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domingo, 25 de octubre de 2009

PSICO-CIBERNETICA -11-


PROGRAMA-PLAN PARA UNA VIDA MEJOR

Es mi opinión que durante los últimos treinta años la psicología se ha hecho demasiado pesimista con respecto al hombre y a su potencia en lo que concierne a la experimentación de cambios y a la grandeza del individuo. Ya que tanto los psicólogos como los psiquiatras sólo tratan a las personas llamadas “anormales”, la bibliografía de estas ciencias se halla casi exclusivamente extraída de las diversas anormalidades del hombre y de la tendencia de éste con respecto a la autodestrucción. Temo que haya bastante gente que haya leído demasiado sobre estas cosas, hasta tal grado que hayan llegado a considerar con cierta aversión, aunque como propias a la autodestrucción. Temo que haya bastante gente que haya leído demasiado sobre estas cosas, hasta tal grado que hayan llegado a considerar con cierta aversión, aunque como propias de la “conducta humana normal”, el instinto destructivo, el sentimiento de culpabilidad, la autocondenación y las otras diversas tendencias de las personas enfermas. La persona promedio se siente horrorosamente débil e impotente cuando se pone a pensar en la perspectiva de tener que socavar sus debilidades, par contraponerlas a estas potencias negativas de la naturaleza humana con el objeto de obtener la salud y la felicidad. Si este fuera el cuadro verdadero de la naturaleza y de la condición humana, el autoperfeccionamiento habría de convertirse realmente en alguna cosa más fútil. No obstante, creo, y así lo he confirmado con las experiencias de muchos pacientes, que el hecho consiste en que el sujeto no tiene que hacer solo el trabajo. Dentro de cada uno de nosotros hay un “instinto vital” que continuamente se halla trabajando in favor de nuestra salud, felicidad y todo lo que hace más completa la vida del individuo. Este “instinto de conservación” opera a favor de usted, a través de lo que he llamado “el mecanismo creador”, capacitándole para que emplee correctamente el “mecanismo de la felicidad” que se encuentra formado dentro de cada uno de los seres humanos.


Nuevos conceptos científicos respecto a la ideación subconsciente

La nueva ciencia de la Cibernética nos proporciona una prueba indudable de que la así llamada mente subconsciente no es ninguna “mente” sino un mecanismo, un buscador de metas, un “servo-mecanismo” constituido por el cerebro y el sistema nervioso, el cual es empleado y dirigido por la mente. El último y más apropiado concepto que hemos obtenido y formado con relación a estas cuestiones consiste en que el hombre no posee dos mentes, sino sólo una, la consciente, la cual opera como una máquina automática que persigue una fin determinado. Esta máquina automática y perseguidora de fines concretos, funciona de una manera similar a como operan los “servomecanismos” electrónicos en tanto como ello concierne a los principios básicos, pero lo que resulta más maravilloso es que se manifiesta mucho más complicada que cualquier cerebro electrónico o proyectil dirigido inventado por el hombre.
Este mecanismo creador que se halla dentro de usted es impersonal. Operará, pues, automática e impersonalmente con el objeto de llegar a las metas del éxito y de la felicidad, de la desgracia o del fracaso, ya que todo ello depende de los fines que usted se haya propuesto alcanzar en su fuero interno. Póngalo a operar en pos de fines positivos y funcionará como mecanismo del éxito. Póngalo a trabajar en pos de fines negativos y laborará, de manera impersonal e indiscriminatoria, como mecanismo de fracaso.
Como cualquier otro “servo-mecanismo”, debe ponérsele a trabajar en pos de un objetivo determinado, claro y definido.
Las metas que nuestro propio mecanismo creador se propone alcanzar consisten en las IMAGENES MENTALES o en los CUADROS MENTALES que creamos con el uso de nuestra IMAGINACIÓN.
El objetivo-imagen fundamental es nuestra autoimágen.
Nuestra autoimagen determina y decide los límites de las metas particulares que nos hemos propuesto alcanzar. También determina el “área de lo posible”.
Como cualquier otro servo-mecanismo, nuestro mecanismo creador opera a base de la información y de los datos con que lo alimentamos (nuestros pensamientos, ideas e interpretaciones). Al través de nuestras actitudes e interpretaciones de las diversas circunstancias dadas, plantearemos el problema con el que habrá de trabajar nuestro mecanismo creador.
Si alimentamos a nuestro mecanismo creador con datos e informaciones que le produzcan el efecto de que somos criaturas indignas, inferiores e incapaces (una imagen negativa), estos datos –como cualquier otro dato que le suministremos- seguirá el proceso de elaboración correspondiente, para darnos su contestación en la forma de la experiencia objetiva.
Como cualquier otro servo-mecanismo, nuestro mecanismo-creador emplea la información archivada, o la “memoria”, para solucionar los problemas corrientes y reaccionar ante las situaciones en curso.
El programa para arrancar mayor intensidad vital de la propia vida consiste, antes que todo, en aprender algo acerca de este mecanismo creador o sistema automático de conducción que hay dentro de usted y respecto a la manera de emplearlo como mecanismo de éxito en lugar de usarlo como mecanismo de fracaso.
El método en sí mismo consiste en estudiar, practicar y experimentar los nuevos hábitos de pensar, imaginar recordar y actuar, con el objeto de 1) desarrollar una autoimágen adecuada y realista y 2) de emplear su mecanismo creador para alcanzar el éxito y la felicidad que llevan consigo la consecución de las metas particulares.
SI USTED PUEDE RECORDAR, APENARSE, u ocuparse de sí, USTED PODRA TRIUNFAR.
Como se verá más tarde, el método que debe ser usado consiste en un cuadro mental creador, experimentando creadoramente al través de su imaginación y en la formación de nuevas estructuras automáticas de reacción, al obrar por su propio impulso y al hacer como si obrase así.
Suelo decir con frecuencia a mis pacientes que “si usted puede recordar, apenarse o preocuparse de sí, no tendrá dificultades para aplicar este método.” Todo cuanto se le invita hacer es sumamente simple, pero usted debe practicarlo y experimentarlo. El visualizar o el crearse un cuadro mental no es más difícil que lo que se hace cuando se trata de recordar alguna escena del pasado o preocuparse acerca del futuro. Por otra parte, crearse nuevas formas de acción no es mas difícil que decidir, luego sigue “el atar sus zapatos” de una manera distinta cada mañana en vez de continuar atándoselos “a la antigua manera” sin que intervenga en este acto el entendimiento ni su voluntad de decisión.

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