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martes, 1 de diciembre de 2009

Fobia Social


La fobia social o ansiedad social es un trastorno psicológico del espectro de los trastornos de ansiedad. Como cualquier fobia, se centra en el miedo mayor o menor (suele ser grave para considerarse fobia) frente a varios tipos de situaciones, entre las que destacan:

Encuentros inesperados con conocidos, familiares, amigos, etc.
Reuniones sociales en las que tendrá que relacionarse.
Mantener fija la mirada con alguien.

Estas situaciones y otra serie de sucesos hacen que el que la padezca se sienta inseguro, acechado, incómodo, con sensaciones intensas y desagradables acerca de lo que pueden estar hablando de él (cierta paranoia).

Se suele desarrollar en la juventud, después de la adolescencia. Su aparición es mucho más común de lo que se piensa popularmente, y no hay que considerar esta fobia como extraña. Aceptarlo abiertamente en público es el mejor modo de comenzar a superarlo, para poder intentar sentirse mejor comprendido y de ese modo, aminorar la angustia.

La intensa ansiedad y angustia en situaciones de desenvolvimiento social, resulta especialmente perturbadora en los jóvenes, para quienes es de capital importancia la pertenencia a un grupo o el inicio de relaciones laborales y de pareja. En un intento de aliviar sus síntomas, descubren y utilizan, una y otra vez, el efecto desinhibidor del alcohol (“voy a tomar algo fuerte para darme coraje”), ansiolíticos y otros tóxicos.

Quienes padecen de fobia social experimentan un temor exagerado a ser objeto de juicios negativos por parte de otros. Es por ello que evitan de modo constante un gran número de actividades de orden social ya que cuando se exponen a las mismas sufren una gran tensión y síntomas tales como rubor, palpitaciones, transpiración profusa y temblor. Las situaciones temidas pueden ser o numerosas, y en este caso se trata del subtipo generalizado (concurrir a fiestas o reuniones, conocer gente nueva, participar de pequeños grupos de trabajo, realizar conquistas amorosas) o únicas y específicas, subtipo discreto (dar un discurso, actuar frente al público, ir al baño cuando hay personas en el ambiente contiguo)

El 39,6% de las personas con fobia social presentan abuso de sustancias[cita requerida]. Téngase en cuenta la importancia que este dato reviste, dado que gran parte de quienes la padecen son personas jóvenes, que presentan así un alto grado de vulnerabilidad a desarrollar una adicción. Este abuso o dependencia de sustancias y/o alcohol, como una forma de automedicarse, disminuye los niveles de ansiedad de los pacientes gracias a la desinhibición que el alcohol produce. Además, estudios realizados revelaron un promedio de 32% de fobia social en poblaciones de alcohólicos, un porcentaje casi tres veces mayor que en la población general

Timidez amorosa

El término timidez amorosa (love-shyness) fue utilizado por el psicólogo Brian G. Gilmartin para describir un tipo específico de timidez crónica severa. En 1979, recibió una beca de la Universidad de Auburn para estudiar el problema. Según su definición, publicada en Timidez y Amor: Causas, Consecuencias y Tratamientos (Shyness & Love: Causes, Consequences and Treatments), la gente con timidez amorosa encuentran difícil mostrase asertivos en situaciones informales que involucran compañeros potenciales románticos o sexuales. Por ejemplo, un varón heterosexual con timidez amorosa tendrá problemas iniciando conversaciones con mujeres debido a fuertes sentimientos de ansiedad. El Dr. Gilmartin investigó este fenómeno exclusivamente en varones heterosexuales.

El libro de Gilmartin fue publicado en 1987 por University Books, y en 1989 Madison Books publicó una versión abreviada con un nuevo prefacio por E. Michael Gutman, entonces presidente de la Sociedad Psicológica de Florida, y Psiquiatra Jefe para los Servicios de Salud Mental en Orange County, Florida. Después de dejar de imprimirse, el libro de Gilmartin no atrajo una gran atención, a pesar de que posts de usenet de mediados de 1990 en adelante, indican que todavía se leía. Gilmartin apunta que a través de los años ha recibido cartas y correos electrónicos de todo el mundo. Su trabajo fue traducido al japonés, y en 1995 Gilmartin visitó Japón para promocionarlo.

Comenzó a encontrar muchos lectores en lengua inglesa como resultado de publicar extractos en el grupo de noticias alt.support. shyness en 2001 y en la página web Angelfire, así como en la posterior creación de un Yahoo! Group para discusión sobre el libro. Aún más lectores son atribuidos a la recomendación del libro por la especialista en sexo Sue Johanson en su libro Sexo, Sexo, y más Sexo.

Gilmartin tenía siete criterios para cada hombre con timidez amorosa que incluyó en su estudio:

Es varón.
Es virgen.
Es una persona que rara vez sale socialmente con mujeres.
Es una persona sin relaciones anteriores emocionalmente íntimas de naturaleza romántica o sexual con ningún miembro del sexo opuesto.
Es una persona que ha sufrido o sigue sufriendo emocionalmente por la falta de compañía femenina significativa. Resumiendo, es una persona que desea desesperadamente tener una relación con una mujer, pero que no la tiene debido a la timidez.
Es un hombre que se siente extremadamente llevado por la ansiedad con el simple pensamiento de ser asertivo cara a cara con una mujer de manera amistosa. Ésta es la esencia de la timidez amorosa.
Es un hombre que es estrictamente heterosexual en sus relaciones románticas y eróticas. En otras palabras, es una persona que de ningún modo es homosexual.
Gilmartin no descartó la existencia de mujeres o de homosexuales con timidez amorosa, pero dudaba que sufrieran los mismos efectos negativos que los hombres heterosexuales, y sospechaba que la condición se reflejaría de manera muy diferente en ellos

Trastorno de la personalidad por evitación

La principal característica del trastorno de personalidad por evitación es un patrón general de inhibición social, unos sentimientos de inadecuación y una hipersensibilidad que comienzan en la adolescencia o al comienzo de la edad adulta y que se dan en diversos contextos (DSM-IV).

Los sujetos con este trastorno tienen la creencia de que el resto de las personas lo están juzgando o criticando constantemente, por su aspecto, sus acciones, etc. Esto hace que estos sujetos "eviten" cualquier situación en las que puedan ser criticados, volviéndose solitarios y reacios a relacionarse con otras personas. Realmente, desearían poder tener estas relaciones, pero su complejo de inferioridad, que proyectan en los demás, se lo impide.

Los individuos con este trastorno son desconfiados, pero esta desconfianza se debe más al miedo a encontrarse en un compromiso o a ser considerado inferior a los demás que al miedo a que las demás personas les hagan daño. Cuando conocen a una persona, evalúan todos sus gestos y movimientos, interpretándolos casi siempre de forma negativa; este comportamiento suspicaz y tenso puede provocar las burlas y risas de los demás, lo que les confirma la idea que tienen sobre sí mismos.

Los comportamientos de evitación afectan negativamente en la actividad laboral, porque estas personas suelen eludir los tipos de situaciones que pueden ser necesarias para alcanzar las demandas básicas de trabajo o para ascender.

El Trastorno de personalidad por evitación está estrechamente relacionado con los trastornos de ansiedad y en especial con la fobia social, por lo que podrían ser conceptualizaciacio nes alternativas del mismo trastorno.

Personalidad con tendencia a la evitación frente a trastorno de personalidad por evitación [editar]Se debe destacar que tienen tendencia a la evitación muchas más personas de las que tienen un trastorno de personalidad por evitación. La diferencia radica en el grado de gravedad en que está afectado el funcionamiento de un individuo en su vida diaria. La evitación se puede considerar un continuum que va de lo sano a lo patológico. La personalidad con tendencia a la evitación está el extremo sano, en tanto que el trastorno de personalidad por evitación está en el extremo patológico.

Características de la personalidad con tendencia a la evitación:

Se sienten cómodos con el hábito y la rutina.
Prefieren lo conocido a lo desconocido.

Relación estrecha con la familia y/o unos pocos amigos íntimos; tienden a ser caseros.
Sensibles y preocupados por lo que los demás piensan de ellos. Tienden a ser autoconscientes y temerosos.
Muy discretos y precavidos en el trato con los demas.
Tienden a mantenerse reservados, con una actitud de autocontenció n ante los demás.
Tienden a ser curiosos y dedican mucho tiempo a los hobbies y aficiones.
Características del trastorno de personalidad por evitación:

Exageran las dificultades potenciales, los peligros físicos o riesgos involucrados en hacer algo trivial pero ajeno a sus rutinas habituales.
O no tienen amigos íntimos o sólo tienen uno, aparte de los familiares de primer grado; evitan las actividades que implican un contacto interpersonal significativo.
Incapaces de involucrarse en relaciones personales a menos que estén seguros de que serán aceptados; muy reactivos a la crítica o la desaprobación.
Miedo a quedar en evidencia por sonrojarse, gritar o mostrar signos de ansiedad ante otras personas.
Retraído en situaciones sociales por miedo a decir algo inadecuado o estúpido, o por ser incapaz de contestar a una pregunta.
Poco constantes; les resulta difícil centrarse en tareas laborales o aficiones.

Causas

La causa del trastorno de personalidad por evitación no está definida claramente; pueden influir en ella una combinación de factores sociales, genéticos y biológicos. El trastorno puede estar relacionado con factores temperamentales heredados. Más específicamente, varios trastornos de ansiedad en la infancia y la adolescencia se han asociado con un temperamento caracterizado por la inhibición.

Muchas personas diagnosticadas con trastornos de la personalidad por evitación han padecido xperiencias traumáticas tempranas de rechazo por parte de los progenitores. La necesidad de econvivir con progenitores que los rechazan hace que estas personas sientan 'hambre' de relaciones, pero su añoranza desemboca gradualmente en la creación de un caparazón defensivo contra la crítica continuada de los progenitores.

Trastorno bipolar

El trastorno afectivo bipolar (TAB), conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado del ánimo que cuenta con períodos de depresión repetitivos (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas). Se postula que su causa reside en un desequilibrio electroquímico en los neurotransmisores. El afectado oscila entre la alegría y la tristeza, de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología. Así, el afectado sufre de episodios o fases depresivas o eufóricas (maníacas). Una persona con un trastorno afectivo bipolar también suele ser violento en variadas ocasiones. Tiene tratamiento farmacológico, de ahí que es muy importante que el afectado esté correctamente diagnosticado: los manuales sitúan la media de espera de este diagnóstico en unos diez años.

Hay variaciones de este trastorno. Los estados de ánimo cambian rápidamente (en un año se pueden manifestar entre 4 o más cambios de ánimo) como también pueden cambiar lentamente. En términos psiquiátricos, esto se llama ciclos rápidos o acelerados, y ciclos lentos, respectivamente. Los ciclos ultrarrápidos, en donde el ánimo cambia varias veces en la semana (o incluso en un día), suelen ocurrir en casos aislados, pero es ciertamente una variable real del trastorno. Estos patrones de cambios de ánimo son asociados con ansiedad y altos riesgos de suicidios.

El trastorno bipolar es comúnmente tratado con medicación acompañada de terapia psicológica.

Algunos estudios han sugerido una relación correlativa entre la creatividad y el trastorno bipolar. Con todo, la relación entre ambas todavía permanece incierta.[2] [3] [4] Hay un estudio que muestra un incremento en la creatividad, con lo cual el individuo logra obtener ciertas metas y objetivos.

Características [editar]La característica principal es que es «cíclica» (bipolar), es decir etapas normales seguidas de períodos, episodios o etapas maníacas o depresivas, por separado o alternándose.

Las personas que padecen de este trastorno viven cuando están con crisis en los dos extremos opuestos de la vida; cuando están «deprimidas», pierden el interés en la vida, llegando a pensar en la muerte y en el suicidio para dejar de sufrir.

De igual modo, cuando están contentos, se llenan de «euforia» y ven todo de color rosa, se sienten capaces de hacer cualquier cosa, y llegan al extremo de no dormir por considerar que es una actividad innecesaria dentro de su nueva faceta de "inacabable movilidad". En algunos casos la euforia es tal que pueden llegar a cometer acciones que en un estado de conciencia normal no harían, como consumir drogas o gastar dinero hasta la ruina económica propia y familiar.

Aparece alrededor de los 20 años, pero también puede aparecer antes o después. A veces empieza a manifestarse después de un parto.

Los períodos en los cuales el afectado suele estar deprimido o eufórico suelen ser variables y están relacionados a cambios meteorológicos y de estación, o a circunstancias de la vida (acontecimientos vitales). Entre cada fase, el afectado está en un estado normal.

Se dice que de cada 1000 personas, 10 ó 15 padecen el trastorno bipolar, y si uno de los padres la padece, la posibilidad de que los hijos la padezcan aumenta hasta en un 15%. pero la heredabilidad general de este trastorno es de un 80%.

Curso del trastorno bipolar

El trastorno bipolar es comúnmente encuadrado como Trastorno Bipolar Tipo I, en donde el individuo experimenta experiencias extremas de manía, o Trastorno Bipolar Tipo II, en donde los «altos» de la hipomanía no llegan hasta el extremo de la manía. Este último es mucho más difícil de diagnosticar, ya que los episodios de hipomanía pueden simplemente parecer como períodos de una alta productividad del individuo y se han reportado mucho menores que la depresión ansiosa. Puede ocurrir la psicosis, particularmente en los períodos de manía. También nos encontramos con subtipos de «ciclos acelerados». Debido a que en los problemas relacionados con los cambios de humor hay tantas variaciones en cuanto a su severidad y a su naturaleza, el concepto de espectro bipolar es usualmente utilizado, incluyendo en él la ciclotimia. No hay consenso en cuanto a la cantidad de «tipos» existentes de trastorno bipolar (Akiskal and Benazzi, 2006). Muchas personas con trastorno bipolar experimentan de una severa ansiedad y son muy irascibles cuando se encuentran en un período maniaco (hasta el punto de la furia), mientras que otros se vuelven eufóricos y grandilocuentes.

Período depresivo

Las señales y los síntomas del período depresivo en el trastorno bipolar incluyen (pero en ningún sentido se limitan solo a ellos): sentimientos constantes de tristeza, ansiedad, culpa, ira y soledad y/o desesperanza, desordenes de sueño, apetito, fatiga, pérdida de interés por actividades de las que la persona antes disfrutaba, problemas de concentración, odio hacia uno mismo, apatía o indiferencia, despersonalizació n, perdida de interés en la actividad sexual, timidez o ansiedad social, irritabilidad, dolor crónico (con o sin causa conocida), falta de motivación, e incluso ideas suicidas

Período maníaco

Las personas que se encuentran en un episodio maníaco pueden estar eufóricas, irritables y/o suspicaces. Se encontrarán con un incremento en sus actividades y cualidades tanto físicas como mentales. El incremento en la energía y en las actividades es muy común; suele tener verborrea. La necesidad de dormir se encuentra disminuida. La persona suele distraerse rápidamente y puede manifestar e incluso llevar a la práctica ideas irreales, grandilocuentes y sobre optimistas. Las facultades sociales se ven disminuidas, y las ideas poco prácticas suelen llevar a indiscreciones tanto financieras como amorosas.

Hipomanía

La hipomanía es generalmente un episodio destructivo menor que la manía, y las personas que se encuentran en este episodio usualmente experimentan los síntomas de la manía en menor grado o menos síntomas. La duración es regularmente menor que la manía. Este es considerado como un período «artístico» del desorden, que se caracteriza por una gran cantidad de ideas, un pensamiento extremadamente ingenioso, y un incremento en la energía.


Período mixto [editar]En el contexto del trastorno bipolar los períodos mixtos son aquellos en los cuales la manía y la depresión clínica ocurren simultáneamente (por ejemplo, la agitación, ansiedad, agresividad, confusión, fatiga, impulsividad, las ideas suicidas, en pánico y la paranoia, ideas de persecución, verborrea, pensamiento veloz y furia).

Los episodios mixtos suelen ser los más volátiles dentro del estado bipolar, debido a que los estados pueden ser activados o desencadenados de forma rápida y simple. Los intentos suicidas, el abuso de substancias psicotrópicas y dañarse a si mismo suele ocurrir en este estado.


Recaídas

Algunas personas, incluso estando medicadas, pueden experimentar episodios del trastorno en un nivel menor, o, incluso llegando a experimentar episodios completos de manía o depresión. De hecho, algunos estudios recientes han descubierto que el trastorno bipolar está "caracterizado por un bajo porcentaje de recuperación, un alto porcentaje de recaída, y un funcionamiento regular entre los distintos episodios." El estudio además confirmó la seriedad del trastorno en cuanto a que las personas con un "trastorno bipolar estándar han duplicado las posibilidades de muerte." El trastorno bipolar está actualmente considerado como "posiblemente la categoría más costosa de trastornos mentales en los Estados Unidos."

Los siguientes comportamientos pueden llevar a recaídas, tanto maniacas como depresivas:

La discontinuació no terminación de la medicación sin consultar con su médico.
Estar mal medicado. Generalmente el tomar una dosis menor de un estabilizador de ánimo pueden llevar a una manía. El tomar una menor dosis de anti-depresivos pueden causar una recaída depresiva, mientras que dosis muy elevadas pueden llevar a episodios mixtos o episodios de manía.
El tomar drogas duras-sean medicamentos o no- tales como la cocaína, alcohol, anfetaminas u opioides. Estas tienden a empeorar los episodios.
El dormir demasiado o muy poco. Dormir demasiado (posiblemente causado por la medicación) puede llevar a la depresión, mientras que el dormir muy poco puede conducir a episodios mixtos o maniacos.
La cafeína pueden causar desordenes en el ánimo que pueden conducir a la irritabilidad, la disforia y la manía.
Usualmente los pacientes tienden a auto-medicarse, siendo la drogas más comunes el alcohol y la marihuana. Algunas veces se vuelven hacia las drogas duras. Estudios han demostrado que el fumar tabaco induce un efecto calmante en la mayoría de los pacientes, y un alto porcentaje de las personas que sufren del trastorno suelen fumar tabaco.

Riesgo de suicidio

Las personas que padecen de trastorno bipolar tienen una posibilidad incrementada tres veces de cometer suicidio que la de aquellos que padecen de depresiones mayores (12% a 30%). Aunque muchas de las personas que sufren del trastorno realmente nunca logran cometer el suicidio, el promedio anual de suicidio en hombres y mujeres diagnosticadas con la enfermedad (0.4%) es de 10 hasta 20 veces mayor que en la población general. Individuos que padecen del trastorno tienden a tener tendencias suicidas, especialmente durante los estados mixtos de hipomanía y depresión agresiva.

        

   

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