Búsqueda personalizada

TRADUCTOR

lunes, 30 de noviembre de 2009

LA MEDICINA DE LA ENERGIA Encender el fuego sanador en nuestro interior

Una cosa es comprender intelectualmente los pasos que debe dar para curarse, y otra muy distinta compren­der lo que debe hacer emocionalmente. Para encender el fuego sanador, debe creer algo con todo su corazón. El co­razón contiene el agente catalizador que hace que el res­to de la mente y el cuerpo sanen mediante una reacción en cadena.

El espejismo más grave de la Nueva Era es que basta con potenciar la conciencia psíquica para sanar. Créame, la conciencia psíquica por sí misma no es suficiente. A lo que vemos y percibimos a nuestro alrededor, los hindúes y los budistas lo llamaban maya, ilusión o espejismo. De­pender exclusivamente de nuestra conciencia psíquica para sanar nuestro cuerpo es tan absurdo como utilizar cocaína, y provoca una adicción más grave; nos induce a creer que nuestra vida está cambiando cuando en realidad nos está dejando impotentes. No se haga ilusiones, sanar requiere una gran fuerza de voluntad.

Para empezar a combinar el poder déla mente, el cuerpo y el espíritu, y convertirlo en la voluntad de curarnos, de­bemos aprender a utilizar los tres tipos de percepción co­mentados con anterioridad, para modificar su mentalidad y su vida. El hecho de interpretar sus pensamientos, acti­tudes y desafíos dentro de este modelo de tres tipos de per­cepción tribal, individual y simbólico le procurará una gran ventaja a la hora de sanar sus problemas físicos y resolver sus crisis vitales. Estas formas de enfocar la vida le ofrecen tres perspectivas distintas sobre su capacidad de sanar y una mayor comprensión de lo que le ocurre a usted y dentro de usted. Como decía Carl Jung, ningún problema se resuel­ve al nivel en el que su originó; para hallar la solución es pre­ciso alcanzar un nivel superior.

Las tres columnas de la tabla representan las tres for­mas de poder -—tribal, individual y simbólico—, y las tres eras astrológicas bajo las cuales se han desarrollado. En cada columna, se hallan los chakras que corresponden a cada forma de poder, y el área de ia vida relacionado con cada chakra. Está bastante claro lo que cada chakra gobierna, salvo por el séptimo y el octavo. La «cuenta corriente ce­lular o de gracia» es donde almacenamos la energía, o gra­cia, que necesitamos para sanar nuestro cuerpo. Comenta­ré los ocho chacras con más detalle en el capítulo 7, pero básicamente constituyen un puente entre nuestra conciencia personal y la conciencia impersonal de la dimensión arquetípica. Esta contiene los patrones arquetípicos, los te­mas e imágenes reconocidas universalmente que procuran una visión impersonal de las experiencias humanas, derivadas de lo que Jung denominaba el inconsciente colectivo. Cuan­do somos capaces de contemplar los acontecimientos de forma simbólica en lugar de personalmente, observamos los arquetipos que operan en nuestro interior, como «el niño herido», el «salvador», el «héroe», la «madre», el «padre», la «mujer sabia» o el «hombre salvaje». Los arquetipos no son necesariamente positivos ni negativos, constituyen unos antiguos patrones de conducta en los que caemos en de­terminadas circunstancias. Si consideramos nuestra res­puesta a un hecho como el reflejo de un determinado ar­quetipo evitaremos interpretar ese hecho personalmente e invertir en él la energía celular que precisamos para sanar espiritual y físicamente.

Mientras aprende a utilizar las Tres Columnas de Per­cepción, tenga presente que no constituye un sistema de pen­samiento «bueno-mejor-perfecto». Cada tipo de poder tiene algo que ofrecer para ayudarnos a vivir de forma armoniosa y consciente. El poder tribal, por ejemplo, co­rresponde principalmente al inundo físico, y es la forma más externa de energía. Debemos abrazar la dimensión fí­sica que encarna, al igual que la dimensión espiritual, no se­pararlas. El poder tribal le permite analizar los cambios que se producen en su vida de forma más tangible que el poder individual o el simbólico. Pero el poder tribal puede, asi­mismo, limitar su capacidad de curarse si piensa de forma condicional (por ejemplo: este fármaco funciona, quizá se cure mi enfermedad). Por ese motivo, es preciso manejar con precaución este nivel de conciencia. Procure pensar “Este tratamiento curativo dará resultado porque sé lo que mi cuerpo necesita» Controle los pensamientos tribales negativos que le asalten, como por ejemplo: «No estoy se­guro de que esta terapia funcione»; cuando tenga estos pen­samientos, invoque a su quinto chakra de energía («voluntad» o «elección») para decir: «Yo hago las elecciones que necesito», y tenga la certeza de que esas elecciones le da­rán buen resultado. Si piensa o cree que una enfermedad sólo se cura por medio de fármacos, invoque a su voluntad individual y diga: «Todo puede curarse, y yo puedo alcan­zar una curación total.»

La utilización del poder individual y el poder simbó­lico le libera de los prejuicios y las limitaciones tempora­les de su medio externo. El poder simbólico le permite ver a través de los espejismos físicos y reconocer la lección que le ofrece cada desafío al que se enfrenta. Al ascender al nivel simbólico, donde el tiempo y el espacio no están sometidos a las limitaciones humanas, podrá contempla! las cosas desde una perspectiva superior. Ello le permitirá trazar un programa de acción, utilizando la voluntad individual. Puede utilizar la energía de la visión simbólica en codos los aspectos de su vida, desde crear un nuevo trabajo a librarse del pasado y seguir adelante.

El primer paso para utilizar las Tres Columnas de Percepción consiste en eliminar todas las creencias negativas sobre la curación. Empiece por trazar un gráfico con espacio para tres columnas, y escriba los nombres de los tres tipos de poder en la parte superior de las columnas. Identifique dos o tres de las creencias fundamentales que usted sostenga, relacionadas con la percepción y el poder tribal e individual, y anótelas en la columna correspondiente del gráfico. Da lo mismo que esas creencias sean negativas o positivas. Por ejemplo: «El proceso de curación es largo, doloroso y difícil» es una creencia negativa que deriva del poder tribal, por lo que debe anotarla en la columna tribal. La creencia de que «la curación contiene un men­saje para mí, y yo debo mostrarme receptivo a cualquier, cambio que sea necesario» nace del poder simbólico, por­que crea un estado anímico receptivo a la objetividad, a con­templar las cosas de forma arquetípica en lugar de perso­nal. Así pues, anótela en !a columna simbólica.

A continuación indico diez ejemplos de creencias co­rrespondientes a cada tipo de poder. La causa de que las creencias tribales sean negativas estriba en que la cultura tribal es más propensa que las otras dos a aterrarse a creen­cias negativas, aunque el poder individual también lo haga una ocasión. A medida que usted madure en materia de percepción espiritual, podrá reconocer el poder inheren­te a su interior (individual) en contraposición a buscar un poder fuera de usted (tribal).



Creencias tribales sobre la sanación

1.  La enfermedad es un proceso largo y doloroso.

2.  Las enfermedades graves no se curan por com­pleto.

3.  Sólo los medicamentos químicos son eficaces.

4.  La enfermedad es el resultado de un estrés diri­gido hacia mí por otras personas.

5.  Yo no he tenido nada que ver en la creación de esta enfermedad.

ó. Mi enfermedad es un castigo por faltas que he co­metido.

7.  Recurrir a la terapia significa reconocer que pa­dezco una enfermedad mental.

8.  El responsable de mi curación es mi médico.

9.  La enfermedad no tiene nada que ver con mis emociones ni con mi estado psíquico.

10. Para curarme debo pactar con lo Divino.


Creencias individuales sobre la sanación

El lado negativo de la mentalidad individual

1.  MÍ enfermedad es el resultado de mi negatividad.

2.  Mi enfermedad contiene un factor kármico.

3.  La medicina alopática niega el poder y la eficacia de la medicina holista.

4.  La meditación y la nutrición me ofrecen el sufi­ciente apoyo para curar mí enfermedad.

5.  Mi enfermedad debe estar enraizada en mi in­fancia porque ésta fue muy dolorosa.

6.  Si me convierto en un individuo sano y fuerte me quedaré solo.



El lado positivo de la mentalidad individual

7.  La curación constituye un viaje espiritual.

8.  Mi espíritu es más fuerte que mi cuerpo.

9.  Existen ciertas lecciones que debo aprender a me­dida que avanzo en el proceso de curación.

10. Para curarme debo asumir la responsabilidad de dicho proceso.

Creencias simbólicas sobre la curación

1.  Yo formo parte de un sistema vital universal.

2.  Todo cuanto es vida ayuda a mi vida.

3.  Identificar mis patrones arquetípicos me ayuda a reconocer mi papel en creencias compartidas uni­versalmente.

4.  El afán de comprender e! significado simbólico que encierra la experiencia de una enfermedad me ayuda a recorrer el camino que debo seguir para sanar.

5.  Mi enfermedad puede ser una forma de recibir tina nueva orientación espiritual.

6.  Buscar razones negativas de por qué he contraí­do una enfermedad no es útil. Lo más importan­te son las elecciones que yo haga hoy.

7.  No existen elecciones erróneas. Cada elección en la que crea constituye un medio eficaz de curación.

8.  Constantemente recibo orientación hacia el sig­nificado y el propósito de la vida.

9.  El tiempo es una ilusión y por tanto no influye en el proceso de curación.

10. La edad no influye en el proceso de sanación.

Apliquemos ahora las Tres Columnas de Percepción a una típica creencia tribal y veamos cómo podemos transfor­marla en una percepción simbólica. Empiece por escribir la siguiente creencia: «La enfermedad es un proceso largo y doloroso» en la columna tribal. Luego trasládela al nivel simbólico de percepción, donde el tiempo no constituye un factor y el dolor puede ser un maestro. La percepción sim­bólica puede aniquilar el poder de esa creencia tribal al con­templarla de forma distinta, de modo que escriba en la co­lumna simbólica: «La curación trasciende el tiempo lineal. Puede producirse en un instante.» Ahora debe construir un puente de acción para conectar esas dos polaridades. Cree ese puente en la columna individual escribiendo: «Me compro­meto a centrar mi atención y mi voluntad en mantener mi energía en el momento invisible de aquí y ahora.» Esto sig­nifica que cada vez que caiga en un pensamiento negativo co­mo « ¿por qué tuvo que ocurrirme esto?», o escuche a al­guien expresar esa creencia, regrese a un mantra interior que le reoriente de inmediato hacia el pensamiento trascendental de que la creencia puede ser cierna para esa persona pero no para usted- El mantra puede ser tan sencillo como decir: «Ese pensamiento tribal no posee autoridad alguna sobre mí. Ale niego a conectar mis circuitos a ese pensamiento. No malgastaré mi energía en esos pensamientos.»

Cuando trate de transformar sus creencias tribales e individuales negativas sobre la curación en unas creen­cias simbólicas, tenga presente que la clave es mantener la objetividad. «Mi experiencia de una enfermedad» se convierte en «la experiencia de una enfermedad». A ni­vel físico, el aprender algo mediante una enfermedad es un proceso mucho más arduo que aprenderlo a través de un libro. Pero a nivel simbólico, ambas se convierten sim­plemente en unas experiencias mediante las cuales apren­derá ciertas cosas. Debe acostumbrarse a contemplar su enfermedad como contemplaría el hecho de regresar a la escuela. El alcanzar un estado psíquico objetivo durante siquiera cinco minutos al día es tan valioso que puede in­fundir en su cuerpo la energía equivalente a vivir seis me­ses con auténtica esperanza.

No es fácil alcanzar cierto desapego. En la cultura occi­dental, ese término, en ocasiones, se considera negativo, como si representara una actitud fría y distante que implica disgusto o resentimiento. Para la curación, es preferible con­siderar el desapego como un medio de separarnos de los te­mores de la mente y contemplar nuestras circunstancias como una experiencia que atravesamos en lugar de una ex­periencia que controla nuestra vida física. Un método efi­caz de alcanzar esta posición espiritual es crear un rnantra, una plegaria o un canto que le ayude a asumir una perspec­tiva trascendente. Por ejemplo, cierre los ojos y repita una frase como «asciendo más allá de mis temores en este mo­mento y siempre» o «los miedos ya no poseen autoridad so­bre mi espíritu». Puede recurrir a una figura espiritual que represente el estado de conciencia que está buscando en ese momento, ya sea Jesús, Buda, María, Ramana Maharshi oTeresa de Avila. No es necesario que la plegaria o el mantra sea largo y complicado. De hecho, cuanto más breve, me­jor; la brevedad posee poder porque las plegarias breves son más fáciles de repetir.

Mientras anota sus creencias positivas y negativas en las columnas correspondientes, trate de calcular el grado en el que está conectado energéticamente a cada creencia negativa. Asimismo, calcule la cantidad de energía que de­searía transmitir a cada creencia positiva. Por ejemplo, la creencia negativa «curarse es un proceso largo, doloroso y complicado» puede poseer cierta autoridad en su inte­rior, mientras que la creencia positiva «soy capaz de curar cualquier dolencia» puede ser algo en lo que usted desea creer pero no es capaz de interiorizar del todo. En ese caso, escriba que desearía dirigir buena parte de su energía ha­cia esa creencia. También puede valorar su conexión con cada creencia escribiendo «activa» o «inactiva» junto a ella. Esfuércese en distinguir cuando una creencia representa para usted una mera idea intelectual y cuando posee auto­ridad en su interior. Como ya he dicho, las ideas intelec­tuales no poseen ningún poder curativo.

Este ejercicio no puede completarse ni en un día ni en una semana. No se desanime si comprueba que, al prin­cipio, sólo es capaz de enumerar unas pocas creencias. Re­quiere un gran esfuerzo consciente desenterrar todas las creencias a las que nos aferramos. Los pensamientos y las actitudes aflorarán a lo largo de las situaciones y conver­saciones de su vida cotidiana, mostrándole sus creencias. Las personas con las que trata habitualmente pondrán de relieve distintas facetas de su personalidad: algunas po­tenciarán la faceta optimista, otras activarán sus temores. Cada creencia merece ser examinada, por lo que es reco­mendable que tenga siempre a mano una libreta donde ano­tar los pensamientos y recuerdos que desencadena este proceso. Tenga presente que las creencias negativas, por lo general, conducen a unos hábitos de conducta negativos. Examine los hábitos de conducta que le preocupan  hasta lograr discernir las creencias en los que se basan.

Por ejemplo, si comprueba que una enfermedad recurrente es el resultado de una dieta cargada de productos refinados y azúcar, puede atribuir esta conducta negativa—consumir esa dieta— a la creencia de que usted no tiene nada que ver en la creación de su enfermedad.

Si a la hora de analizar sus creencias tiene la sensación de topar con un muro, hable con su hermano u otro miem­bro de su familia sobre los criterios que comparten y las diferencias que se interponen entre ustedes. Mantenga la conversación en un tono neutral: se trata sólo cié averigua! más cosas sobre las creencias conscientes e inconscientes de su tribu. Asimismo, si trabaja en una oficina, pregun­te a un compañero de confianza o a un colega profesional con quien tenga amistad qué criterios son los que, en opi­nión de él o ella, le lastran a usted en su trabajo. Aunque al principio le cueste recurrir a otros para efectuar «un control sobre su percepción», le resultará muy útil a la hora de organizar sus ideas sobre los problemas que su plantean en un proceso de sanación. Por ejemplo, que crea que no ha contribuido tanto como sus colegas a un determinado proyecto de trabajo. ¿Es una valoración jus­ta, o cree esto porque siempre se ha contemplado a sí mis­mo a través de un prisma de incompetencia? Pregunte a algún colega con quien tenga confianza si piensa lo mis­mo sobre sí mismo, o sobre usted. Si cree tener la culpa de todos los fallos que se producen en el trabajo, averigüe si sus colegas opinan igual que usted o si se culpa a sí mis­mo debido a una falca de autoestima.

Si cuenta con un maestro espiritual o pertenece a una institución, religiosa, hable con su sacerdote, ministro, ra­bino, lama o director espiritual y pídale que le ayude a ex­plorar cualquier pregunta que le preocupe, como, por ejem­plo, «¿acaso no he logrado establecer una conexión con lo Divino porque no he seguido una práctica espiritual continua o clásica?». Otra pregunta muy útil es « ¿la bondad para los demás puede considerarse una práctica espiritual?». Mas preguntas, y los diálogos que propicia el hecho de unirse a los demás y a sus criterios, le proporcionarán un gran consuelo y ayuda a la hora de crearse una orientación mas positiva.

El paso siguiente en las Tres Columnas de Percepción consiste en examinar su relación con los demás. El propósito de este paso es ayudarle a evaluar cuánta energía sigue invirtiendo en su pasado, restándola a su vida presente y a su salud. Al igual que calculó la cantidad de poder que asigna a sus creencias, trate de calcular la ener­gía que «malgasta» en sus relaciones. Una vez que haya tomado conciencia de lo que le perjudican ciertas rela­ciones, dejará de hacer esas malas inversiones. Recuerde que la curación es una tarea «costosa» desde el punto de vista energético, y que debe hacer acopio de toda su ener­gía vital para centrarla en su presente inmediato, en su «cuenta corriente de gracia» actual. Para ganar, para cu­rarse, es preciso que usted esté presente.

Redacte una lista de las relaciones en su vida que cree que son incompletas, incluyendo el nombre de la persona y el motivo. Incluya también las relaciones pasadas, con sus padres o hermanos, amigos o colegas profesionales, a me­dida que se le ocurran. Por ejemplo, si cree que su padre o su madre o ambos nunca le han aceptado tal como es usted, inclúyalos en la lista. Puede darse el caso de que su padre o su madre muriera siendo usted un niño, y esto le produje­ra una sensación de abandono que aún no ha logrado resolver. O quizá crea que perjudicó de alguna forma a uno de sus padres o a ambos, y todavía experimenta un profundo sen­timiento de culpa. Si piensa que la asignatura que tiene pen­diente con su padre o su madre consume una elevada pro­porción de su energía, anótelo. Utilice una frase como «gran pérdida de energía» o «pequeña pérdida de energía» para diferenciar las relaciones.

Debe prestar el mismo grado de atención a todas las re­laciones que siguen aportando una influencia negativa a su vida: colegas cíe trabajo, compañeros sentimentales, ami­gos que le han tallado. Compruebe cuánta energía negati­va genera hacia las personas que envidia o teme. Asimismo, trate de identificar la clase de sentimientos negativos que asocia con cada una de esas relaciones y el motivo por el cual sigue transmitiendo su energía liada éstas. Por último, si cier­tos lugares físicos suscitan en usted recuerdos negativos, ya se trate de una ciudad, un país, la escuela a la que asistió o la casa o el barrio donde vivió antes, siga el mismo proceso para evaluar su energía.

Por lo general, la mayoría de nuestros recuerdos ne­gativos corresponde a la columna tribal. Una gran parte del dolor que recibimos y generamos es fruto de proble­mas que padecimos en la infancia, en nuestras relaciones y nuestro trabajo. Tenemos problemas con el dinero, el po­der, la sexualidad y la autoestima. Aunque nuestro viaje vi­tal es esencialmente espiritual, descubrimos nuestro es­píritu a través de experiencias en el mundo físico. Cuanto más fuerte y más consciente sea su espíritu, más fácil le re­sultará transmitir esa energía positiva ala región maten al: el mundo que le rodea, sus relaciones, su familia y su pro­fesión.

Por último, aplique las Tres Columnas de Percepción a sus patrones de conducta, utilizando el mismo método. Una forma de razonamiento simbólico es identificar los pa­trones arquetípicos que se hallan activos en usted, como el «niño herido» o el «salvador*. Utilizar un enfoque arquetípico le permitirá reconocer sus patrones de conducta des­de una postura más objetiva y compasiva. Anote algunos de los temas que le preocupan referentes al dinero, el sexo y el poder. ¿Le resulta difícil ahorrar dinero? ¿Utiliza el sexo para evitar comprometerse en una relación sentimental? ¿Teme ejercer su poder porque su padre era una persona dominante, o lo utiliza de forma abusiva por el mismo motivo? Observe de nuevo que la mayoría de esos patrones de conducta corresponden ala columna tribal, incluso proble­mas como no ser capaz de perdonar a alguien. Supongamos que tiene usted ese problema: aunque el perdón es una cues­tión que atañe al corazón (cuarto chakra), el motivo por el que no puede perdonar probablemente está relacionado con un problema tribal como el sentirse traicionado o violado de alguna forma (primer chakra).

Ahora céntrese en las entradas que ha apuntado en la columna tribal. Describa cuál cree que es el significado sim­bólico de cada creencia, relación o conducta negativa que se haya en esa columna. Por ejemplo, la creencia «siem­pre ayudo a otros que no aprecian lo que hago por ellos», interpretada simbólicamente, representa su oportunidad de comprender el arquetipo del «salvador» que lleva den­tro, la necesidad de entregarse heroicamente con el fin de salvar a alguien. Al igual que muchos arquetipos, el de «salvador» puede ser un papel positivo, pero, por regla ge­neral, sólo conduce a una conducta autodestructiva que se hace pasar por altruismo. En cierta época de la historia de la humanidad, el salvador era un auténtico héroe, aunque las misiones de salvamento solían realizarse por el bien de la tribu y a costa del salvador.

Después de identificar el significado simbólico, pre­gúntese: « ¿Qué puedo hacer para rectificar esta conduc­ta e infundir de nuevo poder y fuerza a mi organismo?» A continuación anote la respuesta en la columna del po­der individual. Por ejemplo, «antes de ofrecer ayuda a al­guien, analizaré mis motivos. Si mis motivos son salvar o consolar a alguien, trataré de identificar la razón por la cual necesito comportarme de ese modo.» Puede preguntar­se: « ¿Esa persona me ha pedido ayuda, o se la he ofreci­do yo prematuramente debido a mí necesidad de que los demás me necesiten?» Entre parejas, este tipo de «al­truismo» puede consistir en un compañero que «salva» al otro, por ejemplo, un alcohólico, de tal forma que permite que éste siga bebiendo. O bien, si su compañero le refie­re un problema que tiene en el trabajo, quizás el otro le ofrezca la manera de «solventar» el problema, cuando lo único que su compañero pretende es que le escuche con comprensión. Quizá su compañero desee resolver él mis­mo el problema, y los intentos del otro por «salvarle» im­piden que lo haga.

Al utilizar estas tres formas de contemplar sus creen­cias y conductas, aprenderá a solventar sus problemas e in­fluir de modo positivo en las situaciones. Cuando busca el significado simbólico de un determinado asunto, contri­buye a desconectar su energía del temor y conectarla a ese asunto. La percepción simbólica le permite crear unas op­ciones que, de otra forma, habría tenido que concebir den­tro de las limitaciones de la percepción tribal. El hecho de introducir la percepción simbólica en los dominios triba­les, o en el mundo cotidiano en el que usted se halla, le ayu­dará a reorganizar su medio físico con el fin de conectar el poder de su cuerpo con su espíritu. Por ejemplo, si cree que está siendo castigado por alguna falta que cometió, susti­tuya esa creencia por la siguiente percepción simbólica: «Cada enfermedad me ofrece la oportunidad de aprender algo sobre mí mismo.»

Así, su poder individual se convertirá en el medio por el cual usted creará un patrón de conducta lo suficiente­mente potente para activar, en el interior de su cuerpo fí­sico, la energía que vibra a nivel simbólico.

Puede utilizar estas tres formas de percepción y po­der en todas las facetas de su vida para resolver proble­mas y relaciones conflictivas, para apreciar lo positivo que hay en su vida y, por supuesto, para potenciar su proceso de curación. La columna tribal es la columna de los pro­blemas; la columna individual es la columna activis­ta. Nuestra voluntad y muestras acciones individuales nos alejan del caos del pensamiento tribal y nos orientan hacia el mundo y, a través del mundo, hacia nuestro espíritu y nuestra curación. Por esto es imprescindible que modifi­quemos nuestras creencias y patrones de conducta nega­tivos a fin de avanzar en el proceso de curación.

Reconozco que es un proceso complejo, de modo que examinemos otro ejemplo para asegurarnos de que usted lo ha comprendido. En primer lugar, anote una creencia, relación o conducta negativa en la columna tribal. Un lamentable ejemplo de creencia tribal es la de que ciertas razas, nacionalidades o religiones son inferiores, lodos caemos en este tipo de creencias, pero esas creencias sólo existen a nivel externo o físico y no poseen ningún signi­ficado simbólico.

A continuación, pase a la columna simbólica y cree el medio de contemplar esa creencia, relación o conducta de forma que potencie su poder personal.

Una forma de pensamiento simbólico es contemplar el problema en términos de un principio universal. En el caso de una creencia racista o nacionalista, el principio puede ser algo tan sencillo como «todo es uno». Ahora des­criba en la columna individual un tipo de conducta que le ayude a realizar el cambio de percepción tribal a percep­ción simbólica. Si pretende llevar a cabo una curación física o psíquica, puede escribir que necesita acudir a un grupo de apoyo o a un terapeuta, o cree una nueva disci­plina interior como mantener un diario en el que anote to­das las cosas por las que se siente agradecido cada día de su vida. El propósito, en este caso, es construir un puen­te entre la columna tribal y la columna simbólica por medio de una acción personal mediante la cual pueda asi­milar en su organismo la energía positiva que emana del nivel simbólico de razonamiento. Para volver al ejemplo de las creencias racistas y nacionalistas, mi consejo es que modifique su vocabulario: ésta es la acción positiva que le permitirá tomar conciencia de su perspectiva y modifi­carla. Observe cuando dice «nosotros» en Jugar de «yo» en determinadas situaciones, tome conciencia de su postura defensiva hacia otros, cuestione su identificación con su nación o grupo étnico. Empiece por pensar en usted mis­mo, y por referirse a usted mismo como un ser global en lugar de étnico. ¿La tasa de desempleo es un problema menos grave en Japón que en Estados Unidos? ¿El con­flicto étnico representa un problema tan sólo en las nacio­nes de África y en los Balcanes?

Una vez que haya aprendido a utilizar las Tres Colum­nas de Percepción, emplee este método de forma periódi­ca para potenciar su curación. Es una herramienta podero­sa, pero no la única. A continuación, indico otros métodos útiles destinados a propiciar su fuego sanador, un poder que, una vez encendido, no tiene límites. Utilice cualquiera de estos métodos o todos ellos junto a las Tres Columnas de Per­cepción a fin de maximizar su capacidad sanadora.


No hay comentarios:

Publicar un comentario