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domingo, 25 de octubre de 2009

PSICO-CIBERNETICA -29-


Ejercicio práctico:

“Mantenga una representación de sí mismo en los ojos de su mente durante mucho tiempo y con la máxima continuidad posible, y usted será conducido hacia ella”, decía del Dr. Harry Emerson Fosdick. “Represéntese vívidamente como un fracasado, y ello sólo lo hará la victoria imposible. Represéntese vívidamente como un vencedor, y ello sólo contribuirá a conducirle a la victoria. El arte de vivir comienza con una representación mental, mantenida en la imaginación, concerniente a lo que usted quisiera hacer o quiera ser.”
Su autoimagen presente fue formada con los cuadros de su propia imaginación, en lo que respecta al pasado, y fue desarrollándose con ayuda de las interpretaciones y valorizaciones que hizo usted de los mismos, basado todo ello en la “experiencia”. Ahora usted va a aplicar el mismo método que empleó previamente para construir la inadecuada con la que vivió hasta la actualidad.
Siéntese aparte durante un lapso de treinta minutos diarios, en donde pueda permanecer a solas sin ser molestado. Descanse y póngase tan cómodamente como le sea posible. Ahora, cierre los ojos y ejercite su imaginación.
Afirman muchos individuos que obtienen mejores resultados si se imaginan ante una gran pantalla cinematográfica y se figuran que están viendo una película de sí mismos. Lo más importante consiste en hacer que estas películas resulten tan vívidas y detalladas como sea posible. El modo de lograr esto estriba en mantener fija la atención en los pequeños detalles, las vistas, los sonidos y los objetos que conciernen al ambiente que se ha imaginado. Una de mis pacientes aplicó este ejercicio para superar el miedo que le producía su dentista. Se sintió desgraciada hasta que comenzó a notar unos pequeños detalles en el cuadro que se había imaginado: el olor antiséptico en el consultorio, el contacto del cuero al sentarse en los sillones, el aspecto de las manicuradas uñas del dentista en el momento en que las manos de éste se aproximaban a la boca de ella, etc. Los detalles del ambiente imaginado son sumamente importantes en este ejercicio, debido a que al perseguir propósitos prácticos, usted está creándose también una experiencia práctica. Y si la imaginación es suficientemente vívida y detallada, su práctica imaginativa equivale a una experiencia real en tanto se relaciones ésta con su sistema nervioso.
El siguiente objetivo importante que tiene que recordar consiste en que durante esos treinta minutos usted se ve a sí mismo comportándose y reaccionando apropiada, feliz e idealmente. No importa como usted se comportara ayer. No necesitará probar si va a tener fe o si va a conducirse mañana de un modo ideal. El sistema nervioso se cuidará de ello, a su debido tiempo, si continua practicando. Véase actuando, sintiendo, siendo como usted quiere ser. No se diga entre sí: “Voy a portarme mañana de esta manera.” Dígase precisamente: “Voy a figurarme ahora actuando de esta manera, hoy, durante treinta minutos.” Figúrese cómo se sentiría se fuera realmente la clase de persona que desea ser. Si ha sido vergonzoso y tímido, figúrese moviéndose entre la gente con sencillez y desenvoltura y sintiéndose bien a causa de ello. Si ha sido presa del temor o la ansiedad en ciertas circunstancias, véase conduciéndose con calma, deliberadamente, actuando con confianza y valor y sintiéndose liberal y lleno de fe en sí mismo a causa de la persona que se imagina ser.
Este ejercicio contribuye a formarle nuevas memorias o recuerdos o a almacenar datos en su cerebro medio y en su sistema nervioso central. Ello coadyuva a formar una nueva imagen del ser. Luego de practicar este ejercicio por algún tiempo, se sorprenderá hallarse actuando de manera distinta, más o menos espontánea y automática, sin siquiera intentarlo. Ello es, como debiera ser. No necesita “tener una idea” o “tratar de hacer un esfuerzo ahora, con el objeto de sentir la inefectividad de éste y de actuar en forma inadecuada. Sus inadecuadas maneras presentes de “sentir” y de “hacer” son  automáticas y espontáneas a causa de los recuerdos, reales o imaginados, con que usted ha ido formándose su mecanismo automático. Hallará que éste opera precisamente con el mismo automatismo con respecto a los pensamientos y a las experiencias positivas como en lo que concierne a las negativas.

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