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lunes, 20 de septiembre de 2010

Alimentos del futuro

Científicos ven riesgos y beneficios en nanoalimentos.

Por Kate Kelland

A modo de degustación de lo que vendrá, los científicos especializados en alimentos dicen que han elaborado la forma de usar la nanotecnología para producir comidas bajas en contenido graso o sin grasas, tan apetitosas y satisfactorias como sus versiones comunes.

Las implicancias podrían ser significativas en el combate a la propagación de problemas de salud como la obesidad, la diabetes y las afecciones cardíacas.

Sin embargo, los expertos dicen que el futuro de la nanotecnología en materia de alimentos podría verse eclipsada por la renuencia de los productores de alimentos a decir abiertamente lo que están haciendo, ya que temen una reacción de los consumidores similar a la que recibieron los alimentos genéticamente modificados (GM) en Europa.

Los especialistas sostienen que este rechazo a divulgar podría promover la misma desconfianza que llevó a que se tildara a los GM como "comida Frankenstein" en muchas partes de Europa y podría hacer que se desaproveche durante años parte del potencial de la nanotecnología en materia de alimentos.

"Lo que la industria de los alimentos está haciendo en los laboratorios de investigación es estudiar nuevas posibilidades de crear nuevos productos, y para ello está usando la caja de herramientas de la nanotecnología", dijo Frans Kampers, quien coordina las investigaciones de nanotecnología en alimentos en la Universidad y Centro de Investigaciones Wageningen en Holanda.

"Pero pienso que la industria debería ser más abierta. Debería mostrar lo que podría llegar al mercado en los próximos dos o tres años, porque si no preparamos a la sociedad para estos productos (...) podríamos estar desperdiciando todas estas oportunidades", dijo Kampers.

RENUENCIA

La nanotecnología es la ciencia de la manipulación de la materia a una escala infinitesimal -mil millonésimas de un metro- que, entre otras cosas, podría ser usada para alterar el cuándo, el cómo y el dónde en nuestros cuerpos es digerida la comida.

Según un informe del Parlamento británico, el mercado global para la nanotecnología en materia de alimentos ascendió a 140 millones de dólares en el 2006 y se espera que trepe a 5.600 millones para el 2012.

Al igual que Kampers, legisladores británicos manifestaron su preocupación por la falta de investigaciones de los potenciales riesgos de la nanocomida y por la falta de comunicación del sector alimenticio.

Reuters contactó a Unilever, Kraft y Nestlé, tres de las mayores firmas de alimentos del mundo, pero sólo una quiso hablar en detalle sobre la nanotecnología.

Nestlé indicó en un comunicado vía correo electrónico que "no realizaba investigaciones en el campo de la nanotecnología". Kraft dijo que no usaba nanotecnología ahora, pero que sus equipos de investigación y desarrollo "siempre tienen la vista puesta en las investigaciones científicas".

Un director de investigaciones de Unilever, Charles-Francois Gaudefroy, fue más comunicativo, y dijo que si bien la firma no usaba nanotecnología en ninguno de sus alimentos en este momento, estaba considerando seriamente aplicaciones potenciales para el futuro.

"Necesitamos comprender más profundamente cómo funciona ésto y luego incorporar ese conocimiento a la forma en que preparamos los alimentos para nuestros productos. Estamos recién en el comienzo", dijo a Reuters.

Algo en lo que podrían indagar es en el trabajo de científicos del Instituto de Investigaciones Alimenticias (IFR, por sus iniciales en inglés) de Gran Bretaña, quienes el mes pasado dijeron que habían hallado una inesperada sinergia que ayudaba a neutralizar la grasa y podría dar lugar a nuevos modos de hacer más lenta la digestión.

En última instancia, podría llevar a la creación de alimentos que hagan que los consumidores se sientan más satisfechos.

"Gran parte de la grasa en los alimentos procesados es comida en forma de emulsiones como sopas, yogur, helado y mayonesa. Estamos deshaciendo los mecanismos de digestión usados para descomponerlas para que podamos diseñar grasas de un modo racional para que sean digeridas más lentamente", dijo Peter Wilde, del IFR.

La idea es que si la digestión es más lenta, la sección final del intestino llamada íleon accionará su "frenoileoneano", enviando una señal al consumidor que significa que se siente lleno aunque haya comido menos grasa.

Los expertos consideran prometedora otra nanotécnica que implica la encapsulación de nutrientes en estructuras conocidas como vesículas, que pueden ser desarrolladas para descomponer y liberar sus contenidos en etapas específicas del sistema digestivo.

Según Vic Morris, un experto en nanotecnología del IFR, esta técnica en una forma más grande, la microencapsulación, estaba bien establecida en la industria alimenticia. La gran diferencia con la nanoencapsulación fue que el menor tamaño podría ser capaz de llevar los nutrientes más lejos o conducirlos a sitios más apropiados.

MAS ACTIVOS

Morris y Kampers se mostraron relativamente impertérritos en cuanto a los riesgos potenciales de la nanotecnología cuando es usada de estos modos, pero cuando se trata de nanopartículas, su preocupación aumentó.

Las nanopartículas miden aproximadamente entre uno y 100 nanómetros con una alta relación superficie-volumen, que esencialmente les permite ser más activas que sus primas mayores.

Una sal más salada, o hierro que pueda ser mejor asimilado por el cuerpo para tratar la anemia son dos formas de nanopartículas promocionadas para mejorar alimentos.

En un esfuerzo por encontrar una forma de poder etiquetar o regular el uso de las nanopartículas en el futuro, la Comisión Europea creó un proyecto de investigación llamado NanoLyse apuntado a elaborar formas de detectar y medir la nanotecnología en los alimentos.

El sitio web del proyecto dice que, por ahora "hay muy poca información disponible sobre el impacto potencial de las nanopartículas modificadas sobre la salud de los consumidores".

Los expertos involucrados mencionan algunos estudios que han hallado que las nanopartículas "persistentes" que no se disuelven o biodegradan, como la nanoplata que puede ser usada en los envases de la comida como un modo de extender su vida útil, podrían penetrar ciertas barreras dentro del cuerpo que significaría que presentan un riesgo.

"Estas partículas podrían ser peligrosas y necesitamos saber más sobre sus efectos tanto en el cuerpo como en el medio ambiente. Dado que estas partículas son muy pequeñas, pueden entrar en las células o incluso en el núcleo de una célula si poseen las características correctas", dijo Kampers.

Reuters.
(Editado en español por Daniela Desantis).
http://economia.terra.com.co/noticias

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