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domingo, 25 de octubre de 2009

PSICO-CIBERNETICA -5-


EL SECRETO  PARA TRANSFORMAR LA VIDA.

Este libro ha sido proyectado no solamente para ser leído sino para ser experimentado.
Se puede adquirir conocimientos leyendo un libro. Pero para “experimentar” es preciso reaccionar en forma creadora ante los conocimientos. La mera adquisición de conocimientos es un proceso pasivo; la experimentación es activa. Cuando un individuo “experimenta”, algo sucede dentro de su sistema nervioso y de su mesencéfalo. Se registran nuevas “engramas y nuevas pautas neurales en la materia gris del cerebro.
La presente obra ha sido proyectada para obligar al lector, literalmente, a “experimentar”. Los casos clínicos prefabricados a la medida se han reducido intencionalmente al mínimo. En su lugar, se pide al lector que aporte sus propios “casos clínicos” ejerciendo para ello la imaginación y la memoria.
Tampoco presento resúmenes al final de cada capítulo. En vez de ello, propongo que sea el mismo lector quien apunte los conceptos que le parezcan más importantes y que considere más dignos de recordar. Digerirá mejor los conocimientos del presente libro efectuando por su cuenta el análisis y resumen de cada capítulo.
Por último, el lector encontrará a lo largo de toda la obra diversas tareas a realizar y algunos ejercicios prácticos. Dichas prácticas son sencillas y fáciles de resolver, pero es imprescindible elaborarlos con regularidad para derivar de ellos al máximo beneficio.


TODO JUICIO DEBE RESERVARSE HASTA DESPUÉS DE TRANSCURRIDOS VEINTIUN DIAS

Aconsejo a los lectores no desalentarse si no parece percibirse cambio alguno al desempeñar las diversas técnicas bosquejadas en esta obra par transformar la autoimagen. En lugar de ello, es necesario aplazar todo juicio y continuar los ejercicios durante un mínimo de veintiún días.
Por lo general se necesita un mínimo de veintiún días para que se efectúe cualquier cambio perceptible en el cuadro mental. Tras la cirugía plástica, el enfermo tarda alrededor de veintiún días para acostumbrarse a su nuevo rostro. Cuando se amputa un brazo o una pierna, la “extremidad fantasma” suele persistir durante unos veintiún días. Se necesita que los moradores de una nueva casa vivan en ella unas tres semanas antes de que ésta comience a parecerles “su hogar”. Estos y muchos otros fenómenos comúnmente observados tienden a demostrarnos que se requiere un lapso mínimo de veintiún días para que una vieja imagen mental se desvanezca y cristalice una nueva.
Por lo tanto, este libro brindará mayores beneficios si el lector consiente aplazar durante tres semanas por lo menos todo juicio crítico. A lo largo de dicho lapso, es aconsejable no preocuparse por tratar de medir los progresos logrados, ni argüir intelectualmente con las ideas propuestas, ni debatir consigo mismo sobre la posibilidad de que éstas logren o no buenos resultados. Desempéñese los ejercicios, aun cuando al lector le parezcan imprácticos. Importa persistir en el desempeño del nuevo papel, en considerarse a sí mismo en una nueva luz, aunque al hacerlo parezca un tanto hipócrita, y aunque la nueva autoimagen se sienta algo incómoda o “poco natural”.
Nadie puede comprobar o desaprobar mediante razonamientos intelectuales las ideas y conceptos expuestos en esta obra, ni por el simple acto de discutir sobre ellos. Sólo podrán comprobarse llevándolos a la práctica y juzgando personalmente los resultados obtenidos. Sólo pido a mis lectores aplazar todo juicio crítico y todo razonamiento analítico durante veintiún días, a fin de darse a sí mismos una oportunidad justa para comprobar o negar la validez de dichos conceptos en sus propias vidas.
La formación de una autoimagen adecuada es un proceso que debe continuarse durante toda la vida. Cierto, es imposible lograr en tres semanas el desarrollo de toda una vida humana; pero si es posible experimentar en tres semanas el mejoramiento obtenido –y a veces el mejoramiento es por demás dramático.




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