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jueves, 16 de septiembre de 2010

Adiós a las armas

El desarme o el inevitable cataclismo.

Por: Enrique Atiénzar Rivero.

Camagüey,-Retomar la palabra desarme es imperativo de estos tiempos, signados de amenazas de guerra nuclear, incitadas por los gobiernos que apuestan a probar fuerza, mientras del otro lado están los representantes legítimos de los pueblos que levantan sus voces por un mundo de paz.

La humanidad no tiene porque recibir la condena de desaparecer de la faz de la tierra a contragolpe de bombas radioactivas destructoras y por las causas desoladoras que se ciernen, a escala global, en el medio ambiente, anunciadas por científicos estudiosos del cambio climático.

El 6 de agosto de 1986 –hace 24 años-- en la Conferencia de Ixtapa, México, el Premio Nóbel de Literatura, Gabriel García Márquez, alertó sobre estos peligros que, hoy más que nunca, cobran vigencia e imponen desplegar una cultura de paz frente al despilfarro económico descomunal y la desenfrenada guerra armamentista.

Ciertamente no es nada honroso para el talento humano “en la edad de oro de la ciencia”, como califica García Márquez la era actual, de que solo oprimiendo un botón vayan abajo tantos esfuerzos milenarios.

“De nosotros depende, hombres y mujeres de ciencia, hombres y mujeres de las artes y las letras, hombres y mujeres de inteligencia y de paz, de todos nosotros depende que los invitados a esa coronación quimérica no vayan a su fiesta con nuestros mismos terrores de hoy”.

Pienso que animado por ese humanitario deseo de un mundo sin armas y una paz con justicia, el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, alerta desde hace muchas semanas en diferentes escenarios (reflexiones, encuentros con científicos, parlamentarios, periodistas e intelectuales) sobre los riesgos de una hecatombe nuclear.

La participación de Fidel en la conferencia de Alan Robock, profesor de la Universidad Rutgers, de Nueva Jersey, confirma la vocación pacifista suya, realizada en un medio en el cual el visitante caracterizó las consecuencias climáticas que traería la guerra nuclear y el desastre ambiental.

El norteamericano fue bastante preciso al señalar que el humo cubrirá el planeta tierra y alertó que una conflagración a diferentes escalas provocará muertes por ondas expansivas y la ausencia de luz con bajas temperaturas y destrucción de cultivos.

El científico Alan Robock ha estudiado el tema del invierno nuclear sobre la base de arsenales nucleares de varios países, llamó a crear conciencia pacifista al sostener que con el empleo de menos un 1% de ese dispositivo pudiera provocar un cambio climático sin precedentes en la especie humana.

En lugar de tantos mensajes publicitarios que aparecen en la prensa del mundo, esos espacios deben emplearse en alertar en torno a estas realidades que afectaría a todos por igual, sin excepción de ningún ser humano.

Como siempre, Fidel Castro estimó que es posible crear conciencia a favor del bien, sugirió no adoptar una posición pesimista y expuso que Cuba contribuirá a divulgar en el mundo esos conocimientos, señalados por el estudioso estadounidense a quien agradeció su conferencia.

No acabo de comprender como puede haber personas sobre la faz de la tierra encantados con el dolor ajeno, aunque en tales circunstancias les vaya las vidas de sus familiares, incluso.


http://www.adelante.

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