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sábado, 20 de marzo de 2010

LA SUPER-SEMILLA

CHIA:
Antioxidante, antiagregante plaquetario, antiinflamatorio, anticarcinogénetico, laxante, hipocolesterolemian te, hipoglucemiante, inmunoestimulante, tónico. Estos son algunos de sus beneficios de esta pequeña semilla.


Esta diminuta semilla comenzó a usarse en la alimentación humana unos 3.500 años antes de Cristo y se convirtió en un cultivo básico en el centro de México entre 1500 y 900 a.C. Las civilizaciones precolombinas usaron las semillas de chía como materia prima en la elaboración de varias medicinas y compuestos nutricionales e incluso pinturas. Fueron los conquistadores españoles quienes destruyeron estos cultivos pasando la semilla al olvido hasta su resurgimiento hace apenas unos años.

La chía contiene 4 componentes principales: los ácidos grasos Omega 3; fibra, tanto soluble como insoluble; antioxidantes y proteínas. De estos 4, 3 tienen poderosos beneficios para la salud. Son la fuente vegetal con más alta concentración de omega 3. Poseen un 33% de aceite, del cual el ácido linolénico (omega 3) representa el 62% y el linoleico (omega 6) el 20%. La chía es el cultivo con mayor porcentaje de ácidos grasos esenciales al tener el 82% de sus lípidos con esta característica. Estos cumplen diversas funciones en el organismo como la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares; ayudan a normalizar la presión arterial elevada; reducen el nivel de colesterol; protegen al corazón contra daños causados por ataques cardíacos; juegan un papel fundamental en la mejora de los sistemas nervioso e inmunológico; ayudan en el sano desarrollo del embarazo y del crecimiento infantil. Los antioxidantes, por su parte, además de ayudar en la protección cardiovascular, protegen de tumores, inflamaciones, virus y radicales libres. Alto es su contenido en proteína (23%) y en cuanto a las vitaminas y minerales es fuente de las del complejo B, calcio, magnesio y fósforo. Otra virtud de la chía es su buena cantidad y calidad de fibra, sobre todo en forma de fibra soluble que retarda la absorción de azúcar en sangre y reduce la absorción de colesterol.

Su uso comestible

La chía puede utilizarse en forma de aceite de sus semillas, que se obtiene al prensarlas en frío y sin proceso de refinado. Tan solo una cucharadita en crudo basta para cubrir con las necesidades diarias de ácido linolénico. Tiene también gran versatilidad en la cocina agregándosela a caldos, sopas, yogures, licuados de frutas y ensaladas. En México existe una bebida muy popular llamada Chía fresca, que se consigue remojándolas en agua o en jugos de frutas. Si se dejan las semillas en remojo, estas tienen una capacidad enorme de formar un gel, el que se puede incluir en rellenos, potajes y pudines. Otra opción es molerlas y agregarlas en productos de panadería como panes, galletas y barras de cereal.

Esta super semilla brinda a los seres humanos la oportunidad de mejorar su nutrición proveyendo una fuente natural de ácidos grasos omega 3, antioxidantes y fibra dietética.

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