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domingo, 25 de octubre de 2009

PSICO-CIBERNETICA -26-


El verdadero secreto de las representaciones mentales

Los hombres y las mujeres de éxito, ya desde el principio de los tiempos, han empleado “representaciones mentales” y “practicas de ensayos” para alcanzar felizmente cuanto se proponían. Napoleón, por ejemplo, hacía prácticas de soldado, mentalmente, muchos años antes de haber concurrido al campo de batalla. Webb y Morgan, en el libro “Haga de su vida todo lo que pueda”, nos dicen que “las notas que Napoleón tomó de sus lecturas durante todos esos años de estudio llenaron, al imprimirse, cuatrocientas páginas. Imaginábase comandante y levantó varios mapas de la isla de Córcega en los que mostraba en donde habría de colocar las diversas defensas, haciendo además todos los cálculos con matemática precisión”.
Conrad Hilton imaginose operando un hotel mucho antes de que hubiera comprado el primero de los que posteriormente fuera propietario. Cuando era niño solía jugar a dirigir una hotel.
Henry Kaiser ha dicho que cada uno de los negocios que logró establecer se lo representó en su imaginación antes de que el mismo apareciera en realidad.
No debe, pues, asombrarnos que el arte de la “representación mental” haya sido asociado con la magia en algunas de las antiguas épocas.
No obstante, la nueva ciencia de la Cibernética nos hacer posible percibir el por qué las representaciones mentales producen tan asombrosos resultados, y nos muestra que estos resultados no se deben a la magia, sino al funcionamiento natural y normal de nuestras mentes y cerebros.
La Cibernética considera el cerebro, el sistema nervioso y el sistema muscular humanos como un servo-mecanismo sumamente complicado. (Como una máquina que automáticamente persigue fines determinados y dirige su rumbo a un blanco o una meta mediante el empleo del feed-back de los datos y de la información almacenada con ayuda de la cual, y cuando le es necesario, corrige su curso automáticamente.)
Como previamente hemos dejado establecido, este nuevo concepto no significa que EL SER HUMANO sea una máquina, sino que el cerebro y el cuerpo físicos de la persona funcionan como una máquina con la que el individuo opera.
Este mecanismo de creación automática, que existe dentro del ser humano, funciona de una solo manera: debe disponer de un blanco al que disparar. Como dice Alex Morrison: El individuo debe ver en su propia mente lo que se propone hacer, antes de llevarlo a ejecución a la realidad. Cuando la persona ve con claridad en su mente lo que se propone, el mecanismo del éxito de características creadoras, que hay dentro  de la misma, toma para sí la tarea y la ejecuta mucho mejor que lo que el propio individuo pudiera hacerla mediante la simple fuerza de voluntad o el esfuerzo consciente.
En vez de esforzarse conscientemente de ejecutar la tarea propuesta con voluntad de hierro y sin cesar de preocuparse y presentarse a si mismo los cosas que parecen ir mal, el individuo debe hacer todo lo posible por aligerar su tensión, cesando de “tratar de hacer la mencionada cosa por su propio esfuerzo y presión voluntariosa y representándose a sí mismo el blanco el cual  quiere dar, para dejar entonces al mecanismo creador del éxito que ejecute libremente la mencionada tarea propuesta. Y de este modo, la representación mental del resultado del fin que desea, obligará al individuo interesado en perseguir el objetivo propuesto a esforzarle a emplear el pensamiento positivo. El sujeto, consecuentemente, no quedará aliviado de esfuerzo y de trabajo, pero empleará éstos en proseguir hacia la meta propuesta sin dedicarse a un vano conflicto mental, en cual suele producirse cuando se quiere y se trata de hacer algo determinado en tanto se representa en su imaginación una cosa distinta.



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