Búsqueda personalizada

TRADUCTOR

domingo, 25 de octubre de 2009

PSICO-CIBERNETICA -3-


PRINCIPIOS GENERALES

La autoimagen es la clave de la personalidad y de la conducta humana. Quien cambie la autoimagen transformará también la personalidad y la conducta.
Pero hay más aún. La autoimagen determina y fija las fronteras de la consecución individual; define al individuo lo que éste puede y lo que no puede hacer. Amplíese la autoimagen y se ampliará la “zona de lo posible”. La formación de una autoimagen realista y adecuada le hará posible al individuo imbuirse nuevas capacidades, nuevos talentos y, literalmente, convertir el fracaso en éxito.
La psicología de la autoimagen no sólo ha sido comprobada por sus méritos propios, sino que también explica muchos fenómenos que, aunque conocidos desde hace mucho tiempo, no se comprendieron con la debida propiedad en el pasado. Por ejemplo, hoy existe evidencia clínica irrefutable en los campos de la psicología industrial, de que hay “personalidades de tipo extremadamente feliz” y “personalidades de tipo extremadamente desgraciado”, “personalidades del tipo triunfador”, “personalidades del tipo fracaso”, “personalidades que tienden a la salud” y “personalidades del tipo enfermizo”. La psicología de la autoimagen arroja nueva luz sobre todos estos tipos de la personalidad y sobre muchos de otros hechos vitales. Arroja nueva luz sobre el poder del “pensamiento positivo” y –lo que es aún mis importante- explica por qué éste logra resultados en algunos individuos y no en otros. (El “pensamiento positivo” funciona únicamente cuando corresponde a la autoimagen del individuo; no puede funcionar cuando no está en relación con la autoimagen hasta que ésta haya experimentado un cambio total).
Con el objeto de comprender la psicología de la autoimagen y emplearla en nuestra propia vida, es necesario saber algo sobre el mecanismo con que ésta funciona para lograr sus metas. Existe abundante evidencia científica que demuestra que el cerebro y el sistema nervioso humanos funcionan con determinado propósito de acuerdo con los conocidos principios del individuo. En lo que a función concierne, el cerebro y el sistema nervioso constituyen un maravilloso y complejo mecanismo de lucha en pos de determinadas metas, una especia de sistema de conducción automática que funciona para beneficio del individuo como “mecanismo de éxito”, o en su contra como “mecanismo de fracaso”, según su operario –la persona- lo haga funcionar, y según las metas que éste le señale.
También resulta bastante irónico que la cibernética, que se inició como un estudio de las máquinas y de los principios mecánicos, haya hecho tanto para restaurar la dignidad del hombre como ser individual y creador. La psicología, que comenzó con el estudio de la psique (o alma) del hombre, casi ha terminado por negarle su alma al “hombre”. El behaviorista, que no comprendía ni al “hombre ni a su máquina, y por lo tanto confundía al uno con la otra, nos dijo que el pensamiento no es más que el movimiento de electrones, y que la conciencia es tan sólo una reacción química. Para él, “voluntad” y “propósito” eran mitos. La cibernética, que comenzó con el estudio de las máquinas físicas, no comete tal error. La ciencia de la cibernética no nos dice que el hombre sea una máquina, sino que el hombre tiene y utiliza una máquina. Además nos explica cómo funciona dicha máquina, y como puede utilizarse.


No hay comentarios:

Publicar un comentario