La autoimagen, el verdadero secreto
El descubrimiento de la autoimagen explica las discrepancias aparentes sobre las cuales hemos discutido. Esta representa el común denominador o el factor determinante de todas las historias clínicas, los fracasos y los éxitos.
El secreto es el siguiente: Para vivir realmente, ello es, para hallar la vida razonablemente satisfactoria, usted debe poseer una autoimagen adecuada y realista con la que se pueda rasar su existencia. Se debe encontrar aceptable para sí mismo. Debe poseer una autoestimulación completa. Debe poseer una ser íntimo en el que pueda creer y confiar. Debe poseer un yo de que no se avergüence y un ser con el cual pueda sentirse libre para expresarse de manera creadora en vez de ocultárselo o encubrírselo. Debe poseer un Yo que corresponda a la realidad, de tal modo que usted mismo pueda conducirse eficientemente en un mundo real. Debe conocer sus fuerzas y debilidades y mostrarse honesto con usted mismo en todo lo que concierne a ello. Su autoimagen debe consistir en una aproximación razonable de su “Yo”, sin tratar de que sea más o menos de lo que usted mismo es.
Cuando esta autoimagen está intacta y es segura, el sujeto se siente bien. Cuando se halla amenazada, usted se siente ansioso e inseguro. Cuando es adecuada, el individuo puede y debe estar orgulloso de ella y, entonces, es indudable que habrá de sentir autoconfianza completa. Se hallará liberado de ser usted mismo y habrá de expresarse como usted mismo. Todo su Yo funcionará en grado óptimo. Cuando su autoimagen se convierte en sujeto de vergüenza, usted tratará de ocultarla en vez de darle expresión. La expresión creadora se hallará cercada por todas partes. Por último, usted llegará a convertirse en una persona hostil y difícil de sobrellevar.
Si la cicatriz en el rostro presta más valor a la autoimagen (como en el caso de los duelistas alemanes), la autoestimación y la confianza en sí mismo aumentarán en el mismo grado. Ahora bien, si una cicatriz en el rostro les agravia su autoimagen (como el caso del vendedor), entonces perderá la autoestimulación y la confianza en sí mismo.
Cuando se corrige una desfiguración facial mediante la cirugía plástica, solamente se obtendrán dramáticos cambios psicológicos en el caso en que se produzca la correspondiente corrección de la mutilada autoimágen. A veces la imagen de un ser desfigurado persiste incluso después de una magnífica intervención quirúrgica, exactamente lo mismo que en el caso de la “extremidad fantástica”, la cual puede continuar causando dolor años después de haber sido amputada.
El descubrimiento de la autoimagen explica las discrepancias aparentes sobre las cuales hemos discutido. Esta representa el común denominador o el factor determinante de todas las historias clínicas, los fracasos y los éxitos.
El secreto es el siguiente: Para vivir realmente, ello es, para hallar la vida razonablemente satisfactoria, usted debe poseer una autoimagen adecuada y realista con la que se pueda rasar su existencia. Se debe encontrar aceptable para sí mismo. Debe poseer una autoestimulación completa. Debe poseer una ser íntimo en el que pueda creer y confiar. Debe poseer un yo de que no se avergüence y un ser con el cual pueda sentirse libre para expresarse de manera creadora en vez de ocultárselo o encubrírselo. Debe poseer un Yo que corresponda a la realidad, de tal modo que usted mismo pueda conducirse eficientemente en un mundo real. Debe conocer sus fuerzas y debilidades y mostrarse honesto con usted mismo en todo lo que concierne a ello. Su autoimagen debe consistir en una aproximación razonable de su “Yo”, sin tratar de que sea más o menos de lo que usted mismo es.
Cuando esta autoimagen está intacta y es segura, el sujeto se siente bien. Cuando se halla amenazada, usted se siente ansioso e inseguro. Cuando es adecuada, el individuo puede y debe estar orgulloso de ella y, entonces, es indudable que habrá de sentir autoconfianza completa. Se hallará liberado de ser usted mismo y habrá de expresarse como usted mismo. Todo su Yo funcionará en grado óptimo. Cuando su autoimagen se convierte en sujeto de vergüenza, usted tratará de ocultarla en vez de darle expresión. La expresión creadora se hallará cercada por todas partes. Por último, usted llegará a convertirse en una persona hostil y difícil de sobrellevar.
Si la cicatriz en el rostro presta más valor a la autoimagen (como en el caso de los duelistas alemanes), la autoestimación y la confianza en sí mismo aumentarán en el mismo grado. Ahora bien, si una cicatriz en el rostro les agravia su autoimagen (como el caso del vendedor), entonces perderá la autoestimulación y la confianza en sí mismo.
Cuando se corrige una desfiguración facial mediante la cirugía plástica, solamente se obtendrán dramáticos cambios psicológicos en el caso en que se produzca la correspondiente corrección de la mutilada autoimágen. A veces la imagen de un ser desfigurado persiste incluso después de una magnífica intervención quirúrgica, exactamente lo mismo que en el caso de la “extremidad fantástica”, la cual puede continuar causando dolor años después de haber sido amputada.

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