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domingo, 13 de diciembre de 2009

COMO NOS ENVENENAN


ANTIMONIO

El veneno que suelta el plástico con el calor se llama antimonio, y se viene denunciando hace mucho tiempo. Si dejas tu botella plástica con agua en el coche durante días calurosos y te bebes el agua después de que ésta se haya calentado, corres el riesgo de desarrollar cáncer de pecho. La cantante Sheryl Crow dijo en el Show de Ellen que ella sufrió cáncer de pecho a raíz de algo similar. Los doctores explican que el calor hace que el plástico emita un cierto residuo químico tóxico que produce este tipo de enfermedad en el seno. Este tóxico es el mismo que se ha encontrado en los tejidos de senos con cáncer.
NO TOMES el agua de botellas de plástico que se hayan podido recalentar.
Esto mismo ocurre cuando calentamos en recipientes plásticos en el microondas.

SIDA COMPLOT


EL SIDA: OTRA MENTIRA AL DESCUBIERTO

LIBRO:LA MACROESTAFA DEL SIDA

Una portada histórica: un matasanos psicópata rodeado de los mayores asesinos en serie de la historia.La OMS es la Organización de Matasanos Sicópatas, el mayor peligro para la humanidad: como lo prueba el timo de la gripe cerda

En 1984, el sida quedó oficialmente clasificado como una enfermedad originada por un virus. Desde 1987, un número creciente de científicos han ido acumulando datos que ponen en entredicho la versión oficial de la etiología del sida. Ignorados, rechazados y marginados por el sistema médico han ido tejiendo una red por todo el mundo que pide una investigación imparcial en torno a la pregunta:
¿Es realmente el VIH la causa del SIDA?
¿Por qué tanto miedo a que hablen?
Del 8 al 11 Julio del 2002 tuvimos en Barcelona una oportunidad para oir la voz de los disidentes de la hipótesis oficial del sida: el Encuentro Internacional para la Reevaluación Científica del Sida,, que se celebró paralelamente a la Conferencia Oficial del Sida.
“La base de la ciencia es no dejar nunca de cuestionar”
Albert Einstein
A pesar de sus muchas inconsistencias, la hipótesis del VIH-SIDA continúa siendo la única base de las políticas de salud pública, que intentan controlar la propagación del SIDA pidiendo:
·Prácticas de “sexo seguro”.
·Uso de agujas “limpias” para inyectar drogas tóxicas no estériles.
·Administració n a largo plazo de poderosos venenos metabólicos, como el AZT, que aseguran que prolonga la vida de las personas infectadas.
·Programas de investigación dirigidos casi exclusivamente al desarrollo de fármacos diseñados para interferir en la replicación del VIH.
Por el interés de formular una aproximación a la prevención y cura del sida, en coherencia con lo que realmente sabemos, pedimos una reevaluación de la evidencia a favor y en contra de la hipótesis del VIH-SIDA.
Y lo hacemos en base a que la obligación de los científicos es plantear las preguntas más desagradables y difíciles incluso a las teorías más apreciadas, especialmente cuando las respuestas pueden evitar posiblemente sufrimientos y pérdidas de vidas innecesarios.


DETRÁS DEL SIDA ESTA DONALD RUMSFELD Y LA BESTIA ILLUMINATI
    
¿Quiénes son los patrocinadores principales (sponsors) de la conferencia Oficial?
    
    

En primera línea tenemos a las multinacionales que viven del SIDA:
Abbott, Agouron Pfizer (que absorbió a Warner-Lambert) , Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, Du Pont, Gilead (Propiedad de Donald Rumsfeld), Glaxo Smith Kline (donde se fundió Bourroughs Wellcome), MSD (Merk Sharp Dhome), Hoffman la Roche.
Estas multinacionales son en su mayoría bien conocidas. Como lo es su interés por el lucro a costa de la salud. No insistiré en su crítica, que regularmente hacemos en la revista.
Naturalmente están numerosas organizaciones anti SIDA y Bancos (la Caixa).
Pero entre los patrocinadores también figuran otras organizaciones como el Population Council o los CDC.
Los asiduos lectores de la revista los conocen bien, así que no vamos a repetir las largas listas de referencias bibliográficas que avalan nuestras afirmaciones. Simplemente os remitimos a los números donde están tratadas más ampliamente.
    
A muchos "os sonarán a chino" estos nombres. Pero no son chinos. Son organismos multinacionales. Son algunas de las instituciones mediante las cuales los poderosos deciden los destinos de la humanidad. Por eso vamos a recordar algunos de sus "antecedentes" :
Un patrocinador del congreso oficial es el Population Council (PC).
¿Quién es esta asociación y quiénes la dirigen ?
La organización Population Council, Consejo de población norteamericano, fué fundada en 1952, por John D. Rocckefeller III.
Se trata de una organización privada financiada en gran medida con fondos públicos.
Incluye un consejo de expertos en demografía y especialistas en la política de población presentados como "respetables" .
Una gran parte de las investigación sobre anticonceptivos aplicados en el Tercer Mundo está en sus manos.
Tuvo como presidente de la junta directiva y principal ideólogo a Mc. George Bundy, decano de la facultad de Harvard y del Eastern Establishment. Pero lo más importante es que también fue asesor de seguridad nacional de la presidencia de los EEUU en los sesenta, con lo que se pueden suponer las implicaciones políticas de esta organización. Así que el control de la población promocionado por el Population Council está bien ligado a los responsables militares de la "seguridad nacional".

Este energúmeno tiene entre sus méritos el de haber elaborado la criminal política púdicamente denominado como "aldeas estratégicas" en la guerra de Vietnam. En realidad eran campos de concentración para la población civil, encubiertos.
Este programa estaba coordinado con el bombardeo de las cosechas de alimentos con las dioxinas cancerígenas y mutágenas contenidas en el agente naranja. Recordemos una vez más que esto es un crimen de guerra y añadamos la acusación de genocidio, ya que siguen naciendo monstruos gracias al agente naranja expandido hace decenas de años por los Estados Unidos en Vietnam (hemos publicado numerosos trabajos al respecto desde el nº 33-34 donde hay un dossier, y también en otros posteriores) .

El presupuesto del Consejo de Población que ha ido incrementándose regularmente, proviene no sólo de la Rockefeller Foundation, si no también de la Ford Foundation (que participa en programas militares), la Ellon, Warren Buffett.
También con financiaciones del gobierno de los EEUU, es decir con dinero público que los norteamericanos pagan sin saber en qué se invierte.
Este dinero sigue la maquiavélica estrategia habitual en la que los ciudadanos y los pobres de los países ricos financian con sus impuestos a los ricos de su país y de las transnacionales.
El Consejo de Población ha jugado un importante papel en el desarrollo de varios anticonceptivos hormonales.
Los programas de planificación familiar en el Tercer Mundo, le ofrecen a la industria farmacéutica un enorme campo de experimentació n para anticonceptivos que en los países industrializados incluso han sido prohibidos, a causa de sus efectos secundarios. Además las multinacionales se ahorran costos significativos de investigación ya que la gente del Tercer Mundo cuesta mucho menos que los chimpancés o los cobayas.

Por ejemplo, el Consejo de Población implantó el criminal anticonceptivo quirúrgico Norplant en más de 500.000 mujeres brasileñas y en millones de mujeres del Tercer Mundo condenándolas a sus terribles efectos secundarios.
El Norplant, es fabricado por los laboratorios American Home Products-Roussel, que cuentan con una filial de "medicina natural": Solgar, a la que absorbió hace años.
El Norplant es un anticonceptivo implantable que dura 5 años y se coloca quirúrgicamente en forma de cápsulas dentro del cuerpo de las mujeres. Por supuesto tiene que ser retirado con otra intervención quirúrgica.

Efectos secundarios: hemorragias intermenstruales, embarazos extra-uterinos, pérdida de cabello, aumento de la pilosidad facial, alteraciones del ciclo menstrual, anemia, trastornos psíquicos, debilitamiento del sistema inmunológico, postración, debilidad extrema, desmayos, adelgazamiento, alteraciones graves de la visión, dolores de cabeza, ceguera por tumores cerebrales que comprimen el nervio óptico, además de las multiples complicaciones al retirarlo.

El Population Council perpetró este crimen con la colaboración de la Agencia de ayuda norteamericana USA AID.
Los responsables de la agencia "se hicieron los suecos" cuando empezaron a llegar las reclamaciones por los efectos secundarios del Norplant y dijeron que habían encargado un informe a la asociación "Salud familiar internacional".
El fundador de la asociación norteamericana denominada "Salud familiar internacional" es el Dr. Stephen Mumford, del "Centro para la investigación de población y seguridad" que es un entusiasta promotor de la esterilización química. Es decir: Introducir en el útero un fármaco que produce una grave inflamación del endometrio que llega a bloquear la entrada de las trompas de falopio.

Secundariamente (pero eso es irrelevante en la opinión de sus promotores) puede producir dolores, embarazos ectópicos y cáncer.
Problemas despreciables si tenemos en cuenta lo barato que sale: "con un coste de unos 10.000 dólares se puede esterilizar a 70.000 mujeres". ¡Una verdadera ganga!.
A pesar de no estar aprobado ya se ha utilizado en cientos de miles de mujeres del Tercer Mundo.
Por supuesto, actividades criminales de este calibre sólo pueden hacerse con el beneplácito de los gobiernos y de las autoridades sanitarias internacionales como la OMS  pero también "Cómo los expertos de la OMS mienten".
    

En 1974 se realizaron en Guatemala, en el Hospital San Juan de Dios, con ayuda financiera del Population Council, experimentos de esterilizació n en mujeres a las cuales se les había motivado con la promesa de una atención médica gratuita. El objeto del experimento era el desarrollo de un método de esterilizació n que pudiera ser realizado por un personal con pocos conocimientos médicos.
El método consistía en inyectar Paraformaldehí do en las trompas; así se originaba una infección (con los consiguientes riesgos y efectos secundarios) y posteriormente, adherencias que llevarían a la esterilidad.
Después se les extrajo el útero a 48 mujeres para comprobar el éxito de la esterilización, muy probablemente sin su consentimiento.
En 1981 se experimentaron en Hamburgo estos métodos de esterilización con la resina ethiblock, que se puede aplicar sin que las mujeres se enteren y promocionaba su método de esterilización en un manual colombiano catalogándolo de "simple de realizar en forma masiva en el Tercer Mundo".

Resaltemos que esta asociación fascista "Salud Familiar Internacional" es la encargada de asesorar a la principal asociación norteamericana de ayuda al Tercer Mundo: USA AIDS como han demostrado sus responsables cuyos testimonios han sido filmados en video.
Los criminales nazis utilizaban ya estas prácticas de esterilización incluyendo la sopa de estrógenos y la esterilizació n química aunque no habían descubierto los implantes hormonales. Hace más de 30 años propuse y traduje un libro escalofriante sobre la experimentació n humana (hoy agotado pero disponible en fotocopias). En él se demostraba que el método de esterilización química del ginecólogo nazi Clauberg era, esencialmente, el mismo que el falsamente "descubierto" por el Dr. Stephen Mumford, que está utilizando la asociación norteamericana denominada "Salud Familiar Internacional" estrechamente ligada al Population Council contra las mujeres del Tercer Mundo.

La única diferencia es que las poderosas empresas e instituciones norteamericanas y la industria multinacional a la que sirven no han perdido la guerra y, por lo tanto, pueden hacer impunemente las mismas atrocidades por las que los criminales nazis fueron condenados en Nuremberg por crímenes contra la humanidad, IMPUNEMENTE.
    La prioridad del control de la población y sus propuestas para un genocidio de los excedentes, están ya claras en un Informe de 1969 del Consejo de Población que demuestra cómo desborda el aspecto técnico científico y desvela claramente sus ramificaciones estratégicas políticas y militares.

Para conseguir ese objetivo, el informe recomienda diversas estrategias. Entre ellas:
"El empleo masivo de un agente de control de la fertilidad ... Una sustancia que se pueda mezclar con el agua potable o con los productos alimenticios de base."
"Esterilización temporal de todas las chicas por implante de anticonceptivos" .
"Esterilizació n obligatoria de los hombres y aborto provocado".
El informe también recomienda programas de coacción económica, que denomina "Programas de Fomento"...
Finalmente, el informe resalta en sus conclusiones la "insistencia de EE.UU sobre el control de la población con el precio de la ayuda alimenticia" .
Es decir un chantaje descarado:
"Dando asistencia altamente selectiva y ejerciendo presiones políticas sobre los gobiernos o sobre grupos religiosos que ponen obstáculos a la solución del problema de la población, LLEGANDO INCLUSIVE A CAMBIOS DE SOBERANÍA. "
Es decir, que los chantajes para que se apliquen las estrategias despobladoras que propone incluyen "cambios de soberanía". Una forma de lenguaje "ligth", que justifica el fomento de golpes de estado, asesinatos y guerras contra los gobiernos disidentes.
    

"Y LO DEL SIDA TAMBIEN SE LO VAN A CREER.....JAJAJA"

Esta estrategia coincide plenamente con la que plantean los informes secretos del Pentágono que no el no sólo afirman que el crecimiento de la población es una amenaza para los EEUU si no que también confían en que la "epidemia de sida " contribuya a solucionar el problema.
La falsa epidemia de SIDA inventada, con criterios diagnósticos fraudulentos, como hemos denunciado documentalmente desde 1993, lo ha sido en el Tercer Mundo para encubrir las enfermedades de la pobreza creciente y para no tratarlas.
Los pobres ya no tienen las enfermedades de la pobreza. No les seguiremos dando los medicamentos que efectivamente las curan, ya que estas enfermedades han sido redefinidas arbitrariamente como sida.

La consecuencia es evidentemente más muertes.

Simultánemente se desvían los presupuestos hacia el SIDA, que en la práctica se traducen en inversiones en el terrorismo sexual para que la gente no folle, y reparto de condones (nº 40, 59, 60).

La consecuencia es evidente: menos nacimientos.

Este fraude entra dentro de esta estrategia despobladora de los poderosos.
En el orden mundial que proponen sobra la mitad de la población actualmente existente en el planeta.
Además, no hay que olvidar que la guerra es el principal factor despoblador (y uno de los más rentables debido a la venta de armas frecuentemente realizada simultáneamente a ambos bandos)
Las guerras actuales son especialmente despobladoras ya que son guerras radiactivas que producirán cáncer, inmunodeficiencias y mutaciones genéticas en todos y para siempre.

Entre los patrocinadores principales (sponsors) también figuran los CDC de Atlanta
Los Centros de Control de Enfermedades CDC llevan años olfateando cualquier indicio de enfermedades que puedan considerarse infecciosas. Incluso inventando epidemias inexistentes como la gripe del cerdo y consiguiendo que se vacunase a toda la población. La gripe del cerdo nunca existió pero sí los efectos secundarios de la vacunación. Naturalmente esto se consiguió pidiendo más dinero de los contribuyentes al Congreso.
Los CDC tienen el poder para definir lo que será considerado como "científico" y lo que no lo es, no sólo en Estados Unidos.

Una buena prueba de ello es el asunto del síndrome tóxico.

Cuando llegaron a España había varias comisiones estudiando distintas hipótesis sobre la causa del síndrome (conocemos a varios médicos de dichas comisiones). Cuando se fueron sólo quedaba una: la que lo atribuía al aceite. Además se llevaron las pruebas y muestras que había reunido el Dr. Muro, director del hospital del Rey que acusaban al Nemacur, un pesticida de la Bayer.
Mención especial merece el EIS (Epidemic Intelligence Service), la CIA médica para los amigos, que depende directamente de los CDC. Fue fundado en 1951 y dirigido por A. Langmuir, consejero del departamento de guerra química y biológica del Departamento de Defensa.
Sus miembros, cuyas listas son secretas, infiltran todos los organismos médicos nacionales e internacionales incluyendo la propia OMS.

También están colocados en cargos de control de los principales medios de comunicación como, por ejemplo, Larry Altman escritor médico jefe del New York Times que ha contribuido de forma importante a extender el mito de la epidemia de SIDA en África.
El EIS está implicado desde los años 60 en los programas de control de la población de la International Planed Parenthood (IPPF) que era inicialmente un subcomité de la sociedad de eugenesia. Esta sociedad racista mantuvo demostradas relaciones con los nazis. El IPPF, al igual que el Population Council está financiado por Rockefeller, los laboratorios Syntex (autores del primer anticonceptivo) y de la agencia gubernamental USA AID. Esta organización, con filiales en más de 119 países, ha contribuido a difundir los anticonceptivos criminales como el Norplant, el Depoprovera, y las campañas masivas de esterilización.

Los CDC financian también el Consejo Nacional de la Raza, el Centro para las opciones de población y docenas de asociaciones despobladoras y del SIDA.
Los CDC y el EIS han participado en el diseño de una epidemia de SIDA, que nunca existió pero de la cual tienen que convencer a todo el planeta de que tienen que temerla.
Su actividad ha sido particularmente intensa en el Tercer Mundo. Para ello han sustituido por agentes de los CDC como Jonathan Man, a altos responsables de la OMS que afirmaban que en África no había ningún problema. El agente de los CDC Mc Cormick, miembro del EIS, hizo que la OMS y las autoridades sanitarias de los diferentes países admitiesen que el sida se diagnosticase en África en base a síntomas clínicos idénticos a los de las enfermedades endémicas. En consecuencia las enfermedades de la pobreza creciente se renombraron como SIDA.
Los CDC han sostenido una campaña de mentiras sobre los disidentes apoyada por las principales revistas científicas.
Por citar sólo un ejemplo, el oficial del CDC norteamericano Harold Jaffe en un ataque tendencioso al Dr. Peter Duesberg (publicado en Nature, 1991 el 21 de Junio, dijo: "Pero si él y sus partidarios (nótese que reconoce que no está sólo como pretenden muchas publicaciones; en realidad hay cientos de científicos que denuncian lo mismo, incluyendo a 3 premios Nobel: Kary Mullis, Walter Gilbert y Barbara McClintoch) "minimizan el "sexo seguro" (aquí miente descarada y tendenciosamente ya que esto es algo que nunca han hecho los disidentes del sida, puesto que, es de sentido común que existen enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, es uno de los argumentos habitualmente utilizados por los oficiales contra los disidentes que paradójicamente demuestran su falta de argumentos. "¿deberíamos nosotros abandonar al tamizar el vih de las donaciones de sangre y recortar la investigación en medicamentos anti-vih y vacunas?; entonces su mensaje es peligroso."
    
Muy cierto, ahí está el meollo de la cuestión y Harold Jaffe es tan idiota como para mencionarlo.

PREGUNTAROS ¿PARA QUIÉN ES PELIGROSO?.

Si se aceptase la evidencia de que el SIDA no es infeccioso, entonces simplemente se ahorrarían el dinero, la ansiedad de los contribuyentes de todo el mundo que pagamos todo el despilfarro ligado al SIDA sin saberlo y, lo que es mucho más importante: se ahorrarían las pérdida innecesarias de vidas de los seropositivos (a tests inespecíficos que son puro VUDÚ) y enfermos de SIDA (a los que se les ocultan las causas de su inmunodeficiencia) y a los que se les dan medicamentos tóxicos que producen SIDA.
Simultáneamente sería un desastre para la industria médica, que se lucra vendiendo test y medicamentos. Con un sistema tan hábil como el que nunca hubieran podido idear los gánsters, ya que su consumo es prácticamente obligatorio por ley y sin opciones en todos los países y es financiado por sus ciudadanos, expropiados de sus más elementales derechos democráticos de decidir a dónde va su dinero.
Los que lo cuestionan, al igual que cuestionan el monopolio de medicamentos esenciales que pretenden mantener las multinacionales, como Sudáfrica, son acusados de delincuentes y de demencia.
También sería un segundo "patinazo" y devolvería al paro a la monstruosa y fracasada industria virus-cáncer, creada por Nixon para la investigación de los virus del cáncer que se recicló en la lucrativa investigación del SIDA que fue un auténtico "maná" para ella.
Y lo más importante, las hipótesis de los disidentes apuntan directamente a sus inevitables consecuencias políticas que serían:

- Un fracaso de la política multinacional contra la inmigración.
- Un fracaso de la política multinacional despobladora.
- Un fracaso de la política multinacional eugenista,
- Pero, además, denuncian un descrédito de los principales organismos internacionales patrocinadores, a parte de las consabidas multinacionales médicas, como el Population Council, los CDC, la OMS, etc. Organismos en los que se basa el sistema para hacernos tragar su credibilidad científica.
- Su crítica documentada es fundamental para denunciar la censura en la ciencia que representan. Es lo que haremos en el encuentro.

    
    
    
    

NACIMIENTO MILAGROSO



Nace una niña del tamaño de la palma de una mano

Pesa 413 gramos y mide 26 centímetros. Nació poco después de los cuatro meses de gestación.
Los médicos del Hospital Infantil de la Universidad de Fudan, en Shanghai, luchan por salvarle la vida al bebé más pequeño que jamás haya sobrevivido en China, una niña de 413 gramos de peso y 26 centímetros de largo que nació poco después de los cuatro meses de gestación.

La recién nacida ya pasó un periodo crítico de 100 horas después de abandonar el útero materno, según informó el diario Shanghai Daily, pero todavía tendrá que permanecer en la incubadora más de tres meses, hasta que esté completamente fuera de peligro.

Su madre, una joven shanghainesa de 23 años, dio a luz hace unos días a una pareja de mellizos tras sólo 23 semanas y cuatro días de embarazo, pero el hermano de la niña murió a las pocas horas de su nacimiento.

Un equipo de médicos y enfermeras especializados en cuidado infantil se ocupa del bebé, y trabaja para prevenir posibles infecciones, mantener estable su metabolismo y asegurar su nutrición, en un entorno que imita las mismas condiciones de humedad, luz y temperatura que el vientre de su madre.

El bebé prematuro más pequeño del mundo que consiguió sobrevivir nació en Chicago en 2004, y fue la hermana menor de una pareja de gemelas que al nacer pesó sólo 244 gramos.
12 de Diciembre de 2009 15:34

  

ANTROPOLOGIA ECONOMICA: CAPÍTULO X . CONCLUSIONES


CONCLUSIONES

A lo largo de este trabajo hemos mostrado cómo la antropología económica ha desarrollado durante el siglo XX un conjunto de contribuciones sustantivas que permiten mejorar nuestra comprensión de las instituciones sociales que regulan la obtención de los medios de vida. En este período, la vitalidad de la antropología económica ha sido innegable: exploración de la relación del ritual con el ecosistema de diferentes tipos de sociedades, los sistemas de mercados regionales, las instituciones de la economía de prestigio, los modos de reproducción de las unidades domésticas, la circulación de dones, el impacto de los desastres, los tipos de moneda primitiva y la historia de las instituciones económicas de los estados prístinos, por citar sólo algunos de los campos de aplicación. En esta empresa se han recogido y sistematizado informaciones referentes a la actividad económica (horas de trabajo, cantidades de bienes intercambiados, consumos anuales, créditos en circulación, calorías obtenidas). Este trabajo ha sido extraordinario, tanto por las condiciones de campo en las que se ha desarrollado como por la falta de este tipo de datos en la sociedades ágrafas.
Disponemos en las etnografías de antropología económica realizadas de un precioso valor. A partir de ellas cabe reseñar un conjunto de contribuciones que hemos agrupado en tres ámbitos: la racionalidad económica, ecología y cultura e instituciones económicas.

La antropología económica ha contribuido a la comprensión de la doble racionalidad que presenta la conducta económica. Esta doble racionalidad, maximizadora del beneficio o del prestigio, se presenta de forma simultánea en esferas de actuación diferentes. La etnografía en este punto es rica: la existencia de dos o más esferas es un lugar común (“economías multicéntricas”). Así, se pueden documentar conductas orientadas a obtener el máximo beneficio y, a continuación, conductas aparentemente irracionales como las que se exhiben en las ceremonias de la economía de prestigio. En el caso de algunas sociedades campesinas, un sistema de cargos puede sancionar una economía de prestigio y enfatizar una moral de reciprocidad en la esfera de subsistencia que coincide con un explotación igualmente racional de cultivos comerciales. Creemos que todas las sociedades presentan, de una forma u otra, estas dos esferas, en las que operan conductas maximizadoras bien del prestigio bien del beneficio. Ahora bien, estas conductas no se dan en el vacío sino en el seno de marcos institucionales históricamente determinados.

La moneda primitiva se explica mejor si tenemos en cuenta la existencia de esta doble racionalidad y de diferentes esferas de circulación. Así, unos ejemplares de moneda primitiva pueden servir para fines propiamente monetarios y otros para la regulación al acceso de las posiciones de prestigio.
En la moneda primitiva se aprecia cómo religión, política y economía están integradas en los mismos complejos institucionales. Una segunda contribución consiste en la comprensión del papel del ritual y de las instituciones en la relación de las poblaciones con el medio. Aunque se trata de un campo contestado, a través de los trabajos realizados sabemos que los grupos humanos explotan su medio de forma activa y selectiva, con un conocimiento preciso y elaborado de los recursos disponibles. Esta apropiación del medio suele estar regulada por rituales. Si estos rituales son explicables completamente en función de sus capacidades adaptativas constituye otra cuestión.

La tercera contribución consiste precisamente en haber documentado la multifinalidad de las instituciones “económicas”. Estas instituciones disponen tanto de funciones políticas y religiosas como económicas.
Solamente en nuestra sociedad la “economía” reclama una autonomía que posiblemente es sólo formal, a juzgar por el interés de conceptos tales como “economía informal” o “economías étnicas”. Las funciones económicas de las instituciones sociales no las agotan sino que las complementan.

Aún reconociendo la importancia de estas contribuciones, podemos decir que el desarrollo teórico de la antropología económica no ha sido paralelo al de las contribuciones empíricas. Los conceptos de don, de reciprocidad, de economía de prestigio, han sido aplicados pero no superados. Bajo nuestro punto de vista, la antropología de los desastres, la ecología política, la ecología humana, representan desarrollos de la antropología económica, campos de aplicación de indudable interés, pero no renovaciones teóricas de la disciplina.

En el Capítulo I hemos defendido la idea que gran parte del desarrollo de la antropología económica puede explicarse como reacción (o aplicación) de la economía neoclásica. También sugerimos que la antropología económica debiera haber buscando en la economía institucionalista el aliado que representó Veblen, por ejemplo, en sus inicios. No somos optimistas de un desarrollo futuro paralelo de ambas disciplinas, a pesar de los intentos recientes de síntesis de algunos autores entre la economía neoclásica y la institucionalista aunque pensamos que esta cooperación permitiría mejorar nuestra comprensión de “lo económico”.

En el Capítulo II hemos estudiado la emergencia histórica de la categoría económica y como fue configurándose como una esfera separada de la conducta. Las orientaciones teóricas presentes en la antropología económica (estudiadas en el capítulo III) han permitido formular importantes teorías:
los modos de integración económica, la ecología cultural, el modo de producción doméstico, entre otras. Sin embargo, estas contribuciones no han supuesto reformulaciones de la teoría de valor en el campo de la economía o de la racionalidad económica, a pesar de las dificultades crecientes de la economía neoclásica por explicar los fenómenos agrupados bajo el rótulo de “capital social”.

En el Capítulo III hemos intentado delimitar también el campo de la antropología económica. La propuesta de centrarse en la forma en que se obtienen los medios de vida (Narotzky, 1997) permite un amplio campo de aplicación de la antropología económica. Este enfoque permite identificar conductas y entramados institucionales que podemos calificar de “económicos” en un amplio abanico de tipos de sociedades, presentes y pretéritas.

En el Capítulo IV hemos mostrado campos de aplicación actuales como son el de la economía informal o las economías étnicas. Pensamos también que en nuestra sociedad el enfoque de redes sociales es útil para identificar la circulación de bienes, servicios e información tanto entre individuos como en unidades domésticas (Molina, 2001).

En la segunda parte hemos intentado sistematizar las contribuciones de la disciplina a partir de una división clásica de la material en producción, distribución y consumo.

En el Capítulo V hemos analizado los medios de producción, ecología, tecnología y trabajo, y sus características generales en la sociedad primitiva.
A pesar de la escasez del trabajo, de la limitación de la tecnología y de las características del modo de producción doméstico, orientado al consumo, las sociedades estudiadas presentan en general un buen nivel de bienestar y un nivel de densidad demográfica muy por debajo de la teórica “capacidad de sustentación” del medio en relación con la tecnología utilizada. Las diferentes artes de subsistencia presentan niveles de eficiencia similares, aunque lógicamente la agricultura pone en funcionamiento una dinámica específica, al invertir la relación con el medio. La agricultura permite, además, por las razones que sean, intensificar la producción y alimentar a una población mayor, poniendo en marcha procesos de desarrollo de la complejidad cultural.

En el Capítulo VI hemos estudiado las sociedades campesinas. Hemos caracterizado estas sociedades a partir de la tipología propuesta por Wolf en sociedades campesinas “abiertas” y “cerradas”, en función de la importancia de los cultivos comerciales. En el caso de las “cerradas” suele presentarse un sistema ritual que garantiza el acceso a los medios de producción por parte de los miembros de la comunidad e interpone barreras con el sistema mayor en el que se hayan insertas.

En el Capítulo VIII hemos estudiado los fenómenos de reciprocidad, redistribución e intercambio. En el apartado de reciprocidad hemos propuesto diferenciar el aspecto material del aspecto ideológico, esto es, diferenciar la circulación diferida de bienes y servicios por una parte, de una norma moral que enfatiza el equilibrio. Así, ambos aspectos pueden coincidir en la unidad de producción y consumo mientras que en otras ocasiones a una moral de reciprocidad pueden corresponder intercambios desiguales, o, incluso, competitivos.

En el apartado de redistribución hemos prestado atención a instituciones de la llamada economía de prestigio, preferentemente en sociedades tribales. Estas instituciones se han explicado por su carácter de impulsor de la producción del modo de producción doméstico a través de competiciones.
Este aumento de la producción permite una incipiente estratificación de estas sociedades o, en el caso de sociedades de castas, crisis periódicas. La moneda primitiva está muy relacionada con este tipo de sociedades.
En el apartado de intercambio hemos estudiado la variedad de formas de comercio y de tipos de mercados, así como las economías multicéntricas. El comercio y los mercados presentan una variedad de formas institucionales, de organización geográfica y de propósitos. Así, podemos encontrarnos desde sociedades sin mercados a sociedades con mercados periféricos o sistemas regionales de mercados jerarquizados.

El capítulo VIII , dedicado a la moneda primitiva, presenta la propuesta de considerar los objetos monetarios más allá de la esfera económica y considerar sus funciones de control al acceso a las posiciones de prestigio en la sociedad, además de políticas y religiosas. Una rica etnografía ha sido presentada.

Por último, en el Capítulo IX hemos estudiado la dimensión social del consumo y el lugar que éste ocupa en el proceso económico. Compartimos la idea que el consumo no ha recibido la atención necesaria hasta fechas recientes y que a través del estudio de su organización se muestran las relaciones de dominación de nuestra sociedad. Hemos presentando la hipótesis de la clase ociosa y el consumo ostensible de Veblen, y la correlación entre gusto, estilo de vida y clase social presentada por Bourdieu.

Hasta aquí, un breve repaso de los temas más destacados. Qué espera a la antropología económica en el futuro probablemente es una cuestión que no puede separarse del futuro de la antropología en general.

BIBLIOGRAFÍA


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ANTROPOLOGIA ECONOMICA: HABITUS, GUSTO Y DISTINCIÓN


HABITUS, GUSTO Y DISTINCIÓN

A partir de una encuesta sobre estilos de vida realizada en París, Lille y una pequeña ciudad de provincias en 1963 sobre una muestra de 692 personas y en 1967-1968 con una encuesta complementaria a 1.217 sujetos, Bourdieu elabora una teoría sobre la distinción. Su hipótesis básica es que es posible encontrar una correspondencia directa entre estilo de vida y clase social y que esta correspondencia es una manifestación del proceso de estructuración de las sociedades, a saber, la tensión entre campo y habitus. Mientras que Bourdieu entiende por campo el conjunto de condiciones objetivas de existencia, el habitus es un conjunto de disposiciones que orientan las prácticas cotidianas, las percepciones, el sentido común. Al situarse más allá de la conciencia, naturalizan las posiciones existentes y las recrean. Veamos con un poco más de detalle el pensamiento de Bourdieu.
Bourdieu se define como estructuralista constructivista (1987: 23 y ss.): Por estructuralismo o estructuralista, quiero decir que existen en el mundo social mismo, y no solamente en los sistemas simbólicos, lenguaje, mito, etc., estructuras objetivas, independientes de la conciencia y de la voluntad de los agentes, que son capaces de orientar o de coaccionar sus prácticas o sus representaciones. Por constructivismo, quiero decir que hay una génesis social de una parte de los esquemas de percepción, de pensamiento y de acción que son constitutivos de los que llamo habitus, y por otra parte estructuras, y en particular de los que llamo campos y grupos, especialmente de lo que se llama generalmente las clases sociales Esta propuesta intenta superar la tradicional contradicción en las ciencias sociales entre las posturas objetivistas y subjetivistas.

Por lo tanto las representaciones de los agentes varían según su posición (y los intereses asociados) y según su habitus, como sistema de esquemas de percepción y de apreciación, como estructuras cognitivas y evaluativas que adquieren a través de la experiencia duradera de una posición en el mundo social. El habitus es a la vez un sistema de esquemas de producción de prácticas y un sistema de esquemas de percepción y de apreciación de las prácticas. Y, en los dos casos, sus operaciones expresan la posición social en la cual se ha construido. En consecuencia, el habitus produce prácticas y representaciones que están disponibles para la clasificación, que están objetivamente diferenciadas; pero no son inmediatamente percibidas como tales más que por los agentes que poseen el código, los esquemas clasificatorios necesarios para comprender su sentido social. Así, el habitus implica un sense of one's place pero también un sense of other's place. Por ejemplo, decimos que una vestimenta, un mueble o un libro: "huele a pequeñoburgués" o "huele a intelectual". ¿Cuáles son las condiciones sociales de posibilidad de tal juicio? Primeramente eso supone que el gusto (o habitus) en tanto sistema de esquemas de clasificación, es objetivamente referido, a través de los condicionamientos sociales que lo han producido, a una condición social: los agentes se clasifican ellos mismos, se exponen ellos mismos a una clasificación, al elegir, conforme a sus gustos, diferentes atributos, vestimenta, alimentos, bebidas, deportes, amigos, que quedan bien juntos y que les quedan bien, o más exactamente, que convienen a su posición. Con más exactitud: al elegir, en el espacio de los bienes y de los servicios disponibles, los bienes que ocupan una posición homóloga en este espacio a la posición que ocupan en el espacio social. Lo que hace que nada clasifique más a alguien que sus clasificaciones.

El gusto, por tanto, está socialmente determinado y se relaciona con el sistema de posiciones sociales existente. Bourdieu realiza una clasificación de los datos recogidos en la encuesta de estilos de vida en base al capital económico y el capital cultural. El capital económico permite identificar una dimensión: capital económico + y capital económico --. Dado que el nivel de ingresos es el principal indicador de la clase social éste es obligado.
La segunda dimensión está constituida por el capital cultural. Este capital es adquirido por la socialización en el seno de una clase social, con una diferencia: las clases sociales elevadas aprenden además cómo usarlo. El capital cultural se opone al capital escolar, es decir, al capital aprendido en las instituciones educativas. Con estas dos dimensiones es posible construir un espacio en el cual colocar las posiciones sociales y los estilos de vida, definidos éstos a partir de la alimentación, de los gustos, de la manera de recibir a los invitados o el mobiliario. En el siguiente cuadro pueden verse al lado de posiciones sociales objetos definitorios de estilos de vida. Así, el fútbol está asociado con clases bajas (“peones”) y capital cultural bajo y la ópera sería su reverso.

La propuesta de Bourdieu proporciona base empírica a la determinación social del consumo.

Hasta aquí el examen del consumo como proceso social. Veamos a continuación el lugar del consumo en el proceso económico.


EL LUGAR DEL CONSUMO EN EL PROCESO ECONÓMICO

Marx distingue entre consumo productivo y consumo individual. El consumo productivo es aquél que se realiza para producir otros bienes; el consumo individual es el que permite la reproducción de la fuerza de trabajo.

The worker’s productive consumption and his individual consumption are therefore totally distinct …In the latter, he belongs to himself, and performs his necessary vital functions outside the production process … The fact that the worker performs acts of individual consumption in his own interest, and not to please the capitalist, is something entirely irrelevant to the matter (of social reproduction of labour power) … the capitalist may safely leave this to the worker’s drive for self-reservation and propagation. (Cit. en Fine y Leopold, 1993:259)

Así, el consumo productivo y el consumo individual pertenecen a dos órdenes diferentes aunque éste último sea necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo.

Fine y Leopold (1993) proponen revisar la separación entre la esfera de la producción, de creación y apropiación del valor de cambio y la esfera del consumo, del valor de uso. A través de su propuesta de los “medios de aprovisionamiento” proponen estudiar las formas en las que las mercancías y los servicios llegan al consumidor. El consumo no es sólo el uso de mercancías. El consumo incluye todos las utilidades obtenidas a partir del mercado, de la autoproducción o de los servicios del Estado, los cuales proveen en algunos países de transporte, educación y cuidados médicos, entre otros importantes servicios. Todos estos elementos deben ser tenidos en cuenta a la hora de contabilizar el consumo de un individuo. Las mercancías y los servicios no están, además, aleatoriamente distribuidas, sino que se agrupan en paquetes que se corresponden con medios de aprovisionamiento que pueden ser explicados a partir de las relaciones de producción y la estructura política. Veamos algunos ejemplos.

Los sistemas de alarmas de las casas particulares, por ejemplo, sólo pueden ser entendidos si atendemos a la existencia de una demanda estatal en sistemas de vigilancia militar que financió el desarrollo de esta tecnología y al cambio de locus del consumo, que pasó del Estado a la esfera doméstica.
Estos sistemas han sido transformados en mercancías aptas para el consumo privado, favoreciendo largos períodos fuera del lugar a causa del trabajo o del transporte. Paralelamente, ha sido necesario “formar” al consumidor para que pueda entender las ventajas de los dispositivos y comparar unos con otros. Esta formación ha llevado a la dependencia de una serie de consultores en “seguridad” que hacen posible el funcionamiento de estos dispositivos.

De la misma forma, el crecimiento del video doméstico, de las comidas preparadas y del micro-ondas sólo puede entenderse a partir de la creciente incorporación de la mujer en el mercado de trabajo.

Pero es en el segmento de mercado de “Hágalo Usted mismo” donde esta interdependencia se muestra de forma más nítida. La realización de un conjunto de actividades de autoproducción sólo es posible a partir del desarrollo de máquinas e insumos preparados para poder ser utilizadas por los propios consumidores. Maderas listas para ser ensambladas, máquinas universales con todo tipo de complementos, tornillos que llevan listo su taco, instrucciones de uso y mantenimiento, son el producto de una organización de la producción destinada a incorporar al consumidor en el proceso de creación de la utilidad. Al igual que en el caso de las alarmas, ha sido necesario invertir en la formación de consumidores con las habilidades necesarias para adquirir este tipo de productos, o, por lo menos, en la creación de la ilusión de que éstas se disponen. Sin duda, el traspaso a los consumidores de parte del proceso de producción representa un ahorro objetivo del trabajo necesario. Se convence a los consumidores que completen el proceso añadiendo su propio trabajo, no sólo por el que no reciben nada, sino por el que pagan.

Los ejemplos podrían multiplicarse. En definitiva, la propuesta de Fine y Leopold es que los procesos de consumo no tienen lugar de forma separada sino que forman parte integral de las relaciones de dominación existentes.

Analicemos a continuación el consumo desde la perspectiva de la unidad doméstica. En su interior también existen relaciones de dominación que podemos analizar a través de los procesos de consumo.
Susana Narotzky (1997) señala que la unidad doméstica presenta relaciones de dominación determinadas por el lugar ocupado en las relaciones de consumo. El trabajo necesario para consumir los alimentos, por ejemplo, el cuidado de los niños y de las personas mayores, la limpieza y el aprovisionamiento y administración (no el control), son actividades categorizadas de “no productivas”. Así, ocupar un rol vinculado con el consumo y la reproducción implica una situarse en una situación de dominación, marcada por una falta de control de los recursos (herencia, ingresos, gestión). Este trabajo, a diferencia del trabajo “productivo”, no se acumula sino que efectivamente se destruye en el proceso de consumo.

Pahl (1984), a través de su estudio de la isla de Sheppey ha mostrado cómo las diferentes unidades domésticas reorganizaban su actividades para compensar la pérdida de ingresos provenientes de empleos en el mercado.
Esta reorganización permite aumentar las actividades de autoproducción de servicios, diversificar las fuentes de obtención de ingresos, formales e informales y mantener en definitiva su nivel de vida. Paradójicamente, las familias con mayores ingresos realizan mayores actividades de autoproducción y disponían de un bienestar mayor. Aunque Pahl reconoce no haber estudiado las unidades domésticas monoparentales con la misma profundidad, lo cierto es que las unidades domésticas cumplían funciones de reproducción y consumo de forma ventajosa, a costa, por supuesto, de la explotación de la mujer.

A lo largo de este libro he asumido implícitamente que las familias son las mejores “unidades para salir adelante” Pero hay críticas legítimas que afirman que estas unidades logran su efectividad particular como unidades sólo en el supuesto de la subordinación continuada de las mujeres, las cuales tienen, invariablemente, la responsabilidad final de las formas básicas de reproducción, es decir, de la mayor parte del trabajo. A qué intereses sirven las familias es una cuestión muy pertinente parecen servir a os intereses de los hombres y del capital satisfactoriamente. Sin embargo, este supuesto tan superficial debe ser examinado (pág. 405).

A través de las relaciones de consumo se manifiestan las relaciones de dominación existentes en la sociedad. Naturalmente, el consumo y el disfrute individuales están presentes, pero en el marco de un sistema de relaciones sociales.

ANTROPOLOGIA ECONOMICA: CAPÍTULO IX . CONSUMO


CONSUMO

No ha sido hasta fecha reciente que el consumo se ha constituido como un campo específico de investigación. Daniel Miller (1995) pronostica que el consumo transformará la antropología como disciplina y que éste pasará a ocupar el lugar central que históricamente ha ocupado el parentesco. Al margen del optimismo de Miller, lo cierto es que el consumo ha sido considerado hasta hace poco un simple epifenómeno de la producción desde la perspectiva marxista o un equivalente a la demanda desde la teoría neoclásica (Narotzky 1997:100). Las recientes contribuciones llaman naturalmente la atención sobre el hecho que los bienes comunican, que el consumo es un fenómeno social y que estos factores deben estudiarse desde la perspectiva de una antropología del consumo. Por otra parte, el consumo debe situarse también dentro del proceso económico y atender a su organización de la misma forma que la organización de la producción o de la distribución, procesos que tanta atención han recibido históricamente. En este capítulo estudiaremos estas dos cuestiones: el consumo como proceso social y el lugar del consumo en el proceso económico.

EL CONSUMO COMO PROCESO SOCIAL

La crítica de Mary Douglas y Baron Isherwood (1979) a la postura neoclásica es bien conocida en antropología económica: el consumo es un proceso social que no puede reducirse a un agregado de individuos. En la teoría marginalista clásica, el consumo se interpreta como producción negativa, esto es, como la destrucción de las utilidades producidas: […] consumption may be regarded as negative production. Just as man can produce only “utilities”, so he can consume nothing more … as his production of material products is really nothing more than a rearrangement of matter which gives it new utilities; so his consumption of them is nothing more than a disarrangement of matter, which lessens or destroys its utilities (Marsall, 1964:22, cit. en Narotzky 1997:103).

El consumo finaliza de esta forma el proceso económico en sentido estricto, esto es, lo elimina. Una vez adquiridos los bienes en el mercado, el consumo desaparece de la esfera económica.

Sin embargo, esta perspectiva deja sin resolver importantes cuestiones. El consumo no es instantáneo e individual sino que constituye un proceso organizado y se produce en determinados contextos sociales. Reservamos esta cuestión para el apartado siguiente. Nos ocupamos a continuación de la distinción entre bienes y objetos de lujo por una parte y la cuestión del ahorro.

El concepto “necesidad” y su gradación, algo asumido como “natural” y axiomático por la economía neoclásica y cuya satisfacción es el objetivo del proceso económico, es algo que dista mucho de estar claro (Cf. Sempere, 1992). ¿Cómo diferenciar entre bienes necesarios y bienes lujosos sin atender a variables culturales o de clase social? Adam Smith (1776, Cap. II) lo plantea en los siguientes términos: By necessaries I understand not only the kind of commodities which are indispensably necessary for the support of life, but whatever the custom of the country renders it indecent for creditable people, even of the lowest order, to be without. . . . Under necessaries, therefore, I comprehend not only those things which nature, but those things which the established rules of decency have rendered necessary to the lowest rank of people. All other things I call luxuries; without meaning by this appellation to throw the smallest degree of reproach upon the temperate use of them. Beer and ale, for example, in Great Britain, and wine, even in the wine countries, I call luxuries. A man of any rank may, without any reproach, abstain totally from tasting such liquors.
Nature does not render them necessary for the support of life, and custom nowhere renders it indecent to live without them.

Es pues, necesario atender a la satisfacción no sólo de las necesidades fisiológicas (hambre, sed, abrigo) sino a los estándares mínimos que establece cada sociedad para diferenciar entre bienes necesarios y bienes lujosos. Superados estos estándares, si un hombre puede mantener su posición renunciando a un bien, entonces este bien constituiría un lujo.

Desde una perspectiva propiamente marginalista los bienes lujosos se diferencian de los “necesarios” en función del grado de elasticidad de su demanda en relación a un aumento del precio. Así, los bienes “necesarios” presentan una elasticidad por debajo de la unidad mientras que los “lujosos” lo harían por encima. Esto significa también que a medida que aumentan los ingresos la demanda de bienes de primera necesidad crecería proporcionalmente por debajo de la demanda de objetos de lujo. Sin embargo, esto no explica porqué unos bienes pasan de ser lujosos a considerados como necesarios. El estudio de Mintz (1985) sobre la introducción del azúcar en los hábitos alimentarios de la clase trabajadora en Inglaterra nos informa de los condicionantes históricos del consumo, de los “gustos” y de la cocina (Cf. también Goody, 1982). El azúcar, asociado a la élite inglesa se popularizó hasta el extremo de sustituir otros consumos asociados a la clase obrera, como la cerveza y el pan hechos en casa. Este proceso se explica tanto por los intereses de los importadores de este producto sobre la base de mano de obra esclava como por los intereses de los capitalistas ingleses en introducir bebidas reconstituyentes (té y azúcar) en el proceso productivo en lugar de comidas.

Otro aspecto relacionado con el consumo es el ahorro, esto es, el consumo diferido. ¿Por qué la gente ahorra? Douglas y Isherwood ha mostrado las dificultades de los economistas para explicar este fenómeno. Keynes plantea el ahorro como una respuesta psicológica universal que lleva a no gastar en la misma proporción que aumentan los ingresos. Sin embargo, aducen los autores, en el siglo XIX aumentaron los ingresos y no aumentó el ahorro.
Friedman, por su parte, afirma que la elección entre consumo y ahorro se realiza de una forma perfectamente racional. Un objetivo racional del consumidor es igualar su consumo a lo largo de la vida. Por lo tanto, el ahorro está destinado a compensar posibles decrementos de los ingresos del futuro. El ahorro es prudente y la prudencia es racional. Un tercer autor, Duesenberry, introduce la variable social: los individuos consumen en función de la subcultura en la que estén inscritos y ahorran en función de sus ingresos. Así, un individuo con ingresos altos podrá atender a su gasto “social” y ahorrar al mismo tiempo, mientras que un individuo con ingresos menores no podrá hacerlo, pues, una vez descontada la renta gastada por la presión del grupo, no le queda renta disponible para ahorrar. Es pues necesario abandonar el individualismo metodológico para dar cuenta de fenómenos económicos como el ahorro.

Los bienes, continúan nuestros autores, no sólo sirven para satisfacer necesidades individuales, se definan como se definan, presentes o futuras, sino también necesidades de comunicación. Cabe recordar en este punto el debate sobre regalos y mercancías (gifts – commodities) popularizado por Appadurai en su introducción a The Social Life of Things (1986). Los objetos de lujo son “signos encarnados” y disponen de las siguientes características: [...] (1) restriction, either by price or by law, to elites; (2) complexity of acquisition, which may or may not be a functions real of "scarcity"; (3) semiotic virtuosity, that is, the capacity to signal fairly complex social messages (as do pepper in cuisine, silk in dress, jewels in adornment, and relics in worship); (4) specialized knowledge as a prerequisite for their "appropriate" consumption, that is, regulation by fashion; and (5) a high degree of linkage of their consumption to body, person, and personality" (pág. 38)

Así, el acceso a los objetos de lujos está restringido socialmente, son parte constitutiva de la personalidad, precisan de un conocimiento especializado para consumirlos en la forma apropiada y disponen de una dimensión simbólica. En la misma línea (Miller, 1995), los bienes permiten a los individuos, además de comunicar mensajes, construir su propia identidad.

Sin negar la dimensión simbólica del consumo o la importancia de la comensalidad, por ejemplo, nuestra perspectiva sobre el tema es que el consumo de masas obedece principalmente a la lógica del sistema capitalista, el cual busca no solamente reproducirse a la tasa más alta posible sino que busca constantemente en la cultura los medios para llevarlo a cabo, ya sea en la forma de turismo o en la forma de objetos de prestigio en el pasado. En este sentido, el capitalismo crea su propia demanda de bienes (Galbraith, 1967) a través de los medios que controla y que son el marketing y la demanda estatal. Los consumidores son soberanos en el plano ideológico solamente. Las empresas multinacionales se aseguran una demanda adecuada mediante el formidable desarrollo de una maquinaria de manipulación constantemente perfeccionada por la investigación de mercados. Esta manipulación hace que la gente desee consumir lo que se le ofrece. ¿Qué sería del sistema económico que estamos describiendo si llegados a un punto determinado las personas decidiesen dejar de trabajar (y por tanto de consumir)? Este punto de la crisis de consumo es precisamente el desarrollado por Rifkin en El fin de trabajo que tuvimos oportunidad de estudiar en el capítulo IV, una crisis de consumo forzada por la falta de trabajo, o por Inglehart (1977, 1990), según el cual en las sociedades “avanzadas” se está desarrollando una nueva clase de consumidores post-materialistas que reducen su consumo y que pueden poner en peligro el sistema capitalista. Por supuesto, el sistema buscará las formas de evitarlo.

Se supone, continúa Galbraith, que el consumidor expresa sus gustos en el mercado a partir de sus necesidades y estas elecciones informan a los productores de sus preferencias y permiten el ajuste de la oferta. Si los ofertantes se ajustan, ganan; si ignoran al consumidor pierden. Pero la realidad es que el consumidor está subordinado a los intereses de la organización y de su aparato de marketing. Proclamar que el consumidor es el rey es un eficaz mecanismo de legitimación de la manipulación. El “ciudadano” de hoy ha estado educado principalmente para comprar.

Si alguien tiene alguna duda del sentido de la influencia en el proceso de consumo le remitimos a la tesis de la Mcdonalización de la sociedad de Ritzer que presentamos también en el capítulo IV: un sistema organizativo ha provocado un cambio en los hábitos de consumo de cientos de millones de personas que, por lo visto, no ha hecho más que empezar.

En segundo lugar, a la pregunta de porqué se prefieren unos bienes en particular, la respuesta es que el consumo de masas está orientado a convertir en objetos cotidianos los objetos atribuidos históricamente a las clases altas (Bell, 1977). Los blasones supuestamente históricos que aparecen en objetos de todo tipo, las vajillas y cuberterías presentes en todas las casas de clase baja, la ropa y el calzado, en fin, todos los bienes de consumo nos informan de la clase social a la que pertenecen sus propietarios, como veremos más adelante.

El capitalismo no ha estado asociado siempre con consumo ostensible. De hecho, Weber muestra en su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905) como la moral del hombre de negocios calvinista, era la del trabajo y la austeridad. Una vida sencilla que contrastaba con la acumulación. Pronto, por las necesidades del capitalismo, la austeridad protestante dejó paso al consumo de masas. Este consumo se produce mediante el proceso de emulación descrito por Veblen y que presentaremos a continuación. Creemos que tiene razón Mary Douglas cuando reclama que la
antropología tiene algo que decir en procesos económicos que dicen basarse en la envidia.

EL CONSUMO OSTENSIBLE

Thorstein Veblen (1857-1929), admirador de Morgan y Marx y principal exponente del institucionalismo, intenta explicar en La teoría de la clase ociosa (1899) las condiciones históricas que posibilitaron el nacimiento y mantenimiento de una "clase ociosa". Desde una perspectiva evolucionista, Veblen supone la existencia de una etapa pacífica (idílica) y una subsiguiente etapa caracterizada por la lucha. El guerrero, sus trofeos, animan la emulación. "Honor" quiere decir reconocimiento de agresión exitosa, de bienes arrebatados con violencia. Se instala una disposición mental que hace de la lucha la institución dominante. Para que se desarrolle esta etapa depredadora es necesaria una evolución de la técnica y la aparición de las armas.
En el proceso de evolución cultural, la aparición de una clase ociosa coincide con el comienzo de la propiedad. En primer lugar, se dio la propiedad de la mujer por el hombre. En principio la propiedad del botín era del grupo, sólo más tarde se diferencia la propiedad del individuo. A medida que las posibilidades de obtener el trofeo mediante proezas agresivas y la actividad industrial va desplazando, en la vida cotidiana y en los hábitos mentales, a la actividad depredadora, la propiedad acumulada reemplaza cada vez en mayor grado los trofeos como exponente de prepotencia y éxito. Los individuos que no llegan a alcanzar el grado normal de riqueza son despreciados por sus congéneres y por sí mismos pues el autorespeto, razona Veblen, surge del respeto de los demás. El individuo necesita para su tranquilidad mental poseer una parte de bienes tan grande como la porción que tienen los otros con lo que está acostumbrado a clasificarse. Si tiene más este nivel se convierte en punto de partida para una clasificación superior, un nuevo nivel de suficiencia. Veblen llama a este proceso emulación.

Para ganar y conservar la estima de los hombres no basta con poseer riqueza y poder. La riqueza o el poder tienen que ser puestos de manifiesto, por la estima sólo se otorga ante su evidencia. El ocio vivido y no mostrado ha de hacerse ostensible. Una de las mejores manera es la existencia de modales sofisticados. Otra manera es disponer de una o más personas que exhiben un ocio vicario. El vestido permite la ostentación por antonomasia al ser visible y, al estar sujeto a las modas, la demostración inequívoca que el derroche es continuo. Si además el vestido imposibilita la realización de cualquier tarea útil (corsé, faldas estrechas, etc.) la evidencia es mayor.

Una alternativa al ocio ostensible es el consumo ostensible. El consumo ostensible es preferible cuando la movilidad de la población hace necesario exhibir inequívocamente el estatus obtenido. El ocio ostensible y el consumo ostensible son fenómenos históricos derivados de la aparición y el mantenimiento de una clase ociosa que se mantiene en el poder o que es emulada. Estos fenómenos se fundamentan, no en la satisfacción racional de las necesidades infinitas sino en el principio psicológico de la emulación (¿envidia?).

Un nivel de vida es un hábito. Variar el nivel de vida es romper el hábito. La propensión a la emulación es probablemente el más fuerte, persistente y alerta de los motivos económicos propiamente dichos. Se ha de gastar lo que establece el decoro de la clase a la que se pertenece para poder ser aceptado por los demás y por uno mismo.

Veblen nos descubre la importancia de la emulación de las clases superiores para explicar el consumo en nuestra sociedad y la función del consumo ostensible como marcadores de las diferencias sociales.
En el siguiente apartado presentaremos el trabajo de Pierre Bourdieu (1979) en el que se relacionan los estilos de vida y el gusto con las diferentes clases sociales. El consumo (y los gustos por tanto), estaría fuertemente influenciado por la posición social ocupada.