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miércoles, 27 de octubre de 2010

Caprica una serie para twiteros

La serie que los twitteros deben mirar.

Por Álvaro Cueva.

¿Qué es “Caprica”? Muchas cosas. Por un lado, es una magnífica serie de televisión. Por el otro, la precuela de “Battlestar Galactica”, uno de los proyectos audiovisuales de ciencia ficción más importantes de los últimos años.

Se la planteo así porque no quiero que vaya a pensar que es un concepto sólo para los fanáticos de “Battlestar Galactica” o que si usted no vio este programa no le va a entender, porque no es así.

“Caprica” vale por sí misma, cualquier persona la puede gozar y tiene un montón de cualidades que la hacen todavía más recomendable que “Battlestar Galactica”.

Para empezar, “Battlestar Galactica” era el “remake” de una serie de finales de los años 70, principios de los años 80, muy en el tono de lo que eran las fantasías espaciales de aquellos tiempos.

“Caprica” es una historia original diseñada para el sofisticado mercado de la televisión del siglo XXI justo con el tipo de conflictos tecnológicos, políticos y sociales que estamos viviendo en la actualidad.

Después, “Battlestar Galactica” era una emisión demasiado adulta y no lo digo nada más por su historia. Sus protagonistas eran casi puras personas mayores.

“Caprica” es todo lo contrario, es prácticamente una serie juvenil y aunque hay personajes diseñados para ser gozados por el público adulto, el peso de la mayoría de las situaciones cae sobre chicos en edad de secundaria y prepa.

Por si esto no fuera suficiente, “Battlestar Galactica” era un concepto del espacio. Lo importante era ver naves, viajes intergalácticos y batallas estelares.

“Caprica”, no. Es una serie de computadoras, Internet, dispositivos móviles, redes sociales, realidad virtual, robots y de muchos otros elementos con los que convivimos más a diario. Por tanto, la identificación es instantánea.

¿Cuál es la historia? 58 años antes de “Battlestar Galactica”, en el planeta Caprica, un grupo de adolescentes que lleva una intensa vida en el mundo virtual descubre que es diferente al resto de la sociedad y se dispone a vivir plenamente sus creencias.

Sólo que cuando lo van a hacer, sus integrantes son traicionados por un fanático que los asesina en un espectacular acto terrorista.

Una de las muertas es la protagonista de la serie, una chica con un talento insólito para todo lo que tiene que ver con computación y redes sociales que es hija de un genio de la tecnología que está tratando de venderle al gobierno un ejército de robots.

Es un proyecto importante.

El caso es que el avatar que la muerta había creado en Internet era algo más que un avatar, era una parte de ella misma que quedó con vida y a partir de aquí pasa todo. ¡Todo!

¿Qué haría usted si se pudiera reconectar con los muertos gracias a los rastros de información que fueron dejando, en vida, en Internet, y que permanecerán ahí para siempre?

¿Qué haría usted si, gracias a Internet, pudiera trascender la vida misma y convertirse en una persona inmortal?

¿Qué haría si, con la ayuda de una simple conexión USB, pudiera descargar todo lo que usted es en un robot o en otro cuerpo mucho más fuerte, indestructible?

Todo esto y mucho más es “Caprica”. ¿Ahora entiende de lo que estamos hablando? Es “Frankenstein” corregido, aumentado y actualizado. Es entretenimiento pero también es reflexión.


Con todos los recursos con los que contamos ahora, ¿dónde comienza la vida y dónde comienza la muerte? ¿Qué es la vida y qué es la muerte?

Si usted tuviera la oportunidad de regresar de la tumba, ¿obedecería ciegamente las órdenes del científico que los regresara o se rebelaría y lucharía por sus propios ideales?

Es admirable el nivel de sofisticación de esta propuesta televisiva porque, al igual que en “Battlestar Galactica” hay un fuerte componente religioso.

¿Quién es Dios? ¿Qué es Dios? ¿En verdad hay un solo dios o existen muchos dioses? ¿No es demasiada soberbia pensar que una sola entidad incuestionable es la dueña de todo el universo?

Y es que hay un antecedente que sí es importante que usted conozca para que goce este programa a plenitud: en “Battlestar Galactica” y, en consecuencia, en “Caprica”, los humanos creemos en muchos dioses y los robots, no. Ellos sólo creen en uno. ¿Se imagina?

Pues no se lo imagine, véalo y prepárese para ver un espectáculo de ciencia ficción de verdad, de ésa que nos pone a pensar en lo que somos y hacemos, en nuestras relaciones familiares, en nuestras creencias y hasta en nuestros conflictos como la discriminación.

Y si usted, como yo, fue fan de “Battlestar Galactica”, prepárese a vibrar porque, como precuela, “Caprica” es prodigiosa y vamos a ver a nuestro querido Almirante Adama, pero de niño. ¡Guau!

acueva@milenio.com
Fuente http://impreso.milenio.com

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