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martes, 9 de marzo de 2010

Arterosclerosis

La dieta puede revertir la aterosclerosis.


Una dieta baja en carbohidratos, una dieta baja en grasas y la dieta mediterránea son igual de eficaces para ayudar a las personas obesas o con sobrepeso a recuperarse de la aterosclerosis de la carótida después de perder cantidades moderadas de peso y mejorar su presión sanguínea, según un estudio dirigido por la Universidad Ben-Gurion del Negev en Beer-Sheva (Israel) que se publica en la revista 'Circulation: Journal of the American Heart Association'.

Los investigadores examinaron si la dieta podía revertir la aterosclerosis, un trastorno de progresión lenta en el que las arterias se engrosan con la acumulación de placas, aumentando el riesgo de ataques cardiacos e ictus. Los autores compararon las tres dietas entre participantes con sobrepeso, la mayoría hombres, que estaban bajo un alto riesgo de aterosclerosis.

Los investigadores estudiaron a 140 personas, el 88 por ciento hombres, con una edad media de 51 años y un índice de masa corporal medio de 30,4 del Centro de Investigación Nuclear Negev que fueron asignados de forma aleatoria a una dieta baja en carbohidratos, baja en grasas o mediterránea.

El 26 por ciento de los participantes utilizaban terapias para bajar los lípidos, incluyendo un 20 por ciento que tomaban estatinas y casi una tercera parte del grupo medicamentos para la hipertensión. Además se tomaron medidas de presión sanguínea cada tres meses y muestras de sangre para seguir marcadores biológicos, como los niveles de homocisteína, tras un ayuno de 12 horas, a los 6 meses y de nuevo a los 24 meses. La pared de la arteria carótida y los cambios en el grosor arterial se midieron utilizando imágenes tridimensionales tomadas por ultrasonidos.

Los participantes mantuvieron diarios de alimentación y respondieron a cuestionarios dietéticos de forma periódica. Aunque los déficits calóricos fueron similares entre los tres grupos, el consumo de carbohidratos, fibra, colesterol dietético y grasas monoinsaturadas y saturadas variaron dependiendo del tipo de dieta. Sin embargo, estas variaciones en el consumo de nutrientes no produjeron diferencias significativas en los resultados.

Después de dos años, los investigadores descubrieron un 5 por ciento de regresión en el volumen de la pared de la carótida y un 1,1 por ciento de disminución en el grosor de la arteria carótida.

En comparación con los participantes que tenían un aumento de volumen de la pared de la carótida, aquellos con disminuciones tenían otras mejoras: mayor pérdida de peso (5,3 kilogramos frente a 3,1 kilogramos), menores niveles de presión sanguínea sistólica (6,8 mmHg frente a 1,1 mmHg), mejores niveles de homocisteína y un aumento en la alipoproteína A1 (Apo A1), el principal componente del colesterol 'bueno'.

Según indican los investigadores, más allá del tratamiento farmacológico, los datos son de los primeros en mostrar el potencial de la dieta como un método de modificación del estilo de vida para evitar la aterosclerosis. Los descubrimientos indican que la pérdida de peso moderada continuada, no el contenido en macronutrientes de las diferentes dietas, conduce a una mejora en la salud cardiovascular.

Iris Shai, director del estudio, apunta que "la adherencia a largo plazo a dietas de pérdida de peso es eficaz para revertir la aterosclerosis de la carótida siempre y cuando sigan una de las actuales opciones de dieta sana".

Shai añade que el efecto es más pronunciado entre las personas ligeramente obesas que pierden más de 5,5 kilogramos de peso corporal y cuya presión sanguínea sistólica disminuye más de 77 mmHg. Un aumento en ApoA1, la alipoproteína del colesterol HDL, y una disminución en los niveles sanguíneos de homocisteína total están además asociados con un éxito posterior en la reversión de la aterosclerosis de carótida.
http://www.europapress.es/

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