CAPITULO X.
Y ahora os hablo en la lengua viva, del Dios viviente por el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial. Aún no hay uno entre vosotros que pueda entender todo lo que Yo hablo.
El que os explica las escrituras os habla en lengua muerta de hombres muertos, por medio de su cuerpo enfermo y mortal. A él, por lo tanto, le pueden entender todos los hombres, porque todos los hombres están enfermos y están en la muerte. Nadie ve la luz de la vida. Ciegos que guían a otros ciegos por la senda del pecado, de enfermedad y sufrimientos. Y a la postre todos caen en el hoyo de la muerte.
Soy enviado a vosotros por el Padre, para que Yo pueda hacer que la Luz de Vida del Padre brille ante vosotros. La luz alumbra de por sí en la oscuridad. Mas la oscuridad se conoce sólo a sí y no conoce la Luz.
Muchas cosas tengo aún que deciros, pero no las podeis soportar aún. Porque vuestros ojos se han acostumbrado ya a la oscuridad y la Luz perfecta del Padre Celestial os cegaría. Por lo tanto, aún no podeis comprender lo que os digo con relación al Padre Celestial que me ha enviado a vos.
En primer lugar seguid los preceptos de la Madre Tierra, de los cuales os he hablado. Y cuando los ángeles hayan limpiado y renovado vuestros cuerpos y fortalecido vuestros ojos, estareis capacitados para soportar la luz de vuestro Padre Celestial.
Cuando podais fijar vuestra mirada con firmeza en la brillantez del sol de medio día entonces podeis mirar la sublime Luz de vuestro Padre Celestial que es mil veces mas brillante que miles de soles. (N.E.: Se recomienda tener presente la atividad solar actual para evitar lesiones oculares posteriores).
Mas, ¿cómo podrías ver la Luz que ciega, de vuestro Padre Celestial, cuando no podeis soportar aún el brillo del flamante sol?
Creedme, el sol es semejante a la llama de una vela al lado del sol de la verdad del padre Celestial. Tened Fe por lo tanto, y esperanza y Amor. De cierto os digo, no os quedareis sin vuestro galardón. Si creeis en mis palabras, creeis en el que me envió, quien es el Señor de Todo y para quien todo es posible. Porque lo que es imposible a los hombres, es posible con Dios.
Si creeis en los ángeles de la Madre Tierra y cumplís sus preceptos, vuestra fe os sustentará y no vereis nunca enfermedad.
Tened también esperanza en el amor de nuestro Padre Celestial pues el que en El confía no se verá engañado, ni verá jamás la muerte.
Amaos los unos a los otros, porque Dios es Amor y así conocerán sus ángeles que andais en sus caminos. Y entonces todos los ángeles vendrán a vuestra presencia y os sevirán. Y Satanás con todos sus errores, enfermedad y suciedad huirá de vuestro cuerpo. Idos, dejad vuestros errores y arrepentíos (N.E.: "la metanoia" equivale al "cambio de la mente sensual" egocéntrica, por la "mente simple que está en Cristo". Arrepentimiento ha sido una interpretación de la palabra "metanoia"). Bautizaos, para que nazcais de nuevo y no erreis mas.
Y ahora os hablo en la lengua viva, del Dios viviente por el Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial. Aún no hay uno entre vosotros que pueda entender todo lo que Yo hablo.
El que os explica las escrituras os habla en lengua muerta de hombres muertos, por medio de su cuerpo enfermo y mortal. A él, por lo tanto, le pueden entender todos los hombres, porque todos los hombres están enfermos y están en la muerte. Nadie ve la luz de la vida. Ciegos que guían a otros ciegos por la senda del pecado, de enfermedad y sufrimientos. Y a la postre todos caen en el hoyo de la muerte.
Soy enviado a vosotros por el Padre, para que Yo pueda hacer que la Luz de Vida del Padre brille ante vosotros. La luz alumbra de por sí en la oscuridad. Mas la oscuridad se conoce sólo a sí y no conoce la Luz.
Muchas cosas tengo aún que deciros, pero no las podeis soportar aún. Porque vuestros ojos se han acostumbrado ya a la oscuridad y la Luz perfecta del Padre Celestial os cegaría. Por lo tanto, aún no podeis comprender lo que os digo con relación al Padre Celestial que me ha enviado a vos.
En primer lugar seguid los preceptos de la Madre Tierra, de los cuales os he hablado. Y cuando los ángeles hayan limpiado y renovado vuestros cuerpos y fortalecido vuestros ojos, estareis capacitados para soportar la luz de vuestro Padre Celestial.
Cuando podais fijar vuestra mirada con firmeza en la brillantez del sol de medio día entonces podeis mirar la sublime Luz de vuestro Padre Celestial que es mil veces mas brillante que miles de soles. (N.E.: Se recomienda tener presente la atividad solar actual para evitar lesiones oculares posteriores).
Mas, ¿cómo podrías ver la Luz que ciega, de vuestro Padre Celestial, cuando no podeis soportar aún el brillo del flamante sol?
Creedme, el sol es semejante a la llama de una vela al lado del sol de la verdad del padre Celestial. Tened Fe por lo tanto, y esperanza y Amor. De cierto os digo, no os quedareis sin vuestro galardón. Si creeis en mis palabras, creeis en el que me envió, quien es el Señor de Todo y para quien todo es posible. Porque lo que es imposible a los hombres, es posible con Dios.
Si creeis en los ángeles de la Madre Tierra y cumplís sus preceptos, vuestra fe os sustentará y no vereis nunca enfermedad.
Tened también esperanza en el amor de nuestro Padre Celestial pues el que en El confía no se verá engañado, ni verá jamás la muerte.
Amaos los unos a los otros, porque Dios es Amor y así conocerán sus ángeles que andais en sus caminos. Y entonces todos los ángeles vendrán a vuestra presencia y os sevirán. Y Satanás con todos sus errores, enfermedad y suciedad huirá de vuestro cuerpo. Idos, dejad vuestros errores y arrepentíos (N.E.: "la metanoia" equivale al "cambio de la mente sensual" egocéntrica, por la "mente simple que está en Cristo". Arrepentimiento ha sido una interpretación de la palabra "metanoia"). Bautizaos, para que nazcais de nuevo y no erreis mas.

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