... Después de todo, el arte de escribir no está protegido por los decretos inmutables de la Providencia, es lo que hacen los hombres, lo que elige mediante la selección. Si debe convertirse en pura propaganda y entretenimiento puro, para la sociedad sería caer en guarida de lo inmediato, es decir, en la vida sin memoria de himenópteros, y gasterópodos.

Por supuesto, todo esto no es tan importante: la inundación podría ocurrir en la literatura.

" El drama de los intelectuales de hoy es que el hombre que se retire, ya ha comenzado a separar las fuentes de creación y, deliberadamente artistas y escritores, que corten la intención de proponer otra cosa que propaganda o de entretenimiento, que se niegan a ser reducidos al papel de "charlatán y sucio", en palabras de Jean-Francois Revel * Tome un ejemplo, la mercantilización total de las realidades humanas y la asimilación de los objetos humanos.

El siguiente pasaje: "Los zapatos con suela de goma luz no hacer ruido en el piso del corredor 2. Cualquier lector a pensar (mejor), es evidente que se trata de un hombre celoso que camina de puntillas para no hacer ruido y sorprender a su esposa. ¡No hay duda! Pero lo esencial es que Lucien Goldmann Robbe-Grillet no dijo: "Un hombre que caminaba de puntillas", pero "los zapatos de luz (...) no hacer ruido, y si él hizo ", escribe, es que en el mundo de hoy, los zapatos hacen que el hombre no sea un hombre más, pero si el objeto inerte que está llevando a los acontecimientos."

Esta "lectura" prepara, a partir de una mayor conciencia de los peligros de la época, la construcción de un nuevo tipo de sociedad.

El libro se va a caer en manos seguras: el proceso de mercantilización avanza lo suficiente que el público lector podría preocuparse por las propuestas de los "intelectuales", porque éste no es el intelectual que se suicida, pero el movimiento de la sociedad lo condena: personas respetables desprecian el artista, escritor, filósofo y, en general personas creativas que buscan hacer su parte.

Nunca en el pasado esto ha sido tan profundamente despreciado.
El siglo XIX sigue siendo un valor fundamental reconocido en ambos lados, común a los creadores y el público: la del individuo.


Cuando el novelista o el artista a menudo entran en conflicto con la sociedad en la medida que su constatación realista destacó la contradicción del sistema, que en su teoría es la defensa de la autonomía y el desarrollo el individuo, en la práctica niega el debido proceso de la mercantilización y el carácter inhumano de las estructuras sociales.

Hoy en día, la supresión de la importancia estructural en las articulaciones de la persona en la economía y la creatividad intelectual (literatura, cine, artes visuales ...) elimina el valor explícito pasado y rompe el vínculo entre el creador final común y la sociedad.

El diseñador simplemente muestra al hombre lo que es ahora, pero la falta de lenguaje común que ya no reconoce.

Los intelectuales últimamente no sólo rodeados de burgueses satisfechos se dirigen a los placeres materiales y privilegios sociales, que se empantanan en una marea creciente de objetos que equiparan la naturaleza humana, cuya corriente de flujo es controlado por un sistema Industrial Global pone en duda la conclusión del testimonio de los creadores.

La batalla por el hombre, si se desesperó, en un momento en que aparece, según Michel Foucault, "el hombre es una invención de la arqueología de nuestro pensamiento… Y tal vez el siguiente final…”

La lucha continuará probablemente hasta el final de la humanidad, y es el honor de "los intelectuales" su acción.

martes, 5 de octubre de 2010

Mentir es parte de nuestra genética

La ciencia de mentir; ocultar la verdad hace parte de nuestra genética.

Estudio reveló que una persona promedio dice tres mentiras en una charla de 10 minutos.

Aun así, la tendencia natural es creer en el otro, según estudios. Aquí, una radiografía del engaño.

No decir la verdad o decirla a medias es inherente a la condición humana. Así lo creen estudiosos del tema, como los investigadores de la Universidad de Southampton que establecieron que "una persona normal dice, en promedio, 3 mentiras en una charla de 10 minutos, sin contar las omisiones y las exageraciones".
Para el psicobiólogo español José María Martínez, autor de La psicología de la mentira, "las relaciones sociales serían imposibles sin mentiras, sobre todo porque no estamos preparados para que nos digan la verdad sobre nosotros mismos". Por todo esto resulta curioso que la mayoría considere que las mentiras son casi un delito... dichas por otros, claro.
Estos son algunos de los últimos hallazgos científicos sobre el porqué de las mentiras.

Da ventaja.

Quien no dice mentiras en una sociedad acostumbrada a exagerar u ocultar la verdad está en desventaja. La gente más aceptada socialmente es la que se adapta a unos modelos que no son suyos, "lo cual constituye una mentira", dice el psiquiatra Rodrigo Córdoba.

En algunos es patológico

Mentir se puede transformar en un trastorno conocido como pseudología fantástica, una compulsión a imaginar una historia personal que capte la atención. Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology sostiene que hay tantas probabilidades de que estos mentirosos sean personas seguras, atractivas y aceptadas en lo social como de que sean introvertidas.

Un asunto de supervivencia.

Hay teorías según las cuales la evolución hizo del engaño una condición para vivir. "Los chimpancés, por ejemplo, ocultan objetos, se muestran amables y engañan a sus cuidadores y a otros chimpancés por supervivencia, sexo e incluso diversión", dice Miguel Catalán, autor de Antropología de la mentira.

Confiados por naturaleza

Jaume Masip, de la U. de Salamanca, concluyó que "las personas tendemos a considerar que los demás dicen la verdad, lo cual aumenta nuestra precisión al juzgar verdades (60,3%) y la reduce al 47% al juzgar las mentiras". Según un estudio divulgado en New Scientist, la precisión de los expertos en engaño (policías, jueces, psicólogos) es de apenas 53%.

¿Ellos o ellas? ¿Quién miente más?

José María Martínez, autor de La psicología de la mentira, califica de leyenda la afirmación de que las mujeres mienten más. "Lo que sí es cierto -sostiene- es que son más hábiles para detectar la mentira y para llevarla a la práctica".

El mentiroso se autoengaña.

En su libro Mentira, autoengaño, adicción y recaída, el psiquiatra español Carlos Sirvent asegura que la persona que engaña tiende a recurrir inconscientemente al autoengaño para automatizar el acto de mentir. En otras palabras, engañarse a sí mismo ayuda a mentir en forma más convincente.

Es de inteligentes.

Investigadores de las universidades de Sheffield y Pensilvania sugieren que la mentira contribuyó a la expansión de la inteligencia. Demostraron, con resonancias magnéticas, que decir mentiras produce mayor actividad cerebral: "El cerebro está listo para decir la verdad. En cambio, tiene que hacer un trabajo extra cuando va a engañar. Se activan zonas que desempeñan un papel en la concentración, además de otras responsables de vigilar los errores".

Fuente: El Mundo (España).

sábado, 2 de octubre de 2010

Trastorno de hiperactividad

Confirman que es genético el trastorno de la hiperactividad.

Se cae el estigma de que la mala educación de los chicos es lo que produce esta conducta.

Es uno de los temas que más polémica generan: pedagogos, psiquiatras, psicólogos y médicos no han podido hasta ahora acordar una opinión sobre cuáles son las causas del llamado trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Pero un estudio que acaba de presentar un grupo de científicos británicos quizás pueda arrojar un poco de luz. El informe concluye que este tipo de hiperactividad en los niños tiene un origen genético.
âSe había sospechado durante mucho tiempo que los genes tenían algo que ver, dado el carácter hereditario de la enfermedad, pero hoy lo hemos confirmadoâ, sostuvo Anita Tharpar, coordinadora del estudio.
El TDAH es un trastorno que afecta al 5 por ciento de los niños en todo el mundo y que se manifiesta en hiperactividad, problemas de conducta y falta de atención.
Esta nueva investigación, que viene a reforzar estudios anteriores que ya habían analizado esta posibilidad, fue realizada por un equipo del Centro de Neuropsiquiatría, Genética y Genómica de la Universidad de Cardiff en Gales. Allí, los científicos sostienen que el TDAH es un problema de desarrollo cerebral y que este puede ser explicado genéticamente.
Al presentar el estudio, Tharpar agregó: âesperamos que este descubrimiento ayude, en primer lugar, a reducir el estigma que ahora sufren los niños con esta enfermedad. A menudo, la gente considera que estos pequeños están maleducados por sus padres y que tiene un problema de comportamiento, pero ahora podemos decir con toda seguridad que no es así, que se trata de una enfermedad genética y que los cerebros de estos niños se han desarrollado en forma diferenteâ.
La investigación fue publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet. Allí, los científicos señalan que los niños con este trastorno que fueron analizados carecían de pequeños fragmentos de ADN, o por el contrario, estaban duplicados. Tharpar aclaró que estos resultados no servirán para realizar un mejor diagnóstico del trastorno pero sí será un punto de partida para investigar sus bases biológicas.
Los autores de este estudio analizaron durante ocho años âentre 2001 y 2009â el ADN de 366 niños con trastornos y de otros 1.047 que no lo padecían.
Norma Echevarría, psiquiatra de la Fundación TDAH, señaló que âya se venía investigado en este sentido. Este estudio ratifica la idea de que estos chicos que uno cree que se portan mal porque quieren, en realidad se portan así porque no tienen autocontrol. Y el autocontrol no se genera porque algo no está bien en los neurotransmisores. Entonces, estos estudios sirven para reforzar la idea de que ni el maestro es malo, ni los padres ni los chicos son malos, es decir que se arman otros circuitos para poder abordar el temaâ.
El estudio intenta explicar mucho del comportamiento de los niños. Pero también de esos que, convertidos en adultos, siguen padeciendo las consecuencias.

Fuente: correo Yahoo.