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lunes, 5 de octubre de 2009

LA 10 DIFERENCIAS ENTRE CEREBROS Y COMPUTADORAS


"Una buena metáfora es algo a lo que incluso la policía debería mantener vigilado." - G. C. Lichtenberg

Aunque la metáfora cerebro de computadora ha servido bien a la psicología cognitiva, la investigación en neurociencias cognitivas ha revelado muchas diferencias importantes entre los cerebros y las computadoras. Apreciar estas diferencias podría ser crucial para comprender los mecanismos de procesamiento neural de la información, y en última instancia para la creación de una inteligencia artificial. Abajo, examino las más importantes de estas diferencias (y las consecuencias para la psicología cognitiva si deja de reconocerlas).

Diferencia #1: Los cerebros son análogos; las computadoras son digitales.
Es fácil pensar que las neuronas son esencialmente binarias, ya que disparan un potencial de acción si llegan a cierto umbral, que de otra manera no disparan. Esta semejanza superficial al digital "1 y 0" oculta una amplia variedad de procesos continuos y no lineales que influyen directamente en el procesamiento neuronal.


Por ejemplo, uno de los principales mecanismos de la transmisión de la información parece ser el ritmo en que las neuronas transmiten el impulso nervioso, una variable esencialmente continua. De manera similar, las redes de neuronas pueden disparar en relativa sincronía o en relativo desorden; esta coherencia afecta la potencia de las señales recibidas por las neuronas corriente abajo. Al final, dentro de todas y cada una de las neuronas hay un circuito integrador en colador, compuesto por una variedad de canales iónicos y membranas en continua fluctuación de potencial.

La imposibilidad de reconocer estas importantes sutilezas puede haber contribuido al notorio error de caracterización de los perceptrones de Minksy & Papert, una red nerviosa sin una capa intermedia entre la recepción y la salida. En las redes lineales, cualquier función computada por una red de tres capas también puede ser computada por una red de dos capas adecuadamente ordenada. En otras palabras, se pueden modelar con precisión combinaciones de funciones lineales múltiples mediante una única función lineal. Porque sus simples redes de dos capas no pudieron resolver muchos problemas importantes, Minksy & Papert razonaron que esas redes más grandes tampoco podrían. Por otra parte, los cálculos realizados por redes más ajustadas a la realidad (por ejemplo, no lineales) son altamente dependientes de la cantidad de capas, por lo tanto, los "perceptrones" subestiman tremendamente la potencia computacional de las redes nerviosas.

Diferencia #2: El cerebro usa una memoria de contenido direccionable
En las computadoras, se accede a la información en la memoria buscando su preciso lugar en la memoria. Esto es conocido como memoria byte-direccionable. Por contraste, el cerebro usa una memoria de contenido direccionable, de modo tal que la información puede ser accedida en la memoria a través de una "activación difusa" desde conceptos relacionados. Por ejemplo, pensar en la palabra "zorro" puede activar automática y difusamente los recuerdos relacionados con otros animales inteligentes, con jinetes a caballo cazando zorros, o miembros atractivos del sexo opuesto.

El resultado final es que su cerebro tiene una especie de "Google incorporado", donde apenas unas pistas (palabras clave) son suficientes para provocar la recuperación de un recuerdo completo. Por supuesto, se pueden hacer cosas similares en las computadoras, principalmente con el desarrollo de enormes índices de los datos almacenados, que luego también tienen que ser almacenados y buscados para encontrar información relevante (a propósito, casi es lo que Google hace, con algunos trucos).

Aunque ésta podría parecer una diferencia menor entre las computadoras y los cerebros, tiene profundos efectos en el cálculo neural. Por ejemplo, un prolongado debate en la psicología cognitiva trataba sobre si se perdía la información de la memoria por simple decadencia o por la interferencia de otra información. En retrospectiva, este debate está parcialmente basado en la falsa suposición de que estas dos posibilidades están separadas, como puede ocurrir en las computadoras. Ahora muchos se dan cuenta de que este debate representa una falsa dicotomía.

Diferencia #3: El cerebro es una enorme computadora paralela; las computadoras son modulares y seriales
Un desafortunado legado de la metáfora cerebro-computadora es la tendencia de los psicólogos cognitivos hacia buscar una característica modular en el cerebro. Por ejemplo, la idea de que las computadoras necesitan memoria ha conducido a algunos a buscar el "área de la memoria", cuando de hecho estas diferencias son mucho más confusas. Una consecuencia de esta simplificación excesiva es que recién ahora estamos aprendiendo que las regiones de "memoria" (como los hipocampos) son también importantes para la imaginación, la representación de objetivos nuevos, la navegación espacial, y otras y diversas funciones.

De manera similar, uno podría imaginar que hay un "módulo del lenguaje" en el cerebro, como lo podría haber en las computadoras con programas de procesamiento de lenguaje natural. Los psicólogos cognitivos incluso afirmaron haber encontrado este módulo, sobre la base de pacientes con daños en una región cerebral conocida como el Área de Broca. Evidencias más recientes han mostrado que el lenguaje también es computado por circuitos nerviosos ampliamente distribuidos y de dominio general, y que el Área de Broca también podría estar involucrada en otros cálculos.

Diferencia #4: La velocidad de procesamiento cerebral no es fija; no hay ningún reloj de sistema
La velocidad de procesamiento de la información neural está sujeta a una variedad de límites, incluyendo el tiempo que usa una señal electro-química para cruzar axones y dendritas, la mielinación axonal, el tiempo de difusión de los neurotransmisores a través de la fisura sináptica, las diferencias en la eficiencia sináptica, la coherencia del disparo nervioso, la actual disponibilidad de neurotransmisores, y la historia previa de disparos nerviosos. Aunque hay diferencias individuales en algo que los psicometristas llaman "velocidad de procesamiento", no refleja un concepto monolítico o unitario, e indudablemente nada tan concreto como la velocidad de un microprocesador. En cambio, la "velocidad de procesamiento" psicométrico probablemente ponga un índice a una heterogénea combinación de todas las limitaciones de velocidad mencionadas más arriba.

De forma similar, no parecer haber ningún reloj central en el cerebro, y existe una discusión respecto a qué tan parecidos a un reloj son en realidad los dispositivos que mantienen el tiempo en el cerebro. Para usar sólo un ejemplo, a menudo se cree que el cerebelo calcula la información involucrando un cronometraje preciso, como el requerido para los delicados movimientos de un motor; sin embargo las evidencias recientes sugieren que el tiempo en el cerebro tiene más semejanza con las olas en una laguna que con un reloj digital corriente.

Diferencia #5: La memoria a corto plazo no es como la RAM
Aunque la aparente semejanza entre la RAM y la memoria a corto plazo o "de trabajo" envalentonaron a muchos de los primeros psicólogos cognitivos, un examen más minucioso revela sorprendentes e importantes diferencias. Aunque la RAM y la memoria a corto plazo parecen necesitar energía (un disparo nervioso en el caso de la memoria a corto plazo, y electricidad en el caso de la RAM), la memoria a corto plazo parece contener sólo "apuntadores" a la memoria a largo plazo, mientras que la RAM contiene datos que son isomórficos a los que contiene el disco duro. (Vea aquí más sobre "apuntadores de atención" en la memoria a corto plazo).

A diferencia de la RAM, la capacidad límite de la memoria a corto plazo no es fija; la capacidad de la memoria a corto plazo también parece fluctuar con las diferencias en la "velocidad de procesamiento" (ver diferencia #4) así como con la experiencia y el conocimiento.

Diferencia #6: No se puede hacer ninguna distinción entre equipo y software con respecto al cerebro o la mente
Durante años, fue tentador imaginar que el cerebro era el equipo donde un "programa mental" o "software mental" es ejecutado. Esto dio origen a una variedad de modelos abstractos -parecidos a programas- de la cognición, donde los detalles de cómo ejecutaba el cerebro ejecutaba en realidad esos programas eran considerados irrelevantes, de la misma manera que un programa Java puede lograr la misma función que un programa C++.

Por desgracia, esta atractiva distinción entre equipo y software oscurece un hecho importante: la mente emerge directamente del cerebro, y los cambios de opinión son siempre acompañados por cambios en el cerebro. Cualquier descripción abstracta del procesamiento de la información siempre necesitará especificar cómo la arquitectura nerviosa puede implementar esos procesos, de otro modo los modelos cognitivos son excesivamente forzados. Algunos culpan a este malentendido por el notorio fracaso la "IA simbólica".

Diferencia #7: Las sinapsis son mucho más complicadas que las puertas lógicas eléctricas
Otra característica perjudicial de la metáfora cerebro-computadora es que parece sugerir que los cerebros también pueden funcionar a base de señales eléctricas (potenciales de acción) que viajan a lo largo de puertas lógicas individuales. Por desgracia, esto es sólo una media verdad. Las señales que son propagadas a lo largo de los axones son en realidad de naturaleza electro-química, y significa que viajan mucho más despacio que las señales eléctricas en una computadora, y que pueden ser moduladas de innumerables maneras. Por ejemplo, la transmisión de una señal no sólo depende de las llamadas "puertas lógicas" de la arquitectura sináptica sino también de la presencia de una variedad de químicos en la fisura sináptica, de la relativa distancia entre sinapsis y dendritas, y muchos otros factores. Esto se suma a la complejidad del procesamiento que tiene lugar en cada sinapsis, y es por lo tanto profundamente equivocado pensar que las neuronas funcionan simplemente como transistores.

Diferencia #8: A diferencia de las computadoras, el procesamiento y la memoria son llevados a cabo por los mismos componentes en el cerebro
Las computadoras procesan la información de la memoria usando una CPU, y luego vuelven a escribir los resultados de ese procesamiento en la memoria. No existe tal diferencia en el cerebro. Mientras las neuronas procesan la información, también están modificando sus sinapsis, que son en sí mismas el lugar de asiento de la memoria. Por consiguiente, la recuperación de memoria siempre modifica ligeramente esos recuerdos. (Por lo general los hacen más fuertes, pero a veces menos exactos.)

Diferencia #9: El cerebro es un sistema auto-organizado
Este punto resulta naturalmente del punto previo; la experiencia da forma profunda y directamente a la naturaleza del procesamiento de la información neural de una manera que simplemente no ocurre en los microprocesadores tradicionales. Por ejemplo, el cerebro es un circuito de auto-reparación; algo conocido como "plasticidad inducida por un trauma" se pone en funcionamiento después de una lesión. Esto puede conducir a una variedad de cambios interesantes, incluyendo algunos que parecen revelar un potencial sin uso en el cerebro (conocido como savantismo adquirido), y otros que pueden resultar en una profunda disfunción cognitiva (como es por desgracia mucho más típico en las lesiones cerebrales traumáticas y en los trastornos del desarrollo).

En el campo de la neuropsicología tenemos una consecuencia del error al reconocer esta diferencia, donde se examina el desempeño cognitivo de los pacientes con lesión cerebral para determinar la función computacional de la región dañada. Por desgracia, y por una pobre comprensión de la naturaleza de la plasticidad inducida por trauma, la lógica no puede ser tan sencilla. Problemas similares subyacen los trabajos sobre los trastornos del desarrollo y sobre el nuevo campo de la "genética cognitiva", donde las consecuencias de la auto-organización nerviosa son frecuentemente ignoradas.

Diferencia #10: Los cerebros tienen cuerpos
Esto no es tan trivial como podría parecer; resulta que el cerebro toma sorprendentes ventajas del hecho de que tiene un cuerpo a su disposición. Por ejemplo, a pesar de su sensación instintiva que podría cerrar los ojos y saber la ubicación de los objetos a su alrededor, una serie de experimentos en el campo de la ceguera ha mostrado que nuestra memoria visual es en realidad muy escasa. En este caso, el cerebro "descarga" sus necesidades de memoria al ambiente en donde existe: ¿por qué molestarse en recordar la ubicación de los objetos cuando un vistazo será suficiente? Un sorprendente conjunto de experimentos realizados por Jeremy Wolfe ha mostrado que incluso después de preguntar cientos de veces qué formas geométricas simples se ven en una pantalla de computadora, los sujetos continúan respondiendo a esas preguntas por la vista y no de memoria. Una amplia variedad de evidencia de otros dominios sugiere que apenas estamos empezando a comprender la importancia del cuerpo en el procesamiento de la información.

Bono de diferencia: El cerebro es mucho, mucho más grande que cualquier computadora actual
Los modelos biológicos precisos del cerebro tendrían que incluir unos 225.000.000.000.000.000 (225 mil billones) de interacciones entre tipos de células, neurotransmisores, neuromoduladores, ramas axonales y espinas dendríticas, y eso no incluye la influencia de la geometría dendrítica, ni las cerca de 1 billón de células gliales que pueden o no ser importantes para el procesamiento de la información neural. Porque el cerebro es no-lineal, y porque es mucho más grande que todas computadoras actuales, parece probable que funcione de un modo totalmente diferente. La metáfora cerebro-computadora oscurece esta importante, aunque quizás obvia, diferencia en potencia computacional.


PRIMERAS LETRAS

    Eduardo Galeano


    De los topos aprendimos a hacer túneles.
    De los castores aprendimos a hacer diques.
    De los pájaros aprendimos a hacer casas.
    De las arañas aprendimos a tejer.
    Del tronco que rodaba cuesta abajo aprendimos la rueda.
Del tronco que flotaba a la deriva aprendimos la nave.
Del viento aprendimos la vela.
¿Quién nos habrá enseñado las malas mañas?
¿De quién aprendimos a atormentar al prójimo y a humillar al mundo?
    
    “Si un hombre pasea por el bosque por placer todos los días corre el riesgo de que le tomen por un haragán pero si dedica el día entero a especular cortando bosques y dejando la tierra árida antes de tiempo se le estima por ser un ciudadano trabajador y emprendedor”.
    
    HENRY DAVID THOREAU

LA SANACION MEDIANTE EL REIKI

Por el Ing. Claudio Valerio

    
El Reiki es un sistema terapéutico que ayuda en el proceso de sanación, no se puede decir que el Reiki, por sí sólo sane. Esto parecería como que no hay seguridad de que una persona que recibe Reiki se cure del mal que le aqueja, en parte así es, pero no porque el Reiki no funcione.

    Partamos de que todo lo que vivimos está regido por la ley de causa y efecto, mejor conocida como karma, y todo lo que nos sucede en este momento está regido por esa ley entre otras.

Tomemos en cuenta también que las enfermedades físicas que vivimos vivieron una etapa emocional, de tal manera que una persona que sufre problemas en su columna vertebral primero vivió por cierto tiempo sintiéndose sólo y soportando demasiadas cargas emocionales ¿notan un poco la analogía entre una enfermedad emocional y una física?

Por último, no olvidemos que somos energía, que así como la sangre fluye desde nuestro corazón a todo el cuerpo a través de las venas y regresa a través de las arterias, tenemos centros energéticos llamados chakras que están conectados con todo el cuerpo a través de conductos energéticos que funcionan de manera similar a las venas y arterias y son llamados nadis.

Teniendo todo esto en cuenta: que nuestro padecimiento es una vivencia kármica, que nuestras enfermedades viven primero como una emoción y que, así como las venas y arterias pueden tener obstrucciones (várices), los nadis también se pueden obstruir formando estancamientos energéticos y que la energía deje de fluir por una determinada parte del cuerpo; podemos entender un poco mejor la forma en que el Reiki funciona y porque a veces la curación total no se da.

Por principio de cuentas, si el padecimiento que estás viviendo es producto de algo kármico, es decir, una deuda que estás pagando, el Reiki puede no surtir el efecto que deseas, al menos que comiences también un cambio de conciencia e interiorices y descubras qué es lo que te tiene viviendo esta enfermedad, y aún haciendo esto es posible que si el mal que te aqueja es crónico y lleva muchos años instalado en tu cuerpo físico difícilmente sea retirado.

Entonces ¿qué caso tiene practicar Reiki? ¿Para qué te vas a someter a una sesión con este menjurge que quien sabe si sirva? Bueno, la respuesta es sencilla, el Reiki siempre hace algo en la persona que lo recibe: Le cambia la vida.
Puede ser que una persona con cáncer terminal acuda a una terapia con Reiki esperando sanar el cáncer, esto difícilmente ocurrirá pues la persona tiene ya metástasis y su cuerpo físico está invadido por tumores y células cancerosas, pero puede sanar la parte emocional que la llevó a desarrollar el cáncer. ¿Qué caso tiene sanar la parte emocional si de todos modos la persona va a morir? Aquí entran en juego las creencias religiosas de cada uno de nosotros, salvo que seas ateo, sin importar la religión que sigas vas a estar de acuerdo conmigo en que una muerte en donde hayamos perdonado, en que hayamos pedido perdón, o como luego dicen "murió dejando todas las cosas en orden, se despidió con mucha paz" da una inmensa tranquilidad espiritual.
Bueno, pues eso es lo que busca primordialmente el Reiki: Tranquilidad Espiritual.

El Reiki no es sólo un sistema de sanación alternativa, es una filosofía de vida que nos invita a estar en paz con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, y está regido por 5 principios básicos que uno debe de seguir "Sólo por hoy" y son:

    Sólo por hoy no te enfades
    Sólo por hoy no te preocupes
    Sólo por hoy da gracias
    Sólo por hoy trabaja honestamente
    Sólo por hoy sé honesto

Si aplicásemos estos 5 principios en nuestras vidas sólo hoy, sin preocuparnos por lo que va a ocurrir mañana viviríamos felices, viviríamos planos, viviríamos "Sólo por hoy"

EL SILENCIO DEL ALMA



En el silencio de tu alma se esconden los más bellos secretos de tu corazón.
El silencio no es la ausencia de sonidos, es un estado tranquilo en el que puedes oír lo que se mueve en tu interior con mayor claridad.
En silencio se descubren maravillosas conversaciones que la palabra sería incapaz de pronunciar.
En el trabajo callado y tranquilo los dones de las personas se hacen visibles.
La palabra, cuando es clara y sincera, nos acerca a los demás, nos ayuda a darnos a conocer, nos muestra lo que los demás piensan y viven… el silencio es el mayor grado de comunicación que podemos conseguir con un ser humano.
Ábreme el cofre sagrado de tu silencio, comparte conmigo desde lo que eres, desde lo que vives, desde lo que lloras y desde donde te alegras… sin palabras.
Entraré de puntillas, sin hacer ruido, para no romper la hermosura que me ofreces a través de tu silencio...

LA NUEVA TIERRA


Jorge Oyhanarte

Cuando el auto superó aquella curva, apareció una población ante la vista del Viajante…repentinamente…casi como surgida de la nada…; no había visto ningún cartel que la anunciara…ninguna señal de Vialidad avisando su nombre.

En sus veinte años de corredor de comercio, había transitado varias veces por esa ruta…y no recordaba haber visto nunca ese pueblo.

No pudo dejar de notar, en medio de su desconcierto, lo bonito que se veía todo: las casa prolijas y bellas, las calles impecables, plazoletas floridas y llenas de hermosas plantas, ramblas con esbeltas palmeras…

“¡Que extraño…!” se dijo para sí mismo… “Ya he hecho unas cuantas cuadras, y todavía no me crucé con nadie…”

Casi como una respuesta a ese pensamiento, observó a lo lejos lo que parecía ser una multitud de gente que avanzaba hacia él…por esa misma Avenida, que evidentemente era la principal del pueblo.

No alcanzaba aún a distinguir si era una procesión, una caravana, un cortejo fúnebre…; solo estaba seguro de que eran muchas personas marchando.

La distancia entre ellos y él se acortaba rápidamente, atento que avanzaban los unos hacia el otro…, por lo que decidió, cuando estuvieron a una cuadra de distancia, detener el auto y estacionarlo a un costado de la Avenida, para dejar pasar al gentío sin riesgo de lastimar a nadie.

Hecho ello, se acomodó en el asiento y bajó por completo la ventanilla del auto, para poder ver mejor a los habitantes de ese extraño pueblo “caído del mapa”.

Lo primero que le llamó la atención, fue lo heterogéneo de la muchedumbre : jóvenes, ancianos, adultos, niños, lisiados en sillas de rueda…y todos vistiendo ropas deportivas…

En un principio, creyó que se trataba de una carrera…, pero el comportamiento de la gente era demasiado atípico como para encajar en el molde de una competencia: iban todos riendo, cantando, haciéndose bromas, jugando… ; algunos trotaban…,otros caminaban…y hasta había quienes retrocedían para chancear con los rezagados…

Pero lo que más lo asombraba eran las caras de felicidad de todos…, la sensación de plenitud que irradiaban sus miradas…el goce de vivir que emanaba de ellos…

“¡En mi vida he visto gente así de resplandeciente! –pensó- …¿Habrán encontrado el secreto de la felicidad?”

Al pasar frente a él, lo saludaban con tanta simpatía, con sonrisas tan luminosas, que parecían decirle sin palabras… : ¨¡sos nuestro amigo desde siempre, forastero!.. .¡te queremos…!¨
Abrumado por tanta amabilidad, estaba tentado de detener a alguno de ellos para preguntarle qué era todo eso…qué estaban haciendo…porqué se los veía tan contentos…, pero temía perjudicarlos con la demora…(¡si es que realmente “eso” fuese una competencia…!)

Hasta que de pronto distinguió entre el gentío que iba pasando, a una joven de largo cabello rubio sujetado por una vincha roja…, que parecía tener alguna especie de función especial dentro de la marcha.

Ella se acercaba inmediatamente a cualquiera que hubiese interrumpido su andar…, le colocaba sus manos sobre un tobillo, o un muslo, o una rodilla…o la parte del cuerpo aparentemente afectada…y a los pocos segundos retomaban el avance.

“¡Sorpresa tras sorpresa!” se dijo el Viajante, mientras simultáneamente pensaba qué bueno sería si pudiera hablar un momento con ella…

¡Que inmenso su asombro cuando la muchacha repentinamente giró hacia él, y acercándose a la ventanilla del auto, sonriéndole le dijo! : “Bueno, pero sólo un ratito, amigo…porque pueden necesitarme…!”

¡Había captado su pensamiento…!

-¿Qué está pasando, mujer…? ¿Qué es todo esto…?

- ¿Esto…? Una maratón, simplemente –contestó ella con una dulzura desbordante. - Estamos festejando…; lo hacemos una vez por semana, aquí en la Avenida Principal…

-¿Y qué es lo que festejan tan seguido…?

- Nada en especial… : celebramos la vida…estar juntos…amarnos…vernos reflejados cada uno en los ojos del otro…

- ¿Y si justo en la fecha en que van a reunirse…, alguien se levanta “con el pie izquierdo”, en un mal día…, que hace?

- Amigo…, cuando se tiene alegría en el alma, el corazón se expande hasta el infinito para abrazarlo todo…, ¡y entonces no hay ningún día que no sea bueno! - y al decir esto, su rostro refulgía como si irradiara luz propia- …

- Dime, muchacha…, hablando de alegría…¿porqué se los vé a todos tan dichosos…, tan felices…?

- ¿Y porqué no habríamos de estarlo…? Si la luz te trepa cada día por dentro como una enredadera…y la Realidad te habla a cada instante con el lenguaje de la Fuente…¿Cómo no regocijarte de estar aquí… ahora…vibrando en armonía con lo que ES…?

- ¡Claro!.¡Porque los problemas no existen para ustedes, no?? ¿No tienen acaso cuentas que pagar…, conflictos que resolver…?

- Aquí sólo tenemos desafíos que vamos resolviendo a medida que se presentan…, y los agradecemos profundamente, porque nos posibilitan desarrollar cada vez más nuestros propios dones…, y a través de ellos aprendemos a cocrear una realidad cada vez mas bella para todos…
¡Y ahora debo irme…, puede haber algún otro acalambrado…!

-¡Una última pregunta, muchacha…! Sólo por curiosidad…: en esta maratón tan “especial”, los que llegan primero…¿tienen algún premio…?

-¡Claro! –respondió ella con su mejor sonrisa- El premio consiste en servirles refrescos a los que van llegando después…

-¡Pero eso no es un premio! ¡Es un castigo!

- ¡¿Castigo?! ¡Para nosotros es un premio poder servirnos los unos a los otros! ¿Acaso hay algo que pueda llenar el corazón de mayor felicidad…? –contestó mientras se sacaba la vincha roja y la estiraba jugueteando entre sus dedos, hasta que se le escapó de las manos como un resorte saltarín…

El Viajante se quedó pensativo mientras la muchacha –sin preocuparse por recoger su vincha-, se alejaba trotando.

“Decididamente, son muy extraños en este pueblo”, reflexionó.

Pero en lo más profundo de su ser, “algo” en él ¨recordaba¨ que alguna vez…en alguna Edad brumosa imposible de precisar…, en algún espacio-tiempo indefinible y remoto…,…la Vida se había vivido de ese modo…

"¡Pero ahora estamos en el siglo veintiuno!” –trató de reconfortarse a sí mismo, luego de poner en marcha el auto, y mientras se alejaba del pueblo…

“¡Y no se puede vivir de esta forma!” –completó su razonamiento-

“Hoy tenemos que adecuarnos a lo que hay : competencia, egoísmo, ambición, crueldad…” –continuó reflexionando-

Y con un largo suspiro, cerró su reflexión diciéndose: “No sé cómo harán ellos, pero para mí, me guste o no me guste…, el prójimo está ahí para servirme de él…o para protegerme de él…”

El auto ascendió una suave colina que bordeaba el pueblo, y al llegar a su cima, no resistió la tentación de hecharle una última mirada a ese lugar “descolgado del Planeta”, como se le ocurrió caratularlo.

¡Y cual no sería su sorpresa al ver allí, donde hasta hacía unos pocos minutos se levantaba un pueblo entero…, una extensa plantación de soja…!

¡Hacia todos lados…donde dirigiera su mirada…, sólo soja…y más soja…y más soja…!!!

- ¿¡Y el pueblo…?! ¿¡Me estoy volviendo loco…?!...¿Fue todo un ensueño…?...¿Y la gente…, y la maratón…y el espiritu de servicio…?
¡¡¡No hay nada de nada!!! ¡El calor me esta enloqueciendo…! ¡Estuve viendo un espejismo…, como los del desierto…!

Tomó un largo trago de agua de la botellita en la guantera…, y ya más tranquilo se dijo a sí mismo:
“¡Bueno…! Por suerte todo vuelve a la normalidad… ¡No hubiese podido seguir viviendo como antes…, si ese pueblo de verdad hubiese existido…!
Afortunadamente, fue sólo una ilusión óptica…; una jugarreta del calor insoportable…; un delirio febríl de mi mente…”

Y ya estaba por retomar el viaje, cuando de pronto observó algo que lo dejó helado: allí…, en su propio auto…, del lado del acompañante…, caída en el piso,…, la vincha roja de la muchacha relumbraba como una evidencia incontrastable…¿de otro plano…?...¿de otra dimensión…?...(acaso…de la Nueva Tierra…?).

MERCEDES SOSA


Si hubiera que escribir un nuevo himno a la libertad, entre las estrofas del mismo, figurarían seguramente todos los trozos de las canciones por ella interpretadas, o tal vez culminaría el mismo, con su nombre y apellido: Mercedes Sosa.
        
Más allá de las ideologías y de las utopías por las que luchó en mas de 40 años sobre los escenarios del mundo, su imagen, su dulzura y su voz seguirán siendo la esperanza de los cientos de millones de postergados de éste planeta.
        
Quién no recordará sus melodias, su fuerza y magnetismo extraordinario sobre las tablas. Quien no reservará en su memoria una lágrima para ésta mujer que siempre amó sus raices, su origen humilde y que a pesar de triunfar en muchos aspectos de su vida, siempre, reivindico a los marginados, a los que no tuvieron acceso a la educación, a la salud, a una mejor condición de vida.
        
En su regreso - luego del exilio - su voz pasó a ser el himno de todos los que nos sentíamos asfixiados entre las dictaduras latinoamericanas. Cantó las canciones de todos, de Atahualpa, de Violeta Parra, de Charli Garcia, de Leon gieco y de todos aquellos que en sus letras proponian un mundo de amor, un mundo mejor.
        
Idola entre las multitudes, irónica como nadie; en su Tucuman natal le dijo a su público, "Esta cancion se la dedico a todos..., menos a uno..."
y todos sabiamos que se dirigía a uno de los genocidas argentinos: el general Bussi. Terminó humillándolo a él.
        
Tal vez los años, a muchos nos fueron distanciando en los diferentes pensamientos, pero no es menos cierto, que fué ella la amenazada de muerte, la exiliada, la sufriente. Hay heridas que duran de por vida y para élla, el haber dejado su tierra, su gente, su gloria, fué un golpe que no la abandonó hasta éste dia, el dia de su muerte.
        
Querida hermana latinoamericana, gracias por tu arte, porque nos representastes en todos los continentes, porque tu voz, tuvo el eco de nuestra tierra, la firmeza de nuestros héroes y la dulzura de todos nuestros poetas.
        
        Adiós, Mercedes Sosa.
        

¡ABRAZÁ TU PASIÓN...!



Permitime que te pregunte, compañero de viaje...:
¿Estás realzando el óleo de la vida con tu mejor pincelada?
¿Te decidiste al fín a iluminar el mundo, con el rayo de luz de tu pasión y tu talento?
¿Empezaste a sumarle vos también al concierto , “tu nota más hermosa”?
Y no importan ni el ámbito, ni el oficio, ni el instrumento…: cuando se entrega el corazón, no hay aportes menores (y mucho menos si son las manos de Dios -es decir, las tuyas - , las que los realizan).
Cuándo te entregues a tu vocación y a tu talento, (aquello que te sale con naturalidad, que te deleita, que te llena de alegría de solo anticiparlo con tu pensamiento) , llegará un momento en que se transformará en maestría…y ese día estarás cristalizando entonces, tu verdadera misión en el mundo: embellecer la vida, allí donde te encuentres…
Y ese apasionamiento que todo lo transforma, hace ya “un rato largo” que vive dentro tuyo, porque hace muchas vidas que lo venís puliendo…y está allí –como el más hermoso de tus potenciales- , aguardando que lo convoques a escena en esta encarnación presente.
Y si quisieras argumentar ciertos “imposibles”…: ¿no te has puesto a considerar la posibilidad de que sean sólo telarañas en tu mente…?
¡Cuántas veces no nos ponemos a imaginar lo que queremos, porque no lo creemos posible…y no lo hacemos posible, porque no nos ponemos a imaginarlo!.
No te olvides que la duda es una vibración…
El descreimiento es una vibración…
La desconfianza es una vibración…
(Y por cierto, vibraciones muy densas).
Ellas son enemigas fatales de la confianza, la certeza y la fé…: no permitas que te anclen en las bajas frecuencias de las limitaciones, las excusas, los impedimentos…, porque sólo se hace real aquello en lo cual creemos…
En vos reside el poder suficiente como para elevarte hacia la vibración elevada del “¡Puedo hacerlo! ¡Claro que puedo! ¡Siempre hay un medio!”.
Modelá la arcilla de tu vida con la seguridad absoluta de que podés hacer cualquier cosa que desees hacer…podés lograr cualquier objetivo que te propongas…
Hay en vos la fuerza y el poder suficientes para ello…
Nada de la experiencia humana te es ajeno…y ahora más que nunca…, ¡ porque el mundo necesita tu pincelada de luz…!

    ¿Qué es lo que harías aunque no te lo pagaran?
    ¿Qué es lo que llena de luz tu corazón…?
    ¡Confiá en tu sentimiento, compañero…!
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Dentro de ti hay un genio que dormita
    esperando salir del cascarón…
    ¡Convocalo de una vez y para siempre…!
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Aferrate sin dudar…con alma y vida,
    al resplandor azul de tu visión…
    aunque al principio sólo vos lo veas…
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Y subí al cielo de los “potenciales”
    para abrevar allí tu inspiración…
    y volvé desbordante de proyectos…
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Y si has de arder…¡hacelo por completo!
    No consumas a medias tu ilusión...
    ¡Entregate a ese fuego que te quema...!
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Y no busques “allí afuera”, amigo mío,
    permiso alguno ni ¨validación¨…
    ¡Tenés todo el derecho a la alegría…!
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Y si eso que te gusta aún no existiera,
    ¡manifestalo con tu imaginación…!
    ¡los milagros también se hacen “a medida”…!
    ¡Abrazá tu pasión…!

    Y entonces…cuando la orquesta de la Vida,
    esté tocando su diáfana canción…
    podrás sumarle quizás su mejor nota…
    ¡por haber abrazado tu pasión…!


¿CUAL ES LA VERDAD?



¿Cuál es la verdad? Aquello que decidas creer será tu verdad. Cuando se pregunta si algo es verdadero o falso se pueden obtener dos respuestas correctas una afirmativa y otra negativa. El vaso está medio lleno o medio vacío, depende del observador.

Somos libres de creer lo que queramos y hay infinitos pensamientos que podemos elegir pensar. Sin embargo solemos pensar lo que nuestros padres, sociedad, etc., nos inculcaron. Si tenemos pensamientos que nos perjudican podemos elegir cambiarlos por otros que nos beneficien.
Cada pensamiento posee una energía que te beneficiará o te perjudicará.

Eres capaz de proyectar en tu mundo solo lo que ves dentro de ti. Si eres incapaz de ver en ti amor, compasión, tolerancia, respeto, cooperación, altruismo, seguridad, abundancia y demás virtudes, jamás las verás en tu mundo. Si reconocieras que eres parte del Creador, ( y si eres parte, en ti está el todo) tu existencia se elevaría.

Es la inarmonía que actúa en tus propios sentimientos lo que te aleja de lo bueno de la vida.
Hay una acción vibratoria que afecta a tus pensamientos, tus sentimientos y tu cuerpo. Elevando esa vibración a través del amor puedes mejorar tu vida. No puedes solucionar nada condenándolo; solo incrementarás la energía destructiva que ya está impregnando la atmósfera de tu vida. Cuando reaccionas ante las energías más bajas te topas con tus propias energías bajas, preparas una

situación que atrae más energía baja. Por ejemplo, si alguien te hace daño y tú respondes odiándolo, estás participando en un campo de energía más baja y perjudicando a quienes entren en ese campo incluido tu. Si atacas/criticas a alguien que te ataca/critica intentas remediar la situación condenándola. No apliques energías debilitadoras de los que te rodean, no podrán tocarte si
funcionas con las energías más altas porque anulan y transforman las más bajas y lentas.
Has sido creado para crear amor, ser amoroso y expresar belleza y bienestar. Digamos que quieres mantener tu cuerpo sano y esbelto, para ello tienes que entender que nunca podrás atraer lo atractivo a tu vida detestando nada de lo que tú has permitido convertirte, porque el odio emite una contrafuerza de odio que anula tus esfuerzos.
Debes elevarte convertirte en el amor que buscas, la felicidad que deseas, la paz que precisas, la salud que necesitas, la ilimitada abundancia que ansias y así al serlo, lo atraes hacia nosotros. Al lamentar su carencia, garantizas que lo indeseado siga manifestándose en tu vidas.

Si tienes enfermedad, miedo, angustia, depresión, falta  de amor o incapacidad para atraer lo que deseas, revisa  seriamente sobre cómo los has atraído. La baja energía  es una pauta atrayente, es más fácil culpar, quejarse, criticar, enfadarse, engañar. Lo que te disgusta aparece porque tú lo has pedido, seguramente en un nivel inconsciente. Sin embargo, si deliberadamente elevas tu nivel de energía y te enfocas en buenos sentimientos, en lo bueno que ya tienes, en tus logros, en lo que deseas para ti sin experimentar su falta, agradeces y te sientes  bien, eliminarás todos los obstáculos que te has creado  ellos se encuentran en el espectro de la baja energía.
Por eso es imprescindible buscar modos de mantenerte con energía elevada y aunque no es sencillo, tampoco es imposible y la recompensa es  grandiosa.

domingo, 4 de octubre de 2009

EL MUNDO Y LA CONCIENCIA


 Me gustaría señalar que aquí no hacemos ninguna clase de propaganda a favor de tal o cual creencia, ideal u organización. Juntos estamos considerando lo que ocurre en el mundo que está fuera de nosotros, y lo hacemos no desde el punto de vista europeo o americano o desde algún determinado interés nacional. Vamos a observar juntos lo que realmente está sucediendo en el mundo. Estamos pensando juntos, pero no como si pensáramos igual. Existe una diferencia entre pensar igual y pensar juntos. Pensar igual implica que hemos arribado a alguna conclusión, a ciertas creencias, a ciertos conceptos. Pero pensar juntos es algo por completo diferente. Significa que ustedes y quien les habla tienen una responsabilidad: considerar objetivamente, de manera no personal, lo que está ocurriendo. De este modo estamos pensando juntos. El que les habla, aunque esté sentado en una plataforma por razones de conveniencia, no tiene autoridad alguna. Por favor, debemos ser muy claros sobre este punto. Él no está tratando de convencerlos acerca de nada. No les pide que lo sigan. No es el gurú de ustedes. No está defendiendo un sistema particular, una determinada filosofía. Juntos observamos esto como dos amigos que se conocen desde hace tiempo, y que se interesan no sólo en sus vidas privadas, sino que están mirando juntos este mundo que parece haber enloquecido.

Todo el mundo se está armando, gastando sumas increíbles con el fin de destruir a seres humanos, ya sea que vivan en América, Europa, Rusia o aquí. Ello está tomando un curso desastroso que no puede ser resuelto por los políticos. No podemos confiar en ellos; ni en los científicos, que compitiendo unos con otros, están ayudando a construir la tecnología militar. Tampoco podemos confiar en las llamadas religiones, que se han vuelto meramente verbales, repetitivas y en absoluto carentes de significado. Se han convertido en supersticiones que siguen una mera tradición, sea ésta de cinco mil o de dos mil años. De modo que no podemos fiarnos de los políticos que por todo el mundo están buscando mantener su posición, su poder, su status; ni de los científicos que cada año (o tal vez cada semana) inventan nuevas formas de destrucción. Y tampoco podemos acudir a religión alguna para que solucione este caos de la humanidad.

¿Cómo ha de proceder un ser humano? La crisis que vivimos, con toda la pobreza, la confusión, la anarquía, el desorden, el terrorismo y la permanente amenaza de una bomba en las calles, ¿es una crisis intelectual, económica o nacional? Al observar todo eso, ¿cuál es nuestra responsabilidad? ¿Les interesa lo que está sucediendo en el mundo? ¿O solamente se interesan en la propia salvación personal? Por favor, consideren todo esto muy seriamente, de modo que ustedes y quien les habla puedan observar con objetividad lo que ocurre, no sólo exteriormente, sino también en nuestra conciencia, en nuestro pensar, en la manera como vivimos, como actuamos. Si a ustedes no les interesa en absoluto lo que sucede en el mundo, y tan sólo les importa la salvación personal, si siguen ciertas creencias y supersticiones o andan detrás de los gurús, entonces me temo que será imposible que ustedes y quien les habla puedan comunicarse mutuamente. Tenemos que ser muy claros en este punto: no nos interesa en absoluto la privada salvación personal, sino que estamos interesados, honesta y seriamente, en lo que ha llegado a ser la mente humana, en lo que la humanidad está afrontando. Ello nos concierne como seres humanos, seres humanos que no llevan la etiqueta de ninguna nacionalidad particular. Nos interesa mirar este mundo y considerar lo que un ser humano que vive en este mundo ha de hacer, cuál es el papel que ha de desempeñar.

Cada mañana, en los diarios hay alguna clase de asesinato, atrocidades de bombas, destrucción, terrorismo, secuestros; ustedes leen eso todos los días y le conceden muy poca atención. Pero si eso les sucede personalmente, se hallan entonces en un estado de confusión, de desdicha, y piden a algún otro, al gobierno o al policía, que los salve, que les proteja. Y en este país, cuando uno mira como el que les habla lo ha hecho por los últimos sesenta años observando todo el fenómeno que se desarrolla en esta infortunada región cuando uno ve la pobreza que parece no poder resolverse jamás, la superpoblación, las diferencias idiomáticas (una comunidad deseando separarse de las demás), las diferencias religiosas, los gurús que se están volviendo inmensamente ricos, con sus aviones privados cosa que ustedes aceptan ciegamente uno ve entonces que son ustedes incapaces de hacer nada al respecto. Este es un hecho. Nosotros no estamos tratando aquí con ideas, tratamos con hechos, con lo que realmente ocurre.

Y, si hemos de observar juntos, tenemos que estar libres de nuestro nacionalismo. Nosotros, seres humanos, estamos relacionados unos con otros, dondequiera que vivamos. Por favor, compréndanlo, vean lo serio, lo urgente que es todo esto. Porque en este país la gente se está volviendo apática, por completo indiferente a lo que ocurre, absolutamente descuidada, preocupada sólo por su propia pequeña salvación, su pequeña felicidad.

Vivimos a base de pensamiento. ¿Cuál es la operación, o el proceso y el contenido del pensar? Todos los templos son el resultado del pensamiento; y todo cuanto ocurre en el interior de los templos todas las imágenes, el puja, las ceremonias son el resultado del pensamiento. Todos los libros sagrados los Upanishads, el Gita, etc. son el resultado del pensamiento, la expresión impresa del pensamiento con el fin de comunicar lo que algún otro ha experimentado o concebido. Y la palabra no es sagrada. Ningún libro en el mundo es sagrado, simplemente porque es el resultado del pensamiento humano. Le rendimos culto al pensamiento. A los intelectuales se les considera como seres aparte de ustedes y de mí, que no somos intelectuales. Se respetan sus conceptos, su intelecto. Se piensa que el intelecto resolverá nuestros problemas, pero eso no es posible, es como desarrollar un brazo fuera de proporción con el resto del cuerpo. Ni el intelecto, ni las emociones, ni el sentimentalismo romántico van a ayudarnos. Tenemos que enfrentarnos a las cosas como son, mirarlas muy detenidamente y ver la urgencia de hacer algo en lo inmediato, no dejarlo en manos del científico, del político y del intelectual.

Por lo tanto, en primer lugar consideremos lo que ha llegado a ser la conciencia humana, porque nuestra conciencia es lo que somos. Lo que ustedes piensan, lo que sienten, sus temores, sus placeres, sus ansiedades, la inseguridad que experimentan, la infelicidad, el abatimiento, el amor, el pesar, el sufrimiento y el miedo final a la muerte, son el contenido de la propia conciencia; ese contenido es lo que somos, es lo que hace de cada uno de nosotros el ser humano que es. A menos que comprendamos el contenido y vayamos más allá de ser eso posible no seremos capaces de actuar seria, básica y fundamentalmente a fin de producir una transformación, una mutación en esta conciencia.

Para descubrir cuál es la acción correcta, tenemos que comprender el contenido de nuestra conciencia. Si nuestra conciencia es confusa, insegura, si se halla bajo presión, empujada de un rincón a otro, de un estado a otro, entonces nos hallamos cada vez más confundidos, más y más llenos de incertidumbre, de inseguridad; y desde esa confusión no es posible actuar. Uno depende, entonces, de algún otro cosa que el hombre ha estado haciendo por miles de años. Es de importancia fundamental producir orden en nosotros mismos; gracias a ese orden interno, habrá un orden externo. Siempre estamos buscando el orden externo. Deseamos que en el mundo haya un orden establecido por un gobierno fuerte o mediante dictaduras totalitarias. Todos queremos que se nos presione para que nos comportemos correctamente; si la presión se elimina, nos convertimos más o menos en lo que somos en la India actual. Se vuelve, pues, cada vez más urgente por parte de quienes somos serios y nos enfrentamos a esta crisis terrible, que descubramos por nosotros mismos la naturaleza de nuestra conciencia y liberemos a esa conciencia de su contenido, de manera que nos convirtamos en personas verdaderamente religiosas. Tal como está todo, no somos personas religiosas, nos estamos volviendo más y más materialistas.

Quien les habla no va a decirles cómo son ustedes, sino que juntos vamos a examinar qué somos en realidad y a descubrir si es posible transformar radicalmente eso que somos. Así que, en primer lugar, vamos a observar el contenido de nuestra conciencia. ¿Están siguiendo todo esto? ¿O están demasiado cansados al terminar el día? Todos los días, toda la semana se encuentran ustedes bajo presión presión en el hogar, presión en el empleo, presión económica y religiosa, presión del gobierno y presión de los gurús que les imponen sus creencias, su necedad. Pero aquí no estamos bajo presión. Por favor, comprendan esto. Somos como dos amigos que discutimos juntos acerca de nuestras penas, nuestros agravios, nuestras ansiedades, nuestra incertidumbre e inseguridad, sobre cómo encontrar seguridad y estar libres de miedo, y si es posible o no, que nuestros sufrimientos terminen alguna vez. Eso es lo que nos interesa. Porque si no comprendemos eso y no lo miramos muy claramente, ocasionaremos más confusión en el mundo, más destrucción. Quizá todos nosotros seremos volatilizados por una bomba atómica. Tenemos, pues, que actuar urgentemente, seriamente, con la totalidad de nuestra mente y nuestro corazón. Esto es en verdad muy, muy importante, porque estamos enfrentándonos a una crisis tremenda.

Nosotros no hemos creado la naturaleza, los pájaros, los mares, los ríos, los hermosos cielos y los rápidos torrentes, no hemos creado al tigre, al árbol maravilloso. No los hemos creado no es el momento de examinar cómo eso ha sucedido. Y estamos destruyendo los bosques, destruimos a los animales salvajes, cada año estamos matando a millones y millones de ellos ciertas especies están desapareciendo. Nosotros no hemos creado la naturaleza el ciervo, el lobo pero el pensamiento ha creado todo lo demás. El pensamiento ha creado las maravillosas catedrales, los antiguos templos y mezquitas y las imágenes que en ellos se encuentran. Es el pensamiento el que ha creado estas imágenes en los templos, en las catedrales, en las iglesias, y también las inscripciones que hay en las mezquitas; después, ese mismo pensamiento rinde culto a aquello que ha creado.

¿El contenido de nuestra conciencia es, entonces, producido por el pensamiento, que ha llegado a adquirir tan extrema importancia en nuestras vidas? ¿Por qué el intelecto, la capacidad de inventar, de escribir, de pensar, se ha vuelto tan importante? ¿Por qué el afecto, el cariño, la simpatía, el amor, no han llegado a ser más importantes que el pensamiento?

Así que, en primer lugar, examinaremos juntos qué es el pensar. La estructura de la psiquis se basa en el pensamiento. Tenemos que examinar qué es el pensar, qué es el pensamiento. Yo puedo ponerlo en palabras, pero ustedes han de verlo por sí mismos. No se trata de que quien les habla lo indique y después ustedes lo vean, sino que al discutirlo juntos, ustedes lo vean por sí mismos. A menos que comprendamos muy cuidadosamente qué es el pensar, no podremos entender, observar, percibir todo el contenido de nuestra conciencia, lo que somos cada uno de nosotros. Si no me comprendo a mí mismo, o sea, si no comprendo mi conciencia por qué pienso de este modo, por qué me comporto así, mis temores, mis heridas psicológicas, mis ansiedades, mis diversas actitudes y convicciones-, entonces, cualquier cosa que haga traerá más confusión.

¿Qué es para ustedes el pensar? Cuando alguien les plantea un reto con esta pregunta, ¿qué responden? ¿Qué es el pensar y por qué piensan ustedes? Casi todos nosotros nos hemos vuelto personas de segunda mano; leemos muchísimo, vamos a una universidad y acumulamos una gran cantidad de conocimientos, de información que se deriva de lo que otras personas piensan o de lo que otros han hecho. Y nosotros citamos este conocimiento que hemos adquirido y lo comparamos con lo que se está diciendo. No hay nada original, sólo repetimos, repetimos, repetimos. Por lo tanto, cuando uno pregunta: ¿Qué es el pensamiento? ¿Qué es el pensar?, somos incapaces de responder. Vivimos y actuamos conforme a nuestro pensar. Tenemos este gobierno a causa de nuestro pensar, tenemos guerras a causa de nuestro pensar todos los fusiles, los aviones, las granadas, las bombas, todo es el resultado de nuestro pensar. El pensamiento ha creado los prodigios de la cirugía, ha producido a los grandes técnicos y expertos, pero no hemos investigado qué es el pensar.

El pensar es un proceso que nace de la experiencia y el conocimiento. Escuchen esto tranquilamente, vean si ello no es verdadero, real; entonces lo descubren ustedes por sí mismos, como si quien les habla actuara a manera de un espejo en el cual ven exactamente lo que es sin distorsión alguna; después pueden tirar el espejo o romperlo. El pensar parte de la experiencia que se convierte en conocimiento, el cual se acumula como memoria en las células del cerebro; después, desde la memoria surgen el pensamiento y la acción. Tengan la bondad de ver esto por ustedes mismos, no repitan lo que digo. Esta secuencia es un hecho real: experiencia, conocimiento, memoria, pensamiento, acción. Entonces, de esa acción aprendemos más; existe, pues, un ciclo, y ésa es nuestra cadena.

Este es el modo en que vivimos. Y jamás hemos salido de este campo. Pueden ustedes llamarlo acción y reacción, pero nunca salimos de este campo el campo de lo conocido. Ese es un hecho. Ahora bien, el contenido de nuestra conciencia es todas las cosas que genera el pensamiento. Yo puedo pensar... ¡oh! tantas cosas feas, puedo pensar que Dios reside en mí lo cual es, nuevamente, el producto del pensamiento. Debemos tomar el contenido de nuestra conciencia y mirarlo. A casi todos nosotros nos lastiman desde la infancia, nos hieren no sólo en el hogar sino en la escuela, en el colegio, en la universidad y más tarde nos sentimos lastimados en la vida. Y cuando uno se siente lastimado, construye un muro alrededor de sí mismo. Y la consecuencia de ello es que nos aislamos más y más, y cada vez estamos más alterados, más atemorizados y procuramos que no se nos lastime en el futuro. Las acciones que proceden de esa herida psicológica son obviamente, neuróticas. De modo que ése es uno de los contenidos de nuestra conciencia. Ahora bien, ¿qué es lo que en uno se siente lastimado? Cuando digo: “Estoy lastimado” no físicamente, sino internamente, psicológicamente, en la psiquis ¿qué es eso que se siente lastimado? ¿No es acaso la imagen, la representación que uno tiene de sí mismo? Todos tenemos imágenes de nosotros mismos, uno es un gran hombre, o un hombre muy humilde, uno es un gran político, con todo el orgullo, la vanidad, el poder, la posición que crea esa imagen que uno tiene acerca de sí mismo. Si poseemos un título de doctor o somos un ama de casa, tenemos la correspondiente imagen de nosotros mismos. Cada cual tiene una imagen de sí mismo, ése es un hecho irrefutable. El pensamiento ha creado esa imagen, y esa imagen es la que queda lastimada. ¿Es posible, entonces, no tener en absoluto ninguna imagen de sí mismo?

Cuando uno tiene esa imagen propia, crea una división entre uno mismo y el otro. Es importante comprender muy profundamente qué es la relación. Uno no está relacionado solamente con su mujer, su vecino, sus hijos, sino que está relacionado con toda la especie humana. La relación que tenemos con nuestra esposa, ¿es meramente sensoria, es una relación sexual? ¿Es una asociación romántica, conveniente? Ella cocina y uno va al empleo. Ella cría a los hijos y uno trabaja de la mañana a la noche durante cincuenta años hasta que se jubila. Y eso es lo que llamamos vivir. Por lo tanto, tenemos que averiguar cuidadosamente, con suma claridad, qué es la relación. Si nuestra relación se basa en la herida psicológica, entonces estamos utilizando al otro para escapar de esa herida. La relación que tenemos, ¿se basa en imágenes mutuas? Cada uno ha creado una imagen del otro; la relación se establece, entonces, entre dos imágenes que ha creado el pensamiento. De manera que uno se pregunta: El pensamiento, ¿es amor? ¿Es amor el deseo el placer? Ustedes pueden decir que no y sacudir la cabeza, pero jamás lo averiguan realmente, jamás lo investigan a fondo.

¿Es posible que no haya conflicto alguno en la relación? Nosotros vivimos en conflicto de la mañana a la noche. ¿Por qué? ¿Forma ello parte de nuestra naturaleza? ¿O forma parte de nuestra tradición, de nuestra religión? Cada cual tiene una imagen de sí mismo; él tiene una imagen de sí mismo, y ella tiene la suya propia y muchas otras imágenes su ambición, su deseo de ser una cosa u otra. Y también él tiene sus ambiciones, su afán de competir. Ambos corren paralelos, como dos vías férreas que nunca se encuentran, excepto quizás en la cama, pero jamás se encuentran en ningún otro nivel. ¡Qué tragedia se ha vuelto eso!

Es entonces muy importante que echemos una mirada a nuestras relaciones; no sólo a las relaciones íntimas, sino también a la relación que establecemos con el resto del mundo. El mundo exterior está todo correlacionado, uno no se halla separado del resto del mundo. Uno es el resto del mundo. Toda la gente sufre, padece grandes ansiedades, temores, se siente amenazada por la guerra, del mismo modo que cada uno de ustedes se siente amenazado por la guerra. Ellos están acumulando armamentos enormes para destruirse unos a otros, y ustedes jamás se dan cuenta de lo correlacionados que estamos unos con otros. Yo puedo ser un musulmán y usted puede ser un hindú; mi tradición dice: “Yo soy musulmán”, he sido programado como una computadora para repetir, “Yo soy musulmán”- y usted repite, “Yo soy hindú”. ¿Comprenden lo que el pensamiento ha hecho? El resto del mundo es como ustedes, algo modificado, educado de manera diferente, con distintas modalidades superficiales, quizá más opulento o quizá no, pero con las mismas reacciones, los mismos afanes, las mismas ansiedades, los mismos temores.

Por favor, presten atención, pongan el corazón en ello a fin de descubrir qué relación tienen con el mundo, con el prójimo o con la esposa o el marido. Si esa relación se basa en imágenes, en representaciones mentales, en recuerdos, entonces inevitablemente habrá conflicto con la esposa, con el marido, con el musulmán, con el pakistaní, con el ruso ¿entienden? Y el contenido de nuestra conciencia es la herida psicológica que no hemos resuelto, que no ha sido completamente eliminada. Esa herida ha dejado cicatrices, y de esas cicatrices se originan diversas formas de temores que finalmente conducen al aislamiento. Cada uno de nosotros se encuentra aislado, aislado debido a las tradiciones religiosas, a la educación, a la idea de que uno debe triunfar, triunfar, triunfar para llegar a ser algo o alguien. Y también, más allá de la relación que establecemos con el otro, relación intima o de otra clase, estamos todos recíprocamente relacionados, ya sea que vivamos aquí o en cualquier otra parte del mundo. El mundo es cada uno de nosotros, y cada uno de nosotros es el mundo. Podemos tener un nombre diferente, una figura diferente, una clase diferente de educación, una posición diferente en la sociedad, pero internamente todos sufrimos, todos pasamos por grandes agonías, derramamos lágrimas, nos atemoriza la muerte y tenemos un gran sentimiento de inseguridad carecemos en absoluto de amor o compasión.

¿De qué modo, pues, prestan ustedes atención a este hecho? O sea, ¿de qué modo escuchan lo que se está diciendo? Quien les habla sostiene que, en lo profundo, cada uno de nosotros es el resto de la humanidad; uno puede ser moreno, puede ser bajo, puede que vista saris, pero todo eso es superficial; en lo interno, tanto si soy americano, ruso o indio, la corriente es la misma. El movimiento de todos los seres humanos es similar. Por lo tanto, muy profundamente, cada uno de nosotros es el mundo, y el mundo es cada uno de nosotros. Uno tiene que comprender esta relación. Entiendan que estoy utilizando la palabra ‘comprender’ en el sentido de que uno debe ser capaz de observar esta relación y ver el hecho real que ella implica.

De esto surge, pues, la pregunta: ¿Cómo observan ustedes? ¿Cómo observan a la esposa, al marido, o al Primer Ministro? ¿Cómo miran un árbol? El arte de la observación tiene que aprenderse. ¿Cómo me observan a mí? ¿Cuál es la reacción que tienen? ¿Miran al que les habla pensando que él goza de una reputación? ¿Cuál es la reacción que experimentan cuando ven a un hombre como yo? ¿Están meramente satisfechos por la reputación que él tiene que puede ser absurda, como generalmente lo es por el modo en que él ha llegado a este lugar para dirigirse a tanta gente, porque lo consideran importante y quieren ver qué pueden obtener de él? Él no puede darles ningún empleo del gobierno, no puede darles dinero porque no tiene dinero. No puede darles ninguna clase de honores, ningún status, ninguna posición, ni puede guiarles o decirles qué deben hacer.

¿Cómo lo miran ustedes? ¿Han mirado a alguien libremente, abiertamente, sin ninguna palabra, sin ninguna imagen? ¿Han mirado así la belleza de un árbol, el aleteo de sus hojas? ¿Podemos, entonces, aprender juntos cómo observar? Uno no puede observar visualmente, ópticamente, si su mente se encuentra ocupada tal como la mayoría de nuestras mentes lo está con el articulo que uno ha de escribir al día siguiente, o con lo que ha de cocinar, o con el empleo, o con el sexo; o si está ocupada con el modo de meditar, o con lo que otras personas podrían decir. ¿Cómo puede una mente semejante, estando ocupada de la mañana a la noche, observar cosa alguna? Si estoy ocupado en llegar a ser un maestro carpintero, entonces tengo que conocer la naturaleza de diversas maderas, tengo que conocer las herramientas y el modo de usarlas, debo estudiar la manera de hacer empalmes sin el empleo de clavos, y así sucesivamente. Por lo tanto, mi mente se encuentra ocupada. O, si soy una persona neurótica, mi mente está ocupada con el sexo, o con el llegar a obtener éxito en la política, o con alguna otra actividad. ¿Cómo puedo, entonces, observar estando ocupado? ¿Es posible no tener una mente tan ocupada todo el tiempo? Estoy ocupado cuando tengo que hablar, cuando tengo que escribir una cosa u otra, pero durante el resto del tiempo, ¿por qué mi mente tiene que hallarse ocupada?

Las computadoras pueden ser programadas, tal como estamos programados los seres humanos. Ellas pueden, por ejemplo, aprender, pensar más rápida y más exactamente que el hombre. Pueden jugar con un gran maestro de ajedrez. Después de ser vencido cuatro veces, el maestro derrota cuatro veces a la computadora, y a la quinta o sexta vez, la computadora triunfa sobre el maestro. La computadora puede hacer cosas extraordinarias. Ha sido programada, ¿entienden? Puede inventar, crear nuevas máquinas que serán capaces de realizar una programación mejor que la computadora anterior, o pueden crear una máquina que, por último, será ‘inteligente’. ¿Qué va a suceder con el hombre cuando la computadora se haga cargo de toda la cosa? La Enciclopedia Británica puede registrarse en una pequeña ficha que contiene todo ese conocimiento. ¿Qué lugar tendrá entonces el conocimiento en la vida humana?

Nuestros cerebros se hallan ocupados, jamás están quietos. Para aprender cómo observar a nuestra esposa, a nuestro prójimo, a nuestro gobierno, cómo observar la brutalidad de la pobreza, los horrores de las guerras, tiene que haber libertad para observar. Sin embargo, nos oponemos a ser libres porque ello nos atemoriza, tenemos miedo de quedarnos solos.

Ustedes han oído a quien les habla; ¿qué han escuchado, qué han recogido palabras, ideas que finalmente no tienen significado alguno? ¿Han visto por sí mismos la importancia de no ser lastimados jamás? Eso implica no tener jamás imagen alguna de uno mismo. ¿Han visto la importancia, la urgencia de comprender la relación y de tener una mente que no esté ocupada? Cuando no se encuentra ocupada, es extraordinariamente libre, percibe una gran belleza. Pero la mente vulgar y mezquina, la insignificante mente de segunda mano, está siempre ocupada con el conocimiento, ocupada en llegar a ser una cosa u otra, en formular preguntas, en discutir, argüir; jamás está quieta, jamás es una mente desocupada y libre. Cuando existe una mente así, desocupada, desde esa libertad adviene la suprema inteligencia jamás lo hace desde el pensamiento.


EL PENSAMIENTO Y MAS ALLA


El “yo” es pensamiento. Para ir más allá del “yo” debemos ir más allá del pensamiento.
Cuando el hombre va más allá del “yo” irrumpe en dos elevados estados de conciencia: unidad y ser.
Cuando el pensamiento está activo aparece “el pensador” y “lo pensado”. Esto crea la dualidad y la sensación de estar separado de lo pensado. Cuando el hombre piensa en lo percibido, el observador y lo observado aparecen creándose la dualidad o la sensación de estar separado de lo percibido. Pero cuando el hombre afronta el presente en estado de alerta percepción y con ausencia de pensamiento, vivencia la unidad con lo percibido, ya que no existe forma de separarse o distinguirse de aquello que se percibe.

Cuando el pensamiento está activo la sensación de ser, de estar y existir es casi nula. A su vez cuando el pensamiento está activo el tiempo psicológico está presente (el recuerdo y la auto-proyección). Pero cuando el pensamiento cesa en su actividad y el hombre afronta el presente en estado de alerta percepción, una extraordinaria sensibilidad aparece. Esta extraordinaria sensibilidad (que sólo surge en el presente perfecto) es la de ser y estar, la de existir más allá de cualquier límite (conciencia de eternidad); surge lo atemporal o eterno, ya que el pensamiento no tiene la
oportunidad de crear un tiempo psicológico ni de eclipsar la sensación de ser.

Krishnamurti al escribir sobre la diferencia entre la experiencia y la vivencia nos menciona estos dos elevados estadios de conciencia. Leamos lo siguiente:

“La experiencia es una cosa, y la vivencia es otra. La experiencia es una barrera para el estado de vivencia. Por más placentera o desagradable que sea la experiencia, ella impide el florecimiento de la vivencia. La experiencia ya está atrapada en la red del tiempo, pertenece al pasado, se ha convertido en un recuerdo que sólo revive como respuesta al presente. La vida es el presente, no es la experiencia. El peso y la fuerza de la experiencia ocultan el presente, y así la vivencia se convierte en la experiencia. La mente es la experiencia, lo conocido, y jamás puede estar en estado de vivencia; porque lo que ella experimenta es la continuación de la experiencia. La mente únicamente conoce la continuidad, y mientras exista su continuidad no puede percibir lo nuevo. Lo que es continuo jamás puede hallarse en un estado e vivencia. La experiencia no conduce a la vivencia, que es un estado sin experiencia. La experiencia debe cesar para que la vivencia sea.

La mente puede atraer solamente sus propias proyecciones, lo conocido. No puede existir la vivencia de lo desconocido hasta que la mente cese de experimentar. El pensamiento es la expresión de la experiencia; el pensamiento es una respuesta de la memoria; y mientras el pensamiento intervenga, no puede haber vivencia. No hay ningún medio, ningún método para poner término a la experiencia porque el mismo medio es un obstáculo para la vivencia. Conocer el fin es conocer la continuidad, y tener un medio para lograr el fin es mantener lo conocido. El deseo de realización debe disiparse; es este deseo que crea los medios y el fin. La humildad es esencial para la vivencia. Pero ¡cuán ansiosa está la mente de absorber la vivencia en la experiencia! ¡Qué rápida es para pensar en lo nuevo y convertirlo en lo viejo! Así ella establece el experimentador y lo experimentado, dando nacimiento al conflicto de la dualidad.

En el estado de vivencia, no existe ni el experimentador ni lo experimentado. El árbol, el perro y la estrella del atardecer no pueden ser experimentados por el experimentador; ellos son el mismo movimiento de la vivencia. No hay separación entre el observador y lo observado; no hay tiempo, no hay intervalo espacial para que el pensamiento se identifique a sí mismo. El pensamiento está completamente ausente, pero hay ser. Este estado de ser no puede ser pensado o meditado, no es una cosa que pueda ser realizada. El experimentador debe cesar de experimentar, y únicamente entonces hay ser. En la tranquilidad de su movimiento está lo atemporal.” (J. Krishnamurti, Comentarios sobre el vivir, primera serie, pp. 28-29)

Y en otra parte, Krishnamurti contesta a la pregunta: pero, ¿cómo podré dar fin al pensamiento?

“Nuevamente, escuchad sin prejuicio, sin interponer conclusión alguna, ni propia ni de otro; escuchad para comprender, y no meramente para refutar o aceptar. Preguntáis de qué manera podéis dar fin al pensamiento, pero ¿sois vos, el pensador, una entidad separada de sus pensamientos? ¿Sois enteramente diferente de vuestros pensamientos? El pensamiento puede colocar al pensador en un nivel muy elevado y darle un nombre, separarlo de sí mismo; pero el pensador sigue estando dentro del proceso del pensamiento, ¿no es así? Sólo hay pensamiento, y éste crea al pensador; el pensamiento da forma al pensador, como entidad permanente, separada. El pensamiento se ve a sí mismo impermanente, en flujo constante, de modo que engendra al pensador como entidad permanente, aparte y diferente de sí mismo. Luego el pensador actúa sobre el pensamiento; el pensador dice: “Tengo que dar fin al pensamiento”. Pero sólo existe el proceso del pensar. No hay pensador aparte del pensamiento. Es vital vivenciar esta verdad. No se trata de una mera repetición de frases. Sólo hay pensamientos, y no un pensador que piense pensamientos.

Pero ¿cómo surgió originalmente el pensamiento?

Por la percepción, el contacto, la sensación, el deseo y la identificación: “quiero”, “no quiero”, y así sucesivamente. Ello es bastante sencillo, ¿no? Nuestro problema es: ¿Cómo puede terminar el pensamiento? Toda forma de compulsión consciente o inconsciente, es enteramente inútil, porque implica uno que domina, uno que disciplina; y, como vemos, semejante entidad no existe. La disciplina es un proceso de condenación, comparación o justificación; y cuando se ve claramente que no hay entidad separada como pensador, el que disciplina, entonces sólo hay pensamientos, el proceso de pensar. Pensar es la respuesta de la memoria, de la experiencia, del pasado. También hay que percibir esto, no en el nivel verbal, sino que tiene uno que vivenciarlo. Sólo entonces hay una pasiva vigilancia en la que no existe el pensador, un darse cuenta en el cual el pensamiento está totalmente ausente.

La mente, la totalidad de la experiencia, la auto-conciencia que está siempre en el pasado, sólo está en calma cuando no está proyectando; y esta proyección es el deseo de llegar a ser.

La mente está vacía sólo cuando el pensamiento no existe. Éste no puede terminar más que por medio de la vigilancia u observación pasiva de todo pensamiento. En esta alerta percepción no hay observador ni censor; sin el censor, sólo hay vivencia. Al vivenciar no existe ni el experimentador ni lo experimentado. Lo experimentado es el pensamiento, que da nacimiento al pensador. Sólo cuando la mente está vivenciando hay calma, el silencio que no ha sido confeccionado, compuesto; y tan sólo en esa tranquilidad puede surgir lo real. La realidad no es del tiempo y no se puede medir.” (pp. 249-260).


José Antonio Ramón Calderón

INTELIGENCIA Y ACCION INSTANTANEA


Era muy temprano en la mañana y el valle estaba lleno de silencio. El sol aún no se había levantado detrás de los cerros y los picos nevados se veían oscuros. Durante muchos días el sol había sido brillante, fuerte y bastante caluroso. Eso no duraría, y aunque esta mañana el cielo era nuevamente muy azul y el sol comenzaba a tocar los picos nevados, hacia el oeste aparecieron nubes oscuras. El aire era limpio. A esa altura las montañas parecían muy cercanas. Permanecían aisladas, solas, y existía tanto ese extraño sentimiento de proximidad como la sensación de una distancia inmensa. Mientras uno las contemplaba era consciente de la edad de la tierra y de la propia impermanencia. Uno moriría y todo eso seguiría existiendo, las montañas, los cerros, los verdes campos y el río. Siempre estarían ahí, y uno con sus preocupaciones, sus insuficiencias y su dolor llegaría a su fin.

Es siempre esta impermanencia la que ha hecho que el hombre buscara algo más allá de las colinas y lo revistiera con permanencia, con divinidad, con belleza, con lo que él no posee en sí mismo. Pero esto no da respuesta a sus angustias, no mitiga sus males ni su dolor. Por el contrario, otorga nueva vida a su violencia y a sus crueldades. Sus dioses, sus utopías, su culto del Estado, no ponen fin a su sufrimiento.

Desde el abeto, la urraca había visto al pequeño ratón cruzando rápidamente el camino y en un segundo lo atrapó y se lo llevó consigo. Sólo se escuchaba el sonido de lejanos cencerros y de un torrente que se precipitaba bajando hacia el valle; pero lentamente la tranquila mañana se fue perdiendo en el ruido de los camiones y de martillazos que venían desde el otro lado de la carretera, donde estaban levantando una nueva casa.

¿Existe en absoluto la individualidad? ¿O solamente una masa colectiva de variadas formas de condicionamiento? Después de todo, lo que llamamos individuo es el mundo, la cultura, el medio social y económico. Él es el mundo y el mundo es él; y todo este mal y esta desdicha comienzan cuando él se separa a sí mismo del mundo y persigue su talento o ambición particular y sus propias inclinaciones y placeres. Nosotros no parecemos comprender profundamente que somos el mundo, no sólo en el nivel obvio, sino también en el núcleo de nuestro ser. Al satisfacer un talento particular pensamos que nos estamos expresando como individuos y, resistiendo cualquier forma de intromisión, insistimos en “realizarnos”. No es el talento, el placer o la voluntad lo que nos hace ser individuos. La voluntad, por pequeño que sea el talento que uno tenga, y el impulso del placer forman parte de esta estructura del mundo.

No sólo somos esclavos de la cultura en que nos han educado; también somos esclavos de la vasta nube de desdicha y dolor de toda la humanidad, esclavos de la enormidad de su confusión, su violencia y brutalidad. Jamás parecemos prestar atención al dolor acumulado del hombre ni nos damos cuenta de la terrible violencia que se ha estado concentrando generación tras generación. Nos interesamos con toda razón en el cambio externo, en la reforma de la estructura social con su injusticia, su pobreza y sus guerras, pero tratamos de cambiar eso ya sea por la violencia o por la lenta vía de la legislación. Entretanto hay pobreza, hambre, guerra y el daño que el hombre ocasiona al hombre. Parecemos descuidar totalmente y no prestamos atención a estas vastas nubes que el hombre ha estado acumulando por siglos y siglos: dolor, violencia, odio y las diferencias artificiales de religión y raza. Están ahí, como la estructura externa de la sociedad está ahí, tan reales, tan vitales y efectivos. Descuidamos estas acumulaciones ocultas y nos concentramos en las reformas exteriores. Esta división es tal vez la causa principal de nuestra decadencia.

Lo importante es considerar la vida no como un movimiento interno y externo, sino como una totalidad, un movimiento total e indiviso. Entonces la acción tiene un significado por completo diferente, porque no es parcial. Es la acción fragmentada o parcial la que se suma a la nube de desdicha. El bien no es lo opuesto del mal. El bien no tiene relación alguna con el mal, y uno no puede perseguir el bien. El bien florece sólo cuando no existe el sufrimiento.

¿Cómo podrá el hombre desenredarse a sí mismo de esta confusión, de esta violencia y este dolor? Ciertamente no mediante el ejercicio de la voluntad con todos sus factores, su determinación, su resistencia y su conflicto. La percepción y la comprensión de esto son inteligencia. Es esta inteligencia la que termina con todas las combinaciones de dolor, violencia y conflicto. Es como ver un peligro. Entonces hay una acción instantánea, no la acción de la voluntad, que es el producto del pensamiento. El pensamiento no es inteligencia. La inteligencia puede usar el pensamiento, pero cuando el pensamiento procura apoderarse de la inteligencia para sus propios usos, entonces se vuelve astuto, dañino, destructivo.
De modo que la inteligencia no es mía ni de nadie en particular. No pertenece al político, al maestro o al salvador. Esta inteligencia no es mensurable. Es realmente un estado de la nada.

Jiddu Krishnamurti, Encuentro con la vida

ORDENARSE AL RITMO DEL UNIVERSO


El Universo en su totalidad es ordenado. Todo sigue una secuencia determinada y todo obedece a una cadena de causas y efectos.
Nosotros nacemos en este Universo y funcionamos conforme a su ordenamiento. El ciclo de la naturaleza es el ejemplo más cercano y primario en nuestras vidas y cada comunidad humana va adaptando su existencia conforme a él. Salvo algunos imprevistos para nosotros porque no dominamos todas las causas, la naturaleza se comporta en forma ritual.
Tal vez por esta causa nuestra forma fundamental de forjarnos hábitos es mediante la respuesta condicionada a un estímulo. Si algo nos impulsa a la acción y ésta nos lleva a una situación gratificante, tendemos a repetir la respuesta al estímulo que nos impulsó. Cuando lo repetimos varias veces, se forma un hábito. Un manjar que despide un olor apetitoso, nos estimula a comerlo. Y si nos agrada, cada vez que lo volvamos a ver u oler nos gustará volver a ingerirlo.
Obsérvate y descubrirás en ti muchos hábitos adquiridos que no son ahora favorables para tu vida. Ellos se grabaron como respuestas condicionadas porque provocaron en algún momento de tu vida consecuencias que fueron agradables o compensatorias a otras desagradables. La forma de cambiar esos hábitos es responder de manera distinta a esos estímulos. Busca que te produzca satisfacción tus nuevos comportamientos. "Ahora comeré menos de aquello que me gusta tanto, porque tendré la satisfacción de mantenerme más saludable".
Uno de los aspectos más importantes de ordenar en la vida... es tu vida. Las actitudes favorables para tu madurez y capacidad de triunfar en la vida te llevarán a una mayor felicidad y orden en todo. La vida fluye más fácil y es menos complicada. Procura aprender a identificarte con las afirmaciones siguientes.
No me dejo manipular por los demás. Estoy dispuesto a colaborar, pero no a hacer simplemente lo que los otros quieren que yo haga.
Vivo intensamente el presente, sin preocuparme demasiado por el pasado y sin inquietarme por el futuro. Aprendo de mi pasado y me proyecto hacia el futuro.
Soy importante y valioso para mucha gente. Aprecio a la mayoría de las personas y soy capaz de dar afecto.
Puedo actuar y tomar decisiones, sin sentirme culpable si me equivoco. Cuando cometo un error, pido disculpas, lo corrijo y actúo de manera mejor en el futuro.
Reconozco en mí defectos, errores y carencias. Pero también soy capaz de valorar mis cualidades, aciertos y realizaciones. Estoy dispuesto a reconocer mis equivocaciones y a compartir mis experiencias.
Soy capaz de disfrutar con diversas experiencias, con distintos tipos de personas y en diversas situaciones. Así como aprecio acciones trascendentes, también me doy un tiempo para disfrutar de un juego, una charla o de holgazanear.
Los sentimientos y necesidades de los otros son importantes para mí. Respeto a las personas y las valoro por lo que son. No me divierto a costa de los demás.
El premio es una vida mucho más exitosa y próspera, en más armonía con el orden del Universo.

Sergio Valdivia Correa

COMO SE MANIPULA


 El tirano -el que quiere vencer sin convencer-no lo tiene fácil en los regímenes democráticos. Quiere dominar al pueblo, y ha de hacerlo de forma dolosa para que las gentes no lo adviertan, pues lo que prometen los gobernantes en una democracia es, ante todo, libertad. En las dictaduras se promete eficacia, a costa de las libertades. En las democracias se garantizan cotas nunca alcanzadas de libertad aun a riesgo de amenguar la eficacia. ¿Qué medios tiene en su mano el tirano para someter al pueblo mientras lo convence de que es más libre que nunca?
Este medio es el lenguaje. Para comprender el poder fascinante del lenguaje manipulador debemos analizar cuatro puntos: los términos, los esquemas, los planteamientos y los procedimientos.

1. Los términos "talismán"
El lenguaje crea palabras, términos, y en cada época de la historia algunos de ellos se cargan de un prestigio especial de forma que nadie osa ponerlos en tela de juicio. Son términos "talismán", que parecen condensar en sí todas las excelencias de la vida humana. La palabra talismán de nuestra época es libertad. Todo término talismán tiene el poder de prestigiar las palabras que se le avecinan y desprestigiar a las que se le oponen o parecen oponérsele. Hoy se da por supuesto -el manipulador nunca demuestra nada, da por supuesto lo que le conviene- que toda forma de censura se opone a todo tipo de libertad. En consecuencia, la palabra censura está actualmente desprestigiada. En cambio, las palabras independencia, autonomía, democracia, cogestión... van unidas con la palabra libertad y quedan convertidas, por ello, en una especie de términos talismán por adherencia.

El manipulador saca amplio partido de este poder de los términos talismán. Sabe que, al introducirlos en un discurso, el pueblo queda intimidado, no ejerce su poder crítico, acepta ingenuamente lo que se le proponga. Cuando, en cierto país europeo, se llevó a cabo una campaña a favor de la introducción de la ley abortista, el ministro responsable de tal ley intentó justificarla con este razonamiento: "La mujer tiene un cuerpo y hay que darle libertad para disponer de ese cuerpo y de cuanto en él acontezca". La afirmación de que "la mujer tiene un cuerpo" está pulverizada por la mejor filosofía desde hace casi un siglo. Ni la mujer ni el varón tenemos cuerpo; somos corpóreos. Hay un abismo entre ambas expresiones. El verbo tener es adecuado cuando se refiere a realidades poseibles, es decir, a objetos. Pero el cuerpo humano, el de la mujer y el del varón, no es algo poseible, algo de lo que podamos disponer; es una vertiente de nuestro ser personal, como lo es el espíritu. Te doy la mano para saludarte y sientes en ella la vibración de mi afecto personal. Es toda mi persona la que te sale al encuentro. El hecho de que en la palma de mi mano vibre mi ser personal entero pone al trasluz que mi cuerpo no es un objeto. No hay objeto, por excelente que sea, que tenga ese poder. Pues bien, el ministro intuyó sin duda que la frase "la mujer tiene un cuerpo" es muy endeble, no se sostiene en el estado actual de la investigación filosófica, y para dar fuerza a su argumento introdujo inmediatamente el término talismán libertad: "Hay que conceder libertad a la mujer para disponer de su cuerpo..." Sabía que, con la mera utilización de esa palabra supervalorada en el momento actual, millones de personas iban a replegarse tímidamente y a decirse: "No te opongas a esa proposición porque está la libertad en juego y van a tacharte de antidemócrata, de fascista, de ultra". Y así sucedió, efectivamente.

Si queremos ser de verdad libres interiormente, debemos perder el miedo al lenguaje manipulador y matizar el sentido de las palabras. El ministro no indicó a qué tipo de libertad se refería, porque la primera ley del demagogo es no matizar el lenguaje. De hecho aludía a la "libertad de maniobra", la libertad -en este caso- de maniobrar cada uno a su antojo respecto a la vida naciente: respetarla o eliminarla. La "libertad de maniobra" no es propiamente una forma de libertad humana auténtica; sólo es una condición para ser libre. Uno comienza a ser libre como persona cuando, pudiendo elegir entre diversas posibilidades, no opta sencillamente por la que más le apetece en cada momento sino por la que le permite desarrollar su personalidad de modo pleno. Y ahora preguntémonos: Una persona que se arrogue una libertad de maniobra absoluta y la utilice en contra del germen de vida que marcha aceleradamente hacia la plena constitución de un ser humano ¿se orienta hacia la plenitud de su ser personal? Vivir personalmente es vivir fundando relaciones comunitarias, creando vínculos. El que rompe los vínculos fecundísimos con la vida que nace destruye de raíz su poder creador y bloquea, por tanto, su desarrollo como persona.

Todo esto se ve claramente cuando se reflexiona. Pero el demagogo, el tirano, el que desea conquistar el poder por la vía rápida de la manipulación, opera con extrema celeridad para no dar tiempo a las gentes a pensar, a reflexionar sobre cada uno de los temas. Por eso no se detiene nunca a matizar los conceptos y justificar lo que afirma; lo da todo por consabido y lo expone con términos ambiguos, faltos de precisión. Ello le permite destacar en cada momento el aspecto de los conceptos que le interesa para su fines. Cuando subraya un aspecto, lo hace como si fuera el único, como si todo el alcance de un concepto se limitara a esa vertiente. De esa forma evita que las gentes a las que se dirige tengan suficientes elementos de juicio para clarificar las cuestiones por sí mismas y hacerse una idea serena y bien aquilatada de las cuestiones tratadas. Al no poder profundizar en una cuestión, el hombre está predispuesto a dejarse arrastrar. Es un árbol sin raíces que lo lleva cualquier viento, sobre todo si éste sopla a favor de las propias tendencias elementales. Para facilitar su labor de arrastre y seducción, el manipulador halaga las tendencias innatas de las gentes y ciega en lo posible su sentido crítico.

Toda forma de manipulación es una especie de malabarismo intelectual. Un ilusionista hace trueques sorprendentes y al parecer "mágicos" porque realiza movimientos muy rápidos que el público no percibe. El demagogo procede, asimismo, con meditada precipitación, a fin de que las multitudes no adviertan sus trucos intelectuales y acepten como posibles los escamoteos más inverosímiles de conceptos. Un manipulador proclama, por ejemplo, ante las gentes que les ha devuelto "las libertades", pero no se detiene a precisar a qué tipo de libertades se refiere: si a las libertades de maniobra que pueden llevar a experiencias de fascinación -que despeñan al hombre hacia la asfixia - o a la libertad para ser creativos y realizar experiencias de encuentro, que llevan al pleno desarrollo de la personalidad. Basta pedirle a un demagogo que matice un concepto para desvirtuar sus artes hipnotizadoras.

2. Los esquemas o pares de términos
Del mal uso de los términos se deriva una interpretación errónea de los esquemas que vertebran nuestra vida mental. Cuando pensamos, hablamos y escribimos, estamos siendo guiados por ciertos esquemas: libertad-norma, dentro-fuera, autonomía-heteronomía... Si pensamos que estos esquemas son dilemas, de forma que debemos escoger entre uno u otro de los términos que los constituyen, no podemos realizar en la vida ninguna actividad creativa. La creatividad humana es siempre dual; exige nuestra colaboración con las realidades del entorno. Si pienso que todo lo que está fuera de mí es distinto, distante, externo y extraño a mí, no puedo colaborar con cuanto me rodea y anulo mi capacidad creativa en todos los órdenes.

Una alumna me dijo un día en clase con aire maternal: "No se moleste, profesor; en la vida hay que escoger: o somos libres o aceptamos normas; o actuamos conforme a lo que nos sale de dentro o conforme a lo que nos viene impuesto de fuera". Esta joven entendía el esquema libertad-norma como un dilema. En consecuencia, para ser auténtica y actuar con libertad interior se sentía obligada a dejar de lado cuanto le habían dicho de fuera acerca de normas morales, dogmas religiosos, prácticas piadosas... Con ello se alejaba de la moral y la religión de sus mayores y -lo que es todavía más grave-hacía imposible toda actividad verdaderamente creativa.

He aquí el poder temible de los esquemas mentales. Si un manipulador te sugiere que para ser autónomo en tu obrar debes dejar de ser heterónomo -es decir, no aceptar norma alguna de conducta que te venga propuesta del exterior-, dile que es verdad pero sólo en un caso: cuando actuamos de modo pasivo, no creativo. Tus padres te dicen que hagas algo, y tú obedeces forzado. Entonces no actúas autónomamente. Pero suponte que percibes el valor de lo que te sugieren y lo asumes como propio. Esa actuación tuya es a la vez autónoma y heterónoma, por ser creativa.

Cuando era niño, mi madre me dijo un día: "Toma este bocadillo y dáselo al pobre que llamó a la puerta". Yo me resistí porque era un señor de barba larga y me daba miedo. Mi madre insistió: "No es un delincuente; es un necesitado. Vete y dáselo". Mi madre quería que me adentrara en el campo de irradiación del valor de la piedad. El valor de la piedad me vino, así, sugerido desde fuera, pero no impuesto. Al reaccionar positivamente ante esta sugerencia de mi madre, fui asumiendo poco a poco el valor de la piedad hasta que se convirtió en una voz interior. Al hacerlo, este valor dejó de estar fuera de mí para convertirse en el impulso interno de mi obrar. En esto consiste el proceso formativo. El educador nos adentra en el área de imantación de los grandes valores, y nosotros los vamos asumiendo como algo propio, como lo más profundo y valioso de nuestro ser.

Ahora vemos con claridad la importancia decisiva de los esquemas mentales. Un especialista en revoluciones y conquista del poder, José Stalin, afirmó lo siguiente: "De todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario". Nada más cierto, a condición de que veamos los términos dentro del marco dinámico de los esquemas, que son el contexto en el que juegan su papel expresivo.

3. Los planteamientos estratégicos
Con los términos del lenguaje se plantean las grandes cuestiones de la vida. Debemos tener máximo cuidado con los planteamientos. Si aceptas un planteamiento, vas a donde te lleven. Desde niños deberíamos acostumbrarnos a discernir cuándo un planteamiento es auténtico y cuándo es falso.

En los últimos tiempos se están planteando mal, con el fin estratégico de dominar al pueblo, temas tan graves como el divorcio, el aborto, el amor humano, la eutanasia... Casi siempre se los plantea de forma unilateral y sentimental, como si sólo se tratara de resolver problemas acuciantes de ciertas personas. Para conmover al pueblo, se aducen cifras exageradas de matrimonios rotos y abortos clandestinos, realizados en condiciones infrahumanas... La táctica de difundir tales cifras es un ardid del manipulador. El Dr. Bernhard Nathanson, director un día de la mayor clínica abortista de Estados Unidos, manifestó que fue él y su equipo quienes inventaron la cifra de 800.000 abortos al año en su país. Y se sorprendían al ver que la opinión pública recogía el dato y lo propagaba con toda candidez. Hoy, convertido a la defensa de la vida, se siente avergonzado de tal fraude, y recomienda vivamente que no se acepten las cifras aducidas para apoyar ciertas campañas.

4. Los procedimientos estratégicos
El manipulador moviliza diversos medios para dominar al pueblo sin que éste se dé cuenta. En el siguiente ejemplo yo no miento pero manipulo. Tres personas hablan mal de una cuarta, y yo le cuento a ésta exactamente lo que dicen, pero altero un poco el lenguaje. En vez de comunicarle que tales personas en concreto están realizando esas manifestaciones, le indico que lo dice la gente. Paso del singular al colectivo. Con ello no sólo le infundo miedo a esa persona sino angustia, que es un sentimiento mucho más difuso y penoso. El miedo es temor a algo adverso que te hace frente de manera abierta y te permite tomar medidas. La angustia es un miedo envolvente. No sabes a dónde acudir. ¿Dónde está la gente que te ataca con su maledicencia? La gente es una realidad anónima, envolvente, a modo de niebla que te bloquea. Te sientes angustiado.

Esta angustia es provocada por el fenómeno sociológico del rumor, que suele ser tan poderoso como cobarde, debido su anonimato. "Se dice que tal ministro realizó una evasión de capitales". ¿Quién lo dice? La gente, es decir, nadie en concreto y potencialmente todos.

Otra forma oblicua, sesgada, subrepticia, de vencer al pueblo sin preocuparse de convencerlo es la de repetir una vez y otra, a través de los medios de comunicación, ideas o imágenes cargadas de intención ideológica. No se entra en cuestión, no se demuestra nada, no se va al fondo de los problemas. Sencillamente se lanzan proclamas, se hacen afirmaciones contundentes, se propagan eslóganes a modo de sentencias cargadas de sabiduría. Este bombardeo diario configura la opinión pública, porque la gente acaba tomando lo que se afirma como lo que todos piensan, como aquello de que todos hablan, como lo que se lleva, lo actual, lo normal, lo que hace norma y se impone. Actualmente, la fuerza del número es determinante, ya que lo decisivo se resuelve mediante el número de votos. El número es algo cuantitativo, no cualitativo. De ahí la tendencia a igualar a todos los ciudadanos, para que nadie tenga poder directivo de tipo espiritual y la opinión pública pueda ser modelada impunemente por quienes dominan los medios de comunicación multitudinarios. Una de las metas del demagogo es anular, de una forma u otra, a quienes puedan descubrir sus trampas, sus trucos de ilusionista.

La redundancia desinformativa tiene un poder insospechado de crear opinión, de fundar un clima propicio a toda clase de errores. Basta establecer un clima de superficialidad en el tratamiento de los temas básicos de la vida para hacer posible la difusión de todo género de falsedades. Según Anatole France, "una necedad repetida por muchas bocas no deja de ser una necedad". Ciertamente, mil mentiras no constituyen una sola verdad. Pero una mentira o una media verdad repetida por un medio poderoso de comunicación se convierte en una verdad de hecho, incontrovertida; viene a constituir una "creencia", en el sentido orteguiano de algo intocable, de suelo en que se asienta la vida intelectual del hombre y que no cabe discutir sin exponerse al riesgo de quedar descalificado. A formar este tipo de "creencias" tiende la propaganda manipuladora con vistas a obtener un control soterrado de la mente, la voluntad y el sentimiento de la mayoría.

El gran teórico de la comunicación M. MacLuhan acuñó la expresión de que "el medio es el mensaje": no se dice algo porque sea verdad; se toma como verdad porque se dice. La televisión, la radio, la letra impresa, los espectáculos de diverso orden poseen un inmenso prestigio para quien los ve como una realidad que se impone desde un lugar inaccesible para él. El que está al corriente de lo que pasa entre bastidores tiene cierto poder de discernimiento. Pero el gran público permanece fuera de los centros que irradian los mensajes y se deja seducir por el poder que implica la posibilidad de llegar a los rincones más apartados y penetrar en los hogares y hablar a multitud de personas al oído, sin levantar la voz, de modo sugerente.

Alfonso López Quintás, La manipulación del hombre a través del lenguaje