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viernes, 1 de octubre de 2010

Un cambio de paradigmma

Por Roderiko Mendieta del Sitio Web ForoPerseo

Parte I

La Física moderna cruza el umbral

En la alborada del nuevo milenio, un recuento cuidadoso de los más descollantes trabajos realizados por los científicos contemporáneos de vanguardia en campos tales como la física cuántica, la psicología cognoscitiva, la astrofísica y la inteligencia artificial, nos lleva a la conclusión inevitable de que la ciencia experimental así como la teórica, están avanzando rápida e inexorablemente hacia un revolucionario cambio de paradigma.

Esto quiere decir que nuestra visión del universo que habitamos, así como de la naturaleza de la vida en todas sus manifestaciones y nuestra concepción del origen y propósito de las cosas, están a punto de experimentar un giro fundamental.

Atrás ha quedado la visión mecanicista del universo newtoniano de tres únicas dimensiones para dar paso a las nuevas concepciones del universo como un todo multidimensional, donde la materia en apariencia "sólida" que forma el universo físico que podemos percibir, es apenas una entre muchas modalidades de manifestación de la energía cósmica.

Einstein ya había ensanchado los horizontes del universo al sugerir que el Tiempo no es una constante, sino una variable, es decir, que el flujo lineal del tiempo tal y como lo percibimos, donde los eventos del pasado son irrescatables, el presente es un inaprensible tic del reloj, y el futuro es el reino insondable del devenir, es, de igual manera, tan solo una modalidad de percepción típica de nuestra 3ra. dimensión:
ahora se habla del "eterno presente" y de la "simultaneidad de todos los eventos", teorías que explican el tiempo en función de la consciencia y de la densidad del medio dentro del que la consciencia se encuentre operando.
Einstein también revolucionó nuestra antigua concepción newtoniana del Espacio como un vacío absoluto, y lo conceptualizó más bien en términos de una malla elástica, que de alguna manera retomaba y ampliaba el concepto de "éter" de los antiguos.

Posteriores observaciones de fenómenos paradójicos como el de que, cuando una estrella pasa detrás de otra, la luz proveniente de la estrella posterior, lejos de quedar cubierta, es aún visible, pudieron ser explicados satisfactoriamente gracias al modelo de Einstein: este ya había deducido que el campo gravitacional de la estrella del frente es tan poderoso que inclusive "curvea" el espacio que hay a su alrededor, obligando a cualquier cosa que viaje a través de ese espacio (incluyendo a la luz) a trazar una trayectoria curva.

En conclusión, el espacio no es un vacío inerte, como se presumía, sino que está lleno de una sustancia inconcebiblemente tenue (más tenue aún que el más tenue de los gases conocidos) y que es susceptible de vibrar como cualquier otro medio, igual que se pliega el agua para propagar una ola.

Posteriormente Kaluza y Klein introdujeron la teoría de que el universo podría tener más dimensiones espaciales que las tres que nos son familiares (anchura, altura y profundidad), con lo cual resultaría obvio pensar que nuestros sentidos de la percepción tienen alcances muy limitados, de la misma manera que es un hecho científicamente comprobado que nuestros ojos solo son capaces de percibir las ondas pertenecientes a un pequeñísimo rango del espectro de las frecuencias.

La teoría de los Superfilamentos, que básicamente indica, que el universo entero está formado por una red intrincada y sutil de filamentos extremadamente delgados en constante movimiento de vibración (como las cuerdas de una guitarra) que conducen una energía universal que se arremolina en forma de nodos o "vórtices" en los puntos donde se interceptan, que estos filamentos son la tela de la que están formadas todas las cosas que existen, no solamente en la 3ra. dimensión, sino también en todas las otras dimensiones, ...es un concepto revolucionario que gana terreno a enormes zancadas y se anuncia en los más importantes círculos académicos como la nueva Revolución Cosmogónica: la panacea conceptual que cuenta con las mejores probabilidades de armonizar nuevamente los mundos de las partículas subatómicas (el reino de lo infinitesimalmente pequeño) y de las masivas estructuras del cosmos (el reino de lo infinitesimalmente grande), hasta ahora irreconciliablemente separados por una brecha de paradojas insolubles.

Como explica Brian Greene de la Universidad Cornell, "La teoría de los Superfilamentos soluciona el más enigmático de los problemas de la física teórica en el siglo XX: la incompatibilidad matemática entre los fundamentos de la mecánica cuántica y de la Teoría General de la Relatividad".
(Greene, "Superstring Theory", http://www.lassp.cornell.edu).
Lo que esto quiere decir es que hasta ahora parecía que el mundo de las partículas cuánticas estaba gobernado por un cuerpo de leyes científicas distintas a las del mundo de las estructuras macroscópicas, puesto que permitía la aparición de fenómenos paradójicos observados en condiciones de laboratorio tales como el que una misma partícula podía estar ocupando dos lugares diferentes en el espacio, a un mismo tiempo, o que una partícula atómica podía comportarse a la vez como partícula y como onda energética, fenómenos inéditos y totalmente reñidos con los preceptos que gobiernan los eventos del universo newtoniano.

La obra "Hiperespacio" del físico Michio Kaku suministra una elaborada prueba matemática que sustenta la teoría de los superfilamentos, a la vez que expone la necesidad de que más dimensiones coexistan con la familiar 3ra. dimensión que percibimos.

En última instancia, esta épica exploración de los confines de la realidad al filo del segundo milenio ha llevado a los científicos a tres conclusiones generales: primero, que el universo es enormemente más basto de lo que nuestros sentidos nos sugieren y que comprende un número adicional de dimensiones que se interpenetran unas a otras; segundo, que los objetos sólidos que componen todo la realidad física son un conglomerado de vórtices de energía enlazados unos a otros para formar la ilusión de la solidez. La física atómica ya había revelado la paradójica naturaleza de la así llamada "materia sólida" al indicar que los átomos son campos energéticos de forma más o menos globular, compuestos en su mayor parte por espacio "vacío", nubes de electrones girando a velocidades pasmosas alrededor de un diminuto núcleo de protones y neutrones, que hasta hace algunos años se consideraba como compuesto de materia sólida puntual, pero que ahora cada vez más se tiene la sospecha de que no es sino otro conglomerado de vórtices de energía; tercera conclusión, que la nueva visión de la realidad de las cosas guarda una curiosa y desconcertante similitud con las crónicas relativas a las percepciones del cosmos y la realidad subyacente contenidas dentro de las cosmogonías de las más diversas culturas del orbe, registradas desde la más remota antigüedad.
Esta correspondencia ya había sido descubierta por el físico Fritjoff Capra en su obra de 1975 "El Tao de la Física", donde anuda el lazo que finalmente une en matrimonio indisoluble a la más avanzada ciencia occidental con la más antigua mística oriental.

Entre los paralelos asombrosos entre ambos sistemas que observa Capra, están los "límites de la objetividad", la ilusión de la materia, la unidad del universo, y la interrelación de todas las cosas que existen. Así, cuando la física moderna habla de que el universo se expande por efecto de una serie de pulsaciones centrífugas a partir de un punto infinitamente denso o "singularidad", los antiguos Hindúes se refieren a esta pulsación como Brahman, el aliento creador del universo.

Citando a David Wilcock:  "Lo que en realidad pulsa tanto hacia afuera como hacia adentro es un número teóricamente infinito de superfilamentos. Estos superfilamentos no pulsan simplemente en una línea recta. Por el contrario, viajan en espirales, las estructuras fundamentales a través de la que ocurre toda forma de crecimiento".
(David Wilcock, "Convergence", Ascension2000.com)



La Tela del Cosmos.

De acuerdo a esta nueva visión, la última realidad de todas las cosas debe encontrarse no en la materia, que es ilusoria y contingente, sino en una energía "cósmica" organizada de manera inteligente según patrones geométricos que conforman lo que Bruce Cathie ha bautizado la "Red de Energía" a una escala universal, compuesta por líneas de flujo, por un lado, y "nodos" o vórtices de energía incrementada localizados allí donde las líneas se intersectan y organizados en patrones similares a las estructuras de los cristales.

En los nodos, la energía se "encrespa" y gira en vórtices que Greene describe como "diminutos bucles cerrados" que adoptan la apariencia, para todo efecto práctico, de una partícula elemental.

La sensación de solidez que al tacto presentan los objetos en la 3ra. dimensión proviene del efecto acumulado de los campos electromagnéticos generados por el torbellino de energía en bucle cerrado, de manera que cuando tocamos un objeto sólido, como una piedra, por ejemplo, nuestra mano es repelida por un conglomerado de campos electromagnéticos similares a los que hay alrededor de un magneto de refrigeradora, para crear la ilusión de solidez y materia.

Las Puertas de la Percepción.

Parece entonces que el hombre estuviera ingresando en una etapa de su existencia colectiva en la cual finalmente le es dado abrir "Las Puertas de la Percepción", como describiera Aldous Huxley al referirse a su experiencia fármaco-mística de poder vislumbrar la realidad subyacente en las cosas ordinarias.

Es el momento en que la humanidad trasciende su estado pre-pubescente y llega a la mayoría de edad, con un acopio de experiencias y una madurez suficiente como para poder asomarse detrás de las puertas de la percepción. Los espíritus más esclarecidos de este principio de milenio, parecen haber finalmente ganado el derecho de prescindir de la "válvula reductora del cerebro", como fuera descrita por Bergson, ese mecanismo que limita el alcance de nuestras percepciones.

Huxley explica con enorme lucidez como en verdad somos una Inteligencia Libre, es decir, cognoscitivamente ilimitada:  "...la función del cerebro, el sistema nervioso y los órganos sensoriales es principalmente eliminativa, no productiva. Cada persona, en cada momento, es capaz de recordar cuanto le ha sucedido y de percibir cuanto acontece en cualquier parte del universo. La función del cerebro y del sistema nervioso es protegernos, impedir que quedemos abrumados y confundidos por esta masa de conocimientos (...) admitiendo únicamente la muy reducida y especial selección que tiene probabilidades de sernos prácticamente útiles. (...)

Para que la supervivencia biológica sea posible, la Inteligencia Libre tiene que ser regulada mediante la válvula reductora del cerebro y el sistema nervioso. Lo que sale por el otro extremo del conducto es un insignificante hilillo de esa clase de consciencia que nos ayudará a seguir con vida en la superficie de este planeta determinado"
(Aldous Huxley, "Las Puertas de la Percepción", 1954).

El metalenguaje de los arquetipos.

Como vemos, el mundo científico al nivel de su más encumbrada cúpula de eminencias pensantes, está básicamente llegando a la misma concepción del universo que las antiguas filosofías orientales del Taoismo, Hinduismo y Budismo.

Curiosamente vemos también como la ciencia está poco a poco reconociendo que las fuentes del conocimiento no son exclusivamente accesibles por medio del método científico, y que las percepciones de algunos llamados místicos y "canalizadores", como se les llama modernamente, pueden resultar sorprendentes por el grado de lucidez que denotan, así como por las descripciones de un universo multidimensional muy en consonancia con los modernos descubrimientos en los campos de la física cuántica o la astrofísica.

A estas comunicaciones, que los antiguos griegos identificaban como provenientes de las "Musas", hoy en día se les llama en el ámbito de la física, comunicaciones "superluminales", es decir, que ocurren a velocidades superiores a las de la luz y en cierta manera tienden puentes entre cuando menos dos dimensiones diferentes (es decir, son fenómenos hiperdimensionales).

Un creciente número de científicos está aceptando la idea de que la comunicación entre diferentes densidades o dimensiones es factible, y es común observar como una gama de individuos ordinarios que operan fuera de los muros de la "Academia", y ya no solamente los antiguos místicos y ascetas orientales que eran capaces de realizar prodigios de la más intrincada gimnasia mental, son prueba fehaciente de que es posible rasgar los velos de la percepción, y en muchos casos estos mismos individuos ordinarios, con total desconocimiento de la naturaleza de los fenómenos que están observando, suministran descripciones de la realidad supramundana que han anticipado en muchos años los posteriores descubrimientos de la ciencia de punta.

Tal es el caso de Jane Roberts, una escritora de libros infantiles de Elmira, Nueva York, que en 1963 inicia una serie de experimentos para expandir la consciencia. El resultado de esto fue el material de Seth, y en retrospectiva, es absolutamente sorprendente que 15 años antes de que se formulara la teoría de los Superfilamentos, Roberts escribiera y publicara, entre otras cosas, una descripción de la estructura subyacente del universo que en términos inequívocos corresponde a la teoría de los Superfilamentos.

Aun más sorprendente es el hecho de que cuando Seth afirma textualmente:  "...se trata de filamentos en movimiento, constantemente trémulos, y además de eso están vivos", lo hace por boca de una persona completamente ajena al campo de la física, en lucha constante por encontrar formas de lenguaje que pudieran describir conceptos que, según las palabras de Kaku, representan a "la física del siglo 21 caída en las manos del siglo 20".
Ya en la antigüedad clásica se habían visto las pitonisas de Delfos enfrentadas ante un dilema similar:
¿cómo explicar los símbolos correspondientes a una realidad supramundana en términos de la realidad cognoscible de la tercera densidad?
¿cómo transponer el metalenguaje de los arquetipos en el lenguaje mundano que nos es familiar?


Comunicaciones Superluminales.

Ante todo esto, surge la pregunta de si, una vez abiertos a la posibilidad de que en verdad el universo sea un ente multidimensional como lo sugieren los más descollantes exponentes de la física del siglo XX, es acaso posible abrir canales de comunicación entre densidades que son intrínsecamente diferentes, tanto como lo son el medio subacuático de los peces del medio aéreo de las aves.

La gran mayoría de las religiones del mundo ni siquiera se cuestionan la factibilidad de las comunicaciones interdimensionales y, en casi todos los casos, este fenómeno es tenido más bien como un requisito sine qua non sobre el que se sustenta todo el cuerpo de las escrituras canónicas.

La "Revelación" del mundo "superior" ante el mundo "inferior" es una dinámica que permea casi todas las formas de conocimiento religioso. La tradición Vedanta de la antigua India, por ejemplo, se sustenta sobre un cuerpo de "sutras" o textos llamados Vedas cuyos orígenes se pierden en las brumas de la leyenda. Su carácter de texto "revelado" ha sido fuente de desconsuelos para los estudiosos occidentales que tratan de encontrar explicaciones más mundanas y se afanan en vano por esclarecer la verdadera identidad del sabio Vyasa, uno de esos "rishis" semi-legendarios que la tradición tiene como el compilador original.

El problema radica en que el bagaje académico de los estudiosos occidentales los pone en abierta contraposición a la mentalidad oriental.

Como escribe Madeleine Biardeau en "El Pensamiento Prefilosófico y Oriental":
"Para el pensador indio no hay, en efecto, dos órdenes de conocimiento, sino más bien dos dominios diferentes, el visible y el invisible, para los cuales dispone de dos medios de comunicación igualmente aceptados; la percepción y la Revelación (...) todo lo que sobrepasa lo visible deriva, pues, del conocimiento revelado o transmitido por una tradición sin comienzo (...)

En última instancia, semejante concepción del conocimiento está ligada a la sociedad que lo posee: o bien los brahmanes son depositarios desde la eternidad de una ciencia que trasciende los límites del conocimiento ordinario, o bien son los 'videntes'(...) quienes dotados de un poder de visión extraordinario y animados de sentimientos benévolos para con la humanidad, comunican lo que han visto".
El carácter trascendente, supramundano, o "superluminal" de semejantes visiones es evidenciado por la naturaleza de su contenido, que no sugiere haber sido derivado de la "percepción" mundana de la realidad de la tercera densidad, o del empleo de los protocolos de la ciencia materialista, sino más bien de una modalidad cognoscitiva enteramente diferente, que recoge atisbos de esos reinos hiperdimensionales curiosamente similares a los que nos presentan los modernos "rishis" de la física cuántica.

Shankara (siglo VIII de la Era Común), uno de los estudiosos e intérpretes de los textos Védicos y fundador de la llamada escuela Advaita o del no-dualismo, explica que el problema central de su sistema de interpretación es la relación entre Brahman (el "ser puro" supremo universal) y atman, el ser o alma individual.

Ambos son idénticos, con lo cual se sugiere la identidad e interrelación de todas las cosas y el concepto de que todas las cosas que existen son intrínsecamente indivisibles y forman el Uno. Esto tiene enorme relación con algunos de los más importantes descubrimientos de la física de las partículas subatómicas.

En 1966 el físico teórico John Stewart Bell suministró pruebas de esta interrelación de todas las cosas y formuló lo que desde entonces se conoce como el "Teorema de Bell", donde plantea que la única manera de explicar la teoría cuántica es asumiendo que la realidad tiene una naturaleza "no-local", es decir, que cualquier cosa que suceda en cualquier parte del universo, puede afectar de manera instantánea todas las cosas que ocurran en cualquier otra parte del universo.

Bell demostró que a la luz de la teoría cuántica, todos los atributos susceptibles de medición de un átomo son determinados no solamente por los eventos que tienen lugar en el sitio mismo de manifestación de este átomo, sino además por todos los eventos que tienen lugar en el resto del universo, y que este "feedback" o retroalimentación opera en forma instantánea y simultánea.

Como anotara Laura Knight-Jadczyck, autora de "La Onda", el concepto clave en este caso es "instantánea", es decir, "superluminal".

Citando un extracto de "La Onda":
"El Teorema de Bell puede ser interpretado como una demostración de la idea de que todo lo que existe -el pasado, presente y futuro- se combina necesariamente en una entidad única cuyas partes más alejadas están interconectadas de una manera inmediata. En otras palabras, el mundo que percibimos -las estrellas y los planetas; la tierra y los mares, los árboles, los animales, los edificios, las personas- son todas manifestaciones de un mismo proceso absoluto".
(Laura Jadczyck, "The Wave", Parte 13I)
Shankara define esto como la "naturaleza No Dual del universo".

Shankara además plantea que por efecto de adviya, es decir, la condición de ignorancia u obnubilación de nuestras percepciones en la tercera densidad, el atman o alma individual se ve impedida de entender la naturaleza no dual del ser puro universal (Brahman), de manera que solo percibe el mundo material como compuesto por seres y cosas separadas, y no se da nunca cuenta de que la existencia separada de todas las cosas no es real, sino más bien producto del fenómeno que se identifica con el nombre de maya, una poderosa ilusión puesta en marcha de manera "misteriosa" en el presente universo.

Shankara nos dice que mientras el ser individual no adquiera conocimiento de este estado de cosas, seguirá en vano buscando su identidad y su verdadero ser en el mundo fenomenológico, y permanecerá atrapado en este mundo, una y otra vez, experimentando el samsara, la rueda de las existencias, muertes y renacimientos que son el destino del alma no iluminada y consecuencia de su karma (entiéndase "karma" como el balance de sus buenas y malas acciones en existencias pasadas que precondiciona la forma que toman sus futuras existencias).

A través del adecuado conocimiento del Vedanta, no obstante, el alma individual puede llegar a reconocer la naturaleza ilimitada de la realidad que hay detrás del velo cósmico de maya y entender que su propia naturaleza es una misma e idéntica a la de Brahman, y a través de este conocimiento puede alcanzar finalmente el moksha o liberación del samsara y del karma, y tener acceso al Nirvana, o estado de no-dualidad.

Recordemos que más atrás mencionábamos como Fritjoff Capra había observado que entre las conclusiones más sorprendentes derivadas del estudio de la física moderna se contaban los límites de la objetividad, es decir, que nuestras herramientas de percepción y de raciocinio (sentidos físicos y mente) tienen alcances limitados; la ilusión de la materia (la materia no es sino una manifestación local de algo infinitamente más sutil); la unidad del universo (el vacío separaba, pero el "éter" unifica e interrelaciona todo en el gran "océano cósmico".

Los que rasgaron el Velo.

Es interesante observar, a propósito del concepto de maya dado por el sistema de la escuela Advaita y definido en términos de esa poderosa ilusión puesta en marcha de manera "misteriosa" en el presente universo, que muchos otros pensadores y místicos han hablado de nuestra experiencia en la 3ra. densidad en términos similares.

G.I. Gurdjieff, el notorio místico ruso de principios del siglo XX, señalaba que nuestra particular percepción del planeta sobre el que vivimos, la Tierra, es totalmente imaginaria, según un concepto que podría ser mejor entendido si hacemos una pequeña extrapolación y decimos que considerar a nuestra Tierra tridimensional como un cuerpo completo es tan iluso como pensar que una sección infinitamente delgada de una manzana (cortada, como si dijéramos, con un cuchillo extraordinariamente afilado hasta formar una película del grueso de un átomo) es lo mismo que la manzana completa.

Decía Gurdjieff:   "Solamente un cuerpo hexadimensional (de seis dimensiones) puede ser completamente real. Un cuerpo pentadimensional (de cinco dimensiones) no es otra cosa más que una manifestación incompleta o parcial de un cuerpo hexadimensional, así como un cuerpo tetradimensional es una manifestación incompleta de un cuerpo pentadimensional, y un cuerpo tridimensional es una manifestación incompleta de un cuerpo tetradimensional.

Y, por supuesto, podemos decir que un plano es una visión incompleta de un cuerpo tridimensional, es decir, tan solo la apreciación de uno de sus lados. De la misma manera una línea es una visión incompleta de un plano y un punto es una visión incompleta de una línea (...) El 'globo terrestre' es un cuerpo imaginario. Es la sección de la sección de la sección de la Tierra de seis dimensiones".
(De "En Búsqueda de lo Milagroso", 1949; Gurdieff citado por Ouspenski).
Esta cita de boca de Gurdjieff se remonta, según las estimaciones de Ouspenski, a una época cercana al año 1916, cuando apenas un año antes Einstein publicaba su "Teoría General de la Relatividad"; Planck recién postulaba su teoría de que la energía viaja en discretas unidades llamadas "quanta", y Rutherford apenas en la década precedente había afirmado que el átomo consistía en su mayor parte de espacios vacíos, con un núcleo eléctricamente positivo en el centro y una nube de electrones eléctricamente negativos en la periferia.

Pero por otro lado, es la opinión de muchos exponentes de filosofías de tipo hermético que el conocimiento más profundo de la realidad de las cosas ha sido trasmitido ininterrumpidamente desde tiempos inmemoriales, pero que ha sido patrimonio de unos pocos seres, los así llamados "iniciados", quienes por lo común han sido compelidos a preservarlo en su carácter de conocimiento arcano y secreto.

Como consecuencia de esta condición que podríamos llamar de "obnubilación de la consciencia" propia de la experiencia existencial en la tercera densidad, Gurdieff afirmaba que el ser humano se encontraba "dormido" y que ninguno de sus actos tenía trascendencia alguna mientras no despertara de su sueño. Agregaba que el hombre se encontraba en una prisión, y hablaba de la limitación de nuestros sentidos físicos y nuestra capacidad de percepción disminuida como si fueran semejantes a los muros de una prisión.

Él sugería que la finalidad última de la existencia bajo semejantes condiciones es justamente la de aprender el arte de la "escapatoria".

En su obra "En Búsqueda de lo Milagroso", el eminente matemático Ouspenski reproduce extractos de sus conversaciones con el místico del Cáucaso, quien le dijera alguna vez:
"Usted no se da cuenta de su situación. Usted está dentro de una prisión. Lo único que puede esperar, en caso de ser un hombre sensato, es escapar... Más aún, nadie puede escapar sin la ayuda de aquellos que ya escaparon con anterioridad. Solamente ellos pueden decir de qué manera es posible efectuar el escape".
Ouspenski relata como Gurdjieff pensaba que esta era una empresa para la que necesariamente se requería de un esfuerzo conjunto que, sin embargo, solo podía tener posibilidades de éxito en la medida en que el hombre cayera en la cuenta de su estado:
"...para que un hombre que se encuentra encerrado dentro de una prisión pueda en determinado momento tener posibilidades de efectuar con éxito un escape, debe primero caer en la cuenta de que se encuentra prisionero. Mientras no se de cuenta clara de esto, mientras siga pensando que es libre, no tiene posibilidad alguna de éxito" (ibídem)

"Platón también tenía una opinión similar acerca del presente estado del hombre, que explicaba de manera bastante clara por medio de su alegoría de la "caverna de las sombras".
En el libro VII de su obra "La República", el filósofo griego compara a la humanidad presente con un grupo de prisioneros confinados desde su nacimiento dentro de una caverna oscura y encadenados por sus cuellos y piernas en una posición tal que les es imposible moverse o girar sus cabezas.

Imagina que a sus espaldas, y por arriba de sus cabezas, hay una abertura en el techo de la caverna como única fuente de luz, y que entre esta abertura y la fila de prisioneros, hay una especie de tarima por la que pasa constantemente un desfile de hombres portando toda clase de estatuillas de madera y piedra con diversas formas de animales y otros objetos variados, de forma tal que los prisioneros encadenados solo alcanzan a ver la sombra de estos objetos proyectada por la luz contra la pared de piedra que tienen frente a sus ojos, tomando estas proyecciones por la suma total de los fenómenos de su mundo y permaneciendo en su gran mayoría ignorantes del hecho de que solo se trata de imágenes distorsionadas de la realidad.

Es interesante observar como esta alegoría platónica de la situación de la presente humanidad lleva implícita la sugerencia de que nuestros sentidos solo alcanzan a aprehender un número menor de dimensiones de las que en realidad tienen los objetos que producen las sombras; es decir, vemos proyecciones bidimensionales (planas) de objetos que en realidad tienen tres dimensiones (estatuillas de madera y piedra) por una especie de fenómeno de degradación perceptiva.

Por extrapolación podemos suponer que todos los objetos de tres dimensiones que vemos en nuestro mundo (sillas, casas, animales, montañas, personas...) son en realidad proyecciones de objetos que pertenecen, cuando menos, a un mundo "superior" de cuatro dimensiones, con lo cual la sabia admonición de que el universo es totalmente simbólico cobra aun mayor significación.

De la misma manera se infiere que todo proceso cognoscitivo real implica el trascender las proyecciones distorsionadas del mundo, que tomamos como reales (las sombras de la caverna), para leer de las fuentes mismas que originan todos los fenómenos, que se han denominado con la palabra "arquetipos" (del Griego "arkhetupos" que significa "original").

Carl Gustav Jung decía que los arquetipos son las "imágenes primordiales" que residen en el inconsciente colectivo (o el banco de datos que reúne todos los sentimientos, pensamientos y memorias compartidas por los miembros de la raza humana) y que se manifiestan simbólicamente con el ropaje de los mitos, las religiones, los cuentos de hadas y las fantasías subconscientes.

Así, según las claves proporcionadas por hombres como Platón y Gurdjieff, podemos concluir que el "grueso" de la realidad escapa a nuestros sentidos físicos y que solo alcanzaremos a conocer la realidad de las cosas cuando hayamos hecho un esfuerzo por "despertar", por "romper los muros de la prisión", percibir con sentidos diferentes a los que nos otorgan nuestras presentes "percepciones degradadas", etc., etc.

El África interna.

A propósito de las empresas contemporáneas puestas en marcha con la finalidad de rasgar el "velo de maya" y tener un atisbo de la verdadera realidad de las cosas, el llamado "Material de Ra" es el fruto de un equipo tripartito de trabajo (Elkins, Rueckert y McCarty), y al igual que el de Seth mencionado anteriormente, ha sido objeto de un severo escrutinio por parte de numeroso de escépticos.

Sus protocolos de acceso a la información también rompen con el paradigma de la ciencia materialista y son parte de una revolución epistemológica que, se podría decir, se remonta a principios de la segunda mitad del siglo XX, a resultas del desencanto globalizado y el creciente cuestionamiento de la efectividad de la ciencia materialista para sondear la última realidad de las cosas y ofrecer explicaciones plausibles.

A partir de la década de 1950, muchos investigadores afincados en el área de la psicología cognoscitiva se dieron a la tarea de explorar la mecánica de nuestras percepciones y los procesos relacionados con el acceso, procesamiento y almacenamiento de información, así como la formación de conceptos relativos a nuestra realidad.

Como resultado de la sistematización de las técnicas de hipnoterapia y las exploraciones de los llamados "estados alterados de consciencia", se pudo determinar que existen métodos para ganar acceso a realidades subconscientes o "supraconscientes", y a información que por su naturaleza no es susceptible de ser acopiada por medio de los sentidos físicos.

Así, se inició el proceso de exploración de estos territorios ignotos, esta África de nuestra realidad de intramuros, de igual manera que los primeros exploradores europeos se adentraron en el llamado continente negro sin mayor conocimiento de la vastedad y maravilla del entorno virgen que se abría ante ellos, para comenzar a trazar los primeros mapas que serían utilizados por posteriores expedicionarios.

Se comenzaron a registrar los resultados de las sesiones de trabajo desarrolladas en ambientes controlados según protocolos diversos que incluían hipnosis, psicoterapia, estados de trance y otros, y se engrosaron numerosas bitácoras de viaje con reportes descriptivos que, al igual que los diarios de expedición de exploradores como Livingstone, Stanley y Speke, ofrecían atisbos de esta realidad "supramundana" para posterior análisis y elaboración por parte de variados estudiosos y académicos.

Parte II

El escalpelo de la mente analítica.

Así pues, ante el creciente fenómeno de las pretendidas comunicaciones de tipo "superluminal", el investigador imparcial se ve a sí mismo enfrentado ante dos cursos de acción:  rechazo a priori de todo material que suponga el empleo de protocolos de investigación no sancionados por el "establishment" científico, o el análisis concienzudo y desprejuiciado, la disección minuciosa de este tipo de material según el tratamiento de las hipótesis de trabajo, con el afán de corroborar o desmentir la información presentada según su grado de factibilidad y correlación con otras fuentes de conocimiento reconocidas por su rigurosidad científica o avaladas por el peso de la tradición cultural.
No se hace mención aquí a un posible "tercer curso de acción", a saber, la aceptación incondicional de la validez de la información sin que medie ningún proceso de análisis y corroboración, por cuanto es evidente que esta posición es totalmente indefendible desde el punto de vista científico, y linda con las manifestaciones de lo que podría llamarse dogmatismo o fanatismo.

Obviamente, la segunda posición (análisis de hipótesis de trabajo sujetas al proceso de verificación) es la más difícil y demandante de todas: requiere de un esfuerzo de análisis denodado y, más difícil aun, de un acto constante de equilibrismo en la cuerda de la imparcialidad y la no-anticipación, es decir, el investigador-funámbulo no debe operar bajo ninguna agenda particular ni con anticipación previa de ningún resultado en particular, excepto por el anhelo puro y llano de aproximarse lo más posible a la verdad de las cosas.

Así pues, este osado funámbulo ve su acto complicado aún más por el hecho de que debe salvar la cuerda en estado de completa "desnudez", es decir, en un estado similar al que los budistas llaman de "non-attachment" o no-apego, predispuesto solamente a aceptar los resultados de su proceso de verificación de hipótesis, sea que estos le resulten agradables o, por el contrario, le resulten ingratos o difíciles de digerir en su fuero interno.

Proyectos de exploración del paradigma.

Ante la disponibilidad cada vez mayor de fuentes de información, corolario de la explosión de la informática en la segunda mitad del Siglo XX, se ha vuelto cada vez más evidente que este proceso tiene alcances muy limitados excepto cuando se enmarca dentro de una estrategia de investigación en equipo.

Esta estrategia se describe por el neologismo de "networking" o "trabajo en red", y supone una variante sustancial con respecto al trabajo de investigación en equipo característico de la era pre-Internet:   los investigadores que colaboran en un mismo proyecto pueden comunicarse a tiempo real, charlar en un foro virtual con varios colegas, intercambiar material digital, presentar los resultados de sus investigaciones individuales o de grupos específicos de trabajo, proponer nuevas estrategias de acción, etc., todo esto sin tener que concurrir presencialmente dentro de los muros de una Universidad o instituto cualquiera, y sin que enormes distancias geográficas signifiquen una barrera logística en lo absoluto.
Estos equipos de trabajo, además, en virtud de su aprovechamiento de la tecnología de la información, han visto incrementadas de manera exponencial sus capacidades de acopio, análisis y flujo de la información, con lo que no es exagerado hablar de un "salto cuántico" a la hora de referirse a su modus operandi.

Tal es el modelo de investigación adoptado por varios grupos multidisciplinarios, como por ejemplo el "Leading Edge International Research Group", o la "Fundación Perseo", solo para mencionar algunos de los que se enfocan hacia el entendimiento de la mecánica del universo como un ente cognoscible y el esclarecimiento de las incógnitas existenciales más añejas.

El Experimento Casiopea.

Entre todos estos experimentos de exploración de las últimas fronteras inéditas por medio de equipos multidisciplinarios de trabajo, algunos de los más sobresalientes son el caso del llamada "Material de Ra", mencionado anteriormente, y, en especial, el llamado "Experimento Casiopea".

El experimento Casiopea es la obra intelectual de la investigadora e hipnoterapeuta Laura Knight-Jadczyck y se puso en marcha cerca del año 1993 con la participación de un grupo independiente de investigadores abocados a la tarea de determinar la factibilidad de las llamadas comunicaciones superluminales y recopilar pruebas de la existencia de dimensiones superiores a la nuestra.

Anteriormente otros investigadores habían emprendido labores similares, utilizando protocolos de comunicación tan diversos como las exploraciones de los estados de consciencia expandida, la Canalización, las experiencias de consciencia extra-corpórea (OBE por sus siglas en Inglés), o la Visualización Remota.

En cuanto a la Visualización Remota, una técnica que fuera desarrollada por el aparato militar de los Estados Unidos como un sistema de espionaje altamente clasificado y efectivo, el doctor Courtney Brown (quien fuera entrenado en los protocolos SRV por un especialista militar perteneciente a una unidad involucrada en las llamadas actividades de "guerra psíquica") la define de manera sumaria como "una serie de protocolos o procedimientos que le permiten a lo que comúnmente se denomina la 'mente inconsciente' comunicarse con la mente consciente, para efectuar una transferencia de información desde un nivel de consciencia a otro" ("El Viaje Cósmico", Dr. Courtney Brown).

Estos protocolos, según son descritos por el Dr. Brown, son estrictamente científicos e involucran el uso de coordenadas espaciales para la ubicación del "blanco de exploración" así como electrodos conectados al sujeto, y equipo electrónico de monitoreo para verificar que el sujeto ha efectuado un cambio de 180° en la polaridad del voltaje corporal, como señal de haber alcanzado un estado de consciencia alterada.

El empleo de estos y otros protocolos de comunicación abrió numerosas puertas a la investigación de la realidad multidimensional, y en el caso del Experimento Casiopea, llevó a la apertura de un canal de comunicación interdimensional que dio origen a la incorporación constante, dentro del proyecto, de académicos de renombre mundial entre los que se incluyen físicos cuánticos, historiadores esotéricos, psicoterapeutas, y astrofísicos.

Algún tiempo después de haber establecido el canal de comunicación, el equipo dio con una veta de información inédita, en forma similar a lo que sucede cuando un sistema operativo localiza un banco de datos de cuya presencia en los resquicios del disco duro no se tenía sospecha alguna, y se estableció un canal de comunicación superluminal con un colectivo de energías auto-identificado como "los Casiopeos", proveniente de esa dimensión que Platón y Jung habían visualizado como originaria de los arquetipos.

Es interesante observar, a manera de anécdota, como algunos detractores del proyecto Casiopea han sugerido que la fuente a la que se ha podido conectar el grupo Casiopea no es otra cosa sino una mega-computadora alienígena que transmite y recibe información a tiempo real a través de un poderoso satélite en órbita, con lo que no pueden dejar de reconocer que, cualquiera que sea el origen de estas comunicaciones, provienen de un ámbito ajeno a nuestro entorno planetario.

Como resultado de esta línea de comunicación de doble vía, se ha recopilado un extenso cuerpo de información que posteriormente ha sido sometido a un riguroso análisis por parte de grupos subsidiarios establecidos con la finalidad expresa de cotejar, correlacionar y corroborar su validez.

Los resultados han sido poco menos que sorprendentes por la consistencia de la información y su susceptibilidad a la corroboración, por la verificación de la mecánica de los procesos de recolección de información por parte de terceras personas ajenas al proyecto (incluidos periodistas tales como Thomas French, ganador del premio Pulitzer, quien emprendiera una investigación de 5 años y publicara sus resultados en el "Times" de Saint Petersburg, Florida), por las múltiples ramificaciones hacia líneas paralelas de investigación científica que se han debido explorar, y por su tendencia a conformar, como un todo congruente, un nuevo paradigma que explica de manera satisfactoria el mecanismo del cosmos, de los procesos evolutivos de las diferentes criaturas que lo pueblan, de los giros de la historia humana, etc.

Claves para el Despertar.

Conforme el proyecto fue ganando terreno, comenzó a ser evidente que existían paralelos entre este proceso de descubrimiento y exploración de una realidad evidentemente supramundana, y los relatos de varias tradiciones mitológicas que involucran una gesta heroica de autoconocimiento y restitución de un estado primigenio perdido; parecía evidente, además, que todos estos relatos evidenciaban un proceso de despertar de ese sueño que, decía Gurdjieff, era el estado ordinario del hombre moderno.

El drama profundo del despertar a la realidad de las cosas, es uno de carácter iniciático, secretamente explicado en términos alegóricos a través de múltiples gestas épicas, tales como la del Ciclo Arturiano.

Es un drama intrincado que comienza a resolverse con las primeras intimaciones claras del significado de la existencia, y que tiene algunos paralelos con la búsqueda de respuestas a los enigmas de la existencia por parte de algunos investigadores contemporáneos. Hay ciertos elementos claves que enlazan todas estas experiencias y las enmarcan dentro del modelo de la búsqueda iniciática, y que podríamos denominar como: El cuestionamiento del paradigma prevaleciente, el llamado del mundo oculto, el descubrimiento de una clave para la identificación de los símbolos de la realidad, la aparición de ayuda "sobrenatural", el pasaje a través del umbral, las pruebas iniciáticas y el fuego de las tribulaciones, el encuentro con la fuente del Poder Cósmico, y el retorno al reino mundano.

A propósito de este drama iniciático, Joseph Campbell ya se había dado a la tarea de mapear la ruta y elaborar aun más sobre los detalles de cada uno de los estadios de la aventura iniciática, por lo que toda su obra, pero en especial su estudio de mitología comparativa titulado "El Héroe de las Mil Caras", constituye una fuente invaluable de información referente a esta gesta heroica que debe ser reeditada con toda la miríada de matices individuales en la vida de cada uno de los seres del planeta.

Laura Knight-Jadczyck, al igual que Campbell, se percató del carácter simbólico pero eminentemente práctico de los grandes mitos de la humanidad y, no pudiendo pasar por alto las similitudes de fondo que comenzaban a aflorar entre el camino de exploración del Experimento Casiopea y los mitos del ciclo Arturiano, realizó un análisis de la gesta por la Búsqueda del Santo Grial, en un intento por esclarecer la mecánica del experimento, así como para poder ubicar toda la empresa dentro del marco global de los proyectos para la reconquista del feudo hiperdimensional largamente perdido, o de acceso a un conocimiento propio de eras arcaicas.

Pronto se descubrió la necesidad de reinterpretar los símbolos de la Búsqueda del Grial y comenzó a ser evidente que las alegorías del "bosque encantado", "los dragones que escupen fuego" y la "hermosa doncella de la tentación" no fueron colocadas dentro de ese contexto sin que mediara una importante razón.

En su obra "El Grial" Knight-Jadczyck llega a un descubrimiento clave, que también tiene paralelos en la búsqueda personal de Gurdjieff:   "Efectivamente existe un oponente, uno que engaña por medio del terror, por asalto frontal y por estratagemas incomparablemente astutas. Ante el peso de las evidencias, es menester afirmar en términos inequívocos que existen fuerzas resueltas a impedir que haya quien pueda descubrir este secreto. Y estas fuerza son tan extraordinariamente antiguas, profundamente astutas y conscientemente malévolas, que la mente humana difícilmente puede sondear las profundidades y alcances de esta manipulación.

Aquellos que piensan que pueden conseguirlo por lo común terminan atrapados en el castillo de Rey Pescador, quien reside dentro de un continuo circular; atrapados por las lianas de su propio sentido de auto-importancia, en exclusión completa de toda posibilidad de llegar a beber de una fuente de conocimientos más alta".
Conforme progresó en el camino de la búsqueda Arturiana, Knight-Jadczyck se dio cuenta de como la historia del Santo Grial es la historia del potencial creativo de la raza humana en términos inequívocos y reales, si bien referidos al ámbito esotérico: el potencial de re-crear la Época Dorada.

Ella ha definido esta búsqueda como un camino hacia el conocimiento de una Tecnología Ancestral que dio origen a los grandes monumentos megalíticos que desafían cualquier explicación racional, y hacia la identificación de ese poder que se nos ha mantenido oculto durante milenios.

Al develar los secretos del Santo Grial, ella ha podido anticipar el descubrimiento de la fuente del sistema de control que ha estado operando en nuestro planeta en los últimos milenios, manteniendo al ser humano en un estado de esclavitud y subyugado ante la tiranía del tiempo y de sus propias percepciones ofuscadas.

Ya Gurdjieff, entre otros, había percibido la realidad de este sistema de control y lo había identificado en términos de fuerzas cósmicas que se oponen al proceso evolutivo de la raza humana.

Al respecto de esto podemos leer en "En Búsqueda de lo Milagroso":
"El proceso evolutivo debe proceder sin interrupción alguna. Cualquier interrupción es causa de una dislocación en el proceso fundamental y los fragmentos de consciencia separados que han sido detenidos en su desarrollo pueden optar por unirse y de alguna manera vivir por cierto tiempo en contra del proceso evolutivo (...)

En lugar de luchar contra fuerzas mecánicas, en algunos momentos esta lucha se da en contra de una oposición intencional de parte de fuerzas sumamente poderosas que sin embargo no son equiparables con aquellas que dirigen el proceso evolutivo. (No obstante) estas fuerzas de oposición en ciertas ocasiones consiguen alzarse como conquistadores victoriosos".
Porque una vez que hayamos caído en la cuenta de que somos las víctimas de un sistema de control a escala planetaria, las preguntas lógicas son: ¿quién o qué opera detrás de este sistema? ¿Quién puede tener tanto interés en convertirnos en seres indefensos? ¿Cual facción o grupo desea o necesita controlar a la humanidad, y con qué propósito? ¿Cual es este aciago secreto que yace escondido y que se supone no debemos descubrir?

Uno de los resultados concretos del Experimento Casiopea ha sido la identificación de estas fuerzas opositoras en términos que solo podían llegar a ser comprensibles una vez que la humanidad saliera de su estado de lactancia en cuanto a su nivel de entendimiento de la naturaleza del cosmos.

Podría decirse que este estado fue finalmente superado en la segunda mitad del siglo XX con los avances científicos en los campos de la física y la psicología cognoscitiva mencionados en la parte inicial de este artículo, de manera que las anónimas "fuerzas cósmicas" de Gurdjieff pudieron ser identificadas más bien en términos de una raza de seres propios de la 4ta. densidad, con capacidades,
para viajar a voluntad en el tiempo (puesto que el "tiempo lineal" es solo una modalidad de percepción propia de la 3ra. densidad);
de manifestarse, en algunas ocasiones, dentro de la 3ra. densidad en formas corpóreas o semi-corpóreas (en virtud de la condición de "variabilidad de la densidad corpórea" propia de la dimensión superior)
de operar según una agenda particular dentro de la cual, la motivación primordial consiste en preservar un estado de cosas que les resulta particularmente provechoso por cuanto, en virtud de su polaridad energética, se nutren del tipo de energía emocional que es radiada por los seres humanos hacia la esfera de la 4ta. densidad en las situaciones particulares en las que prevalecen emociones tales como el miedo, la angustia, la depresión emocional, la violencia, etc.
Esto explicaría también la enigmática afirmación de Gurdjieff, que muchos habrán tomado como la visión de un enajenado, de que la Tierra y todos su seres son alimento para la Luna. Evidentemente Gurdjieff empleaba el término "Luna" en sentido figurativo, como ese mundo diferente del nuestro cuya órbita se encuentra más próxima a la Tierra que la de cualquier otro mundo o esfera de influencia planetaria (los Teósofos se referían a esta esfera como el "plano astral inferior").

De esta forma resultan sumamente claras su palabras:  "En las circunstancias ordinarias de la vida, el Hombre es incapaz, al igual que los demás seres vivos, de liberarse de la influencia de la Luna. Todos sus movimientos y consecuentemente todas sus acciones son controladas por la Luna" (ibídem).
Al respecto de las interacciones de este grupo hiperdimensional con la humanidad, desde tiempos inmemoriales existen numerosas evidencias en el folclore, las religiones y los mitos de casi todos los pueblos del orbe. Esta raza siempre tiene un papel preponderante en los mitos creacionistas y es presentada como depositaria de gran sabiduría que es dispensada a la humanidad en los albores de las diferentes civilizaciones y, curiosamente, hay siempre un elemento morfológico de tipo reptiliano o serpentino relacionado.

Las referencias, a los Hombres-Serpiente, a los formidables adversarios del héroe caballeresco en forma de dragón, a la Serpiente del Edén, al Tifón de la mitología griega en la forma de un dragón de múltiples cabezas que escenificara una épica batalla contra Zeus, a las Serpientes emplumadas de Mesoamérica (Quetzalcoatl, dios azteca del viento y del conocimiento), a Nidhogg, la malvada serpiente del mito creacionista escandinavo, a la diosa Tiamat en forma de dragón, uno de los protagonistas del Enuma Elish, el relato épico mesopotámico de la creación, a Set, hermano y asesino de Osiris que Manly P. Hall describiera como "el Demonio o Espíritu del Adversario egipcio (...) comúnmente simbolizado por un cocodrilo" (Hall, "Las Enseñanzas Secretas de todos los Tiempos"),  ...y tantas otras referencias más, finalmente pueden ser interpretadas dentro del contexto de esta raza hiperdimensional a la que los Casiopeos se refieren con el nombre de "Lizzies" (diminutivo de "Lizard" o lagarto).

Pero indudablemente el llamado Material Casiopeo atrae por sus propuestas relacionadas con la solución del dilema humano, sus claves para la liberación del estado de esclavitud, su intimación de que el proceso evolutivo sufre tropiezos (como indicara Gurdjieff) pero que, inevitablemente, las fuerzas que lo guían prevalecen sobre las ancestrales fuerzas antagónicas.

Como resultado del análisis de la información recopilada a través el Experimento, Laura Knight-Jadczyck sintetizó los hallazgos derivados y los formuló a manera de una serie de hipótesis de trabajo. La labor posterior de correlación, cotejado y corroboración, en virtud de su magnitud, ha involucrado otros equipos de trabajo tales como el llamado Grupo Casiopea y la Fundación Perseo.

Una relación sumaria de esa hipótesis de trabajo corresponde a los siguientes aspectos:  Que los mitos religiosos que se han transmitido de generación en generación son "narrativas" de una o más civilizaciones avanzadas que existieron en la Tierra en el pasado remoto (ver correspondencia con la teoría de Graham Hancock expuesta en su obra "Las Huellas de los Dioses").

Que es posible que los habitantes de dichas civilizaciones hayan tenido una percepción diferente de su entorno físico, derivada de una predisposición fisiológica diferente. Esta experiencia diferente del medio ambiente podría más bien haber sido un estado real de existencia en la 4ta. densidad (dimensión) comunicado a las futuras generaciones en la forma del mito del "Edén".

Que esta relación diferente podría haber capacitado a esos pueblos para desarrollar una tecnología que no solamente era superior a la nuestra, sino fundamentalmente diferente.

Que esta diferencia en términos de relación con el medio ambiente puede haberse debido al hecho de que el ambiente mismo era diferente; es decir, que exhibía una mayor similitud con las condiciones propias de la 4ta. densidad.

Que un cambio drástico de las condiciones ambientales entendidas como la suma de los elementos que definen, no solamente la frecuencia vibratoria de las partículas que conforman la llamada "tela del espacio", sino además otros elementos concomitantes tales como los rayos cósmicos, la atmósfera planetaria, la gravedad, la radiación solar, etc., puede alterar de manera significativa la composición del ADN.

(Es importante hacer notar que en el momento presente se estima que solamente el 2% del ADN humano es utilizado mientras que el restante 98% se considera "basura". Si se compara esta cifra con la correspondiente al porcentaje del cerebro humano que está en uso, el 5% según las últimas estimaciones, se verá que son sospechosamente similares y que podrían denotar una relación de tipo causal. Numerosos estudios científicos han demostrado que rasgos tales como la personalidad están directamente relacionadas con factores genéticos, de igual manera que lo están las habilidades llamadas paranormales. No se pretende inferir que la mente del hombre es un subproducto de la evolución, sino más bien que el espíritu y la materia tienen una relación balanceada y simbiótica a través de la interfase del ADN).

Un ambiente externo diferente pudo haber engendrado un ambiente interno diferente en el ser humano, en términos de procesos químicos que a su vez pudieron tener efectos significativos en el ADN, haciendo que mayores porcentajes de este y en consecuencia más altos porcentajes del volumen cerebral estuvieran disponibles para uso de la humanidad, y que esta es la manera a través de la cual los antiguos "interactuaban" con su entorno: ellos eran "socios" participativos dentro de su tecnología, mientras que en el momento presente nosotros "dependemos" de la nuestra.

Que entre las habilidades propias de un estado alterado de consciencia típico del medio ambiente de la 4ta. densidad estarían la de poder percibir los arquetipos que son proyectados sobre la 3ra. densidad, así como la naturaleza esencial (ordinariamente oculta para la mayoría) tanto de la 4ta. densidad como de la 3ra. Este estado de percepciones refinadas incluiría el conocimiento completo de la así llamada "realidad alienígena", y el entendimiento de como las historias de estos seres y sus habilidades nos han sido transmitidas a lo largo de los milenios en la forma de mitologías, cuentos de hadas, demonios, vampiros y ángeles.

Y más aun, que un terrible destino acaeció a nuestros ancestros y que significó el que fueran "desheredados" de su feudo en la 4ta. densidad, en lo que ha sido transmitido en forma alegórica como la "Caída".

Y finalmente que nuestros mitos religiosos y ritos son los remanentes de las narrativas diseñadas para explicar el camino de regreso a este estado Edénico, incluyendo las potenciales trampas tendidas a lo largo del camino, las admoniciones y la posibilidad latente del fracaso, cuyas consecuencias podrían alterar para bien o para mal toda la naturaleza del cosmos.

El Salto Evolutivo.

El destino de la raza humana, según se deriva de un estudio exhaustivo del material Casiopeo, es el de revertir la condición que tornó el feudo edénico original en la Tierra Yerma (Wasteland) de la mitología arturiana, lo cual lleva implícito el concepto del "salto evolutivo" hacia lo que se ha identificado consistentemente como la 4ta. densidad, donde, las modificaciones "fisiológicas", la reactivación del ADN pasivo, el fin de la tiranía de la percepción lineal del tiempo, el dominio de la condición de "variabilidad de la densidad corpórea" (los cuerpos como vehículos maleables), la inoperancia de los sistemas de control de la 3ra. densidad, la percepción directa de los arquetipos, etc., ...todo, implicará una cristalización de los más grandes anhelos de la humanidad y la derrota última de todas las condiciones que han subyugado al hombre: la restitución del estado originario de la raza como parte de un proceso macrocósmico de aprendizaje y graduación hacia densidades aún más altas.

Y una de las claves importantes a considerar dentro de este salto evolutivo es justamente su carácter de proceso macrocósmico, es decir, con implicaciones que trascienden la esfera individual de los seres involucrados: de hecho, se trata de un proceso cíclico que afecta cuando menos a nuestra vecindad galáctica, por lo que se deriva no solamente del material Casiopeo, sino también de la lectura de las más importantes cosmogonías del mundo.

Los hindúes pensaban que la evolución del universo era cíclica y transcurría a lo largo de varias etapas o "Eras" ("yugas", según la terminología sánscrita), y que al final de la última era del ciclo ("Kali Yuga") el universo era recreado. Los antiguos Mayas, por su parte, elaboraron un calendario absolutamente sorprendente por su precisión y sofisticación, y por el grado de conocimiento astronómico que denota.

Ellos también enmarcaron la evolución de todas las cosas dentro de un proceso cíclico o "Gran Ciclo" compuesto por 13 "Baktuns" o ciclos menores de 144,000 días de duración, para un gran total de 5125 años por cada Gran Ciclo, y desarrollaron la ciencia de la astronomía hasta extremos que resultan sorprendentes, bajo el precepto de que ciertos eventos astronómicos marcaban el fin y principio tanto de los ciclos menores como de los mayores.

Es interesante observar como el presente Gran Ciclo estará llegando a su fin en el año 2012, según anota el experto en el calendario Maya John Major Jenkins, para dar inicio a un nuevo ciclo:
"La fecha terminal en el año 2012 es designada según la modalidad de Conteo Largo como 13.0.0.0.0, lo cual significa que un total de 13 baktuns, es decir, 1,872,000 días han pasado desde la fecha de inicio del Gran Ciclo".
("Introduction to the Mayan Calendar")
La idea de que el inicio del nuevo ciclo es marcado por un evento de carácter astronómico tiene precedentes sumamente antiguos: la mitología babilonia giraba alrededor de la noción de que la historia humana transcurría a lo largo de 3 grandes Eras, cada una de las cuales duraba 8600 años, es decir, el lapso en que el equinoccio de otoño realizaba su movimiento de precesión a lo largo de 4 signos del zodíaco.

El fenómeno de la precesión de los equinoccios significa que el equinoccio de otoño se desplaza de un signo zodiacal al siguiente (esto es, gira un total de 30 grados alrededor del cinturón zodiacal) en un lapso de 2150 años. Como es bien sabido, en el presente (2001) el equinoccio de otoño ocurre en el signo de Piscis (de ahí la designación de la presente era como la "era de Piscis") pero cada año se desplaza unos grados más en dirección de Acuario.

Como señala Wilcock en "The Shift of Ages", astrónomos franceses han realizado las más recientes estimaciones del momento en que estaremos ingresando en la Era de Acuario: el año 2011.

Las investigaciones del grupo Casiopea sugieren que la designación del año 2012 o sus alrededores como inicio del nuevo ciclo evolutivo no es fortuita, por cuanto se ha sugerido repetidamente que corresponde al punto en el que se incrementará la frecuencia vibratoria de la materia que compone el planeta como consecuencia de la intensificación máxima del efecto de lo que se ha llamado eufemísticamente como "La Onda", para producir un fenómeno de cambio dimensional.

Esto implica un vuelco significativo a las teorías de la conflagración apocalíptica y la destrucción física del planeta al final del ciclo evolutivo, para introducir más bien el concepto de "transformación", más acorde con las referencias de múltiples textos al fenómeno de la "Ascensión" o el "Rapto" de los textos bíblicos (David Wilcock ya había introducido el concepto de la "Ciencia de la Ascensión" para referirse al estudio de los detalles relativos a la mecánica de esta transformación, tanto a nivel de unidad de conciencia humana como a nivel planetario) y el material Casiopeo, así como las investigaciones de Laura Knight-Jadczyck, sugieren la posibilidad de que los pueblos megalíticos hayan podido llegar a tener conocimiento de esta ciencia.

Las enigmáticas culturas megalíticas diseminadas por diversas áreas geográficas del planeta, indefectiblemente se describen como poseedoras de una avanzada tecnología que les capacitó para la construcción de estructuras imposibles, verdaderos portentos de ingeniería difíciles de emular aun con nuestra tecnología del siglo XXI, a base de gigantescos bloques de piedra o "megalitos" cuyo emplazamiento además da evidencia de sofisticados conocimientos astronómicos.

El enigma se ensancha por cuanto la historia no ha sabido dar respuesta al hecho de que, en todos los casos, los constructores de estos portentos, sin importar si se trata de los antiguos pobladores de las Islas Británicas, o los de la isla de Malta, o de las antiguas ciudades Mayas, han desaparecido de la faz de la Tierra sin dejar rastro alguno.

¿Podría ser que hayan sido depositarios de conocimientos que les capacitó para realizar con éxito la transformación alquímica por excelencia, la "sublimación de lo grosero", el secreto de la Piedra Filosofal?

El material Casiopeo apunta al fenómeno de "La Onda" como catalizador de esta transformación y la define como un fenómeno hiperdimensional de transmisión masiva de energía, de carácter fundamentalmente cíclico, que ocurre aproximadamente cada 309,000 años, y cuyo efecto máximo en nuestra vecindad galáctica se estima tendrá lugar, nuevamente, alrededor del año 2012.

Su relación con el "Cinturón de Fotones" descubierto por el matemático alemán Paul Otto Hesse no ha sido suficientemente investigada, pero la intimación más importante dentro de las investigaciones del Grupo Casiopea corresponde al hecho de que se estaría presentando una oportunidad de asimilar la frecuencia vibratoria de esta onda, según el principio físico de "resonancia", para producir, como se sabe, un fenómeno de amplificación de onda cuyo resultado sería la apertura de una ventana interdimensional para el tránsito entre la 3ra. y la 4ta. densidad, es decir, la culminación de la experiencia existencial en la presente densidad y la graduación hacia un nivel más alto de la existencia humana y planetaria.

En la emblemática obra "2001 - Una Odisea Espacial" el escritor inglés propone que los más importantes cambios evolutivos en la raza humana, comenzando con el salto del ancestro primate al Australopithecus, del Australopithecus al Homo Erectus y de este al Homo Sapiens, han sido orquestados según un plan maestro y detonados a lo largo de la historia humana a través de la activación de un misterioso monolito situado en la Luna.

Cuando el avance tecnológico lanza al hombre a la exploración espacial, el descubrimiento de otro monolito en órbita alrededor de Júpiter marca el momento propicio para el nuevo salto evolutivo, y es la determinación e intrepidez del comandante David Bowman que le impelen a convertirse en el pionero de la raza, el primero en cruzar el umbral hacia el nuevo estadío del Homo Hyperdimensionalis, donde su primera percepción es su capacidad de manipular el tiempo: su consciencia salta a voluntad de un estado de decrepitud física a un estado fetal, en una misteriosa realidad superior que es una metáfora de la 4ta. densidad.

Nunca más será prisionero de un cuerpo físico amarrado al tiempo y las contingencias, y en "2010", la metáfora adquiere visos épicos cuando Bowman retorna como un ser multi-dimensional para anunciarnos la inminencia de una transformación masiva.

Cuando se le pregunta: ¿Qué sucederá?, él no puede disimular su arrobamiento y solo exclama:
"Algo maravilloso..."
Más recientemente las metáforas se han sucedido unas detrás de otras, en la literatura y el cine, como si algunas mentes creativas y especialmente receptivas se manifestaran proclives a establecer una suerte de canal subliminal de comunicación con fuentes de información de tipo superluminal. En "Contacto", el astrónomo Carl Sagan imagina como una señal procedente del espacio exterior es decodificada para comunicar los detalles que llevarán a la construcción de una máquina para viajar a las dimensiones superiores.

Al emprender el viaje inicial, Ellie Arroway, la radioastrónoma, que bien podría ser el alter-ego del mismo Sagan, llega a un mundo de increíble belleza y paz para encontrar que los seres luminosos que la contactan son los miembros de nuestra misma familia terrestre evolucionados en poderosas entidades de luz.

En "The Matrix", un hombre descubre que el mundo contemporáneo en que vive es una compleja ilusión tridimensional que forma parte de un sistema de control implantado por seres cuya finalidad es mantener al ser humano en un estado de sueño para poder alimentarse de la energía natural de sus cuerpos.

Morpheus, uno de los pocos seres humanos que ha despertado de ese estado, le enseña al protagonista como, al desconectarse de la Matriz, el hombre puede reclamar su estado original de ser multi-dimensional y trascender las barreras del espacio y del tiempo.

El Material Casiopeo se ha convertido en uno de los más esclarecidos portadores de las claves que explican todo este proceso evolutivo. Al identificar el origen del sistema de control hiperdimensional y a sus agentes humanos acreditados (el "Mago de Oz", "El Consorcio"), nos ha dado las pautas para despertar y reclamar nuestro estado original previo a la Caída.

Al explicar la naturaleza del universo multi-dimensional en términos de una gran escuela para la expansión de nuestra consciencia, ha delineado el propósito último de la existencia del hombre contemporáneo.

Al describir el escenario de la 3ra. densidad, de las trampas ocultas en el camino de la evolución, de las civilizaciones extraterrestres de la 3ra. densidad que han interactuado con la humanidad y continúan haciéndolo en el momento presente según la influencia última de sus mentores en la 4ta. densidad, ofrece finalmente una explicación plausible para el origen de todos los conflictos históricos de dominación, luchas de poder, violencia, guerra y sufrimiento, así como para la comprensión de las mitologías y cosmogonías de las más avanzadas civilizaciones de la antigüedad.

Al develar el alcance de la manipulación genética de manos del adversario mítico, y la astucia de este para mantenerse oculto a lo largo de la historia (como el Caballero Negro del bosque de Percival) nos pone en guardia ante las fuerzas de la oscuridad, a la vez que nos da las claves para la restauración, la reactivación del ADN pasivo y la reconquista del feudo perdido.

Al introducir el concepto del Gran Ciclo Cosmológico y de la activación de los portales interdimensionales por efecto de la energía cósmica que opera todas las transformaciones alquímicas, nos familiariza nuevamente con el conocimiento perdido de las grandes civilizaciones megalíticas y nos dirige hacia el redescubrimiento de la "Ciencia de la Ascensión".

Referencias:
Greene, Brian; "Superstring Theory", http://www.lassp.cornell.edu
Kaku, Michio; "Hyperspace: a Scientific Odyssey through Parallel Universes, Time Warps, and Tenth Dimension", 1994.
Capra, Fritjoff; "The Tao of Physics", 1975.
Wilcock, David; "Convergence", Ascension2000.com.
Huxley, Aldous; "The doors of Perception of Heaven and Hell", 1954.
Biardeau, Madeleine et al; "Histoire de la Philisophie 1. Encyclopédie de la Pléiade", 1969.
Knight-Jadczyck, Laura; "The Wave", Cassiopaea.org
Ouspensky, P.D.; "In Search of the Miraculous", 1949.
Brown, Courtney Ph.D.; "Cosmic Voyage", 1996.
Campbell, Joseph; "The Hero with a Thousand Faces", 1949.
Hall, Manley Palmer, "The Secret Teachings of all Ages", 1901
Knight-Jadczyck, Laura; "The Grail Quest", Cassiopaea.org
Major Jenkins, John; "Introduction to the Mayan Calendar", www.resonate.com

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