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martes, 7 de septiembre de 2010

La importancia social de la ortografía

Todos sabemos que la ortografía tiene una gran importancia social.

En la vida profesional se pide un curriculum vitae manuscrito:: no debe contener faltas de ortografía si se quiere estar seguro de que el pedido será tomado en consideración. Al redactar un informe o en una carta importante, siempre se presta atención a la ortografía. Se dice que el amor es ciego, ¿pero cuál sería la reacción de.Julieta si Romeo le enviara esta esquelita con su más hermosa letra?
“-qerida Julieta, tescero esta noche a las ocho en el fondo del gardin,
tu romeo, qe te hadora..”
Apostemos a que si Julieta tiene algún conocimiento de la lengua, el pobre Romeo corre un gran peligro de no alcanzar todo el éxito con que sueña….
En los exámenes, la prueba de ortografía generalmente es temida por la mayoría de los aun— res ¡y de sus padres! A veces resulta eliminatoria.
En algunas ocasiones no se puede decir que sea eliminatoria, pero las notas obtenidas por un gran número de alumnos son tan bajas que conducen al fracaso. Tal es la situación de algunas pruebas de ingreso a la enseñanza media donde algunos de los estudiantes tienen cero en dictado. No son eliminados sistemáticamente* pero es evidente que una mala nota en ortografía constituye un perjuicio en el momento de sumar los puntos obte-' nidos...
Pero aunque no se trate de una prueba especial, por lo común la ortografía influye en la nota final, cualquiera que sea el tema del examen. Al resol¬ver la calificación, los profesores de lengua se fijan siempre un margen para la ortografía: en general, deciden no sacar más que algunos pun¬tos... Esto significa que un trabajo con mala or¬tografía suele obtener una nota por debajo de su valor. Es verdad que solo se trata de algunos puntos, pero esos puntitos son a veces los que fal¬tan para conseguir el promedio necesario. Y siem¬pre los alumnos que tienen más dificultades para alcanzar y sobrepasar el promedio son los más castigados en ortografía.
Tal vez sea en las decisiones sobre orientación y promoción donde la ortografía pesa con mayor gravedad. ¡Cuántos escolares han repetido un curso porque cometían errores en exceso!
Es bien sabido que antiguamente la escuela primaria consagraba mucho tiempo a la ortogra¬fía. De todas maneras, desde comienzos del siglo ese tiempaha disminuido, ya que hacia 1900 se consideraba una hora diaria como el mínimo in¬dispensable... Hoy la situación ha cambiado, pero se dedica todavía mucho tiempo a tratar de enseñar la ortografía en las escuelas.
Se trata de un fenómeno relativamente reciente
No siempre las instituciones escolares prestaron atención ai aprendizaje de la ortografía.
En Francia, por ejemplo, no existía, antes de la Revolución de 1789, un criterio ortográfico uniforme tal como se reconoce en la actualidad. Cada uno era libre de usar la forma que más le convenía. Era de buen tono someterse a las deci¬siones de la Academia Francesa, pero esto no era una necesidad absoluta. Cada uno podía escribir una palabra a capricho de su fantasía, sin por eso "cometer una falta".
En la escuela francesa anterior a 1789 no se practicaba la ortografía, o se practicaba solo muy eventualmente. En cambio, se enseñaba algo mucho más importante a los ojos de los adultos de la época: la urbanidad. Así, pues, los niños no aprendían reglas de conjugación, pero sí, por ejemplo, el arte y la manera de sonarse la nariz en la mesa... (En ese caso determinado, la operación consistía en cubrirse la cabeza con la servilleta —que tenia las dimensiones de un mini-mantel— para poder sonarse a cubierto de las miradas aje¬nas...)
Solo a partir de la Revolución Francesa la or¬tografía comienza a adquirir la importancia que tiene en nuestros días. Junto con la extinción del régimen feudal desaparece la libertad ortográfica y se inicia el reinado de esta disciplina. Es un régimen dictatorial desde el arranque. En 1799, el 22 de noviembre el Prefecto de Policía ordena á los ciúóTádanos de París "reformar y corregir en las muestras, carteles, letreros, todo lo que pueda encontrarse en ellos de contrario a las leyes, a las , . costumbres y a las reglas de la lengua francesa".
A comienzos del siglo XIX se ve aparecer por primera vez en un libro de gramática destinado a los escolares, un capítulo especial sobre la ortogra¬fía. En 1832, un decreto hace obligatorio el cono¬cimiento de la ortografía para ingresar a todos los empleos públicos.
Después de este periodo, la ortografía sigue adquiriendo importancia. Algunos han tratado de simplificarla, sin éxito. Un Ministro de Instruc¬ción Pública dictó una resolución donde se enu¬meran las tolerancias ortográficas que no se debe¬rán contar como faltas en los exámenes. Esto - ■ v
ocurrióén 1901ry esas tolerancias no fueron apli¬cadas jamás.
Aunque otros acontecimientos políticos y socia¬les influyeron sobre ella, la enseñanza de la or¬tografía ha seguido, en muchos países, una evolu¬ción similar a la que se observa en la historia de la educación francesa.
¿Por qué la ortografía es tan importante?
Algunos piensan que la ortografía es una abe¬rración, que nuestra obsesión por ella es una locu¬ra y que es necesario curarnos lo más pronto posi¬ble.
Otros se apoyan en recientes investigaciones para decir que el respeto por la ortografía consti¬tuye una necesidad en el marco de la comunicación escrita, lo que no excluye la conveniencia de ha¬cerla más sencilla.
Cuando hablamos con otra persona, el tono de nuestra voz, nuestra mirada, nuestros gestos, acompañan lo que decimos y lo hacen más fácil de comprender. Si nuestro interlocutor nos entiende mal, lo leemos en su rostro y rectificamos lo que hemos dicho hasta estar seguros de haber sido entendidos.
Cuando escribimos, nuestro interlocutor no está ya frente a nosotros: es preciso que estemos muy atentos a lo que ponemos si deseamos estar seguros de ser bien comprendidos.
Por otra parte, aquel que nos lee quizás está apurado. Tal vez desea captar en el tiempo más breve posible el sentido de nuestro mensaje. Luego, ¿cómo lo lee? No descifra lo escrito para repetirlo en voz alta. Recorre el texto deteniéndo¬se varias veces, en cada línea, para reconocer las palabras que nosotros hemos escrito de una sola vez, instantáneamente, como la película fotográ¬fica registra una imagen en un centésimo de se gundo. Se comprende entonces que las palabras, mediante su peculiaridad ortográfica, se diferen¬cian mejor las unas de las otras y se reconocen más rápido en la lectura.
Podemos citar numerosos ejemplos que hacen muy evidente ese fenómeno fundamental. Todos conocemos bien el caso de diversos homónimos cuyo sentido aparece sin equívocos, desde el pri¬mer golpe de vista, gracias a la ortografía. Com¬paremos, por ejemplo, ola y ¡hola!, o bien coser y cocer. Además, se ha notado que si se suprimen los acentos en un texto impreso, se retarda considerablemente la rapidez de la lectura: las palabras han perdido su "dibujo" habitual y son más difíciles de reconocer.
Asi, la lectura de este párrafo se hizo dificultosa por el solo hecho de haber suprimido los acentos:
"¿Por que se abrumara a los alumnos, a veces, \ con dictados y reglas si con eso no aprenderán \ mas que los demás niños? ¡Cuantas veces un dic- f tado fue causa de inútil esfuerzo que creo insegu-j ridad y demoro el progreso del niño!"
Si se restablecen los acentos, la lectura se hace más fácil y rápida:
"¿Por qué se abrumará a los alumnos, a veces,| con dictados y reglas si con eso no aprenderán 1 fl más que los demás niños? ¡Cuántas veces un dic¬tado fue causa de inútil esfuerzo que creó inseguri¬dad y demoró el progreso del niño!"
Parece pues que la ortografía desempeña un papel fundamental en las relaciones por escrito, y es razonable decir que cuidar la ortografía es facilitar la tarea de quien nos va a leer. Se com¬prende mejor entonces la importancia de la or¬tografía en nuestra sociedad, donde la palabra escrita tiene tan amplias funciones. ¿No es posible simplificar la ortografía?
Es probable que la ortografía pueda ser simpli¬ficada, pero es cierto que no se trata de un asunto fácil.
Durante mucho tiempo se ha creído que sería posible escribir como se habla, fonéticamente. Es verdad que en ese caso se simplifica el trabajo del que escribe, pero se olvida al que lee. Si se escribe fonéticamente, la lectura será más difícil más lenta, y la simplificación de la ortografía corre el "riesgo de concluir en una complicación de la lectura. Y durante mucho tiempo se ha olvi¬dado que siempre hay alguien que lee lo que uno ha escrito...
Un ejemplo sencillo permite mostrar el papel del lector y confirmar que es precisamente él quien tiene necesidad de la ortografía. Si al leer instrucciones sobre primeros auxilios usted leyera la palabra alcol ¿sabría con seguridad a qué se refiere este término? Aun si encuentra la solución en el contexto, el tiempo que destine para ello será en general bastante largo, demasiado largo para un lector. Si se pone la h donde hace falta, y se escribe alcohol, es mucho más fácil comprender el sentido de esa palabra y no hay vacilaciones posibles respecto de qué se trata.
El ejemplo permite ver cómo, para simplificar la ortografía, será preciso tener en cuenta el inte¬rés del lector, lo que supondrá nuevas y más pro¬longadas investigaciones.1
A la espera del día en que se implante alguna reforma ortográfica, será bueno continuar como
hasta ahora y aprender la ortografía que todo el mundo utiliza en la comunicación escrita.
Es posible simplificar la enseñanza de la ortografía
Cuando se habla de reformar la ortografía, a menudo se confunden dos cosas diferentes: por una parte la ortografía misma, por otra su en¬señanza. Nada prueba que, si se simplifica la primera, automáticamente se simplificará la se¬gunda.
Y si bien es muy difícil encarar una modificación de la ortografía, es mucho más sencillo intentar la reforma de la enseñanza de la ortografía como disciplina. En este libro veremos que las técnicas para enseñar ortografía permiten ser optimistas, sobre todo porque son fácilmente utilizables, aun por los padres.
El papel de los padres es fundamental
Lo que más sorprende cuando se estudian los problemas propuestos por la enseñanza de la or¬tografía, es el papel fundamental que desempeñan los padres. Creemos que es imposible una reforma profunda de esta enseñanza si ellos no están de acuerdo y colaboran activamente.
Sobre todo, es un hecho que todos los padres se han visto frente a las dificultades de la ortogra¬fía. Algunos han sufrido mucho por ello, otros ya no lo recuerdan. El momento en que nuestros hijos aprenden a su vez a escribir correctamente es la ocasión para acercarnos a ellos. Y será tam¬bién, sin duda, la ocasión para acercarnos a nuestro pasado.


1. La lengua francesa tiene problemas ortográficos mucho más complejos queel castellano, puesto que en aquella hay muchas diferencias entre lo que se escribe y lo que se pronuncia. En nuestra lengua también se Intentó —y de hecho se usa en Chile— una reforma ortográfica propuesta por Sarmiento, que en nuestro país no fue adoptada. En Estados Unidos ya se está usando una simplificación o adaptación del ingles, que responde a transformaciones san¬cionadas por el uso. Está en circulación desde hace pocos arlos pero no se usa piácticamente más que en el periodismo y textos populares. (N. del T.)

Fuente: Jean Guion

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